El poder de Zeus estalló.
La cantidad de poder crudo que destellaba en el cosmos era masiva. Naruto miraba con serenidad como dicho poder alcanzaba tal tamaño que superaba el del mismo sol, que tiene unos 1,4 millones de diámetro.
Unas 109 veces más grande que Júpiter, el planeta más grande del sistema solar que habitaban.
Se partió el cuello con un crujido extraño, antes de que una sonrisa empezara a asomar en su rostro. Su mano derecha se posó en el lado derecho de su cara, mientras una sonrisa maniática se hacía presente.
El poder de Naruto estalló.
El aura dorada y llena de divinidad proveniente de Zeus chocó contra la poderosa aura morada de Naruto, que lo igualó en solo segundos.
El espacio se distorsionó con el choque de las mismas, incluso pequeñas fisuras se hicieron presentes, similares a los entresijos de una telaraña.
….
En un lugar remoto y desconocido incluso para el resto de las divinidades, Caos, la primordial del Universo griego, miraba aquella situación con absoluta serenidad.
Tenía unas palomitas en la mano, que comía con tranquilidad total, sabiendo que no se acabarían hasta que ella quisiera.
"Pobre pervertido lanzador de rayos. Esta pelea va a ser aburrida y divertida…"
Mastico un poco más de palomitas, antes de alzar una ceja al ver que Naruto no entraba en su Verdadera Forma.
Una leve sonrisa divertida se formó en su rostro.
…..
Una lanza de 500 mil kilómetros hecha de rayos fue la primer ofensiva de Zeus.
El dios ahora estaba expulsando divinidad y poder de forma constante en toda su altura de más de dos millones de kilómetros. Su cabello y barba habían crecido y alisado con un destello dorado que lo hacia parecer rubio.
Sus músculos se volvieron masivos en toda su altura, que dejaba como pequeños a los titanes que había enfrentado en La Gran Guerra. Sus ojos brillaban y destellaban como los mismos rayos.
Aquella lanza se movió a una velocidad increíble desde la mano derecha de Zeus, buscando atravesar a Naruto con la misma.
El Lucifer, rodeado de su aura morada, miró aquella lanza venir hacía el a una velocidad levemente superior a la velocidad de la luz.
Una onda expansiva de color dorado mezclado con morado estalló cuando solo la punta de la misma lanza de rayos tocó el aura de Naruto.
Al estar lejos de la Vía Láctea, la galaxia habitada por los dioses, fueron muchos cúmulos de estrellas que pagaron el precio de aquella onda expansiva.
Cuando se detuvo la misma, Zeus miró con los ojos entrecerrados como Naruto detenía la punta de la lanza con sus manos, evitando que lo atraviese en el torso.
Naruto aún sonreía como un maniático, viendo la lanza con un destello de emoción en los ojos.
"¡Bailemos, pequeño Dios!"
Naruto desvió la lanza sobre su costado, y desapareció en silencio de su lugar.
Un puño rodeado de energía morada se estrelló contra el rostro de Zeus.
El Rey del Olimpo salió disparado como un cometa, llevándose consigo muchas estrellas en el camino, hasta que se detuvo.
Se incorporó con molestia y miró a Naruto, notando que estaba creciendo en altura rápidamente, superando el tamaño de Júpiter por mucho.
"Crecer de tamaño no es difícil. Es una habilidad básica para mí".
Naruto creció en tamaño hasta llegarle al pecho de Zeus, que lo miraba con seriedad absoluta.
El Lucifer apretó sus puños, haciendo crujir sus dedos y nudillos varías veces.
Levantó sus manos a la altura de su pecho, apuntándose entre sí mientras doblaba levemente los dedos, formando un círculo con las mismas.
Una esfera negra y morada se formó en las manos de Naruto, que levantó los brazos y las manos sobre su cabeza, al igual que la misma esfera.
Movió su cuerpo rápidamente hacía adelante, lanzando la esfera a más de 5 veces la velocidad de la luz.
Cuando estaba a solo un kilómetro de Zeus, la esfera estalló en poder puro, creando tornados de oscuridad y sombras que abarcaron toda la figura del Dios del Rayo, retorciéndose mientras buscaban abrazarlo.
Zeus empezó a sentir como las emociones negativas empezaban a hacerse presente en su cabeza. Gruñó con molestia, y levantó su mano en un gesto majestuoso.
La bajó con fuerza, siendo un borrón, y una lluvia de relámpagos cayó sobre aquellos tornados oscuros, dispersándolos con leve dificultad.
Zeus miró con el ceño fruncido como una cantidad sorprendente de partículas moradas se arremolinaban en la mano izquierda de Naruto, antes que una katana se forme en la misma.
Apretó su mano con fuerza, y un rayo del tamaño de una espada gigante se formó en su mano.
El rey del Olimpo desapareció y reapareció a pocos kilómetros de Naruto, lanzando un corte descendente hacía su cabeza, buscando partirlo al medio.
Naruto desenvainó con un gesto divino la katana, desviando la espada de rayos a las estrellas alrededor, que se apagaron al ser destruidas por la mano del Dios.
La hoja de la katana pareció absorber la luz alrededor, y Zeus empezó a blandir su rayo con destreza divina, trazando arcos fulgurantes que iluminarían una galaxia entera.
El choque de Astrum y el Rayo de Zeus destruyó millones de estrellas, y fue algo que se repitió por más de unas cinco horas en el mundo humano.
Cada choque de estás tenía la potencia de una supernova y, sin darse cuenta, estaban distorsionando la realidad misma.
Naruto nunca perdió la sonrisa maniática de su rostro, y Zeus se estaba desesperando poco a poco, aunque el no se daba cuenta.
Solo había acertado un corte, y no fue lo suficiente profundo como para dejarlo fuera de combate. Para colmo, la había curado en dos segundos, mientras seguía lanzando cortes elegantes y rápidos, que llegaban a igualar su tiempo de reacción.
La energía cósmica y oscura rodeó la katana en perfecta sincronía, sin que Zeus se diese cuenta.
El último choque entre ambos provocó un estallido de energía deslumbrante, que abarco una gran cantidad del universo observable.
El rey del olimpo salió disparado hacía atrás, dejando un rastro de chispas y energía divina.
Lento pero seguro, su forma divina fue decayendo, hasta que solo quedó Zeus transformado, pero en su altura normal.
Naruto voló hasta Zeus, reduciendo su tamaño hasta que finalmente llegó donde el Dios, notando que lo estaba viendo con leve y casi indistinguible cansancio.
"Ese es el resultado de no mantener el nivel. De solo dedicarte a follar incluso los mismos animales, y descuidar el poder que te puso como Rey".
Zeus gruñó, incorporando su postura hasta estar firme nuevamente. Su figura aún lucía radiante por la energía divina rebozando de su cuerpo.
"¿Cómo te has hecho tan poderoso? Todos los dioses, incluso los dioses menores sabían que perdiste gran parte de tus poderes cuando caíste…"
Naruto sonrió con diversión, acercándose un poco más a Zeus, que lo miraba con el ceño fruncido y las comisuras de sus labios inclinadas hacía abajo.
"Fueron miles de años atrás que era casi como tú. Follando toda mujer que se cruzara en mi camino, sin importar raza, color de piel o algo así. Cuando decidí cambiar, fue que me volví uno con mi oscuridad, y luego me volví uno con mi verdadero yo".
"¿Tú… verdadero qué?"
Zeus estaba confundido ante eso.
Lo hubiese esperado de alguien como Buda, pero no del demonio que era más oscuro que muchos dioses que representan la locura y esas cosas.
"Yo no soy un Dios, un ángel, un caído o un demonio. Yo soy todo y a la vez no soy nada. Soy lo que muchos quieren saber, pero nadie puede soportar sin preguntar el porque sucedió. Soy el fin del comienzo como también el comienzo del fin. Soy todo lo que pueda llegar a ser pero, a su vez, nunca llegaré a ser lo que fui".
Zeus no necesitó más explicaciones. Asintió lentamente, sabiendo que era algo más profundo y filosófico de lo que podía pensar ahora.
El tiempo mismo pareció congelarse repentinamente.
Zeus vomitó icor a montones.
Su abdomen se hundió y se abrió, lo que causo que sus intestinos salieran. Una katana atravesó su pecho, justo en su corazón, y lo tenía en la punta de la misma, detrás de su espalda.
Astrum perforó el corazón de Zeus con precisión letal, rodeada de energía pura y cósmica.
Zeus levantó débilmente la cabeza para ver a Naruto, que ahora estaba sereno, sin la sonrisa maniática de antes.
"Nuevamente manchas tus manos con la sangre de un Dios… ¿Acaso planeas conquistar el universo asesinando a los Dioses?"
Naruto se mofó, retirando la katana del pecho de Zeus con el corazón incluido. El dios cayó de espaldas, flotando sobre una nube oscura hecha por Naruto.
"Soy idiota, pero no tanto como para saber que si quiero eso debo enfrentarme a los Hindú, y solo chocar mi poder contra el de Shiva destruiría el Universo, lo que sería un movimiento estúpido. Ya he logrado mi objetivo de volverme el único Rey en mi territorio, el único dueño del trono. El resto viene sólo".
Mientras Naruto hablaba, Zeus se iba apagando. Su divinidad dejó de destellar, y ahora solo quedaba aquél viejo Dios, que era sólo un recuerdo de la expresión pura de divinidad en la Era Dorada de los griegos.
Zeus tosió, expulsando icor a montones por su boca, pecho y abdomen.
"Reconozco esa energía… mezclaste la energía cósmica y oscura… y la convertiste en una especie de veneno para mi esencia…"
Naruto movió su cabeza, dando un asentimiento.
"Un veneno para el cuerpo, la mente y el alma. Lo tangible y lo intangible. Lo físico y lo metafísico a un nivel bajo, casi ineficiente, pero funciona cuando puedo atacar directamente tu alma con esta belleza".
Naruto tomó el corazón de Zeus en su mano derecha y envainó la katana, notando como aún latía.
El corazón de los Dioses era dorado por el icor, pero el de Zeus se había vuelto negro, producto de las energías.
Naruto miró a Zeus, notando que estaba moviéndose un poco.
"Es verdad… cuando estás por morir… te arrepientes de todo…"
"Uno no se suele medir por como vivió, sino por lo que hizo antes de su muerte… Lo único malo fue querer violar a Gabriel, pero es una forma honorable y digna morir bajo mi mano y espada".
Zeus soltó una risa ahogada, tosiendo sangre dorada a montones.
"Dile a Hera y… mi madre… que lo siento… lo mismo… a mis hijos… dioses y mestizos…"
Naruto notó el movimiento levemente errático de su cuerpo.
"… tienes razón… Naruto Lucifer… todos podemos ser… mejores… suerte… en tu gobierno…"
El cuerpo de Zeus se dejó de mover.
…..
En toda Grecia, los cielos se nublaron y unos rayos empezaron a caer con potencia. La lluvia se hizo presente incluso en el Monte Olimpo.
Hera salió de su templo rápidamente, viendo con el ceño fruncido el repentino clima.
Se teletransportó a la cima del Monte, afuera de la sala de reuniones del Monte Olimpo, notando que Deméter, Ares, Hefesto, Afrodita, Apolo, Artemisa, Hermes, y Dionisio estaban ahí, viendo el cielo con distintas expresiones en su rostro.
"¿Dónde están Zeus y Atenea?"
La última mencionada apareció en un estallido de velocidad, viendo con preocupación el cielo mismo.
Afrodita se giró para ver a Hera, acción repetida por Artemisa, Apolo, Ares y Hermes.
La mirada de la Diosa del amor era muy sería, algo que ningún olímpico vió antes.
"¿Qué mierda está pasando? ¿Zeus se volvió loco?"
En un remolino de agua, Poseidón reveló su presencia, luciendo molesto y serio. Hera miró a su hermano con el ceño fruncido.
"¿Acaso lo vez por aquí? Esto no es obra de Zeus, al menos no como yo creo".
Las palabras de Hefesto resonaron en lo alto del Olimpo, acompañado de otros truenos y relámpagos que destellaron en toda Grecia.
"Zeus ha muerto".
Una presencia oscura se hizo presente de forma repentina, tensando a todos que se giraron para ver como Hades aparecía caminando con plena serenidad, con las manos juntas en su espalda baja.
El shock se mostró en los rostros de todos los Dioses presentes, a excepción de Ares que se puso serio.
Hades levantó una mano, notando como pequeñas partículas doradas empezaban a caer del cielo.
Hestia apareció en un estallido de fuego junto a Rea, que estaba llorando levemente.
La diosa de la familia miró a sus hermanos y sobrinos, notando las distintas expresiones de shock, seriedad y serenidad.
Hades se acercó a Rea y la abrazó, gesto devuelto por la madre de los dioses que combatieron en la gran guerra.
"¿Quién puede ser tan fuerte como para asesinar a Padre y que no nos demos cuenta?"
Hades y Afrodita se vieron. La Diosa del Inframundo suspiró, antes de girarse para ver a Atenea, la cual había hablado.
"Zeus hizo una estupidez y lo pagó. Si no me equivoco, ya se quién lo asesinó…"
La atención de todos se posó en Hades, que levantó la cabeza al cielo, notando como lentamente los rayos y la lluvia se detenían, dejando solo un cielo nublado con relámpagos por doquier.
"Naruto Lucifer".
Todos se giraron a ver a la persona que había hablado, que no había sido ninguno de los olímpicos presentes.
Un hombre de casi tres metros de alto, con cabello blanco peinado hacía atrás y una larga barba blanca que llegaba hasta su pecho. Sus ojos celestes como el cielo brillaban como si fuese un día despejado.
Viste una toga azul sobre una vestimenta blanca, atada en su cintura por un cinturón de plata. Su bíceps y tríceps derecho están rodeados por una brazalete plateado, y sus antebrazos están cubiertos por protectores de bronce celestial. Su brazo izquierdo es tapado por la toga.
"Padre…"
La voz de Rea les hizo saber que el hombre frente a ellos no era cualquiera.
Era el mismo Urano.
Solo Afrodita lo reconoció, de igual forma, al sentir un vinculo con el hombre.
"¿Dices que ese ángel caído asesinó al propio Zeus?"
Deméter estaba incrédula ante eso.
Aunque no le agradara su hermano menor, menos aún con tantos actos que cometió incluso contra Perséfone, sabía que era el más fuerte de todos ellos.
Urano asintió lentamente. Miró a Afrodita, que le devolvió la mirada con una leve sonrisa, levantando la mano. Urano solo asintió con la cabeza para saludarla.
'… Que raro es saludar a mis propias bolas'.
Hestia empezó a llorar lentamente, antes de ser abrazada por Hera, lo que le hizo llorar en el pecho de la Diosa del Matrimonio, ocultando su rostro.
"¿Qué haremos ahora?"
El ambiente se puso muy tenso.
Todos sabían que significaban esas palabras de Poseidón.
Quién tomaría el trono.
"Yo-"
"Yo voy a tomar el lugar de Zeus".
El silencio que se hizo presente fue sepulcral. Incluso Hestia y Rea dejaron de llorar, y el propio Urano tenía una sonrisa divertida.
Los ojos de todos se posaron en Hades, pero fue Ares que gruñó y miró a su tía.
"Ese lugar me toca por derecho".
Su cabello y barba brillaron en llamas, demostrando su enojo. Se movió hasta estar a dos metros de su tía, que lo miraba con indiferencia.
"Poco me interesan los derechos tuyos. ¿Qué puedes ofrecer de bueno al Olimpo como Rey? ¿Acaso tienes buenas relaciones con algunos de los dioses importantes de otros panteones? ¿Algo más que fuerza bruta para evitar infortunios innecesarios? ¿Sabes algo de política?"
Ares se quedó callado, apretando los dientes con tal fuerza que el Icor salió de su boca levemente.
Hades miró a Poseidón, notando que estaba serio.
"¿Tu crees que estás en condiciones de manejar el Olimpo, hermano?"
Poseidón negó con la cabeza. No necesitaba hacerse la mentira de que podía hacer algo bueno por todo el Olimpo más allá de controlar sus dominios correctamente, incluso si se desconcentraba mucho por su problema para tenerlo en los pantalones.
Hades miró a Hermes, Apolo, Artemisa, Atenea y Dionisio.
"¿Alguno de ustedes confía en tener lo necesario para ser Rey del Olimpo?"
Hermes y Apolo fueron los primeros en negarse.
"Mucha responsabilidad".
Artemisa gruñó, negando con la cabeza. Dionisio negó vagamente, acompañando a Hermes y Apolo en sus palabras.
No era algo que el pueda hacer bien.
Atenea se quedó pensativa unos segundos. Hades entrecerró los ojos levemente.
"¿Tú crees que lo estás, Atenea?"
La Diosa de la Sabiduría se sintió pequeña ante la mirada profunda y oscura que le dedicó su tía. Una mirada digna de un depredador que veía un pequeño animal listo para ser devorado.
Negó con la cabeza.
"No, tía. Mi imagen luego de lo ocurrido con Medusa no es lo mejor, y no tengo el poder necesario más allá de la mente".
Hades asintió lentamente. Miró a Afrodita, que solo negó con la cabeza, aunque no le iba a preguntar.
Sabía que, incluso siendo hija del propio Urano y lo bastante inteligente como para gobernar de forma eficiente, aprendiendo lo que debía al tiempo, carecía de las ganas de un puesto como ese.
Hades miró a Hefesto, que solo negó con la cabeza firmemente. El Dios herrero no necesitaba un puesto como ese, que solo le quitaría tiempo a su trabajo, el cual era más importante para el Olimpo de lo que pensaban.
Hades se giró levemente, viendo a Hestia y Hera. La reina del Olimpo negó con la cabeza, cosa que sacó solo un asentimiento de Hades.
Su hermana mayor no tenía tampoco la mejor salud mental ahora, aunque no dudaba que mejore dentro de poco.
Y lo definitivo.
La Diosa del Inframundo miró a Hestia, que le devolvió la mirada con seriedad pura, con fuego brillando en sus ojos.
La tensión en el ambiente hizo sonreír a Urano, disfrutando de la tensión actual.
No tenía intención de recuperar el trono que perdió por Cronos, y el propio Cronos perdió por sus hijos. Estaba entretenido viendo los sucesos del Universo, y esto solo le quitaría tiempo.
"Eres la mayor de todos aquí, Hestia…"
"No lo quiero".
Hades asintió, girándose para ver nuevamente a Ares que, incluso si la superaba en altura, era visto como una mera hormiga por su tía.
"¿Algo con lo que proponer tu gobierno, Ares? O…"
Una esencia oscura se expandió por todo el Monte Olimpo, asustando a muchos Dioses menores y seres en los pisos debajo, y tensando a los Dioses presentes en la cima, a excepción de Urano.
La mitad derecha del rostro de Hades se convirtió en una calavera pura. Su ojo brilló en rojo escarlata.
Las almas empezaron a flotar alrededor de Hades, mientras un leve aura morada y oscura la rodeaba.
"No tengo nada que proponer…"
Así como vino, el aura se esfumó de repente, y Hades se recompuso con una suave sonrisa adornando sus rasgos.
Rea se acercó a su hija, agarrándola de los hombros. Hades la miró, notando que su madre estaba levemente dolida.
"¿Tan poco te importó la muerte de tu hermano?"
Hades suspiró. Miró con serenidad a Rea, que no le quitaba los ojos de los de ella.
"¿Yo le importaba a Zeus? No lo creo. Tuvo suerte que no le reduje a nivel molecular los testículos cuando me quiso seducir, y el ponerme como un ser malvado en la historia es peor".
Rea abrió su boca, pero la cerró cuando la mano de su padre se posó en su hombro.
Urano negó con la cabeza, y Rea solo bajó la cabeza, antes de abrazar a Hades y llorar nuevamente en el pecho de su hija.
"Ninguno de nosotros está libre de maldad o emana bondad como un jodido ángel. Sin embargo, está claro que el Olimpo debe prosperar, y que todo lo malo ocurrido en nuestros miles de años nos debe haber enseñado algo".
De repente, el cielo se despejó otra vez, con Urano sonriendo por eso. El sol brilló con fuerza tras la espalda de Ares, dándole una figura iluminada.
"Desde hoy hasta el fin de los tiempos, el Monte Olimpo y el panteón Griego serán dirigidos por mí. Arreglaremos detalles más tarde. Ahora, vayan a relajarse un poco".
Hades desapareció en una teletransportación junto a Rea, seguida por Hestia, Hera y Afrodita.
Urano se esfumó en polvo dorado y celeste, subiendo hasta el cielo.
Así, uno por uno, los Dioses olímpicos se retiraron a sus aposentos, pensando en los sucesos pesados y continuos que golpearon su panteón.
……
[Cielo – Séptimo piso]
Sentado en su trono, Naruto miró a Azrael recostada en sus pies, apuntando su frente con su dedo mientras tallaba con su sangre un pentagrama en la frente de la misma.
A su espalda, Lilith miraba al Ángel de la Muerte con serenidad y una tenue sonrisa. Sentada en el suelo, al lado de la pierna derecha de Naruto, Gabriel miró lo que Naruto hacía con curiosidad.
Detrás del lado izquierdo de Naruto, Trihexa estaba reposada con tranquilidad, viendo con tranquilidad como su pareja marcaba la frente de uno de los ángeles con más potencial en el cielo.
"Esto recién empieza".
El pentagrama brilló cuando Naruto retiró su dedo, y Azrael suspiró con satisfacción al sentir que algo dentro de ella se rompía.
Ahora no podría caer, ya que Naruto modificó el sistema del cielo para que todos tengan libre albedrío, pudiendo decidir si seguir siendo ángeles, o volverse caídos o demonios.
Ese pentagrama era una magia usada por Naruto para inmunizar a los ángeles de la caída sin acceder al sistema, ya que estaba pensando en crear uno nuevo y reemplazar el de Elohim.
Naruto se reacomodo en su trono, acariciando el cabello de Gabriel con suavidad, la cual se reposo contra su mano, adorando el calor transmitido por la misma.
Lilith empezó a masajear su espalda alta, liberando algunos nudos que tenía por su reciente mala postura y la pelea de hace poco.
Trihexa se acomodó sobre el reposabrazos libre del codo de Naruto, con sus pies en la abertura dejada por el mismo.
El Lucifer apoyó su codo contra el reposabrazos derecho, y puso su puño en su mejilla, viendo como Gabriel y Azrael se dormían a sus pies con sonrisas en sus rostros, mientras Lilith y Trihexa lo miraban con leve cariño.
"Aún quedan muchas canciones para que termine este baile".
Apenas se había vuelto Rey de reyes, y sus manos ya estaban manchadas de la sangre de dos dioses muertos.
Aún faltaba mucho para que todo en las tres facciones unidas por el empiece a prosperar.
Tenía mucho trabajo que hacer.
Sus ojos rojos brillaron con poder.
…
Final de la primer parte.
¿Continuará?
