Cuando tienes un prometido con un matrimonio asegurado muchos pasos típicos de una relación se saltan, como el usual cortejo y la entrega de ofrendas entre más cosas.

A Gakuho no le importaba mucho, aunque en el fondo podía admitir que si estaba algo celoso de las demás parejas y matrimonios.

Es un pensamiento algo infantil, un pensamiento de su omega interno desde que se caso, Tadaomi y él tienen una relación normal de esposos.

Cada uno se concentra en su vida, conviven entre ellos y demás, evitó fruncir el ceño el día que fue al super mercado a comprar los alimentos.

Sus oídos habían logrado escuchar como unas Omegas hablaban con tanta ilusión y amor sobre las ofrendas qué les habían dados sus parejas, no paraban de presumir ese echo tan cerca suyo.

"Algún día me regalarías una ofrenda?" Le pregunto eso a su esposo cuando regreso a casa.

Estaba acomodando las cosas y no pudo evitar sacar el tema a relucir.

"Ofrenda?"

"Normalmente es un regalo que se le da al omega para mostrar el interés en cortejarlo para formar una relación"

"Ya estamos casados Gakuho"

Claro, su esposo es muy denso, incluso más denso qué él.

"Lo sé, la ofrenda demuestra el interés que hay, normalmente se regalan flores o algún peluche"

"Mañana te traeré un ramo de flores"

"Ese no es el punto" Gakuho le dijo para ver a su esposo que se había ido, soltó un suspiro pidiendo paciencia.

Fiel a su palabra al día siguiente recibió un ramo de flores, la ofrenda se sintió vacía...

"No te gusta?" Karasuma le pregunto ante el suave aroma de menta que dejaba ver la tristeza.

"Tadaomi, una ofrenda tiene que ser algo que nazca de ti, no porque yo lo haya dicho" Gakuho le menciono mientras tomaba las flores.

"Es algo con sentimiento, aún así, gracias por el regalo"

Las flores fueron puestas en un jarrón mientras Tadaomi trataba de descubrir a fondo qué significaba eso.


Karasuma termino reflexionando sobre lo que le dijo su esposo, sabe que es muy denso en esas situaciones pero quería hacerlo bien.

Las ofrendas con importantes en una relación, es una muestra de interés genuino, algo que debía ser echo desde el corazón, al menos eso le respondieron sus subordinados cuando les preguntó sobre el tema.

El había comprado el primer ramo de flores que le pareció aceptable, fueron flores al azar ni si quiera fueron las favoritas de Gakuho.

No debía de ver la ofrenda como un deber que tenía que completar como si fuera una misión, debía de verlo como un gesto con sentimientos.

Descartó las flores, ya le había dado un ramo y no lo vio muy contento, debe ser algo más especial.

Nada de tazas con algún mensaje escrito ni ramen instantáneo, la cena no puede contar como ofrenda.

Estaba regresando a casa pensando en que le podía regalar a su omega, sus ojos se desviaron hacia las tiendas.

Tal vez algo en ellas llame su atención, se detuvo en su caminar frente a una vitrina qué exhibia muchos peluches.

"(Gakuho menciono una vez que le gustaba mucho ese animal)"

Con su determinación puesta decidió entrar a la tienda, ya tenía su ofrenda.

Después de comprar su obsequio, lo guardo en su mochila para regresar a su casa, llegaría en unos minutos.

Mientras tanto en el hogar Asano.

Gakuho se hizo la idea de no recibir ninguna ofrenda, podía vivir con ese hecho, no es como si se fuera acabar el mundo si no recibía ninguna ofrenda de su esposo.

Sus ojos estaban en su lapto antes de vagar hacia el jarrón vacío que tiempo atrás había albergado el ramo de flores que le dieron.

Debería de comprar nuevas flores para que no esté tan sombrío su estudio, el sutil aroma de romero apareció y pudo escuchar el grito que le indicaba qué su esposo había regresado.

Se fue a saludar a su marido, tal vez debería de comprar romero para ponerlo en el jarrón vacío.

"Bienvenido a casa Tadaomi"

"Estoy en casa, yo te traje algo"

"Umh?" Movió ligeramente su cabeza ante la curiosidad, eso es nuevo.

"Esto es para ti, dijiste en una de nuestras citas que te gustaban mucho, esto viene de mi corazón" Dijo aquellas palabras con tanta seriedad que uno lo podía tomar mal, aunque el sonrojo en las mejillas es muy adorable.

Una sonrisa se formó un su rostro cuando atrapó el suave peluche de pingüino de color azul claro, es adorable.

Solo había mencionado que le gustaban los pingüinos en una ocasión, cuando fueron a un acuario hace semanas, lo había hecho de manera vaga, ni siquiera creyó que su esposo lo escucharía.

Su primera ofrenda, podía sentir el calor subiendo a sus mejillas, calor que trato de ignorar.

"Muchas gracias, me encanta" Beso con suavidad su mejilla llevándose consigo al peluche de pingüino.

El peluche de pingüino descanso en su habitación por años, hasta el día de hoy donde esta desgastado por el pasar del tiempo.

Un recuerdo de su antiguo yo, un vago recuerdo de sus primeros momentos en su matrimonio cuando aún era normal.

Muchas cosas pasaron, su único hijo nació, abrió su escuela donde recibió a sus alumnos, luego su salud mental se fue deteriorando cuando perdió a uno de sus alumnos, la cago en grande por muchos años, metió la pata en grande y su hijo junto a su matrimonio sufrieron las consecuencias.

Aún sigue sorprendió de que Tadaomi no le haya pedido el divorcio.

Aquel peluche, su primera ofrenda era un recordatorio de lo que había perdido por culpa de sus ideales, por no ver lo que tenía, por no dejarse ayudar...

Gakuho tomo el peluche mirándolo con nostalgia, uno de sus ojos había sido reemplazado por un botón porque el bebé Gakushuu se lo había comido.

Ese día se dio un susto porque lo que sucedió, al menos salió por el otro lado y su hijo no sufrió ningún dolor, le gusta usar esa historia para molestar a su hijo.

Paso sus dedos por las fibras de felpa desgastada, Gakushuu inicio la preparatoria hace una semana y parecía más feliz ahora que Akabane lo estaba cortejando de manera oficial.

Korosensei había fallecido, fue un excelente rival y sabe que ayudó a su esposo en algunos aspectos, también lo ayudo a él, dejo el peluche en su lugar.

Tenía tiempo libre ahora que no es director, ya tiene planes para abrir una nueva escuela, unos golpes en su puerta lo hicieron reaccionar.

"Puedes pasar, hola Tadaomi"

"Gakuho" Su esposo lo saludo, aún tiene puesto su uniforme de trabajo.

"Hoy llegaste temprano, ni si quieres he podido tenrinar de hacer la cena"

"Las cosas están más tranquilas aunque el estado sigue intentado hacer que te convenza para que devuelvas el dinero que les sacaste"

"Lo gane justamente y lo sabes, ya lo estoy usando en mis nuevas acciones"

"Debía de intentarlo, aún lo conservas?"

"Umh? Te refieres a mi pingüino?" Gakuho volteo hacia donde miraba.

"Fue tu primera ofrenda, lo he cuidado por lo largos de los años"

"Ya veo"

Gakuho sabe que algo tramaba su esposo, puede oler el nerviosismo en el romero, tal vez podría burlarse un poco.

"Yo... Yo te traje esto, se que te gustan mucho" Tadaomi saco de detrás suyo su ofrenda.

"Oh" Gakuho extendió sus manos para sostener al peluche de pingüino, esta vez era de un color violeta suave.

Recuerdos de diferentes momentos pasaron en su cabeza al sentir la felpa tan suave, había extraño sentir esa sensación.

"Gracias" Gakuho le sonrió sin darse cuenta que había empezado a llorar.

Karasuma le sonrió limpiando con cuidado las lágrimas de su omega.