HOLA A TODOS!
Quiere agradecer a cada una de las personas que siguieron esta historia desde que salió, así cómo los que dejaron sus reviews.
Karii Taisho: ¡Hola! Jajajaja calma, calma, que no hubo domingo 7, fueron muy responsables jajajaja. Inuyasha no le siguió la corriente porque ya tenía su plan bien armado: el video, la canción, el anillo... Ay, es que te juro que vuelvo a gritar de emoción, es que todo tenía que ser perfecto y lo fue. Finalmente, después de muchas cosas, Kagome volvió a decir que SI y muchas veces. Te juro que amo esta pareja tan romántica. Hoy después de varias semanas, por fin llegamos al epílogo, el cual tendrá algunas sorpresas. De verdad muchas gracias por seguir y apoyar esta historia corta, pero llena de mucho amor; y sí, se que metí un momento dramático, pero era necesario, y todo terminó bien. Esperemos que el epílogo siga en la misma mecánica romántica, pero cualquier cosa, es culpa de Teresa Suprema. Yo no estoy huyendo del país jajajaja. En verdad Karii, muchas gracias por todo el apoyo.
Valentinehigurashi:¡Hola! Me alegra volver a leerte, y no te preocupes, a veces las multiples ocupaciones nos quitan un poco de tiempo. Me da mucho gusto que hayas disfrutado de esta historia, y en verdad de agradezco todo el apoyo y tus palabras en cada review, que hayas disfrutado y vivido cada emoción plasmada en cada uno de sus capítulos. Espero que el epílogo también sea de tu agrado y que sea un gran cierre para esta historia.
Cbt1996: ¡Hola! Ay, que te puedo decir, si sabes que amooooooo el InuKag, y aunque en otras historias he metido algo de drama, este fic tenía que ser romántico, lleno de amor y esperanza, y me alegra que así haya sido. Esa propuesta tenía que ser perfecta para este par, algo nuevo y por supuesto que no podía faltar la canción culpable de que esta pequeña historia naciera. Ahora tenemos el epílogo, que cualquier reclamo, debes ir con la Teresa Suprema, no fue mi culpa jajajaja, pero prometo que es un epílogo "bonito". De verdad, muchas gracias por el apoyo que siempre me das tanto en escritura como en el dibujo. Sin sus ánimos no podría haber avanzado tanto en este año tan complicado y con mucha carga de trabajo; y aquí llegamos al final decisivo a una historia más. Gracias por apoyar mis locuras y por estar presente siempre.
Rosa Taisho: ¡Hola! Primero que nada, muchas pero muchas gracias por permitir que esta historia corta acompañara tus #lunes_de_InuKag, de verdad que fue un honor haber estado en tu dinámica lunes tras lunes. Segundo: Necesitaba una propuesta perfecta para asegurar un nuevo Si de mi Kag. Tercero: todo lo que pase en este epílogo es única y exclusivamente culpa de la Teresa Suprema, así que no habrá Morohita corriendo por ahí, lo sientoooooo, hoy te mandé una exclusiva, te dije que las cosas se me salieron de control y no pude resolverlo, así que... ay, mejor dejaré que tu lo leas. Y ahora sí, hablando en serio mi Rosita, muchísimas gracias por todo el apoyo que me has dado desde el capítulo 1 de esta mini historia (que ya sabíamos el nombre pero se me olvidó jajaja). Siempre lo he dicho y lo vuelvo a repetir, auqnue digas que solo es un granito de arena, ese granito significa muchísimo. Gracias por apoyar mis locuras y por estar presente en cada uno de mis proyectos. Así que espero que te gusto este epílogo "bonito"
Annie Perez: ¡Hola! Muchas gracias por haber disfrutado de este pequeño fic, que fue hecho con mucho amor para mis lectores. Finalmente todo se resolvió con nuestro InuKag y ahora están en una nueva etapa de su vida. ¿Qué habrá pasado después? El epílogo nos trae alguna que otra sorpresa, espero que lo disfrutes, y gracias por todo tu apoyo.
¡Ay! ¿Qué le puedo decir? Gracias a todos por seguir y apoyar este pequeña historia, se me complicó un poco por mi trabajo y algunos que otros detalles personales, pero logramos llegar a la recta final. No puedo evitar sentirme triste, porque le tomé mucho cariño, al igual que a todos mis proyectos, así que sentiré un pequeño vacío cuando los lunes ya no tenga historia que publicar. Gracias por sus comentarios, por agregarla a sus favoritos y por estar presentes en esta y en cada una de mis historias. Quizás no soy una experta en la escritura, pero lo hago desde y con el corazón.
Y antes de dejarlos con el epílogo, dentro de unos minutos más, publicaré dos nuevas ilustraciones, una de ellas está muy relacionada con esta historia, es para un nuevo proyecto, así que espero que lo disfutren.
Ahora sí, sin más que decir, les dejo con este epílogo.
EPÍLOGO
KAGOME
-¡Inuyasha! ¡Ven acá! -exclamé con seriedad mientras él se alejaba-. ¡INUYASHA!
-¡Estás loca si crees que voy a aceptar eso! -se quejó nuevamente. Sus celos eran difíciles de ocultar.
-¿Cuándo aprenderás a controlar tus celos? -le pregunté con una mezcla de fastidio y diversión a la vez. Me gustaba verlo tan protector.
Inuyasha se detuvo y volvió a mirarme con frustración; sus ojos seguían llenos de celos, además de que su rostro se mostraba enojado. Sabía que esto sería una discusión sin sentido porque él era tan terco que, cuando perdía la cabeza, no entendía de razones.
-¡No es tan fácil, Kag! -dijo cruzando los brazos y mirándome con ojos acusadores-. ¿Cómo se te ocurre aceptarlo? ¿Y pretendes que esté tranquilo cuando…?
-¡Pues deberías estarlo, tonto! -lo interrumpí cruzándome de brazos también.
-¿Es en serio? -preguntó con enfado y haciéndose el ofendido.
-Lo mismo pregunto, ¿es en serio que te vas a comportar así? ¿Otra vez?
-Entonces que quieres que haga, ¿Qué ignore todo y que finja demencia?
La discusión comenzaba a subir de tono poco a poco. Los celos de Inuyasha eran demasiado intensos, aunque siempre había logrado controlarlos, pero ahora se estaba excediendo, y todo por una tontería. Uno de los dos debía frenar la situación, y como siempre, me correspondía a mí esa parte.
-Inuyasha, por favor -dije con suavidad, acercándome a él-. Esta discusión no es necesaria. Sólo te pido que confíes en mí, en nosotros. ¡No tienes por qué sentirte así, mi amor! -exclamé mientras acariciaba su mejilla.
-Por favor, Kagome, no me pidas que actúe como si no me importara. No puedo simplemente quedarme ahí y dejar que otro lo haga.
-¿Otro? ¿Otro… niño? —pregunté, enfatizando la última palabra.
Intenté mantener mi expresión seria, pero ya no podía seguir ocultando mi diversión y solté una carcajada. Inuyasha y sus celos no le traerían nada bueno a nuestra pequeña hija.
-¡Mi amor! ¿Estás celoso porque nuestra hija de cinco años bailará con un niño en su obra de ballet?
Inuyasha soltó un resoplido, cruzando los brazos con la misma actitud que tenía cada vez que se ponía terco.
-¡Es que no es cualquier niño! ¡Es Shiro! ¡Es el hijo de Koga! ¡La va a tomar de la mano! Y… y además… ¿no podrían hacer un cambio en la obra? No es necesario que haya una "pareja de baile", ¿O sí?
-¡Inuyasha, es solo un baile! Es una escena de "La Bella Durmiente", y ni siquiera será un vals de verdad. Apenas van a girar juntos unos segundos.
Él resopló, mirándome como si yo estuviera actuando en su contra.
-Moroha apenas tiene cinco años, amor. ¡CINCO! ¿Y ya va a estar bailando con un… pretendiente?
-¿Te estás escuchando, Taisho? -inmediatamente abrió los ojos como plato. Entendió que ya estaba molesta, porque sólo así es que lo llamaba por su apellido-. ¡Por favor! Lo único que le interesa a Moroha es bailar y pasarla bien. ¡SON UNOS NIÑOS! Su única preocupación es no olvidar los pasos y…
-Es mi bebé… y no me gusta verla con otro niño así, aunque sea parte de la obra. Menos cuando el idiota de Koga tiene la estúpida idea de que ellos "sin ini lindi piriji" (son una linda pareja) -expresó con burla y fastidio.
-Cuando te pones terco, no hay poder humano que te haga cambiar de opinión. No quiero imaginar cómo será cuando Moroha sea una adolescente, o cuando tenga novio.
-¡No, Kagome! Mi hija jamás tendrá un novio -sentenció con firmeza.
-.-.-
AÑOS DESPUÉS…
-¡Esperen!... Papá, ¿es en serio que desde que era pequeña ya te comportabas como el padre más celoso del mundo? -preguntó Moroha, cruzada de brazos y una ceja levantada.
Inuyasha se sonrojó y desvió la mirada dándole la razón a nuestra hija, a nuestra bella y amada Moroha que estaba a menos de 24 horas de casarse. ¿Con quién? Precisamente con el niño que fue su pareja de baile en la obra, el hijo de Koga y Ayame.
-¡Papi! -Moroha lo abrazó con mucha ternura-. Sabes que te amo, ¿verdad? Siempre voy a ser tu bebé, y siempre estaré contigo y con mamá.
-¡Mi princesa! -exclamó Inuyasha con lágrimas en los ojos-. Está claro que odio a Shiro por robarme a mi tesoro más preciado, pero agradezco a la vida que tu destino sea a su lado.
-¡Inuyasha!
-¡Papá!
-Ok, ok. No lo odio -respondió con diversión -los tres reímos disfrutando de nuestra última cena como familia.
-¿Entonces que pasó el día de la obra? -preguntó Moroha con curiosidad, aun sabiendo la respuesta.
-Nada, no pasó nada -respondió Inuyasha casi de inmediato.
-¡Ja! Si nada significa pelearte con Koga, entonces no pasó nada.
-¡Fhe! Solo le dejaba claro algunos puntos.
Flash Back
Todos los niños estaban actuando de una manera impresionante; el auditorio del colegio estaba lleno en su totalidad, familias completas admirando el gran esfuerzo de sus hijos, entre ellos Inuyasha que no había dejado de grabar desde que inició la obra.
-¡Mi princesa es la más hermosa! -Repetía constantemente, lleno de orgullo.
-¡Shhhh! Ya van a bailar -susurré emocionada
La escena correspondía al momento en que la bella durmiente se encontraba con el príncipe en el bosque; el decorado del escenario hacía una gran alusión al lugar, grandes árboles de utilería, un sol guindaba desde el techo y algunos niños disfrazados de pequeños animalitos del bosque. De un momento a otro, todos abandonaron el escenario, quedándose únicamente Moroha y Shiro.
La sonrisa en el rostro de Inuyasha iba desapareciendo mientras ellos se acercaban. En un principio me estaba divirtiendo ver su faceta de padre celoso, pero todo cambió cuando Moroha y Shiro se tomaron de las manos.
-¡Mocoso! ¿Por qué tomó las manos de mi princesa? -gruñó molesto.
-Amor, relájate. Solo darán unos giros y ya. ¡Es una obra, Inuyasha!
-¿Qué pasa, amigo? ¿Celoso? -se burló Koga.
-¡Cállate, Koga!
-¡Shhhhh!
Algunas personas nos miraban con molestia, y era lógico, todos querían disfrutar de la obra sin interrupciones ni pláticas. Tanto Inuyasha y Koga guardaron silencio.
Finalmente, la obra terminó, y el auditorio estalló en ovaciones. Todos los padres se mostraban orgullosos por el gran trabajo de nuestros hijos, a pesar de ser muy pequeños, hicieron una magnífica representación.
-¡PAPI! -gritó Moroha corriendo a los brazos de Inuyasha, quien la cargó de inmediato y llenó su carita de besos.
-¡Mi hermosa princesa! ¡Lo hiciste maravilloso! -exclamó con mucho orgullo.
-¿Shiro también? -preguntó Moroha con inocencia, provocando la risa de todos nosotros al ver cómo reaccionaba Inuyasha.
Koga no perdía ni una sola oportunidad para molestar a Inuyasha y provocar sus celos.
-Tienes que acostumbrarte a que mi hijo forme parte de la vida de Moroha -exclamó Koga con naturalidad.
-¿A qué te refieres, Wolf?
-¡Koga, no empieces! -le recriminó Ayame.
-¡Inuyasha, no le hagas caso! -intenté tranquilizarlo, pero ambos nos ignoraron.
-Mi hijo será el novio perfecto para Moroha
-¿QUÉ? -gritó Inuyasha exasperado mientras me entregaba a Moroha-. ¡Repite lo que dijiste, Koga!
-Que nuestros hijos serán la pareja perfecta. Cuando sea el momento adecuado, nos darán la sorpresa de que son novios y después van a querer casarse.
Ayame y yo nos mirábamos con preocupación, intercalando con la figura de nuestros esposos. Me asusté cuando Inuyasha sonrió de lado, los puños apretados y una ceja levantada.
-¡No hubieras dicho eso, sarnosito!;
-¡Moroha va a ser la futura esposa de mi hijo! -dijo con firmeza.
-¡Sobre mi cadáver, perro pulgoso! Aunque seas mi amigo, PERRO PULGOSO CON SARNA.
-¡INUYASHA! ¡KOGA! -gritamos Ayame y yo. Inmediatamente dejamos a los niños con sus maestras para que no vieran la pelea entre sus padres.
Fin Flash Back
-Koga tuvo la culpa -se excusó Inuyasha.
-Pero fue algo así sentido, porque después de todo, tu hija está a nada de casarse con Shiro.
-No me lo recuerdes, ¡Aun estoy a tiempo de encerrarla! -dijo con burla mientras abría un ojo para ver la reacción de Moroha!
-¡PAPÁ!
-No es cierto, princesa. -la jaló hacia a él y la abrazó-. Jamás haría ni haré algo que pueda arruinar tu felicidad.
-¡Los amo tanto! -exclamó Moroha con la voz quebrada-. Y gracias por contarme su historia. Fue gracias a ustedes que aprendí que el amor si dura para siempre.
-Eso jamás lo dudes, mi niña -respondí uniéndome al abrazo-. Cuando los sentimientos son verdaderos, nada ni nadie los podrá separar.
-Shiro y tú vivirán su propia historia, y algún día estarán compartiendo todas sus anécdotas con sus hijos.
-.-.-
AL DÍA SIGUIENTE…
INUYASHA
-¡Papá! Tranquilízate, que me vas a poner nerviosa a mí también.
Desvié la mirada hacia mi hija, mi bella Moroha, que se veía tan perfecta con su vestido de novia, a pocos minutos dar el paso más feliz de su vida, aunque eso significara que se iría de mi lado para siempre.
-¡No me iré de tu lado jamás! ¡No estés pensando esas cosas! -exclamó con la voz entrecortada.
-¡Mi princesa! ¡No! ¡No llores! -le supliqué mientras limpiaba las primeras lágrimas que se asomaban por sus bellos ojos-. Sólo es mi preocupación de padre que me hace pensar tonterías. Me sorprende que siempre sabes lo que hay en mi mente.
-¡Soy una Taisho! -dijo con orgullo-. Además, te conozco perfectamente, y no olvides que eres el hombre que ocupa el primer lugar en mi corazón.
No pude evitar sonreír mientras la abrazaba con ternura, viendo en mi mente todos los momentos que viví con ella: el día de su nacimiento, sus primeros pasos, sus risas, sus primeras palabras, sus travesuras. Toda una vida a mi lado y ahora estaba a punto de casarse.
-Siempre serás mi bebé -le susurré-, aunque estés formando tu propia familia, siempre tendrás un lugar en nuestro hogar y jamás saldrás de mi corazón.
-Te amo, papá -musitó aferrándose a mi abrazo, tal como lo hacía cuando era una niñita.
El suave sonido del piano entonando las primeras notas de la marcha nupcial, nos indicó que era el momento de su entrada. Los murmullos se apagaron y todas las miradas se posaron en nosotros. Mi hija caminaba con orgullo apoyándose de mi brazo; en cambio yo, conforme avanzaba, la nostalgia se apoderaba de mí.
Al llegar frente a Shiro, lo miré con seriedad. Respiré profundamente tomando su mano y uniéndola a la de mi hija.
-¡Shiro! Hoy te entrego mi tesoro más preciado, mi pequeña Moroha. Ella ha sido mi vida entera, así que te pido que la hagas feliz, cuídala, protégela y nunca olvides su valor. Confío en ti, porque sé la educación que tus padres te inculcaron. Prométeme que jamás las vas a lastimar y que se apoyaran en los buenos y malos momentos.
-Te lo prometo, tío… ¡Suegro! -exclamó rápidamente.
Sango, Miroku, Ayame, Koga y Kagome, que estaban sentados en primera fila, se rieron al escucharlo. Después de todo, nuestros hijos habían crecido juntos, llamándonos "tíos" desde siempre, y ahora, ese título había cambiado.
-.-.-
Todos los invitados estaban disfrutando de la recepción en el jardín de la casa que fue de mis padres. El lugar parecía mágico, como sacado de un cuento de hadas, decorado con luces blancas que colgaban entre los árboles, arreglos florales en las mesas, y al centro del lugar, Moroha y Shiro bailando juntos, completamente felices, enamorados, inmersos en su propio mundo.
Kagome tomó mi mano suavemente, la miré y sonreímos con nostalgia.
-¡Nuestra princesa se ve sumamente feliz! -exclamé con la voz quebrada
-¡Amor! -me dedicó una tierna sonrisa mientras acariciaba mi mejilla-. Se que la vas a extrañar, pero algún día tenía que pasar. Moroha debe seguir su propio camino, tal como lo hicimos nosotros en su momento.
-¡Y lo entiendo, Kag! -Suspiré intentando contener las lágrimas que amenazaban por salir-. Solo que no pensé que pasaría tan rápido.
Ella volvió a sonreír y se acercó para besarme. Fue un beso tierno y muy reconfortante, de esos que te hacen olvidar cualquier tristeza, que te hacen saber que jamás estarás solo.
-¡Ven, acompáñame! -extendió su mano hacia mi y la acepté gustoso.
Nos alejamos un poco de todos los invitados, y nos nos preocupaba si notaban o no nuestra ausencia porque los protagonistas de esta noche eran Moroha y Shiro.
Llegamos hasta nuestro lugar especial, un lugar que mi madre nos había dado para plantar una hermoso rosal a los pocos días en que Moroha nació. Ahora se veía maravilloso, cubierto de rosas rojas que brillaban bajo la luz de la luna. Los ojos de Kagome se iluminaron de inmediato mientras se acercaba y acariciaba las flores.
-Las rosas se ven más hermosas que de costumbre -susurró como si no quisiera interrumpir la conexión entre las rosas y la luna.
-Es porque sienten la felicidad de nuestra hija al haber encontrado a su verdadero amor.
Kagome se acurrucó en mi pecho y la abracé con suavidad, sintiendo su delicado aroma a lavanda que me volvía loco. Nos quedamos un largo rato así, en silencio, contemplando aquel lugar que nos traía demasiados recuerdos.
-Inuyasha…
-Mmmm….
-¡Gracias!
-¿Qué?
Ella se separó ligeramente de mi pecho y nuestras miradas se encontraron. Sus ojos estaban brillosos por sus ganas de llorar, y aún así me era inevitable no verla hermosa, delicada, simplemente perfecta.
-Gracias por llegar a mi vida, por hacerme la mujer más feliz del mundo. Por nuestra hija…
-Te dije que debíamos practicar mucho, y mira el maravilloso resultado.
Kagome soltó una carcajada y me dio un golpe en el brazo
-¡Tonto! Estoy hablando en serio…
-Lo sé, mi amor, pero no tienes nada que agradecer. Al contrario, soy yo quien está agradecido de que esa noche hayas ido a la cafetería, porque al mirarte, mi corazón no quiso ver a nadie más. ¡Aunque me hayas tratado mal! -exclamé en broma.
-Es que tu mala fama no te ayudaba. Además creí que jamás volvería a verte, hasta que…
-Nos encontramos en la empresa de Hakudoshi. El destino estaba a mi favor. ¡Bendito destino! Ahora más que nunca creo en él.
Comenzamos a bailar una melodía marcada por el ritmo de los latidos de nuestros corazones, una dulce melodía dictada por nuestro gran amor. Inuyasha me tomó de la mano y me dio una vuelta; pasé mis brazos alrededor de su cuello y no dejamos de mirarnos en ningún momento. Todo a su lado era perfecto, el lugar, la luna, la estrellas, su compañía, no había nada que pudiera arruinar nuestra unión.
23 años de matrimonio se dice fácil. ¿Tuvimos problemas? Por supuesto, como toda pareja, pero siempre supimos resolverlo de la mejor manera. La comunicación siempre fue un aspecto clave, al igual que la confianza y la lealtad. Por muy duras que fueron nuestras tormentas, aprendimos a resolver todas las situaciones.
-¡Amor! -Kagome me miró a los ojos-. ¿Vas a decir que sí?
-¿Cómo? -preguntó confundida-. ¿En qué estás pensando, Inuyasha?
-¡En algunas propuestas indecentes! –respondí con picardía llevando mis manos a su cadera.
-¡Nunca cambiarás! -exclamó.
De un momento a otro, me encontraba arrodillado frente a ella, con un cajita en las manos. Kagome llevó las manos a su boca y abrió completamente sus ojos.
-¿Te quieres casar conmigo una segunda vez?
-¡Inu… Yasha!... ¡Mi amor! ¿Quieres que renovemos nuestros votos?
-Las veces que sea necesario. Entonces, ¿Vas a decir que sí?
-¡SÍ! ¡SÍ! ¡SÍ! ¡SÍ! ¡SÍ! -me puse de pie y coloqué el anillo en su dedo-. Toda la vida te voy a decir que sí.
Nos fundimos en un nuevo beso lleno de amor, pasión y esperanza, como si fuera la primera vez, justo como aquel día en que le propuse matrimonio.
El ambiente que nos rodeaba en ese instante, estaba lleno de sentimientos que jamás se apagaron; de recuerdos que siempre íbamos a atesorar; un amor maravilloso que fue creciendo con el pasar de los años y, que a pesar de las circunstancias, jamás se va a terminar, porque así lo hemos jurado, amarnos hasta el último día de nuestras vidas. Porque Kagome nació para mí, y yo nací para estar con ella, aún después de la muerte.
Porque a todo lo que nos depare el futuro, Vamos a decir que sí.
FIN
Muchas gracias a todos los que llegaron hasta aquí, y espero vernos pronto con mi historia pausada "Noche de Copas" que tendrá nuevas sorpresas y más intrigas.
P.D. Rosa María, jajajajaja, perdóoooooooooooooooon! Es lo único que puedo decir mientras huyo del país jajajaja. TQM mi Rosita.
