Cuando Hachiman despertó, se encontró a Horikita durmiendo en su pecho, la movió a un lado, y sintió una puñalada de conciencia, mintió descaradamente de nuevo. Era definitivamente un mal hombre en su sentir, luego agarró su celular que estaba en la pequeña mesa junto a la cama, y le empezó a escribir a Akihiko para preguntar si la excusa que se inventaron sirvió, Akihiko fríamente envío un pulgar hacia arriba y se desconectó.

-Tch -chasqueo Hachiman su lengua -que infantil -murmuró

-¿quién es infantil Hachi? -adormecida preguntó Horikita.

-Akihiko, seguro sigue molestó por abandonarlo así, pero mi madre creyó que me fui a quedar con él.

-Ve a bañarte voy a preparar el desayuno, debes ir al instituto sin problema Hachi -mencionó Horikita levantándose de su cama.

-Bien, no me demoró para que te alistes para el trabajo en el hospital.

Finalmente, después del desayuno, se cambiaron y luego caminaron hasta donde Hachiman apartó su motocicleta, cuando estuvieron ahí, Horikita abrazó a Hachiman y lo besó, este correspondió como un buen amante. Lo que no sabían los dos es que desde una buena posición dos mujeres observaron la escena, eran Ebina y Yui. Después del beso Hachiman subió a su motocicleta y se fue.

Ese día Yui fue a recoger a Ebina para comprar temprano uno de esos nuevos postres de temporada, la caminata era tranquila, estaban en un cruce de calles y Ebina apuntó su mirada hacía un punto fijo y tenía una mirada sorprendida, Yui siguió hacia donde miraba y una imagen mordaz atormento su mente "su Hikki besaba a una mujer y la abrazaba", esta se impactó al observarla con claridad y era esa mujer que llegó al evento que organizó el club y dijo ser médica, inmediatamente su vista se nubló y lágrimas brotaron, Ebina para que no sean descubiertas la jaló hacia la otra calle y se la llevó corriendo de ahí.

Cuando Hachiman llegó a su escuela, caminó con tranquilidad hacía su salón, pero de lejos miró a Miura que le hacía señas para que la siguiera, su instinto no deseaba hacerlo, sin embargo, ahí estaba ante Miura, esta le entregó un paquete con chocolates. Esta situación tomó por sorpresa a Hachiman.

-¿Estas bien Miura-san? ¿esto acaso no debería ser entregado a Hayama san? -preguntó Hachiman observando los chocolates con curiosidad en sus manos.

-Oye no lo malinterpretes, te lo doy como agradecimiento por tu ayuda de ayer, no te los pude entregar porque te fuiste temprano. -Haciendo un mohín comentó Miura.

-Veo… gracias por el regalo… no sé qué más decirte -mencionó incomodo Hachiman.

-Simplemente tómalo como una pequeña tregua, no somos enemigos, ni amigos… unos conocidos que se llevan bien -comentó Miura mientras agitaba su cabello y se marchaba del lugar dejando a Hachiman perplejo.

La jornada de estudio continuó normal para Hachiman, por no ser los incesantes ojos de Yui sobre su nuca, pero este lo ignoró y hoy simplemente decidió saltarse el club porque quería descansar de todo por una tarde, ya se iba a ir cuando Yuí se atravesó en su camino.

-¿Desea algo de mi Yuigama san? -cortésmente indago Hachiman.

-Es que ayer fue el día del evento y fuiste muy rápido, pensé que por eso iras al salón del club ahora y tal vez sería bueno ir juntos hasta ahí -comentó Yui nerviosa.

-Eh, si me fui temprano, pero mira Yuigama san, estoy muy cansado y esta tarde necesito descansar e ir a entrenar, me disculpas con Hiratsuka sensei, gracias por la invitación otro día será, adiós -comentó fríamente Hachiman.

-Pero… yo…-titubeaba Yui.

-Mira Yuigama san lo que tengas que decir me lo dices mañana con calma, enserio necesito descansar, así que mañana nos vemos. -dijo Hachiman saliendo del lugar.

Cuando Hachiman llegó a la casa se cambió y dejo preparada la cena de todos con anticipación para luego simplemente calentarla, después se recostó y durmió una siesta de dos horas. Al abrir los ojos se sentía más despejado, así que se puso una sudadera y fue a entrenar al gimnasio. El entrenamiento fue feroz y agitado, hasta el punto de no notar la presencia de Charlotte.

-¿frustrado Hache? -comentó la rubia de forma burlona.

-um no solo he estado un poco estresado, pero nada que un buen entrenamiento no calme -explicó Hachiman sin dejar de entrenar su cuerpo.

-¿enserio? Yo dije la insípida médica o tus fugaces amantes te dejaron amargado a tal punto que te ves muy molesto -con saña comentó Charlotte.

-Maldición, ¿Charlotte que deseas ahora? - cuestionó Hachiman fastidiado.

-Nada, ¿por qué tan agresivo? Tú sabes que solo debes ser así en las misiones, cuando estemos informales somos amigos.

-Charlotte tu no vienes a este lugar, sino desearas algo ¿dime que orden me dará ahora la reina de la muerte? -cuestionó Hachiman y Charlotte sonrió fríamente.

-En realidad iba dejar que Akihiko te informe, pero sabes me encantan tus ojos podridos, así que vine personalmente a comentarte una misión, ven sube a mi oficina -señaló la rubia y Hachiman la siguió.

Ya dentro de la oficina Hachiman se sentó en el asiento de los invitados y Charlotte se sentó frente a Hachiman encima de la mesa.

-Un asesinato, en la madrugada, es muy apresurado, tenemos solo horas para efectuar el plan, por lo visto no tenías planeado matarlo, pero cambiaste de planes ¿puedo preguntar la razón? -cuestionó Hachiman serio.

-Fastidió un proyecto, y el tipo es una basura

-¿y la familia también es basura? -cuestionó Hachiman serio.

-Te incomoda matar inocentes, ¿acaso no tienes cojones? -le reprendió a Hachiman con enojo Charlotte.

-Sobre tu pregunta la verdad detesto matar gente inocente, pero cojones si tengo soy un pirata mercenario, además tu eres mi jefa y yo soy tu empleado, ¿acaso puedo negarme a tus ordenes? -respondió fríamente Hachiman, esa respuesta sincera agrado a Charlotte que se acercó seductoramente a al pelinegro y sentándose en su regazo comenzó a besarlo apasionadamente. Luego llevó con un jalón fuerte a Hachiman a la pequeña habitación secreta e insonora que se encontraba en la oficina. Dentro de la habitación Hachiman se bajó los pantalones y calzoncillos, mientras Charlotte a su vez aflojaba su falda y quitaba su panty, sacando de un cajón unos condones que le lanzó a Hachiman, después se recostó en la pequeña cama que había, en ese momento Hachiman ya se había puesto el condón y se acercó encima de ella para luego penetrarla de una estocada con fuerza, Charlotte gimió extasiada, mientras existía un vaivén descontrolado de caderas, esta besó a Hachiman y mordió sus labios, este simplemente la empezó a embestir con más fuerza. Este breve encuentro en esa pequeña habitación duro solo unos cuarenta minutos, después salieron de ahí, cada quien a su hogar.

En la noche Hachiman volvió a mentir que se quedaba con Akihiko a su familia y se fue de misión. La noche era larga ya habían matado al tipo y su esposa. Y ahora buscaban a la hija de quince años que había escondido con su hermanito de ocho años. Todos los buscaban Charlotte ordenó que no quedaran testigos, Hachiman camino con cuidado y vio una lavadora grande y decidió abrirla dentro estaban escondidos la chica y su hermano al verlo le pidieron que por favor no les hiciera daño, este simplemente con dos tiros relámpago los asesino.

-Realmente lo siento chicos, pero si viven puede que les pase más cosas malas, lo mejor es una muerte rápida sin sufrimiento -habló Hachiman con una mirada sombría.