Nota: Me gusta hacer a Yurin una joven impertinente, al punto de llamar viejo a Ten Shin Han cuando solo tiene entre 47 a 50 años (tal vez si está a un paso de ser viejo jajaj)

jaja me olvide ayer de publicarlo XD


Supo que su maestro se encontraba pensativo, porque nunca dejaba una clase sin su supervisión o en su hora de entrenamiento, no se la pasaba parado, mirando hacia el jardín, con los brazos detrás de la espalda.

Tenía un aire pensativo, casi reflexivo.

Tenía una idea de qué o quién estaba adueñándose de sus pensamientos.

Lastima que no era nada relacionado a algo romántico.

Se acercó con un nulo sigilo y él aún no se dió cuenta hasta que hablo.

— Deberías ir a buscarla.

— ¿Qué?

— A esa mujer de la feria — se recarga en la barandilla que separaba el pórtico del jardín — parece que te ha dolido su, bueno, huida — ríe nerviosa, aún le extrañaba saber que existiera esa anormalidad.

— Es difícil — le interrumpe.

— esa otra mujer dijo que debías intentarlo — le recuerda.

Ten Shin Han suspira, Launch azul le había sonreído después de que él se disculpara por no haber tomado con seriedad sus sentimientos, su relación. Ella con una sonrisa había aceptado la disculpa insistente, a pesar que al principio señaló que no debía sentirse culpable.

«Al que sí deberías hablar, es a mi otro yo. Parece que fue su idea dejar al maestro Rochi y alejarse de todos. Incluso, encerrarse»

Sus palabras le habían dado una fuerte bofetada, se había burlado de Launch rubia, la había lastimado. Nuevamente había hecho daño a una persona que fue amable con él.

— ¿Qué estás esperando? — Yurin se cruzó de brazos molesta al escuchar un nuevo suspiro salir de su boca — ¿Quieres volverte más viejo? Porque las canas no te van a salir.

Ten Shin Han la miró de reojo y luego rió, ella le recordaba mucho a Launch rubia, pero cuando trataba a los otros.

— No la viste, no me quiere ver — apretó sus labios con una sonrisa apagada — no la culpo, la he lastimado.

— Cuánto más viejos, más se autocastigan.

Yurin sin deseos de escucharlo se retira. Lo había intentado, no podía hacer más por el anciano triclope.

— Señorita Yurin — se detuvo al escuchar la voz de Chaoz — ¿Sabe lo que le sucede a Ten Shin Han?

La muchacha miró sorprendida, ¿Acaso él no era el mejor amigo de su maestro? Sonríe divertida, al parecer no lo era.

— Problemas de corazón — señala divertida, con una seguridad única. Chaoz miró extrañado.

— ¿Problemas de corazón? — el pequeño ríe —. Eso es imposible, Ten Shin Han está muy sumergido en su entrenamiento.

— Hombres — rueda los ojos —. Bueno, no es del todo problemas de corazón — aclara — pero, está relacionado, al parecer el maestro Ten Shin Han sentía algo por esa mujer extraña, la que es dos en una.

— ¿Dos en una?

— No interrumpas — ordena molesta —. Cómo te decía, y no tuvo el valor de declararse o tener algo, al parecer ambos sentían lo mismo. Y bueno, supongo que su timidez provocó una herida en esa mujer rara, y él se siente culpable.

— Esa mujer rara, ¿Por un estornudo se convierte en una mujer casi similar pero el cabello y ojos cambia de color?

— Bueno, no recuerdo bien — Yurin dudo si el cambio extraño fue por un estornudo o por voluntad propia, recordaba más la segunda versión —, pero sí, la que estaba enfrente de mi era rubia y luego su cabello se volvió oscuro.

— Esa es Launch — resuelve sorprendido — nuevamente nos encontró, pensé que se había perdido.

— ¿Estaban huyendo de ella?

— No — responde — es solo que hace tiempo no sabíamos nada de ella. Desde que ellos rompieron. O bueno, Launch dejó la casa sin dar explicaciones.

— ¿Vivieron juntos? — Chaoz sonríe mientras asiente —, vaya, y yo pensé que era un viejo tímido. Los chicos cuando se enteren no lo creerán.

— A Ten Shin Han le gusta tener su vida privada — le recuerda molesto.

Yurin rueda los ojos.

— En sí, es eso lo que le tiene ensimismado al maestro. Ya le he dicho que vaya a aclarar las cosas, pero esa mujer, la rubia, no quiere hablar con él, según la otra mujer. ¡Ugh! Esto es tan extraño.

Chaoz ríe, la joven era tan expresiva.

— Tal vez podamos ayudar — propone el pequeño sujeto.

Yurin no le interesaba mucho el ayudar a Ten Shin Han, era casi como su némesis. Sin embargo, le parecía interesante saber un poco más sobre la misteriosa vida pasada del maestro del dojo.

...

El plan era más que sencillo, o eso esperaba.

Camino hasta el camión, eran apenas las cinco de la tarde, suspira, esperaba que la mujer no le increpaba.

— Un turno — sonríe tan tensa que sintió sus mejillas adormecidas.

La rubia giró a verla, molesta y se cruzó de brazos al ver su rostro. ¿La recordaba?

— Estoy poniendo el puesto, acaso no lo ves — o tal vez no la recordaba.

— Ja, lo sé, pero cuando termines me gustaría ser tu primera cliente.

— Que tontería — suelta volviendo acomodar la mesa del fondo con la figura de pato, levantando cada uno — Pues, vas a tener que esperar mucho, ayer está porquería se ha arruinado — apreta el botón para prender, pero solo la música suena, los patos no se mueven — ¡Maldita porquería! — le da una fuerte patada en el motor que estaba debajo de los patos. Estos se sacudieron y lentamente comenzaron a moverse.

Su sonrisa triunfante sólo duró unos segundos, los patos volvieron a detenerse junto con la música.

— ¡Maldita sea! — gruñó.

— Sabes, yo — los ojos verdes como daga, le cortaron el habla. Esa mujer parecía ser un huracán —. No dije nada.

Yurin suspira, dejando a la rubia con lo suyo, mira atrás. En un arbusto observó a Chaoz. Involuntariamente se alegra cuando le da la señal. Se apartó, poniéndose a un costado y este se fue acercando con sigilo.

La rubia como presintiendo algo malo, se gira lentamente tomando su arma que estaba colgada en el cinturón.

Solo pudo estirar el arma a su incauto, la boca del arma estaba frente al rostro pálido con mejillas pintadas en un peculiar círculo de tono rojo. Lo conocía, lástima que su cuerpo y rostro parecía estar congelados, o tendría una expresión de sorpresa y luego huiría, porque si estaba Chaoz, estaba Ten Shin Han. Y a este último no quería verlo.

— Launch que gusto es volver a verte — Chaoz risueño le saluda — he usado mi poder de telekinesis, luego podrás castigarme — ríe nervioso, le dolería mucho las balas —. Pero esto es por un bien mutuo.

Launch balbuceo con la boca apretada y cerrada.

— ¿Qué dijo?

— No lo sé — Chaoz se encoge — Ahora trae a Ten Shin Han, dile que necesito su ayuda.

Launch abrió sus ojos, internamente se enojó. Iba a matar a esos dos cuando la liberaran.

Una vez que la estudiante se marchó, Chaoz comenzó a mover a la rubia, controlando su cuerpo con su poder. La hizo sentarse cómodamente en una silla de madera.

— Ten Shin Han está muy pensativo, desde que te vio — le relata —, que te hayas ido aquella vez, nos sorprendió. Launch, te estuvo esperando por varios meses, hasta pensamos que algo malo te ocurrió. Luego Ten llegó a una trágica conclusión. No te culpo — Launch se sorprendió al escuchar que Chaoz entendía su motivo — . En una relación debe haber un interés mutuo, esto no quiere decir que él no te ame. Si te amaba, mucho. Pero su único interés era en superarse a sí mismo, volverse más fuerte.

Guardó silencio. Los ojos de Launch tenían un brillo distinto.

— Voy a apartar mi telekinesis, pero solo la cabeza, para que puedas hablar con él — aclara — necesitan hablar, todos te extrañan.

— Eso es una mentira — su voz tenía un tinte melancólico — y si es que me extrañan, debe ser a mi otro yo — soltó molesta.

Chaoz hizo una mueca, en parte tenía razón.

— ¡Chaoz! — Ten Shin Han apareció de golpe, saltó de los arbustos y cayó en una postura de defensa. Aunque pronto observó el panorama. Se altera — ¡¿Pero qué estás haciendo?! — Ten Shin Han sabía cuando su amigo estaba usando su poder, aunque no se necesitaba ser un genio, ¿Launch sentada tranquilamente? Eso nunca podría suceder, ella era una mujer muy activa.

— Necesitan hablar, cerrar un ciclo — Yurin le habla desde atrás, apoyada en un árbol — y como ella hace esa cosa, es lo mejor que pudimos pensar.

Launch apartó los ojos del triclope, reacia a hablar o verlo.

— Debí de imaginarme que eras tú mocosa — murmuró con enojo.

— Les daremos espacio. No la soltaré hasta que hablen — advirtió el pequeño sujeto.

Ten Shin Han se acercó a Launch una vez que estuvieron solos, apartados de los otros comerciantes que estaban arreglando sus propios negocios, ignorantes de lo que estaba sucediendo.

— Yo — Suspira, observa su delicado perfil, su ceño profundo, y noto unos botones de lágrimas acumularse en la esquina de sus ojos. Se sintió culpable. Cayó de rodillas y tomó sus manos — Perdón — la rubia se sorprendió, los ojos se volvieron acuosos cuando él continuó —. Perdón por no poner de mi parte, por no llevarte a la feria, por no comer la comida que nos llevaba a casa, por no valorar tu compañía. Realmente fui muy tonto por no darme cuenta de lo que tenía. No tengo excusa, siempre fuiste fiel a mí, y como un idiota pensé que podrías estar por siempre ahí, sin esperar nada — avergonzado bajo la mirada, observando las manos de ella, notando algunos cayos por la edad. Acercó sus labios al dorso de la mano, un beso cálido.

Escuchó un sollozo ahogado, le dolía ver de esta forma a Launch, una mujer de carácter fuerte, independiente.

— ¿Has cambiado algo? — la pregunta le sorprendió, ambos se miraron. Launch supo la respuesta, con la voz entrecortada continuó —. De nada sirve pedir perdón cuando no ha cambiado nada.

El triclope bajo la mirada avergonzado.

— No es una disculpa para volver, simplemente es algo que he querido decirte.

— ¿Entonces, por qué no me buscaste? — rencorosa le pregunta —, ¿Vives aquí con esa muchacha, no?

— ¿Qué? — perturbado le mira —, bueno, sí vi—

— Nuevamente soy yo la que te encontré, aunque está vez no lo he querido hacer — furiosa escupe sus palabras — ¡No volvería a verte ni aunque mi vida dependiera de eso! Mataste todo los sentimientos que tenía por ti, y lo que quedaba.

— Launch estás confundiendo las cosas — agitado se levanta —. Escucha, no voy a darte explicaciones sobre mi vida, simplemente quería cerrar un ciclo. Tal vez no volver a tener lo que teníamos, pero — cierra los ojos pensativo —, al menos volver a comenzar, a conocernos, ser amigos — Launch volvió a ignorarlo, sin deseos de hacer conexión visual, hipaba por el esfuerzo de contener las lágrimas —. Cuando te encuentres preparada para arreglar las cosas, eres bienvenida en el dojo del Estilo Tenshin.

...

A pesar de que hace horas Chaoz había dejado de inmovilizar su cuerpo, se sentía atada. La luz de los fuegos artificiales y su ruido explosivo la despertó, en medio de la oscuridad, nuevamente estaba sola. Subió la mirada encontrándose con estrellas artificiales temporales.

Su vida era así, momentáneamente brillaba para luego ser apagada. Muchos le habían llamado que era muy impulsiva, la edad le había hecho ser un poco más sensata, pero seguía siendo impulsiva.

— Dijo Tenshin — murmuró aún mirando los fuegos artificiales — que engreído te has vuelto.


Aunque no parezca, este es mi shipp que me encanta, el primero y único que tuve en dragon ball ¿y por que tan melancólico? jajaj se podría decir que soy mi propio hater

Gracias por la larga espera.