¡Actividad de un grupo de Facebook! Un reto de 30 días para dibujar o escribir de Koisuru Boukun.

Personajes principales: Souijin, Kanako y Hana Tatsumi.

️Oneshot basado en una tragedia, leer con discreción por delicado del tema. Muerte de personaje. ️

...

- Papá... merezco saber la verdad. - Tomoe y Souichi se habían ido a descansar después de un largo día de limpiar, Matsuda se había retirado con anticipación a pedido de su sobrina.

Ese día era el aniversario de muerte de Hana Tatsumi.

Desde que tiene memoria... siempre escuchó cosas buenas de ella, de lo amorosa que era con sus hijos, como la amó en cuanto supieron de su existencia en una consulta de rutina. Los álbumes llenos de fotografías de su familia a lo largo de los años, una de sus favoritas era su padre con un estilo muy loco, "bōsōzoku" según le contaron... ver a su padre vestido como un protagonista de manga shonen, lentes de sol y un cabello mal teñido era comiquísimo y, a su lado, Hanako vestía un look "Ganguro" pero sin exagerar, solo muchos adornos, colores rosa y naranja.

Vaya modas más raras en los 90's.

Muchas veces vio a su padre llorar abrazado al álbum, a Souichi cambiar de tema con bastante nerviosismo cuando quería indagar en el tema, Tomoe incluso fingía demencia ante aquella pregunta. Esto solo lograba sentirse más desapegada de su "madre"... aquella palabra le sabía a nada...

Souijin miró a su hija, inhaló y exhaló con tristeza, asintiendo.

- Es una historia que preferiría olvidar... y no solo nuestra familia. -

- No más excusas, por favor... ¿cómo falleció mamá? -

...

"Llegando a la estación Sendagi, no baje de la unidad hasta que la unidad se haya detenido por completo"

La voz del conductor se escuchó por las bocinas del metro, anunciado el arribo de la siguiente estación.

- Sigo creyendo que debiste quedarte con Matsuda y los niños, solo mira lo lleno que está. - Souijin estaba junto a su esposa, Hanako, quien sostenía a una durmiente bebé, a pesar del mar de gente en el vagón.

- Te prometo no volverme a distraer con algún escarabajo. -

- Cariño, te distraes hasta con los mosquitos... además, después de tu conferencia podríamos pasar y comprar un nuevo vestido para Kana-chan, vi uno con unos tulipanes que me encantó. No siempre podemos visitar Tokio, hay que aprovecharlo. -Hana besó la cabecita de su bebé.

Afortunadamente bajaron una gran cantidad de personas, pero nunca se canta victoria en la hora pico en la mañana. Al menos Hana estaba sentada, y él de pie frente a ella, sosteniéndose en un tubo por arriba de su cabeza. Alguien pasó detrás de él con muy poco cuidado, un hombre mayor de grandes anteojos, vestido con una túnica extravagante y un paraguas, cosa rara porque ese día no se tenía pronosticado lluvia. Lo ignoró por la grosería, al menos se estaba moviendo al otro extremo del vagón.

- Recién te quitaron la escayola de la pierna, no deberías estar haciendo tantos movimientos. - insistió Souijin.

- Y tú te estás recuperando de una gripe, arréglate ese cubrebocas. Mientras no corra una maratón, estoy bien. -

"Próxima estación, Shin-Ochanomizu"

Suspiró con cansancio, aún faltaban un par de estaciones para su destino. Se acomodó sus gafas y cubrebocas. Por alguna razón, regresó la mirada al anciano grosero, pero este ya no estaba, había dejado atrás su paraguas y una especie de caja de cartón... la caja parecía perforada en varias partes.

Una persona tosió, luego tres, diez... vómito y caos.

Las personas más cercanas a la caja convulsionaban una sobre otras en una especia de masa humana. Llanto descontrolado, personas exclamando estar ciegas, sangrado por el frenesí de las masas que buscaban alejarse y se golpeaban unas contra otras en un estado de supervivencia.

"¡Protéjanse los ojos, las vías respiratorias! ¡Protéjanse, protéjanse!"

Se oyó el toser del conductor a través del altoparlante.

El matrimonio estaba en una pésima posición, y era peor con un bebé de brazos, los lados donde estaban las salidas estaban infestadas de las personas que trataban de abrir las puertas sin éxito. Souijin como pudo protegía con su cuerpo a su familia, siendo recibido con golpes en las costillas por la gente empujándose. Gente que perdía el equilibrio por la rapidez del metro se provocaba muchas heridas, huesos rotos, más pánico.

La garganta le comenzó a picar.

"No puedo detenerme, no se sabe qué está produciendo estos síntomas, me dieron la orden de detenerme en cuatro estaciones más. Pero abriré las puertas en la siguiente estación, deben de bajar lo más rápido posible, lo siento mucho..."

El terror reinó en el ambiente, groserías, más vómito, llantos de pánico, oraciones...

Souijin contuvo las ganas de vomitar, sintiéndose algo mareado.

- ¡Levántate! Ya escuchaste. - como pudo sostuvo a Hana, quien contenía el dolor por lo brusco de la situación. Un hombre corpulento cayó desmayado, dejando caer todo su peso en la pierna mala de Hana. Ella gritó de dolor. - ¡Mierda! Déjame te cargo. -

- ¡No, estoy bien! ¡Dolió, pero fue todo! - reacomodó la sabana en la cara de su hijita. - Estoy algo mareada ¡Agarra a Kanako, voy detrás de ti! Saca a nuestro bebé de este infierno. - Hana se veía determinada. Se tomaron fuertemente de la mano

El tren disminuyó un considerablemente, las puertas se abrieron ante la oscuridad del subterráneo.

Cuando vio luz, empujó, protegiendo a toda costa a su pequeña Kanako, quien lloraba por la estresante situación, tosiendo de manera brusca por aquello que fuese que los enfermaba; se abrió paso en el mar de cuerpos, tanto vivos como los que estaban en el suelo, tirando siempre de Hana. Lograron salir del vagón, la gente corría hacia la salida o se desmoronaba en la pared de la estación. Souijin tosió adolorido, soltó la mano de Hana y revisó rápidamente a su hija, quitó el cubrebocas de la cara de su hija... ojos enrojecidos e hipaba en silencio, pero estaba viva. El convoy se alejó de la estación, todo se sumió en un breve silencio, algo necesario por la situación.

"Los servicios médicos ya están en camino, desalojen el área lo más pronto posible, no sabemos si se ha comprometido la estación, afuera ya hay enfermeras atendiendo. En un momento llegaran las Fuerzas de Autodefensa para auxiliar a los heridos."

- Amor, vayamos a que te revisen... - cuando volteó en busca de la madre de sus hijos, no la vio. Miró por todas partes, sin éxito.

El sonido de un tosido lo hizo ver al suelo... y allí estaba.

Hanako Tatsumi yacía en el suelo, cubierta en sudor y respirando con dificultad, notó una de sus piernas casi morada por un gran hematoma.

- Hana, Hana, ¡Hana! - la desesperación era abrumadora, se dejó caer al suelo, con una mano abrazaba a su hija, la otra movía trataba inútilmente de despertar a su esposa.

- Vete... sálvala... por favor... - tosió nuevamente, algo de rojo se mezcló en la saliva. Fue ahí donde Souijin notó... que Hanako no tenía su cubrebocas puesto. Su mente hizoclick, Hana había decidido proteger a Kanako al ponerle su cubrebocas, había dado su vida por la de ella.

- La ayuda está aquí, resiste, por favor... por ella, por los niños, por nosotros... - lloró. Colocó a Kanako en el pecho de su madre, esperando alguna clase de milagro, tomó una vez más la mano de Hana y la apretó con fuerza. El sonido de pisadas se hizo más audible, logró ver a lo lejos a varias personas cubiertas con máscaras especiales y gabardinas de cuerpo completo. - ¡Ayuda, aquí! -

- Mi bebé... mis bebés... cuídalos, amor mío... - un último apretón.

A partir de ahí todo fue borroso, solo recordaba la desesperación por alcanzar a su esposa... mientras era arrastrado por los uniformados.

...

Kanako lloraba en silencio, su padre se levantó, le dio un beso en la cabeza y se retiró al baño a vomitar. La pequeña Tatsumi arrugó con dolor el periódico en sus manos, con el encabezado de ese fatídico día.

"Ataque de gas sarín en el metro de Tokio, 13 fallecidos, más de 6.000 heridos. El grupoAum Shinrikyoresponsable, detenidos 5 sospechosos" 20 de marzo de 1995.