Hay un momento en la vida en que dejas de buscarle la lógica a las cosas.

Siempre he sido una persona racional, siempre he buscado las explicaciones de todo aunque sea a través de la magia.

Pero desde que empezó mi historia con Draco, todo cambió.

Nada se ha regido por la razón y la lógica.

Y cómo no. Esto tampoco lo haría.

Porque no sé qué clase de magia ha hecho esto realidad…no sé si es magia ancestral antigua, un milagro divino muggle o qué…el caso es que estoy embarazada.

Y si bien me costó asimilar la noticia al principio y cada día sentía un miedo y pánico que no me dejaba respirar…han pasado ocho meses y ahora puedo decir que me encuentro tranquila.

Draco lo ha llevado incluso peor que yo. No me deja hacer nada.

Absolutamente nada.

Hemos visitado tanto médicos muggles como mágicos.

Creo que nunca en mi vida había sido revisada por tantos profesionales de la medicina.

Pero todo va bien. El bebé ha crecido fuerte y sano y su corazón palpita fuertemente.

Decidimos quedarnos en Londres hasta que naciese el bebé; no queríamos arriesgarnos a ningún inconveniente por viajar en traslador o incluso en avión.

Tampoco quisimos saber el sexo del bebé. Esto más bien fue elección mía, por el miedo a que algo salga mal.

Tampoco hablamos de futuro, de nombres para el bebé o de comprar ropita o demás cosas infantiles. Sé que estoy privando a Draco de esa ilusión, lo noto en sus ojos cuando saca el tema de algo relacionado con el bebé y yo lo corto en seco.

Pero no quiero hacer nada hasta que lo tenga en mis brazos, no quiero hablar de si será rubio, castaño, si tendrá los ojos de su padre o los míos…no quiero hasta que lo tenga en mis brazos y respirando por si mismo.

Sé que se acerca el momento pero no quiero estar nerviosa. Tengo que confiar en que todo saldrá bien.

Estoy deseando que nazca mi bebé y poder marcharnos a New York. María se está encargando de la librería, trabajando a distancia con Draco cuando su trabajo como auror se lo permite.

Tuve que obligarlo a que volviese al ministerio.

No soportaba su control y cuidado excesivo así que prácticamente lo dejé en la puerta del ministerio para que hiciese algo de provecho en vez de holgazanear todo el día y controlar cada cosa que comía, bebía o hacía.

Echo de menos mi apartamento, echo de menos pasear con central Park y echo de menos mi trabajo…así que en cuanto el bebé nazca nos iremos a New York.

Draco ya ha arreglado su traslado al MACUSA.

Con la vuelta de Draco al ministerio he vuelto a tener contacto con Harry.

Es curioso como la vida cambia tanto; si me dijesen en el colegio que en un futuro Harry y Ron no formarían parte de mi vida no lo creería.

Pero esta es la realidad. Hemos estado distanciados mucho tiempo y ahora somos adultos totalmente diferentes que no nos une nada salvo aquella amistad de niños.

Es cierto que hemos quedado varias veces(Con Ron ha sido imposible…aún me guarda rencor por dejarle) pero esa complicidad de antaño ya no existe…ahora es como si con Draco tuviese más cosas en común que conmigo.

Pero estoy feliz. Porque a pesar de todo hemos retomado el contacto y quizá algún día todo vuelva a ser parecido a antes.

En estos meses he ganado a un gran amigo: Theodore Nott.

A pesar de que Daphne aún no me tolera mucho(la entiendo perfectamente pues Astoria es su hermana) Theo se ha comportado conmigo como un gran amigo.

Tenemos muchas cosas en común y me hace reír mucho cuando me cuenta anécdotas de él y Draco cuando niños.

Pero lo que más me gusta de él es la forma que tiene de cuidar y querer a Draco.

Narcissa Malfoy ha sido un incordio durante estos meses. Pero Draco ha sabido ponerla a raya y si bien tiene una relación cordial con ella, no deja que se acerque por aquí y mucho menos a mí.

Me da pena que Draco tenga que tener esa relación con su madre…pero a veces, hay que poner límites a las personas; aunque esas personas sean nuestras familias o incluso nuestras madres.

Astoria ha estado muy tranquila. Ni Theo ni Draco me dicen nada de ella cuando pregunto así que no sé si es que no quieren contarme o que realmente se ha rendido y está haciendo su vida.

Y aquí estoy, sentada en el jardín de Malfoy Manor…(quién me lo diría) disfrutando del sol de agosto londinense mientras espero que Draco salga del ministerio.

Mi bebé ha estado hoy muy agitado, me ha pateado la barriga durante todo el día y siento que ya casi no tiene espacio y hace semanas que se dio la vuelta y está en posición para salir. Pero aún faltan unas semanas…así que tendrá que aguantar un poquito más.

Me aterra el pensar que salga antes de tiempo y algo pueda salir mal.

Hoy es el ultimo día de trabajo de Draco. Como se acerca la fecha ha decidido tomarse un mes antes para estar conmigo y no dejarme sola, por eso cuando veo que es hora de que vuelva y aún no lo ha hecho me empiezo a poner nerviosa.

Entro en casa y veo que pasan las cinco de la tarde…es muy raro que no esté aquí así que cojo mi bolso y voy directa a la chimenea.

Tenemos conectada la red flu directamente con su despacho en caso de alguna emergencia.

Así que cojo los polvos flu y me adentro en las llamas.

Pero cuando salgo de la chimenea de su despacho y me encuentro a Draco gritándole a una embarazadísima Astoria que le está reclamando que ese hijo es suyo siento un dolor agudo que me recorre la espina dorsal entera y siento como una fuerte presión me empuja por el abdomen así que tengo que agarrarme a lo primero que encuentro y ése es el brazo de Astoria.