Gabriel no recordaba la última vez que había paseado por el mundo humano con tanta tranquilidad.

Fueron poco más de 500 años de la Guerra entre las tres facciones bíblicas, y no podía darse el lujo de salir a recorrer el mundo más allá de pequeños momentos en los que la guerra se detenía para volver con más fuerza.

Había pedido permiso a Naruto, y el se lo permitió, con la condición de avisar ante cualquier acto que la ponga en peligro al instante.

Algo que su padre también solía hacer.

Estaba en las calles de Roma, a primera hora del día. Usó su magia para vestirse de forma similar a la de los habitantes del lugar, aunque su apariencia de igual forma llamaba la atención de todas las personas que pasaban por las calles.

Saludó cálidamente a una señora mayor que le saludó al cruzar miradas. Miró al frente y siguió recorriendo las calles, mirando todo lo que había en la ciudad y guardándolo en su mente.

Una paloma blanca bajó volando. Gabriel estiró su brazo con la muñeca en supinación, y la paloma se paró sobre su mano.

Usando su mano libre, Gabriel acarició con suavidad y cariño a la paloma, que se reposo contra su mano ante las caricias.

La paloma voló para posarse en el hombro de Gabriel, que dio una leve risita antes de seguir caminando.

La belleza de Gabriel cautivó muchos hombres en el camino, pero ninguno se atrevió a cortejarla. Parecía que algo se los impedía.

Tal vez sea la mirada de muerte que la paloma les daba.

Pasadas unas horas, Gabriel se metió a un bosque, respirando con una sonrisa el aire puro de la naturaleza. La paloma blanca nunca se había separado de su hombro, y miraba todo con atención.

Se había metido un poco más en el bosque, hasta que vio como la paloma volaba y se alejaba repentinamente. Siguió caminando saludando a algunos animales que, sin importar que tan salvajes sean, parecían devolverle el saludo.

De repente, invoco una lanza de luz y se giró lanzando un golpe a una velocidad cercana a la velocidad de la luz.

La persona que había aparecido detrás de ella esquivó fácilmente el golpe, y tomó el brazo de Gabriel, deteniendo cualquier posible movimiento.

A la ahora Serafín no le costó mucho saber quien era el hombre que la hizo atacar repentinamente.

"Zeus…"

El Dios, con su apariencia cambiada a la de un hombre en sus 30, aunque su cabello y barba blanca no le hacía justicia a eso, miró a Gabriel con diversión y lujuria.

"No pareces el ángel dulce e inocente que se rumorea que eres, pero si el hecho de que eres ridículamente sensual".

Gabriel sintió un leve miedo recorrer su cuerpo por primera vez en tanto tiempo. Sabía que estaba en total desventaja actualmente, puesto que su poder había sido reducido a más del 70 por ciento cuando fue borrada.

Antes habría podido pelear con Zeus y huir tras desgastarlo, tal vez vencerlo si era posible, pero ahora dudaba siquiera de poder pelear contra los Top 30-40.

"¿Qué quieres de mi, Zeus?"

El dios puso una sonrisa levemente altanera. Gabriel puso una expresión de asco, ya empezando a conectar las fichas de lo que quería Zeus.

"He oído que Elohim ha muerto, y creo que es momento de cumplir uno de mis tantos objetivos. Puedo vengarme de tu otro hermano caído con esto, por haber querido seducir a Hera".

Gabriel lo miró como si fuese idiota. Nadie podría pensar que ella podría mirar así a alguien, pero lo estaba haciendo, como lo que solía hacer cuando era uno de los seres más poderosos del universo.

No del top 10, pero que solo estaba detrás de Naruto y Miguel.

"¿Qué te hace pensar que el hermano Naruto no buscará destruirte a ti o al Olimpo por esto? ¿O incluso el hermano Miguel?"

Zeus gruñó por eso, antes de usar su fuerza para tirar a Gabriel al suelo, que sintió los huesos de su brazo crujir levemente por el agarre potente y repentino del Dios.

"Me han llegado informes de que Miguel no es el de antes, y tu hermano tiene mucho que arreglar luego de la guerra".

Gabriel se empezó a retorcer, intentando zafarse del agarre del Rey del Olimpo, pero el mismo estaba abrumándola, y la estaba asustando.

Zeus ya estaba exponiendo su miembro mientras usaba algo de magia para levantar la ropa de Gabriel, que no llevaba más que la nueva ropa que le regaló Naruto debajo de lo demás.

"¡Suéltame!"

Zeus sólo gruñó, intentando bajar la ropa interior de Gabriel, que se retorció con más fuerza. Su respiración se agitó cuando Zeus finalmente la inmovilizó, y bajó su ropa interior.

Su expresión se lleno de miedo.

"¡HERMANO NARUTO!"

Cuando Zeus estaba a solo unos centímetros de que su hombría toque la feminidad de Gabriel, el mundo se detuvo.

……

Naruto estaba acostado, durmiendo en su cama, con Lilith y Katerea recostadas en ambos lados de su pecho, Leviatán con la cabeza sobre su abdomen, Runeas abrazando tanto a su abdomen como a Leviatán del otro lado. El estaba durmiendo sobre Trihexa, con la cabeza entre los senos de la misma.

La escalera que llevaba a su habitación en el Cielo, que era, de hecho, una dimensión aparte que el creó, podía dejar pasar a los diablos como Runeas y Katerea, mientras Lilith y Leviatán simplemente tenían pase directo.

Había disminuido el problema con la luz angelical que afectaría a Katerea y Runeas, pero aun estaba ahí. Debía hacerse uno con el Cielo antes de pensar en modificar todo nuevamente.

Era un proceso complicado, que llevaría demasiado tiempo y esfuerzo.

Naruto hizo una mueca de molestia, sintiendo un cosquilleo en su cabeza. No eran caricias, ya que Trihexa y las demás aún dormían, después de haber estado ocupados en esa habitación por unas 6 horas.

"¡HERMANO NARUTO!"

Sus ojos se abrieron repentinamente. El iris de sus ojos se hizo casi invisible cuando sus ojos se entrecerraron peligrosamente.

Rápidamente se liberó del agarre de todas y desapareció en un destello de velocidad, levantando un leve viento que despertó a las mujeres.

…...

Zeus sonrió mientras veía que estaba a punto de lograr su cometido, y algo que muchos de los cientos de miles de dioses y mortales solo podían pensar.

Tener sexo con la propia Gabriel.

Su hombría estaba a nada de tocar la feminidad de Gabriel, que se estaba retorciendo del asco y el miedo, y no podía liberarse de su poderoso agarre.

Había gritado por su hermano, pero dudaba que venga.

No había posibilidad.

Una potente ráfaga de viento pasó, cegando momentáneamente al distraído Zeus, que quiso forzar su entrada en la intimidad del ángel, pero solo penetró el aíre.

Miró hacía debajo de el, notando que Gabriel había desaparecido.

"Hermano ~sniff~ hermano… perdón…"

Zeus miró con los ojos abiertos en sorpresa, antes de fruncir sus cejas con enojo.

Naruto estaba abrazando a Gabriel, acariciando el cabello de la misma mujer que ahora lo abrazaba con mucha fuerza, ignorando que su propio hermano estaba totalmente desnudo.

Los ojos de Naruto, sin embargo, nunca se despegaron de Zeus.

El rey del Olimpo sintió que esos ojos atravesaban su cabeza como una espada en repetida sucesión. Sus ojos brillaron, intentando comparar la mirada de Naruto con su propia mirada, pero no pudo.

Los ojos rojos atravesaron su cuerpo, mente y alma como una flecha guiada por Apolo y Artemisa en conjunto.

"¿Qué te hace pensar que podrías simplemente violar a Gabriel sin consecuencias?"

Gabriel se soltó de Naruto cuando sintió la poderosa aura del mismo, emanando lentamente de su cuerpo al levantarse para encarar a Zeus.

El rey del Olimpo se rió. Una risa que sonó como un trueno.

"¿El demonio quiere proteger a su hermanita Ángel? Que tierno. Parece una historia absurda".

Naruto se mostró impasible ante las palabras de Zeus, algo que el notó al instante y lo hizo gruñir.

Le recordó lo sucedido con su esposa en aquella reunión de Dioses.

"Va más allá de eso. Soy un rey, y uno de mis deberes es proteger a mis súbditos y buscar el beneficio de la gente en mi reino. Sin embargo, dudo que sepas como ser un rey, teniendo en cuenta que eres más parecido a Cronos de lo de que crees".

Eso fue un golpe bajo para Zeus.

Sus ojos brillaron como un relámpago, con un gruñido gutural saliendo de su garganta mientras veía a Naruto con molestia pura en su rostro arrugado.

"Estás tocando terreno peligroso, no quieres enfrentarte a mí".

Naruto se mantuvo sereno. No le afectó la amenaza del Dios.

"Tienes razón en eso".

Una leve sonrisa altanera se formó en el rostro de Zeus, viendo al Lucifer con seriedad, pero sin quitar la soberbia reflejada en sus ojos.

"Tal vez Hera si me duré al menos un par de rondas antes de caer…"

Los rayos destellaron alrededor de Zeus, que empezó a subir su poder al punto que casi abruma a Gabriel.

Todo el cielo sobre Roma se nubló. Algunos relámpagos destellaron y los truenos los acompañaron.

En el rostro de Naruto se formó una sonrisa burlona, mientras veía al Dios del rayo como si fuera menos que una piedra.

"¿Podría alguna de tus hijas preferidas soportarlo? Artemisa seguro, es una mujer de carácter fuerte y eso me encanta… tal vez un hijo mío con Atenea sea tan inteligente y fuerte como para hacer ver a todo tu panteón como mortales con poca o nula capacidad de pensamiento…"

Gabriel miró como su hermano hacía enfurecer al hijo menor de Cronos y Rea, los dos titanes que ella había conocido en la época del gobierno de Cronos.

Zeus tenia el ceño fruncido en enojo, apretando sus dientes con tanta fuerza que, si fuese aplicada por un humano, se habría partido la mandíbula.

La sonrisa de Naruto ahora mostraba todos sus dientes, mientras veía a Zeus con total diversión.

"¿O que tal… con la hermosa Hestia y su madre, Rea?"

Eso fue un punto de quiebre para Zeus.

El dios del rayo desapareció a una velocidad superior de la que Gabriel recordaba en su nuevo cuerpo, y estaba por golpear con su puño en el rostro de Naruto, destellando todo su cuerpo con rayos.

El potente golpe pareció conectar con su objetivo.

Un rayo cayó del cielo sobre Naruto y Zeus, preocupando a Gabriel, sin preocuparse de que la descarga eléctrica la haya golpeado, pues no sintió nada.

Cuando la luz se disipó, Gabriel miró con los ojos levemente abiertos la situación.

El puño de Zeus había sido detenido por la palma de Naruto, y un puño del mismo Naruto fue clavado con potencia en el abdomen de Zeus, traspasando de lado a lado el abdomen del mismo.

El icor manchó las manos y el antebrazo de Naruto, que nunca despegó sus ojos de los de Zeus, el cual estaba sorprendido.

El icor salió de su boca, mientras el Rey del Olimpo gruñía antes de retirarse hacía atrás, algo que Naruto le permitió.

La herida en el abdomen de Zeus no estaba cerrando al ritmo que debía, sino que un poco más lento.

"Si vas a enfrentarme, ven con todo desde el inicio y ataca a matar. Conozco todos los secretos del poder de los Dioses, Zeus, es estúpido creer que tienes algún as bajo la manga".

Naruto sonrió, levantando su mano para acomodarse el cabello hacía atrás.

"Cuando tu naciste, yo ya había peleado con seres como los primordiales, Miguel en su estado más poderoso, mi propio padre en entrenamiento, e incluso había humillado la Verdadera Forma Divina de Cronos".

Zeus sintió que estaba entrando a terreno que no le correspondía.

Humillar a la Verdadera Forma Divina de un Dios era algo que pocos podían hacer. Aunque era algo que muchos tenían, los dioses más poderosos del universo, en su gran mayoría, no las tenían.

Alguna transformación o "fase" que les aumente su nivel de poder en uno o dos niveles, pero nada más.

Si Naruto humilló al propio Cronos en su estado más puro, eso solo significaba que no podía tomarlo a la ligera.

Su poder empezó a aumentar, viendo mortalmente a Naruto.

No había usado nunca esa forma, puesto que su padre fue tan confiado de creer que no necesitaría de eso para vencerlos, y ese fue su error.

La sonrisa de Naruto no cayó nunca, notando que la herida del abdomen de Zeus ya había cerrado.

"Sin embargo, no quiero destruir la tierra para humillarte".

Naruto cargó contra Zeus a la velocidad de la luz, algo a lo que el Dios podría reaccionar pero fue tomado por sorpresa por el inesperado movimiento.

Una vez lo había cargado mientras corría, un clon suyo apareció a 50 metros de distancia, con Astrum en mano.

Dicho clon lanzó un corte vertical y uno horizontal, abriendo una grieta en el espacio-tiempo que parecía brillar en energía morada y azul.

Naruto y Zeus atravesaron ese portal como un rayo. El portal se cerró, y el clon hizo desaparecer en partículas moradas la katana, antes de ver a Gabriel que estaba en un leve shock.

El cielo en toda roma se despejó, mostrando nuevamente el sol brillante.

"Vuelve al Cielo. Avisa a Belcebú y a Lilith de que hay que organizar una reunión con los Griegos".

Gabriel asintió lentamente, creando un circulo mágico debajo de ella que la consumió antes de desaparecer.

El clon copió esa acción, desapareciendo en humo negro cuando fue dispersado.

Un doppelganger.

…..

Zeus fue golpeado con fuerza, chocando contra una superficie rocosa que se astilló de la potencia con la que fue disparado.

Miró hacía arriba, notando que Naruto estaba volando con dos alas doradas, y las manos en la espalda baja. Para su nula importancia, aún estaba desnudo.

'Espera… ¿alas doradas?'

Solo había visto a alguien con tales alas en el Panteón Bíblico, y ese era Elohim.

No creía que Naruto le haya arrancado las alas y se las haya puesto.

Solo tuvo una opción.

"Tu… ¿mataste a Elohim?"

Naruto asintió lentamente. Zeus sintió los vellos de su nuca erizarse. Tragó algo de saliva, antes de ponerse extremadamente serio.

No había Dios paranoico, violador en potencia o mal padre.

Ahora había un Dios que debía batallar por no morir.

"Fue el mismo que me dejó el trono. No hay nadie más digno que yo, obviamente. Se lo suficiente como para saber que hacer y que no".

"Matar a un Dios tiene consecuencias. Si me asesinas, te pondrás tu solo el precio a tu propia cabeza".

Naruto se mofó, viendo con desdén a Zeus, que se había levantado de donde había caído.

Estaban en otro planeta, lejos de su sistema solar.

Un planeta hecho de un material raro, similar al diamante y al oro.

"¿Piensas que no lo se? Justamente, no es que seas un Dios que tenga mucha importancia fuera de tu panteón. Me atrevo a decir que hay más gente que te quiere muerto, que gente capaz de dar la vida para vengarte".

Zeus se quedó callado. No tenía una respuesta para eso, puesto que era cierto.

Su panteón tenía la peor imagen de todos, culpa de el. Casi todo su panteón es su descendencia, sea producto de una relación consensuada o por violación, ni hablar de la lluvia dorada.

Siempre podía haber un Dios que tome sus dominios, y esperaba sea uno más afín que el, aunque lo dudaba.

No recordaba a alguno de sus tantos hijos con gustos por los rayos o un dominio sorprendente.

Un suspiró salió de la boca del Dios griego, que miró a Naruto con seriedad.

"Aún así, no voy a desistir. No moriré hoy".

El poder de Zeus empezó a subir, siendo visto por Naruto con tranquilidad.

Una pelea entre el nuevo Rey de los bíblicos y el Rey del Olimpo iba a comenzar, ante los ojos del universo.