La oscuridad de la grieta era sofocante, casi tangible, como si el vacío mismo las estuviera engullendo mientras Nanoha y Tiana avanzaban hacia lo desconocido. Ambas estaban preparadas para lo que fuera, pero incluso con todo su entrenamiento y poder, nada podía haberlas preparado para lo que sentían al cruzar ese umbral. La realidad a su alrededor se sentía distorsionada, como si las leyes de la física y la magia estuvieran desmoronándose.

Raising Heart, el dispositivo de Nanoha, emitía destellos esporádicos, pero su brillo era inestable. El poder de la magia parecía desvanecerse lentamente en este lugar, como si algo más antiguo y oscuro estuviera drenando la energía a su alrededor.

Warning: Reality disturbance detected.(Advertencia: perturbación en la realidad detectada) —Raising Heart habló en inglés, pero incluso su tono parecía amortiguado, su magia debilitándose—.Magic levels unstable.(Niveles mágicos inestables).

Nanoha apretó el dispositivo en su mano, con la mirada fija en el horizonte oscuro que se extendía delante de ellas. Sabía que estaban entrando en territorio peligroso, más allá de lo que cualquier batalla anterior hubiera significado para ella. No se trataba solo de un enfrentamiento mágico. Esto iba más allá, hacia las profundidades de algo que amenazaba con devorar todo lo que amaba.

Tiana, caminando junto a Nanoha, estaba tensa. Sabía que lo que enfrentaban no era simplemente una entidad mágica. La grieta parecía un portal hacia algo mucho más siniestro, una dimensión donde las reglas del universo no se aplicaban. Aunque su rol como miembro de la policía militar era vigilar a Nanoha, en el fondo, estaba allí por otra razón: asegurarse de que esta misión no las destruyera a ambas.

El silencio que las rodeaba era denso. Cada paso que daban en esa oscuridad parecía resonar con un eco profundo, como si la grieta misma estuviera viva, observando sus movimientos. El tiempo se sentía dilatado, y la presión sobre sus cuerpos era palpable.

—Esto no es solo una anomalía mágica —murmuró Tiana, observando las sombras que parecían moverse alrededor de ellas—. Este lugar está distorsionando todo. No sabemos si podremos encontrar una salida una vez que lleguemos al centro.

Nanoha asintió, pero su mirada seguía fija en el vacío frente a ellas. Su mente estaba ocupada con un solo pensamiento:Vivio. No podía permitirse fallar, no cuando la vida de su hija pendía de un hilo. Sentía la presencia de la entidad más fuerte a cada paso, y sabía que estaban acercándose a la fuente de todo este caos.

El aire a su alrededor se volvió más pesado, más frío. Entonces, de repente, una voz familiar resonó en la mente de . O al menos, lo que parecía ser Vivio.

Mamá…—la voz era suave, temblorosa, llena de miedo—.Tengo miedo… ¿Por qué no vienes?

Nanoha se detuvo en seco. Su corazón latió con fuerza al escuchar esas palabras. Era la voz de Vivio, exactamente como la recordaba, pero algo en ella estaba terriblemente dio cuenta de inmediato del cambio en Nanoha, y su mirada se endureció.

—Nanoha… —susurró Tiana, observando su reacción—. ¿Qué estás escuchando?

Nanoha no pudo responder de inmediato. Su cuerpo temblaba, y sentía cómo la entidad jugaba con su mente, utilizando el mayor de sus miedos en su contra.

—Vivio… —murmuró Nanoha, apretando los puños—. Ella me está llamando.

La voz de Vivio se hizo más insistente, como si estuviera justo al borde de una desesperación incontenible.

Mamá… tengo tanto miedo… ¿Por qué me dejaste sola?

Nanoha sintió que algo se quebraba dentro de ella. Cada palabra que esa voz susurraba era un puñal en su corazón. La angustia que sentía era tan real, tan profunda, que por un momento, todo lo que deseaba era correr hacia su hija y salvarla de ese sufrimiento.

Pero Tiana, observando la situación, sabía que era una trampa. El lugar en el que estaban no seguía ninguna lógica que conocieran, y la entidad detrás de todo esto estaba usando la voz de Vivio para desestabilizar a Nanoha.

—¡Nanoha, escúchame! —Tiana se adelantó, colocando una mano firme en el hombro de Nanoha—. Esa no es Vivio. ¡Esa voz no es real!

Nanoha luchaba por mantener la calma, pero la voz de su hija, o lo que fuera que estaba imitándola, seguía resonando en su mente. El dolor y la desesperación en el tono de Vivio eran demasiado convincentes.

¿Por qué no vienes a salvarme, mamá? Me duele… tengo tanto miedo…

—¡Vivio! —gritó Nanoha, avanzando un paso hacia la oscuridad, pero Tiana la sostuvo con fuerza, sus ojos clavados en los de ella.

—¡No es Vivio! —gritó Tiana, apretando los hombros de Nanoha, tratando de romper la ilusión que la entidad estaba creando—. Nanoha, ¡no dejes que te controle! Sabes que esto es una trampa. ¡Sabes que esto no es real!

Nanoha respiró con dificultad, luchando contra las lágrimas que amenazaban con desbordarse. La presión en su pecho era insoportable, pero las palabras de Tiana comenzaron a abrirse paso entre el dolor.

—¡No puedes rendirte aquí! —continuó Tiana, su voz más firme que nunca—. Vivio está esperando por ti en la Tierra. Si caes en esta trampa, nunca podrás salvarla. Sabes que esa cosa está manipulándote. ¡Tienes que resistir!

La voz de Vivio comenzó a desvanecerse, reemplazada por un suave y gutural murmullo de la entidad que se ocultaba en las sombras.

Estás fallando, Nanoha… Estás dejando que sufra. ¿Realmente crees que puedes salvarla?

Nanoha apretó los dientes, sacudiendo la cabeza mientras la claridad volvía poco a poco a su mente. Sabía que todo lo que esa entidad decía era una mentira. Sabía que no podía confiar en nada que escuchara en este lugar.

—No te voy a dejar ganar —dijo Nanoha con firmeza, apartando las lágrimas que amenazaban con caer. Su voz se volvió dura, llena de la determinación que siempre la había guiado en los momentos más oscuros—. No vas a usar a Vivio en mi contra.

Tiana, viendo que Nanoha había recuperado el control, la soltó, aunque sus ojos seguían fijos en ella, lista para intervenir si era necesario.

—Estamos aquí juntas, Nanoha —dijo Tiana, su tono más suave ahora—. No dejaremos que esa cosa nos controle. Vamos a enfrentarnos a esto y acabar con ello.

Nanoha asintió, con la respiración más ía sido su ancla en ese momento crítico, y gracias a ella, había resistido el juego cruel de la entidad. Ahora sabía que la lucha no sería fácil, pero también sabía que no estaba sola.

Juntas, con el corazón firme y el objetivo claro,NanohayTiana avanzaron hacia el núcleo de la grieta, sabiendo que el enfrentamiento final con la entidad que había manipulado sus mentes estaba cerca.

MientrasNanohayTianaavanzaban hacia el corazón de la grieta, en la Tierra, la tensión continuaba Testarossa, observaba aVivio, quien seguía acostada en la cama del centro médico de alta seguridad donde la habían trasladado. El lugar estaba diseñado para mantener cualquier interferencia mágica bajo control, pero a pesar de los escudos y la tecnología avanzada del TSAB, la condición de Vivio no mejoraba. La fiebre persistía, y su respiración seguía siendo irregular. Alicia había intentado mantener la calma, pero las constantes lecturas negativas de los monitores la llenaban de una profunda inquietud.

El ambiente en la habitación era pesado, cargado de una sensación de impotencia. Alicia caminaba de un lado a otro, revisando los dispositivos una y otra vez, aunque sabía que los médicos ya habían hecho todo lo que podí Grahamhabía dado la orden de mantener a Vivio fuera del alcance de cualquier influencia externa, pero Alicia sabía que la verdadera amenaza no podía ser contenida solo con tecnología.

Se acercó a la cama, observando el rostro de Vivio. La niña parecía atrapada en un sueño profundo, pero sus expresiones faciales reflejaban incomodidad, como si estuviera luchando contra algo en su mente, un mal invisible que ni siquiera Alicia podía entender del todo.

—Vivio… —susurró Alicia, sentándose al borde de la cama y tomando la mano pequeña de la niña—. Sé que estás luchando, y tu madre está haciendo todo lo posible para salvarte. Pero necesitas resistir un poco más.

Las palabras de Alicia eran tranquilizadoras, pero sabía que dependían de lo que Nanoha y Tiana encontraran al otro lado de la grieta. A pesar de sus propias habilidades, Alicia se sentía impotente, sabiendo que lo único que podía hacer era esperar.

De repente, los monitores de la habitación comenzaron a emitir un pitido irregular. Las líneas en la pantalla se volvieron erráticas, mostrando fluctuaciones en las lecturas mágicas de Vivio. Alicia se levantó de inmediato, revisando los datos. Algo había cambiado en la condición de la niña, pero no era una mejora. Las lecturas mágicas que solían ser estables ahora estaban oscilando, como si una nueva fuerza estuviera interfiriendo.

—¿Qué… qué está pasando? —murmuró Alicia, revisando las lecturas. La energía que emanaba de Vivio parecía descontrolada, como si algo estuviera conectándose directamente con ella.

El aire en la habitación comenzó a volverse frío, y Alicia sintió un leve escalofrío recorrer su espalda. Sabía que algo no estaba bien, y de inmediato sacó su dispositivo, activando una barrera mágica a su alrededor y alrededor de Vivio.

—¡Gil! —gritó Alicia a través del comunicador—. ¡Tenemos un problema! Algo está interfiriendo con Vivio de nuevo. No sé qué es, pero no puedo detenerlo desde aquí.

La voz deGil Grahamllegó al instante, tensa pero controlada.

—Alicia, ¿puedes describir lo que está sucediendo? ¿Es la señal otra vez?

Alicia miró los monitores, tratando de interpretar los datos erráticos que aparecían en las pantallas. La energía que rodeaba a Vivio era diferente de cualquier cosa que hubiera visto antes. No era solo magia, era algo más profundo, algo que venía de fuera de su realidad.

—No es solo la señal —respondió Alicia, con el ceño fruncido—. Es como si… algo estuviera tratando de manifestarse a través de ella. La energía no se parece a nada que hayamos visto antes.

Gil permaneció en silencio por un momento antes de hablar nuevamente.

—Mantente alerta. Voy a intentar rastrear cualquier nueva interferencia que pueda estar afectando a Vivio. Si se trata de una manifestación, necesitamos saber si está relacionada directamente con la señal o si es otra cosa.

Alicia asintió, aunque su preocupación no disminuía. Sabía que la situación estaba escapando de su control, pero tenía que mantener la calma. El bienestar de Vivio dependía de ello.

Mientras intentaba calmarse, el aire a su alrededor comenzó a distorsionarse, y algo perturbador sucedió:Viviocomenzó a moverse. Los monitores capturaron el cambio, mostrando que su actividad cerebral estaba aumentando rápidamente. Alicia se acercó con cautela, sabiendo que lo que fuera que estaba interfiriendo con la niña no era natural.

—Vivio… —dijo Alicia suavemente, observando cómo los ojos de la niña comenzaban a abrirse lentamente, pero lo que vio la dejó helada.

Los ojos de Vivio no mostraban ninguna emoción humana. En lugar de la dulzura y la calidez que solían tener, había un vacío oscuro, como si algo más estuviera mirando desde lo profundo de su ser.

Mamá…—susurró Vivio, pero su voz no era la suya. Era la misma voz que Nanoha había escuchado en la grieta, un eco distorsionado que resonaba con un mal antiguo.

Alicia retrocedió un paso, sintiendo cómo el aire se volvía más no era ía que algo estaba usando su cuerpo para hablar, para comunicarse. Activó su dispositivo, lista para cualquier cosa que pudiera suceder.

—Vivio… —murmuró Alicia, intentando mantener la calma—. ¿Qué está pasando? ¿Quién está hablando a través de ti?

Vivio, o lo que sea que estaba dentro de ella, levantó la mirada lentamente. La expresión en su rostro era una mezcla de burla y desdén, pero detrás de esa máscara, Alicia pudo ver un atisbo de sufrimiento, como si la verdadera Vivio estuviera atrapada en algún lugar profundo.

Ya es tarde, Alicia…—dijo la voz, más clara esta vez—.Ella está aquí, atrapada entre dos mundos. Y pronto… pronto, cruzará al nuestro.

Alicia sintió cómo el miedo comenzaba a apoderarse de su pecho. La entidad estaba manifestándose a través de Vivio, usando su cuerpo como un conducto para conectar ambas dimensiones. Sabía que si no hacían algo pronto, Vivio podría perderse para siempre.

—¡No voy a permitir que eso suceda! —gritó Alicia, levantando su dispositivo—. ¡Vivio no es tu conducto! ¡No dejaré que la uses de esa manera!

La voz rió suavemente, un sonido que retumbó en toda la habitación.

¿Y cómo piensas detenerme? Tú y todos los que están aquí no pueden comprender lo que soy. Esta niña… es solo el comienzo.

Alicia respiró hondo, sabiendo que enfrentarse a esta entidad requería algo más que magia o tecnología. Necesitaban a Nanoha y Tiana para detenerla desde la fuente. Pero hasta que eso sucediera, debía proteger a Vivio a toda costa.

—Voy a mantenerte a salvo, Vivio —susurró Alicia, más para sí misma que para la niña—. Lo prometo.

Con su barrera mágica fortalecida a su alrededor, Alicia se preparó para lo que fuera que esa entidad estuviera planeando. Sabía que el tiempo se estaba agotando, y que la conexión entre Vivio y la grieta se hacía más fuerte a cada segundo.

La verdadera batalla había comenzado, tanto en la Tierra como en el corazón de la grieta.

La atmósfera en la base de operaciones delTSAB en la Tierraera tensa y pesada. Las fuerzas de seguridad estaban en alerta máxima debido a la creciente actividad de la señal y la preocupante condición Graham, como Capitán General, estaba al mando de la situación, coordinando los esfuerzos para mantener a Vivio segura mientras Nanoha y Tiana se adentraban en la grieta en busca de respuestas. Sabía que la situación era crítica, pero lo que estaba por venir sería aún peor.

El sonido de un transporte militar que descendía bruscamente en la plataforma exterior anunció la llegada de alguien queGrahamhabía estado temiendo enfrentar:El General Weiss.

Weiss, con su uniforme impecable pero una mirada oscura y severa, entró en la sala de operaciones acompañado por varios oficiales de alto rango. Sus pasos resonaron con fuerza en el suelo metálico, y su presencia se sintió como una tormenta que estaba a punto de estallar. Había algo en su expresión, algo que los demás en la sala notaron de inmediato. Era como si Weiss estuviera al borde de algo más profundo, una locura que apenas lograba contener.

Graham, quien observaba desde el centro de la sala de mando, se giró lentamente para enfrentarlo. Sabía que este momento llegaría tarde o temprano.

—General Weiss —saludó Graham con un tono controlado—. No esperaba su llegada sin previo aviso.

Weiss, sin siquiera molestarse en devolver el saludo, se acercó rápidamente a Graham, su rostro tenso, casi febril. Sus ojos estaban inyectados de una intensidad inusual, y su voz, aunque controlada al principio, traía consigo una vibración que indicaba que no estaba en su mejor estado.

—¿Dónde está? —preguntó Weiss, sin rodeos—. ¿Dónde está Vivio?

Graham, anticipando esta confrontación, se mantuvo firme, cruzando los brazos frente a su pecho.

—Vivio está segura, General —respondió, con un tono que dejaba claro que no iba a ofrecer más detalles—. No tiene nada de qué preocuparse.

Weiss apretó los puños, respirando con dificultad. Su compostura comenzaba a desmoronarse, y los oficiales que lo acompañaban intercambiaron miradas nerviosas. Sabían que algo no estaba bien.

—Eso no es suficiente, Graham —insistió Weiss, su tono subiendo un poco más—. Vivio es la clave. ¡Debo verla! ¡Necesito hablar con ella!

Graham entrecerró los ojos, manteniendo la calma a pesar de la creciente tensión en la sala. Sabía lo que Weiss estaba insinuando, y no iba a permitir que el general llegara a Vivio, no cuando la niña ya estaba en un estado tan delicado.

—Vivio no está disponible para ninguna "entrevista" —respondió Graham con firmeza—. Ella está bajo mi protección y no tiene ninguna relación con sus investigaciones. Le ordeno que se retire, General Weiss. Este no es su asunto.

Weiss dio un paso más cerca, su rostro ahora a pocos centímetros del de Graham. La rabia se hacía evidente en su mirada, y su respiración era más pesada, más irregular. Estaba al borde de perder el control.

—¿Mi asunto? —siseó Weiss, apretando los dientes—. ¡Vivio es el centro de todo! ¡La señal la eligió! ¡Ella es la sacerdotisa del dios supremo, la clave para la salvación de nuestro mundo y más allá!

Graham frunció el ceño al escuchar esas palabras. Era peor de lo que temía. Weiss había cruzado una línea, y la locura que había comenzado a invadir su mente ahora se estaba manifestando de una manera peligrosa y delirante. Los demás oficiales en la sala comenzaron a retroceder lentamente, sintiendo el peligro inminente.

—General, escúcheme bien —dijo Graham con voz baja, tratando de mantener el control de la situación—. Lo que está diciendo no tiene fundamento. Vivio es solo una niña, y la señal no es lo que usted cree. La entidad detrás de ella no es algo con lo que debamos jugar. Necesitamos manejar esto con cuidado, no con fanatismo. Le ordeno que se retire inmediatamente.

Weiss lo miró fijamente, sus ojos completamente desprovistos de la razón que alguna vez tuvo. Algo en su interior había roto, y cualquier conexión con la lógica y la disciplina se había evaporado. Su respiración se aceleró, y de repente, soltó una carcajada amarga.

—¿Fanatismo? —se burló Weiss, con una sonrisa retorcida—. Tú no entiendes nada, Graham. ¡Vivio fue elegida por el dios supremo! ¡Es nuestro enlace con lo divino, y tú la estás escondiendo de su destino!

El general se giró hacia sus propios hombres, que observaban la situación con creciente preocupación. —¡No me creen! —gritó Weiss, su voz resonando con desesperación—. ¡Nadie aquí entiende la importancia de lo que está ocurriendo! ¡Están todos ciegos! ¡Vivio es la clave para abrir el portal a la salvación!

Graham, con el corazón pesado, sabía que ya no había vuelta atrás. Weiss estaba más allá de la razón. Tragó saliva y, con toda la autoridad que tenía, pronunció sus últimas palabras.

—General Weiss, lo he dicho por última vez. Retírese. No permitiré que ponga a Vivio en peligro. No permitiré que su locura ponga en riesgo todo lo que hemos logrado.

La tensión en la sala alcanzó su punto máximo. Weiss, sintiendo que estaba perdiendo la discusión, se quedó inmóvil por un momento. La furia y la desesperación se mezclaron en su rostro, y, en un movimiento brusco y desesperado, sacó su arma.

—¡No tienes idea de lo que está en juego, Graham! —gritó Weiss, su voz quebrándose—. ¡Eres el obstáculo que debo superar!

Antes de que cualquiera pudiera reaccionar, Weiss, completamente consumido por su locura, levantó el arma y apuntó directamente a Gil Graham. Un disparo resonó en la sala.

El eco del disparo quedó suspendido en el aire por lo que pareció una eternidad. Los oficiales presentes quedaron paralizados, incapaces de procesar lo que acababa de Grahamse tambaleó hacia atrás, con una expresión de incredulidad en su rostro. Un hilo de sangre comenzó a correr desde su pecho, donde la bala lo había alcanzado. Su mirada, antes fuerte y llena de convicción, se oscureció mientras caía lentamente al suelo.

—No... —murmuró uno de los oficiales, aún en shock.

Graham, con su último aliento, miró a Weiss, sus labios moviéndose en un intento de pronunciar algo, pero la vida se desvaneció antes de que pudiera emitir sonido alguno. Su cuerpo quedó inmóvil en el suelo, y la sala entera quedó en silencio absoluto.

Weiss, aún sosteniendo el arma, se quedó mirando el cuerpo sin vida de Graham. La locura que lo había consumido lo había llevado más allá de todo lo racional. No había marcha atrás. Uno de los grandes líderes del TSAB yacía muerto a sus pies, y lo único que quedaba en Weiss era la completa pérdida de su humanidad.

Los oficiales, aún paralizados por el miedo y la confusión, no sabían qué hacer. Pero sabían una cosa: el General Weiss ya no era el mismo hombre que conocían.

La locura había ganado.

La alarma resonó en toda la base de operaciones delTSAB en la Tierra, llenando los pasillos con luces rojas intermitentes y sirenas que anunciaban el caos inminente. El disparo que había acabado con la vida deGil Grahamhabía sido el detonante de una crisis, y en cuestión de segundos, la calma tensa que envolvía el lugar se rompió por completo. Los soldados y oficiales comenzaron a correr hacia sus posiciones, mientras el nombre deWeisscorría como pólvora por cada rincón de la base.

La General Leti Lowran, quien había estado monitoreando la situación desde la sala de mando a través de las cámaras de seguridad, observaba horrorizada cómo Weiss, completamente consumido por la locura, había disparado a Graham a sangre fría. Su rostro se tensó de inmediato, y con un movimiento rápido activó el canal de comunicación con los oficiales de la base.

—¡Atención, atención!—gritó Leti con una voz llena de autoridad—.¡El General Weiss ha sido declarado traidor del TSAB! Repito,Weissha asesinado al Capitán General Gil Graham. Todas las unidades tienen la orden de capturarlo inmediatamente.¡Que nadie lo deje escapar! ¡Eviten que ponga en peligro más vidas!*

Los oficiales en la sala se movieron rápidamente, siguiendo las órdenes de Leti. Los sistemas de seguridad fueron activados, bloqueando ciertas áreas de la base para intentar atrapar a Weiss. Pero Leti sabía que esto no sería , en su desesperación y locura, no iba a detenerse sin luchar.

Leti, manteniéndose firme en su puesto, observaba a través de las cámaras cómo el caos se desataba. Podía ver aWeissrecorriendo los pasillos, su arma aún en la mano, buscando algo. Sabía exactamente lo que estaba . Estaba completamente obsesionado con la niña, convencido de que era la "sacerdotisa" de algún dios supremo, y que su destino estaba entrelazado con la señal.

—Este hombre ha perdido el control —murmuró Leti para sí misma, sintiendo una profunda preocupación no solo por la vida de sus hombres, sino por el destino deVivioy lo que podría suceder si Weiss lograba encontrarla.

Leti observó la pantalla donde Weiss recorría los pasillos de la base, entrando en cada habitación, revisando documentos, terminales de comunicación y cualquier pista que pudiera darle la ubicación de Vivio. Cada puerta que abría lo llevaba más cerca de un colapso, pero su obsesión lo mantenía en movimiento.

Los soldados comenzaron a agruparse y movilizarse para interceptarlo, pero Weiss, con la habilidad de un militar experimentado, lograba mantenerse un paso adelante. Había sido un general competente, y esa experiencia se mostraba en la forma en que evitaba las patrullas que intentaban detenerlo.

—¡Cierren todas las rutas hacia las áreas críticas! —ordenó Leti, mientras las pantallas mostraban a Weiss buscando frenéticamente algo—. No podemos permitir que llegue a Vivio.

Sin embargo, Weiss ya estaba un paso adelante. Había comenzado a unir las piezas, conectando los fragmentos de información que encontraba en las terminales. Sabía que la habían escondido, y con cada habitación que revisaba, cada sistema que intentaba descifrar, se acercaba más a descubrir su ubicación.

Ella está cerca—murmuraba Weiss para sí mismo, su rostro sudoroso y desencajado mientras se movía de una habitación a otra—.No puedes esconderla de mí para siempre, Graham… ya no puedes detenerme. Nadie puede detenerme ahora.

Leti observaba con creciente preocupación. Podía ver cómo Weiss comenzaba a perder completamente el control, su cordura desintegrándose con cada momento que pasaba. A pesar de los intentos de los equipos de seguridad por contenerlo, Weiss estaba cada vez más cerca del sector de la base donde Vivio había sido trasladada para mantenerse a salvo.

—¡Unidades 3 y 4, rodeen el ala médica! —ordenó Leti, manteniendo su calma mientras las alarmas seguían resonando—. No podemos permitir que Weiss llegue a ese sector. Repito,eviten que alcance el ala médica.

Mientras las fuerzas de seguridad intentaban seguirle el paso, Weiss comenzó a actuar con más agresividad. Cualquier persona que se interpusiera en su camino era empujada, y en algunos casos, los disparos resonaban cuando algún oficial intentaba detenerlo. Ya no era solo un hombre buscando respuestas, era un peligro activo, movido por una locura divina que lo estaba consumiendo rápidamente.

Leti, observando todo desde la sala de mando, sabía que solo tenía una oportunidad para detenerlo. No podían permitir que Weiss llegara aVivio, no con el estado frágil en el que se encontraba la niña y el impacto que la señal estaba teniendo sobre ella.

—General Lowran, estamos cerrando el ala médica, pero Weiss está avanzando rápido —informó uno de los oficiales de seguridad desde el intercomunicador.

Leti frunció el ceño, su mente trabajando rápido en cómo manejar la situación. Si Weiss lograba llegar a Vivio, no solo estaba en juego la seguridad de la niña, sino la estabilidad de todo elTSAB. Sabía que el general estaba convencido de que Vivio era la clave para abrir una puerta a lo desconocido, pero también sabía que su locura lo haría destruir todo si lo dejaban seguir.

—¿Qué tan cerca está? —preguntó Leti, observando las cámaras que seguían a Weiss mientras se acercaba al ala médica.

—A menos de tres minutos, General —respondió el oficial—. Está evadiendo a nuestras fuerzas, pero estamos rodeando el área.

Leti apretó los puños. Sabía que no tenían mucho tiempo. Si no lo detenían antes de que llegara al ala médica, la situación podría volverse catastrófica.

—Lancen gas somnífero en los pasillos que rodean su ubicación —ordenó Leti—. Si no podemos enfrentarlo directamente, lo dejaremos inconsciente antes de que llegue a Vivio.

Los oficiales se apresuraron a ejecutar la orden, mientras Leti observaba cómo Weiss continuaba buscando frenéticamente cualquier pista sobre la ubicación de la niña. El general estaba desesperado, susurros incoherentes escapaban de sus labios mientras revisaba cada terminal, cada registro de seguridad en busca de su "sacerdotisa".

Weiss, con el rostro descompuesto y sudoroso, golpeó el teclado de un terminal de comunicaciones, frustrado por no encontrar lo que buscaba. Las cámaras lo mostraban jadeante, sus manos temblorosas mientras intentaba forzar la información que necesitaba.

No puedes esconderla de mí…—murmuró, su mirada perdida mientras hablaba consigo mismo—.El dios supremo la necesita… es la clave… es la clave…

Weiss estaba llegando a su límite, pero Leti no pensaba dejar que llegara más lejos. Mientras observaba cómo el gas comenzaba a llenar los pasillos cercanos al general, esperaba que el somnífero fuera suficiente para detenerlo antes de que su locura lo llevara a destruir aún más.

Pero, en su estado actual,Weissparecía insensible a todo lo que sucedía a su alrededor, como si su obsesión porViviolo mantuviera en movimiento a pesar de los obstáculos. Estaba a pocos pasos del ala médica, cada vez más cerca del lugar donde la niña estaba escondida.

—General Lowran, no estamos seguros de que el gas sea suficiente —informó el oficial de seguridad—. Parece estar resistiendo. Está muy cerca.

Leti maldijo en voz baja, sabiendo que el tiempo se agotaba. Con el rostro endurecido, se levantó de su puesto y comenzó a dar órdenes más precisas. No podían fallar.

Los pasillos del ala médica estaban casi desiertos, envueltos en una calma inquietante mientras la tensión en la base aumentaba con cada Testarossapermanecía en la sala de observación junto aVivio, monitoreando de cerca los dispositivos que seguían el estado de la niña. Aunque el ambiente parecía tranquilo, Alicia sentía un peso en el aire, como si algo oscuro y peligroso estuviera acercándose, una amenaza inminente que no podía ignorar.

El sonido distante de las alarmas resonaba a través de las paredes de la base, pero la verdadera alarma para Alicia fue cuando las lecturas de los dispositivos comenzaron a fluctuar de manera errática. La energía mágica alrededor de Vivio se intensificó, y la misma distorsión que había comenzado a manifestarse antes ahora era mucho más fuerte.

Alicia frunció el ceño, acercándose a la cama deVivio, quien seguía atrapada en su estado febril. Podía sentir cómo algo siniestro trataba de manifestarse a través de la niña. Sabía queNanohayTianaestaban luchando en otro frente, pero en este momento, Alicia estaba sola para proteger a Vivio. No podía permitir que nada ni nadie la tocara.

Un sonido abrupto de algo golpeando las puertas metálicas del ala médica la hizo girarse de inmediato. El eco resonó por el pasillo, y Alicia supo al instante queWeisshabía llegado. Sabía que el general estaba enloquecido, pero lo que no esperaba era la sensación de oscuridad palpable que acompañaba su llegada.

Los pasos deWeisseran pesados y desiguales, como si su cuerpo ya no respondiera del todo a su voluntad. Y cuando finalmente lo vio, emergiendo de las sombras del pasillo,Aliciasintió que algo mucho más profundo y aterrador había comenzado a tomar el control de él.

Weiss, una figura que una vez había sido un hombre orgulloso y autoritario, ahora caminaba como una caricatura retorcida de sí mismo. Su piel había comenzado a estirarse y desgarrarse en ciertos lugares, mostrando venas oscuras que pulsaban con una energía antinatural. Sus ojos brillaban con un extraño fulgor, y una sonrisa perturbadora se extendía por su rostro deformado. Las extremidades deWeissse habían alargado de manera grotesca, sus dedos transformándose en garras afiladas, y su cuerpo parecía estar en un proceso de transformación continua.

Vivio...—murmuró Weiss con una voz que sonaba como un susurro profundo y retumbante—.La sacerdotisa... el enlace... ella es la clave...

Alicia dio un paso atrás, activando su dispositivo de inmediato, sabiendo que lo que estaba enfrentando ya no era simplemente el General Weiss. Era algo mucho entidadque había estado controlando la señal estaba manifestándose a través de él, deformando su cuerpo y su no era un hombre; se había convertido en un avatar de algo mucho más oscuro y antiguo.

—¡Weiss! —gritó Alicia, levantando su dispositivo—. ¡Detente ahora! No permitiré que te acerques a Vivio.

Weiss sonrió, su mandíbula estirándose de manera inhumana, mientras una serie de espasmos recorrían su cuerpo, haciéndolo retorcerse en posiciones imposibles. Su voz era una mezcla de susurros y rugidos que no parecían pertenecer a este mundo.

Tú no puedes detenerme, Alicia. Ya no soy lo que crees... Ahora soy parte de algo mucho más grande. He visto lo que hay más allá, y Vivio...—sus ojos brillaron con una intensidad malévola—será el conducto. Ella es nuestra conexión. Y tú... solo eres un obstáculo que debe ser eliminado.

Antes de que Alicia pudiera reaccionar,Weissse lanzó hacia ella con una velocidad y fuerza antinaturales, sus garras deformadas extendiéndose hacia su rostro. Alicia logró esquivar el primer ataque, retrocediendo mientras levantaba una barrera mágica para protegerse. Pero el poder de Weiss había crecido de una manera aterradora. Su transformación había hecho que sus movimientos fueran erráticos y violentos, como una bestia hambrienta.

—¡No voy a dejarte llegar a ella! —gritó Alicia, disparando una ráfaga de energía mágica desde su dispositivo.

El ataque golpeó a Weiss de lleno, pero el monstruo que él se había convertido apenas reaccionó. La magia parecía desvanecerse en contacto con su piel, como si estuviera absorbiendo la energí rió, su risa distorsionada resonando en el pasillo.

¡Tu magia no es suficiente para detenerme!—rugió, antes de abalanzarse de nuevo sobre Alicia.

Alicia, con movimientos rápidos, esquivó otra serie de ataques feroces, sus instintos entrenados permitiéndole mantenerse un paso adelante. Pero sabía que no podría mantener ese ritmo por mucho movía con una furia inhumana, sus garras cortando el aire con una precisión letal.

Uno de los golpes finalmente la alcanzó, rasgando su brazo izquierdo con una profundidad alarmante. Alicia gritó de dolor, retrocediendo mientras intentaba curarse rápidamente con magia de sanación. La sangre manchaba el suelo, y el dolor la hizo tambalearse, pero su determinación no flaqueó.

—No... voy a rendirme... —murmuró Alicia entre dientes, apretando su dispositivo con más fuerza—. No permitiré que te lleves a Vivio.

Weiss, deformado y furioso, se acercaba de nuevo, su cuerpo transformándose aún más en una amalgama de horror. Sus garras brillaban con energía oscura, y su rostro se había estirado hasta convertirse en una mueca grotesca.

¡Ella es mía!—rugió, levantando sus brazos para asestar un golpe final.

Alicia, con su último esfuerzo, canalizó toda la energía que le quedaba en su dispositivo. Sabía que solo tenía una demasiado cerca, y su poder era abrumador. Con un grito de furia y dolor, lanzó una explosión de magia concentrada directamente al pecho de Weiss.

El impacto fue ó mientras la energía mágica lo atravesaba, su cuerpo deformado temblando violentamente. Su piel se desintegró, y la entidad que lo controlaba soltó un rugido aterrador cuando su conexión fue cortada de manera abrupta.

Weiss, o lo que quedaba de él, se tambaleó hacia atrás, sus extremidades deformadas comenzando a colapsar sobre sí , jadeando por el esfuerzo y el dolor, lo observó caer al suelo, su cuerpo descomponiéndose en una masa informe de carne y oscuridad. La transformación se detuvo, y el caos que lo había envuelto desapareció con un último susurro de la entidad.

La sacerdotisa...—fue lo último que dijo Weiss antes de desintegrarse por completo, su cuerpo consumido por la energía de la entidad.

Alicia cayó de rodillas, sujetando su brazo herido mientras respiraba con dificultad. La amenaza de Weiss había terminado, pero a un costo alto. El general, completamente consumido por la locura y la entidad, ya no existía.

Miró haciaVivio, quien permanecía inconsciente en la cama, aún afectada por la conexión con la señal. Sabía que la lucha aún no había en el corazón del conflicto, enfrentándose a la fuente misma del mal. Pero por ahora,Aliciahabía cumplido su deber. Había protegido a Vivio.

A pesar de las heridas, se levantó con dificultad, acercándose a la cama de Vivio. La niña estaba a salvo por el momento, pero el peso de lo que venía era inminente. Lo que quedaba de Weiss solo había sido una parte del conflicto. La verdadera amenaza aún aguardaba en las profundidades de la grieta.

—Nanoha… —susurró Alicia, mirando hacia el techo como si pudiera ver a su cuñada luchando en ese mismo momento—. Date prisa.

La batalla aún no había terminado.