¡Actividad de un grupo de Facebook! Un reto de 30 días para dibujar o escribir de Koisuru Boukun.
A falta de imaginación, use de tema un episodio de Gravity Falls. A los que no lo conozcan, imaginen un Halloween pero en Verano.
Sin más, disfruten la lectura.
Personajes: Souijin, Tomoe y Kanako Tatsumi.
...
- Que lugar tan raro. - Souijin miró a su alrededor. - Si estamos en verano. -
Los comercios lucían desde murciélagos de plástico, telarañas, hombres lobo, vampiros y demás. Pero ni una calabaza, de hecho, eran sandias escarbadas.
- No es raro, ¡es el Súper Halloween! Recibir dulces gratis no debería hacerse solo un día al año. - exclamó un joven de apariencia robusta, vestía una camisa oscura con un signo de interrogación; este continuó su camino nada más al terminar lo dicho, siguiendo de cerca a un señor de traje y fez carmesí.
- No te quedes atrás Soos, que aún faltan las decoraciones en la Cabaña del Misterio. -
- ¡Ya voy señor Pines! -
- Dicen que Oregón está lleno de misterios, papá. - Tomoe comía un helado de sandía. - Los lugareños son muy amables, dales un respiro si quieren celebrar dos veces Halloween. -
Gracias a su trabajo, y del hecho de adorar hacer exploraciones, le habían asignado ir a los E.E.U.U, más en específico a un pueblo llamado "Gravity Falls" debido al avistamiento de una "araña más grande de lo normal". Aprovechó y se llevó a dos de sus hijos, Tomoe y Kanako, ya que su hijo mayor estaba ocupado estudiando para el examen de ingreso a la universidad.
- ¡Papá, quiero pedir dulces! - a Kanako le hacía ilusión hacer lo que muchas veces había visto en las películas americanas.
- Mmm... no sé, tanta azúcar no sería buena. - Kanako comenzó a hacer pucheros.
- Por favor, papá... - juntó sus manitas.
- Anda, papá, no le niegues nada con esa carita. - Tomoe se bajó a nivel de Kanako, después de todo, adoraba a su hermanita de apenas 5 años.
- Bueno, nos ayudaría a conocer mejor el pueblo... -
- ¡Si! - los hermanos se abrazaron, su padre había caído en su manipulación.
Fueron a una tienda para buscar los disfraces, obvio, elegidos por la pequeña Kanako.
...
Ya de noche las calles del pueblo estaban repletas tanto de niños como adultos disfrazados, desde clásicos del terror hasta superhéroes o personajes de series modernas. Las sandías tenían en su interior una vela, sirviendo como lámparas al igual que la clásica calabaza naranja. Música, adolescentes arrojando papel o huevos, niños revoloteando por haber consumido mucha azúcar.
Parecían dentro de una película de Halloween y a Kanako le encantaba.
Ya habían recorrido un par de casas, en cada una habían elogiado su disfraz o le decían lo adorable que se veía, o eso decían su papá y hermano. Ya que no era muy buena en eso del "inglés".
Llegaron a una casa muy bien decorada, hasta sintió un poco de miedo, pero la emoción de vivir uno de sus infantiles sueños le pedían continuar con la diversión. Souijin la levantó para que ella pudiera tocar el timbre.
- Anda, pero que bonita familia. - una señora de aspecto delicado salió de la puerta, llevando con ella un cuenco con dulces. - No son de aquí, ¿verdad? -
- No, señora. Venimos de Japón, pero a mi hija le hacía ilusión participar en su Súper Halloween. - el patriarca le revolvió los cabellos a su hija.
- ¡Dulce o truco! - exclamó infantilmente Kanako mientras extendía su sandía de plástico. Era lo único que sabía decir en inglés.
- Pero que tenemos aquí, ¿eres una tortuga? - para sorpresa de todos, la señora les habló en un buen japonés. - Lo que no entiendo, es porqué tienes púas en la espalda y cuernos. -
- ¡No soy una tortuga!, ¡soy Bowser! - exclamó feliz por su grandiosa idea. - Tomoe y papá son mis prisioneras, Princesa Peach y Princesa Rosalina. - señaló feliz a su familia.
Porque sí, cuando Kanako se ponía firme, nadie podía detenerla en su ingenio.
Souijin lucía un vestido rosa con unos guantes blancos hasta el codo, pendientes azules falsos y una corona; Tomoe en cambio usaba un vestido color azul cielo, una varita en forma de estrella, pendientes falsos de estrella, una corona gris y cargaba un peluche de estrella.
Que conveniente que la tienda tuviera disfraces del juego de Mario Bros.
- Aaah, ¿cómo no me di cuenta? - agarró un puñado - ¡No me haga daño, tome estos dulces y continúe su viaje! -
Kanako rio, pero aceptó con una condición.
- No le digas a Mario o a Luigi que me has visto, ¡o regresaré a llevarme todos tus dulces! -
- Ni una palabra, lo juro. -
La familia se despidió de la señora y continuaron con su camino; entonces, dos figuras se vieron al horizonte. Tenían cierto parecido a la señora que habían visitado minutos antes.
- ¡Ríndete Bowser! - un niño vestido como fontanero bigotón de rojo, y su acompañante de verde señalaron a Kanako.
- ¡Nunca me atraparas, Mario! ¡Las princesas son mías! - tomó la mano de cada una de las princesas y salieron corriendo, riéndose en familia por lo absurdo de la situación.
