Obligada a tener sexo

Capítulo 38

Ayumu:-¡Pero que lindura!-. (Exclamó la omega pelinaranja, mirando a la bola azul que tenía en brazos).

Yuu:-Sí, es mi sobrina-. (Yuu sonrió orgullosa).

Mei frunció sus labios al ver como Sayaka se reía con aquella linda omega, quien chillaba y estaba emocionada por tener a la bebe en brazos. Sintió como unos brazos rodearon su cintura sintiendo el aroma de Ren detrás de ella.

Ren:-Celosa-. (Susurró juguetonamente).

Mei rodó los ojos, llevando sus manos a la de la alfa para que la soltará y la encarará.

Mei:-No estoy celosa-.

Ren:-Tus feromonas, son de molestia y celos, Ayumu lo está notando, mírala-.

La más baja desvió la mirada de la pelinegra, quien estaba un poco tensa y ya estaba alejada de Sayaka, quien intentaba tocar sus sonrojadas mejillas.

Mei:-Es mi bebé-.

Ren:-Lo sé y también mía pero la dejaremos a su cuidado-.

Mei:-¡¿Cómo que a su cuidado?!-. (Exclamó Mei alterada, sobresaltando a todas las presentes y haciendo que la pequeña hiciera un puchero).

Ren:-Saldremos, sólo serán unas horas, ellas se quedarán cuidándola, Yuu-chan ya sabe que hacer-.

La ojiverde asintió alzando sus pulgares, sonriéndole a la omega mostrando sus dientes.

Mei:-Ah, alfas tontas-.

Yuu:-Será un descanso cuñada, vamos y deja que mi hermana meta el topo en la madriguera-.

Mei:-Alfa tonta-.

Yuu:-Gracias-. (La alfa sonrió de nuevo, acercándose a su omega, quien ya estaba jugando de nuevo con la pequeña).

Ren:-Volveremos en unas horas-. (La alfa le guiñó el ojo a la pareja, haciendo que Mei saliera de la casa).

Mei:-¿A dónde iremos?-.

Ren:-Iremos a ser felices-. (Susurró Ren, besándole la mejilla y encaminándola al coche donde había llegado su hermana).

Mei rodó los ojos, subió al coche sentándose en asiento del copiloto, Ren toma el cinturón y se lo pone, dándole una sonrisa.

Mei:-¿Ser felices?-.

Ren:-A nunca jamás, a Tokio Disneyland, al monte Fuji, iremos a donde tu quieras, donde solo nosotras dos para que estemos juntas-.

Mei sonrió tontamente.

Ren:-Te amo-. (Dijo Ren antes de poner en marcha el coche).

Mei:-Yo también…-. (Pensó la omega, apretando sus labios, sintiendo como sus mejillas se ponían calientes y rojas).

Continuará…