Las clases habían terminado, Korosensei se fue volando algún país a gastar el poco sueldo que le pagaron, la clase 3-E se fue retirando a sus hogares o al sitio que se les plazca.

Karma pensaba en ir al arcade con Nagisa y Sugino, pero claro la madre naturaleza no te avisa cuando te va patear en la cara.

Mientras tomaba su mochila podía sentir como sus mejillas se sonrojaban, se sentía algo mareado y los pocos olores antes suaves se habían tornado intensos.

La suave fragancia de bayas del valle de Nagisa y el aroma sutil a pino de Sugino se habían vuelto abrumadores.

Su rut había iniciado una semana antes de lo normal y no traía sus supresores, debe de llegar a casa antes que empeore.

La mayoría de alfas saltan hacia el omega más cercano (Nagisa en su caso), se tiene que tener un buen autocontrol para no caer en la tentación.

Autocontrol qué tiene, las feromonas qué está soltando harían reaccionar al omega más cercano si no se apresuraba.

"Karma vas venir?" Nagisa le pregunto acercándose a su pupitre.

El fuerte aroma de chocolate de Karma lo había goleado dejando parcialmente aturdido, no es nada bueno cuando el aroma de bayas empezó a ser más intenso y pudo notar un sutil rubor aparecer.

"Me iré a casa, ustedes diviertanse" Tomando su mochila emprendió su escapó hacia su casa antes que hiciera algo que no quiere.

Si se alejaba el efecto desaparecia, se disculpara después con Nagisa por eso.

El calor de sus mejillas estaba aumentando y la sensación de la picazón esta empezando aparecer, maldice a su antiguo yo por ser tan flojo y no colocar sus supresores de emergencia en su mochila, por su culpa esta yendo a toda prisa hacia su casa y pasando por ese infierno.

Se cubrió la nariz cuando los olores de la gente a su alrededores empezó a molestarlo, eran demasiadas fragancias de alfas como omegas que intentaban hacerlo caer.

El rut o época de apareamiento es dominada por los instintos primitivos, en ese aspecto eran parecido a los animales salvaje, se volvían cazadores en busca de una presa con la cual reproducirse.

Él no está muy ansioso por hacer eso en esos momentos, por mucho que le guste ese juego de cazar a la presa, no está para nada emocionado en dejar que sus instintos lo dominen y sea un completo salvaje con el primer omega que se cruce, tiene sus principios y una dignidad que le gusta tener.

Además no quiere tener cachorros en esos momentos cuando aún se podía considerar uno, esos pensamientos ayudan a mantener el autocontrol.

Debe de pensar que los demás aromas tan deliciosos son desagradables, debe de pensar que esos aromas tan apetitosos son desagradable, debe de pensar que esos dulces aromas son agrios.

Debe de pensar...

"Por fin" Soltó un suspiro cuando pudo llegar a su casa, no espero mucho para entrar tirando un portazo y dejándose caer en marco de la puerta.

Su cara se sentía caliente como su cuerpo, los aromas habían desaparecido de sus fosas nasales pero quería volver a sentirlos...

Una vibración en su bolsillo lo trajo a la realidad, sus ojos brillaron cuando leyendo el nombre de la persona que le envió un mensaje.

Darling: Las flores me gustaron.

Una sonrisa adorno su rostro al leer la respuesta de Gakushuu, el lindo omega le estaba agradeciendo por el ramo de flores que le dio esa mañana a escondidas de las cámaras de seguridad de la escuela.

"Shuu es un omega, es un omega con un aroma a fresas tan adictivo, quiero oler esas fresas" Empezó a murmurar listo para presionar el icono de llamada antes de detenerse.

Qué iba hacer?

Gakushuu es un omega, uno muy fuerte qué no se dejaría doblegar por nadie, pero se tenía que aferrar a su instintos por ley, sus feromonas son lo suficientemente fuerte para hacerlo entrar en celo a cualquier omega que pase demasiado tiempo a su lado durante su rut.

Era demasiado obvio como terminaría todo si tocaba ese icono, si le pedía a Gakushuu qué viniera a su casa, el omega se quejaría y se negaría pidiendo una explicación, explicación que no le daría.

La curiosidad le terminaría ganando, tal vez pensaría que necesitaba ayuda? No dejaría pasar una oportunidad perfecta donde se pudiera usar la situación a su beneficio.

En esta ocasión no sacaría nada beneficiosos, no quiere lastimar a Asano, no quiere dejar que sus instintos lo dominen y todo su autocontrol se vaya a la mierda por un maldito desliz que tuvo al no poder contenerse.

Tenía tantas ganas de llamar a Gakushuu, pedirle que viniera a su casa...

Movió su cabeza negandose a ceder ante esa idea tan egoísta para complacer sus instintos.

Esta cortejando al omega hace apenas una semana, no puede pedirle eso y arruinar todo su progreso.

Apago su teléfono antes que cometiera una locura, se levantó luchando contra el calor y las gotas de sudor que caían, no fue tan buena idea llenar su cabeza de pensamientos sobre el omega con aroma a fresas.

Asano Gakushuu es considerado el omega más hermoso del campus principal desde que ingreso a la escuela Kunugigaoka, con el aroma más dulce y adictivo, el omega más dicifil de conseguir.

Karma empezo a buscar en los cajones de su habitación sus supresores, debían estar ahí.

Al ser considerado el omega más bello muchos estudiantes de las 3 castas han hecho apuestas de quien sería el afortunado en cortejar con éxito al omega de cabellos rubio fresa, ellos lo ven como un maldito objeto, como un premio del cual presumir, una esposa trofeo es sinónimo a un omega trofeo, solo son vistos como objetos por sus parejas para ser presumidas, no son considerados humanos, son solos objetos.

Le enferma ese tipo de pensamiento, golpeó a muchos estudiantes que tenían ese pensamiento, no solo hacía Asano si no hacía todo los omegas en general.

Sus ojos dorados pudieron encontrar la botella con las pastillas, su sonrisa desapareció cuando se dio cuenta que ya no quedaba nada.

"Mierda" Su teléfono volvió a sonar, trato de ignorarlo dirigiéndose al baño por su última acción.

Su cara se puso más caliente, (era posible llegar al tono de rojo al que este llegando?) hay una maldita incomodidad ahí abajo, no va bajar la mirada para empeorar las cosas.

Regresando al tema de Asano, el es consciente de aquellos pensamientos tan degradantes, la gente suele olvidar de quien es hijo, el director es el alfa más temible qué uno se pudiera cruzar y había educado a su hijo quien tenía esa rudeza como mirada aterradora, el príncipe de hielo, un apodo que le queda como anillo al dedo a Shuu.

Karma llego al baño abriendo el único cajón que había en el lugar, movió los poco productos que habían encontrando lo que buscaba.

Miro con disgusto la inyección qué tenía los supresores, cortaría en unos minutos su rut, son más efectiva que las pastillas qué tardaban horas.

Otra cosa es que no le gusten las agujas, solo debía de inyectarse en el hombro y todo el problema estaría solucionado, su teléfono volvió a sonar.

Asano fue apodado príncipe de hielo por rechazar todos los cortejos de manera directa y fría, no había ningún alfa, omega o beta que no hubiera sufrido ese rechazo, claro, hasta que llego él.

No ve Asano como un objeto, ni cree que sea tan perfecto como dicen todos, el ha visto su otro lado, ese lado oculto con cinismo y arrogancia.

Él lo ve como un humano, como un igual que trata de superar, los dos tratan de superarse mutuamente olvidandose qué son alfa y omega, entonces le pregunto si podía cortejarlo hace una semana.

Espero el rechazo, no iba ha oponerse a la decisión que tomará, podía recordar con claridad como las pálidas mejillas se pintaron de un bonito rosa dándole una sorprendente respuesta tímida, había aceptando ser cortejado para decir que esperaba lo mejor, no aceptaría nada patético.

Ese día su corazón estalló de alegría, cupido lo flecho demasiadas veces.

No lo pensó más, se mordió el interior de la mejilla y se inyectó los supresores en su hombro, soltó una bocanada de aire cuando lo logro.

Retiro con cuidado la inyección y la desecho, después iría a comprar más pastillas de supresores, si se le olvidaba aún tenía muchos paquetes de agujas guardado.

"Ahora solo me queda un problema..." Soltó otro suspiro antes de mirar ahí abajo.


Después de arreglar ese problema y darse una ducha ya no sentía el calor sofocante, ni los deseos de reproducción... Debe de buscar otra manera de referirse a eso.

Sus ojos brillaron cuando su teléfono empezó a sonar y reconoció el contacto, sin pensarlo mucho dio un toque.

"Akabane" La voz de Asano sonó, sonaba algo molesto.

Que adorable.

"Estaba en el baño, acaso querías que te contestara mientras hacía mis cosas, entonces en el fondo eres un pervertido" Karma pudo burlarse de él ignorando lo que había hecho minutos antes.

"Que? No digas idioteces, solo quería decirte que me gustaron las flores, tienes buen gusto"

Karma soltó una risa al oír eso, en el fondo Shuu solo quería ser cortejado como un omega normal y tratar de ser uno.

"Solo lo mejor para el omega más inteligente que conozco, soy yo el alfa más inteligente pero si omitimos eso, yo soy el más inteligente"

"Yo sigo siendo el número uno en los exámenes Akabane, yo soy el que esta en la cima"

Karma agradece tener un buen autocontrol y no arruinar todo su esfuerzo, siguió hablando con Asano por el resto de la tarde.