Dios mío, tardé demasiado en subir la parte 8. Poco a poco me estoy volviendo más lento y eso me preocupa.
Tenía pensado incluso subir el fanfic a YouTube con edición trabajada, pero si muy apenas y traigo estas cosas con demasiada diferencia de tiempo, dudo mucho que pueda seguirle el ritmo a una hipotética serie de vídeos en YT.
Ya sin más qué decir, les presento el capítulo de hoy.
Nos vemos en la siguiente parte.
La noche ha caído. El resto de la tarde, Goku y Jericho lo pasaron arreglando el desastre que había dentro del hogar de la espadachina, desde barrer el suelo de todas las habitaciones de la primera planta hasta reubicar muebles en mal estado. Esta actividad tan simple para Goku le permitió lucir sus capacidades físicas, siendo este capaz de cargar objetos pesados sin complicación alguna.
"¿Qué tanto peso podría levantar?" Se preguntaba Jericho. No se trataba de algo serio, pero seguía pensando en ello cada vez que lo veía pasar con otro mueble por los pasillos de la casa.
Mientras movía varios objetos sin importancia de un lugar a otro, escuchó caer al suelo una pieza de vidrio. El susto que tuvo Jericho fue genuino y permaneció estática por segundos, perdida y sin idea de qué hacer o cómo reaccionar.
Sus ojos caramelo visualizaron un retrato bajo un montón de pedazos rotos de vidrio. Su cuerpo no puede evitar agacharse y estirar una mano para alcanzar y tomar el retrato con el único propósito de verlo más de cerca.
—¡Ey! ¡¿Está todo en orden!? —Preguntó Goku, consternado por el ruido del vidrio roto.
La voz de Goku se distorsionó en su mente, haciendo que sonara completamente distinta.
Después de una serie de ecos de la misma voz, ahora, sonaba como la de su hermano, más específicamente cuando él era un adolescente.
"¡Tengo que enseñarle! ¡Hay que darle el ejemplo!"
"¡Señor Gustaf, no es seguro que tome una espada! ¿Qué piensa hacer con ella?"
"¡No quiero que se interese en ser una espadachina!"
"¡Pero no crea que usar una espada real con ella será la respuesta!"
"¡No dejaré que repita la misma historia...!"
"¡No sea duro con ella! ¡Ella es su hermana, después de todo!"
Jericho no emite ni el más discreto sonido. Estaba tan ensimismada que no se percató cuando Goku se detuvo frente a ella y tomó con delicadeza sus hombros.
—¿Qué te sucede? —Él mira a todos lados, buscando un porqué de los ojos cristalinos de Jericho— ¿Qué pasa con esa mirada perdida?
Cuando volvió en sus sentidos, Jericho le dio un cabezazo en la nariz a Goku por pura inercia, como una especie de mecanismo de defensa.
Goku gruñó del dolor y tocó su nariz para ver si no estaba sangrando.
—¡Ow, ow, ow! ¡Duele... duele!
Jericho sacudió la cabeza. Rápidamente trató de mitigar el dolor de Goku tomando su rostro y sobándole la nariz.
—¡Ay, no puede ser! ¡Cuanto lo siento!
—¡E-Está bien! —Dijo Goku— Bajé la guardia por un segundo, pero no fue nada grave.
Ella asiente, pero sigue sin olvidar el tema , ya que fue una acción involuntaria de su parte y tenía que haberse fijado en lo que hacía.
—¿Qué te pasó, de todos modos? —Goku sigue sobando su nariz— Parecías estar hipnotizada.
—Perdón —Jericho se disculpa de nuevo—. Me pasa cuando recuerdo largos trozos de memoria. No es voluntario, así que termino viéndome como idiota cuando sucede.
—No, para nada. Sólo ten cuidado y trata de evitar que eso te pase en una situación peligrosa.
Goku mira el retrato que su compañera dejó caer al suelo, con un marco de madera oscura y rodeado de cristal roto,y le picó la curiosidad. Lo recogió ante la mirada expectante de Jericho y no pudo evitar sonreír.
—¿Qué mosco te picó, ah? —Preguntó Jericho con una ceja alzada.
—¿Él era Gustaf, tu hermano? —Curioso, Goku le cuestionó a Jericho.
—Mhm... —La mujer asiente con una vergüenza notoria— Él era muy serio, o eso es lo que creí siempre.
Ambos adultos se sentaron en un par de sillas de madera que estaban por ahí cerca.
—¡Sí, hahaha! Tiene cara de pocos amigos, pero no luce como un mal sujeto. Tú, por el contrario, estás sonriendo discretamente.
El saiyan echa un vistazo al rostro de la mujer y lo compara velozmente con el del retrato de Gustaf y ella.
—¡Woah! Sí se parecen muchísimo —Goku lucía genuinamente sorprendido.
—¿Cómo si tuvieramos los mismos padres? —Jericho se burla del azabache.
—No, más bien como si fueran hermanos —Goku devuelve la respuesta sin alterar su expresión facial y sin mover los ojos del retrato.
—¡Pffft! ¡Sinvergüenza! —Jericho dejó salir su risa y se cubrió la boca para no armar un escándalo.
Goku es contagiado por la risa de Jericho y terminó por unirsele.
—Oye, Goku —Jericho se limpió las lágrimas causadas por la risa— ¿Tú tienes hermanos?
Él sólo se llevó una mano a la cabeza como respuesta. No era una anécdota que fuera contando por ahí sin más.
—Poof... Bueno, tuve un hermano mayor también. Sólo nos conocimos hasta que fui un adulto, y no es que haya sido una experiencia agradable...
—¿Pasó algo entre ustedes dos? —Le preguntó ingenuamente la mujer.
—Pues... Digamos que fue a la Tierra para llevarme con él y la cosa escaló muy rápido. Al final ambos terminamos muertos...
Jericho se fue de espaldas con todo y silla al suelo.
—¡Espera un maldito segundo! —Pronto se recuperó y levantó la silla para volver a sentarse— ¡¿Cómo que "terminamos muertos"!? ¿Me estás vacilando?
Goku supo que había metido la pata, por lo que no tuvo más remedio que explicarle la situación, no sin antes propinarse un golpe en la cabeza como castigo.
—Sí, es una historia un tanto interesante...
La espadachina alarga el brazo hasta poder tocar el pecho del saiyan.
—¿O acaso estoy hablando con un fantasma?
—¡Por supuesto que no soy un fantasma! —Goku gritó de manera cómica.
Goku despidió un suspiro y agachó la cabeza.
—Mira, existen esferas mágicas que pueden cumplir toda clase de deseos. Hay ciertas restricciones, pero devolverle la vida a un muerto no es una de ellas. A pesar de lo poderosas que pueden sonar, algunas de estas esferas tienen sus limitaciones respecto al deseo.
El mundo de Jericho comenzó a dar vueltas y más vueltas. Una tormenta de emociones recorrió todo su cuerpo, causando severa confusión y desconcierto.
—¡Goku, espera un poco! —Sus ojos estaban desorbitados y cristalinos una vez más, preocupando al saiyan por segunda vez— ¡¿Eso quiere decir que... no es una fantasía traer a alguien de vuelta a la vida!?
—Podría decirse de esa forma.
—¿Sabes lo que el mundo haría con esa información? —preguntó la mujer, consternada.
—En realidad, no mucho que digamos —responde Goku tranquilamente— Esas esferas sólo existen en mi mundo, y dudo mucho que alguien fuera capaz de cruzar entre dimensiones para llegar hasta ellas. Ni siquiera yo soy capaz por el momento, ahora imagina alguien que no tiene una nave similar a la mía...
—Vaya golpe de realidad...
—De todo modos ¿tú que piensas, Jericho? Te noté interesada en el deseo de revivir personas.
—No lo sé... No me tomes en serio. Hablé como si me pagaran por ello.
—Jericho ¿te gustaría...? —Goku no termina la pregunta— Ya sabes, hacer eso.
—¿Te refieres a...?
Jericho se cubre la boca del asombro.
—¡Yo... no estoy segura! —Se le veía sumamente mortificada a la mujer— No sé si pueda darte una respuesta concreta.
Ella unió ambas manos y las apoyó en sus piernas.
—El día que mi hermano murió, hubo muchos más fallecidos al lado suyo, figuras importantes y seres queridos por igual. Desconozco qué pensaría él acerca de esto, por eso lo dudo demasiado. Creo que todos perdimos a alguien o algo querido ese día y siento que no sería justo cumplir semejante deseo a una sola persona.
Goku la miraría con orgullo. Una sonrisa de satisfacción decoró su rostro con escuchar palabras tan gentiles.
—Él tampoco querría retar al destino. Gustaf era un hombre justo y fiel a sus creencias... No fue un hermano cariñoso, pero nos teníamos el uno al otro y sólo pude entender eso hasta que lo perdí.
Jericho se detuvo. Había dicho todo lo que quiso decir, asi que realizó una breve pausa para ver si Goku deseaba compartir algo con ella.
—Creo que... Eso era todo —Murmuró la mujer.
Sus miradas se cruzaron repentinamente. En el fondo, dejaron de sentirse solos. El tener a alguien con quien hablar de manera tan sentimental como si se conocieran de toda la vida era la cura de su soledad.
—Eres una buena persona, Jericho —concluyó Goku.
Antes no podía verlo directamente a los ojos sin desviar la mirada porque su confianza en él era frágil. Cada una de las palabras que salieron de su boca le dijeron el tipo de persona que Goku era, lo protector y simpático que podía llegar a ser con aquellos a los que consideraba más débiles. Y pensar que ese hombre pertenece a un mundo muy lejano al suyo. Ahora, mantener el rostro firme y recto cuando veía los ojos de Goku era una señal del aprecio que le tomó.
No le dijo nada, sólo lo miró y pensó en lo mucho que hubiera querido conocerlo antes, hace varios años antes.
Goku no entendía cuál era el afán de mirarlo con tan obvia intensidad, pero tampoco iba a leer su mente de nuevo para saberlo.
—¡Ah! Por poco y lo olvido —lo dijo casi a propósito para desviar la atención del otro tema.
El brazo de Goku pasó por detrás de su espalda, sacando de su bolsillo derecho un pequeño pero pesado saco rojo para mostrárselo a Jericho, quien no tardó en evidenciar lo extraño que le parecía ver a Goku cargando con eso mostrando una expresión facial de pura confusión.
—Mira lo que Meliodas me regaló.
Jericho soltó una linda risa y dejó que Goku abriera el saco de monedas frente a ella. Actuaba como un niño al que le obsequiaban un juguete.
—Dijo que te lo diera a ti, ya que tú sabrías manejar los gastos mejor que yo, ¡heh!
La cantidad de monedas de oro era ridícula. No había visto tanto oro junto en su vida
—¡Ese loco...! —Exclamó exaltada la mujer— ¡¿Por qué razón te ofreció tanto dinero!? ¡No creo que se hayan hecho amigos tan cercanos de un momento para otro!
—Me dijo que si vivíamos juntos... —Miró hacia arriba, pensando si repetir lo que ya había dicho— Pues eso, que tú conoces mejor la manera en cómo funciona el dinero en esta ciudad.
Ella esperó escuchar otra palabra salir de la boca del saiyan, lo cual no sucedió, por lo que se tomó la libertad de hacer una pregunta.
—Y dime, ¿tú querrías vivir aquí? ¡Claro que no para siempre, sólo por un tiempo! Al menos hasta que puedas regresar a tu mundo.
—¡Claro! —Responde alegremente Goku— Supongo que no me va a tomar mucho tiempo volver a mi mundo. Es un sitio acogedor.
Goku estaba por decir algo más, cuando una extraña sensación invadió su cabeza. Un mal presentimiento
Se le veía desconcertado e inquieto. Jericho lo notó a simple vista y no quiso callárselo.
—Me estás preocupando.
—Dejé de sentir la presencia de Lancelot y todos los muchachos que iban junto a él.
El saiyan intentó nuevamente sentir las energías de esa gente y falló por segunda vez. Algo extraño estaba sucediendo y no podía quedarse ahí sin hacer nada. Tenía un mal presentimiento.
—Jericho, volveré en un santiamén. Te prometo que no tardaré.
Goku usó la teletransportación y se esfumó de la sala de estar, dejando sola otra vez a Jericho.
—¿Qué pudo haber sucedido? —Se cuestiona para sí misma.
—No te preocupes. No debió ser nada grave.
Antes de siquiera poder hacer o decir algo ante la desconocida voz que escuchó atrás de ella, Jericho fue sometida y silenciada por una magia poderosa que la inmovilizó casi al instante, proveniente de quien parecía ser un siervo de Arthur.
—Por si tenías la duda, ese tipo irá a rescatarte en cuanto haya levantado mi magia de ilusión. Hasta entonces, él jamás sabrá que te fuiste.
Con una mirada de absoluta desesperación y miedo, Jericho tenía los ojos anclados a una de las ventanas de la sala de estar, mientras rogaba en su mente que Goku volviera pronto. La mujer comenzó a ser arrastrada en contra de su voluntad por una masa negra que envolvió todo su cuerpo, dejando su cabeza intacta, a excepción de su boca, hasta un portal del mismo color.
Goku apareció al lado de una gran y peluda criatura que dormía en un valle, justo cerca de la ubicación donde sintió el ki de Lancelot por última vez.
Pasó de largo a la enorme bestia y fue directo hacia las murallas de Wallnack. Se introdujo con cautela por las laberínticas calles de la ciudad y observó con mucho cuidado cada uno de los rincones en busca de una pista que le dijera sobre el paradero del muchacho.
Estuvo un par de minutos rondando a toda velocidad, hasta que pudo sentir nuevamente las presencias de todos.
La presencia de Lancelot era tranquila y su poder no aumentaba, lo que indicaba que estaba sano y salvo. Otro montón de energías dispersas por Wallnack, al contrario que el caso de Lancelot, estaban agitadas y emanaban miedo. Estaban peleando por sus vidas.
No perdió el tiempo. Goku puso dos dedos en su frente y apareció al instante justo frente a las presencias más agitadas.
Delante de sus ojos ocurrió una escena desgarradora: un joven acababa de ser empalado en el pecho por el brazo de un hombre al tratar de proteger a una chica alta. Todos estaban quietos y no pudieron hacer nada para evitarlo.
Goku simplemente alcanzó al hombre calvo y le propinó una salvaje patada que lo sacó volando de la ciudad por la fuerza del golpe. Ni corto ni perezoso, el saiyan dio media vuelta y atrapó al muchacho antes de que su cuerpo tocara el suelo.
—¡EY, EY, EY! —Con la piel pálida, Goku le da suaves palmadas en el rostro ante la desesperanzadora mirada de la muchacha que el chico protegió— ¡Vas a estar bien!
El saiyan saca una semilla del ermitaño con dificultades, pues le temblaba mucho la mano, y se la ofrece al chico, explicando los efectos que tiene al consumirla.
—¡Come esto, por favor!
Con la vista borrosa, él apenas y puede ver lo que sucede frente a sus ojos. Su audición también era terrible. Las palabras de Goku no llegaban a su mente.
La muchacha de cabello color rosa no le tomó importancia a la presencia de Goku en el lugar y, en vez de asustarse o parecer sorprendida, enfocó toda su atención en su compañero que había sido herido de muerte.
—¡JADE, PERDÓNAME! —Las lágrimas de ella caían sobre el pecho de su moribundo amigo— ¡Resiste, por favor! ¡El señor Tristán vendrá y te podrás recuperar!
—¡¿Su nombre es Jade!? —Goku miró de forma fugaz a la chica, recibiendo una respuesta afirmativa— ¡Jade, escucha! ¡Necesito que te comas esta semilla! ¡Tus amigos no deberían tardar en llegar, pero-!
El Ki del chico comenzó a desvanecerse y Goku no lograba hacer que se comiera la semilla, lo que hizo a Goku entrar en un estado de cólera y desesperación absolutas.
—¡No te dejaré morir por nada del mundo! —El saiyan desata todo su Ki divino y entra en el SSJG de golpe, bañando el lugar de una luz roja y fuego inofensivo que rodean a los presentes, incluyendo a los compañeros de ambos jóvenes que se encontraban en la cercanía— ¡Tus amigos esperan por ti! ¡Tienes sueños que cumplir y caminos por recorrer!
—¡¿Qué está haciendo!? —La chica estaba asustada por el escenario caótico que sus ojos presenciaban justo delante de ella. Pero, pese a lo abrumador del aura de ese hombre junto a su amigo, las heridas de Jade desaparecían con suma rapidez, por lo que no siguió reclamando.
—¡Levántate, chico! —Goku puso su mejor esfuerzo en una última carga de Ki y logró lo inesperado— ¡No tengo esferas del dragón aquí, asi que no quiero que nadie muera en mi presencia!
Un último destello rojo cegó a todos menos al saiyan. El chico abrió los ojos de manera abrupta y se levantó del suelo en un santiamén. La joven lo apegó contra su pecho y abrazó su rostro mientras lo bañaba en sus lágrimas de felicidad.
—¡JADE! —Exclamó con un tono de voz agudo y chillón. Su compañera estuvo realmente aterrada por la idea de perderlo.
Jade atinó a sujetar suavemente con sus manos los brazos de la chica, a la vez que sus ojos comenzaban a cerrarse. Él también temía morir y no ser capaz de ver a sus amigos nunca más.
—Me alegra que estés bien, Isolda.
Al lugar llegaron todos los demás jóvenes caballeros. Ver a Jade rebosando de vitalidad les arrebató un suspiro de alivio a todos.
Los dos chicos iban a agradecerle al saiyan por lo que hizo, pero cuando lo vieron, una rabia incontrolable deformó su rostro alegre.
—¡¡¡Sólo me descuidé un segundo!!!
No sentía el Ki de Jericho por ninguna parte. El peor de los escenarios ocurrió y no estuvo ahí para evitarlo.
—¡¡¡JERICHO!!! —Goku buscó desesperado la presencia de la mujer, temiendo que su vida corriera peligro— ¡¿Dónde estás!? ¡¿DÓNDE ESTÁS, MALDITA SEA!?
Goku desapareció de la vista de los jóvenes en una estela de luz blanca.
Una compañera de Isolda y Jade se acercó a los dos, mientras veía con temor el cielo.
—Ese era el hombre que hizo huir al rey Arthur hace unos días en Lionés... —explicó la peliazul al aire— No pudimos darle las gracias de forma más apropiada...
—Jade —Isolda no prestó atención a la otra muchacha— ¿Qué era aquello que me quisiste decir?
Tranquilamente y sin voltear a ver su rostro, el chico respondió:
—Quería pedirte una cita...
Goku apareció en un lugar oscuro. Creyó haber usado la transmisión instantánea, pero supo de inmediato que eso no era posible, ya que ni siquiera existía un Ki en ese sitio para teletransportarse.
—¡¿Es esto obra tuya, Arthur!? ¡Responde!
Intentó correr hacia adelante, en busca de alguien a quien tomar por la fuerza y amenazar para calmar su ira. Sin embargo, esa misma oscuridad que lo cegaba lo iba consumiendo de poco a poco. La sensación de ser absorbido por esa masa de oscuridad era horripilante, casi asfixiante.
Goku fue incapaz de luchar o defenderse. No se trataba de algo físico, material por decirlo de una forma. Era todo producto de su consciencia.
El cuerpo del saiyan estaba tirado frente al rey del caos, carente de autocontrol y juicio propio. Había logrado domar a la bestia mediante un simple hechizo somnífero de una de sus más fieles sirvientes, una maga que portaba una deslumbrante armadura blanca, al igual que su distintivo cabello y una expresión facial de pleno júbilo.
—¡Majestad! —Lo llamó la hechicera— ¿Qué planea hacer con este espécimen tan particular? *¡Heh!*
—El simple hecho de no estorbarme es suficiente para mí —confesó Arthur—. Podría intentar matarlo ahora que se encuentra indefenso, pero este hombre debe poseer una fortaleza mental monstruosa.
—Lo mejor sería dejarlo dormir, ¿no lo cree?
Arthur movió un dedo e hizo que el cuerpo del saiyan, quien se hallaba sumergido en un profundo sueño, flotara hasta una sala sin iluminación en la que colgaban cadenas y ganchos metálicos. Dentro de ella, había otro pequeño montón de personas con la misma condición que el azabache. Goku terminó siendo colgado justo al lado de Jericho.
—Y que lo digas.
Arthur fue a sentarse en su trono.
—Pese a todo, Son Goku no parece ser muy brillante —el rey se mofó de la personalidad del saiyan—. Creí que esa trampa tan simple no funcionaría, pero ya veo que sí.
—¡Pobre tontito! —Complementó la maga burlonamente.
Fin del capítulo.
La siguiente parte cerrará este arco, así que no se lo pierdan. Será el capítulo más largo hasta la fecha, superando las 4 mil palabras, incluso las 5 mil.
