Qué bonito es el amor homosepsual.


El camino a casa fue silencioso mas no incomodo. Daiki no prestaba mucha atención a las palabras que la gente alrededor de ellos decía por verlos tomados de la mano sin mayor problema. Ryou intentaba no hacerle caso de igual forma, pero era inevitable no sentirse abrumado por esas palabras.

Aomine noto el estado callado de Ryou y como veía de reojo a la gente que pasaba a un lado de ellos. Apretó un poco el agarre que tenía con la mano derecha de Sakurai logrando que los ojos caramelos de su novio se perdieran en los suyos. Estaban a unas cuantas calles de llegar a la casa de Ryou de todas maneras.

-No les hagas caso, Ryou- noto como las palabras y cuchicheos de gente sobre ellos dos, gente que no sabía nada de su relación y su amor –ignóralos. No estamos haciendo nada malo ¿verdad? -

-Si, es cierto, Daiki-san- Aomine sonrió más tranquilo al momento de que Ryou abrazo fuertemente su brazo izquierdo recargando su mejilla sobre su chamarra –siento eso, Daiki-san-

-No te fijes en eso, jamás- respondió Daiki besando la coronilla de Ryou quien le vio a los ojos –solo somos nosotros dos ¿okey? Los demás no tienen derecho a opinar o criticar nuestra relación-

-Es solo nuestra, Daiki-san- aseguro Sakurai con una pequeña sonrisa dejando que Aomine le abrazara y refugiara en su pecho –gracias, Daiki-san- la pareja detuvo un momento su caminata a casa de Sakurai y se fundieron en un poderoso y necesitado abrazo.

Aomine ciño sus manos sobre las caderas de Ryou y Sakurai oculto su rostro en el pecho de Daiki apretando ambos su agarre en el cuerpo de su novio. El moreno oculto sus labios en la frente de Ryou apretando un poco más su agarre en el cuerpo de su bajito novio y el castaño aspiro la colonia de Daiki.

Si, los dos estarían bien siempre que estén juntos.

Aomine no iba a admitirlo, pero Ryou era su lugar seguro ahora.

Algo de lo que se aprovechaba Satsuki para sacarlo de quicio.

-Vamos, te dejare en tu casa- y la pareja retomo su camino al hogar de Sakurai que, como siempre y desde que fue a ese hogar la primera vez, estaba vacío y con las luces apagadas.

Sakurai siempre ha estado solo, estaban sus padres, pero con el trabajo no había mucho que pudieran hacer. Razón por la que Ryou era independiente en muchas cosas, cosas en las que no era Aomine.

Ryou estaba ocupado abriendo la puerta de su hogar así que no le estaba prestando mucha atención a los movimientos y acciones de su novio que seguramente ya estaba cansado luego de tantas emociones vividas en una sola noche.

-Ryou…-

- ¿Si, Daiki-san? - pregunto bajito el castaño abriendo la puerta de su hogar siendo repentinamente abrazado con ambos brazos por parte de Aomine que mantenía oculto su rostro y labios en su cabello. Ryou parpadeo un poco confundido por el actuar de su novio, pero lo dejo pasar, puso sus manos sobre las de Daiki que solo se encargó de apretar su agarre sobre el bajito cuerpo de Sakurai.

Permanecieron en silencio un par de minutos, ninguno tenía la intención de romper la tranquila atmosfera que se había formado entre ambos, solo se escuchaba la respiración tranquila de Daiki y de Ryou.

-…Te amo, Ryou- no era la primera vez que le decía abiertamente sus sentimientos a Ryou pero si era la primera vez que lo hacía completamente tranquilo, abrazando solo el cuerpo de Ryou, aspirando el dulce aroma en los cabellos castaños de Sakurai sintiéndose completamente seguro con su novio ahí, con el –te amo mucho, tanto-

-Y-yo también lo amo, Daiki-san- Ryou se separó un poquito del abrazo de Aomine para poder verlo a los ojos al mismo tiempo que acariciaba con cariño y amor las mejillas de Aomine que lo veía atentamente oyendo cada una de sus palabras –siempre estaré con Daiki-san, no importa lo que venga en el futuro ¿sí? -

Aomine solo abrazo el cuerpo de Ryou refugiándose en la cálida sensación de tener así a Ryou, beso sonoramente el rostro y cabellos de Sakurai provocando una ligera pero pequeña risa en su novio. Si, definitivamente Ryou es y será su lugar seguro.

Le daba tanta paz, tanta tranquilidad que hace tiempo nunca pensó iba a ser capaz de experimentar.

Beso suavemente los labios de Ryou que alzándose de puntitas y aun con sus manos en las mejillas de Aomine correspondió su toque. Fue un beso suave, pequeño e íntimo. Como siempre han sido cuando no estaban en la habitación de Aomine o Sakurai escapando de la vida real haciendo el amor desmedidamente.

Se amaban y querían, eso era claro. Y eso es lo que valoraba y protegería con su vida Daiki para siempre.

-Quiero hacerte el amor, Ryou- expreso en un volumen bajo, íntimo y necesitado en partes iguales Aomine sobre la oreja derecha de Sakurai que ahora se dejaba abrazar y mimar por su apasionado novio -…por favor. Quiero demostrarte cuanto te amo en tu cama-

Las mejillas de Ryou se sonrojaron al mismo tiempo que ocultaba su rostro avergonzado en el pecho de Aomine abrazando el pecho de Daiki en el proceso estremeciéndose por la varonil carcajada que provoco en su novio.

-Hagámoslo, Daiki-san-

No había nada que temer si estaba con Aomine ahora.


En un camino de besos, caricias y gemidos fue que Aomine y Sakurai llegaron finalmente a la habitación de este último. La ropa de ambos desapareció en cuestión de segundos entre mimos y besos tronados de Daiki al rostro de Ryou que soltaba pequeñas risitas por las acciones de su novio con su cuerpo.

-Daiki-san no, me haces cosquillas- se quejó suavemente Ryou en un volumen bajo siendo atraído por Aomine de la cintura siendo el moreno quien se sentó en la orilla de la cama con el cuerpo de Ryou encima suyo. Aomine no lo escucho, estaba más entretenido besando sus mejillas y cuello, tranquilizando a su manera a Ryou que estaba temblando por sus toques, no era la primera vez que lo hacían luego de esa primera noche, pero extrañamente Ryou se sentía nervioso –me está mimando demasiado, Daiki-san-

-Es normal que lo haga ¿no? Eres mi novio Ryou, te amo. Debo mimarte porque eres mi pequeño honguito- los ojos caramelos le vieron con un pequeño sonrojo bañando sus mejillas regordetas –además, me gusta verte sonrojado por mi culpa- antes de que Sakurai pudiera responder algo fue Daiki quien le robo un beso lento y suave.

Aquellos que enamoraron a Ryou.

-Daiki-san- el castaño acaricio las mejillas de Aomine robando otro pequeño beso –yo también te amo- volvió a besar los labios de Daiki quien esta vez le tomo de las caderas deslizando lentamente las palmas de sus manos sobre los firmes glúteos aun vestidos de Ryou acariciando lentamente esa zona de la anatomía de Ryou dejando que tome el control de aquel beso –tócame, Daiki-san-

Aomine metió sus manos bajo el bóxer de Sakurai apretando suavemente los firmes glúteos dejando que Ryou ahogara un sonoro gemido en su cuello al mismo tiempo que bajaba la ropa interior asegurándose de que su agarre en el cuerpo de Ryou fuera estable y seguro. Repartió besos por el cuello y pecho del castaño que temblaba por sus caricias subidas de tono, especialmente cuando Aomine había quitado completamente el apretado bóxer acostando en un movimiento rápido el cuerpo de Ryou sobre la mullida cama.

Los ojos caramelos brillaron intensamente enamorando un poco más de lo que ya lo estaba Aomine de Ryou. La diestra de Daiki quito los cortos cabellos castaños que cubrieran el rostro de Sakurai manteniendo la palma de su mano en la mejilla izquierda de Ryou.

Pronto un puchero apareció en los labios de Ryou al notar que era el único desnudo en la habitación, puchero que no paso por alto Aomine que de inmediato beso los labios de Sakurai manteniendo su mano en la mejilla roja de su novio.

-Quiero tocar también a mi novio, Daiki-san- se quejó Ryou sin quitar su puchero –no es justo que solo sea yo quien este desnudo-

-Alguien esta inquieto y desesperado ¿eh? - Ryou no afirmo ni negó nada, pero no es como si Aomine necesitara una respuesta –me tendrás todo el día para ti, Ryou. No seas mimado-

-Daiki-san-

-Tuyo solamente, Ryou- el castaño entonces se colgó del cuello de Aomine rodeándolo con sus delgados brazos jugueteando con los cabellos de la nuca de Daiki asaltando con ese rápido movimiento los labios de Aomine que no dudo en corresponder las acciones de su novio.

-Mio, Daiki-san

El moreno no detuvo la carcajada que broto de sus labios al mismo tiempo que dejaba sus labios ocultos en el cuello de Ryou.

La madrugada apenas empezaba.


El movimiento en la cama de Ryou era intenso.

El dueño de la habitación estaba acostado pecho tierra sobre la mullida superficie, sujetaba con nerviosismo y temor las sábanas blancas mientras abrazaba con fuerza una de las almohadas de la cama.

Ryou quería esto.

-Respira, Ryou- el castaño tembló en cuanto el aliento cálido de Daiki acaricio su oreja izquierda. Podía sentir las amplias manos de Aomine sujetando con seguridad y firmeza sus caderas, manteniéndolas sobre los firmes glúteos después –no es la primera vez que hacemos esto. No pasara nada-

-L-lo sé- respondió Sakurai ocultando su rostro en la almohada que estaba abrazando relajando su cuerpo para que Aomine no tuviera problemas para manejar la situación –pe-pero esta posición, Dai-Daiki-san-

-De este modo…- hablo Aomine lamiendo el lóbulo de la oreja izquierda de Sakurai poniendo en alerta a su bajito novio –en esta posición, mi pene llegara más profundo- levanto las caderas de Ryou trayéndolo hasta su pelvis provocando que Ryou dejara la almohada que le daba seguridad sobre la cama sintiendo perfectamente como el pene de Aomine, completamente animado y erecto cubierto por el condón frotándose entre los glúteos de Ryou provocando temblores en el cuerpo del bajito castaño -…estimulare correctamente tu próstata y juntos haremos que las sábanas de tu cama sean un completo desastre, Ryou- el castaño brinco sobre su cama en cuanto Aomine azoto con fuerza las palmas de sus manos sobre los suaves glúteos.

-Da-Daiki-san- llamo Ryou a su novio que ahora besaba su nuca asegurándose de entrar suavemente en su interior. El castaño tembló por la lenta pero segura intromisión de Daiki encogiéndose de hombros por el aliento caliente de su novio sobre su oreja y nuca repartiendo suaves besos en la zona –lento, por favor-

-Siempre, Ryou- el castaño relajo los hombros al mismo tiempo que tomaba las sábanas de la cama con fuerza, Daiki se relamió los labios al ver el estado necesitado, vulnerable y lleno de placer de Sakurai por su culpa –pero no prometo controlarme si sigues apretándome así- dio una certera embestida relajando más el estado de Ryou sujetando con firmeza las caderas de Sakurai.

El castaño dejo salir un sonoro gemido, así como el oxígeno que llenaba sus pulmones por aquella acción de Daiki. Se sujeto con mayor fuerza de las sábanas blancas moviendo sus caderas al ritmo de las embestidas de Aomine en su interior. Tenía curiosidad de saber de dónde exactamente saco la información de "esta" posición que había obtenido recientemente Daiki, pero debía admitir que era cierto y no era solo una falacia.

Definitivamente Daiki estaba llegando demasiado dentro de él.

-E-eso es Ryou, relájate- Aomine apretó su agarre en las caderas blancas de Ryou, seguramente dejaría marcas moradas de sus manos en la piel de su bajito novio, pero intentaría no pensar en eso –estoy llegando más adentro de ti, tu interior es cálido y me aprieta muy bien- continuo con los movimientos de sus caderas asegurándose de que su pene fuera abrigado correctamente por el cálido interior de Ryou.

Dios, la calidez de Ryou era su gloria en la tierra.

-Pu-puedo sentirlo, Daiki-san- gimió quedito el castaño acariciando su vientre levemente abultado, su novio no era exactamente pequeño así que podía sentir su pene estimulando correctamente su próstata y vejiga al mismo tiempo –m-más rápido, por favor. Mas, Daiki-san-

-Que chico tan adorable y pervertido me fui a enamorar- recargo su cuerpo sobre la espalda de Ryou soltando un momento las caderas del castaño para después apoyarlas sobre la superficie de la desordenada cama ganando estabilidad y mayor profundidad en el interior de Ryou y sus embestidas castigando con el choque de sus caderas y pelvis sobre los glúteos blancos de su novio –mi Ryou es tan perfecto- agrego Aomine llevando sus manos hasta las manos de Sakurai apoyándose de ellas y asegurándose de mantener el cuerpo de Ryou más conectado y junto al suyo.

-Daiki-san- Aomine se agacho lo suficiente para capturar los labios de Ryou en un suave beso manteniendo la velocidad lenta y profunda de sus embestidas en el interior de Sakurai que callaba sus gemidos con los besos de Daiki –te amo, Daiki-san-

-Yo te amo más, Ryou- beso la mejilla derecha de Ryou manteniendo sus labios en la frente de Sakurai deleitándose y excitándose en partes iguales por los suaves y tiernos gemidos que su no tan inocente novio soltaba.

Si, con Ryou a su lado todo era correcto.


Sakurai despertó exactamente a las siete de la mañana del día siguiente. Estaba adolorido, sus labios rojos y estaba completamente seguro que tenía moretones y marcas de Daiki alrededor de toda su piel. Afortunadamente no tenía que preocuparse ya por clases o tareas, estaban por terminar el semestre, por consiguiente, el año escolar. Lo que si le preocupa un poquito son los exámenes de recuperación a los que se verá obligado Aomine a realizar debido a sus bajas notas, pero Ryou confiaba en que Daiki pondría de su parte para pasar de año limpiamente junto con la ayuda de Sakurai para sus estudios.

La graduación de Imayoshi-san y Susa-san estaba a la vuelta de la esquina también y aunque no quería pensar en eso porque seguramente se pondría a llorar al ya no contar con sus capitanes en el equipo, estaba emocionado para saber quiénes serían los próximos capitanes de Too.

No quería pensar de más, así que se dedicó a observar con detalle el rostro de Daiki el cual estaba frente suyo. Habían terminado de hacer el amor a altas horas de la noche, así que era normal que Aomine estuviera agotado igual que él. Llevo su diestra al rostro de Daiki (dado que su surda era sujetada y abrazada por el propio Aomine que no soltó su mano para nada la noche anterior) y acaricio las mejillas morenas quitando un poco el cabello azul que impedía ver el varonil rostro de Daiki.

Sonrió suavemente al notar que Aomine buscaba sus mimos y caricias ese momento, Daiki beso la palma de su mano diestra manteniendo a su lado su mano surda.

-Buenos días, Daiki-san-

-Hola, Ryou- ahora fue Aomine quien acaricio el rostro de Ryou notando el bonito brillo en los ojos caramelos de su novio al despertar - ¿estas bien? ¿te duele algo? -

Ryou negó con suavidad pasando su pulgar por la mejilla de Aomine –un poco adolorido, pero puedo soportarlo, Daiki-san- beso con suavidad los labios de Daiki quien ronroneo complacido por aquella acción de Ryou.

Qué bello despertar, sinceramente.

-Aún es muy temprano para que estemos despiertos, Ryou- abrazo el cuerpo de Ryou refugiando su rostro en el pecho desnudo de Sakurai –no quiero separarme de ti tan pronto, Ryou- apretó su agarre en el cuerpo del castaño relajándose con los latidos del corazón de Sakurai que ahora le abrazaba en completo silencio, no queriendo alterar o despertar al ahora dormido Daiki.

Sakurai soltó una pequeña risita al mismo tiempo que acariciaba los cortos cabellos azules de la nuca de Aomine, dándole un pequeño beso en la frente velando un poco por su descanso y sueño.

Ese día podía despertar un poco más tarde de lo habitual.


-Tengo ganas de preguntar donde han estado ustedes dos todo este tiempo- hablo con burla Imayoshi Shoichi notando el estado agotado y cansado de Aomine quien gruño por lo bajo por el comentario de Imayoshi ocultando su rostro y labios en los cabellos castaños de Sakurai quien le daba suaves palmaditas en la cabeza por su reciente actitud –pero con solo ver a Aomine y su comportamiento me doy una idea-

-La imagen mental de Aomine y Sakurai teniendo sexo era innecesaria, Imayoshi- el sonrojo exploto en las mejillas de Ryou por el comentario de Susa provocando que Aomine viera mal al otro par sin dejar de abrazar a Sakurai.

Wakamatsu por poco se ahoga con su saliva por el comentario de Yoshinori.

¿Qué demonios?

Momoi soltó una ligera risita –ya, ya, no avergoncemos a Dai-chan y Ryou-chan- comento la chica colgándose del brazo diestro de Sakurai –mejor entremos al estadio de una vez, quiero ver a Ki-chan y Tetsu-kun en acción con su partido-

-Cierto- hablo finalmente Daiki apoyándose ahora en los hombros de Sakurai que ahora le veía con atención y emoción en sus ojos caramelos –Midorima y el maniático de Akashi estarán jugando también, Satsuki-

Momoi se mordió la mejilla interna –cierto, había olvidado aquel detalle, Dai-chan-

Ryou noto que el estado de ánimo de Daiki y Satsuki estaba mejor que el día anterior, supone que hablar con el ayudo a ambos chicos a asimilar el pasado que tuvieron en Teiko y enfrentarlo como debe ser. Al menos un poquito.

Sonrió levemente tirando un poco de la chamarra de Aomine aprovechando que el resto del equipo se había adelantado ya al estadio. Daiki noto sus intenciones y no dudo en robarle un beso tronado e íntimo a su adorable y bajito novio.

La final de la Winter Cup estaba a la vuelta de la esquina.

Y Aomine quería ver hasta donde llegaría Tetsu para ver hecho realidad su plan de trabajo.