Partículas moradas bajaron de las nubes oscuras, arremolinándose alrededor de toda aquella oscuridad masiva que rodeaba la figura del primer ángel caído.
El Dios de la Biblia observaba con seriedad aquellas partículas. Estaban danzando alrededor de su hijo demonio, como si estuviesen esperando una orden.
Un solo movimiento.
La mano izquierda de Naruto se movió. Las partículas se movieron con más fuerza, juntándose en un solo punto, antes de reunirse.
Una katana.
Eso fue lo que vieron los ojos de Elohim. Una katana rodeada de energía oscura y… cósmica.
"Incluso el mismo Caos está de tu lado".
Tomó la katana desde la funda, girando su cuerpo levemente, quedando su brazo izquierdo detrás de el y, en consecuencia, la katana.
"Astrum".
En un nanosegundo, dos golpes con el mismo mango sacudieron el rostro de Elohim.
¡Slash!
Un corte lleno de energía oscura y levemente morada cortó el pecho de Elohim en diagonal.
Naruto dio un salto hacía atrás, lejos de Elohim, cuando una espada rodeada de luz y fuego cayó del cielo.
Un mango de oro, con un brillo rojo en la misma. Doble filo, y una punta que podría atravesar el sol mismo sin problemas.
Tomando el mango con fuerza, Elohim levantó aquella espada con ambas manos tomando una postura de combate limpia.
Naruto balanceó su katana, dejando una estela de energía y estrellas en la misma, antes de flexionar sus rodillas, y levantar la misma katana sobre el lado de su cabeza, con el filo apuntando a Elohim.
El icor dejó de caer del pecho del Dios, y en ese momento…
El cielo tembló.
Naruto era solo un borrón ante los ojos de Elohim, que estaba atento y listo para el contraataque de aquella katana.
Un corte diagonal y uno vertical tenían un solo objetivo, partir a Elohim. Dos rápidos movimientos de la espada detuvieron aquellos cortes, desviándolos a sus lados.
La torre se partió desde el tejado hasta el suelo por aquellos cortes.
Un rápido envaine.
Elohim sintió que veía la imagen de su hijo apenas lo había creado, al poco tiempo, y le sonreía de forma tan amable.
La imagen se distorsionó, y su espada se movió a 15 veces la velocidad de la luz.
Vertical. Diagonal. Vertical. Horizontal. Diagonal. Vertical. Cerca de 30 cortes a la velocidad de la defensa de Elohim fueron bloqueados por el mismo, sin embargo, otros 5 llegaron a tocar su piel.
Sus brazaletes se rompieron bajo dos de los cortes, y fue sólo un leve aumento de velocidad que le salvó de perder su brazo derecho por la energía oscura que salía de cada corte.
Parecía que el brazo de Naruto se había alargado, pero no era así.
La katana era una extensión del propio brazo de Naruto.
La pelea cambió totalmente su rumbo.
Dios decidió atacar, y Naruto no iba a ponerse a la defensiva. Jamás lo hizo, y jamás lo hará.
Astrum y Aeternum Custos chocaron con fuerza. Una onda de choque destruyó y apagó, finalmente, todas las estrellas que rodeaban aquel escenario.
A una velocidad desconocida para cualquier ser vivo en el universo, la energía oscura y la energía de luz chocaron miles de veces, en un duelo de titanes que hizo temblar aquella dimensión en la que se encontraban.
Ondas de energía distorsionaron el espacio alrededor. La torre se comprimió cuando la realidad misma se dobló ante la velocidad de aquella pelea de espadas, y la misma energía que solo parecía aumentar a cada segundo.
Elohim estaba haciendo movimientos acrobáticos, girando su espada con destreza, dejando estelas de aquella energía de luz y el fuego de la misma detrás de sus ataques, como si estuviese dibujando en el aíre.
Naruto tenía una postura más fría y relajada. Movía a Astrum con maestría, con precisión femtometríca, cortando el espacio con cortes limpios y rápidos.
Inconsciente para ambos, cada tajo dejaba una abertura dimensional momentánea, revelando brevemente la vastedad de otras realidades.
Un vórtice de poder se formó alrededor de ambos, entre corte y corte, el cuál pareció rodear por completo la torre.
Las hojas de aquellas espadas chocaban y se entrelazaban en un ballet caótico de golpes y paradas. Los movimientos de Elohim y Aeternum Custos eran tranquilos pero letales, y los movimientos de Naruto y Astrum eran más fluidos y calculados, elegantes y con una precisión inigualable.
Aprovechaba la rapidez de la misma para deslizarse bajo muchos cortes de la misma espada que dejó cicatrices en sus manos.
Toda la dimensión estaba temblando con cada choque de aquellas espadas, los cuales resonaban como un trueno retumbante.
La hoja de la katana podía cortar a través de la misma dimensión, y las grietas que se formaban en el tejido de la realidad opinaban lo mismo.
De repente, aquel vórtice despidió a padre e hijo del mismo, con ambos teniendo que liberar sus alas para volar.
Los cuerpos de ambos estaban llenos de cortes que no sanaban. Naruto no podía mirar sus heridas, pero sentía cómo la sangre caía de todas partes de su cuerpo. Aun así, se estaba curando lentamente, pero debía seguir peleando.
El vórtice desapareció, mientras la torre, hecha pedazos, parecía levantarse desde el mismo suelo por partes.
Como si tuviese vida propia.
Elohim cayó sobre el borde de aquella torre, y Naruto repitió su movimiento.
Ambos tenían una leve respiración agitada. Sus poderes no bastaban para curar las heridas de ambos. Naruto era inmune a la magia de luz, pero la única que podía afectarlo era la de su padre. Era una magia el triple de poderosa que la de los ángeles como Miguel, incluso que la que usaba él.
Y para Elohim, la energía oscura era el mayor problema a enfrentar ahora. Aquella energía se había filtrado en su sistema, y el no la manejaba como lo hacía con la luz.
Fue lo único que nunca pudo hacer.
Astrum fue rodeada de energía oscura y, sin Naruto notarlo, de un leve destello de energía cósmica. El espacio se distorsionó alrededor de aquella espada, producto de la misma energía.
"Muere".
Tomó el mango de la katana con su mano derecha, y se agachó con una sonrisa de oreja a oreja en el rostro.
Una distorsión espacio-tiempo rodeó a Elohim, que abrió los ojos con sorpresa.
Fueron muchos cortes, apenas y los pudo contar, pero no pudo reaccionar.
Naruto sólo sacó levemente la katana de su vaina, y la cerraba con fuerza en movimientos repetitivos. A su vez, muchos cortes hacían daño a Elohim, hasta que la energía de aquel ataque desapareció, al igual que la distorsión espacio-tiempo.
Elohim cayó en una rodilla, vomitando icor a montones, mientras el mismo caía de su cuerpo por todos lados, a excepción de su cuello y su cabeza.
Fue lo único que se salvó.
Aquel ataque no era solo de energía oscura, el lo pudo sentir. Si hubiese sido solo de energía oscura, podría estar sanando con su energía de luz y bastante magia, pero aún si estaba intentando eso, no podía.
Lo forzó más, y luego de varios segundos, dejó de sangrar. Levantó la cabeza.
Su hijo estaba viniendo hacía el lentamente, como si estuviese cansado. Lo notó en sus ojos. Un pequeño, insignificante, pero claro símbolo de cansancio.
"Aunque parezca que me has vencido, estás equivocado, hijo mío".
Un bufido y una risa seca salieron de la boca de Naruto, mientras se seguía acercando a su padre a paso lento. Sentía un buen desgaste de su magia por el constante uso para regenerarse, incluso si estaba en su forma demoníaca.
Su katana estaba envainada en su mano izquierda. Iba a poner la mano derecha en el mango, así se aseguraría de asesinar a su padre de forma definitiva.
No pudo terminar de poner la mano en el mango.
"¡GRRAAAAAAAAAGGGHH!"
Un poderoso rugido resonó en toda la dimensión. Elohim se puso de pie, apoyándose en su espada mientras se curaba lentamente, usando mucha magia para eliminar la energía de Naruto dentro de su cuerpo.
La mirada de Elohim se llenó de terror.
"El apocalipsis…"
Naruto apretó el agarre en su espada. Su cuerpo se dobló levemente, viendo el suelo con una mezcla de odio y frustración.
Una risa llamó la atención de Elohim. Miró a su hijo, notando que estaba… ¿temblando?
"Hmhmhm…"
Una leve risa. Su hijo se estaba riendo, como si no tuviese a la encarnación del apocalipsis viniendo hacía ellos a una velocidad lenta, parece que a propósito.
De repente, esa leve risa se convirtió en una risa que resonó en todo el lugar. Inclinó su cuerpo hacia atrás, riéndose como un maniático que había perdido cualquier parte de su cordura.
"¡Que irónica es esta mierda! ¡Estoy por matarte para cumplir mi objetivo y aparece la jodida bestia del apocalipsis! ¡Hahahahahaha!"
Mientras Elohim levantaba su espada, aún recuperando su energía de forma pasiva, Naruto no dejó de reírse. Empezó a caminar de lado a lado por la torre, mientras el Trihexa se acercaba cada vez más.
"¡Dioses del destino o lo que sea! ¿¡Que mierda es lo que quieren, bastardos!? ¡He cambiado tanto que incluso mi estúpido padre lo notó! ¿¡POR QUÉ NO VIENEN A POR MI DE FRENTE!?"
Uno de los cuatro robustos brazos de la bestia tomó a Naruto, apretándolo en un agarre como de un agujero negro. El demonio forcejeó, intentando zafarse de La Bestia del Apocalipsis, sin lograrlo.
Su transformación desapareció, y empezó a moverse con mucha más fuerza, gruñendo como un animal.
"¡Hijo!"
La fuerza vital parecía abandonar lentamente a Naruto, que soltó su katana, la cual quedó a unos 20 metros de Elohim. El dios la tomó, no sintiendo una conexión con la misma.
Es más, parecía repudiarlo. Sin embargo, no podía dejarla así sin más, menos cuando su vida estaba en riesgo, y la de su… hijo…
"¡Suéltame pedazo de mierda! ¡Juro que voy a hacerte mi perra si no me sueltas!"
No podía liberarse. Sus dientes estaban apretados de la fuerza que estaba haciendo y, aún así, no podía liberarse.
El agarre sobre el se fortaleció.
Sus ojos se tiñeron de negro, mientras su mente desaparecía de su lugar.
Elohim miró como su hijo murió ante el. Sus ojos se abrieron, apretando su espada, Aeternum Custos, con mucha fuerza.
Debía enfrentarse a la bestia por si solo.
Dejó la katana de Naruto en su cintura, viendo a la bestia no soltar al Lucifer por nada del mundo.
El cuerpo del Rey de los Demonios estaba tirado hacía atrás sobre la mano gigante de la bestia, con los ojos teñidos de color negro.
Su pecho no se movía, y ya no estaba forcejeando.
Parecía que, después de eones de existencia…
Naruto Lucifer había muerto.
