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[Castillo Lucifer – Sala de Reuniones]

Naruto, Belcebú y Rizevim vieron la proyección frente a ellos con serenidad.

En uno de los tantos campos de batalla, estaban peleando los diablos más fuertes de la nueva generación.

Sirzechs lanzó una esfera de Poder de la Destrucción hacía un grupo de caídos que iba hacía el, saltando en el aíre y girando para evitar un grupo de ángeles de 3 pares de alas. Pequeñas esferas de la magia de su clan materno salieron disparadas, asesinando a los ángeles sin chance a responder.

Ajuka partió a la mitad a dos caídos que iban a atacar a su compañero por la espalda, usando solo sus piernas.

Ruval lanzó un puñetazo rodeado de fuego, el cuál se llevó puesto a 5 ángeles de dos pares de alas. Serafall lanzó unas estacas de hielo hacía un pequeño grupo de caídos, los cuales cayeron como moscas del cielo.

Falbium estaba peleando cuerpo a cuerpo con dos ángeles, aprovechando una apertura en ambos para atravesar sus costados y usar un ataque mágico de rayo para rostizarlos.

Naruto cambió la proyección, viendo otra parte de las zonas de pelea.

Desde que los caídos se metieron a la guerra, literalmente a los 10 años de iniciar la misma, la misma se mantuvo en un empate constante en los más de 500 años que pasaron.

Solo Elohim y Naruto no habían tocado el campo de batalla.

Incluso Azazel fue a ayudar a sus cadres cuando llegaron los arcángeles al campo, a excepción de Miguel, Gabriel, Metatron y Azrael.

Asmodeus, Belcebú y Leviatán fueron al campo a pelear contra Kokabiel, Tamiel, Armaros, y Baraquiel. Aunque los cadres se retiraron con muchas heridas, solo Asmodeus y Leviatán tuvieron heridas leves, y solo una o dos algo profundas.

Belcebú era el único que jugaba con ellos porque, a excepción de sus dos compañeros, era el más cercano en poder a Naruto, y el mismo podía haber derrotado a los cadres con un solo brazo.

"Iré a prepararme. Quiero hacer que al menos Miguel aparezca, y ver si ese viejo bastardo no hizo tan mal su trabajo con el".

Naruto se levantó y salió de la sala, ignorando las alabanzas hacía su persona, además de las propuestas de sexo de las súcubos y algunos íncubos.

'Zekram, estúpido niño. Perro que muerde la mano del amo, se sacrifica'.

Cuándo decían que podía saber todo lo que pasaba en el inframundo, no era broma.

Su presencia estaba en cada rincón del Inframundo, en la sombra de cada diablo, en las paredes de las habitaciones, incluso en el propio cielo.

Cada milímetro del suelo era él. El aíre que se respiraba en el inframundo era su presencia viendo lo que todos hacían.

Creó a los diablos como soldados, su ejército personal. Sin embargo, el líder Bael era lo suficientemente estúpido como para creer que él haría ojos ciegos sobre sus actos.

Era obvio, los diablos no tenían conocimiento de que el los observaba. Sería un movimiento estúpido de su parte revelar eso, y solo los Maou, Lilith, Rizevim y Euclides lo sabían.

Aunque su gobierno era basado en el miedo a su poder, mantenía el respeto y la lealtad de todos con un buen gobierno.

No había pobres, ni esclavos o algo. Todo se hacía con un permiso otorgado por el, Lilith, Leviatán o Belcebú. Asmodeus no tomaba muchas decisiones porque vivía follando todo lo que se movía, a excepción de Lilith, Leviatán y los propios Naruto y Belcebú.

Así, para que uno se haga un nombre y pueda tomar los lugares de Lord o Lady, debían tener cierto poder. No poder político, sino poder puro. Magia, fuerza física.

"Lord Lucifer".

Naruto se detuvo cuando su camino fue cortado por la hermana menor de Euclides. Cabello plateado y ojos rojos, figura de reloj de arena, con senos firmes y grandes, cintura pequeña y anchas caderas que terminaban en un trasero firme.

"¿Se te perdió algo, Grayfia?"

La sirvienta bajó la cabeza, dando una leve reverencia a su amo, antes de levantarla para ver a Naruto a los ojos.

"He reunido información sobre los jóvenes Gremory, Sitri, Astaroth y Glasya-Labolas. Parece que el señor Zekram Bael ha estado difundiendo un rumor de que los dos denominados Super Diablos tienen un poder cercano al suyo".

Aunque ya conocía esa información, Naruto solo se rió levemente. Posó sus manos en las mejillas de Grayfia, con ella viéndolo fijamente, serena, aunque algo curiosa.

"Eres más útil que tu hermano, corazón. ¿Qué te parece un premio por tu buen trabajo?"

Grayfia asintió. Naruto puso su brazo en la cintura de la sirvienta y empezó a caminar, con ella siguiéndolo. Aunque quiso ocultarlo, estaba emocionada.

Sabía cuál era el premio que su amo les daba a las sirvientas por un buen trabajo, y ni bien tuvo la oportunidad, se ofreció a colaborar con el mismo.

Era el único hombre que veía digno de ella.

Ya estaban fuera de la habitación principal de Naruto y Lilith, con la misma estando sentada en la cama esperando.

Una vez entraron, la puerta se cerró por si sola.

Las sirvientas que pasaban abrieron la puerta levemente, viendo con asombro como su amo trabajaba a las dos mujeres con tanta maestría y lujuria.

…..

[….]

Zekram abrió lentamente los ojos. A pesar de ser un diablo con capacidad para ver en la oscuridad, no podía ver nada.

Todo estaba oscuro.

Un escalofrío recorrió su cuerpo entero.

"Zekram, Zekram…"

Una luz se prendió, cegando al líder Bael momentáneamente. Ni bien abrió los ojos, jadeo con miedo cuando su líder y amo apareció a su lado.

Quiso moverse, pero no podía.

Miró sus muñecas, notando que estaban apresadas con diamante puro. Miró sus tobillos, notando lo mismo.

"¿Crees que puedes actuar a mis espaldas? ¿Te crees el perro más malo de la perrera? ¿El perro que muerde más fuerte?"

Zekram no podía hablar. Estaba jadeando de miedo mientras veía como incluso Lilith estaba a su lado, y tenía una mirada inocente hacía el.

Cada demonio que hacía esa expresión, era porque iba a hacer algo malo.

"Intento ser un líder justo, en serio, pero los perros malos nunca terminan bien. Como soy el que debe velar por ustedes, haré lo necesario por el bien de todos, incluso si eso significa…"

Naruto acercó su rostro al de Zekram, que sintió una lágrima caer de su rostro.

"Acabar con unos pocos".

"No es eso lo que estás haciendo con la guerra, querido".

Naruto miró a Lilith con curiosidad infantil.

"No se de que hablas. Claramente los que están yendo a la guerra son muchos de los que deben morir, para que los diablos puedan prosperar. No es una guerra con el único fin de que me pueda enfrentar cara a cara con mi padre, yo no quiero eso nada más".

"T-tú debes morir para que podamos prosperar".

La lengua de Zekram fue tomada de repente y estirada por el propio Naruto. El líder Bael gimió y gruñó de dolor, ignorante de las lágrimas que caían por su rostro.

"¿Qué te hace pensar eso, perro?"

Naruto soltó la lengua de Zekram, que sollozó levemente.

El único capaz de hacer llorar al viejo líder Bael.

"Si creíste que mi visión se limita a asesinar a Elohim y conquistar el mundo, estás más equivocado de lo que parece".

Zekram se calló, sollozando en silencio mientras veía como su amo lo veía con soberbia pura. Lilith salió de la habitación, con un fin desconocido para Zekram.

"No soy tan idiota para no ver el panorama general. Sabía que darle títulos y poder a los perros de caza haría que uno de esos perros quisiera más que los demás. El trono, exactamente".

La mano de Naruto se transformó en carne quemada, con afiladas garras en sus uñas. Acarició la frente de Zekram con su garra, empezando a bajar hasta su cuello mientras hablaba.

"Si llegase a morir en la pelea contra mi padre junto a los demás, mi hijo y los de los demás tomarían el trono. Ellos querrían ir a la guerra, y un grupo no. Esto llevaría a una guerra civil que dejaría al Inframundo al borde del exterminio".

Su garra bajó por su pecho, haciendo que, entre todo el miedo que sentía, Zekram note que solo tenía una toalla cubriendo sus partes íntimas.

"Mi hijo es un idiota, y los hijos de los demás no se quedan atrás. Muy arrogantes, pero ni siquiera tocan la suela de mi zapato en poder. Solo la nieta de Leviatán ya es más fuerte que el mocoso de Belcebú y el más poderoso de Asmodeus".

La garra rodeó su redondo estómago y bajó por su pierna derecha.

"Sirzechs, Ajuka, Serafall, Falbium, Ruval. Esos niños no podrían derrocarnos a nosotros, pero si a los otros. Rizevim se iría solo porque no le importa el Inframundo, solo su tonto plan de querer dominar a La Bestia del Apocalipsis".

Los ojos de Zekram se abrieron en miedo.

La leyenda de la Bestia del Apocalipsis era cierta, y recién se enteraba.

Una bestia que necesitaría ser destruida a niveles inimaginables, incluso para el Poder de la Destrucción.

La encarnación del Apocalipsis.

"Sin embargo, tú eres el único que ha actuado, e incluso pensabas en tomar a Lilith como máquina de crías para una nueva generación de demonios, la cual te serviría a ti. No a los Maou, sino a ti… admito que es ingenioso, pero…"

Zekram tosió saliva cuando la mano de Naruto repentinamente lo agarró del cuello, apretando la nuez en su cuello, cortando su suministro de aire.

Miró el rostro de su amo, notando como la piel de este se volvió roja oscura, como si se hubiese quemado. Su cabello desapareció, y sus ojos brillaban con mucha más malicia que nunca.

" No puedes tener una meta tan ambiciosa sin el poder necesario".

Lilith entró por la puerta, y Naruto soltó a Zekram. El Bael tomó mucho aíre, antes de ver a la sirvienta que "trabaja" para el, y su propia hija.

"Hija…"

Venelana lo miró con serenidad.

Grayfia tenía una tenue sonrisa, viendo a su amo transformado levemente.

"Padre, no podía permitir que hagas lo que pensabas. Tal vez Zeoticus te apoye, pero yo no. Antes de mi esposo y tú, está mi hijo".

El corazón de Zekram se apretó, viendo con sorpresa como su hija admitía haberlo traicionado. De repente, giró su cabeza hacia el rostro demoníaco de Naruto, que no sonreía. Se mantenía serio como una estatua.

" El amor de una madre por su hijo siempre será mayor a cualquiera. No fuiste un buen padre, Zekram, y tu esposa siempre fue buena para todo. Y cuando digo todo, es todo".

Naruto movió su mano, mostrando a Zekram una proyección que lo dejó con la boca abierta y los ojos muertos.

Su esposa saltando en el miembro de Naruto, con una expresión digna de una súcubo perdida en el placer, mientras Naruto jugaba con sus senos usando su boca y sus manos.

Luego, su misma esposa en misionero, con Naruto moviéndose de forma que era casi un borrón, mientras la mujer parecía convulsionar con múltiples orgasmos en tiempo record.

La proyección se fue, y Naruto miró a Grayfia y Venelana.

" Grayfia, le enseñarás a Venelana lo que yo te enseñé. No lo maten, déjalo vivo. Tengo un último trabajo para el".

La transformación de Naruto desapareció. Salió del lugar seguido de Lilith, oyendo el sonido de algunos metales chocando, y una leve explicación de Grayfia.

"Ya que no podemos matarlo, haremos la mayor tortura psicológica posible…"

Lilith se rió levemente, tomando el brazo de su esposo entre sus pechos, mientras lo veía con lujuria.

"No sabes cuanto me excita que te transformes. Nunca hemos follado cuando te transformas".

Naruto se detuvo, viendo a Lilith como si lo hubiese iluminado. La sonrisa que se expandió por el rostro del Lucifer asustó a Euclides, que estaba en el final del pasillo de pie, sintiendo terror puro ante el aura que emanaba de su líder.

"Espero que lo aguantes, Lilith".

"¡Si mi vida~!"

Naruto levantó a Lilith y entró corriendo como un animal salvaje hacía su habitación. Euclides sintió que su corazón se detenía cuando una presencia asquerosamente fuerte invadió el castillo.

"¡Oh, joder! ¡Déjame embarazada hijo de puta! ¡AAAH~!"

Euclides se teletransportó lejos del castillo, no queriendo oír como su amo tomaba a Lilith.

Ya era suficiente con Rizevim buscando tener un hijo que le sirva a futuro.

" ¡GRRRAAAAAH!"

Un rugido superior al de cualquier animal resonó en todo el territorio del Castillo Lucifer, asustando a los sirvientes y sirvientas del castillo, y al propio Euclides que aún no había salido del territorio.