Resumen: La arrogancia del león no se define sólo por aquellos que manda, también reside en su pelo. Acostumbrado a dar órdenes, y que le obedezcan, no puede creer cuando un peluquero con tentadoras curvas corta un trozo de su preciosa melena. Pero su mayor error es huir de él. Corre lo más rápido que puedas, ratoncito, porque a este gato le encanta perseguir.

Descargo de responsabilidad: Los personajes de Twilight son de Stephanie Meyer. La historia no me pertenece, esto es una adaptación.


Capítulo 20

.

.

Bella despertó... y maldijo.

Había momentos en la vida de una mujer en los que ella desearía no ser tan independiente. Tan obstinada. Tan malditamente estúpida.

Debería haber escuchado a Edward.

Pero, no, como una tonta, sólo para molestarlo, y porque él no era el único que podía llevar la contraria, había tomado la decisión equivocada. Ella pensó que era más inteligente que él, que sabía más, pero resultó que ella debería hacer revisar su coeficiente intelectual porque la falta de sentido común la había llevado a la situación actual, atada a una silla.

Esto no es bueno.

Un breve sacudón a su cuerpo mostró que ella no iría a ninguna parte fácilmente. La cuerda, de nylon trenzado como la que su abuela utilizaba para su tendedero en el patio trasero de su casa, estaba envuelta varias veces alrededor de la parte superior de su cuerpo. Nada muy elaborado, ciertamente no al nivel de kinbaku, —que, para los no informados, es un estilo japonés de bondage BDSM con cuerdas,— algo que aprendí de un ex-novio que había expresado su interés en educarla. Ella declinó cortésmente.

Dejando las perversiones de alcoba de lado, maniatada profesionalmente o no, la cuerda la inmovilizaba eficazmente al asiento. Buenas noticias, sin embargo, sus piernas quedaron sin restricciones. Patear sus pies, de mal humor porque ella no tenía nada más a su alcance, no hizo mucho para ayudar a su situación.

Ya que ella no iba a ir a ninguna parte, hizo un balance de su situación actual. Se parecía a un plato de películas de bajo presupuesto. El lugar parecía bastante sórdido. La iluminación tenue que se filtrada a través de los ventanales cuadrados no permitían un escrutinio profundo, sólo lo más básico. A juzgar por la altura del techo, junto con el suelo de cemento polvoriento y, a cada lado de ella, lo que parecían ser pilas de cajas para enviar, Bella supuso que se encontraba en una especie de almacén.

Totalmente cliché, y si alguien hubiera puesto una banda sonora siniestra en ese momento, probablemente habría mojado los pantalones. Sabía lo que pasaría en una película. La muchacha era asesinada, que a ella no le extrañaría de James, o la muchacha se salvaba en el último momento, poco probable dado que la persona que podría haber notado que ella desapareció no tenía idea de dónde había ido. Y entonces la banda sonora dum-dum-dum apareció de nuevo.

Un arrastrar de pies por detrás hizo que se estirara para ver quién se acercaba. Incluso antes de que él hablara, ella podría haberlo adivinado correctamente.

—Finalmente despertaste. Te tomó bastante tiempo. Culpa mía. Olvidé cuando te inyecté con ese tranquilizante que le robé al veterinario que eres humana y un poco más lenta para procesar las drogas.

¿Él me drogó? Bueno, eso explicaría el pinchazo que creyó sentir antes de desmayarse.

—No tiene sentido que precises noquear a una mujer para conseguir que pasé tiempo contigo.

Demasiado tarde para morderse la lengua. Un movimiento poco inteligente. Fastidiar al tipo que te tiene prisionera.

—Veo que sigues tan bocazas como siempre, algo que una vez creí poder arreglar. — Mientras hablaba, James entró en su línea de visión, y lamentaba no poder decir que era feo. Que era un hijo de puta de aspecto repugnante. Él era todo lo contrario. Incluso ahora, sabiendo lo que sabía de él, no podía negar que era un diablo guapo con pelo negro cayendo infantilmente sobre sus ojos, rasgos aristocráticos, y un cuerpo delgado. Bien parecido con un excelente físico, y sin embargo, él la dejaba fría. Personalidades psicopáticas tendían a enfriarla.

—¿Cuánto tiempo estuve inconsciente?

—Un poco más de cinco horas. Tiempo suficiente para que me aburra.

¿Aburrido y haciendo qué? Un hombre que estaba dispuesto a drogar a una mujer y secuestrarla no establecía un límite a otras atrocidades. Dio un rápido repaso a sí misma, preguntándose si se habría aprovechado de su inconsciencia. Si lo hubiera hecho, no había dejado ni una pista. Su ropa permanecía intacta, y ella no notaba ninguna clase de dolor o humedad. Aun así, no pudo evitar preguntar:

—¿Hiciste algo mientras estuve desmayada?

La esquina de su labio se levantó, torciendo su sonrisa. Su risa irritante sobre ella.

—Como si yo fuera a tocar tu cuerpo contaminado. No ahora, después de haber estado con él. Y pensar que me rechazaste, pero veo que no tuviste ningún problema en decirle que sí a ese gato sarnoso. No me di cuenta que estabas esperando por alguien con más dinero. Si hubiera sabido acerca de tu falta de moral, te habría tratado de manera muy diferente.

—¿Diferente cómo? ¿Dejándome sola y asustando a otra chica? Tú hiciste mi vida un infierno y tuve que mudarme. ¿Qué peor podrías hacer?

—Podría haber cerrado tu boquita con mi polla.

—Necesitarías más que eso para mantenerme callada. He visto el tamaño de tus manos y tus pies. —Una vez más, su boca la metía en problemas, pero no podía evitarlo. A pesar del miedo, encontró una chispa de lucha. No voy a morir como tu perra sumisa.

Los dedos que sostenían su rostro se clavaron en su piel lastimándola.

—Sigue hablando, puta perra. Vamos a ver lo valiente que eres, una vez que haya terminado contigo.

—Quita tus manos de ella.

Aun gritando, y gruñendo algo, Bella todavía reconoció la voz de Edward. Había venido a rescatarla.

No.

Ella cerró y abrió los ojos.

No, no estaba alucinando. Edward definitivamente estaba en el borde de una línea de contenedores de transporte vistiendo nada más que su piel.

Atractivo, pero aún así, no pudo evitar gemir, —¿No podías al menos haber traído un arma?

—Lo hice, —fue su respuesta.

Ella frunció el ceño cuando miró las manos vacías.

—Yo no lo veo. ¿Qué trajiste?

—A mí mismo.

Mucho para un rescate. Pero al menos Edward tenía buenas intenciones mientras caminaba hacia James, que era... ¿qué demonios? ¿Por qué James se estaba desnudando?

Su camisa cayó al suelo, dejando al descubierto un pecho bien definido con una uve de vello oscuro dirección hacia abajo. James se quitó las zapatillas de deporte. Las manos fueron a su cintura, y los pantalones deportivos fueron empujados hacia abajo, dejando al descubierto las nalgas y los muslos fibrados.

En menos de un minuto estaba listo para enfrentarse a Edward, rígido, completamente desnudo.

¿Qué diablos?

Tal vez la droga que James le había dado aún no había desaparecido. Ella debía estar alucinando. Cómo explicar el hecho de que dos hombres desnudos estaban en cuclillas, los brazos extendidos a los lados del cuerpo, y los dedos flexionados. Ellos se miraban con cautela, paso a paso en un lento círculo, preparándose para luchar.

James ataco primero, un destello de piel pálida que se abalanzaba sobre la forma más grande, bronceada de Edward. Edward lo esquivo en el último momento y saco un pie. James no cayó, pero lo hizo tropezar.

—Veo que diste con mi nota, — dijo James mientras se giraba de nuevo hacia Edward.

—¿Cómo podría resistir la invitación? Ven al almacén solo o ella muere. Aunque, para futuras referencias, es posible que desees tener a alguien que revisé tu ortografía. Tu escribiste muere, ven y almacén mal.

—A nadie le importa una mierda mi ortografía.

—Estás en lo cierto en que a nadie le importa, y aun mejores noticias, después de hoy, no escribirás más notas amenazantes.

—¿Crees que me importa tu insignificante amenaza? No tengo miedo de ti. —James saltó mientras Edawed bailó de vuelta.

—Deberías temerme. Pero, de nuevo, esta señal de deficiencia mental no es la primera. Nadie se mete con mi manada.

Todavía atada a una silla, Bella encontró extrañas su elección de palabras. ¿Así que esto era cuestión de ego? Eso no tenía sentido y no explicaba por qué los hombres luchaban desnudos.

Excepto que no eran hombres.

Eek.

Ante sus incrédulos ojos, la piel ondulo de una manera que estaba lejos de ser natural. O humana.

Los dos hombres cayeron sobre sus manos y rodillas cuando la piel brotó. Sus rostros desfigurados, en un rictus de dolor y cambio. La misma forma de sus cráneos cambió. Y, no, eso no podía ser lo que ella pensaba que era.

No podía imaginárselo. Esa cosa que se agitaba y sacudía que surgió de sus extremos era una cola. Una gruesa cola oscura, por el lobo negro y una cola trenzada de oro con mechones en la punta para el león.

Imposible, y sin embargo, a menos que ella estuviera soñando, lo que rodo alrededor de ella en un estallido de pieles, colmillos y violencia eran dos animales salvajes.

Un verdadero hombre lobo y... ¿Cuál es el término apropiado para Edward? ¿Hombre león?

Esta mente inquisitiva no quería saber, era ese tipo de conocimiento sin el cual una chica podía vivir; pero definitivamente quería huir. Si no estuviera atada a una maldita silla.

El lobo, con un gruñido que mostro demasiados dientes, se liberó del león. Se volvió y se abalanzó sobre Bella, el brillo malévolo en sus ojos fue suficiente para callar el grito que tenía en la punta de la lengua.

La sangre caliente le salpico cuando Edward lo golpeó, garras puntiagudas que rasgaron la piel del lobo.

Resulta que yo estaba más cerca de la verdad de lo que sabía cuando llamé a James perro.

Su intento histérico de humor no alivió la situación. La violencia continuó sin cesar, los hombres peludos cayeron en un frenesí salvaje de cortar miembros. No podían controlar su instinto impetuoso. Rodaron hacia ella. Ella no podía moverse. El cerco de la lucha golpeo un lado de la silla e hizo que se tambaleara.

Crash. Ella cayó al suelo, y algo se quebró. Su cabeza palpitaba, al igual que el brazo y el hombro sobre el que aterrizó, pero nada parecía roto, afortunadamente, a excepción de la silla. Por desgracia, no le fue tan bien.

Lo que era una buena noticia para Bella.

La holgura repentina en sus cuerdas significaba que podía mover los brazos. Una vez que fueron libres, sólo era cuestión de tiempo antes de que el resto la siguiera. Se arrastró entre los escombros y una vez fuera, se puso de pie...

¡Sólo para ser aplastada!

Un peso pesado la golpeó en la parte posterior, enviándola al duro suelo. Ella gritó de dolor, la barbilla golpeo el hormigón, junto con las rodillas y las manos.

¿Acaso está pesadilla no tenía fin?

—Bájate, —gritó, su pecho se apretó por el peso sujetándola. Lucho como pudo, y no consiguió desalojar el lobo sentado en su espalda, donde su húmedo, preocupante cálido aliento calentaba su nuca.

¿A los lobos les gustaba morder las gargantas de sus presas?

No era una buena idea pensar en eso dada su situación. Ella podría haberse hecho pis encima si todos sus músculos no estuvieran congelaron.

Un león rugió, al menos ella asumió que era un león, o que algún otro gato gigante se les había unido en el almacén. Considerando que ella no había esperado un lobo o un gato gigantesco en primer lugar, esto no la sorprendería.

La bola de pelo en su espalda respondió con un gruñido.

—Hablas mi idioma, ¿verdad?, —murmuró ella.

Para su sorpresa, Edward lo hizo. Por otra parte, probablemente porque de nuevo era humano, o eso parecía, ya que podía ver sus pies desnudos en el borde de su periferia visual.

—Oye, aliento de perro, te sugiero que la dejes ir.

Eh, mira esto. Edward dejo que su lengua la alejase de él. Por supuesto, podría haber disfrutado más si no tuviera un animal salvaje cabreado con su hocico suspendido sobre su cuello.

—Sal de ella. Ambos sabemos que has perdido esta batalla.

Sí, amigo, has perdido. Esta vez, mantuvo las palabras para sí misma. No porque ella fuera más inteligente, sino porque tenía la boca tan seca y los pulmones tan faltos de aire que dudaba incluso que lograra dar un chillido.

El cuerpo encima de ella tembló y clavo en ella en ella sus dedos en garras.

Oh bruto. Él había cambiado mientras estaba encima de ella. Lo cambiar de forma era muy extraño.

Una mano agarro su pelo, y James la arrastro a sus pies.

Ouch.

Ella agarro la mano, tratando de aflojar.

—Cuidado con el cabello. — Si ella sobrevivía, preferiría que fuera sin un trozo de cuero cabelludo arrancado.

—Cállate. — la ligera sacudida trajo lágrimas de escozor a los ojos, ya que tiró de sus mechones maltratados.

Edward pronuncio un rugido propio.

—Déjala ir.

—Pero todavía no he terminado con ella. Ella todavía me está rogando por su vida.

—Déjala ir y tal vez tú no mueras. Matándola ahora no vas a conseguir nada, excepto asegurar que tu ejecución será dolorosa y prolongada.

—Por el contrario, matar a Bella me proporcionara un gran placer, ya que eso te devastaría. Es tu compañera.

—Lo es.

De nuevo con la cosa de la propiedad. ¿Y cómo sabia James que Edward la había reclamado? ¿Edward le había hecho algo que era evidente para los demás? El mordisco de amor en el cuello le hizo cosquillas como si la provocara.

James apretó su agarre, doblando su cuello hacia atrás e inclinó su rostro hacia él. Aspiró antes de murmurar contra su piel, —¿Sabes que tenía un plan? Iba a hacerte mirar mientras me la tiraba. — él la lamió, y Bella se estremeció, incapaz de ocultar su repugnancia.

Observó los dedos de Edward apretarse en puños a cada lado. Sus ojos reflejaban el oro, y a pesar de que estaba en su forma de hombre, había algo primitivo en su postura, algo animal en su comportamiento.

—Tienes que saber que eso no va a suceder.

—Lo sé, y es una pena porque voy a tener que pasar a la fase dos. Matarla. Delante de ti. — su boca se abrió sobre su cuello y se cernió, una vacilación en su amenaza para que pudiera mirar y burlarse de Edward.

Idiota arrogante. Él subestimo a Bella. Ella no estaba dispuesta a dejarse morir, víctima indefensa de un maníaco. Esperó su oportunidad y la vio en ese momento. Golpeo con su bota sobre el pie desnudo, lanzo su codo hacia atrás golpeando su diafragma y embistió con la cabeza hacia los lados, golpeando la cabeza de él en el proceso.

Fue suficiente para distraerlo, suficiente para que él aflojara su agarre sobre el pelo y para que ella se liberara. Una vez libre, ella tropezó, cayendo al suelo junto a los restos de la silla. Su mano se cerró alrededor de uno de los ejes rotos, y ella se dio la vuelta, trazando un arco con él. Ella se balanceo cuando James la golpeo, vagamente consciente del grito de Edward, pero más interesada en el porrazo cuando el palo hizo contacto.

No fue suficiente para que James y su rostro desgarrado quedaran inconscientes, pero le dio el segundo que necesitaba Edward para alcanzarlos. Golpeo a James en la cara, lanzándolo lejos de Bella, y saltó sobre James cuando este cayó al suelo.

Edward no perdió el tiempo. Envolvió sus manos alrededor del cuello de James. —Tú. — Wham. —Te Atreviste. — Thunk. —A Dañar Lo Que Es Mío. — Con cada palabra, golpeaba la cabeza de su ex contra el suelo.

La violencia era intensa, y desagradable. Ella se dio la vuelta, pero contuvo el aliento cuando oyó un golpe seco. Había visto suficientes películas para adivinar lo que podía significar.

Él mató a un hombre.

Mató a un psicópata asesino, pero aún así... La gente no hace eso. Excepto que no era una persona. Él es un león. Un animal. Un depredador.

Y ella era todo lo contrario. Pero Bella lo era, no obstante, era una superviviente. Ella puso su culo en movimiento.

—Ratón, ¿dónde crees que vas? — La pregunta despreocupada de Edward sostuvo una nota de diversión.

—¿Demente?

—No del todo aun, así que trae ese dulce culo de vuelta aquí.

¿Volver a donde el cuerpo yacía en todo su espantoso esplendor? No gracias.

Él pareció comprender el hecho de que ella no quería conversar con él sobre un cadáver porque él enmendó sus palabras:

—En realidad, pensándolo bien, quédate donde estás. Yo iré hacia ti.

¿Ir a ella por qué?

Sin saber qué esperar de un mundo enloquecido de repente le dio el impulso para moverse. Corrió en dirección a saber en qué dirección, el instinto no la dejó quedarse quieta. Correr a pesar de que sabía que no tenía ninguna posibilidad de escapar de él. No sólo era más grande y más fuerte, Edward no era humano. Edward era un león.

—No hagas que te persiga, ratón.

—¿O qué, me matarás, también?

—Tal vez te mate de placer.

Confiar en un hombre que encontraba el modo de introducir el sexo en los momentos más extraños.

Su huida repentina no duró mucho, y no porque Edward la detuviera. Ella tomo el camino equivocado y se encontró en un callejón sin salida, ninguna salida delante de ella, cajas amontonadas ambos lados. Se dio la vuelta, sólo para ver su retiro bloqueado por el hombre caminando hacia ella. A pesar de la débil luz y las profundas sombras, no había duda de su intención, o desnudez.

Ella retrocedió, dando un lento paso a la vez.

—No voy a hacerte daño.

—Dice el hombre que se convierte en un maldito león.

—Hey, no actúes como si estuvieras tan sorprendida. Yo te dije que lo hacía.

—Pero no pensé que querías decir eso, —dijo ella lanzando sus manos.

—Bueno, ahora lo sabes. ¿Y qué?

—¿Qué quieres decir con, "¿y qué?" Te conviertes en un león. Ya sabes, carnívoro grande con dientes gigantes.

Los labios del Edward se torcieron en una sonrisa irónica.

—Deja de alabarlo. Tendrá una cabeza incluso más gorda.

Eso la hizo tropezar en su retirada.

—¿Te refieres a ese león en el que te conviertes en... es como una entidad separada? ¿Él me escucha?

—El — su énfasis no el suyo —escucha y entiende muy bien. Y está siendo un dolor en mi culo peludo ahora.

—¿Por qué?

—Debido a que no le gusta que le tengas miedo.

—No tengo miedo, — mintió, se rodeo con sus brazos la parte superior del cuerpo en un intento de detener el temblor.

—No tienes que temerme. No voy a hacerte daño, y tampoco lo hará tu ex. Me asegure de eso.

Quiso reconfortarla con sus palabras. No funcionó o contuvo un gran temblor. James, un tipo con el que había salido, un hombre lobo. Oh, Dios mío, ¿qué cerca que estuve de convertirme en uno? Espera un segundo, James no la había mordido, pero Edward sí lo había hecho.

—¿Me voy a convertir en un león ahora que dormimos juntos y me mordiste? — Ella soltó, pasando los dedos sobre el borde doloroso de su marca.

Mis dientes blancos, que grandes que son. ¿Para comerte mejor? Pensó repentinamente mientras él se reía.

—No. Tú no puedes contraer el gen cambiaformas. Es algo con lo que se nace, e incluso con dos padres cambiantes, eso no es una garantía.

—¿Así que no me volveré peluda y empezare a perseguir a los roedores?

—No.

Bueno, eso fue un alivio.

—Supongo que te tengo que dar las gracias por llegar justo a tiempo.

—Si quieres darme las gracias, trae tu culo aquí. — Abrió los brazos en invitación.

—No, gracias. Estoy bien aquí.

—Ratón, estás siendo terca otra vez. Los dos sabemos que quieres un abrazo.

Sí, lo sabía, pero ella estaba tratando de luchar contra el impulso de correr hacia él. ¿Por qué? Porque resulto ser peludo. ¿Realmente necesitaba otra razón para evitar a Edward?

Pero él no era un león en este momento. No, él era un hombre muy desnudo, con un cuerpo que todavía recordaba claramente en movimiento, caminando hacia ella con un aire arrogante y una erección que le tenía con los ojos muy abiertos.

—Um, Edward, yo realmente no creo estar de ánimo. O que este sea el momento ni el lugar para el placer.

—Entonces vamos a mi casa. Me vendría bien una ducha primero.

—¿Y si no quiero ir allí?

—Como mi compañera, es tu lugar.

De nuevo con la cosa prepotente. Ella se movió hacia atrás.

—No sé si estoy lista para ser la compañera de nadie. Eso es un gran compromiso y un montón de cosas locas para manejar en tan poco tiempo.

—Entonces, ¿qué tal si sólo te llamo mi novia por ahora?

—¿Novia? —Él no se daría por vencido. Y, no, no podía resistir la adulación. El recordatorio de que este no era un hombre no podía sofocar su atracción e interés por él.

—Sí, mi novia. Y yo seré tu novio. Ya que eres tan insistente en llegar a conocerme y todo ese tipo de cosas, nos tomaremos un tiempo.

—¿Cómo ir al cine? ¿Cenar? ¿Largos paseos por la playa?

—Salir a lugares públicos, tomados de la mano, y pasar la noche en una maraña de piernas desnudas.

—Pensé que no lo hacías hasta ahora.

—Voy a hacer una excepción contigo.

El temblor que la recorrió fue uno de deleite cuando despertó su lado femenino.

—Durante este período de las citas, me quedare en mi casa.

—Algunas noches.

—¿Qué quieres decir?

—Algunas noches las pasaremos en tu casa, otras en la mía. Insisto en que compartamos. Es lo justo.

—¿Justo? Nada acerca de ti es justo.

—¿Cómo es eso? — Por fin se acercó lo suficiente para que ella casi pudiera sentir el calor que salía de él. Ansiaba presionar sus manos contra su liso y plano pecho y sentirlo, sentir el latido de su corazón, la rapidez porque ella le excitaba.

—Porque eres como una bolsa de papas a la izquierda en el mostrador. Me estas rogando que te de un mordisquito.

—¿A qué estás esperando? Muerde un poco, ratón.

—Yo no debería.

Él la tomó en sus brazos.

—Deja de luchar contra ello. Aquí es donde perteneces.

Cuánta razón tenía. Un abrazo. Eso fue todo lo que necesitó para derribar sus defensas. ¿Y qué si él se convertía en un león y podía matar a un hombre con sus propias manos? Él se había enfrentado a un grave peligro para venir a su rescate. Se tomaba su terquedad con paciencia y humor. Él le permitía pincharlo y no tenía miedo de molestarla a su espalda. Y cuando él la tocaba...

El mundo se incendiaba.

Como mínimo, todo su cuerpo lo hizo. Cada terminación nerviosa volvió a la vida. Toda sensación se amplifico ante la firme posesión de sus manos en la cintura atrayéndola, empujando su eje contra su bajo vientre, deslizando sus suaves sensuales labios sobre los de ella.

Sus brazos entrelazados alrededor de su cuello, abrazándolo con fuerza, abriendo la boca para empujar su lengua. La necesidad la quemaba, y ella podría haber llorado cuando él se burlaba de ella, frotándose contra su montículo tan cruelmente oculto por sus pantalones.

¿Él no sabía que ella quería más? Ella gimió contra su boca, se apretó contra él, y luego se quedó inmóvil cuando una voz divertida dijo:

—¿Te das cuenta de que tienes público?


Holaaa!

Que les pareció el capi? ya casi termina la historia!

Estoy pensando en hacer algunas adaptaciones cortas para navidad, pero no estoy segura de querer hacerlo xD

Besos