[Confesionario]
Summary: Un confesionario puede servir para más de una cosa, y ellos no van a desaprovecharlo. Mimato!SMUT
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"Solo cállate y quítatelas." Yamato ordenó con voz pesada y cálida contra la oreja de Mimi, quien siseó poniéndose de pie, alzando su sotana y quitándose las pantaletas. Maldijo mentalmente mientras se golpeaba contra el apretujado lugar en el que estaban.
Yamato rio cuando Mimi pateó la ropa a la esquina del confesionario junto con los bóxers de Yamato, dejándolos llenar cualquier espacio libre en el confesionario.
La sotana de Yamato estaba alzada por su vientre y su dureza estaba orgullosamente erecta.
'Cielos, iré al infierno por esto', Mimi pensó. Miró la entrepierna de Yamato y peleó las ganas de tomarlo en sus manos. Estaban muy al tanto de que lo que estaban haciendo estaba en contra de lo que les habían enseñado; muy al tanto de que alguien pudiera escucharlos desde afuera; muy al tanto de que las personas llegarían en 30 minutos.
Aun necesitaban preparar las cosas para la liturgia, pero...claramente, a Yamato no le importaba. Ya podía ocuparse de eso luego.
Ahora mismo Mimi era su prioridad.
"Necesitamos hacerlo rápido." Dijo Mimi mientras caía sobre sus rodillas, acercándose y terminando al nivel de la entrepierna de Yamato. No perdió tiempo y se hizo cargo, masturbándolo un par de veces antes de inclinarse y tomar la cima en su boca.
Yamato sintió cálido y a Mimi le gustó que echara hacia atrás la cabeza, con la boca parcialmente abierta en un mudo gemido.
Procedió a lamer la dureza, asegurándose de no dejar ningún espacio seco. Yamato gruñó ligeramente cuando Mimi volvió a tomarlo en su boca, y esta vez, la menor presionó su lengua en la hendidura, haciendo que Yamato se aferrara a su cabello.
"Rayos, Mimi-..." Yamato fue interrumpido cuando Mimi lo devoró por completo lentamente - al punto en que sus labios casi tocaron la base del miembro de Yamato. La mano de Mimi tocó y jugó con los testículos mientras movía la cabeza de atrás hacia adelante.
Yamato la empujó ligeramente por los hombros uno o dos minutos después de haber empezado, haciéndole gruñir en señal de protesta con su miembro aun en la boca de la chica. Yamato juraba que si Mimi no lo soltaba, se correría en su boca.
"No voy a correrme en tu boca, amor. Ven aquí." Yamato murmuró.
Mimi viró los ojos pero hizo lo que le ordenó.
Alzó la sotana de Mimi solo para ver la expansión cremosa de su piel. Yamato pasó una mano por los muslos de la menor, ocasionalmente presionando cerca de su entrepierna.
El aliento de Mimi se detuvo y no pudo hacer nada más que cerrar los ojos con fuerza. Se sentía tan pecadora...pero sentir la mano de Yamato en su piel era algo que no iba a rechazar.
Yamato le indicó que se colocara sobre su regazo. El aliento de Mimi se detuvo otra vez cuando su entrepierna entró en contacto con Yamato en un intento por posicionarse más cómoda en el regazo del mayor.
"Esta sotana está fastidiándome." Yamato dijo, alzando más la sotana de Mimi hasta que mostró su bra. No esperó a que ella dijera algo, solo lo movió y se inclinó, lamiendo el pezón izquierdo de la menor mientras que su mano frotaba y pellizcaba el otro.
La mano de Mimi sostuvo involuntariamente la nuca de Yamato, echando hacia atrás la cabeza justo como él lo hizo hace unos minutos. No se dio cuenta de los sonidos que estaba haciendo hasta que Yamato la besó antes de hablar, "Shh...no seas ruidosa..."
Mimi vio esa sonrisa en sus labios y estuvo muy segura que Yamato quería exactamente lo contrario a lo que estaba diciéndole que hiciera. Sabía que él prefería que fuera...ruidosa.
A veces, Mimi se preguntaba por qué es que Yamato siquiera decidió servir en la iglesia.
Le sorprendió llegar un día y escuchar al sacerdote decir, "Él es Yamato Ishida. Su familia acaba de mudarse la semana pasada, y él personalmente vino y me preguntó si podía servir en nuestra iglesia."
La sonrisa que Yamato le dio ese día le dijo que no tenía buenas intenciones.
Se movió un poco para lograr más fricción, rozando su entrepierna contra la de Yamato, y Mimi estuvo más que satisfecha de escuchar un gemido salir del mayor. "Ya, ya, ¿y ahora quién está siendo ruidoso?" Fue el turno de Mimi besarlo con pasión.
A veces, ella pensaba que hacían esto para fastidiar al otro.
Yamato no respondió y solo miró su reloj. "Tenemos 20 minutos."
Tomó una pequeña botella del suelo y Mimi no pudo evitar pensar en lo preparado que Yamato andaba. "¿Quién trae gel lubricante a la iglesia?" Regañó.
"Oh vamos, siempre tenemos que estar listos." Yamato abrió la botella y estuvo por embadurnar el gel en su miembro cuando Mimi lo detuvo.
"Yo lo hago."
Sonrió y mientras Mimi movía la mano sobre su dureza, él empezó a prepararla sobresaltándola un poco cuando sintió el dedo de Yamato tocando su entrada, lentamente introduciendo y sacando el dedo. No tomó mucho para que Yamato agregara otro dedo hasta que empezó a dilatarla más, sintiendo los músculos de la menor contrayéndose contra sus dígitos.
Unos segundos después y Mimi ya estaba susurrando en la oreja de Yamato, "Estoy lista..."
Retiró sus dedos y Mimi se movió aún más cerca, colocando la dureza de Yamato contra su entrada.
Cerró con fuerza los ojos mientras descendía, tomando la dureza del rubio lentamente.
Las manos de Yamato estaban en las caderas de la menor, quien mantenía su balance colocando las manos a los lados del confesionario, de súbito agradeciendo lo estrecho que era el lugar.
Yamato recorrió los muslos y caderas de Mimi. "Eres hermosa..." dijo suavemente y Mimi se sintió tonta porque no era momento para sonrojarse al escuchar un cumplido mientras estaba siendo tomada ¡en un maldito confesionario!
No les tomó mucho incrementar el ritmo; Mimi encontraba las embestidas de Yamato y pronto, sintió esa familiar ola creciendo en su interior. Sabía que Yamato también estaba cerca, a juzgar por cuán rápido iban sus embestidas, sumada a la fuerza de las mismas.
Mimi ignoró el hecho de que podría haber personas escuchando sus - y los de Yamato - lascivos gemidos desde afuera. Todo lo que le importaba ahora mismo era cuán bien era que Yamato se sentía dentro de ella, cómo es que la mano de su novio estaba sosteniéndola, acariciándola antes de correrse.
Yamato no dejó de embestir hasta que se retiró de súbito, separando los labios mientras se masturbaba.
Mimi se alejó de Yamato, cayó de rodillas otra vez y el mayor dejó salir un gemido de placer enviando su descarga en el rostro de la menor, quien envolvió su mano alrededor de la dureza de su pareja, lamiendo los remanentes en la goteante cima.
Mimi se retiró el semen del rostro con los dedos, solo para lamerlos.
Yamato presionó sus labios sobre los de Mimi y no fue nuevo para él probarse a sí mismo en su boca. Mimi miró su reloj y le tomó unos segundos darse cuenta que solo tenían 5 minutos más hasta que la misa empezara.
"Rayos, ¡tenemos que darnos prisa!" se puso de pie de golpe, jalando a Yamato y bajando sus prendas. Nunca había estado tan agradecida de ver que no había mucha gente alrededor. Yamato amaba cómo es que Mimi era capaz de ser seria, hacer cosas completamente obscenas y luego pasar a ser tímida al segundo siguiente.
Se permitió ser arrastrado por Mimi a la habitación de preparación con los otros chicos del coro.
Mimi estaba muy preocupada como para notar la sonrisa socarrona de Yamato mientras se alineaban, preparándose para escuchar las campanas indicando el inicio del sermón.
Sentía culpa por hacerlo dentro del confesionario, pero no era como que pudiera hacer algo al respecto.
Miró a Yamato, quien estaba vocalizándole algo. Estaban algo lejos del otro y por ello dio lo mejor de sí para leerle los labios.
Frunciendo el ceño, por fin entendió lo que Yamato estaba tratando de decirle.
'Nuestra ropa interior. Está dentro del confesionario.'
Y entonces Mimi se dio cuenta que no estaba usándola. Y tampoco Yamato.
Y ahora que lo pensaba...tendrían que hacer todo sin usar nada en la mitad inferior bajo la sotana.
En ese momento, la campana de la iglesia sonó.
'Rayos...'
Yamato vocalizó 'pervertida' antes de guiñarle el ojo y Mimi palideció deliberadamente.
Estarían muertos si alguien encontraba las prendas antes que ellos.
Fin
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Como anticipé, el día 13 llega con un pecaminoso smut espero les guste~ 😈
