¡Actividad de un grupo de Facebook! Un reto de 30 días para dibujar o escribir de Koisuru Boukun.

...

Hacía un calor del demonio.

Una onda de calor azotaba las tierras niponas, teniendo una sensación térmica de 40C y una humedad del 80 por ciento. Golpes de calor, mal olor en los trasportes, gente sudando y de mal humor a la orden del día.

En la Universidad N muchos estudiantes, maestros e investigadores sufrían en sus respectivas aulas debido a un corte de luz. Grupos de jóvenes se veían debajo de los árboles o a los costados de los edificios buscando sombra, abanicándose con pedazos de papel o tomando litros de agua.

Los laboratorios no eran la excepción.

En el famoso laboratorio de agricultura, custodiada por un ogro de muy mal carácter, Souichi Tatsumi se encontraba desesperado por el clima.

- ¡Mierda! Maldito calor del demonio. - se abanicó con una libreta, obteniendo una brisa caliente.

Había mandado a sus asistentes por hielo debido a que varios cultivos necesitaban estar en condiciones frías, mientras él trataba con poco éxito en continuar con los siguientes pasos de la investigación. Aún con las ventanas abiertas el viento era caliente y solo lograba frustrarlo.

Harto, se desató la coleta y se peinó el cabello en un bollo alto, así como le había enseñado su hermana menor cuando iban a las aguas termales. Se quitó la bata de laboratorio y la dejó sobre su asiento, consiguió un poco de frescura; la idea de quedarse en bóxer se le cruzó por unos segundos, pero siendo consiente que cualquiera podría entrar por sus puertas le hizo pensarlo dos veces.

Fue así que solo se quitó la camisa; mandó un mensaje a Tadokoro pidiéndole que le avisara apenas entraran al edificio y así vestirse. No tuvo cuidado y sus lentes terminaron cayéndose y una de las micas se cuarteó, maldijo por su estupidez, los tomó y guardó en la mochila.

Tomó un banco y se sentó a un lado de la ventana, esperando algo de brisa fresca, era tanta su incomodidad que ya le empezaba a doler la cabeza. Tres golpeteos se oyeron en la puerta.

- ¿Si? - se levantó con intención de cubrirse.

- Tatsumi-san, soy Yamaguchi. ¿Puedo pasar? - aliviado de que no fuese una mujer, se volvió a sentar. Ya que ambos eran hombres, no vio nada de malo en que lo viera sin camiseta.

- Adelante, no cierres la puerta. -

La puerta se deslizó a un lado y entró aquel chico carismático, le recordaba ser amigo de Morinaga. Yamaguchi llevaba en brazos una hielera un tanto grande, la dejó en la mesa más cercana y rebuscó.

- Al director le preocupa que sus trabajadores sufran un golpe de calor, así que estamos repartiendo agua fría y sueros. ¿De qué sabor gus...? - cuando buscó al famoso demonio, se le cortó el habla.

Allí estaba un chico de cabello rubio recogido en un bollo alto, un ligero sonrojo por el calor y sin camiseta... se sonrojó al analizar su pecho desnudo.

Souichi se puso nervioso con aquella mirada.

- ¿Qué? ¿Te incomoda que esté sin camiseta? - Souichi sintió algo de pudor, no debió asumir que estaría cómodo con su poca vestimenta. - Deja me cubro... -

- ¡Ah! No, no es eso. Creí escuchar la voz de Tatsumi-san, disculpe mi exceso de confianza. Solo dejaré aquí las bebidas, por cierto, me llamo Yamaguchi, ¿usted es? - se inclinó un poco a manera de disculpa.

- ¿Acaso estás alucinado por el calor? Soy yo, Souichi Tatsumi. - hizo una mueca por lo extraño, ¿acaso no era obvio?

- ¡¿Tatsumi-san!? ¿es usted? - se sonrojó de vergüenza. - ¡Perdone! Nunca le he visto sin sus lentes o con el cabello en alto. -

- Hace demasiado calor, tomé medidas desesperadas. - gruñó. - ¿Decías algo sobre agua fría? -

- S-sí, le dejaré tres botellas de agua natural y tres sueros para que comparta con sus asistentes... ¿gusta algún sabor? - decidió apartar la mirada.

- Limón o naranja estarían bien. - ya se había acercado para agarrar una de las botellas. Yamaguchi dio un respingo por la cercanía, pudo ver de aún más de cerca a Souichi, sobre todo la espalda cuando este se regresó a su asiento.

- Ay dios, esto no me lo van a creer... - pensó, sacó las botellas, se despidió y huyó de la escena. Souichi notó que no cerró la puerta, pero no le importó, gracias a eso el calor había disminuido y se hacía una agradable brisa.

No prestó importancia cuando muchos de los estudiantes y gente de su edad paseaban casualmente por su pasillo, mirando casualmente dentro del laboratorio del demonio de agricultura para ver si lo que decía Yamaguchi era cierto.

Y vaya que sí.

Ese look tan peculiar hacia ver a Souichi Tatsumi jodidamente sexy; pero ese solo era un bonus.

Souichi no se había dado cuenta que en su cuello, clavículas y varias partes de su espalda estaban un par de chupetones.

Y para los ojos expertos, esos eran recientes.

...

La historia tendrá continuación en el día 17.