¡Actividad de un grupo de Facebook! Un reto de 30 días para dibujar o escribir de Koisuru Boukun.

Personajes: Morinaga Tetsuhiro, Souichi y Kanako Tatsumi.

️Autoestima baja y desprecio personal ️

...

- Y así fue como el príncipe derrotó al malvado hechicero y salvó a la princesa, compartió su fortuna con su pueblo y vivieron felices por siempre. - terminó el relato una joven mujer a su hijo menor.

- Que cool era el príncipe, mamá. - el pequeño estaba feliz, pocas veces su madre le leía cuentos antes de dormir. - De grande quiero casarme con uno. -

- Que gracioso eres. - le besó en la frente, arropándolo en la cama. - Tu eres un varón, tú serás el príncipe; y en algún lado está tu princesa, la más hermosa y perfecta, esperando a que la encuentres y luches por su amor. -

El pequeño no dijo nada, solo le sonrió a su madre y cerró los ojos por el sueño. Aquello no le parecía tan malo, pero... ¿acaso un príncipe no podría buscar a otro príncipe?

Él quería a alguien que luchara por él, así como él lucharía por esa persona.

- Hasta mañana, mamá. -

-Que descanses, Tetsuhiro. -

...

Morinaga despertó con el sonido de una alarma, aquel recuerdo hacía mella en sus sueños.

Hacía años que había visto a su madre por última vez, ya no había una cara la cual recordar, pero si recordaba ese cuento de príncipes y princesas.

Los príncipes en los cuentos eran apuestos, valientes, nobles, generosos y determinados; cosa que él no consideraba.

Se consideraba de apariencia promedio.

No era valiente, no podía enfrentarse a su propia familia sobre su homosexualidad.

Sentía que su nobleza no era sincera, pues sentía que debía servir a todos para no ser excluido o ignorado, eso era ser egoísta.

Tal vez si era generoso, no era un monstruo.

¿Determinado? Cada vez que una puerta se abría no le era posible tomar su propia decisión si no lo hablaba con alguien, fácilmente influenciable, no estaba seguro de tener las riendas de su vida...

No era un príncipe, ni de cerca.

Se cambió el pijama por ropa fresca, lo bueno de estar de vacaciones es que podía estar nuevamente en Nagoya y ver a Souichi cuando despertaba, salió de la habitación con intención de preparar el desayuno; se llevó una sorpresa al ver a Souichi ya levantado y a Kanako... además de muchas vendas y agua.

- Buenos días, Morinaga-san. - saludó Kanako felizmente.

- ¿Puedo preguntar qué están haciendo? - ver a su senpai irritado, con la cara brillosa y el cabello muy bien peinado le era extraño.

- La mocosa me tiene como conejillo de indias. - dijo Souichi irritado.

- Prometiste ser mi modelo, no tienes de otra. - le recriminó. - Es para mi proyecto de Artes, voy a hacer una máscara de arlequín. -

- Oh, suena muy bien. ¿Gustan que haga el desayuno mientras trabajan? - ambos asintieron y comenzaron con la manualidad.

Los hermanos charlaban sobre el proyecto, que si más por aquí, que menos por acá, Souichi quejándose por la comezón, en fin. Morinaga cocinaba alegremente, viéndolos de vez en cuando, algo celoso por no compartir esa familiaridad con su propio hermano.

Se perdió en el fogón, meditando aquellas características que él consideraba no tener... pero Souichi sí.

Claro que era valiente, aquella vez que se enfrentó al otaku en el tren lo hizo para ayudar a aquella chica. Y le costó su departamento, pero siguió adelante.

Era una de las personas más nobles que conocía, era justo y no tenía dobles intenciones, reconocía el mérito de los demás, era dedicado a su familia al punto de descuidarse en su persona, le gustaba ayudar en lo que fuese... aunque se quejase durante el proceso.

Tal vez le costara ser amable, pero su personalidad era así de tosca; era cordial con el mundo, se interesaba y preocupaba con aquellas con las que establecía un vínculo. Y pese a su actitud, daba un buen apoyo moral, muchas veces le levantó los ánimos durante su carrera en la universidad N siendo que apenas recordaba su nombre.

Era determinado como ninguno, era fijo a sus metas, y si algo se atravesaba en su camino él vería como atravesarlo.

Y carajo que era atractivo, su hermoso rostro y cuerpo siempre eran imanes para la vista, más de una mujer y hombre le había visto de manera coqueta, solo que Souichi no se daba cuenta.

Sin duda Souichi entraría en la categoría de un príncipe.

Eso lo deprimió más, él no era un príncipe, solo era Morinaga.

Y los príncipes siempre consiguen a su princesa.

...

- Y... ya está. - Kanako había logrado retirar el yeso de la cara de su hermano. Lo dejó sobre unos periódicos con mucho cuidado. - Las instrucciones dicen que hay que dejarlo secar por media hora antes de moldear los diseños. -

Limpiaron su pequeño desorden, ayudaron con la mesa y el resto del desayuno.

Platicaron de sobre diseños posibles para la máscara, colores y adornos, el cómo hacer los dobleces del gorro de arlequín; cambiaron de tema múltiples veces; sobre como Kanako adoraba su colegio; Souichi siendo un temido maestro; Morinaga siendo el líder de muchos proyectos. Parecían pasárselo muy bien, al menos para Souichi.

Pero Kanako sabía que algo pasaba, podía leer debajo de la sonrisa de Morinaga que algo no iba bien.

Lavaron los platos y entre los tres comenzaron a lijar, definir rasgos, moldear relieves y a decorar la máscara. Más de una vez Souichi se lastimaba con el hilo de alambre para el sombrero, causando risas por su torpeza.

Pero lo habían logrado, era una bella máscara blanca con sombras de ojos en forma de rombos negros y azules, detalles dorados y una sonrisa burlesca. El sombrero era de cinco picos, cuyas puntas colgaban un cascabel, además de que los bordados del sombrero eran una combinación de encaje dorado y sombras hechas a mano.

- Es precioso. - exclamó Morinaga, feliz de haber participado.

- Ya no quiero entregarlo... - Kanako exclamó con pesar.

- Siempre podemos hacerlo otra vez, pero ya no seré voluntario. - dijo Souichi. - ¿Les puedo encargar la limpieza? Estoy cubierto en sudor, pintura, brillantina y la cara grasosa por la vaselina, tomaré una ducha. -

Una vez Souichi se alejó, el resto comenzó a guardar y limpiar la mesa. Kanako tomó el asunto en sus manos.

- ¿Ha pasado algo entre usted y mi hermano? - preguntó sin mirarle, tratando de sacar una conversación.

- No es lo que... - fue interrumpido.

- Morinaga-san, yo sé que amas a mi hermano, es obvio. ¿Han peleado? - no era tonta, esos sentimientos eran más que obvios. - Ignoro si son pareja, pero... ¿tienes algún problema con mi hermano? No diré nada, lo juro. -

Morinaga respiró hondo.

- No, la verdad no. Es una tontería la verdad... -

- Dime qué es, y te diré si lo es. - Kanako le apretó la mano, buscando reconfortarlo.

- De pequeño... soñaba con ser y casarme con un príncipe... sueño aplastado por mi propia madre cabe decir. Últimamente ese recuerdo me persigue, y solo pienso... que no soy nada cercano a un príncipe, solo soy yo... - sintió algo de vergüenza al expresarlo en alto, pero Kanako no le juzgó, solo le miraba expectante.

- Los príncipes de cuentos en general son apuestos, valientes, nobles, generosos y determinados; Souichi-san encaja en cada una de ellas... lo siento tan inalcanzable. - miró con tristeza la máscara, viendo las facciones de Souichi en ellas.

- Tienes razón, es una tontería. - Morinaga sintió un puñetazo al estómago con lo que dijo Kanako.

-Los cuentos y los príncipes son solo ficción, nadie es así de perfecto, Morinaga-san. - Kanako le tomó con cariño las manos.

- Yo no diría que eres un príncipe, sino un tesoro, un diamante en bruto al que le falta seguir tallando y puliendo. Eres imperfecto, pero para nosotros eres más que perfecto. - le regaló una gran sonrisa.

Morinaga sintió picazón en los ojos, pero le regresó la sonrisa.

- Y si hacemos comparaciones, entonces diría que Souichi es más como un dragón... celoso, egocéntrico, rabioso, sobreprotector, su cuarto es su cueva, está a nada de aprender a lanzar fuego por la boca... - aquello hizo reír a Morinaga. - Es sabio y es obsesivo. -

- Gracias por escuchar, Kana-chan. -

- Cuando quieras, Morinaga-san. - tomó todos los materiales, con intención de llevarlos al cuarto de su hermano.

- ¿Sabes que es lo con más recelo cuidan los dragones, Morinaga-san? - Morinaga negó con la cabeza.

- Los tesoros, y mientas más preciado sea, menos querrán compartirlo. -

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Para mí, Kanako es muy madura a pesar de ser una adolescente.