[Inframundo Griego]
Hades miró, mediante una proyección mágica, el evento que proclamaba a Naruto como nuevo líder de todo el Panteón Bíblico.
De hecho, sería el primer líder de todo el Panteón, ya que Elohim nunca tuvo el mandato sobre los caídos o los diablos, solo de los Ángeles.
Estaba algo feliz por eso. Todas las decisiones que Naruto había tomado le llevarían mucho tiempo de hacer, pero las haría así sea lo último que haga en su vida.
Sintió que alguien conocido quería entrar en su territorio. Cerró sus ojos, y esa persona apareció frente a ella, en la sala principal de su castillo.
Una mujer joven y hermosa, de cabello rubio ondulado el cual está decorado con flores. Una figura extremadamente voluptuosa, con pechos muy grandes y caderas anchas. Viste unos mantos griegos tradicionales de color blanco que apenas cubren su cuerpo.
"¡Que gusto volver a verte Hades!"
La rubia saltó y apretó la cabeza de la Diosa del Inframundo en sus senos, algo que hubiese ahogado a la misma de no ser porque no necesitaba respirar para mantenerse viva.
Separó con algo de fuerza a la otra mujer, viéndola con su típica serenidad.
"Es extraño que vengas aquí, Afrodita. ¿Qué es lo que quieres?"
La diosa del amor y la lujuria sonrió suavemente, sentándose en el sofá de un lado de la sala sin problemas, algo que no molestó a Hades.
"No se como te tomarás esto, pero algo grande está por ocurrir en el Monte Olimpo…"
La Diosa del Inframundo se mostró escéptica. ¿Cuándo no estaba pasando algo en el Olimpo?
Afrodita pareció leer su pensamiento, y se puso algo sería, para la leve curiosidad y sorpresa de Hades.
"Zeus planea ir al Panteón Bíblico y acostarse… violar a Gabriel".
Un sonido parecido a una cachetada resonó en el lugar, pero no fue por eso.
Hades se palmeó el rostro, antes de masajearse la frente con exasperación.
"¿Ya se enteró de la muerte de Elohim y planea eso, sin pensar siquiera en que fue lo que mató al mismo y podría hacerlo con él?"
"¿Te sorprende?"
Le dio un punto por eso. No le debía sorprender eso de su hermano menor, tan tonto como siempre, que incluso tras los proyectos de rebelión que hicieron contra el, no aprendió.
Era el peor rey entre todos los panteones… No, eran el peor panteón de todos, si se ponía a pensar.
El 90% del Panteón Griego está conformado por descendencia de Zeus, y el resto se divide entre los Primordiales, Titanes, Dioses, etcétera.
Las partes importantes de la historia tienen desde violaciones y parricidio, hasta filicidio y otras cosas que era mejor no contar.
"Naruto Lucifer fue el que asesinó a Elohim".
Afrodita abrió sus ojos con sorpresa por eso. Su visión quedó borrosa por un segundo, recordando claramente al segundo hijo de Elohim, aquel hombre que incluso dejó en ridículo a Adonis, o cualquiera con el que se haya acostado.
El mismo que, incluso siendo tan malvado como lo era, le hizo cambiar por completo de lo que era hace miles de años, cuando apenas era una Diosa joven.
"Si Zeus va a intentar violar a Gabriel, va a terminar causando una guerra contra todo el panteón, no solo contra los ángeles".
Afrodita miró a Hades, que estaba pensando con una expresión sería en el rostro, apretando sus manos contra la mesa, hundiendo sus dedos en la misma.
Hades la miró, ignorando la vena que estaba saltando en su cuello.
"Yo no voy a meterme en esta estupidez. Se que Hestia y tú menos, pero ambas aún viven ahí…"
Se levantó de su silla y empezó a salir afuera, seguida de Afrodita que empezó a caminar a su lado.
"Aun no me agradas del todo, Afrodita. Pero, si necesitan ayuda, estaré aquí. De momento, tengo una cosa que hacer…"
Afrodita sonrió alegremente, asintiendo con la cabeza antes de desaparecer en humo rosa.
Hades salió de su castillo, y emprendió camino a su próximo destino. Su mirada se oscureció levemente.
….
[Cielo Bíblico – Sexto piso]
Varios días después.
Los Arcángeles y Serafines se sentaron en una mesa redonda, viendo en la punta de la mesa a Naruto, que tenía los brazos recostados en la mesa, con los dedos de la mano cruzados entre sí.
Naruto los miró a todos, que estaban entre tranquilos y serios. No los culpaba, después de todo, el fue quien asesinó a su padre.
"He estado decidiendo que hacer con ustedes".
Sintió la tensión en varios. Sonrió levemente ante eso, algo notado por todos. Miguel y Gabriel, los más cercanos a el, estaban viéndolo fijamente, con serenidad, esperando que hable.
"No me sirve de nada matarlos. Sería desperdiciar recursos, y no necesito eso ahora. Probablemente sean los primeros en querer revelarse para defender a Elohim, pero claramente no les conviene".
Miguel asintió lentamente ante eso, como líder de los propios Arcángeles que era. Estaba esperando una palabra de su hermano, que sea mínimo para que el pueda opinar.
"Tengo un solo objetivo entre las tres facciones, ahora unidas por mí. El progreso en la unión de las mismas".
Para leve diversión de Naruto, todos los ángeles lo vieron con sorpresa, como si estuviese loco.
No estaba tan alejado de la realidad.
Levantó su mano, callando a sus hermanos pequeños, mucho más pequeños que antes, y habló.
"La única forma que conozco de hacer la paz correctamente es a través del miedo y de las palabras en su justa medida. Que todos sepan que unidos no habrá molestias. Esto no se logra en poco tiempo, de hecho, llevará mucho tiempo evitar las tensiones, pero si logramos que se de con total naturaleza, entonces nadie querrá molestarnos".
Miró a todos, uno por uno, esperando que alguno haga una pregunta o diga su opinión. Sabía que había dudas, y el estaba para responderlas.
Estaba aburrido, y más aún con tanto trabajo por hacer.
Gabriel fue la primera en levantar la mano. Naruto asintió, dándole permiso para hablar.
"No entiendo que rol tendríamos nosotros en esto…"
Naruto le sonrió suavemente a su hermana, que sintió su corazón latir con leve fuerza en su pecho.
Esa misma sonrisa se la daba cuando el era un ángel.
"Ustedes conformarán el grupo de soldados de alto rango, y harán el trabajo de convencer a los ángeles sobrevivientes de que una unión es lo mejor para todos".
Miguel levantó rápidamente su mano, y Naruto asintió nuevamente. El rubio suspiró, y decidió hablar al fin.
"Esto puede llevar siglos, milenios si vamos al caso… ¿Estás seguro de lo que buscas, Her-"
Miguel sintió su cuerpo pesado, y no solo el, si no todos en la sala, con la excepción de Azrael y Gabriel, con la última viendo a sus hermanos con preocupación.
"No deberías dudar de mi decisión, Miguel. Ahora no soy solo tu hermano, soy tu rey, y cualquier decisión que tome es palabra definitiva, a no ser que encuentre fallas o deba hacer un cambio".
La presión salió de los hombros de todos, que vieron como un aura dorada con tintes oscuros salía de Naruto. Su mirada demostraba su natural soberbia, con la barbilla alta, y los ojos mirándolos hacía abajo.
"He vivido eones antes que los asesines y los recreen como son ahora. De no haber pasado esto, tal vez no serías a día de hoy el arcángel con comportamiento de niño que eres. Hablando de eso…"
Sus manos chocaron en un aplauso, y todos se agarraron la cabeza, cuando algo se rompió en sus mentes.
Recuerdos invadieron la mente de todos, incluidos Miguel y Gabriel en especifico. Los ojos de todos se nublaron, mientras un aura verde salía de las manos de Naruto y rodeaba a todos, evitando que mueran de sobrecarga mental.
Mejor dicho, un derrame cerebral.
Su padre cometió la estupidez de dejar los viejos recuerdos mezclados con otros modificados de él, y así crear estos ángeles tontos y patéticos.
No recuperarían el poder, pero si su verdadero yo.
Estuvo una hora entera sentado, esperando que todos terminen de procesar sus pensamientos, aunque luego deberían ordenarlos en solitario.
Miguel lo miró con mucha seriedad, al igual que Gabriel. Incluso su mirada cambió, y ahora parecían otras personas ante el.
La sonrisa que se expandió por el rostro de Naruto no tenía precio.
"Oh, esto me excita un poco… Pueden irse a pensar bien, y ordenar sus pensamientos y recuerdos. En una semana se reunirán conmigo en el Séptimo Piso, a primera hora. No quiero tardanzas".
Naruto se levantó y salió caminando por la puerta de la sala de reuniones, con todos los ángeles en la sala retirándose a los pocos minutos.
…..
[Inframundo bíblico – Castillo Gremory]
Venelana, Sirzechs y Zeoticus vieron a Runeas, que estaba tranquila tomando algo de té. La primer Gremory sonrió levemente antes de hablar.
"Mis hermanas y yo organizaremos un torneo entre los diablos, con el fin de ver quienes son los más fuertes y leales a mi esposo, y quien tendrá el honor de formar parte de los soldados más fuertes de cada Facción".
No era tan difícil entender el punto de eso. Venelana asintió, entendiendo las palabras de la segunda diablesa en nacer, solo después de Zekram, su padre ya muerto.
Zeoticus se puso algo serio, y Sirzechs sintió emoción recorrer su cuerpo.
Incluso tras los últimos sucesos traumáticos que le hizo vivir Naruto, no le quedaba otra opción más que cumplir con su deber como diablo.
"Sirzechs Gremory, Ajuka Astaroth, Serafall Sitri, Falbium Glasya-Labolas, y Ruval Phoenix, entre otros diablos, son los diablos con mayor probabilidad de pasar este torneo. De hecho, ganaron prestigio por sus acciones en el campo, así que tienen puntos a favor".
El anterior heredero Gremory suspiró, antes de enderezarse y asentir con lentitud. Zeoticus le dio una palmada en la espalda.
Runeas bostezó, antes de dejar su té en la mesa frente a ella, y levantarse del sofá. Miró a Sirzechs con seriedad, erizando los vellos en la nuca del mismo.
"Honra el apellido, Sirzechs. Incluso si soy la esposa del Rey, no pienso dejar que mi familia sea una mancha porque tengas deseos más altos de los que puedes llegar. Tienes mi bendición, pero eso no te salvará de volverte la mujer de Asmodeus… O del propio Lord Naruto".
Un escalofrío recorrió a Sirzechs, paralizándolo en su lugar. El sudor bajó de su rostro y su cuello, antes de querer volver a ver a Runeas, pero esta solo desapareció.
Recordar la pesadilla que le mostró Naruto era lo peor de sus días. Eso solo se sumó a todo lo que vió y tuvo que hacer en la guerra finalizada hace poco, y no le hizo bien.
Nada bien.
…..
[Grigori]
Azazel y sus compañeros Cadres estaban sentados frente a Belcebú, el cual estaba tomando algo de whisky mientras los veía.
"Entonces… ¿Todos nosotros cumpliremos el mismo rol que los ángeles?"
Belcebú asintió, viendo a Penemue, la cual fue quien habló.
"Así es. Deberán convencer a los caídos que la unión es lo mejor, y así tome miles de años, es una orden directa que todos vamos a cumplir. Los diablos siguen a Naruto, y si él dice que la unión va a ser buena, ellos le harán caso, y ya lo hicieron. Son los primeros dispuestos al cambio, así que facilitamos el trabajo de todos".
Incluso Belcebú esperaba una negativa de los diablos, o al menos un leve rechazo de los diablos a eso, pero todos aceptaron lo que dictó Naruto.
Los negados eran una minoría y, si no se adaptaban, terminarían en El Purgatorio.
Podía sentir la negativa de Kokabiel, y ya sabía quien sería el conejillo de indias de Naruto para El Purgatorio.
"Me sorprende eso… Pero lo aceptaré. Quiero que estemos en paz, antes que pelear de forma innecesaria".
Azazel fue el primero en dar su aceptación, algo que Belcebú esperaba.
Su hermano no era muy fuerte, a comparación del resto de líderes de Ángeles y Demonios, dicho sea, él mismo, y no dudaría en hacer lo mejor para su raza, incluso contra el orgullo de la misma.
En menos de dos minutos, todos dieron su aceptación, incluido Kokabiel, aunque lo dijo con asco.
Belcebú solo lo ignoró. Terminaría cavando su propia tumba, así que lo dejaría hacer lo que quiera.
….
[Cielo – Séptimo Piso]
Desconocido para todos, detrás del trono había una puerta, la cual se abría solo con la firma mágica de Naruto, el cual estaba bajando por una escalera hacía el mismo lugar.
Un clon apareció, cerrando la puerta y sentándose en el trono, recostándose como si fuese a dormir.
Naruto siguió bajando, hasta que llegó a su habitación, ahora trasladada aquí.
En la cama, Lilith y Trihexa estaban acostadas durmiendo. Ambas estaban desnudas, si los pequeños botones que veía sobre la fina sábana que tapaba sus senos significaba eso
Se acercó al borde de la cama y se quitó el traje lentamente, despertando a Lilith por el ruido. La demonio miró a su esposo, que ya estaba totalmente desnudo y se estaba por meter a la cama.
"Ven aquí, querido. Podemos divertirnos aún".
Trihexa bostezó, levantándose lentamente. Sus senos se hicieron visibles, y Naruto no pudo evitar relamerse los labios al ver esas sandías hechas de carne que lo llamaban.
Lilith se levantó y se acercó a Naruto, que la tomó de la nuca y plantó sus labios en los de ella con total dominio. Trihexa se acercó, cuando Naruto quitó sus labios y su lengua de la boca de Lilith, antes de abrazar la cintura de Trihexa y besarla con maestría.
Sus manos acariciaron el cuerpo de ambas mujeres lentamente, masajeando los pequeños nudos que sentía en la espalda de Lilith, y las zonas mas sensibles del erótico cuerpo de Trihexa.
Su amigo inferior ya estaba listo para la guerra. La mano de Lilith lo acarició levemente, sacando un gruñido ronco de Naruto cuando Trihexa copió el movimiento.
Incluso las dos manos no bastaban para agarrarlo por completo.
Los tres se dejaron llevar, y las siguientes horas pasaron con pura lujuria entre el trío de dos mujeres y un hombre.
