Obligada a tener sexo

Capítulo 39

La alfa paró el coche al llegar a una casita de playa, se apresuró a salir para poder abrirle la puerta a Mei como un acto caballeroso, ambas caminaron a esta, al entrar notaron un dulce aroma, Ren se quitó su chaqueta junto a sus tenis y miró a Mei, quien también hizo lo mismo.

Ren:-Iremos a caminar a la playa-.

Mei asintió, poniéndose una sudadera ya que hacia frío, ambas salieron de la pequeña casa, Ren entrelazó sus dedos con los de Mei.

El mar se veía hermoso, con el reflejo de la luna y las estrellas, el sonido de la marea tranquila, todo estaba perfecto.

Ren:-¿Te sabes la historia de esa casita?-. (Inquirió la alfa, sonriendo levemente, la omega negó sin despegar la mirada del mar).-En esa casa vivía una joven pareja que huía de la policía-.

Mei:-¡¿Me metiste en una casa de prófugos?!-. (Exclamó la omega bastante ofendida).

Ren:-No-. (Río la alfa).-Y te aclaró de antemano que eran dos chicas, pero bueno ellas huían de la policía pero no por cometer delitos si no que, ellas escapaban de la justicia para no ser separadas, su historia es muy triste ya que la familia de ambas no querían que estuvieran juntas porque existía una rivalidad entre ellas, es entonces que decidieron escapar, renunciaron a la fortuna que heredarían, al igual que los negocios que debían hacerse cargo al crecer. Su amor las ayudó a superar miedos, traumas que arrastraban desde pequeñas, ese definitivamente si era amor verdadero…Las dos lucharon por acabar juntas-.

Mei:-Linda historia-.

Ren.-Lo sé, es mi historia favorita, por eso te traje aquí-.

La alfa hizo que la omega parará su caminar, tomándola de las dos manos y mirándola a los ojos, sus rostros eran iluminados por algunas luciérnagas que pasaban por ahí y su cabello se movía por la suave brisa del mar, la omega la miró con atención.

Ren:-Yo Ren Hazuki, te amaré hasta el fin de los tiempos, te haré feliz y conmigo no sufrirás nunca…Yo…Yo…Quiero estar contigo hasta que la madre luna nos lleve-.

Mei apretó la mano de la alfa, sintiéndose emocionada y las lágrimas no tardaron en asomarse en sus ojos. Sentía que aquello era una propuesta de matrimonio.

Mei:-¡Te amo!-. (Gritó Mei, abrazando a la alfa, quien sonrió y le devolvió el abrazo con fuerza).

(…)

El cuerpo de la omega fue recostado con ternura sobre la cama, esta estaba siendo besada con delicadeza y amor, la alfa se pocisionó sobre ella, con cuidado. Las caricias eran tiernas, las manos de Ren acariciaban de aquí y allá, haciendo suspirar a la omega, quien tenía aferrada sus manos en la camisa de la pelinegra.

Ren:-Te amo-. (Susurró, deshaciéndose de la camisa de Mei, quien sonrojada desvió su mirada a otro lugar, sintiendo la mirada de la alfa).

Por alguna razón está vez se sentía tímida y avergonzada, era tan diferente a las otras veces.

Los besos de la alfa comenzaban a estremecerla, llenándole todo su cuerpo, sintiendo una agradable sensación de calor en su pecho, suspiró al sentir como sus delicados pechos eran acariciados.

Mei:-C…Cuidado…Aun estoy produciendo leche-. (Murmuró la omega bastante avergonzada).

Ren ronroneó besando aquella zona, saboreándolos, Mei gimió ante aquello pegando su zona íntima con el miembro de la alfa que ya estaba despertando.

Cuando ambas ya estaban desnudas, comenzaron a besarse con pasión, sintiendo aún más la fricción entre ellas, una de las manos de la alfa bajó hasta la entrada lubricada de la omega, acariciándola superficialmente.

Ren:-Te amo-. (Repitió la pelinegra adentrando sus dedos en la omega quien gimió levemente).-Te amo mucho-.

Mei:-Te…Qui…Quiero dentro…- (Susurró la omega desviando su mirada, sintiendo como sus mejillas tomaban más color).

Ren sonrió dándole un dulce beso en la frente, quien suspiró. La menor abrió las piernas de la pelirroja, acomodándose entre ellas, mirando como la omega tenía su rostro levemente fruncido con sus ojos cerrados, con su rostro sudoroso. Le di un último beso para ir adentrándose en ella, haciendo que la omega chillara, aferrándose a su espalda.

Ren:-Tranquila-. (Susurró la alfa, repartiendo besos en toda su cara, Mei sólo suspiró e intentó relajarse, mirando los hermosos ojos amarillos que tenía enfrente).

La alfa empezó con su suave vaivén, escuchando los gemidos de la omega, quien intentaba no cerrar sus ojos y observar el hermoso rostro de Ren, la alfa que le robó su corazón.

Mei empezó a mover sus caderas al compás de la menor, quien la besó nuevamente dejando sus labios rojos e hinchados.

Ambas se estaban sintiendo bien, se sentían llenas, se sentían completas, se sentían amadas.

Al sentir como el orgasmo estaba llegando, Ren llevó una de las piernas de Mei a su cadera, embistiéndola con un poco más de fuerza y rápido, haciendo que Mei se arqueará, dejando a la vista su hermosos cuello blanco.

Y paso.

Ren incrustó sus dientes en esa zona, sintiendo como su omega se contraía debajo de ella, llegando al orgasmo y gimiendo satisfecha haciendo eco en la habitación.

La alfa no tardó en llegar al orgasmo, expandiendo su nudo dentro de la omega y alejando sus dientes de la mordida para pasar a lamerla, limpiando la sangre que estaba saliendo.

La pareja se miró por unos segundos, Mei le sonrió ampliamente a Ren quien correspondió su sonrisa.

Ren:-Eres mía-.

Mei:-Soy tuya-.

Ren:-Por fin, fuiste tan difícil-. (Río la alfa dándole un beso en la frente).

Mei:-Alfa tonta-.

Ren:-Omega hermosa-.

Ambas compartieron una última mirada, sintiendo sus corazones latir con fuerza, rápidamente la omega paso sus brazos por el cuello de la alfa, sonriendo aun.

Mei estaba más que feliz por el hecho de que Ren no se haya rendido tan fácil, porque era lo que le estaba haciendo sentir amada, como ella siempre quiso.

Y Ren, oh Ren, estaba celebrando internamente, quería gritar a los cuatro vientos que ya era dueña de esa omega, de aquella preciosa omega, que tenía una familia con ella y que tenía a alguien a quien darle amor.

Ambas estaban felices de que la alfa haya obligado a tener sexo.

Fin.