Mientras tanto, Rivalun se entretenía riéndose al ver que por más que los Nicogumi y el Inazuma Bugeicho hacían algo al al respecto, sus intentos eran completamente inútiles ya que muchos más niños venían y entraban a su nave calabaza con el falso pretexto de ir al Mundo de los Sueños cuando en realidad todos ellos eran sacrificios preparados para la resurrección de aquellos monstruos sepultados en aquel lugar en la galaxia llamado Cementerio de Monstruos.
-Finalmente... ¡lo he conseguido!- la peliazul exclamaba en tono maléfico- Genial, puedo oler el miedo de los niños pensando ingenuamente que irán al mundo de los sueños cuando en realidad solo irán al infierno, ¡Jajajajaja!
-¡Estoy en casa, perras!
-¿Eh?
Varios destellos eléctricos junto con el sonidito de teletransportación de Dragon Ball aparecieron en la escena y en un momento, Candy apareció delante de Rivalun
-Ya llegó por quien lloraban.
-¡Tú! ¡Maldita raijin!- La malvada bruja apretó sus puños mientras su expresión era de furia- ¡Mataste a mi kaiju Rangifer! ¡¿Cómo alguien como tú puede tener el poder de dos dinosaurios?! ¡¿Acaso no eres una humana?!
-Sea lo que digas, no me importa- La raijin señaló con el dedo a la peliazul- Pero sí nena, esta belleza 1000% guapa y 100% sexy que ves aquí está para patearte ese plano culo.
-¡No tengo plano el culo! Al menos las veces que me lo he visto me gusta el tamaño
-Jejeje...
Rivalun al decir eso se sacudió su cabeza mientras Candy se reía.
-¿Qué haces aquí, Inazuma Candy?
-Sencillo, calzoncillo. Vengo a liberar a los niños que has drogado y secuestrado con engaños de llevarlos al mundo de los sueños.
La peliazul se rió burlonamente mientras que la raijin decidió endurecer su mirada.
-Pff, jajajajaja... Y ¿crees que podrás? Estos niños no sirven para nada, de hecho, sus vidas no me interesan. Ellos son solo un medio para alimentar mi propósito.
-¡Deja de decir eso!- La rubia clavó su mirada azul sobre el rostro encapuchado de la bruja- Eres una víbora rastrera... ¿Cómo puedo llamarte?- Sus ojos azules comenzaron a iluminarse- ¿Rivalun? ¿Tregear?... ¿Tadasuke Ooka Echizen?
-¡...! - Rivalun se quedó en silencio.
-Una vendedora ambulante vestida de yukata negra o vestida de bruja que durante todo octubre reparte paletas a los niños en las entradas en los colegios con el pretexto de que son para los que tienen y mantengan sus sueños... Todo eso con el propósito de drogarlos y con engaños hacer algo horrible con ellos.
-...
-Y encima, alguien que pertenece a la oficina de Minamimachi y que libera presos de la cárcel de Tenmacho, los convierte en monstruos y los envía para matarme o quizás a esa idiota de Yoshimune... Solo alguien tiene el poder de hacer eso- La raijin sacó de sus bolsillos de su pantalón lo que podía ser un envoltorio de papel- ¿Sabes que es eso?
-Es un simple envoltorio de papel.
-Es cierto pero el papel en sí, no es cualquier papel. Ese papel es washi.
-¡...!
-El washi es materia fina y echa de flora local como la mora turca, la flor ganpi, el bonsai de árbol, bambú, cáñamo, arroz y trigo. El washi es más resistente que cualquier tipo de papel y suele tener una larga vida útil. Se utiliza en varias artes tradicionales y en la elaboración de varios productos como son ropa, lámparas y juguetes.
-¿Y que tiene que ver un miserable papel conmigo?
-Porque gracias a los análisis de uno de mis hombres, ese envoltorio proviene de la Provincia de Echizen, la cual en el Nihon alterno, es el norte de la prefectura de Fukui. Tengo entendido que la capital de esa provincia es Takefu, ¿O me equivoco?
-¡...!- Rivalun comenzaba a sudar frío ante las conclusiones que daba Candy.
-Y con tan solo eso, ya puedo saber quien eres...- Una sonrisa se dibujó en el rostro de la rubia- Bugyo de Minamimachi, Tadasuke Ooka Echizen... La mano derecha de la shogun.
Rápidamente Candy acercó una mano para bajarle la bufanda del rostro de Rivalun. Era un rostro de tez blanca y ojos avellana tirando a miel.
-T-Tú... Maldita, ¿Cómo supiste mi identidad?
-Con solo escuchar oficina de Minamimachi fue suficiente para saber luego de que uno de mis hombres lidiara con una vendedora ambulante y encontrara ese papel. Pero eso para mí es lo de menos...- Ahora la mirada de Candy era una llena de furia y odio- Tú atacaste a uno de mis hombres... ¡No perdonaré lo que le hiciste a Matsuri!- Su puño derecho estaba cargado de electricidad.
Rivalun trataba de articular palabra pero la mirada de Candy como la electricidad que estaba desplegando en su puño... Parecía que en sí, ella no era para nada humana.
-Puedes herirme e insultarme todo lo que quieras, no me importa, después de todo soy un monstruo... Pero... ¡No permitiré que hagas daño a las personas que quiero mucho! ¡Tampoco no permitiré que lastimes almas inocentes!
-¡...!
-¡RASALAS PUNCH!
Como si se tratase de un león en ataque, la velocidad de Candy tomó desprevenida a Rivalun y acabó con un derechazo en el rostro de la peliazul y la estrelló fuertemente en el suelo.
(...)
De repente, los niños dejaron de moverse como si estuvieran saliendo de un trance.
-¿Dónde estoy?
-¿Qué está pasando?
Todos los niños estaban mirando a todos lados sin saber en donde estaban, momento que tomaron Kokoro y sus bomberos para alejarlos de la calabaza mientras otros iban hacia ella para ver si habían más niños y sacarlos.
(...)
-¿Q-Qué fue eso? ¿C-Como me golpeó?- Rivalun se tomó su cara la cual había sido golpeada. De la zona lastimada, salían unos cuantos destellos eléctricos dando a entender que el golpe no fue nada bonito.
Pero cuando se limpió la boca de repente, sus pupilas de miel se quedaron hacia atrás mientras comenzaba a temblar como si tuviera convulsiones. Su mano tenía lo que podía ser una pequeña mancha roja... Y no era cualquier mancha roja... Aquello era...
-¿Q-que... Que es eso?
La mirada de Rivalun... No, la mirada de Tadasuke estaba enfocada en la mancha y luego una gota cayó... Era una gota que caía de la comisura de los labios.
-¡AAAAAAAAAAHHHHHHHHHHGGGGGGGGGG! ¡SAAAAAAAAAANGREEEEEEEEEE! ¡ES MI PROPIA SANGRE! ¡AAAAAAAAAAHHHHHHHHHHGGGGGGGGGG! ¡SAAAAAAAAAANGREEEEEEEEEE!
En eso, de repente, a la mente de Rivalun se le vino algo a su mente:
Una imagen de una niña pelirrosa caída en el suelo, bocabajo, un charco grande de sangre emanando de su cabeza y en el reflejo de esa sangre, estaba una chica de cabello negro y coletas. La chica estaba haciendo desde un reclamo hasta terminar a las groserías mientras que otras dos chicas bajaban la cabeza.
-¡AAAAAAAAAAHHHHHHHHHHGGGGGGGGGG! ¡SAAAAAAAAAANGREEEEEEEEEE!- Gritaba la joven peliazul mientras veía horrorizada aquel liquido rojo hasta llegar al punto en que comenzaba a llorar.
-¿Qué carajos? ¿Por qué demonios está actuando así?- preguntó Candy notando a la chica que seguía con su drama.
-¡SANGREEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE! ¡NOOOOOOOOOOO! ¡POR FAVOR, NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!
- Ok, creo que se fumó uno grande, pero me da igual, solo está fingiendo, es más que claro que solo actúa para joderme, ¡pelea cobarde!
-Por favor, sea lo que sea que estés planeando, no lo hagas.
-¿Eh? ¿Quién es?
De repente, un agujero negro se manifestó exactamente al lado de Rivalun quien no dejaba de llorar. Era una especie de niña pequeña pero su apariencia era como la de una muñeca. Tenía un gran peinado afro rojo tirando a naranja, ojos grandes de color negro, su nariz era un pequeño triangulo y tenía puesta solamente un camisón negro con una estrella de cinco puntas al revés y un sombrero de bruja.
La raijin comenzó a chasquearse los dientes mientras veía a la figura recién aparecida.
-¿Y quién demonios eres tú?
-Mi nombre es Anabelle y yo soy la muñeca de Rivalun. Sea lo que seas que hagas con ella, no lo hagas. Sería de tu parte que lo que hagas con Tadasuke sería muy bajo.
-¿Por qué me pides que no lo haga? Solamente está haciendo un maldito drama.
-¿Es que acaso no lo entiendes? Si Tadasuke en verdad estuviera fingiendo, ella te habría tomado desprevenida y te había atacado al instante.
-No me importa lo que digas, acabaré con ella y pondré punto final a esto.
-¿Y si te digo que es hemofóbica?
-¿Hemo que cosa? ¿Qué? ¿Acaso es algo con los emos o qué?
-No, es emo pero con H al comienzo.
-¿Qué?
La muñeca hizo un facepalm.
-Miedo a la sangre. No es algo que sea del otro mundo, pero Tadasuke está traumada porque una gran amiga para ella casi muere por desangrado y eso la persigue cada vez que ve sangre.
Luego, de esa explicación, la raijin quedó en silencio.
-No lo sabía. Entiendo que es duro, pero que alguien como ella quiera destruir todo y tiene miedo a la sangre.
-Solo piénsalo por favor, ella está sufriendo
La raijin se quedó en silencio por eso, solo mirando a la peliazul llorando fuertemente.
-¿Ahora lo entiendes? Y bien, ¿Seguirás insistiendo o no con acabarla o lo fácil?- Preguntó Anabelle.
Candy dio un pesado suspiro.
-Sé que no debería decir algo hiriente o que pueda tratar de calmar las cosas, pero no me importa lo que ella tenga, tengo que vencerla a como dé lugar.
-¿Serás capaz de eso?
-Puede que no sea alguien para hablar de justicia, porque no soy una santa, pero si tengo la oportunidad de acabar con una enemiga, lo haré. Así que vete despidiendo de esa bruja, porque la mataré- La rubia iba a preparar su puño cargado de electricidad pero...
De repente un circulo mágico rodeó a Anabelle y a Tadasuke ante el asombro de Candy.
-¿Que demonios?
-Lo siento, Inazuma Candy, pero creo que hoy no se podrá... Por favor, cuando ya ella debe olvidar muy bien eso, para ese entonces pelearás con ella- La muñeca se acercó hacia la peliazul con tal de calmarla- Ya tranquila, Tadasuke... Soy yo, Annie... Tranquila.
Luego de eso, otro agujero se manifestó mientras ambas se sumergían en él hasta desaparecer. La raijin estaba en silencio mientras estaba pensando en que hizo o no algo correcto.
-Tsk, demonios- Gruñó la raijin.
(...)
Mientras tanto, con Kokoro y compañía y las dos sicarias del Inazuma Bugeicho.
Finalmente todos los niños que entraron a la boca de la nave calabaza fueron rescatados dando finalmente con que los niños estaban en su totalidad sanos y salvos. Los infantes que eran muchos como los bomberos estaban organizándose para ir a sus casas cuando de pronto el suelo comenzó a temblar.
De repente, los ojos de la nave comenzaban a parpadear de rojo a la par que sonaba una alarma de incendios. Los niños como los bomberos estaban sin entender que estaba sucediendo cuando de pronto, la nave calabaza lentamente estaba sumergiéndose mientras Candy saltó rápidamente hasta terminar a una distancia considerable como al frente de la nave.
-¡Corran!- Gritó Kokoro en tono fuerte- ¡Corran todos!
Todos los presentes desde bomberos y niños se pusieron a correr, incluso algunos infantes fueron en brazos como una manera rápida. Candy y sus dos sicarias quedaron a solas por unos momentos.
-Ninochi, Kuro. Creo que tendré quedarme aquí.
-Dono...
-No se preocupen por mí. Vayan con los demás hacia un lugar seguro- Miró hacia la nave calabaza quien lentamente estaba sumergiéndose en el agujero negro y luego a la luna llena- Creo que una vez más volveré a pelear contra un monstruo más fuerte.
-Entendido, Candy-dono.
-Por favor, cuídese.
La guardaespaldas y la ninja fueron con Kokoro y sus hombres dejando sola a su líder. La raijin sacó de su pantalón dos capsulas parecidas a las que usan en la Corporación Cápsula en Dragon Ball. Mientras tanto, sus listones se estaban moviendose y luego a la calabaza y luego a la luna llena.
-Amaterasu... ¿En serio tengo que hacer esto?
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.
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Dentro de la nave Calabaza...
Yoshimune había sido crucificada dentro de una cápsula y adormecida por un gas. Estaba tan convaleciente a tal punto que no tenía fuerzas ni para moverse ni gritar, ni siquiera no podía arder su cosmos posiblemente gracias quizás a la cápsula, la cruz en la que estaba sometida o por el gas. Cual sea el caso, su cosmos comenzaba a debilitarse hasta quedar en nada.
La pelirrosa estaba como Cristo en sus últimos momentos, su cabeza estaba agachada mientras sus rodillas estaban casi dobladas mientras que todo estaba en silencio, salvo las luces de discoteca que se movían dentro de la sala vacía en la que estaba.
(...)
En un lugar desconocido...
Yoshimune estaba en un lugar oscuro, todo estaba negro salvo ella. La joven veía el lugar a su alrededor y luego soltó un suspiro como si hubiera sido derrotada definitivamente.
-Ya veo supongo que eso es el fín. No tengo fuerzas y no puedo hacer nada- Bajó la mirada mirando hacia el suelo que era negro como su posible final en esta vida- Rivalun tenía razón, soy una vergüenza como Mahou Shoujo y como shogun.
-¿Acaso te rendirás?- una fuerte voz masculina le reclamó
De repente, una luz azul celeste se manifestó frente a la Shogun hasta que hizo aparición un hombre castaño de entre 20 y 25 años, de pelo y ojos castaños como de piel morena. El hombre estaba vestido con una armadura de color blanco y spandex roja.
La pelirrosa quedó en shock al ver a la persona frente suyo.
-Maestro Seiya...
-Nikko, una guerrera de Pegaso nunca se rinde y menos tú, eres mi pupila y tienes que salir adelante con esto, ¡usa tu cosmos!
-Maestro...
-Tienes que levantarte, Nikko- Ahora era otra voz masculina que se manifestó en una luz verde marina.
La luz terminó manifestándose en un hombre pelinegro de piel blanca, de cabellera negra y hermosos ojos verdes. Estaba vestido con una armadura verde esmeralda que hacia juego con sus ojos y en su brazo izquierdo portaba un pequeño escudo.
-Nikko, como un dragón ascendente, tienes que despertar tu cosmos sea como sea, porque un guerrero no se rinde.
-Shiryu-san...
Y ahora una luz blanca se manifestó hasta dar con un hombre de aspecto occidental, de cabellera rubia y ojos azules. Estaba vestido con una armadura plateada y con spandex blanca de las cuales resaltaba un escudo blanco y un cisne en su diadema.
-Hyoga-san...
-Congela todo a tu paso, Nikko- Habló el hombre rubio- Si la maldad reina, la gente no será feliz. Congela a tus enemigos y demuestra que eres la más fuerte de todos.
-Maestro... Chicos...
Ahora los tres hombres con armadura desaparecían hasta que quedaban seis cristales de forma rectangular que fueron a las manos de Yoshimune hasta que terminaron siendo siete cartas. En esas cartas estaban los tres hombres con sus armaduras y otras tres con los mismos tres pero vistiendo armaduras doradas. La séptima carta era una espada medieval de color dorado con un dragón chino de fondo.
-¡KISHIMOTO NIKKO! ¡TOKUGAWA YOSHIMUNE! ¡Pelea y enciende tu cosmos!
(...)
De repente, Yoshimune abrió los ojos y comenzó a elevar y arder su cosmos el cual se hizo dorado logrando destruir las ataduras de la cruz y luego toda la cápsula de vidrio en la que estaba encerrada. La joven pudo liberarse pero de repente se derrumbó producto del gas extraño que la adormeció.
La joven estaba tumbada en el suelo mientras extendía débilmente su mano derecha, de repente se manifestó una especie de varita mágica. La varita consistía en un cetro rosado con una insignia dorada, con una ala desplegada a los lados y un listón rojo amarrado arriba de ellas pero debajo de la insignia. La insignia dorada era un conjunto de tres hojas unidas entre sí. Era la insignia de la familia Tokugawa conocida también como el escudo Aoi y Gosanke.
La vara estaba suspendida por unos momentos hasta que cayó al suelo, Yoshimune intentó extender su mano izquierda con tal de tomar su varita pero perdió de repente el conocimiento.
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Volviendo con Kokoro y compañía...
Ante las palabras de los Nicogumi liderados por Kokoro, los niños huían en bandadas incluso la cerca que delimitaba los barrios Gegegenoge y Okiku habían sido derribada y destrozada. Kurome y Nino junto con otros ninjas del Inazuma Bugeicho llevaron a los niños que golpearon al hospital más cercano, los demás como los Nicogumi tenían que valerse por sí mismos, ellos no eran su preocupación.
La preocupación esencial del Inazuma Bugeicho era que la salud y bienestar de su líder, eso y nada más por lo que los Nicogumi y demás niños eran dejados a su suerte.
Volviendo con los bomberos, finalmente todos los niños estaban fuera de la ya derribada cerca mientras que los bomberos los llevaban a un lugar seguro, unos pocos quedaron y eran Kokoro, Genzo y Suneo y la Pandilla Alpha.
-Entonces es verdad lo que dijo Jonathan- Murmuró Zander- Ese campo mágnetico es un agujero negro.
-Kokoro, ¿Crees que esos son todos los niños que sacamos?- Preguntó Ed a la lugarteniente pelinegra.
-No lo sé con certeza, Ed.
En eso uno de los dos bomberos estaba alistando su arma para disparar a la extraña nave calabaza pero en eso, la segunda al mando lo detuvo.
-¡Genzo! ¡¿Qué estás haciendo?! ¡No dispares!
-¿Por qué no? ¡Tenemos que destruir esa cosa!- Dijo el pequeño castaño que no dejaba de apuntar.
-¡No! ¡Ni si te ocurra disparar! ¡No sabemos si hay más niños adentro!
-¡Pero tenemos que hacer algo antes que esa cosa se vaya!
En efecto, la calabaza lentamente iba descendiendo bajo tierra pero no contaban que una luz dorada fue como estrella fugaz hacia la extraña nave pero sin causarle destrucción.
¿Que era esa luz dorada que fue como un rayo hacia la Nave Calabaza de Rivalun?
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Volviendo con Yoshimune
Nuevamente Yoshimune extendió su mano izquierda con tal de tomar su varita mágica pero una vez más su visión se estaba nublando y amenazaba con nuevamente quedar inconsciente pero de repente...
(...)
Nuevamente en un lugar blanco
Yoshimune nuevamente estaba en un lugar blanco en todo su esplendor hasta que de repente estaban dos figuras de color dorado ante ella mientras de repente una sonata de flauta estaba sonando de fondo. Mientras que la sonata de flauta seguía esas dos figuras se materializaron dando con dos figuras humanas y de vestimentas japonesas.
La primera figura era un hombre alto de entre unos 20 a 30 años, de peinado chonmage, cara aplanada pero conservando buena mirada masculina, vestido de haori negro ceremonial y hakama gris de estilo ceremonial. El otro hombre era de mediana estatura, cabello negro como recogido al estilo chonmage, de aspecto bello digno de un galán de telenovela juvenil, vestía un gi de color azul claro y haori de color verde kaki.
Sobre ese hombre había un velo blanco mientras tocaba la flauta.
Nuevamente la pelirrosa quedó en shock al ver esas figuras.
-¿Quienes... son ustedes?
-Mi nombre es Yoshimune Tokugawa. El octavo shogun- Respondió el hombre alto de haori morada. Era el Yoshimune histórico.
-¿Qué? Pero ese es mi nombre... Bueno, mi título.
El hombre empezó a reírse fuertemente.
-Jajajaja... Somos las mismas personas pero de otro universo- Cambió su sonrisa a una mirada determinada- Yoshimune, ¿acaso es tu fin? ¡Tienes que seguir peleando y defender el Shogunato con toda tu vida! Un Shogun lidera su pueblo y si su pueblo no lo tiene, no es nada. ¡De pie!
-Los Tokugawa nunca nos rendimos- La otra persona delante de la pelirrosa, el hombre pelinegro de aspecto juvenil.
-¿Tú eres...?
-Iemitsu Tokugawa, el rey sin corona- Era el hijo de su abuelo Ieyasu y el cual era su sucesor pero sin haber logrado el trono- El Shogun que también te dirá que como la mandamás, tienes que levantarte, incluso si tu cuerpo es destrozado, tu espíritu deberá ponerte de pie de nuevo, ¡adelante!
-Tienes que hacer caso a las palabras de Takenoshin-sama...- Habló una dulce voz femenina hasta que una luz dorada se manifestó y terminó apareciendo una forma humana.
Al lado de Iemitsu, estaba una hermosa mujer rubia de ojos azules aunque vestia un kimono azul con decorados y unos hermosos ojos azules. La apariencia de esa mujer le hizo recordar a Yoshimune a su enemiga Candy.
-¿Quién es ella?
-Mi nombre es Otsuta Mizoguchi- Respondió la mujer- Y soy la madre de Tsuna, tal vez la conoces como Candy ¿no?
-¡¿La madre de Tsuna?!- Yoshimune quedó en silencio mientras su cerebro trataba de procesar- Espera... eso quiere decir que Inazuma Candy es... ¡No puede ser! ¡¿Ella es una Tokugawa?! ¡¿En serio?!- A pesar de los reclamos de la pelirrosa, la pareja se mantuvo calmada.
-Son muchas cosas que explicar, pero todo a su tiempo- La mujer le dio una sonrisa- Por favor, Nikko, cuida de nuestra Tsuna y dile que mamá ya pronto estará de regreso.
Las tres figuras al igual que los hombres con armadura se desvanecieron hasta terminar en dos cartas, una con la imagen de Iemitsu y otra con la del Yoshimune histórico. En el caso de la mujer rubia llamada Otsuta, eran dos pequeñas cápsulas y un perrito Akita de peluche con un kanji inscrito en su barriga y los número Cuatro y Cinco en sus costados.
-Guau...
-Cuatro y Cinco... Ietsuna... Tsunayoshi Tokugawa... Candy... ¿Entonces eres mi hermana mayor?
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(...)
Volviendo con Kokoro y compañía...
Kokoro y sus hombres contemplaban cuando finalmente la calabaza en su totalidad se sumergió en el agujero negro, de alguna manera el peligro acabó pero estaba la incertidumbre de que hubieran niños adentro por lo que sentían una especie de victoria agridulce.
Pero bien dicen que en el momento menos pensado una luz aparece...
-¡Chicos, miren!- Gritó Suneo mientras que Kokoro y compañía fijaron su vista en donde estaba la Nave Calabaza.
De repente, el suelo comenzó a iluminarse de color blanco mientras que la calabaza estaba comenzando nuevamente a surgir pero esta vez, la gran calabaza estaba siendo rodeada por una gran luz dorada como si estuviera encerrada y estaba elevándose más y más al cielo.
Kokoro y los demás estaban viendo ese extraño evento mientras que la luz dorada que rodeaba y bañaba a la Nave Calabaza bañaba e iluminaba el lugar como si fuera el sol que bañaba al mundo, como si fuera el mañana que necesitaba el mundo para vivir mejor.
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Mientras tanto, la nave ahora se había convertido en una gran bola dorada casi como una Genkidama mientras que dentro de ella estaba dibujada la legendaria insignia de la malva de tres hojas. Lentamente la gigantesca bola dorada se elevaba tanto pero tanto que parecía que salía de la Tierra.
La gigantesca Genkidama ya estaba fuera de la Tierra y de repente comenzó a desplegarse en todas direcciones posiblemente por toda la tierra, miles y miles de luces fugaces iban hacia todo el planeta mientras que en el cosmos brillaban dos constelaciones las cuales se dice que ambas tienen voluntades fuertes.
El Pegaso y el León Dorado.
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Kokoro y compañía estaban viendo un hermoso espectáculo ya que el cielo estaba bañado de color dorado como si de repente había llegado una hermosa mañana, posiblemente todo el reino de Edo era testigo de un hermoso fenómeno nunca antes visto y exactamente a horas cercanas a la medianoche.
Luego de unos minutos que parecieron horas como uno de los mejores momentos de la vida de cualquiera, el cielo retornó a su tono azul y negro habitual exceptuando a dos luces doradas que descendían de él. Kokoro y compañía fueron a ver que pasaba hasta que de repente la pelinegra, los dos bomberos y la Pandilla Alpha ahora fueron corriendo como si hubieran visto algo increíble.
Las dos luces doradas habían aterrizado en tierra cuando Kokoro y compañía fueron hacia ellas, bueno hacia una.
Las dos luces finalmente se manifestaron en dos formas humanas y ambas femeninas pero la que era totalmente rodeada era una joven de cabello rosa, la cual estaba vestida de camisa larga blanca con detalles negros en sus mangas, falda corta morada, medias largas negras y zapatillas marrón y por supuesto su ancho sombrero de bruja.
-Kokoro, chicos, ¿Cómo están?- La pelirrosa habló- Lamento haberlos preocupado.
Kokoro, Suneo y Genzo como la Pandilla Alpha estaban con lagrimas graciosas en los ojos y se lanzaron hacia la pelirrosa.
-¡SHIN-SAN!
Y la otra chica que estaba con Yoshimune era Candy. Pero lo importante aquí era que Yoshimune estaba finalmente a salvo y eso importaba.
-No puedo creerlo...- Kokoro miró de pies a cabeza a la pelirrosa- ¿En verdad eres tú, Shin-san?
-Que bueno que llegaste, Shin-san
-Que gusto verte de nuevo, Shin-san- Decían los dos bomberos quienes lloraban al estilo anime.
-¿Cómo estás Shin-san? Estábamos muy preocupados por ti- Dijo Úrsula quien se limpiaba las lagrimas al ver a la hija adoptiva de su mejor amiga con vida.
-Yo también quería verlos, chicos- La pelirroja dibujó una sonrisa.
Un chasquido de dientes se escuchó detrás de Yoshimune y compañía.
-Tsk, ¡¿Por qué solo le dicen cosas lindas a ellas?!- Candy estaba sentada en el césped, de espaldas y cruzada de brazos- ¡Al final yo fui quien sacó a esta niñita mágica de ahí y rescaté a los niños que la idiota esa lunática secuestró! En serio, ¿qué demonios es esa loca?
Al escuchar las palabras de la rubia, la shogun se volteó para verla sin dejar de lado esa sonrisa.
-Candy...- La pelirrosa le dedicó una sonrisa genuina- Gracias...
-¿Eh?
-Dije que muchas gracias, Tsuna-
-¡...!- Esas palabras dejaron en completo shock a la rubia.
La rubia se volteó rápidamente hasta estar al frente de la shogun, la cual le dio el muñeco Akita de peluche y las dos pequeñas cápsulas a lo que la rubia estaba sin palabras. El muñeco tenía los número en cada costado respectivamente y el kanji 綱 en la barriga. Las manos de la raijin comenzaron a temblar.
-T-Tú... ¿Cómo sabes qué...?
-Tu madre, Otsuta... sigue viva.
El ambiente estaba tenso. Nadie sabía de que hablaba Yoshimune, pero Candy sintió una punzada en el corazón y más cuando tomó a la pelirrosa de los hombros.
-¿Qué sabes de mi madre? ¡¿Dónde está?! ¡Dímelo ahora mismo o juro que diré que...!
-Ella vendrá por ti pronto... solo eso dijo.
La rubia soltó a la shogun, guardó las dos cápsulas en su caja pero sin soltar el peluche y decidió marcharse de ahí, aunque unas lágrimas caían de sus ojos sin que nadie se diera cuenta.
-Candy...
La raijin no dijo una palabra mientras se iba pero posiblemente estaba pensando en su madre llamada Otsuta. Pero no solo ella pensaba en su madre, Yoshimune también. La shogun pensó en su madre biológica, además de Nico que era una madre para ella.
Mientras que la raijin se iba hacia su Yoshiwara natal, de repente, otro grupo de personas fueron hacia Yoshimune. Eran el Doctor Taylor, Max y el equipo D y los otros miembros del Nicogumi que fueron a controlar la emergencia. Rex estaba a una distancia considerable mientras que Sukehachi y Osono estaban en el equipaje del chico rubio.
-¡Shin-san! ¡Volviste!- Gritó el chico castaño mientras llegó hasta la pelirrosa la cual estaba sonriendo.
-Chicos...
-¡Shin-san, realmente volviste!
-¡Buaaaaah, estoy conmovido!
Algunos de los bomberos del Nicogumi estaban llorando de la emoción al ver de nuevo a su amiga que era una chica mágica que trabajaba en el gobierno.
-¡Shin-san, que bueno que regresaste!- Dijo Zoe mientras se sentía como una fan frente a una estrella de televisión.
-Tal como se los dije, estoy aquí con ustedes. Gracias por su aprecio, chicos.
-¡Miren a esa niña!- Gritó Ed el cual señaló a una niña pequeña que estaba entre los bomberos.
Era una pequeña niña pelilavanda y ojos del mismo color de entre uno o dos años la cual estaba vestida de un lindo yukata blanco. La pequeña niña tenia pequeñas orejas de gato que se movían incesantemente. La pequeña gatita estaba con su carita de tez de piel cereza y se fue a abrazar a Yoshimune.
La pelirrosa alzó a la pequeña quien envolvió con sus pequeños bracitos su cuello y hundió su rostro en su hombro. La shogun no evitó conmoverse ante eso.
-Muy bien, vamónos- Dijo el Doctor Taylor a lo que todos se fueron.
Y justamente un hermoso amanecer comenzó a bañarse de naranja, Edo amaneció con un hermoso mañana, justo como debería ser en la mente y corazón de Yoshimune.
-Chicos, casi íbamos a perder un tesoro que tenemos- Dijo Kokoro mientras caminaba cerca de Yoshimune.
-¿Un tesoro?
-¿Que no lo saben? Me refiero a los sueños de los niños.
-Tienes razón, Kokoro- Ahora hablaba la pelirrosa mientras veía a la pequeña gatita que cargaba en sus brazos- Los sueños de los niños son nuestro futuro y quizás el de la Tierra.
-Eso me recuerda a un comercial que vi hace tiempo- Dijo Max mientras estaba en compañía de sus amigos- Los sueños son el futuro del mundo.
-Ya que están hablando de los sueños, ¿Por qué no nos dormimos y vemos nuestros sueños mientras regresemos?- Formuló Zander a lo que solamente recibió risas- ¿Que? ¿Que hay de malo?
-De hecho, no lo es, Zander.- Dijo Yoshimune mientras el sol naranja que iluminaba sus ojos rojos- Todavía aún nos queda mucho por hacer.
-¡Ah, no eres justa, Shin-san!- Se quejó Ed el gordito de la Pandilla Alpha- ¿No podremos ver ni siquiera un sueño?
La pelirrosa se rió de manera graciosa.
-Jajaja, lo siento, Ed. Para hacer realidad un sueño hay que enfrentarse al mundo real, ¿O no?
-Supongo que tienes razón.
-Antes de irnos a la estación, iremos a ver como está Oneechan- Dijo Kokoro a lo que Yoshimune no evitó preocuparse por su madre.
-¿Qué? ¿Qué le pasó a Niicchan?
-Lo mismo de siempre. Peleando y recibiendo palizas- Respondió la pelinegra- Pero no te preocupes, esa cabeza hueca está en la casa hospital de Haru Ichinose en Yoshiwara. Está bien de salud por lo que ahora está durmiendo muy bien.
La shogun soltó un suspiro de alivio.
-Que bueno. Quiero verla luego de mucho tiempo- La pelirrosa fue hacia donde estaba Úrsula ya que recordaba que tenía una baraja de carta en sus ropas- Ten, Úrsula
-Terry y sus cartas.
-Candy dijo que gracias pero al final no las necesita.
-Y tanta insistencia que tenía- La peliverde tomó las cartas y se las guardó en su chaqueta de cuero.
Caminaron por un rato hasta llegar a la nave helicóptero, aunque por ahora debían ir al distrito Yoshiwara ya que debían ver a Nico. Yoshimune veía a cada rato el sol iluminandose arduamente mientras que el cielo ya estaba empezando a formarse de color azul. Luego de eso miró la baraja que tenía en sus manos.
Seiya, los dos Shogunes y la madre de Candy... Aquello era real.
¿Acaso esas cartas serían un medio para hacer realidad su sueño de ver un Edo lleno de felicidad?
Sea lo que sea, solo el tiempo le diría esa respuesta. Igualmente el tiempo era mucho y en el camino habrían más situaciones y más aventuras. Igualmente las afrontaría, porque...
Después de todo... Era la reina sin cadenas...
.
.
.
Shizumu yuuhi to onaji iro
Sousa abarenbo Shin-san...
.
Dekkai yuuki wo oshiette itta
.
Dokohe kaeruka Shin-san
.
Dohoke kaeruka Shin-san...
Shin-san...
...
Akai yuuhi wo oikakete
Kieta abarenbo Shin-san...
.
Akuma taiji no tataka isumase
.
Dokohe kaeruka Shin-san
.
Dokohe kaeruka Shin-san...
Shin-san...
...
Ashita asahi ga mata noboru
Momoi abarenbo Shin-san...
.
Kokoro ni makka na honno womo yashi
.
Kitto matta kuru Shin-san
.
Kitto matta kuru Shin-san...
Shin-san...
