Cap. 1 Comienza la prueba

Pov Izuku

Los equipos fueron formados como el instructor Aizawa había explicado con anterioridad, uno a uno, fueron seleccionados los integrantes, según la información que fue registrada en sus ID Cards. Algunos de los integrantes de cada equipo mostraron desde satisfacción, hasta desagrado al conocer a sus compañeros.

Ahora, simplemente estamos a la espera de cumplir la prueba que nos fue impuesta.

Fin de Pov

En estos momentos nos encontramos Izuku y su compañera se encuentran caminando por la zona este del reino, esta zona era conocida por tener muy buenos negocios, desde restaurantes, hasta posadas, siendo este un distrito destinado para los visitantes y viajeros que estaban de paso en el reino.

- Bueno, según lo que nos están pidiendo, es que mientras mas raro sea el material que consigamos, mejor será nuestro puntuaje, también se menciona que la cantidad puede ayudarnos a pasar la prueba -Mencionaba Izuku, el cual se encontraba revisando una hoja que les fue otorgada, para mostrar a la salida del reino.

- … -La peliazul se mantenía en silencio y estaba un poco alejada del peliverde, el cual, al alzar la mirada, vio que al menos le llevaba 4 pasos de ventaja.

- Lockser-san-Llamaba Izuku a su compañera, la cual le daba la espalda y no parecía estar interesada en colaborar, incluso parecía caminar a paso apresurado, con intenciones de dejar a Midoriya atrás- Lockser-san, espera… se supone que tenemos que trabajar juntos -Comentaba el peliverde, logrando detener a su compañera.

La joven tenía una larga cabellera celeste que llegaba por encima de su cintura, su piel era tan clara como la nieve. Llevaba un Cossak sobre su cabeza de color negro. Usaba un largo abrigo de color azul, con aberturas a ambos lados de las piernas, un cinturón marrón acentuaba su cintura y como calzado unas largas botas negras que terminan por encima de sus rodillas.

- Juvia no necesita de Midoriya-san, Juvia puede pasar esta prueba sin la ayuda de nadie, Juvia ayudará a Midoriya-san a pasar la prueba, Juvia solo necesita que Midoriya-san no estorbe, después de todo, Juvia es fuerte y Midoriya-san es un debilucho -Declaró la joven sin voltear a ver al peliverde, el cual sintió como una roca le caía encima y esta tenía inscrita la palabra Debilucho.

- Qui… quizás tienes razón, so… soy un debilucho, pe… pero, quizás si trabajáramos en equipo, la prueba sería más sencilla, ¿Qué tal si hablamos sobre las habilidades que tienes para crear una estrategia? -Sugirió el peliverde con una expresión un tanto nerviosa.

La joven le miraba fijamente, el que no parpadeara, ponía completamente nervioso al muchacho.

- Juvia hubiera preferido hacer la prueba con alguien más, Juvia no promete colaborar, si Midoriya-san quiere hablar, puede hacerlo, pero Juvia no promete nada, Juvia solo quiere pasar la prueba lo más pronto posible -Explicó la joven, dándose una vuelta y reanudando su camino.

- Este será un día muy largo definitivamente -Mencionó Izuku para sí mismo, soltando un suspiro de pesar, sintiéndose derrotado y sin ningún tipo de oportunidad de colaboración.

- Ara ara, pero si es el pequeño Izu-chan -Aquellas palabras sacaron de sus pensamientos al peliverde, él muchacho se giró y pudo encontrarse con la dueña de aquella voz.

- Oh, Belladona-san -Los ojos de Izuku se abrieron de sorpresa, al encontrarse con una hermosa mujer de cabellera oscura y corta, mientras un par de orejas felinas se asomaban por encima de su cabeza.

- Querido, te conozco desde que viniste al mundo, no seas tan formal, siempre podrás llamarme mamá Kali -Agregó con una sonrisa la mujer, lo cual sonrojó un poco al peliverde.

Kali Belladona, es una hermosa mujer en sus cuarentas. Su piel es ligeramente tostada y posee unos llamativos y brillantes ojos amarillos. Sus prendas constaban de un atuendo estilo oriental, siendo este un vestido de color negro, que acentuaba cada curva en aquel cuerpo felino, el cual tenía aberturas a los lados de las piernas.

- Lo… lo siento, es… es un poco difícil llamarla de esa manera -Comentaba el peliverde, un tanto avergonzado, mientras se rascaba la nuca con algo de nerviosismo.

- Que pena, por que me encantaba escucharte llamarme, Mamá Kali, cuando me visitabas -Comentaba la mujer en un tono demasiado manipulador, que hacía sudar al peliverde y ponerlo bastante nervioso.

Juvia por su parte al dejar de escuchar a Izuku, se sintió extraña, por lo que se dio la vuelta y pudo verlo a varios metros atrás, su pose estaba ligeramente encorvada, mientras una mujer hibrida estaba hablando con el y riendo, como si Izuku fuera el chico mas interesante y gracioso del mundo.

- Juvia lo dijo antes, Juvia solo necesita a Juvia para pasar esta prueba -Mencionó para si misma la chica, reanudando su camino y dejando a Izuku atrás.

Mientras tanto, con Izuku, podemos ver como este parecía haber perdido un poco la noción del tiempo.

- Es raro que Momo-chan no esté a tu lado, esa niña suele cuidarte hasta de tu propia sombra -Mencionaba la mujer, buscando entre la multitud de gente, esperando ver una coleta de caballo negra, en algún lado de la zona.

- Bueno, es que actualmente nos tocó estar en equipos diferentes, Momo-chan y yo estamos por hacer la prueba para caballeros -Respondió Izuku con una sonrisa nerviosa.

- Bueno, no tengo duda que lograras pasar tu prueba querido, siempre has sido muy inteligente y logras las cosas que te propones -Mencionaba la mujer, haciendo que un el rojizo en las mejillas de Izuku se intensificara un poco.

- Gracias por sus amables palabras -Respondió el peliverde, un tanto nervioso y avergonzado, cuando de repente, sintió como lo rodeaban y su rostro sentía una presencia cálida y suavecita.

- Mucha suerte en tu prueba, cuando regreses, ven a verme -Izuku se encontraba entre los atributos de la mujer, sudando un poco, mientras la mujer le guiñaba un ojo- La casa invita la cena -Declaró la mujer con una sonrisa traviesa, para acercarse lentamente hacia el peliverde, inclinando ligeramente su cabeza.

Los ojos de Izuku se abrieron de par en par, su corazón comenzó a latir con rapidez y podía jurar que se escuchaba demasiado fuerte, el muchacho ahora observaba como los rosados labios de la mujer se acercaban a él, por lo que reaccionó separándose rápido de Kali.

- Ha-Hai, mu-muchas gracias, yo, yo ya debo irme, nos veremos después -Respondió el peliverde muy nervioso, comenzando a alejarse con los ojos cerrados, para terminar, estrellándose contra otro carruaje que le bloqueo el camino.

- Querido ¿Estás bien? -Preguntó preocupada la mujer gato, al ver el pequeño accidente que tuvo el peliverde.

Por otro lado, podemos ver como Momo Yaoyorozu caminaba en dirección al portón sur. La zona sur del reino era conocida por ser el sector noble, donde los aristócratas y gente afiliada a altos cargos tenían sus hogares, por lo que las calles no le eran desconocidas.

En estos momentos su expresión reflejaba fastidio, ahora mismo camina de brazos cruzados, mientras era seguida por su compañero, el cual solo le sonreía de forma amigable, mientras algunas chicas de la zona lo alagaban por ser demasiado guapo.

- Éramos 40 aspirantes, de todas las variantes posibles de equipos que pudieron haber salido, tenías que ser precisamente tú, mi compañero -Se quejó Momo, con bastante pesar.

La joven soltó un suspiró de pesar, mientras se frotaba el puente de la nariz, como si buscara aliviar su estrés, el cual, a simple vista, estaba por los cielos.

- ¿Hubieras preferido hacer equipo con el pequeño de expresión pervertida? -Preguntó el compañero de Momo, notándose como su sonrisa se volvía nerviosa y una gota de sudor resbalaba por su nuca.

Momo se dio la vuelta y vio a su compañero, Kagero Donne, el chico atractivo del grupo y luego recordó al pequeño enano, este último tenía una sonrisa inquietante y asquerosa en su rostro, fue entonces que comparó ambas sonrisas, entre Kagero y el enano, entonces una enorme X roja apareció sobre ambos.

- Honestamente, no veo diferencia entre tu y el, es como si fueran gemelos -Respondió Momo, haciendo que una flecha imaginaria atravesara al rubio por el abdomen, dejándolo completamente pálido y en el suelo, con un aura depresiva sobre él.

- Eso… dolió -Respondió el rubio al escuchar las filosas palabras de su compañera.

- Mira, entiendo que estés acostumbrado a la atención de las chicas, pero yo no seré una de esas, así que, solo cumplamos con esta tarea lo más rápido posible, para que cada quien tome su camino -Comentó la pelinegra con seriedad.

- Parece que alguien esta demasiado ansiosa y nerviosa, seguramente estas muy preocupada por Izuku-kun ¿Verdad? -Preguntó el rubio, haciendo que Momo se detuviera y su cola de caballo se erizara, sus mejillas se tiñeron de rojo, mientras algo de vapor salía por sus oídos.

- Ci-cierra la-la bo-boca -Ordenó Momo bastante nerviosa, por el comentario, mientras el rubio sonreía.

- ¿Cuánto tiempo tienen de conocerse? -Preguntó Kagero con bastante interés.

- Eso no es de tu incumbencia, además, saber de mi pasado con Izuku-kun, no ayudara en nuestra prueba, así que concéntrate y pongámonos en ello -Pidió Momo intentando retomar el control.

- Hmmm, debe ser desde edad temprana -Deducía el rubio, adoptando un porte pensativo- Supongo que, a los 5 años, te diste cuenta que querías casarte con el -Comentó el rubio de forma juguetona.

- CLARO QUE NO, ESO FUE A LOS 4 AÑOS -Respondió en un tono molestó Momo, para darse cuenta de lo que dijo y optar por taparse la boca, mientras su rostro se ponía colorado y la vergüenza la azotaba por completo.

- Interesante -Murmuró Kagero para sí mismo, mientras la joven se quejaba y seguía avanzando, murmurando cosas sobre Rubios idiotas que se creían la gran cosa.

De regreso con Izuku, podemos ver como el joven Midoriya había logrado alcanzar a la joven Lockser, la chica se encontraba esperándolo frente a la salida este, y no se miraba muy feliz, lo miraba fijamente con los ojos entrecerrados, estaba de brazos cruzados y en espera de su llegada al parecer.

El bullicio de los soldados y los visitantes que ingresaban por el portón, resonaba en el ambiente. Por el numero de soldados en la puerta, se notaba que las entradas y salidas estaban muy bien controladas.

- Gracias por esperarme -Mencionó el peliverde sudando y respirando algo agitado, intentando recobrar el aliento, mientras su frente tenía un vendaje en forma de X.

- Juvia no lo hace por que quiere, los guardias dijeron que Juvia no puede salir si Midoriya-san no está con Juvia -El tonó de la chica reflejaba bastante frustración, haciendo que el peliverde agachara la cabeza con pesar.

- Lo siento -Se disculpó Izuku con la cabeza agachada y sintiéndose derrotado.

- Juvia ya quiere comenzar -Ordenó la chica caminando a donde estaban los guardias.

El par se acercó a una pequeña mesa, donde había dos guardias revisando los papeles de aquellas personas que saldrían o entrarían al reino. Además de los guardias, el peliverde pudo reconocer a esa excéntrica mujer con orejas de conejo y cabellos blancos, que apareció durante la introducción de las pruebas.

- El compañero de Juvia ya está aquí ¿Juvia ya puede comenzar? -Cuestionó la joven de cabellos azules, estaba cruzada de brazos y mirando a la mujer con orejas de conejo.

- Tranquila, si por mi fuera, te hubiera dejado salir sola, pero bueno, ordenes son ordenes, incluso si vienen de alguien tan aburrido como Aizawa -Mencionó la mujer de cabellos blancos, señalando con su pulgar a uno de los guardias, el cual extendía su mano en espera del documento que los afiliaba a la prueba.

Izuku se acercó y entregó el documento, junto a su ID Card, los guardias revisaron cada documento, sin embargo, el que revisaba los de Izuku, al ver el nombre se detuvo unos segundos.

El guardia que recibió los documentos de Izuku, era un joven pelirrojo, con un atuendo similar a una gabardina, en color marron, llevaba unos pantalones de color beige y unas botas de cuero. Recargado en el muro a su espalda, había un enorme espadón.

- Midoriya -Pensó este, mientras que miraba una foto de un Izuku un poco nervioso- Oye chico -Llamó el pelirrojo, haciendo que el peliverde adoptara la misma expresión de nerviosismo que en la foto.

- Ha-Hai -Respondió el muchacho, mirando al guardia.

- Iba a preguntarte algo, pero, creo que me lo acabas de confirmar, descuida, no era importante, Midoriya-kun -Mencionó joven guardia, confundiendo un poco al peliverde.

- Bien, Lockser-san, Midoriya-san, parece ya que todo está en orden, ustedes son el tercer equipo en salir por esta puerta -Dijo amablemente una bella y joven mujer de cabellos azules y cortos, la cual llevaba una capucha blanca que le cubría el cuerpo.

- ¿El tercero? -Preguntó Izuku sorprendido.

- Midoriya-san, hizo esperar mucho a Juvia -Reprochó la de cabellos azules, con una voz un tanto sombría.

- Lo siento, lo siento -Se disculpó Izuku, bastante nervioso ante la mirada que le dedicaba su compañera.

- Tranquilos, de hecho, no se si lo sepan, pero un consejo que le damos a los novatos, es que, si van a salir, primero busquen abastecerse con algunas herramientas, que les ayuden a defenderse en el exterior -Explicaba el pelirrojo, mientras Mirko estaba a su lado, sentada en una silla balanceándose, tenía sus pies encima de la mesa y sus manos detrás de su cabeza.

- Los más confiados y temerarios ya salieron, como dijo aquí mi compañero, si tienen la oportunidad, deberían buscar algo de equipo que les ayude a salir de alguna dificultad -Mencionaba la mujer de ropas blancas.

- Quizás no sea mala idea -Pensaba el peliverde, en los pros y contras de salir preparados.

- Juvia no necesita equipo -Respondió la joven de forma cortante.

- Bien, creo que es mi turno -Menciona Mirko bajando los pies de la mesa y poniéndose de pie, para encarar a los chicos- Quiero que estén conscientes de lo siguiente -Agregó la mujer, llamando la atención de Izuku- Primero que nada, aquí tienen esto, es un mapa y una lista, deben los posibles materiales que pueden encontrar, cinco equipos saldrán por esta puerta y serán calificados en base a tiempo, estado del material y rareza, cuentan con tiempo límite, procuren regresar antes de que oscurezca, no queremos tener que ir a buscarlos, así que terminen lo antes posible -Declaró la mujer entregando los documentos a Izuku, mientras Juvia solo asentía.

- Hai -Respondió Izuku un poco nervioso.

- Una cosa más, los combates entre aspirantes están permitidos, así que no se sorprendan si otros de los participantes los atacan, para frustrar su recolección y restarles puntos -Explicó Mirko, haciendo que Izuku tragara saliva en seco, mientras Juvia reanudaba su andar en silencio.

- ¿Atacarnos unos a los otros? -Preguntó con bastante nerviosismo, el peliverde, mientras su cuerpo temblaba un poco- No quiero tener que enfrentarme a Momo-chan, ¡Oh No! ¿Y si la atacan a ella? -Pensó con preocupación el peliverde, mientras sentía un nudo en el estómago, dejando ver como los nervios comenzaron a dominarlo.

- ¿De que otra forma crees que la competencia será más divertida? Es la única manera de hacer mas interesante esta competencia -Declaró la mujer con una sonrisa burlona- ¿Qué esperas chico? ¿Qué te lleve de la mano y les diga donde encontrar exactamente las cosas? -Cuestionó Mirko un poco molesta.

- Midoriya-san, lo que la Capitana Mirko quiere decir es que, tu compañera se esta adelantando y te dejó atrás -Mencionó uno de los soldados, haciendo que el peliverde se sorprendiera.

- Espérame Lockser-san -Pidió Izuku, mientras la chica seguía avanzando sin mucha importancia.

- Ese mocoso no tiene oportunidad alguna, enserio que lo siento por esa chica tan prometedora -Declaró Mirko con una expresión aburrida, al notar a un posible equipo saboteado por un integrante patético.

- Tengo que estar en desacuerdo con usted capitana Mirko -Mencionó el pelirrojo mirando como Izuku seguía a Juvia, la cual no bajaba la velocidad de su andar- si es el hijo de quien creo que es, entonces es Lockser-san, quien tiene la fortuna de tenerlo en su equipo -Mencionó el pelirrojo, borrando la sonrisa de la mujer conejo.

- Rina -Mirko llamó a la encapuchada.

- ¿Hai? -Respondió a modo de pregunta.

- Tu esposo es un idiota y me desagrada -Mencionó la peliblanca, haciendo que al par de guardias les bajara una gota de sudor por la nuca.

Reino de Terra, Planicies…

Izuku y Juvia salieron del reino y la vista era simplemente magnifica, toda una vasta extensión de campos verdes que se desplegaban frente a ellos, bajo un cielo despejado y lleno de luz. Era una vista que a cualquiera le hubiera quitado el aliento, pero en ese momento, ambos parecían tener preocupaciones mucho más apremiantes.

Izuku, lo primero que hizo fue alzar la lista de materiales y verla con detenimiento, pudo notar que se dividían en rangos E, D, C y B. El muchacho alzó la mirada y pudo notarlo, los materiales de rango E estaban muy a la vista.

- Quizás deberíamos recolectar algunos materiales de la zona, no, nos darían mucha puntuación, pero al menos no estaremos en cero -Pensaba Izuku en voz alta.

- … -Juvia solo seguía avanzando, mientras dejaba a Izuku atrás.

- Espera, Locker-san -La chica se detuvo, pero no se dio la vuelta.

- Juvia no perderá el tiempo con basura, Juvia buscara materiales de alto rango -Sentenció la chica.

- Pe-Pero, Lockser-san, si hacemos eso, tenemos una alta probabilidad de convertirnos en un blanco para el resto de los equipos -Decía Izuku, muy preocupado.

- Juvia no le teme a la competencia -Mencionó la joven, quien en un rápido movimiento alzó su mano y creó un sello del cual salió un chorro de agua que rápidamente tomo forma de una hoja afilada y partió a la mitad una araña, con el tamaño de un perro pequeño.

Izuku quedo en shock, la joven ni siquiera se inmuto ante la aparición de su atacante.

- Conjuró un hechizo sin decir una sola palabra, se supone que eso es algo que los caballeros mágicos solo pueden hacer -Pensaba muy nervioso el joven Midoriya.

El peliverde volteó a ver a la criatura derrotada, para el era extraño, apenas estaban un par de metros alejados de la entrada al reino y una criatura ya los había atacado.

Mientras tanto, en una zona boscosa y llena de árboles, Momo se encontraba completamente sola, en desventaja y agotada. Apenas habían dado un paso al interior del bosque cuando un grupo de criaturas de corta estatura y piel verdosa, las emboscaron. A su alrededor, el sonido de risas burlonas y gruñidos agudos resonaban.

Bulbin – Rango C

Con espada y el escudo en mano, Momo respiraba con dificultad. El sudor perlaba su frente mientras mantenía a raya a sus contrincantes, que se lanzaban hacia ella. La joven estaba en una pelea feroz, su espada cortando el aire con precisión, pero cada golpe le costaba más esfuerzo.

- ¿Dónde se metió ese idiota? -Cuestionó, irritada la joven, sintiendo como sus brazos comenzaban a fatigarse, al estar lidiando ella sola contra tantos monstruos.

La presión aumentaba conforme un cuerno de guerra resonaba en su cercanía, pronto se encontró rodeada por más criaturas. Eran rápidos y astutos, atacando desde múltiples ángulos.

Uno de ellos se lanzó sobre Momo, pero la pelinegra contestó con un corte limpió, haciéndolo caer al suelo. La fatiga comenzaba a nublar su juicio y su respiración se volvía difícil y pesada. Con cada movimiento, la hacía sentir como si su energía fuera drenada.

Los arqueros estaban posicionados de manera estratégica, y comenzaron a lanzar disparos en dirección a Momo. La Yaoyorozu interpuso su escudo, interceptando un par de flechas, pero al final, una de las flechas terminó rasguñándole el brazo izquierdo, dejando una línea roja sobre su piel.

- ¡MIERDA! -Momo flaqueó unos segundos, lo cual fue suficiente para que una de las criaturas se lanzara sobre ella y golpeara el costado de la chica, con su garrote, obligándola a arrodillarse- ¡AAAAAAHHH! -Gritó de dolor la joven, mientras apretaba los dientes, comenzando a sentir como la impotencia y la rabia la comenzaban a dominar- No, No, ¡NOOO! -Rugió Momo, forzándose a ponerse de pie, para lanzar un corte con su arma, haciendo caer a una criatura más.

Los arqueros retomaron el ataque, mientras Momo se veía obligada a esquivar las flechas, recibiendo mas rasguños y cortes, que comenzaban a agotarla cada vez más.

- Si no neutralizo a los arqueros, será mi fin -Pensó la chica, ocultándose detrás de un árbol- Quería usar esto, mientras Izuku-kun me miraba, pero… no me queda de otra -Mencionó la joven, llevando su mano a su cintura, de donde sacó un extraño objeto, que parecía tener forma de juguete- ¡LUCIERNAGA! -Gritó la chica arrojando aquel objeto contra las criaturas.

El objeto rebotó un par de veces durante su trayectoria, y llegó a la zona donde le tendieron la emboscada. De un momento a otro comenzó a brillar y después, explotó creando una luz cegadora, que desorientó a las criaturas.

- ¡AHORA! -Se dijo a si misma, intentando correr, pero su trayectoria se vio interrumpida por una extraña estructura en la que reboto y la hizo caer al suelo.

El rebote hizo que Momo soltara sus armas y cayera al suelo, soltó un quejido de dolor, su cuerpo no soportaría mucho más si seguía este ritmo, de repente y sin previo aviso, sintió como violentamente era alzada de su muñeca, lo que vio, la horrorizo, su rostro se puso azul de miedo.

- JE, JE, JE -Escuchó una risa grave y algo lenta.

Frente a la joven, había un enorme y gordo monstruo de piel rosada, con cara de cerdo, el cual sacaba la lengua relamiéndose el hocico.

Moblin – Rango C

- LOS VOY A.… MATAR... ¡A TODOS! -Rugió Momo intentando liberarse, del agarre, incluso, optó por usar sus piernas para patear al enorme monstruo, pero la grasa corporal de este, evitaba que le dolieran los impactos.

Las otras criaturas se acercaron y comenzaron a festejar, el logro de su emboscada, mientras Momo comenzaba a entrar en pánico.

- No, No -Susurraba para si misma, cuando el enorme monstruo, abrió su hocico y con su lengua, lamió la mejilla de la muchacha, haciéndola sentir terror y asco al mismo tiempo.

El enorme monstruo se reía de la muchacha, esa expresión de miedo, parecía que era muy de su agrado. Por lo que abrió su hocico nuevamente y comenzó a acercarse a los labios de Momo.

- Izuku-kun… ayúdame -Susurró Momo, entrando en pánico, mientras unas lágrimas bajaban por sus mejillas, podía sentir el nefasto aliento de la criatura y ver esa asquerosa lengua acercados a ella.

De un momento a otro, el sonido de algo cayendo, detuvo al monstruo mas grande, el cual se vio confundido. Lo siguiente que se vio, fue como un arquero caía de la rama en la que estaba parado y azotaba al suelo, con lo que parecía ser una daga encajada en el cuello.

Los Bulbin estaban confundidos, soltaban gruñidos de nerviosismo y desconfianza. Nuevamente, un arquero más cayó al suelo, haciendo que el gigante soltara a Momo y la hiciera caer al suelo.

- ROOOAAAAR -Rugió el gigante, pero… de un momento a otro, se detuvo y después, cayó al suelo, sin vida y levantando bastante polvo.

Los Bulbin entraron en pánico, entonces, ante la mirada de las criaturas y Momo, apareció Kagero, con una sonrisa y sentado sobre el cuerpo del monstruo sin vida.

- Creo que las cosas se salieron un poco de control -Comentó Kagero un poco avergonzado.

Los Bulbin al verlo, comenzaron a correr en su dirección, sin embargo, un par de objetos puntiagudos, los golpearon en el pecho y cayeron sin vida.

- ¿Estas bien Yaoyorozu-san? -Preguntó Kagero, poniéndose de pie y acercándose a su compañera, a la cual le extendió su mano, intentando ayudarla.

- ¿DÓNDE RAYOS ESTABAS? -cuestionó Momo, aun respirando con dificultad, mientras se ponía de pie tomando la mano del rubio.

- Siempre estuve aquí, nunca me fui -respondió él, metiendo las manos en los bolsillos de su pantalón, para sacar un pañuelo y ofrecerlo para que se limpiara el rostro.

- ¡Mientes! -reprochó Momo, de forma acusadora, mientras Kagero retrocedía un poco, levantando las manos a la altura de su barbilla, intentando calmarla.

- ¿Por qué habría de mentirle a mi compañera? No tengo motivos para engañarte, lo digo enserio -Respondió un poco nervioso, pero de un momento a otro, Kagero, desapareció.

- ¿Pero ¿qué? -Exclamó Momo confundida.

En ese momento, Momo sintió un peso extra en su hombro derecho y se apartó lo más rápido que pudo, lo que más la confundía, era que no había nadie detrás de ella, hasta que Kagero simplemente volvió a aparecer.

- ¿Ves? -preguntó con una sonrisa amplia- Es la línea de mi familia, Paso Fantasma, puedo hacerme invisible, es muy útil para las infiltraciones -Mencionó el rubio con una sonrisa.

Momo apretó su puño, y lo siguiente que se escuchó fue un poderoso golpe, ahora podemos ver a Kagero con el rostro azul y sudando, mientras se sostenía el estómago con una mueca de dolor.

- ¿Por qué? -Preguntó el muchacho, con dolor y dificultad.

- Por no ayudarme desde el principio y guardarte información valiosa -Sentenció Momo dándose la vuelta- Y también… porque casi pierdo mi primer beso con esa cosa -Dijo Momo con una voz muy fría.

- ¿Midoriya-kun aun no te besa? -Preguntó Kagero con dolor, lo siguiente que se vio fue el bosque desde las alturas y como un puñetazo resonaba en la zona.

- Idiota -Se quejó Momo alejándose de Kagero, dejándolo en el suelo.

- Midoriya-kun… ayúdame -Suplicó el rubio en un tono gracioso, la ayuda del peliverde.

De regreso con Izuku y Juvia, podemos ver como ambos se encuentran en una zona con vista a un lago, se puede sentir la humedad en el ambiente, mientras que Juvia, sigue avanzando, con el joven peliverde detrás de ella.

- Lockser-san, sé que ya lo dije antes, pero quizás podríamos planear una estrategia. Si combinamos nuestras habilidades, quizás encontremos los materiales más rápido y podamos defendernos de posibles ataques de otros equipos - Sugirió Izuku, con una leve sonrisa de nerviosismo.

Juvia se detuvo, pero no lo miró. Su mirada seguía fija en la distancia.

- Juvia ya lo dijo antes, Midoriya-san. Juvia NO necesita ayuda. Juvia se encargará de los materiales y de cualquier equipo que se atreva a interponerse. Midoriya-san sólo debe asegurarse de no quedarse atrás y cuidar los materiales - Respondió fríamente, antes de reanudar su marcha.

Izuku bajó la mirada y soltó un suspiro de cansancio, pero no se rindió. Sabía qué si continuaba insistiendo, podría terminar por irritarla, pero también sabía que no podía simplemente dejar que ella lo hiciera todo.

- Entiendo que seas fuerte, Lockser-san, pero... en una prueba como esta, la cooperación es clave. Si nos atacan mientras buscas los materiales, podríamos perder mucho tiempo defendiéndonos - Dijo, manteniéndose a su lado.

Juvia se detuvo de nuevo, esta vez girándose ligeramente hacia él.

- Juvia no necesita que Midoriya-san le diga cómo hacer su trabajo. Juvia es perfectamente capaz de manejar cualquier situación -Contestó con un tono cortante.

- Bien -Fue lo único que pudo decir Izuku, para que la joven se diera la vuelta y siguiera su camino.

Ambos continuaron caminando por un par de minutos, Izuku durante el trayecto tomaba algunos materiales de clase E que consideraba, podrían sumarles algunos puntos, cuando de repente Juvia se detuvo, Izuku lo notó, parecía como si ella estuviera buscando algo en los alrededores, entonces se dio la vuelta y los ojos de Juvia se abrieron en sorpresa.

- ¿Lockser-san? -Izuku se miraba confundido, al ver por primera vez una reacción, por parte de su compañera.

Juvia levanto su brazo a la altura de su rostro, con la palma extendida y sin apartar la mirada de Izuku, el muchacho se miraba bastante confundido.

- ¿Lockser-san? -El peliverde nuevamente la volvió a llamar.

En ese momento un enorme símbolo azul apareció, frente a Juvia, mientras que Izuku, comenzaba a sudar con algo de terror.

- Espera, Lockser-san, no… no sé qué hice para molestarte, pero perdóname -Pedía Izuku moviendo sus manos con desesperación, intentando detener a Juvia.

- ¡Water Slicer! -Exclamó Juvia con potencia, al momento en que una gran cantidad, salía del sello y terminaba golpeando a un enorme monstruo, que estaba detrás de Izuku.

Sin embargo, el monstruo solo se movió un par de centímetros y no parecía haber recibido daño, haciendo que el rostro de Juvia se volviera un poco azul, mientras que Izuku al notar que el ataque no era para él, era para lo que estaba detrás de él, trago saliva en seco y volteó lentamente, para encontrarse un enorme sapo rosado.

Sapo Gigante de Axel – Rango C

El enorme sapo enfocó su mirada en Juvia, los ojos de la chica se pusieron blancos, mientras su cuerpo temblaba ligeramente. El sapo inflaba y desinflaba su saco vocal, mientras abría su boca lentamente.

En un instante, la viscosa lengua del sapo salió disparada en dirección a Juvia, está se ajustó a las caderas de la chica, paralizándola por completo, mientras sentía como la humedad de esa cosa se impregnada en sus ropas, liberando un aroma bastante desagradable.

Por reflejó, Juvia volteó a ver a Izuku, el cual pudo ver el terror de la chica plasmado en su rostro, incluso tenía brotes de lágrimas, su expresión claramente pedía ayuda a gritos.

- Kyyaaaaaaa -El gritó de Juvia resonó, por toda la planicie, provocando que algunos de los participantes de la prueba, se pusieran completamente nerviosos, ante el nivel de aquel grito de terror.

El grito de la joven se escuchó a lo largo de la planicie, mientras que un grupo de caballeros se encontraba sobre una montaña, entre ellos podemos ver como Mirko y Aizawa se encuentran a la espera de intervenir, en caso de que las cosas se salgan de control.

- Ya comenzó mi canción favorita, se estaban tardando -Comentó con una sonrisa burlona, la de cabellos blancos, con sus brazos detrás de su cabeza como apoyo, mientras que el de cabellos oscuros estaba de brazos cruzados y muy serio.

- ¿No cree que es un poco cruel decir esas cosas capitana? -Preguntó uno de los caballeros que acompañaban a la mujer.

- ¡Nah! -Respondió Mirko, restándole importancia, mientras cerraba sus ojos y se deleitaba con los gritos de los participantes, al toparse contra las bestias.

- ¿Qué clase de criaturas fueron transportadas este año? -Preguntó el pelinegro de forma seria.

- Entre los rangos E encontraran algunos Slimes e insectos, dentro de los rangos D algunos animales mutados, lobos, aves, osos, ciervos, en los C quizás algunos goblins y los recientemente incorporados, Sapos gigantes de Axel, lo más fuerte dentro de las criaturas podría ser un Rango B, pero no recuerdo ninguno durante el pase de lista -Explicaba Rina, pasándole a Aizawa la lista de las criaturas.

- Tengo un mal presentimiento -Mencionó Aizawa, entrecerrando la mirada.

- Y ahí esta de nuevo, déjalos crecer un poquito, mamá oruga, no les va a pasar nada, mas haya de un pequeño sustito y cuando mucho un par de raspones -Se quejaba Mirko, pero Aizawa, no parecía muy convencido de sus palabras.

Volviendo a la confrontación, podemos ver como el enorme sapo, en un movimiento ágil, retrae su lengua comenzando a jalar a Juvia, quien esta completamente paralizada.

La chica solo es capaz de sentir como es alzada del suelo un par de centímetros, su expresión de horror lo decía todo, su corazón palpitaba con fuerza, estaba enmudecida por el terror, sin embargo, en su cabeza, se repetía una palabra.

- No, No, No -Imploraba Juvia, quien podía jurar ver como su vida pasaba frente a sus ojos.

De un momento a otro, sangre broto frente al rostro de Juvia, entonces la lengua que rodeaba el cuerpo de Juvia se desenvolvía y caía al suelo de forma pesada, levantado algo de polvo. Juvia cerró los ojos esperando el impacto de su caída, pero el golpe jamás llegó.

Con mucho miedo, abrió sus ojos lentamente y pudo ver a Midoriya sosteniéndola entre sus brazos.

- ¿Estas bien Lockser-san? -Preguntó el peliverde, mirando fijamente a la criatura, la cual parecía estar procesando lo que ocurrió.

- Midoriya-san -Murmuró Juvia, con bastante sorpresa.

Izuku bajó a Juvia de sus brazos, regresándola al suelo, mientras el se volvía a guardar la espada en la funda de su espalda. De un momento a otro, el peliverde tomo a Juvia de la muñeca y la jaló para comenzar a correr.

- Midoriya-san, acaba de… salvar a Juvia -Pensaba la chica, completamente perdida en sus pensamientos.

El enorme sapo reaccionó al sentir el dolor y retrajo lo poco que quedaba de su lengua, para comenzar a dar saltos erráticos, que creaban algunos cráteres en la tierra.

- Corre y no te detengas, es ahora cuando suelen enojarse mas -Dijo el peliverde, mientras buscaban un lugar donde pudieran refugiarse.

Juvia notaba a Izuku muy diferente, su mirada no reflejaba nerviosismo, pero si preocupación, se miraba muy decidido mientras la guiaba. Ambos se encontraban corriendo por la planicie, mientras a lo lejos, se podía ver como unos participantes luchaban contra un grupo de lobos, al menos 2 veces mas grandes de lo normal.

- Juvia -Murmuraba la joven, que no podía dejar de ver a Izuku, mientras el peliverde se alejaba de la planicie y terminaban metiéndose en una zona boscosa.

- ¡NO TE DETENGAS Y CORRE LOCKSER-SAN! ¡CUANDO UN SAPO GIGANTE DE AXEL ES HERIDO, SE VUELVE MÁS VIOLENTO Y TAMBIÉN SUELE A LLAMAR A OTROS EN SU AYUDA! -Exclamaba el peliverde, cuando de repente, frente a estos, una enorme figura apareció, Juvia cayó al suelo completamente presa del miedo.

Izuku tragó en seco, mientras un poco de sudor recorría su rostro, ahora frente a él había un sapo mucho mas grande que el anterior. El peliverde tomó su espada con ambas manos, mientras que Juvia, solo observaba, como mas sapos se acercaban a ambos.

- No esperaba que fuera tan grande -Mencionaba Izuku, bastante nervioso, notando como el sapo inflaba su saco vocal.

ESTA HISTORÍA CONTINURÁ…