Karasuma al ser un alfa cumplia con el estándar impuesto a su casta pero durante su tiempo en el ejercito, se le termino clasificando como un alfa agresivo, demasiado agresivo.

Durante su rut tenia que permanecer aislado por el bienestar de sus compañeros, era demasiado fuerte y sus feromonas habian terminado dejando desmayado a los demás alfas, los supresores rara vez funcionaban con él, solo por un tiempo y despues tenia que cambiar de marca.

Era un ciclo al cual se había acostumbrado, no podia disipar su instinto agresivo, debia de aprender a vivir con él, se acostumbro a aislarse cuando empezaba su rut, no queria herir a nadie.

Su instinto intentaba tomar el control para salir a cazar pero su disciplina era más fuerte para impedirlo, al menos lo fue hasta que lo conocio a él, mejor dicho se lo presentaron.

Sus padres lo habían comprometido sin su consentimiento a un omega unos años mayor a él, parece que no le tenían confianza a que encontrara un omega cuando crezca, a regañadientas tuvo que aceptar.

Ese día conocio al que seria su futuro esposo, un omega de sonrisa tranquila con cabello rubio fresa algo apagado como sus ojos violetas, había oido rumores de que todo alfa que se comprometio con él había roto el compromiso después de su primer encuentro.

Asano Gakuho no es un omega cualquiera, tenía la ambición de un alfa y deja muy en claro que no seria un omega esteriotipado, que queria ser más en la vida que un simple amo de casa.

Karasuma no rompió su compromiso, le agrado la manera de pensar del omega.

Las cosas salieron bien y en menos de un año se habían casado en una pequeña boda, por esos momentos olvido como era su instinto.

Los supresores de la marca que habia estado utilizando dejaron de hacerle efecto en el peor momento, su rut habia iniciado cuando estaba en casa con su esposo en alguna parte de su hogar, el suave aroma a menta se habia vuelto adictivo.

Sus sentidos se habian agudizado para localizar la posición del aroma, estaba en la sala, necesitaba ir con él, atraparlo, cazarlo, tenerlo solo para él.

Mientras tanto en la sala, Gakuho estaba leyendo un libro sobre la psicología humana, como las palabras podían afectar al cerebro humano.

Sus mejillas se sonrojaron cuando el fuerte aroma a romero se habia vuelto intenso, tan intenso que sus instintos entraron en alerta al no saber de que dirección provenía.

"Tadaomi?" El pregunto dejando su libro de lado, se levanto buscandolo con la mirada.

Si su nariz no lo podia ayudar lo harian sus ojos, por alguna razón se sentia como un animal apunto de ser cazado, no le gusta.

Su cuerpo termino cayendo con brusquedad contra el suelo, eso iba ha doler mañana.

Sus manos estaban atrapadas encima de su cabeza, el fuerte agarre dejaría moretones, el aroma a romero se había vuelto tan intenso para poder embriagarlo como si se tratara de alcohol, no podia mover su cuerpo por la presión del otro.

"Tadaomi?"

Sus ojos se abrieron ligeramente al verlo, sus ojos brillaban con intesidad, sus colmillos habian crecido y el fuerte agarre junto a las feromonas, solto un siseo cuando mordieron su mejilla.

"Tú rut inicio?" Un gruñido, significa que si.

"Te puedo ayudar pero necesito que me sueltes" Dos gruñidos, significa que no.

Va ser un largo día.


Cuando Karasuma volvió en si no podia recordar bien que había sucedido, lo ultimo que recordaba era haber olido la menta y después de eso todo era borroso, soltó un siseo cuando se sento, su espalda ardia como si lo hubieran atacado.

Ahora que lo veía bien, la habitación era un completo desastre, ropa tirada por todos lados y las almohadas rotas estaban en el suelo, el suave aroma de menta permanecia a su lado cuando no había nadie.

"Por fin despiertas"

"Gakuho"

El omega se estaba secando el cabello después de haberse dado una ducha, traía ropa demasiado holgada y cómoda pero que dejaba ver perfectamente su hombro lleno de moretones, el cuello no estaba en mejores condiciones, habían marcas de mordidas que destacaban en la pálida piel.

"Estoy seguro que tú rut termino, ya no me ves como si fuera un conejo al cual devorar" El omega no se guardo sus palabras mientras se sobaba la muñeca qué había quedado marcada como el resto de su cuerpo.

"Oh... Lo siento, yo no" El Alfa bajó la cabeza apenado por lo que sucedió.

Gakuho evitó soltar una risa al ver a su esposo en ese estado, siente que acaba de patear un cachorro.

"No me lastimaste si eso piensas, fuiste agresivo pero no es como si yo me negara" Le aclaro aquello, se hubiera sentado a su lado si todo su cuerpo no se sentará como si lo hubiera atacado un lobo.

"Debí de advertirte de eso, me clasificaron como un alfa agresivo" Karasuma le dijo mirándolo fijamente, esperando ver alguna mueca.

"Anotado, eso me servirá para el futuro, ahora levante y date una ducha, no almorzaras hasta que lo hagas"

Gakuho sigue siendo el omega más peculiar que ha conocido.

"Te acabo de confesar que esto siempre pasará cuando inicie mi rut y solo dices eso?"

"Puedo contigo, no importa lo violento que seas, podre contigo" Gakuho dijo aquello con tanta seguridad.

"Además estoy seguro que encontrare algún método para tener el mando" Lo último lo susurro aunque sus feromonas delataban su jugueteo.

Karasuma solto un suspiro sintiéndose entre aliviado y algo preocupado por esa última frase.


Karasuma puso una mueca cuando el aroma artificial de menta estaba por la sala de profesores.

"Que te echaste?" No pudo evitar preguntar viendo a su compañera de trabajo.

"Es un nuevo perfume" Irina se defendio mientras movia su cabello liberando sin querer sus feromonas de rosas frescas.

Las rosas frescas se habian combinado con la fragancia del perfume a menta artificial creando una combinación nada agradable para su nariz.

"Estaba probando nuevas fragancias para enseñarle algo nuevo a los mocosos" Irina habría seguido explicando su nuevo experimento disfrazado de enseñanza pero sus instintos de omega gritaron.

Estaba lista para sacar su pistola ante la amenaza, Karasuma era la amenaza? Esta muy seguro que no se puede romper el instinto y esta muy segura que no está defectuosa.

"Karasuma?" Se mantuvo un su lugar abriendo los ojos cuando las feromonas de romero se intensificaron.

El Alfa se había cubrido los ojos, soltando unos jadeos antes de escapar ante la atenta mirada de la omega femenina, prácticamente era un cazador en busca de una presa.

"Voy cambiar de perfume" Ella murmuró al darse cuenta que la combinación de los químicos de ese nuevo perfume había detonado accidentalmente el instinto de Karasuma.

Por mucho que le gustaría ir detrás de él no es suicida, tiene confianza en que no hará nada malo, es demasiado denso para hacerlo.

Mientras tanto lejos de ahí, Gakuho estaba terminando de revisar unos informes cuando frunció el ceño ante esa sensación tan familiar.

"Es demasiado pronto para que inicie su rut"

La sensación de sentirse como una presa no se fue, sus instintos se intensificaron con el pasar de los minutos.

La puerta fue abierta de un portazo, el portazo fue devuelto con el sonido del seguro siendo puesto.

Gakuho soltó un siseo cuando volvió a caer al piso, hasta ahora no se le quita la mala maña de tirarlo al suelo.

"Estoy muy seguro que tu rut no inicia hasta el siguiente mes"

"Yo tampoco lo sé" El Alfa le respondió besando con agresividad el cuello de su pareja.

"Aquí no, sabes aquí no podemos" Gakuho trato de apartarlo cuando sus manos fueron tomadas de rehén.

"Tadaomi, vamos a casa, allá puedes hacerme todo lo que quieras" Usando la voz suave de su omega interno lo empezó a persuadir.

Podía controlar por unos minutos al alfa agresivo con esa técnica que aprendió con los años, funcionó.

Le envío un mensaje de texto rápido a Gakushuu avisándole qué se fuera a dormir a casa de algún amigo.

Asano: Me estas echando de la casa?

No, quedate si quieres pero el rut de tú padre inicio.

Asano: Me quedaré en casa de Ren.

Va ser una larga noche.