¡Actividad de un grupo de Facebook! Un reto de 30 días para dibujar o escribir de Koisuru Boukun.
Personajes: El clan Tatsumi, Morinaga Tetsuhiro, Kurokawa e Isogai.
Tengo una imagen con la referencia a los dulces :( lástima que no la puedo subir acá.
...
- Anda, nii-san. Juega con nosotros. - Kanako volvió a tirar del brazo a Souichi.
La familia Tatsumi estaba reunida nuevamente, solo porque se extrañaban. Tomoe y Kurokawa estaban en la sala, sentados a un lado de la mesa ratonera; Souijin dormitaba en el sofá, pero estaba feliz de ser incluido en el juego; el colado de Isogai protegía el costado libre de Kurokawa; Matsuda rechazó la invitación y bebía un té junto a Souijin, solo sería una observadora; Morinaga estaba sentado a un lado de Isogai con un aura de "sigue viendo a mi senpai y te rompo la cara".
- Sabes que odio los dulces, además, no hemos cenado...-
- Pero son dulces de broma, puede tocarte uno con sabor bueno o malo. Vamos, será divertido. - insistió. El matrimonio le había regalado a Kanako los famosos dulces "Jelly Beans Boozled",esta edición según tenía sabores raros y "más salvajes"
- Nii-san, acepta. No nos reunimos tan seguido, además, Kurokawa es pésimo en este juego. Siempre le tocan los más malos. - comentó Tomoe con diversión, recordando como en fiestas anteriores su esposo terminaba vomitando por el clásico sabor "vómito".
Kurokawa solo pudo encogerse en su lugar, aquello no era mentira.
- Anda hijo, solo unas rondas y podremos cenar... no creo que sea buena idea jugar con el estómago lleno. -
Y solo por la promesa de comida, y ver sufrir a su cuñado, aceptó; los hermanos tomaron asiento en el extremo libre de la mesa, junto a Morinaga.
El caos iba a comenzar.
- ¿Quieren saber los sabores? - preguntó Kanako.
- Hagamos esto, el que tenga el turno debe adivinar el sabor para dejar de comer el dulce, solo así podrá tirarlo. - Isogai estaba ansioso por jugar, además, ver el mundo arder era divertido. A todos les pareció buena idea, Matsuda sería quien tendría la caja con las respuestas.
- Papá, ¿empiezas? - Souijin aceptó, hizo girar la ruleta, el color fue rojo. Lo probó.
- Mmm... sabe dulce, como a fresa o granada. -
- Acertaste, es granada. - ahora fue turno de Tomoe, color verde.
- Se veía más tenebroso... creo que es manzana. - Matsuda negó con la cabeza, pero al ser un sabor bueno siguió Kurokawa, color blanco con manchas coloridas.
Masticó un par de veces, confundido, no sabía si era bueno o malo.
Hasta que el sonido de arcadas lo remplazó; todos, incluyendo a Tomoe, comenzaron a reír. Quiso escupirlo, pero todos renegaron.
- No, no, no, adivina o trágatelo. - dijo Souichi tratando de regular su risa.
- abe'ribble... - producía tanta saliva del asco que apenas se le entendía.
- ¡Pero diga algo, Kurokawa-san! - Morinaga se limpiaba las lágrimas de la risa.
- ¡J'udor! - Matsuda negó, tratando de mantenerse tranquila.
- ¡Ya pásatelo, deja de sufrir, no eres bueno en este juego! - Isogai le veía con diversión. Kurokawa negaba como niño pequeño que no quería comer vegetales. De pronto, una epifanía.
- ¡Caljetínj'ucio! -
- ¡Correcto! - Kurokawa tomó una servilleta y escupió el dulce, tosiendo por el asco. Una vez todos calmados, fue turno de Isogai, el color fue rojo. Creyendo tener al guion a su lado, lo comió.
Tosió por lo fuerte del sabor, todos volvieron a reír por las muecas de asco.
- Ae'deo... no estoy seguro... - él no era miedoso, así que siguió masticando. - ¿Plástico? - Matsuda negó.
- ¿Ropa vieja? - Matsuda hizo una seña con la mano, pues era parecido. - Me rindo. - se lo tragó con muecas de asco.
Fue turno de Morinaga, sacó azul.
- Ahh, fácil, pasta de dientes. - todos abuchearon. Souichi giró la ruleta, sacó negro.
- Uuuuh... - la familia exclamó expectante, esperando que fuese un sabor malo solo por la diversión. Souichi lo probó. Frunció el ceño, torció la boca y cerró los ojos por el mar sabor; volvieron una vez más a reír, sobre todo porque el gran tirano hacia unas muecas muy tiernas de asco, un gesto que siempre tuvo desde niño.
- ¿Está rico, nii-san?- preguntó Tomoe, Kurokawa escondió el rostro en el hombro de su marido, para que Souichi no viera cuánto le divertía la situación.
-No...- dijo en voz baja. Souichi negaba con la cabeza, siguió masticando.
- ¿Cenizas? - Matsuda negó. - Sabe a quemado, que horror. -
- ¿Plástico quemado? - volvió a negar, pero hizo un ademan de que estaba cerca. Pasó mal saliva, empezó a toser, más risas. Morinaga golpeó levemente su espalda en un intento de calmarlo.
- Goma quemada. - exclamó con la voz ronca por casi ahogarse. Una vez más todos rieron, Matsuda asintió. Souichi acercó un cesto de basura y escupió el dulce del demonio.
En el turno de Kanako la pobre casi se vomita, le había tocado uno color marrón y, según ella, sabía a sangre y cebolla. No logró adivinar el sabor, entre carcajadas por parte de los adultos, arcadas y lágrimas se lo pasó.
Así estuvieron un buen rato, pareciera que unos más que otros tenían mala memoria y sufrían las consecuencias.
Kurokawa rogó escupir el dulce, que era amarillo con café, pues el sabor era tan ácido que no lo soportaba, al final Kurokawa corrió al baño, vomitando un poco. Se limpió los mocos y regresó al grupo con el sabor del dulce: perro mojado. Todos hicieron sonidos de asco y por compasión lo saltaron una ronda.
Souijin quedó asombrado por el sabor a chinche apestosa, pues aseguraba que su sabor, pese a que malo, era bastante cercano al olor al insecto, volvió a tomar uno con la esperanza de seguir analizando el sabor y hacer una pequeña investigación en el proceso del dulce. Le alejaron los dulces y continuaron.
Palabrotas, desesperación, muecas, y uno que otro vomitado; hasta Matsuda se atrevió a probar uno, y por mala suerte fue sabor a moco.
Sana diversión en familia.
...
- Esperen... ¡a Morinaga-kun nunca le tocó un mal sabor! - recriminó Isogai después de haberse enjuagado la boca, cortesía del dulce sabor pescado muerto. Morinaga se hizo el loco, pero notó como todos lo veían con maldad.
Le instigaron a comer uno de cada uno, seleccionados por la audiencia. Aceptó, pues realmente no quería arruinar el ambiente.
Pero Morinaga era el favorito de Dios ese día, todos fueron sabores buenos. Un poco decepcionados, pero más fascinados por su suerte, decidieron terminar el juego y comenzar con los preparativos de la cena.
A falta de licor, Souichi y Morinaga se encargaron de ir a la tienda de conveniencia más cercana.
Tenían una charla amena, sobre la familia y el buen tiempo que estaban pasando juntos, llegaron al tema de sus momentos favoritos en el juego.
- ¿Viste la expresión de sufrimiento de Kurokawa cada vez que comía el de sabor "perro mojado"? tres veces le tocó y tres veces se le olvidó el sabor. - rio con maldad Souichi.
- No olvide cuando Isogai terminó en el suelo por el de sabor "chinche apestosa", no puedo creer que Souijin-san se comiera cinco de esos sin inmutarse... - vio de reojo como Souichi masticaba algo.
- ¿Qué comes, Souichi? - solo le hablaba sin honoríficos cuando eran ellos dos.
- Un dulce, el de durazno tenía buen sabor. - comentó como si nada.
- Ah, ese sabía muy rico. ¿Tienes otro? - Souichi sacó una servilleta y sacó el dulce anaranjado con rojo, hizo el ademán de dárselo, pero se lo llevó a la boca.
- No para ti, maldito suertudo. - siguió caminando como si nada.
Dos podían con ese juego.
Morinaga miró por todos lagos y, viendo que estaba sola la calle alcanzó a Souichi, lo tomó de la cintura y lo besó con hambre, Souichi no se resistió... espera, ¿no se resistió?
El golpe de un sabor ácido le inundó la boca de Morinaga, quien soltó al tirano y comenzó a toser, a escupir por lo asqueroso del sabor, lo acompañaron unas nauseas horribles; parecía un gato tratando de sacar una bola de pelo. ¡Lo habían engañado, eso sabía a vómito!
Souichi se limpió con la servilleta y escupió el dulce. Se rio a carcajadas por su travesura, doblándose de la risa de haber tenido éxito.
- ¡Ja, ja! Eso te pasa por confianzudo. - exclamó triunfalmente.
