La mañana se estaba alzando lentamente, el sol dando sus primeros rayos de luz iluminando los oscuros pasillos del [Jardín de Polvo de Estrellas]. La gente a estas horas normalmente estaría preparándose para empezar su día.

Cecil Blackliza movió sus manos hacía su cintura acomodando su propia correa que colgaban algunos cuchillos de emergencias. De su pecho deslumbraba la coraza de hierro que le tapaba hasta descender hacia su estómago. Sus pantalones negros se acentuaban a su figura con largas suelas de metales que cubrian hasta sus rodillas y unos protectores de brazos incompletos que alcanzaban hasta sus codos. Una armadura bastante ligera pero al mismo tiempo que no entorpece sus propios movimientos.

—¿Terminaste?

Al terminar, miró en dirección a la voz masculina a su lado quien también estaba vestido con una armadura que fabricó por su propia mano, pero la diferencia eran bastantes notorias. Sven vestía una pechera con hombreras ligeras con un metal igual de luminosa que cubría todo alrededor de todo su pecho y por los costados descendía el metal para cubrir su cintura, a diferencia de las suelas metálicas de Cecil, este tenía botas de cuero y unas rodilleras de metal. Una armadura muchísima más ligera enfocada más en la versatilidad que en la protección a diferencia de Cecil.

Su armamento constaba en un carcaj de flechas colgando de su espalda con las flechas de puntas de madera y el arco que colgaba de su hombro, sin obviar la misma pequeña mochila de cuero que ambos cargaban siendo el recipiente de sus futuras ganancias.

—Ustedes dos, deben tener extremo cuidado.

Ambas miradas fluyeron hacía los orbes topacios de la diosa quien estaba parada frente a ellos con sus manos posadas en su estómago, vestida con su atuendo majestuoso. Sus ojos demostraban la cruda seriedad con la que su voz hablaba, realmente preocupado por sus dos dependientes.

—Lo tendremos. —Cecil levantó su voz. —Me preparé especialmente en los últimos días, ¿Y tu armadura se siente bien? —Miró en dirección a Sven con su tono normalmente gruñón.

—Es perfecto, aunque no me acostumbré al peso todavía. —Detalló mientras se acomodaba el arco en su hombro. —Rea, supongo que te vemos después.

Sven hizo una suave sonrisa que se marcó en sus labios. Su sonrisa a pesar de mostrarse confiada demostraba sus propios nervios sobre la futura situación, pues dentro de poco partirán hacía la mazmorra donde lucharán contra monstruos por primera vez.

—Si, cuídense mutuamente… Son familia ahora mismo, allí deben cuidarse muy bien, lo digo en especial por ti, Cecil.

La peliazul rodó su vista como si no le diera importancia a sus palabras, pero en su interior acataba sus palabras al pie de la letra, sabiendo que tendría que proteger a Sven y él debía hacer lo mismo, esperando que sea recíproco.

—¡Nos vamos! —Anunció Sven. —Esperame con flores. —Bromeó ligeramente mirando a Astrea quien solo pudo reírse divertida. Cecil simplemente bufo con gracia.

Ambos salieron por las puertas del Jardín de Polvo de Estrellas rumbo a la mazmorra.

Al ser de mañana, el lugar estaba bastante silencioso mientras caminaban por las calles de Orario, vestidos con sus armaduras ligeras. Los puestos se están preparando para abrir por la tarde. Ambos dependientes de la familia Astrea se acercaban lentamente hacía la gran torre de Babel al igual que algunos aventureros que iban equipados de la misma manera que ellos, pero la gran diferencia era que a pesar de ser aventureros novatos tenían buen equipamiento en la base de la armadura, por lo que no recibieron tantas miradas más que alguna de reojo que miraban a la peliazul con algo de interés por ser algo llamativa debido a su belleza.

Sven caminaba en silenció, pegándose ligeramente a Cecil para hacer que dejen de mirarla tanto y para demostrar que Cecil en realidad no es alguien que se adentrará en la mazmorra sola y que tenía una "Party" con ella (Si es que se le considera party al ser solo dos). Cuando notaron que ella no estaba en solitario. Las miradas bajaron su intensidad en la peliazul y siguieron su propio camino con uno que otro chasquido de lengua.

Cecil aunque no lo mencionó se sintió agradecida con su compañero, ya que no le gustaba resaltar tanto. La peliazul aparte dio algunos vistazos a las armaduras de otras personas al ver unas que otras placas de cuero mientras que ellos tenían armaduras hechas de minerales, mas en especifico de hierro. Esa diferencia hizo que su sonrisa subiera un poco con algo de burla, ya que ella se tenía a sí misma para fabricar las armaduras en vez de tener que gastar dinero para comprar su propio equipo, que si bien necesita de los minerales, el almacén de la familia Astrea poseía unos que otros minerales de repuesto que se suponían que iban a ser entregados a la familia Gobniu, pero al desaparecer antiguamente la familia Astrea no tuvieron la necesidad de entregarlo y quedaron allí acumulando polvo.

Ella obviamente iba aprovechar esos minerales y armando su propia fragua portátil ya que no tenían el dinero para hacer una habitación para remodelar su habitación e incluir una fragua tuvo que trabajar con lo que podía. Cuando consigan el dinero necesario a Cecil le gustaría hablar sobre esto mismo con Astrea y sabiendo como era le aceptaría sin rechistar.

Sven por otro lado tenía otros pensamientos mientras caminaban. Él sí había notado las miradas y como un amigo se acercó mucho más a ella para demostrar que ella realmente no era una buceadora en solitario, no sabía cómo eran las personas pero algo que sí recordaba es que en la mazmorra lo mejor es cuidarse a sí mismo y a su propia familia. Astrea de hecho cuando aún permanecían en Solingen ella había hablado específicamente con él.

"Sven, hablemos sobre la importancia de cuando te conviertas en aventurero. Primero que nada, cuando estés en la mazmorra pon por encima tu vida y la de tu familia aún si están en problemas. Segundo, no confíes en nadie, en la mazmorra lo que pasa en ella se queda allí, así que ten mucho cuidado con quién haces conexiones, pero supongo que eso lo sabes muy bien."

"Si, me doy una idea."

Por eso era bastante protector con Cecil, que si bien estaba seguro que ella era mucho más cuidadosa y habilidosa que él, estaba seguro que al ser una mujer ella apreciaría la preocupación o eso esperaba ya que Cecil simplemente lo miró de reojo sin dar una respuesta exacta, pero el castaño dió ese silencio y esa mirada como un "Gracias" sin palabras. Sven miró hacía el frente mientras se acercaban cada vez más hacía aquel grandioso edificio que verlo desde lejos era una cosa, pero verlo bien de cerca se sentía ese aire mugroso y peligroso que escupía la mazmorra.

Fue entonces que sintió la mirada de Cecil y este la devolvió cuando ella empezó a hablarle mientras empezaban a bajar las escaleras hacía los primeros pisos de la mazmorra.

—Ya lo hablamos ayer en la cena, pero déjame hacértelo recordar por si lo has llegado a olvidar. Yo me encargaré del frente y seré la que se enfrente a los monstruos en su mayoría mientras que tú te mantendrás atrás apoyándome con tu arco, debes recordar que cada flecha tiene que valer la pena, ¿entendiste?

Sven solo contestó con un "Si" bastante atento antes que este la mirase..

—¿Y recuerdas todo lo que nos enseñó Eina ayer?

Cuando cuestionó eso la peliazul hizo una expresión de molestia pero no respondió de inmediato ya que se dió un momento de suspirar con pesadez.

—Si, no todo pero recuerdo prácticamente la mayoría de los monstruos que encontraremos y como están formados los pisos, ¿Y tú?

—Igualmente, pero recuerdo más la estructura de los pisos, está distribuido por pasillos iluminados con la luz de algunas piedras mágicas usadas como lámparas y por suerte tengo buena orientación no como otras personas que conozco.

Sven miró a Cecil lo que hizo que ella gire sus ojos con algo de molestia sabiendo que se refería a ella por ser bastante despistada sobre las direcciones, pero es inteligente sobre los distintos monstruos que habitan, por lo que sus roles estaban bastantes definidos.

Sven se encargara en la guía y él cómo avanzan a través de la mazmorra mientras que Cecil era de la que se encargaría de mostrar la fuerza contra los monstruos. No es que ella fuera una cabeza hueca, sabía muchas cosas pero cuando se trata de direcciones ella tenía algunos problemas y por suerte tenía a Sven, porque sabía que en lugares muy parecidos ella sería capaz de perderse y no es como si quisiera acabar en un piso superior al que ella pudiera controlar, le gustaba estar viva.. Anotó mentalmente aprender a orientarse mejor a pesar de ser una tarea difícil para alguien de su calibre.

Cuando finalmente alcanzaron los pisos superiores, caminaron mientras Cecil desenvainó su espada de dos manos y la apoyaba por encima de su hombro mientras avanzaban por los pasillos de la caverna, la luz era lo suficiente nítida como para poder visualizar bien lo que tenían enfrente y no estaban a completas oscuras. Sven también había sacado equipado su arco sosteniéndolo en su mano mientras caminaban sobre el suelo rocoso del pasillo mientras Sven hacía un mapa mental para saber regresar sobre sus pasos.

Repentinamente Cecil agitó su espada de forma defensiva e instintiva cuando algo apareció velozmente, atacándolos de forma sorpresiva en uno de los giros de los pasillos cosa que hizo jadear a Cecil. El ataque fue de hecho contra su estómago. Si no hubiera reaccionado a tiempo…. Ella ahora mismo estaría con un derrame de sus propios intestinos

Sven se puso nervioso y se asustó por la repentina aparición pero trató de encerrar el miedo que estaba surgiendo desde su interior mientras el monstruo retrocedía tomando distancia entre ambos aventureros, sus orbes rojos mostraron hostilidad.

"¡Grr!"

Parado sobre sus cuatro patas, intimidó con su gruñido.. Este era un monstruo conocido concurrente en el piso uno del cual Eina les había explicado. Tenía largas garras usadas para rasgar y matar, sus colmillos estaban expuestos mostrando sus grandes fauces, su pelaje grisáceo hacía que destacarán entre las paredes azuladas claras de la mazmorra. Era un kobold.

Cecil levantó su espada en guardia con una mirada centrada en su oponente y arremetió contra el monstruo. El kobold notó sus intenciones y en un rápido despliegue de sus propios instintos le atacó pasando rapido por frente de ella demostrando agilidad, pero Cecil uso eso a su favor y con su propia destreza esquivó con dificultad aquel ataque mientras su espada descendía hasta la altura de sus costillas y la espada cortó superficialmente, pero las garras del kobold conectaron contra su pecho y saltaron chispas por su pechera de hierro.

La sangre tintó suavemente el filo de su espada y el monstruo aulló de dolor mientras tropezaba ligeramente. Sven alzó su arco mientras intentaba tensar el arco pero por alguna razón su mano estaba temblando. Ver la sangre y el llorar del ser vivo hizo que su parte sentimental se sienta horrible.

Ese descuido lo notó el monstruo y golpeó sus garras contra el suelo mientras se lanzaba con sus garras frente al arquero, y este abrió sus ojos.

Por unos segundos sus ojos se llenaron de terror mientras daba un paso hacía atrás por inercia cuando los destellos de Bell Cranel asesinado pasaron por su cabeza. El shock hizo que no pudiera escuchar el grito de Cecil antes de ser empujado por la misma y Cecil fuera atacada.

"¡ROARRR!"

—¡Gah! ¡Ah…!

Cecil cayó al suelo por la fuerza del monstruo que estaba tratando de asesinarla, perdiendo su espada en el proceso por proteger a Sven. Ella gruñó mientras combatía con el monstruo que soltó su brazo pero que la inmovilizó en el suelo con sus garras, el kobold agito sus fauces hacía el cuello de Cecil dispuesto a disfrutar del festín, pero Cecil puso su brazo protectoramente con terror por la posición en la se encontraba tan vulnerable. —Clang —Los protectores metálicos sonaron desde su antebrazo mientras el monstruo imbuía sus fauces con hostilidad tratando de masticar su antebrazo a través de su protección.

Cecil jadeó mientras forcejeaba con visible vulnerabilidad mientras trataba de quitarse al monstruo que empezó a mover sus garras tratando de alcanzar su cuello y rasgarlo.

—Sven… ¡Sven…!

A pesar de sus gritos de ayuda Sven estaba quieto, viendo la situación y con respiraciones fuertes sintiendo un ataque de nervios temblando vislumbrando en Cecil la turbia muerte de Bell Cranel.

—¡SVEN, POR FAVOR!

El grito más fuerte de Cecil hizo reaccionar a Sven mientras sus ojos buscaban una forma de ayudarla, miró su arco tendido en el suelo y lo agarró lo más rápido que pudo mientras agarraba la flecha que se le había caído en el momento que Cecil lo salvó. Ni siquiera tuvo pensamientos frescos mientras tensaba el arco con su flecha y disparó con toda la adrenalina bombeando sus nervios haciendo que el silbido resuene.

Fiush— La flecha atravesó de lado a lado la cabeza del kobold que instantáneamente dejó de moverse, Cecil jadeó cuando el forcejeo del monstruo frenó de golpe y empujó al monstruo a un lado respirando frenéticamente mientras el cadáver caía inerte con la mirada perdida mientras la sangre se escurre entre el suelo rocoso.

—Ah… Uf… Ah…

—Ce… ¡Cecil!

Sven soltó su arco mientras corría hacia la peliazul con evidente preocupación con los ojos vidriosos por la fuerte situación por la que acababan de pasar, su voz pesada hizo que Cecil mirará en dirección al chico que rápidamente cayó casi de rodillas contra ella. Cecil una vez sintió que podía respirar más calmadamente, gruñó su rostro en completa furia para alzar su voz.

—¡¿Qu-?!

—¡Perdón…! ¡Perdón! ¡PERDÓN!

La boca de Cecil se cerró en evidente sorpresa cuando vio que Sven la abrazo, y el repentino contacto hizo que se exaltará aún más cuando oía las repetidas respiraciones de su compañero quien parecía estar al punto de llanto mientras le susurraba en su oído. Su voz se ahogó….

—Estoy… Estoy bien….

—Cecil… ¡Cecil….!

—Estoy bien….

Cecil ya no tenía idea de cómo reaccionar, ahora solo trataba de calmar al chico evidentemente exaltado y posó la mano por su espalda mientras correspondía el abrazo mientras su voz sonaba suavemente mientras oía el susurro constante de su nombre salir de la boca de Sven.

Afueras de Orario—Al noroeste a más de 60 kilómetros.

En un pueblo remoto, había gente llevando troncos de madera mientras trabajaban arduamente tallando algunos troncos. Un hombre adulto se limpiaba el sudor de su cabeza mientras terminaba de dejar uno de los troncos, sus brazos estaban fornidos y llenos de vellos blancos, tenía la apariencia de un hombre bastante anciano pero que se erguía con bastante fuerza y presencia.

—¡Señor Felix!

Alguien lo estaba llamando y miró en su dirección algo intrigado por la irrupción de su trabajo. Un jovencito de cabello negro se acercaba agitando su mano, tenía alrededor de doce años.

—¿Qué pasa, pequeño Rein?

—¡Un señor lo está buscando, junto a una hermosa señorita de cabello azul!

—Ohoho, ¿quiénes podrían ser?

Felix se rió animadamente mientras revoloteaba el cabello del niño, el chico se empezó a reír por el trato cariñoso que le estaban dando. Pasos sonaron mientras se acercaban un hombre con un sombrero con pluma junto a su lado se acercaba una preciosa mujer de cabello azul que hacía de guardaespalda.

—Tu querido amigo, mi amigo "Felix"

El del sombrero se acercó con una sonrisa astuta mientras murmuraba estas palabras. El anciano de cabello blanco y fornido empezó a reírse más fuerte debido a reconocer al hombre frente a él aunque claramente le dio un vistazo a la mujer que venía a su lado con una gran capa cubriendo su propio cuerpo, sus lentes destellaban ligeramente con el reflejo del sol, pero podía deducir que bajo esa capa blanca había una hermosa mujer según lo que ve de la belleza de su rostro.

—Bueno, Rein puedes irte con tu preciosa madre, ¡Gracias por traer a este querido amigo!

—¡Está bien! ¡Nos vemos señor Felix!

El niño Rein se fue agitando su brazo mientras se iba corriendo animadamente mientras volvía hacía su propio hogar. El del sombrero se acomodó su sombrero con una sonrisa.

—Con que "Felix" Ahora ¿Eh? —Sus ojos astutos miraron a "Felix" con diversión. —¿Qué pasó con Arthur?

—Hohoho, debes saber bien que si quiero esconderme de esa loca tengo que tener múltiples identidades, digno de mí. Pero hablemos en un lugar más privado mi amigo.

—Coincido contigo… Mi querida Asfi, haz que no nos sigan por las dudas.

La mujer ladeó su cabeza en comprensión con una mirada indiferente mientras daba la vuelta. "Felix" levantó su voz diciendo a los demás trabajadores del pueblo que se iba a tomar un pequeño descanso, y estos le alzaron el pulgar o respondieron en comprensión.

Con todo listo, el anciano, el hombre del sombrero y la mujer se movilizaron hacía una pequeña mesa redonda de madera y se sentaron ambas personas en las sillas mientras Asfi miraba a los lados para hacer guardia.

—Bueno, dejando las bromas, hablemos de lo principal… Zeus.

—Si… tienes razón, Hermes.

Se hablaron con sus nombres. Ambos eran dioses en cubierto, o al menos Zeus parecía estar encubierto mientras sus miradas se ponían serías por un tema muy delicado.

—¿Urano no ha intervenido todavía?

—No… Pero debo decir que ha alertado a la gran mayoría de los dioses. —Hermes dejó su sombrero por encima de la mesa mientras se apoyaba con su brazo. —Un arcano ha sido desatado, un arcano muy parecido al de Astrea, pero Urano ya ha confirmado que de hecho no fue el de ella, y dada su confusión fué la única que no ha notado el poder de ese extraño arcano.

—Entiendo… Esto tiene que ver con la presencia que hemos sentido nosotros los dioses ¿Verdad?

—Si… Un gran espíritu con un poder muy similar a nuestro arcano y completamente distinto a otros grandes espíritus como lo fueron el del viento, del agua y tierra.

Hermes aclaró con mucha seriedad. Los grandes espíritus se caracterizaban por ser los más cercanos a los dioses y tener una afinidad mucho más cercana a ellos, pero la diferencia es que ninguno de ellos poseían el Arcano o mejor dicho, poder de los dioses que tenían los dioses. Por eso cuando sintieron el arcano de un "Dios" que estaba sobre todo conectado a Astrea, pensaron que Astrea había roto las reglas, hasta que Urano confirmó por si mismo que ella no había sido, ya que era el que mejor sabe y cómo se componen sus arcanos dependientes.

Grande fue la sorpresa cuando se dieron cuenta que de hecho pertenecía a un gran espíritu desconocido para los dioses y demás espíritus. Un gran espíritu con el poder del Arcano o algo muy similar a ello.

—Este espíritu su paradero aún es desconocido pero se rumorea que está en camino a Orario, o al menos han dado con esa información. Dice que está buscando a su "benefactor" y su amado creador que siente una conexión con alguien en ese destino. ¿No te parece curioso? —Hermes comentó con una sonrisa oscura. —Este espíritu dice que fue creado por alguien y no nació de algo…

—¿Esta información quienes la saben hasta el momento?

—Hasta el momento… Soy el único dios que tiene esta información precisa que he escuchado de camino aquí.

Comentó con un rostro serio y Zeus solo dio un gemido de comprensión con los labios cerrados, hasta que sonrió levemente al recordar a su nieto.

—¿Bell ya está en la ciudad?

—¿El pequeño Bell? —Hermes cuestionó con una sonrisa. —Lamento decirte que extrañamente no ha hecho aparición en la ciudad, lo sabría al instante.

—Eso es bastante extraño. Suponía que iría directo a Orario tras mi muerte como "Arthur".

Zeus frunció sus cejas con algo de molestia por la respuesta negativa de Hermes.

—Es verdad que ya no está en el pueblo que vivías, me encargue de confirmarlo. —Recalcó Hermes. —Pero no he recibido noticias a través de mis otros dependientes. En el camino de regreso me encargaré de encontrarlo por si ha tenido algún problema en su viaje. —Zeus se sintió agradecido ante las palabras de su amigo. —Oh… también hay información muy interesante sobre nuestra querida Astrea.

—¿Oh? ¿Astrea? —Cuestionó interesado el anciano.

—Volvió a Orario hace apenas dos días.

—Pensar que volvería… eso es bastante interesante, ¿tiene preciosas niñas nuevas?

Zeus recordaba lo hermosas que eran las mujeres de Astrea cuando vivía en Orario hace tiempo. Pero Hermes dió una sonrisa que hizo que Zeus se interesara en aquella sonrisa al verla tan extrañamente torcida.

—Uno de los miembros… es un hombre.

—Imposible… —Jadeo Zeus sin poder creer aquellas palabras. —¿De verdad es nuestra Astrea? ¿La mujer que solo permitía mujeres en su familia?

—Creelo, Zeus, nuestra diosa ya no es virgencita, un hombre la profanó…. —Luego de sus palabras ambos empezaron a reírse en conjunto.

Asfi rodó sus ojos desde atrás por las payasadas de los dioses y sus extrañas bromas divertidas. ¿Cuánto tiempo va a tener que seguir aguantando a estos molestos dioses? Aunque no niega que le llama la atención sobre la familia Astrea.

El cuerpo de un monstruo se desintegró en cenizas al momento que un cuchillo de sierra atravesó su piedra mágica, un gruñido de molestia sonó en el pasillo de la mazmorra.

—¡Maldita sea! ¡Qué molestia es esto!

Cecil se quejó mientras Sven sonreía con algo de tristeza al ver hacía la chica viendo que el cadáver de uno de los goblins asesinados se desintegró por un mal excavamiento de la piedra mágica, antes que Sven hundiera su bilis en su garganta mientras la carne salpicaba cuando ingresó uno de lo cuchillos en el pecho del monstruo y empezó a desgarrar abriendo la carne y llenándose de sangre mientras trata de hallar la piedra mágica en el pecho del goblin tendido en el suelo con una flecha atravesada en su ojo y pasando por detrás de su cráneo verde.

Ninguno discutía una palabra sobre lo sucedido media hora atrás con el primer monstruo, pero era un tema del que debían hablar tarde o temprano, porque se habían jugado la vida muy fuerte, ese unico kobold casi hace que los mataran por culpa del descuido de Sven.

Sven apretó sus labios tratando de olvidar lo sucedido y concentrándose en excavar la piedra mágica con algo de asco ya que no estaba acostumbrado a estas cosas. Repentinamente la voz de Cecil sonó en un gruñido, y este la miró.

—Eres un maldito inútil ¿sabes? —Cecil respondió. Sven solo inclino su cabeza en silencio. —Casi muero antes por tu culpa… —Cada palabra salía como colmillos traspasando su alma y sintiéndose aún más culpable. —Pero… al menos con los demás monstruos no actuaste tan mal… así que no eres tan malo.

Sven aunque no respondió simplemente bajó su mirada mientras terminaba de excavar la piedra mágica y la sacaba de su pecho mientras el monstruo se disuelve en cenizas negras mientras la flecha ensangrentada cae al suelo con la punta completamente rota. Ahí iba su novena flecha ya no usable, por suerte le quedaba todavía una docena en su carcaj así que no perdían tanto recursos.

—Gracias…. y perdon por ser tan inútil.

—Hmmp…. Ya te lo dije, no eres tan inutil cuando no estas congelado como una mariquita.

—Ha… Haha….

Su conversación murió en ese momento mientras Sven se reía nerviosamente por las crudas palabras que eran verdad, fue entonces que escucharon las paredes crujir y ambos levantaron sus miradas dejando algunos cadáveres de monstruos en el suelo mientras se preparaban para la próxima pelea.

Nuevamente dos kobolds salieron de las paredes.

Las calles de Orario normalmente estaban transcurridas por muchas personas, inclusive en la tarde. Las personas salían de distintas tiendas o caminaban en algún destino, después de todo es la Ciudad Laberinto y era un gran lugar para comercios, ventas ricas tanto para ciudadanos comunes como para aventureros.

Astrea caminaba por estas mismas calles que ahora se veían bastante distintas a como lo recordaba hace tan solo cinco años.

"Sí que cambió mucho…." La diosa de la justicia estaba pensativa, vagando por las calles concurridas. Recordaba que muchos sitios famosos ahora estaban completamente cerrados o en quiebra. Incluso bajo su capucha miraba a los comerciantes hablando con personas con una suave sonrisa.

Había tanta paz que le resultaba extraño. Recordaba como caminar siquiera por las calles hace mucho tiempo era bastante peligroso en la edad oscura, y ahora es como si la ciudad estuviera en pleno apogeo de su renacer, esta era la paz que ella anhelaba en esta ciudad, paz que fue lograda con los esfuerzos de Alice y la Familia Ganesha.

Mientras recorría la ciudad no pudo evitar tener curiosidad, pues había muchos rumores sobre este lado de la ciudad debido a una pequeña inquilina que dejaban que le dieran palmadas en la cabeza después de comprar los hojaldres de papas. Esa inquilina no era ni más ni menos que una diosa, por eso le llamaba la atención.

Recuerda haber trabajado duro en sus primeros días pero nunca llegó a ese tipo de necesidad con los ciudadanos para conseguir su dinero a cambio, por eso le causaba curiosidad por ver quién era esta llamada "Diosa".

Pudo visualizar a lo lejos aquel puesto de hojaldre de papas mientras una mujer hablaba con fluidez a la vez que terminaba de entregar un hojaldre de papas relleno.

Astrea revisó sus bolsillos ya que debía decir que quería un pequeño aperitivo para comer, encontró unos pocos valis siendo apenas unos míseros 100 valis, pero sabía que con lo que contaba le daba para una comida completa. Se mezcló en la fila y podía oír la voz animada cuando el hombre se alejo y tocaba su turno.

—¡Bienvenida! ¡Qué tipo de hojaldre quieres!

—Oh… ¿Hestia?

Cuando la mujer actuó profesionalmente (y tierno pero Astrea no sería capaz de decir esas palabras) y miraba a Astrea, ella pudo reconocerla con facilidad al ver una gran y vieja conocida.

—¿Oh? —Hestia agitó sus coletas con diversión cuando oyó una voz muy conocida para ella de cuando estaban en el tenkai. —¡Ast-Hhmhmhmm!

Si no fuera porque Astrea le tapó la boca y ahogó todas sus palabras ella habría gritado su nombre a todo el mundo aun cuando ella quiere permanecer en silencio en la ciudad y no hacer noticia de que regresó oficialmente.

—Sshh…. Estoy intentando no hacer un revuelo aquí. —Astrea murmuró y Hestia parpadeó y asintió suavemente lo que hizo que quitara sus manos. Hestia tosió ligeramente y volvió a su acto profesional mientras repetía sus palabras sobre "qué tipo de hojaldre de papas quería". —Dame el común por favor.

—¡Serían 30 valis!

Una vez recibido el dinero, Hestia entregó el hojaldre de papas y levantó su voz con ligereza.

—¡No te vayas! ¡En cinco minutos mi turno termina!

Al oír el tono entusiasta de su amiga. Astrea negó con su cabeza divertida antes de contestar en comprensión mientras sale de la fila y ella sigue atendiendo a sus clientes con una sonrisa.

La diosa de la justicia casi no podía creer cuando resultó que aquellos rumores la indicarían a encontrarse con una vieja conocida, y también debe decir que ver como le daban palmaditas en la cabeza era el colmo. Pensó si esta era realmente su amiga y si había caído tan bajo como para eso. La vista de ahora le confirmaba que era de hecho la misma persona solo que… en problemas financieros, o eso deducía Astrea.

Cuando la diosa del hogar y de la llama dejó su puesto y se acercó a Astrea quitándose su uniforme de trabajo y ahora podía ver mucho mejor el atuendo real de su amiga. Vestía unas ropas atrevidas a la vista de Astrea pero al menos tapaba su cuerpo lo suficiente pero que lo acentuaban muchísimo, se mostraba bastante indecente para una diosa virgen, pero ella no se centró en sus ropas, si no en la chica que ahora estaba masticando su hojaldre de papas que le dieron de regalo, parecía un pequeño hámster mientras se manchaba sus labios de papas.

—Mhh… Pensé que habías dejado Orario, Astrea, eso me dijeron.

Hestia mencionó girando sus ojos al masticar lentamente y ver a Astrea sentada a su lado mientras ella balancea sus piernas suavemente, los adornos de su coleta estaban bastantes viejos y desgastados que se movían con el meneo de sus coletas.

—Bueno, eso es verdad. —Asintió Astrea. —Pero regrese recientemente, hasta el momento solo lo debe saber la familia Ganesha y el gremio.

—Oh… ¡Tiene sentido! ¿Alguna razón en específico? —Cuestionó Hestia.

—Vine para formar mi familia nuevamente, para que la justicia aún perdure en Orario y también para empezar de cero, supongo. ¿Y tú? ¡No tenía idea de que habías descendido!

Hestia se rascó su nariz con algo de vergüenza mientras escuchaba la reacción de su amiga, pero tomó atención a sus palabras sobre "Formar de nuevo su familia".

—Bueno, descendí hace unos pocos meses…. Y busco formar una familia, pero no he tenido la suerte… y recientemente fui expulsada de la casa de Hefesto y vivo en una iglesia abandonada…. —Hestia suspiró pesadamente. —¡Pero! ¿Cómo es eso de que harás tu familia de cero? ¡Cuentame Cuentame!

Astrea no pudo evitar reírse un poco ante su entusiasmo y ella se llevó su mano a su mejilla.

—Bueno, es tal y como oíste. Vengo a formar mi familia nuevamente y tengo dos miembros que pertenecen ya a mi familia.

—Ohh… Ya quisiera yo… —Hestia bajó su cabeza triste. Astrea sintió un poco de pena por ella. —Pero sabes escuche de una chica que esta buscando una familia y la han rechazado en bastantes familias…. ¡Tal vez pueda convencerla de unirse a mi familia más tarde!

—Buena suerte en ello, Hestia.

—¡Gracias! ¡Cuéntame cómo son tus dependientes! —Hestia pidió ansiosa.

—Bueno, el primero de mis nuevos hijos es Sven Bennet, un chico humano de cabello castaño y ojos marrones. —Respondió cariñosamente.

—¿Un chico? ¡¿Es especial?!

Hestia estaba ya imaginando todas las novelas que leyó sobre el amor eterno, sobre relaciones entre dioses y mortales que se juran amor hasta el último día de su pareja. Astrea empezó a reírse al suponer lo que estaba pensando su amiga virgen.

—No así… —Reprendió Astrea con una sonrisa. —Si, es especial, supongo que por él regrese de nuevo aquí… Nunca hubiera vuelto por mi propia voluntad. Es una de las cosas que me gusta de mi hijo, es bastante hábil con el arco y también es bueno para charlar, estoy seguro que te llevarías bien con él.

—¡Parece agradable!

—Aunque a veces bromeaba diciendo que se bañara conmigo. —Recordó Astrea.

—Retiro lo dicho.

Por un momento ambas se quedaron en silencio antes de empezar a reírse en conjunto como buenas amigas charlando y avergonzando a uno de sus hijos queridos.

—Luego está Cecil Blackliza. Es una jovencita bastante impresionante y boca fuerte, digamos que se perdio medio camino de su vida.

Astrea esta vez habló de su dependiente mujer recordando a su hija con cariño.

—De hecho ambos están inmersos en su primer día de mazmorra hoy, espero les vaya bien y se cuiden entre sí…. Ya hace horas que no los veo y me preocupa un poco.

—¡Confía en tus hijos! ¡Si todo lo que me dices es así han de ser fuertes!

Hestia apoyó a su amiga, y Astrea le sonrió agradecida mientras se levantaba y siguen charlando más sobre sus días con ella mientras caminan por la ciudad hasta que ambas mujeres se separaron y fueron por sus caminos.

El gremio de aventureros está normalmente concurrido, pero por suerte cuando es por la tarde no está tan lleno de gente por lo que no hay tanto revuelo en el momento.

Eina estaba agradecida con ello por lo que tiene un poco de tiempo libre para organizar algunos libros mientras miraba de vez en cuando la puerta del gremio, esperando a sus dos estudiantes. Al ser su asesora de la mazmorra estaba bastante preocupada por ellos, incluso habían apostado cruelmente que no pasarían la semana posiblemente.

Eina suspiró recordando a Sven y Cecil quienes estudiaron arduamente y los veía quejarse el día anterior sobre sus lecciones, pero ella se preocupaba por ellos, era normal que los incluyera con muchos de los puntos débiles de los monstruos como cualquier otra asesoría.

Entonces las puertas crujieron y Eina tomo atención al fondo de la puerta y allí vio a una mujer de cabello negro con un cuerpo lindo, parecía una jovencita de tan solo 15 años según su apariencia, sus pechos estaban en pleno desarrollo y tenía unas caderas bastantes anchas mientras miraba de lado a lado algo nerviosa. Ella pudo deducir fácilmente que era una jovencita tímida o al menos parecía serlo ya que en el momento que ambas chocaron miradas ella frunció su vista.

La jovencita caminó firmemente sin ningún tipo de miedo o timidez antigua, demostrando confianza en sus pasos o al menos eso pareció en el momento que su voz suave salió con un poco de nervios.

—Aquí… ¿Puedo registrarme de aventurera?

Eina deseaba no escuchar esas palabras, menos de una niña como ella que parecía bastante flaca y no tenía un cuerpo tan tonificado como lo tenía Cecil, sentía que si la dejaba convertirse, ella moriría con mucha crueldad, pero debía seguir el reglamento y la semielfa apretó sus labios antes de abrir su boca.

—Si, bienvenida al gremio de aventureros. ¿Quieres registrarte…?

La niña pareció dudar cuando escuchó las palabras de la semielfa lo que hizo fruncir sus cejas con algo de confusión pero en un instante ella se sintió determinada.

—Si, quiero registrarme.

Eina sacó una hoja de debajo del mostrador mientras agarra la pluma de la tinta y empezaba a hacer sus preguntas mientras conversaba de vez en cuando con ella.

—¿Nombre?

—Me llamo Eris Vani.

Eina movió su pluma con lentitud mientras inspeccionaba a la niña de vez en cuando con algo de preocupación.

—Entonces…. Señorita Eris. ¿Cual es la razón de querer participar en esta… profesión?

—Yo…. —La voz de Eris murió en ese momento. —Quiero buscar un futuro….

—¿Qué?

Eina dejó su pluma genuinamente confundida por sus palabras ya que ella había murmurado unas palabras inaudibles y tuvo que verla a sus ojos que tenían una vista hacía el suelo y apretaba sus muñecas con sus labios apretados, parecía querer llorar y eso la preocupó bastante, pero ella se limpio su rostro y puso una mirada seria.

—Quiero volverme tan fuerte como para apoyar a los héroes. Quiero poder lograr encontrar un futuro héroe.

Sus palabras salieron determinadas mientras tenía su mano en su pecho. La niña Eris, reveló con diligencia y seriedad. Eina se quedó hecha de piedra mientras escuchaba sus palabras sin poder creer lo que estaban escuchando sus oídos.

—Señorita Eris eso….

—Es una promesa…. Una promesa que no pude cumplir. —Eris la interrumpió. —Por eso…. Voy a hacerme fuerte como para no ser protegida de vuelta.

Eina Tulle estaba realmente sin palabras mientras oía la determinación en las palabras de la niña frente a sus ojos y entonces finalmente continuó escribiendo.

—... ¿A qué familia perteneces….?

Finalmente hizo la pregunta después de llenar los archivos y le faltaba la última parte. Eris tomó una bocanada de aire.

—Pertenezco a la familia….

—Bueno, conseguimos bastante bien para nuestro primer día….

Cecil murmuró mientras llevaban bolsas de valis después de salir del gremio de aventureros mientras oscurecía, se había hecho bastante tarde en el día y perdieron la noción del tiempo en la mazmorra y ahora el reloj marcaba las ocho de la noche.

—Dos mil ciento veinte valis….

Sven contó suavemente y Cecil asintió con un poco de desagrado.

—Habríamos conseguido más si no fuera porque destruimos demasiadas piedras tratando de sacarlas de sus pechos….

—Tienes razón…

Sven habló con una risa seca mientras tenía la mente en otro lado, pensando en cómo pataleaba los monstruos y aullaban de dolor pero trato de reprimir los gritos en su cabeza. Esas cosas eran monstruos, no tenían sentimientos y debía pensar de esa forma….

Hoy fue la primera vez que mató algo y no solo una cosa…. si no casi dieciocho seres vivos en el día de hoy.

El mundo en el que vivía no era lo mismo que su mundo anterior donde había paz y no había necesidad de matar constantemente cosas….

Este mundo era mucho más salvaje y tenía que adaptarse quiera o no.

[Fin de capítulo]