–Mi amada Xiampu tiene razón, debemos tranquilizarnos ya falta muy poco– dijo Mouse
–Pero si tú eres el que empezó– le dijo Ryoga molesto.
–Solo porque este idiota rompió mi reloj– respondió el pato con referencia a Ranma.
–¿A quien le dices idiota?– preguntó enojado el trenzudo.
–¿Pues a quien más va a ser?– respondió el pato pero dirigiéndose a una roca en el fondo.
–¡Ya basta!, hay que darnos prisa, Mouse ponte tus gafas!– dijo en voz baja y exasperada la pelimorada –según el mapa después de esta gruta debemos ir hacia la izquierda y después seguir derecho por unos 100 metros y llegaremos–
–En ese caso, ¿qué esperamos?– grito Ryoga y salió corriendo arrastrando a Ranma con él, los demás los siguieron, sin embargo en lugar de dar vuelta a la izquierda, se fue al lado contrario a toda prisa, Ranma se dio cuenta y desesperado decía: –¡Espera idiota este no es el caminoooo!–pero el chico del colmillo no le hacía caso y seguía corriendo como enajenado y repetía –Al fin me desharé de la maldición–hasta que Ranma jaló con fuerza de la cadena y lo detuvo.
–¿Oye que te pasa?– se volteó a verlo desconcertado.
–¡Eres un tonto, este no es el camino, llevas corriendo al lado contrario todo este tiempo!– respondió enojado el chico de la trenza
–¿Y porque no me detuviste?– reclamó el otro
–¿Pero que dices?, llevo gritándote que detengas todo este tiempo pero no me escuchaste y ahora estamos perdidos!– le asestó un golpe en la cabeza de la frustración pero el chico cerdo ni se inmutó.
–¡Nooo! ¿qué haremos ahora?– se arrodilló y se tapó la cara con las manos.
–Supongo que deberíamos regresar por donde vinimos– comento Ranma resignado
El chico de la pañoleta asintió avergonzado y siguió a su amigo cabizbajo, no se animaba a hablarle ya que el otro estaba muy molesto y daba zancadas intentando recordar el camino que les había explicado Xiampu.
Mientras tanto los otros tres ya habían terminado el recorrido y llegaron a un enorme lago que estaba en el fondo de una caverna con el techo abierto, habían algunas plantas exóticas que nunca en su vida habían visto, de algunas partes del techo colgaban unas pequeñas estalactitas que también tenían plantas colgando de ellas, había también algunas formaciones rocosas en el piso, algunos pájaros se encontraban bebiendo el agua muy felices y peces multicolor nadaban alegremente en el inmenso lago que parecía tener vida propia, era mágico realmente.
–¡Llegamos, no lo puedo creer, finalmente lo hicimos!–dijo Xiampu que jadeaba un poco por la carrera que habían realizado hasta llegar al lugar.
–Finalmente... finalmente podremos curarnos, estoy tan feliz mi amada Xiampu–dijo Mouse abrazando a una roca que pensaba que era Xiampu, que solo se limitó a reír de buena gana.
–Bien, es hora, vamos–dijo Genma solemnemente
–¿Oiga porque usted va primero?– pregunto con molestia Mouse
–Pues porque soy el mayor, yo debo ir primero–dijo Genma con obviedad
–Ni hablar, yo los salvé, yo debo ir primero– respondió el chico pato.
–¿Nunca habían escuchado que las damas primero?– comentó Xiampu posteriormente.
Se pusieron en guardia los tres, se miraban con expresiones furiosas, dispuestos a evitar que cualquiera entrara de primero, pero en un momento de distracción Xiampu saltó, usó la cabeza de Mouse como trampolín, dio una voltereta perfecta y se echó un clavado impecable al agua, al hacerlo el agua emitió un gran brillo y la luz hizo que los otros voltearan a ver hacia donde la chica había desaparecido.
–¡AHH esta helada!– Exclamó la chica al salir, se miró las manos, se tocó la cara, se abrazó a si misma un poco incrédula, parpadeó y luego de un momento dijo: –¡NO PUEDE SER, FUNCIONÓ, FUNCIONÓ!– estaba muy emocionada al ver que a pesar de estar mojada con agua fría seguía siendo ella misma.
–¡Es mi turno!– gritó Mouse lanzándose hacia adelante, pero al no tener sus gafas, se estrelló directamente en la cara con unas rocas, momento que aprovechó Genma para saltar en posición de bomba, debido a su peso salpicó agua por todos lados, nuevamente un brillo enceguecedor inundó la cueva –Brrrr, sí que esta fría–dijo al salir y al darse cuenta que seguía siendo humano, lloraba de la emoción y bailaba de felicidad, –¡ESTOY CURADO!– canturreaba.
Mouse se levantó, se acomodó sus gafas para encontrar ahora si el agua, caminó torpemente hacia el lago y antes de entrar, tropezó nuevamente y cayó de bruces, al tocar el agua se repitió el brillo intenso del agua mágica, cuando salió estaba curado, era libre del pato para siempre, –SIII, POR FIN, XIAMPU, YA SOY UN HOMBRE COMPLETO!– se lanzó a los brazos de la pelimorada que le contestó:
–Bien por ti Mouse–estaba tan contenta que también lo abrazó y bailaba con él y con Genma y se felicitaban mutuamente, pues al fin se habían librado de sus maldiciones.
–Oigan, ¿en donde están Ranma y Ryoga?– pregunto Xiampu en un momento dado, entonces los otros notaron que los chicos no estaban ahí, unos momentos después, escucharon una explosión y de un lado de la cueva salieron Ranma y Ryoga.
–¡Siiiii lo logramos, llegamos al fin!– era el chico cerdo que había usado el truco de la explosión para atravesar la pared, debido al estallido algunas rocas salieron volando hacia los otros tres que apenas y lograron esquivarlas, –cof cof cof – tosían por el polvo.
–¡EL LAGO, ES EL LAGO!–dijo Ranma se levantó y corrió hacia allí, pero Ryoga lo jalaba de la cadena intentando ser el primero en entrar al agua, iniciaron una clásica pelea para ganarle al otro, se pegaban y se golpeaban mutuamente, finalmente cayeron rodando y ambos entraron al agua.
–Brrrrr esta fría– gritó la pelirroja saliendo del agua helada del lago, tardó unos segundos en reaccionar.
–QUEEEEE!–
–CUIC CUIC CUIC–chillaba el cerdito negro nadando a su alrededor.
–NOOOO NO PUEDE SER, ¿PORQUE ME CONVERTI EN MUJEEEEER?...
El agua no emitió ningún brillo esta vez, los demás se quedaron asombrados y con la boca abierta, Genma se acercó a su hijo y le dijo:– mmmm, puede ser que solo funciona si entra uno cada vez–, tomó al cerdo del pañuelo en una mano y con la otra aventó a la pelirroja al agua nuevamente.
–¡Oye ¿que estas haciendooo?!–gritó furiosa la chica
–No funciona, que extraño, veamos– jaló a Ranma del cuello y lanzó al cerdito al fondo del lago, el pobre luchaba por salir desesperadamente –cuic cuic cuicc–, entonces Genma se acercó y lo sacó pues el agua no era tan profunda.
–NO lo entiendo, con nosotros si funcionó...– dijo extrañado el hombre.
–¿Qué quieres decir papá?– interrogó el chico
–Pues eso, que con nosotros si funcionó–
–¿ES EN SERIO?– La chica lo agarró del cuello y lo lanzó con todas sus fuerzas al agua, el señor entro de cabeza en una muy mala posición, –cof cof cof– se levantó y seguía siendo hombre.
–¡Pero que mal hijo eres, pude haberme ahogado!– reclamaba
–No puede ser..., ¿pero porque me está pasando esto?–decía la pelirroja que cayó de rodillas al piso.
–Ranma... dijo tímidamente Xiampu
–¿Ustedes también se curaron?–pregunto pausadamente a Xiampu y Mouse, ellos asintieron lentamente, Ranma los veía como si no los conociera, estaba frustrado y sentía un enorme vacío que se formaba a su alrededor, se quedó callado y no se movió de su lugar.
–Vamos, debemos regresar, recuerden que mientras más tiempo pasemos aquí más tiempo será allá afuera–dijo Mouse
Tomaron al cerdito que seguía lloriqueando y Genma cargó a Ranma en sus hombros pues se había quedado inmóvil en su lugar, se voltearon a ver confundidos y empezaron a correr de regreso, afectivamente como les dijo el monje la salida fue mucho más sencilla, así que lograron llegar en muy poco tiempo a la entrada del templo, en cuanto lo hicieron Genma bajo a su hijo y Xiampu le dijo:
–Ranma, debemos volver a la aldea y averiguar qué fue lo que paso, no te desanimes debe haber una explicación...–
–Xiampu tiene razón hijo debemos ver...
–¿QUE DEBEMOS VER?–, lo interrumpió bruscamente el trenzudo– ¿no está claro?, yo no puedo curarme, estaré así para siempre –
–Pero hijo...
–¡Todo es tu culpa!, fue por ti que caímos en las pozas malditas!–reclamaba a su padre y lo golpeaba.
–Cálmate Ranma debemos pensar, algo debe haber pasado–dijo Mouse intentando contenerlo.
–Siii claro que sí, lo que paso es que nunca podré librarme de esta maldición!– estaba fuera de si, no podía comprender que era lo que había salido mal y ver a los demás libres de sus maldiciones solo empeoraba las cosas, igualmente empezó a golpear a Mouse pero sus golpes no tenían fuerza y carecían de cualquier técnica solo estaba lanzando puñetazos y patadas al aire, hacía mucho escándalo, tanto que llamaron la atención del monje que se acercó rápidamente al escuchar el ruido.
–¿¡Pero qué es lo que pasa!?–
–Cui cui cuic– lloraba P-chan a los pies de Ranma pues el igual estaba triste y enojado, cuando Ranma lo vió se calmó un poco.
–Lo siento Ryoga... yo... no puedo seguir aquí...– se volteó y se tapó la cara pues gruesas lagrimas salían de los hermosos ojos de la pelirroja, corrió lo más rápido que pudo y bajo las escaleras alejándose de la vista de los demás, P-chan iba a ir tras él pero Genma lo detuvo.
–Déjalo, es mejor esperar a que se tranquilice–
–cuiiic– chillo el cerdito asintiendo igualmente con lágrimas en los ojos.
Xiampu extendió su mano intentando detenerla pero no pudo, se quedo ahí con la mano levantada y entristecida mientras veía alejarse a la pequeña chica pelirroja, –Ranma...– dijo en un susurro...
