Hola, buenos días, tardes o noches, según cuando los estés leyendo. Antes que nada, mil disculpas por tenerlos tan abandonados todo este tiempo, pero es que la escuela, ir al médico con mi mamá que fue diagnosticada con Parkinson y que tengo una demanda con mi vecina, pues no he tenido tiempo. Sin embargo, quiero agradecerles principalmente a Alex-sanuwu y Akira_kamado120, mil gracias por seguir pendientes de mis historias, gracias, gracias, nuevamente.
Ahora bien, ya empezaré a escribir las historias que tengo en pausa. Tardaré en subir, pero trataré de no dejar mucho tiempo de para actualizar. Espero que todavía sigan conmigo, apoyándome en futuras historias. Sin más, los dejo con la historia
Kaito y Aoko estaban en la sala de estar, ninguno de los dos sabía como empezar, sin embargo, Aoko conocía bien a su amigo de la infancia y su primer amor y lo supo en cuanto lo vio, en los ojos de Kaito ya había alguien más y no era ella, le dolía, por supuesto que le dolía, pero lo apoyaría, porque era su amigo de la infancia, sabe lo que tuvo que pasar después de la muerte de su padre y como su madre debido al dolor, abandono a su hijo. En su momento la odiaba, por ver a ese niño que estaba en la entrada de su casa con su padre, devastado, y sus ojos reflejaban un vacío que le dio miedo. Entonces, por no hacerlo como hasta ahora, aunque no sea ella quien esté a su lado.
La persona frente a ella había madurado muy rápido, aunque ahora estuviera nervioso de cómo empezar la conversación, por lo que le dio un pequeño empujoncito.
—¿Qué es lo que hiciste ahora, Bakaito?
Kaito sorprendido, no pudo evitar, pensar que si su amiga de la infancia, podría ser una bruja en potencia, después de todo sabía lo que pensaba, aunque todavía no sabía que era Kaito Kid. Tal vez sería una buena idea pedirle a Akako que verificara. No era momento de pensar en eso, su prioridad es decirle la verdad, ella siempre será su primer amor, pero ahora había alguien que se metió hasta el fondo en su corazón.
—Aoko yo tengo algo que decirte. Kaito siendo el gran Ladrón fantasma, ahora era un chico de preparatoria, nervioso, jugando con sus manos y evitando la mirada a la persona que tenía enfrente.
Por su parte, Aoko, ya estaba empezando a desesperarse. Ver a su amigo en ese estado, le hacía pensar que algo muy malo había hecho y, sin poder evitarlo, gritó.
—YA DIME QUE HICISTE BAKAITO, SI NO QUIERES QUE TE LO SAQUE A LA FUERZA MONTRÁNDOTE UN PESCADO.
Ante eso, Kaito solo pude decir: -Voy a hacer padre y quiero casarme con él
La cara de la castaña era de confusión y su cara era todo un poema, porque no sabía que lo que había escuchado fuera real, padre y casarse con él, ÉL, ÉL. Esa palabra era la que más resonaba por su cabeza, así que bajó lentamente sus manos y se deslizó de igual modo en la sala de su casa.
—Kaito, creo que escuche mal, que fue lo que dijiste.
Kaito sabía que lo que dijo, sorprendió a su amiga, por lo que lo volvió a decir. Voy a hacer padre y quiero casarme con él.
—Alto, alto, esa palabra no es una, ella es un él. A ver Bakaito, no estoy para bromas. Si hiciste algo que no puedas solucionar, podemos decirle a mi padre que te ayude. Es policía y cualquier cosa que hicieras, salvo matar a una persona o robar, está fuera de discusión, pero si no es ninguna de las anteriores, se puede solucionar.
Una risa nerviosa salía por Aoko, empezando a agarrarse la cabeza con frustración.
—No escuchaste mal, Aoko, es un él. Alguien que conoces muy bien.
Aoko lo miro y pudo ver que su amigo no mentiría que diablos paso. Solamente salió. -Explícate.
Kaito procedió a revelarle todo a su amiga y al hacerlo también tenía que decirle su otra identidad, que salía cada luna llena, observaba como su amiga, apretaba el cojín que tenía y como este estaba a punto de romperse, hasta que lentamente se fue levantando, porque sabía que su amiga, esta furiosa, una bestia que estaba esperando el momento de atacar y no se equivocó. Finalmente, la castaña rompió con todas sus fuerzas el cojín que tenía en sus manos saliendo todo el contenido de su interior, observo a Kaito con la furia contenida, no sabía si era por la loca historia de un hombre embarazado y no cualquiera sino el detective del este Shinichi Kudo o el hecho de que su amigo la estuvo engañando el último año de que era el Ladrón Kaito Kid, el responsable de que su padre sea humillado cada noche y también que por él se quede sola todo el tiempo, sin más se levantó sin decir una palabra, se dirigió a la cocina, Kaito solo la observaba, pensando que lo tomo mejor de lo que esperaba y la única víctima fue ese pobre cojín, suspiro de alivio. Sin embargo, ese alivio duró poco, algo le había golpeado la cara y cuando abrió los ojos, un pescado estaba en su regazo. Un grito resonó por toda la sala, y Kaito levantó su vista, para encontrar a su amiga de la infancia con una bolsa de esas monstruosas cosas. Por lo que salió corriendo de ahí, seguido por su amiga. Así estuvieron toda la tarde hasta que Aoko se cansó.
—Maldición, Kaito, como es que no me lo dijiste, tenías que ser ese despreciable ladrón, unas lágrimas salieron de sus ojos.
Kaito al ver a su amiga, así le rompió el corazón, se acercó con cautela. Su mano se colocó en su espalda dando palmaditas, la misma acción que ella hizo cuando eran niños y él había perdido a su padre. Nadie dijo nada, pero ellos sabían que la pelea había terminado.
—Entonces puedo ver tu traje. Kaito la miró sorprendido. De todos los escenarios, este era el que menos esperaba, bueno, quizás si había una pequeña posibilidad, pues a su amiga le gustaba colocarse los trajes de policía y ver el traje, tenerlo cerca era otra cosa. Se levantó, extendió la mano y se dirigieron a su casa.
—Kaito, cuando nazca tu hijo trae a tu pareja a casa, le daré la bienvenida, pues es la persona que amas, el castillo volteo y la miro, su rostro si bien le mostraba una sonrisa, esa sonrisa reflejaba tristeza y, por tanto, tuvo miedo de verla a los ojos no quería ver cómo le rompió el corazón, a la persona que una vez llego amar.
—De acuerdo, le diré que quieres verlo. No dijo nada más y siguiendo su camino
Mientras la plática de los amigos seguía, el detective se dirigía a la agencia de detectives, verlo desde afuera, le trajo recuerdos de cuando era Conan, estaba por cruzar la calle, cuando una mano detiene su caminar, al voltear, observa a un hombre que se le hace conocido, pero debido a los rayos del sol, no le permiten visualizar bien.
—Pequeño hermano mayor, creo que necesitamos hablar.
—Disculpe, señor, creo que se está confundiendo de persona, no soy su hermano mayor. Si quiere que investigue un caso, en este momento no puedo. Sí, me disculpa. Le retira la mano y empieza a caminar; sin embargo, el hombre habla
—Piensas criar a ese niño con la hija de Mouri-San
Shinichi se detiene abruptamente, como es que sabe del bebe, quien es esa persona, inconscientemente sus manos se dirigen a su vientre y un miedo aparece, el hombre al ver el cambio de ánimo del detective relaja su expresión y le dice que no quiere hacerle daño, pero quiere tener una charla en otro lugar.
—No iré a ningún lado, hasta que me confirme cuál es su intención.
El sujeto saca algo de su bolsillo, poniendo a Shinichi en alerta, sin embargo, lo que sale es un sonido peculiar, una melodía; que va aumentando poco a poco, y después un sonido de una campana que parece que llora. Shinichi reconoce que ese ruido fue el de anoche, cuando estaban sus padres y la madre de Kaito. Levanta la vista y trata de decir algo, pero el sujeto, simplemente, lleva su mano a la moca para que guarde silencio.
—Está bien, lo seguiré, ambos se van.
Ambos hombres llegan al auto y emprende un viaje a un bar, necesitaba un lugar, que tuviera discreción, pero a la vez que fuera visible para el público, al entrar Shinichi ve que el lugar es algo rústico, sus mesas se ven algo desgastadas, la barra a pesar de estar impecable se nota los años que ha pasado.
—Este bar, es de alguien muy querido. Le pedí a alguien que conozco que le pidiera que me lo prestara, sin revelar la identidad de la persona.
Se acerca a la barra y empieza a preparar una bebida. Shinichi dice que no puede tomar,
El hombre simplemente muestra una sonrisa. -Esta bebida es para mí, tú tomarás leche, el café es malo para el niño.
—Estás pensando en criar al niño con la hija de Mouri-San, ¿verdad, ¿cómo se llama Ran?
Shinichi se quedó helado, todavía, si bien todavía estaba perdido, aún tenía la idea de regresar al lado de Ran, ella no se merecía, volver a esperarlo mucho tiempo más.
—Aún no lo sé, pero de algo estoy seguro: no puedo dejar que ella me espere otra vez, como lo hizo, cuando me convertí en Conan.
—Verla, cada día, llorando sola en su habitación, me hizo sentir culpable, pagó por algo que fue enteramente mi culpa
—Voy a tener al niño y se lo daré a Kaito, esa era mi idea general, que él se hiciera cargo, mientras que yo borraría todo rastro y de lo que hay en mi cuerpo, viviendo una vida normal con Ran.
El hombre lo observa y dice. —Pero tú sabes que ya eres diferente, eres especial, el niño que llevas en tu vientre es de mi sangre.
Shinichi, levanta la cabeza abruptamente y ante él ve como el hombre, se quita la máscara y ve a alguien que es muy parecido a su padre. —¿Quién eres?
—Hola, pequeño hermano mayor, nos conocimos, cuando tú protegidas a esa niña en la escuela, buscando una libreta, lo recuerdas.
Después de decir eso, una reminiscencia en la mente de Shinichi recuerda a alguien arriba de los estantes, nunca puedo verle el rostro. Vuelve a verlo
—Soy el padre de Kaito, Toichi Kuroba.
—Que eso es imposible, él murió en un accidente, en uno de sus espectáculos, Kaito me lo dijo.
Toichi, sale de la barra y empieza a caminar con un estilo particular. Shinichi lo observa y no puede evitar ver al ladrón Kaito Kid, pero no se supone que es Kaito.
—Es como piensas detective del este Shinichi Kudo. Yo soy el Primer Kaito Kid, tu padre me dio ese nombre, por lo que te digo así.
—Como es posible, debería estar muerto.
—Tú también deberías estar en la misma situación, pero te convertiste en un niño.
—En mi caso, tuve que estar en un hospital, recuperándome de las heridas que sufrí y fingir mi muerte para proteger a mi familia.
—Nunca pensé que esa recuperación me tomaría mucho tiempo, que perdí el crecimiento de mi único hijo.
Shinichi se levantó y lo agarró del traje. -Debe ir a decírselo a Kaito, se pondrá feliz de saber que su papá está vivo.
—No puedo hacerlo, Toichi Kuroba murió hace años y así se va a quedar, protegeré a mi hijo y mi nieto en las sombras y eso te incluye a ti.
—Por qué, porque es egoísta, Kaito necesita saberlo.
—Ayudaré a Kaito a quitarse la molestia que le dejé y después me iré, solo vine, para que entendieras que amas a mi hijo. Sé que no quieres hacerle daño a la señorita Mouri, pero en el corazón no se manda.
—Kaito ya tomo la decisión de dejar ir a su primer amor, ahora es tu turno. Si lo que quieres es mantener tu estado en secreto eso es fácil, iré a verla y decirle que soy un cliente que te ha pedido resolver un caso y como pedí un silencio absoluto y no podrás verla en un tiempo.
Shinichi baja la mirada. —Después que, como le voy a llegar y decirle Ran ya no te quiero, gracias por esperarme, pero ya me enamoré de alguien y tengo un hijo con él, no sea ridículo.
—Le prometí que ya no la engañaría y esa promesa la voy a cumplir, aun si la pierdo, se lo debo.
—Entonces, ¿Qué pasará con Kaito? Lo dejarás, él ya está enamorado de ti, acaso no lo ves o no quieres verlo.
—LO SÉ, sé cómo me mira, como me cuida todas las noches y cómo acaricia mi vientre y habla con el niño. No le voy a negar que se ha metido en lo profundo de mi corazón, pero que le pasara a ella.
—Sabes también como yo, que no se puede tener todo, eres un detective, has visto mucho caso y sabes mejor que nadie que siempre se pierde algo.
—Yo perdí a mi familia al meterme en los asuntos que no me correspondían, y tú, al entrometerte con esa organización, cambiaste tu vida por completo.
—No se puede regresar el tiempo, debemos afrontar las consecuencias de nuestras acciones. Y usted detective. Debe elegir uno.
—La conversación ha terminado, solo espero que la decisión que tomes, no te genere arrepentimientos, porque te aseguro que te estarán atormentando toda tu vida.
—Ya los tengo, señor, desde el día en que me convertí en Conan, es por eso que una vez quiero hacerlo bien.
Toichi voltea y observa al joven que tiene atrás, puede ver que sus ojos tienen una determinación y miedo, pero que está dispuesto a pagar el precio. Una sonrisa se asoma en sus labios. —Mi esposa tenía razón, ustedes dos se parecen, mis miedos fueron infundados, es hora de irnos, te llevaré a casa.
—Por cierto, no deberías salir así, cualquiera pude tomarte una foto, te seguí desde que saliste de tu casa, y eres bastante sospechoso con tu ropa tan holgada.
—Les sugiero que vayan mudándose a un lugar más privado o en su caso disfrázate de mujer, así podrás pasar desapercibido
—No me voy a vestir de mujer, soy un hombre, por el amor de dios
Toichi lo mira, se gira para decir. -Si eres un hombre, un hombre que está embarazado, es algo que no se ve todos los días.
Entonces Shinichi comprendió lo que quería decir, avergonzado, le pediría a su mamá que empezara a disfrazarlo para que pueda salir, otro malentendido saldría de la mansión Kudo, y un suspiro salió de su boca, llegando a oídos del hombre, quien no pudo evitar soltar una risa de satisfacción, subieron al carro para irse casa.
Kaito por su parte, había terminado de hablar con su amiga. Lo perdonó, después de que ella le diera permiso de poder ir a la guarida de Kid, solo para ponerse el traje y ver las cosas que ahí había. Él le dijo que sí, pero que tenía que guardar el secreto, nadie tenía que saberlo. Está llegando a la mansión cuando ve las luces prendidas. Shinichi estaba en casa, quizás esperando o viendo casos. Se apresuró a entrar a casa.
—Estoy en casa. Estaba quitándose el abrigo y los zapatos cuando una voz le regresa el saludo y queda petrificado, pues no es otra que Ran Mouri
—Ran que haces aquí.
—Así es como recibes a tu novia, vine a verte, te preparé la cena. Ella se acerca, pero se detiene. Desde hace un tiempo siente que el Shinichi que tiene enfrente se siente diferente.
—Shinichi ya que no he podido verte, he decidido quedarme en tu casa, así puedo estar contigo más tiempo.
Esas palabras alertaron a Kaito, por lo que se apresuró a decir. -Pero Ran no estoy mucho tiempo en casa, por el caso que te mencioné la última vez y no quiero que te quedes sola.
—Me siento más seguro si estás con tu padre, ya que te puede proteger.
—Vamos, Shinichi, soy la ex capitana de karate, que me pueden hacer.
—Ran, es por tu bien.
—Basta de eso, me voy a quedar y eso es todo, ahora ven a comer que se va a enfriar la comida.
Ran lo agarra de la mano y lo arrastra, hacia la cocina. Kaito está tratando de pensar algo para sacar a Ran de ahí. Se ve a Shinichi en su estado actual, se hará un completo caos.
A unos metros de ahí, un automóvil se estaciona, cerca de la mansión Kudo. Dentro del intercambio de dos figuras se observa que, desde afuera, sale una siendo el detective del este, que le dice algo a su acompañante. Cierra la puerta y se dirige a su casa. Toichi lo observa cuando entra al portón y espera que ingrese a su casa, encendiendo el auto e irse.
Shinichi por su parte, suelta un suspiro. Su día fue un poco agitado, toca su vientre y siente a su hijo moverse, una sonrisa sale instintivamente. —Me parece que no se oye mal ser el esposo del ladrón más buscado del mundo.
Ingresa la llave a su casa y entra. —Kaito estoy en casa.
No escucha nada, tal vez no hay nadie, está a punto de ir a la biblioteca, cuando algo rompiéndose desde la cocina lo alerta, por lo que se apresura a ir.
En ese instante tres miradas se encuentran, Shinichi instintivamente, retrocede unos pasos para irse, pero sus pasos son detenidos por una mano al voltear ve la cara de Ran llena de sorpresa y la mirada de ella se dirige a su abdomen, después voltea ver al chico que tiene detrás que en un movimiento rápido la aleja de Shinichi interponiendo entre ellos, protegiéndolo con su cuerpo. La Karateca está desconcertada, como es que hay dos chicos idénticos a Shinichi y uno de ellos está embarazado. Miles de pensamientos pasan por su cabeza, hasta que uno se queda clavado.
En un instante pasa a un movimiento de ataque y con una voz amenazadora dice. —Kid, aléjate de Shinichi ahora mismo.
Si bien Kaito tiene miedo, no se aleja ni un centímetro del castaño. —No lo haré.
—Ran, cálmate, déjame explicarte, por favor.
Ran mira a Shinichi, pero una ira se está apoderando de ella, quiere destruir algo y, si es el maldito ladrón mejor, a pesar de que Shinichi le está pidiendo que se calme, no puede.
—Te lo repito, Kid aléjate de mi novio, ahora.
—No lo haré, señorita Mouri cálmate y deja que te lo expliquemos.
Esta fue la gota que derramó el vaso de la paciencia de Ran y se lanza directamente a Kid. Kaito instintivamente abraza a Shinichi y antes de sacar una bomba de luz.
Ran cae al suelo, los dos chicos abren los ojos y la ven tirada. Shinichi corre para comprobar que está bien, solo está dormida. Pero ¿Quién fue?
—Qué bueno que todavía no me había ido, ha sido, habría sido un desastre. Los dos chicos ven al hombre, uno de ellos sabe quién es, mientras el otro está sorprendido.
—Perdón por entrar a tu casa, pero era una emergencia. Le lanza el reloj.
—Hola, Kaito.
Continuará.
