Prefiero ser su amante
Exactamente se cumplía un año desde que se convirtió en el amante del afamado CapitánAmérica, pero,¿Cómo fue que llego a ese "puesto"? Todo comenzó con la boda del mencionado con la sobrina de la fallecida Peggy Carter, Sharon; aquello fue un golpe duro, es decir, ¿Cómo es que jamás noto todas sus insinuaciones? Incluso Natasha trato de hacérselas notar de una forma no tanto sutil. En fin, la boda se llevó a cabo, los primeros meses, la pareja derramaban la miel en cada uno de los rincones de S.H.I.E.L.D; la mayoría de las mujeres estaban celosas de la rubia al tener el título de esposa, los hombres anhelaban ocupar el lugar de Steve, y otros cuantos estaban hartos de tantas escenas melosas. Pero al poco tiempo las cosas cambiaron, aumento el trabajo y, por ende, disminuía el tiempo de calidad en el matrimonio. Se sentían cada vez más alejados, casi no charlaban, y cuando por fin encontraban un espacio libre, preferían usarlo para descansar de todo el trabajo. Pronto la agente Carter volvía a mostrar una sonrisa, pero Rogers no era el causante de esa alegría, no tardó mucho en correrse el rumor de que la rubia se veía con otro hombre; más específicamente, en los periodos donde Steve salía de misión con los demás Vengadores
Poco a poco se fueron haciendo más comunes las discusiones públicas del matrimonio, por supuesto que Sharon siempre negaba las acusaciones y tachaba a Steve de exagerado. Fue después de una de esas peleas que Anthony decidió tomar su papel de amigo para invitarlo a un bar, beber algo que los ayudara. Gracias a la posición del castaño, consiguieron una de las mejores mesas, ubicadas en el segundo piso. La música, las luces de neón parpadeantes, y cada trago que pasaban por la mesa eran la combinación perfecta para el desahogo de todas las tensiones. Anthony fue el primero en mostrar los efectos del alcohol, aquello fue un claro detonante –S-Sho les dije a los muchachos que tu boda… N-No era más que un gran error… T-Tu jamash notaste que me gustas, Steve-
-¿De qué hablas, Tony? Y-Yo… ¿Te gusto?-
-Shh… N-No se lo digas a Steve, no le digas que m-me encanta-
-Anthony, ¿Por qué jamás me lo dijiste?-
-P-Porque no eres más que un… U-Un estúpido rubio hetero- dijo, antes de reírse como si hubiese sido poseído por un momento. Pronto comenzó a sonar una nueva canción, rápidamente, el castaño se levantó a tropezones de la silla y tomo la mano de Steve –V-Vamos, es mi canción favorita-
A pesar de que aún se encontraba estupefacto por la declaración, Steve lo siguió hasta la pista. Miro completamente embobado a su mejor amigo contonear las caderas al ritmo de la música, hasta que sintió como sus manos eran tomadas y colocadas en sus caderas, una clara invitación para que bailara con él. A duras penas logro seguirle el ritmo, pero alguien lo empujo por la espalda, haciendo que su entrepierna chocara con el perfecto trasero de Tony. Aquello lo exalto, pero aún más sentir que el castaño continuaba meneando sus caderas, sabiendo que parte de su anatomía estaban en contacto. El roce tuvo sus consecuencias, y como si su cuerpo tuviera vida propia, afirmo el agarre en sus caderas y continuo con aquel ritual, casi considerado de apareamiento. No pudo evitar soltar un grave jadeo, llegando a sonar como un gruñido bestial
El cuerpo de Tony se pegó aún más al suyo, inmediatamente, sus manos se pasearon por todo su pecho, deteniéndose sobre sus botones. Al principio dudo, pero al escuchar sus dulces jadeos, movió sus manos con más confianza. Pronto sintió algo rodear su cuello y un ligero peso extra sobre sus labios, comprobó que Anthony lo estaba besando gracias al olor de su colonia; todo aquello era nuevo para él, pensó en separarse y huir del lugar, pero el sabor de sus labios era tan dulce que no dudo en corresponderle. Sintió su lengua comenzar un jugueteo con la suya, la libido aumento hasta los cielos, al grado que no supo en que momento sus manos estaban sobre su trasero –S-Steve… Vamos a mi casa, p-por favor-
En silencio, Steve tomo su mano, saliendo del bar; subieron al coche del castaño, era una fortuna que este contara con un piloto automático, pues eso les permitió continuar con sus besos, que cada vez eran más bestiales. Pronto comenzaron a desprenderse los primeros botones en la camisa roja de Tony, al mismo tiempo que los labios de Steve recorrían cada centímetro de piel que quedaba descubierta. Las ventanas comenzaron a empañarse gracias al calor que se desprendía de sus cuerpos. El automóvil se detuvo en el estacionamiento de la torre, cuando sintieron que el motor se apagó, Steve cargo al castaño como si este fuera un koala para salir del vehículo. Entraron al elevador, mientras este se dirigía al piso superior, terminaron por desprenderse de sus camisas, dejándolas regadas en la sala. Los pantalones fueron arrojados en uno de los pasillos, para cuando cruzaron el marco de la habitación, solamente estaban vestidos con sus boxers. Se dejaron caer en el colchón, con Anthony bajo su cuerpo, se permitió admirarlo detenidamente
Sharon era hermosa, de eso no cabía la menor duda, pero ahora que estaba frente a Tony, se maldecía internamente por no haber visto másallá de un género. Se llenó de dudas, era la primera vez que haría esto con un hombre, pero decidió seguir sus instintos. Volvió a besarlo, descendiendo por su cuello, su pecho, su vientre, sus piernas, y finalmente, ese miembro que se alzaba frente a él. Comenzó a lamerlo, al principio un poco nervioso, pero la confianza se afirmó en el tras escuchar los jadeos amortiguados de su acompañante; lo miro, le calentó a sobremanera la forma en que sus manos se aferraban a las sabanas de la cama, pero pronto estas se sujetaron de sus cabellos al mismo tiempo que movía un poco sus caderas. Lamia cada vez más rápido, hasta que algo invadió su boca, un espeso liquido con cierto sabor dulce que no dudo en tragar. Tras relamerlos, gateo para quedar frente al rostro del millonario, admiraba como sus labios temblaban un poco mientras intentaba recuperar el aliento. Lo beso, al instante, las manos de Tony se aferraron a su cabello nuevamente, jugando con las hebras doradas
-H-Házmelo, Steve… P-Por favor, házmelo-
Sin dejar de besarlo, el rubio se acomodó entre sus piernas, comenzando a introducirse en su cuerpo. Las uñas de Anthony se aferraron a su espalda, dejándole marcas que quizás tardarían un par de días en desvanecerse; Steve no pudo evitar soltar un gruñido al sentir su estrechez, mientras Anthony usaba su espalda como poster para arañar, el mordía su cuello como si no fuera otra cosa más que un trozo de carne. Finalmente, la unión se completó, pero Steve permaneció quieto por algunos segundos, para que Tony pudiera acostumbrarse a su tamaño. Más pronto de lo que esperaba, sintió como movía un poco sus caderas, una señal de que podía continuar con ese ritual de apareamiento. Inicio moviéndose lentamente, quería torturarlo, hacerlo rogar por más; y lo logro. Las piernas se afirmaron en sus caderas y las caderas se contoneaban contra las suyas; sujetándolo por la cintura, comenzó a moverse más rápido, al grado que la cabecera de la cama chocaba contra la pared con cada embestida
Escucharon un crujido, pero poca o nada de importancia le dieron, siguieron en lo suyo –T-Tony, voy a…-
-D-Dentro, hazlo dentro, Steve-
Las caderas aumentaron más su velocidad, si eso era posible, y por fin comprobaron a que se debía el crujido; la base de la cama no soporto másy cedió, dejando que el colchón cayera al suelo. Pero eso no fue motivo para que interrumpieran el acto, finalmente el clímax llego junto con un pequeño grito lleno de placer. El cansancio y el alcohol los hizo caer en un profundo sueño casi al instante. La mañana llego con el sol iluminando cada rincón de la habitación, así como los parpados de los varones, el primero en despertar fue Steve; quien tallo sus ojos antes de acostumbrar la vista. Al principio se mostró confundido por no reconocer el lugar como su habitación, pero a los pocos segundos, la reconoció como la de Anthony, ¿Cómo lo hizo? Solo basto girar su cabeza a su derecha, para encontrarse con la espalda desnuda del castaño; escucho un quejido provenir de sus labios, al mismo tiempo que tallaba sus ojos –Buenos días, bello durmiente-
-H-Hola, Steve… ¡¿Steve?!-. Su sorpresa fue tanta que termino cayendo al suelo, claro que la distancia entre esta y el colchón no era demasiada -¿Q-Que estás haciendo aquí? ¿P-Por qué estas desnudo? ¿Y porque también lo estoy?-
-Bueno, bonito, un par de tragos fueron los que dieron el empujón-
-C-Carajo…- murmuro mientras se vestía con una de sus batas –S-Steve, por favor, solo olvidémonos de esto. Y-Yo… Yo te prometo jamás decirle de esto a Sharon, podemos continuar como siempre-
-Para mí será imposible olvidarlo, Tony, tuvo que pasar todo esto para por fin ver a quien tenía enfrente-
-¿Notar? Mierda, ¿Qué fue lo que te dije?-
-Que te gustaba, que al igual que los muchachos, pensaron que mi boda con Sharon no fue más que un error-
-… Bueno, uno dice estupideces cuando esta ebrio, ¿No? solo fue eso, Steve, una tontería-
-El alcohol nos hace decir los más profundos pensamientos, Anthony, aun con esa imagen que intentas dar a los demás. Fui demasiado ciego para no notarlo, y ahora que lo sé, me es imposible seguirlo ignorando-
-Steve…-
Un beso fue el sello del inicio de su relación extramatrimonial, se reunían cada 2 semanas en la torre del castaño para darle rienda suelta a su relación. Pronto Sharon sintió lo que Steve cuando ella comenzó a sentirse más entusiasmada sin la necesidad de su presencia. Pero la rubia no se quedaría solo con ideas, la noche que su esposo le anuncio que iría con Stark, decidió seguirlos con la ayuda de un disfraz. Vio como entraron al edificio, pero la hora en que lo hicieron no le permitirían entrar para mirar más de cerca, fue una fortuna haberse llevado el regalo de bodas de Anthony: Un dron. Peculiar regalo, ¿No? Tomo asiento en una de las bancas de un parque cercano y encendió el aparato antes de manejarlo con ayuda del control y guiándose con la pantalla de su móvil. El dron se elevó hacia el piso más alto, con cada metro que subía, Sharon sentía que los latidos de su corazón se aceleraban
Finalmente llego a la ventana, al principio no vislumbro nada, llegando al grado de creer que todo eran solo imaginaciones suyas. Pero una puerta se abrió de pronto, y el cuerpo de Anthony cayó de espaldas en la cama, ya no llevaba puesta su camisa; dedujo que se trataba de una de sus conquistas casuales, y estaba a punto de mandar el dron a su regreso, pero la presencia de otra persona la detuvo. No era una mujer… Era Steve, quien también estaba despojado de su prenda superior. Quiso encontrar alguna respuesta lógica, pero verlo besar al millonario mientras terminaba de desnudarlo despejo todas sus dudas. Quiso romperlo todo, pero no se expondría de aquella forma en público. Con profundo rencor, y sin derramar una sola lagrima, observo todo el acto; se sentía asqueada de que esos labios que la besaban cada vez que se despedían, eran los mismos que besaban y marcaban la piel de Tony
Bien entrada la noche culmino toda acción, las personas ya estaban en sus hogares descansando, pero ella no se sentía ni un poco cansada. Saco de su bolso la lata de pintura en aerosol y se colocó frente al deportivo gris mientras lo agitaba; pronto comenzó a escribir en cada parte del coche palabras altisonantes, como put0, roba maridos, gata rompe hogares, y otras mucho peores. Apenas logro contenerse para no soltar una histérica carcajada, cuando termino, admiro su "obra maestra" y se retiró del lugar. El amanecer fue el encargado de despertar a los amantes, tras estirarse cual gatos y tomar el desayuno preparado por el rubio, bajaron hacia la entrada del edificio. Apenas salieron, Anthony quiso pellizcarse el brazo una y otra vez, pero la realidad era que su querido deportivo estaba arruinado –Creo… Que ya lo descubrió-
-Tony, lo lamento, te prometo…-
-No, Steve, no es tu culpa. Te veré pronto- murmuro, antes de entrar a la torre. Steve solo pudo suspirar, era bastante ingenuo creer que su esposa jamás se enteraría de su romance secreto, pero debía afrontar las consecuencias. Camino hacia las oficinas de S.H.I.E.L.D., donde la encontró firmando unos papeles
-¿Crees que a Stark le gusto la nueva pintura?-
-No me sorprende que lo niegues, como yo tampoco negare mi relación con Tony. Y ahora, le daré el lugar que se merece-. Se quitó su anillo de bodas y lo dejo sobre el escritorio de la rubia –Iniciare con los tramites, una doble infidelidad hará las cosas más rápidas-
-¿De que estas hablando?-
¿En verdad crees que no sé lo que paso con el agente Jones? A diferencia de lo que crees, lo que yo tengo con Tony no fue venganza, realmente lo amo-
-Te arrepentirás de esto, te lo juro, Steve-
-De lo único que me arrepiento es de haberme casado con una mujer tan superficial como tú-
Así termino su vida como esposo de una agente de S.H.I.E.L.D., y empezó su vida como la pareja oficial, y futuro esposo, de Anthony Stark
