Prólogo

Al contrario a otras personas; no intentaba engañarse a sí mismo negándose a aceptar (para sí mismo) que estaba atento a los chismes, si bien jamás lo admitiría en voz alta ni sería partícipe al momento de iniciar alguno o esparcir uno ya existente, siempre estaba escuchando atentamente. Las personas adoraban ser hipócritas, repitiendo sin cansancio que hacer caso a rumores era una pérdida de tiempo, que no era propio de personas educadas siquiera escucharlos; mucho menos iniciarlos o propagarlos, pero esa misma gente era la que no podía esperar para compartir escandalosa información acerca de algún conocido, y si bien, algunos rumores eran demasiado ridículos como para ser siquiera creíbles, la mayoría contenía cierta verdad y algunos cuantos, no poseían ni un rastro de mentira en ellos. Él sabía que era mejor no ignorarlos; de vez en cuando podría conseguir información que le resultase útil.

Muchos años atrás; cuando él tenía 10 años (aproximadamente), a su reino llegó la noticia de que la Princesa heredera de Arendelle había caído en las aguas de un fiordo congelado y había permanecido inconsciente el tiempo suficiente para que la primicia llegase hasta los reinos del sur; a pesar de encontrarse un tanto alejados del mencionado reino. Recordaba a sus padres y a otros miembros de la realeza asegurar que la muerte de la pequeña Princesa se daría a conocer en cualquier momento, algunos cuantos sirvientes del palacio llegaron a decir que había fallecido al instante, pero que los Reyes Agnarr e Iduna se rehusaban a aceptarlo, pero ante todo pronóstico; la recuperación de Elsa de Arendelle sorprendió a todos, algunos lo llamaron un milagro, unos tantos pensaban que los gobernantes de Arendelle realizaron un pacto con el mismo demonio para que su adorada hija viviera, pero lo único seguro fue que todo Arendelle fue pura felicidad desde entonces…hasta que ya no lo fue.

Algunos meses después, la familia real de Arendelle cerró las puertas de su palacio y limitó la entrada y salida a sus tierras, sin dar explicación alguna, hubo quienes intentaron obtener información de ciertos empleados de palacio que fueron despedidos de la noche a la mañana, pero nadie era capaz de explicar que había sucedido. Fue repentino, en menos de ocho horas las cosas en el reino cambiaron abrupta y completamente. En un inicio la mayoría de la gente estaba segura de que sería algo temporal, es decir, ¿Cuánto podría resistir una nación como Arendelle sin tratar personalmente con sus aliados y gobernantes de reinos vecinos?

Pero a lo largo de los diez años que siguieron a tal evento, se dijo que la familia real había entrado a una clase de secta religiosa que les impedía tener contacto directo con personas que no fuesen miembros de ese grupo, aunque claro, la teoría más popular era que a partir de su accidente, la salud de la Princesa Elsa era tan delicada que hasta el más leve de los resfriados la mantenía débil y en cama, por lo cual prefirieron apartarse del mundo exterior, y claro, también estaba era tonta teoría conspirativa de que esperaban que con el tiempo todos olvidasen la apariencia de Elsa y les resultase fácil hacer pasar a la Princesa Anna (la menor de sus hijas) como la heredera al trono.

En realidad, si bien la familia real de Arendelle era la protagonista de varias teorías, historias y muchos chismes, el mundo a su alrededor había seguido con sus vidas y todos tenían cosas en mente más importantes y todo ese tema de Elsa de Arendelle había quedado un poco olvidado, hasta la trágica muerte de los Reyes Agnarr e Iduna en altamar.

Si se lo preguntaban a él; era muy estúpido que ambos gobernantes hubiesen abandonado a su reino para subir a un barco con rumbo desconocido (para todo aquel que no hubiese estado en aquella embarcación).

Sin Agnarr e Iduna, Arendelle necesitaría un nuevo gobernante lo más pronto posible y por lo tanto, la princesa Elsa tendría que realizar su primera aparición en público en años, si bien, muchos lamentaban el fallecimiento de los Reyes de Arendelle, todos esperaban impacientemente el momento en que la heredera al trono cumpliera la mayoría de edad.

Y si su salud era tan delicada como se decía, la próxima Reina necesitaría un Rey a su lado, alguien quien pudiera encargarse de su amado Arendelle cuando la enfermedad le impidiera hacerlo ella misma.

Y Hans Westergard, Príncipe de las Islas del Sur, estaba dispuesto a competir por ese puesto.


Nota de autor:

¡Hola!

Wildy se vuelve a aparecer por aquí, y supongo que este será un intento de long-fic Helsa (que intentaré terminar jaja) la verdad llevo un tiempo estando apartada de la escritura y varias cosas pasaron (como que tuve un problema con mi laptop que me impidió usarla por un tiempo considerable), pero no he estado completamente alejada de , ya que me la he pasado releyendo fics Helsa, pero bueno, si quiero retomar la escritura, se que quizá este algo "oxidada", pero en fin, como diría Taylor Swift: This is me trying.

Y creo que esta un poco de más decir que gran parte de Froze no será canon en esta historia, en fin si llegaste hasta aquí, muchas gracias por pasarte por este fic.

Tengan lindo día