Gakuho tiene un tamaño promedio de colmillos para ser un omega, son fuertes y reluciente, son parte de su orgullo qué no puede negar.
Una buena sonrisa podía ayudar a convencer a la gente si era necesario, un movimiento algo bajo pero efectivo si la situación lo ameritaba.
Los Alfas por naturaleza tenían colmillos más grandes y afilados, había visto unos cuantos de cerca, mayormente de todos los Alfas que lo rechazaban después de oír sus ideas futuras y su negativa a ser amó de casa.
Se siente agradecido qué al menos ese último alfa no está en contra de sus ideales, al contrario lo apoya y le desea exitosos.
Karasuma es alfa algo tierno, es unos años más joven que el y tenía ese encanto, aunque había algo peculiar.
Por alguna razón ocultaba sus colmillos, supuso que era tímido por lo que apenas se estaban conociendo, decidió no prestare atención a ese detalle.
Pasaron los meses, luego fue la boda y hasta ahora seguía ocultando sus colmillos, pensó que un alfa tan fuerte mostraría con orgullo sus colmillos.
Estaba equivocado y al él no le gusta estar equivocado, es como una derrota, odia las derrotas.
Aquellos pensamientos cruzaban su cabeza mientras miraba atentamente a su esposo hablando con algunos agentes del gobierno, tal parece que había captado la atención de esa gente.
Se dirigió hacia él cuando los agentes del gobierno se retiraron, Karasuma se habría dirigido hacia él de no ser por la pequeña ordada de Omegas y mujeres que se habían puesto a su alrededor.
Su esposo es demasiado popular para su propio bien, evitó fruncir el ceño ante las sonrisas brillantes qué mostraban con orgullosos los pequeños colmillos mientras las feromonas de diferentes olores se arromilaban.
Estaria mal planear un asesinato masivo? Sí, no puede manchar de esa manera su expediente si quería que su carrera como profesor tomara despegue.
Los padres no confiaran en él si en sale en los periódicos siendo acusado de un asesinato máximo hacia Omegas y mujeres que coquetaban de manera tan descarada, mostrando sus colmillos como método de coqueteo.
Tal parece que su olor a mente llego hacia su esposo, le dio una sonrisa esperandolo pacientemente a que se de cuenta que le están coqueteando.
"Soy casado"
Gakuho sonrió a la distancia cuando logro escuchar eso, su esposo se colocó a su lado para regresar a su hogar.
"Debo de enseñarte mejor las señales de que una persona te está coqueteando"
"No necesito de eso, pudo identificarlas"
"Te tardaste 5 minutos en darte cuenta"
"Me estaban preguntando cosas sobre mi trabajo, algunas me pidieron mi número para que le de detalles... Oh"
"A veces eres algo lento Tadaomi, dejame darte un par de lecciones y podrás identificarlo de inmediato" Los ojos violetas algo apagados observaron a detalle el rostro de su marido, de paso en esas lecciones podría sacarle información de porque oculta sus colmillos.
Su estrategia de sacarle información de manera indirecta no estaba funcionando, de algún modo Karasuma se las arreglaba para que terminarán hablando de algún tema sea de manera consciente o inconsciente.
Esta molesto y orgullosos a la vez por su astucia, pero no puede huir para siempre, si su estrategia indirecta no funciona probará con otro tipo de estrategia.
"Por que ocultas tus colmillos?"
Ser director, ir al grano y no dejar escapar a su presa, normalmente es el alfa quien caza al omega pero en esta ocasión es el omega quien va cazar al alfa.
"No los oculto"
"Tadaomi, cuando mientes no me miras a los ojos"
"No se de que estas hablando"
"Tadaomi"
"Gakuho"
La cena se volvió silenciosa después de eso, atacar directo no había servido y había hecho sentir a su esposo incómodo, en la cama se disculparia.
Cuando Tadaomi se molesta le da la espalda, sigue siendo un omega en el fondo y como todo omega con un alfa a su lado quiere algo de cariño.
Se había mentalizado para dar una disculpa que sonará lo suficientemente sincera, sus disculpas suelen ser sarcásticas creando de vez en cuando un mal entendido.
Antes que pudiera disculparse su esposo se había sentado en el borde de la cama mirándolo fijamente.
"Son demasiados filosos"
"Umh?"
"Mis colmillos son demasiados filosos, eso hace que mi sonrisa sea espeluznante, por eso lo oculto"
Entonces era eso, se termino sentado a su lado dispuesto a escuchar más sobre ese problema.
"Mi sonrisa es demasiado brusca y con mis colmillos altamente filosos, asusta a la gente, incluso a los perros, cada que me intento acercar a uno huyen de mi asustados"
Había visto la peculiar sonrisa cuando se emocionaba, se estremeció solo la primera vez, después de eso se llegó acostumbrar rápidamente.
"Los oculto para no causar problemas"
"Eso explicaba muchas cosas, no es necesario que lo ocultes conmigo, eres mi esposo" Gakuho le respondió mientras se acomodaba sutilmente su corto cabello.
"Tengo que verlos, en algún momento tendrás que marcame y al menos me gustaría ver los colmillos qué se van clavar en mi piel"
Las mejillas de Karasuma se sonrojaron sutilmente ante esas palabra tan confiadas, eso había sido una petición discreta qué le mostrará los colmillos.
El aroma a menta lo había logrado relajar lo suficiente si cedió tan rápido ante su petición, abrió ligeramente su boca dejan ver sus filoso colmillos.
Los colmillos son símbolo de orgullo, más para su casta pero el los ocultaba por las reacciones negativas de la gente ante el tenor que le tenían.
Gakuho abrió ligeramente los ojos al poder ver de cerca los colmillos, una sonrisa se formó en su rostro mientras se acercaba sin darse cuenta.
Sus ojos recorrian los caninos filosos, era como si estuviera estudiando sus dientes para un examen.
"Me gustan, son lindos, resistentes"
Esas sutiles palabras lo hacían sentir como si estuviera desnudo y Gakuho halagara su desnudez, esta completamente seguro que si tiene puesta la ropa.
Que ambos si tienen la ropa puesta.
Karasuma olvido el pequeño detalle que los colmillos también son considerados extremadamente eróticos para los omegas.
Eso explicaría porque por alguna razón los pocos omegas que habían visto sus colmillos terminaban chillando y sus caras se ponían rojas, el siempre supuso que era por temor y enojo.
"No tienes que esconder tus colmillos, al menos no en nuestro hogar, me gusta verlos"
"Sin duda eres demasiado peculiar"
"Gracias, de ser un omega corriente estaría chillando y seguramente con la cara roja"
"Como sabes? Estas sonrojo"
"Tadaomi, querido, te voy dar unas cuantas lecciones ahora sobre cómo son percibido los colmillos para lo omegas"
Antes que pudiera quejarse sobre eso, Gakuho ya se encontraba sentado sobre su regazo dejándolo sin escapatoria.
Unas cuantas lecciones no hacen daño de vez en cuando.
