Cielo - Sexto Cielo.

Michael balanceó una Lanza de Luz en sus manos con agilidad. La lanza sería borrosa para casi cualquier ser que entre a verlo.

Dios no creó solo a sus hermanos y a él para que sean sus hijos, sino para ser el Ejército de Dios. Y él, como la representación de un guerrero que era, era el líder del Ejército.

También lo era porque a Naruto no le interesaba algo como eso. A su hermano mayor le interesaba más jugar con sus hermanos, enseñándoles a pelear de una forma más tranquila.

"Hermano".

Michael se detuvo cuando escuchó la voz de Naruto. Se giró, viendo a Naruto ahí, de pie con una leve sonrisa amable.

"¿Entrenamos?"

Michael parpadeó un poco por lo dicho por su hermano mayor.

Nunca antes habían entrenado. Principalmente porque Dios no se los permitió, ya que no quería que se hagan daño. Sin embargo, ahora tenían permitido entrenar en esta sala creada en el piso exclusivo para ellos, los más poderosos de sus hermanos.

"Claro".

Naruto, entonces, movió su mano frente a él. Una Lanza de Luz dorada se formó en la mano de Naruto, con la misma altura de Naruto, más de 2,50 metros.

Michael balanceó un poco su lanza en su mano, y tomó una postura. Naruto miró la postura de Michael con curiosidad, y tomó una postura similar.

Ambos desaparecieron en un estallido de velocidad.

¡Clink!

Las dos lanzas de luz chocaron con fuerza. Naruto y Michael dieron un paso atrás, y volvieron a balancear la Lanza de Luz con más fuerza que antes.

Michael miró en silencio como su hermano era cada vez más rápido y fuerte. Aumentó su propia velocidad y, en consecuencia, su fuerza.

Las lanzas chocaron en distintos puntos entre ambos, causando destellos de luz potentes mientras ninguno quitaba la mirada de los movimientos del otro.

Naruto balanceó la lanza para golpear un costado de Michael, pero él mismo bloqueó ese movimiento con su lanza.

Naruto retiró en un milisegundo su lanza, y lanzó una estocada con la parte "filosa" directo al pecho de Michael. El rubio abrió los ojos por la velocidad, y apenas pudo girar a un lado, dejando pasar de largo la lanza, que Naruto retiró al instante.

Michael se dejó de mover un segundo, pero Naruto no se dio cuenta de eso. Movió su lanza nuevamente, con destino a "cortar" el pecho de su hermano.

Michael abrió los ojos.

¡FISS!

Naruto miró con los ojos abiertos como su lanza atravesó la mano de Michael, que solo pudo hacer eso para evitar que lo corte.

Retiró la lanza rápidamente, y tomó la mano de su hermano con una mirada preocupada. Un aura dorada salió de su mano cuando empezó a pasar energía para sanar a Michael.

"Perdón, hermano…"

Michael miró en silencio como Naruto lo curaba, pero lo detuvo. El mayor dejó de sanarlo, viendo como Michael sonreía suavemente, viendo como una cicatriz se formó en su mano.

"Esta bien. Solo me distraje".

Naruto lo miró con duda, pero asintió. No esperaba atravesar la mano de su hermano así, más cuando estaba seguro que podía bloquear ese golpe.

Michael miró en silencio la cicatriz en su mano. Luego, levantó la mirada, viendo a su hermano lucir algo avergonzado de lo que hizo.

"¡Hermano Naruto!"

La voz de una niña resonó en la Sala de Entrenamiento. Naruto se giró cuando oyó su nombre, y miró a su hermana menor favorita saltar hacía él.

"Gabriel".

La niña de cabello rubio y ojos azules saltó hacía el pecho de su hermano mayor, y lo abrazó, apegando su cara al pecho de Naruto cuando este la abrazo devuelta.

"Nos vemos luego, Michael".

"Hasta luego, hermano".

Naruto salió de la Sala junto a Gabriel, que empezó a hablarle rápidamente, sin detenerse entre palabras, para diversión de Naruto.

Michael miró a su hermano mayor salir entre risas con Gabriel.

………..

Cielo, Cuarto Cielo. Jardín del Edén.

Naruto miró en silencio el extraño lugar que creó su padre, con árboles llenos de manzanas. Gabriel, que estaba caminando a su lado tomada de su mano, miró con curiosidad infantil todo el Jardín.

Un león se acercó lentamente a ambos, siendo visto por Naruto, que miró como el mismo se sentaba y lo miraba. Se pasó su pata por su melena, para curiosidad de Gabriel, que no entendió porque ese león hizo eso.

Naruto estiró su mano y acarició la melena del león, que recostó su cabeza contra la mano del Lucifer.

"Acarícialo, Gabriel".

La pequeña Ángel acarició la parte inferior de la melena, sonriendo al ver como el mismo león disfrutaba de las caricias.

"Naruto".

Gabriel se sobresaltó ante la voz de su padre, que la tomó por sorpresa. Naruto se giró lentamente, viendo al león caer al suelo boca arriba, como pataleando feliz por sus caricias.

Dios miró en silencio a su hijo mayor jugar con un león. Naruto le devolvió la mirada a su padre, viéndolo con curiosidad.

"¿Qué pasa, padre?"

"Me llegó la iluminación".

Naruto sudó una gota ante el júbilo en la voz de Dios. Gabriel miró a su padre curiosa por lo que dijo.

"Sin embargo, no es por eso que vine. Tengo que hacer unas cosas, pero Chaos me pidió tu ayuda con algo. Ve a ayudarla, por favor".

Naruto asintió solemnemente.

"Entendido, Padre".

Gabriel hizo un puchero, viendo como Naruto se giraba y la miraba con una suave sonrisa amable.

"Volveré luego, hermana. Solo espérame".

La pequeña Ángel abrazó a Naruto, que le devolvió el abrazo con cariño. Dios sonrió, viendo a su hija más linda abrazar a su hijo mayor.

Naruto y Gabriel rompieron el abrazo.

En un destello dorado, Naruto desapareció de la vista de Dios y Gabriel.

"¿Qué vas a hacer ahora, padre?"

Dios miró a Gabriel con una sonrisa cálida.

"Me alegra que preguntes".

………..

Algún lugar de la Tierra.

Naruto apareció a unos metros de Chaos, que estaba con los brazos cruzados, viendo el lugar que había elegido para que su descendencia futura se plante.

Ella se giró y miró a Naruto con una leve sonrisa. El Lucifer la miró con tranquilidad, notando que ella estaba algo pensativa.

"Naruto, ¿Tú sabes como hizo tu Padre para crearte?"

El Lucifer lo pensó por unos segundos, y asintió. Si no estaba equivocado, hizo algo similar al crearlos a Michael y él, a cuando creó a sus hermanos.

"Usó su poder y nos dio forma. Cuerpo, mente y alma. Esencia".

Chaos no necesito mucha más explicación. Sin embargo, tenía otra idea en mente.

"No se mucho de eso. ¿Puedes ayudarme?"

"Claro".

Chaos estiró su mano, causando que Naruto levante una ceja. El Lucifer igual tomó la mano de la mujer, que sintió toda la energía de Naruto solo al tocarlo.

Por un segundo lució algo sorprendida y curiosa, antes de dejarlo a un lado de momento.

"Déjame sentir todo de ti".

Naruto asintió, viendo como Chaos se acercaba más a él, y lo abrazaba. Sintió algo picar en su mente cuando las cosas en el pecho de la mujer se pegaron a su torso, pero no le prestó atención.

Chaos jadeó levemente mientras se sumergía en el ser de Naruto. Sintió cada pizca de su esencia, de su mente, de su alma, y se sintió algo mareada.

Un minuto después, Chaos se separó de Naruto, viéndolo con una mirada casi profunda. El Lucifer no entendió esa mirada, solo se quedó viendo cuando la mujer tomó un poco de distancia, como si fuese iluminada con algo.

"Ya tengo todo claro. Gracias, Naruto".

El Lucifer asintió con una sonrisa.

"No hay de que".

Naruto desapareció en un destello dorado nuevamente al Cielo, dejando a una confundida y algo extraña Chaos.

La mujer Primordial sintió algo en Naruto. Algo que le encantó, que casi la hace querer quedarse con él, hundida en esa sensación.

"¿Fue su poder?"

Chaos no sabía que era, y ahora tenía mucha intriga.

"Mejor… Voy a crear a mis hijos".

……..

Cielo, Sexto Cielo – Habitación de Naruto.

La gran mayoría de habitaciones que los Ángeles tenían eran con un suelo y paredes hechas de nubes, con una cama similar, con la adición de unas "telas" que funcionaban para cubrir al que se acostaba, más una "almohada" para que la cabeza no esté en una posición incómoda.

Naruto, sin embargo, no estaba acostado. Se sentó en su cama, con la espalda apoyada contra una pared, y cerró los ojos para "meditar".

'Cuando lastimé a Michael… No se sintió tan mal como esperaba'.

Naruto no entendía el porque de eso. Había oído por su padre que si uno "lastima" a alguien querido debería sufrir, molestarle, hasta podría llorar.

Aunque el se sintió algo mal al principio, la verdad es que… En cierta forma, se había sentido bien.

'¿Por qué se sintió bien?'

Naruto puso una expresión confundida. Su mente se estaba llenando de dudas, pero sabía que no podía decirle a su padre.

Dios lo castigaría por lastimar a su hermano y no sentir pena. Algo en él le decía que eso iba a pasar, y no le gustaba pensar en como lo castigaría.

Momento…

'¿Por qué temo a que Padre me castigue?'

No se suponía que el sienta eso. ¿Por qué le tendría miedo a su Padre, si según él, un padre debe ser bueno?

Naruto abrió sus ojos lentamente. Miró sus manos en silencio. Apretó las mismas en un puño. Giró la muñeca, viendo todas las venas que se marcaban en su mano en silencio.

"Eres el sello de una obra maestra, lleno de sabiduría, acabado en belleza".

Las palabras de Dios llegaron a su cabeza. Entrecerró los ojos levemente, y luego se levantó.

Agarró la túnica que le habían dado, y lentamente, se la sacó sobre su cabeza.

La tiró a la cama, y miró su cuerpo. Apretó levemente sus músculos, viendo como se remarcaban las venas en sus brazos.

Entonces, levantó la cabeza, y miró con seriedad su vieja túnica.

'Tengo que enorgullecer a Padre. Dar más que él, ser como él… No. Ser mejor que él'.

Naruto estiró su mano a su vieja túnica, y en silencio, la hizo desaparecer en polvo. Polvo que salió de su cama y cayó al suelo.

Estando desnudo, se metió a su cama, se tapó, cerró los ojos, y se durmió, con un último pensamiento en la cabeza.

'Si… Seré semejante a Dios'.

………

Algún lugar del Universo.

Chaos miró con una enorme sonrisa feliz a sus primeros hijos, creados de ella misma. Estaban recostados en una "cuna" de energía, donde sus bebés dormían plácidamente.

Tres niñas, y tres niños.

"Nix, Érebo, Éter, Hemera, Gaia y Urano. Si, esos serán sus nombres".

A pesar de haberlos creado como sus hijos, Chaos no quería que ellos fueran Ángeles. Quería que ellos tengan más libertades, a excepción de los hijos de Dios.

"Ustedes serán Dioses Primordiales".

Estiró sus manos, y el poder salió lentamente de ella. Lo apagó, viendo como aparecía el hombre con el que debía hablar.

Dios miró con curiosidad a los hijos de Chaos, todos durmiendo en silencio.

"Voy a apartar mi territorio en otro plano existencial. Creo que no vamos a ser los únicos".

Dios miró fijamente a Chaos por unos segundos, antes de asentir solemnemente.

"Cierto. Lo que quedó del vacío se volvió una extraña Brecha Dimensional. Es probable que aparezcan más y se unan mediante la misma".

Chaos asintió. Dios simplemente correspondió el asentimiento y desapareció, yendo a hacer lo mismo que ella pensaba.

Nuevamente, Chaos movió sus manos, cerró sus ojos, y extendió su poder para rodear lo que era su territorio.

En menos de unos segundos, todo se convirtió en un nuevo plano existencial conectado tanto a la Tierra como a la Brecha Dimensional.

Chaos entonces abrió sus ojos, y suspiró satisfecha con lo que hizo.

"Ahora tengo libertad total… Bueno, no es como si me dijeran que hacer".

Los ojos azul profundo de Chaos vieron a sus hijos con tranquilidad.

"Noche, Oscuridad, Luz, Día, Tierra, Cielo… Me falta uno de los Mares, y uno donde puedan ir los pecadores"

"¡Vaya, no sabía que la hermana Chaos ya había tomado forma!"

Chaos se giró lentamente cuando oyó una voz femenina llena de vida venir hacía ella rápidamente, sin intenciones maliciosas.

Una mujer rubia, de ojos azules, con una expresión llena de felicidad y vida en su rostro. El cabello de ella se divide en dos flequillos peinados hacía atrás, mientras el resto de su cabello está suelto y fluye hasta su espalda baja. Su cuerpo está cubierto por una toga que deja un escote en medio de sus pechos, además de dejar descubiertos sus hombros.

Tiene un cinturón dorado alrededor de la cintura, con el resto de la toga fluyendo hacía abajo, tapando gran parte de sus piernas. Hablando de sus piernas, Chaos notó que está mujer tenía menos pechos y cadera que ella, pero no la hacía menos atractiva.

La mujer saltó y quiso abrazar a Chaos, pero la Diosa puso su mano en la frente de la mujer y la detuvo en el aire. Chaos ignoró los pucheros que la mujer hizo, a favor de ver a las mujeres detrás de ella.

Una de ellas tiene cabello ondulado de un verde oscuro, que fluye libremente a los lados y detrás de su cabeza. Su figura es delgada pero curvilínea, con pechos grandes como ella, cintura estrecha y buenas caderas. Un largo vestido verde cubre su cuerpo, con extraños diseños de flores y hojas.

La otra tiene cabello rubio ondulado atado detrás de ella en un elegante rodete, con flores y joyas en su cabello. Dos mechones largos ondulados caen alrededor de su rostro, enmarcándolo. Los ojos son azul grisáceo, y sus labios están pintados con algo que los hace ver un poco rojos.

Su cuerpo es curvilíneo, a pesar de no tener pechos grandes, pero resalta que tiene amplias caderas y una cintura pequeña. Dicho cuerpo esta vestido con un vestido blanco con detalles dorados, además de algunas joyas doradas aquí y allá.

"Hermana… ¿Por qué sería su hermana?"

La mujer rubia llena de vida hizo un puchero infantil.

"¡Porque nacimos de la nada! Solo que no tomamos forma hasta hace poco".

Chaos no notó un signo de mentira. Miró a sus otras dos "hermanas", que suspiraron cuando notaron que su hermana aún dudaba de ellas.

"Yo soy Ananke. Represento la Necesidad, la Compulsión y la Inevitabilidad".

La mujer rubia de aspecto más elegante habló, recibiendo un asentimiento de Chaos. La mujer de cabello verde sonrió suavemente, viendo a su hermana mayor con algo de paz.

"Yo soy Physis. Diosa de la Naturaleza y los Bosques".

"¡Oh! ¡Y yo soy Thesis! ¡Diosa de la Vida y el Espíritu!"

Chaos miró en silencio a las que serían sus hermanas. Eran raras, en especial Thesis, pero no sentía que mientan. Ni una alteración en el ciclo de su energía, nada.

Al menos no haría todo el trabajo sola.