¡Advertencia, este capítulo contiene Lemon!
Brick se levantó rápidamente de su lugar y fue hacia Blossom. Pasó un brazo alrededor de su cintura, sujetándola para que no cayera.
-¿Estás bien?
-Sí, ahora suéltame. -Respondió con tono tajante.
-Estuviste a punto de caer.
-Solo tropecé, eso es todo.
-Blossom, siéntate.
-No, ya me voy. Fue un error venir.
Lo empujó para que la soltara y se dirigió a la puerta, decidida a salir. Pero antes de que pudiera tocar la perilla, él la sujetó del brazo. Blossom intentó zafarse, pero sentir esa mano cálida contra la piel desnuda de su brazo hizo que un escalofrío recorriera su columna. Involuntariamente, dejó escapar un suave gemido y, avergonzada, se cubrió la boca con una mano.
Brick la miró fijamente, y al notar que ella no apartaba la vista, retiró delicadamente la mano de su boca y le dedicó una suave sonrisa antes de besarla. El beso fue lento, prolongado, y ella, a pesar de su resistencia inicial, terminó correspondiendo. La temperatura de su cuerpo comenzó a subir al estar entre esos brazos fuertes y el cálido roce de sus labios. Blossom sentía que perdía la razón, atrapada en ese momento, y justo antes de hacer algo de lo que pudiera arrepentirse, lo empujó y se apartó de golpe, completamente ruborizada.
-No. -Murmuró, más para ella misma que para él.
Brick sonrió, le parecía divertido el juego de atrapar a su presa. Intentó jalarla de nuevo por la cintura, pero Blossom reaccionó rápidamente y le dio una rodillazo en la entrepierna. Él la soltó al instante, soltando un quejido de dolor mientras se inclinaba hacia el suelo.
-Maldita sea... -Exclamó el pelirrojo con voz ahogada.
Blossom no perdió el tiempo y salió corriendo del lugar. Al llegar a la calle, buscó desesperadamente un taxi, pero se detuvo y se apoyó contra una pared. Sentía su cuerpo sensible y con la temperatura alta; su intimidad palpitaba y se humedecía. Jamás había experimentado algo así, y la vergüenza la invadía. Aun sintiéndose mal y sofocada, intentó calmarse y siguió adelante, deseando llegar a casa cuanto antes para descansar. En su trayecto golpeó con alguien yterminó en el suelo.
-Ten más cuidado. -Murmuró la joven, irritada.
-Y ¿qué tenemos aquí? Un hermoso petirrojo. -Dijo el desconocido con el que la joven había tropezado, mirándola con evidente interés. -¿Qué haces sola a estas horas, preciosa?
-Eso no es de tu incumbencia. -Respondió, arisca.
El joven se agachó a su altura y, con un gesto posesivo, le tomó el mentón.
-Vaya, qué lengua tan atrevida. Quizás debería enseñarte a controlarla.
-Ace, vámonos. El jefe Jojo nos espera. -Intervino uno de sus acompañantes, impaciente.
-Espera, Arturo. Esta chica tiene algo especial. -Dijo, fijando su mirada en ella. Luego se inclinó hacia su rostro e inhaló su aroma. -Vaya, parece que alguien está a punto de entrar en celo. -Añadió esbozando una sonrisa maliciosa.
Blossom abrió los ojos con sorpresa. Eso no podía sucederle; era completamente descabellado.
-Qué suerte tienes, preciosa. Tendrás cinco caballeros para complacerte. Billy, cargala. Vamos a divertirnos con ella. -Ordenó Ace.
Ella trató de levantarse, aún con esa incómoda sensación en el vientre, pero el joven corpulento y alto la levantó rápidamente, sujetándola por la cintura y colocándola sobre su hombro como si fuera un saco de papas.
-¡Suéltame, grandulón! -Gritó ella, forcejeando. Pero su lucha se detuvo, al sentir un placer inesperado con el roce de su piel contra su propia ropa.
-Tranquila, preciosa. Te vas a divertir con nosotros. -Mencionó otro joven, alto y delgado, mientras le cubría la boca con cinta.
El grupo comenzó a caminar y reír hasta que se encontraron con un joven de cabello rojo, rostro serio y porte dominante. Ace lo reconoció y puso una mueca de fastidio.
-Hola, Brick. Diría que es un gusto verte, pero estaría mintiendo.
Brick sonrió.
-Para mí tampoco es un gusto.
-Qué bien escucharlo, entonces no hay razón para que sigamos hablando. Hasta luego.
-¿Qué hacen aquí, grupo de sanguijuelas?
-Es banda Gangrena, no grupo de sanguijuelas, Brick. Y solo estábamos aquí por negocios.
-¿Esa chica es parte de sus "negocios"?
-Eso no te incumbe.
-Me interesa, especialmente cuando sus manos sucias se atreven a tocar lo que me pertenece.
-¿De qué diablos hablas? Esta no es la zorra de tu novia, así que déjanos en paz.
-Si te refieres a Berserk, ella no es mi novia.
-Ella no dice lo mismo.
-Me importa un bledo lo que diga ella. Deja en paz a esa chica.
-Lo siento, pero nosotros la vimos primero.
En un momento de distracción de Brick, Genio se lanzó sobre su espalda, y Ace aprovechó para dar instrucciones al grupo.
-¡Billy, pásasela a Serpiente!
El hombre corpulento la entregó rápidamente a Serpiente, quien salió corriendo con la chica en brazos. El resto del grupo no tardó en seguirlo, formando una fila apresurada detrás de él.
La molestia de Brick era evidente; Tomó a Genio y lo lanzó con fuerza a un lado antes de comenzar a perseguirlos.
-Quédense quietos.-Ordenó con su voz de mando, logrando que Billy y Arturo se detuvieran de inmediato. Sin embargo, los otros dos eran más rápidos y ya habían ganado distancia, sin llegar a escuchar la instrucción.
-Rayos... -Murmuró el pelirrojo, apretando los dientes antes de acelerar el paso para alcanzarlos.
Los dos jóvenes corrieron apresuradamente, cruzaron la calle y giraron en una esquina, escondiéndose en un callejón. Desde allí, Ace observó pasar a Brick.
-Esperamos cinco minutos y luego nos dirigimos a la guarida.
-¿Y la reunión con el Sr. JoJo? -Preguntó Serpiente, algo inquieto.
-Entenderá cuando le expliquemos la razón del retraso. -Respondió Ace, sin dejar de mirar a la joven.
Con un movimiento brusco, sujetó la quijada de Blossom, forzándola a mirarlo a los ojos mientras admiraba ese rostro blanquecino y pecoso.
-Tienes unos ojos lindos e inusuales, preciosa. -Dijo, con una sonrisa ladina.
Luego, le acarició la mejilla, provocando que ella dejara escapar una paqueña queja placentera.
-Tienes la temperatura alta, preciosa, y aunque tu aroma es suave, huele muy bien. Cuando lleguemos a la guarida, vas a suplicar que te follemos.
La expresión de Blossom se tornó a una de horror.
-Jefe, ya pasaron los cinco minutos, y los chicos están avisados.
-Perfecto, vámonos.
Serpiente obedeció y cargó a Blossom, mientras Ace avanzaba al frente. Caminaban tranquilamente hasta que, de repente, el líder sintió cómo alguien lo jalaba de la ropa y lo estampaba contra una pared.
-¿En verdad creyeron que les perdería la pista? -Dijo Brick con frialdad.
Serpiente se quedó perplejo, sin saber qué hacer; no quería dejar a su jefe a merced de aquel hombre.
-Pero ¿cómo…? -Preguntó Ace, aturdido.
Brick sonrió con ironía.
-Solo rastreé la peste que emanan.
Ace hizo una mueca y, sin que Brick lo notara, comenzó a mover la mano para llamar la atención de Serpiente y darle instrucciones para que huya con la joven. Cuando el secuaz intentó correr, el pelirrojo gruñó y elevó su voz de mando.
-Quédate quieto, alimaña.
Ambos sujetos se quedaron inmóviles y confundidos; se suponía que, por jerarquía y edad, el joven no debería tener mayor poder sobre ellos.
-¿Qué demonios…?
Brick tomó a Ace por la solapa de su camisa, esbozó una sonrisa mostrando sus caninos y habló con arrogancia.
-¿Qué pasa, Ace? ¿Creíste que te saldrías con la tuya solo porque soy más joven? Pues te equivocas. No soy un alfa… soy peor que eso.
Luego lo lanzó a un lado y fue directo hacia Serpiente, decidido a hacer que soltara a Blossom.
-No vuelvan a tocarla ni a acercarse a ella.
Ambos se quedaron paralizados, mirándolo con una mezcla de confusión y temor, y luego huyeron rápidamente, sin atreverse a volver la vista atrás.
-¿Estás bien? -Le preguntó el joven a la pelirroja mientras le quitaba la cinta de la boca.
-No... me siento muy extraña.
-¿Qué sientes?
-Me falta el aire, siento que no puedo respirar, la ropa me quema, estoy muy sensible y... me duele el vientre.
Esa descripción era un claro indicio de que estaba entrando en celo. ¿Podría ser que estuviera cerca de ese momento y que los chocolates lo hubieran acelerado? ¿Sería eso posible?
-Te llevaré a mi casa. Te daré supresores y tomarás una ducha con agua fría.
La levantó en brazos con cuidado y comenzó a llevarla hacia su coche.
En el trayecto, Blossom se movía inquieta, reaccionando con una sensibilidad creciente al aroma y al tacto del joven. Al llegar, la acomodó en el asiento trasero y condujo a toda prisa, decidido a ayudarla cuanto antes.
Al llegar a su destino, la cargó de nuevo, y ella comenzó a acurrucarse en su pecho. Brick se sorprendió al percibir un poco de su aroma natural, verificó que el collar seguíese en su cuello y en efecto, el artefacto continuaba en su lugar.
Con cierta dificultad, logró ingresar el código de la puerta y, una vez dentro, se dirigió al sofá para depositarla y poder buscar los supresores. Sin embargo, en el momento en que la dejó en el mullido asiento, la joven se aferró a su cuello, provocando que él cayera sobre ella. Blossom frotó su nariz contra la piel de Brick, inhalando profundamente su aroma varonil.
-Me gusta tu aroma. -Murmuró inconscientemente.
Brick alzó la mirada y la vio a los ojos; entonces, ella cerró la distancia entre sus labios. Al principio, el beso era tierno pero rápidamente comenzó a intensificarse, aunque de manera torpe.
Él se debatía entre detenerse o dejarse llevar por ese beso. El aroma de Blossom era débil, pero atractivo, incluso con el collar aún puesto. Ella rodeó sus brazos alrededor de su cuello y empezó a incitarlo, moviendo sus caderas suavemente contra las de él. Realmente estaba en una encrucijada; En ese momento, no sabía si agradecer o maldecir a Bersek. Con esfuerzo, Brick se separó de ella y, respirando con dificultad, le habló.
-Blossom, necesito... llevarte al baño, necesitas... agua fría... y supresores.
Ella volvió a besarlo y deslizó las manos debajo de su camisa, explorando la piel del joven. A Brick se le erizó la piel y pensó: "Si solo le aliviaba el malestar, no estaría mal, ¿cierto? Sería, más bien, una ayuda".
Con eso en mente con una mano, le separó las piernas, le abrió el pantalón, metió la mano y se fue directo acariciar su anhelo, la chica estaba realmente húmeda. Vio como la nínfula se retorcía y gemía solo con ese toque, sonrió con malicia e introdujo dos dedos en su hendidura bien lubricada.
Blossom soltó un gemido alto y él comenzó a mover los dedos para masturbarla, pero era realmente incómodo que tuviera el pantalón, así que le levantó las piernas y un poco la cadera, tiró de esa prenda estorbosa llevándose sus bragas de igual manera.
La joven se sobresaltó por tal acto inesperado, y más aún cuando Brick llevó el rostro directo a su intimidad y comenzó a lamer sus pliegues.
-¡Ah! ¿Qué… qué haces? -Preguntó, agitada y sonrojada.
El pelirrojo la ignoró por completo y continuó con su tarea, mordisqueando suavemente sus labios y profundizando sus lamidas en toda su vulva. Ella soltaba pequeñas quejas de placer al sentir su lengua acariciar su sensible perlita.
-Espera... ¡Ah! -Murmuró, tratando de empujarlo para detenerlo. Pero ese gesto solo hizo que él tomara su cadera con firmeza y hundiera aún más el rostro en su intimidad.
Blossom comenzó a retorcerse cuando el joven introdujo sus dedos en ella, estimulándola con rápidos movimientos de entrada y salida que simulaban embestidas. La sensación era deliciosa y nueva; Estaba perdida en el placer, gritando y gimiendo sin reservas. Llegó a un punto en que no pudo aguantar más y, con un grito de placer, liberó su dulce esencia entre la boca del chico y el sofá.
-Tu néctar es condenadamente delicioso. Podría probarlo una y otra vez sin cansarme. -Dijo el joven con una sonrisa pícara, mientras la observaba respirar agitadamente.
El chico se quitó la camisa rápidamente y la tiró al suelo, luego se abalanzó sobre ella para besarla en forma apasionada. Brick había perdido el juicio, la deseaba con una intensidad que lo consumía, y anhelaba marcarla como suya.
Blossom no pudo seguirle el ritmo, así que giró el rostro. Sin embargo, los labios de Brick se dirigieron directamente a su cuello, dejándole besos húmedos y leves mordidas. Una de las manos del joven se puso juguetona, deslizándose debajo de la blusa y sostén de la chica, comenzando a apretar y acariciar sus delicados senos. De pronto, se detuvo en seco, se incorporó y, con ambas manos, abrió de golpe la blusa de la joven, haciendo que los botones salieran volando y rebotaran por el suelo.
El sostén tenía el broche al frente, lo que facilitó las cosas para Brick. Sin esperar más, lo desabrochó y admiró esos preciosos montículos, decorados con una hermosa constelación sobre la piel. Sin perder tiempo, su boca se abalanzó sobre uno de sus pezones rosados, lamiéndolo, succionándolo y mordiéndolo mientras una de sus manos le daba atención al otro.
-¡Ah! Mmm...
Blossom no podía creer lo increíble que se sentía esa boca y esas manos masculinas sobre su pecho.
El miembro de Brick palpitaba anhelante por salir y poseer a su Mate. Con la mano disponible que tenía, se desabrochó el pantalón y bajó el cierre, sacó su miembro y comenzó a estimularse mientras sus labios recorrían la piel de la joven.
Subió hasta su rostro y, de nuevo, atrapó sus labios en un beso, mientras ese falo se posicionaba entre su anhelo. La chica no se percató de su acción hasta que sintió la intromisión de ese miembro, lo que la hizo gritar y clavarle las uñas en la espalda. Para impedir que siguiera, presionó sus piernas con fuerza.
-¡DETENTE!.
Brick la ignoró y deslizó una mano entre las piernas de la chica para evitar que lo detuviera, intentando de nuevo. Sin embargo, Blossom lo empujó rápidamente, deteniéndolo.
-No te muevas... me duele.
-Y eso que no he entrado por completo. -Respondió el joven con una sonrisa pícara antes de intentar moverse nuevamente.
Ella trató de apartarse mientras las lágrimas comenzaban a rodar por su rostro.
-Por favor... me duele, basta. -Suplicó entre el dolor y el llanto.
Él se detuvo, la miró a los ojos y le limpió las lágrimas.
-Tranquila, cariño, estás muy tensa. Relájate; Iré despacio hasta que te acostumbres a mí. -Le dijo en tono suave, mientras la besaba en el rostro y le susurraba palabras dulces.
Ella dejó de ejercer presión con las piernas, y Brick, poco a poco, terminó de deslizar ese falo amplio y grueso, deleitándose en la estrecha y húmeda cavidad que lo abrazaba en forma exquisita.
Comenzó a moverse y ella volvió a quejarse.
-Iré despacio. -Murmuró, intentando calmarla.
Después de un rato, el dolor comenzó a pasar a segundo plano, dando lugar a una sensación de exquisito placer. Sus gemidos se hicieron más intensos, llenando la habitación. Eso animó a Brick a aumentar la velocidad de sus embestidas, dejándose llevar por la pasión del momento.
Ella se retorcía y se aferraba con fuerza a él, mientras el placer la envolvía por completo. Pronto, sintió su cuerpo erizarse, y pasar una serie de escalofríos por su columna. Su vientre se contrajo, y los dedos de sus pies se crisparon mientras una intensa ola de placer la atravesaba. En un momento de éxtasis, le clavó las uñas en la espalda y dejó escapar un grito de júbilo, sintiendo cómo un líquido cálido descendía por sus nalgas.
Brick se separó suavemente, disfrutando de ver ese hermoso cuerpo perlado en sudor. Ella lucía tan dulce y erótica mientras intentaba recuperar el aliento.
Se deshizo de sus prendas con rapidez, y, en un impulso, tomó una de las piernas de la joven, inclinándose para besar, lamer y morder aquella tersa piel. Los colmillos de Brick dejaban finas líneas rojas sobre su carne, mientras sus labios succionaban pequeñas partes para dejarle marcas sutiles.
Blossom experimentó una mezcla de placer y dolor que la envolvía, intensificando cada sensación hasta volverse un deseo incontrolable por más.
-¡Ah! Sigue... por favor... -Logró articular Blossom, su voz llena de desesperación y deseo.
Brick levantó la vista y sonrió satisfecho. Soltó la pierna de la pelirroja y, con un movimiento firme, se acomodó sobre ella, atacando sus labios en forma hambrienta. Alineó su miembro en la entrada de la joven y comenzó a moverse en parsimonia.
-Mi dulce Mate. -Murmuró el joven, antes de besarla con ternura en la frente.
Brick aumentó la velocidad de sus embestidas, haciendo que la joven jadee y gima fuerte. El corazón de Blossom latía desbocado y una corriente eléctrica le recorría toda la espalda. Estaba cerca de tocar nuevamente el cielo.
Las paredes de esa cavidad estrecha se contrajeron atrapando el miembro de Brick, generándole un clímax inesperado y profundamente placentero.
Ahora jadeaba, intentando recuperarse de tan exquisita experiencia; era la primera vez que lo disfrutaba de esa manera. Ahora se preguntaba si debía continuar, pues Blossom se veía realmente agotada. Con ternura le despejó su rostro y admiró sus finas facciones, antes de que su mirada se desviara hasta su cuello.
Le arrancó el collar y comenzó a frotar su nariz contra su piel, inhalando su dulce aroma. El contacto de su cálida piel y su exquisito perfume despertaron una nueva ola de deseo en él, provocándole una nueva erección.
Blossom comenzó a reírse al sentir las cosquillas, pero pronto sus risas se convirtieron en suspiros y quejas placenteras cuando Brick comenzó a besar y lamer el área entre su cuello y hombro, rozando sus caninos con delicadeza sobre su piel.
-¡Ah!, Brick... Estoy... Mmm... sensible. -Murmuró la chica, mordiendo sus labios entre cada palabra.
Comenzó a rozar su miembro contra esa entrada bien lubricada, y sin importarle la fatiga de su amante, se introdujo en una estocada. Inició con un ritmo frenético, arremetiéndo con deseo contra ella. Blossom gritaba entre una mezcla de desesperación y placer, mientras las lágrimas caían de sus ojos debido al abrumador deleite. Sentía cómo su cuerpo temblaba y se rendía a esa oleada de placer, por cada embestida de ese miembro que llegaba cada vez más profundo, provocando orgasmos consecutivos que recorrían su cuerpo.
Después de aquella larga y placentera faena, Brick finalmente liberó su semilla dentro de ella. Luego, apoyó su cabeza sobre el pecho de Blossom, deleitándose con el sonido de sus latidos y su respiración, perfectamente sincronizada con la suya. Sonrió y deseó que cada día pudiera tenerla a su lado, pero había un problema: ella tenía pareja, y lo que acababa de ocurrir había sido completamente inesperado. Se incorporó lentamente, fijando su mirada en ella mientras se perdía en un mar de pensamientos.
Cuando Blossom recuperó el aliento y abrió los ojos, lo primero que vio fueron esos intensos ojos color rubí que la observaban. Esa mirada le provocó un pequeño escalofrío. Luego, él le dedicó una amplia sonrisa y dejó ver sus colmillos.
-Mi Mate, mía, solo mía. -Murmuró con un tono posesivo, antes de clavar sus dientes en la piel tersa de la joven, marcándola y sellando su unión.
Blossom gritó con fuerza por el dolor y, en un intento desesperado, trató de empujarlo. Sin embargo, la intensidad de la experiencia la hizo desmayarse.
Brick, por su parte, solo sonrió con satisfacción. Nunca antes había experimentado tanta felicidad, ni ese profundo anhelo y deseo de proteger a alguien. Ahora, Blossom le pertenecía y nadie más tendría ese privilegio; ella sería la única que daría vida a su descendencia.
La levantó en brazos con delicadeza y la llevó a su cuarto, donde comenzó a limpiarla con cuidado. Sin embargo, algo llamó su atención: entre sus piernas, notó un rastro de sangre.
"Creo que fui demasiado rudo; quizás por eso se desmayó", pensó.
Cuando terminó de arreglarla, se acomodó junto a ella en la cama. Le dio un beso en la coronilla y la abrazó de manera protectora.
A la mañana siguiente, Brick despertó con un ánimo increíble; Nunca antes se había sentido tan lleno de júbilo. Esa hermosa mujer de cabello rojizo estaba entre sus brazos, dormida a su lado. Sonrió mientras acariciaba su cuerpo con dulzura, notando que su piel estaba caliente.
Si su temperatura seguía alta, significaba que su celo aún no había terminado. Para él, esa era una noticia magnífica, pues planeaba dedicar el día a calmarla con todo el gusto del mundo.
Le apartó el cabello del rostro y notó que estaba pálida; sus labios habían perdido ese bonito tono rosado que él había devorado con tanta pasión la noche anterior, y su expresión parecía indicar que algo estaba mal. Comenzó a mover su cuerpo suavemente, pero ella no reaccionaba.
-Blossom, ¿me escuchas? maldita sea, despierta pinki.
Brick no entendía lo que estaba pasando. ¿Por qué ella no respondía? Sin pensarlo más, tomó su móvil y llamó a alguien en quien confiaba para pedir ayuda.
Sin apartar la mirada de Blossom, esperó a que atendieran la llamada.
-Hey Brick, hola.
-Boomer, necesito que vengas aquí ahora mismo.
-Te escuchas alterado. ¿Sucede algo malo?
-Es una emergencia. Ella no reacciona.
-¿Ella? ¿Es Bersek? -Preguntó Boomer con fastidio. -Tal vez solo bebió de más, como siempre.
-No es Bersek. Es Blossom.
-¡Qué!? ¿Qué diablos hace ella contigo? Arrg… voy para allá de inmediato.
Brick se mordió el pulgar con nerviosismo y luego se quedó junto a Blossom, esperando impaciente la llegada de Boomer.
