Despertó temprano. Le preocupaba la reacción de la rubia, no podía negarlo, pero como en otras ocasiones en que habían tenido diferencias, pensó que podían superarlo, sin embargo ahora parecía algo más profundo.
Salió a la sala únicamente con un pantalón de pijama, mostrando su cuerpo más fuerte y marcado que cuando se habían visto en poca ropa en China, siendo la única vez en que había logrado ver la figura completa de la muchacha que lo estaba hospedando. Ocho años de eso, y en ocho años no había vuelto a verle más piel de la necesaria.
O eso creía hasta que la encontró dándole la espalda a la barra de su cocina, preparando algo para su desayuno mientras vestía únicamente un top deportivo bastante pequeño y un short que dejaba ver desde donde le crecían las piernas, pero al notar que estaba viendo de más a la mujer, aunque sin cambiar la expresión, desvió la mirada cuando notó que ella había volteado y quedaron de frente.
Sherry solo le dedicó una media sonrisa y volvió a su desayuno, un plato abundante de huevo revuelto con algunas verduras y un pan con fruta. Se sentó en la barra y comenzó a comer, mientras volteaba la mirada discretamente para seguirlo, sin perder detalle de lo que encontraba en el cuerpo del muchacho que tenía en casa.
Jake logró notar cómo una de las miradas de la mujer volvía a su plato tras haberlo examinado, y aunque eso le hizo sentirse levemente halagado, no sabía como reaccionar ante una muestra de interés tan sutil como esa, si es que se le podía calificar como tal. Aunque podría igual ser por la incomodidad del día anterior.
Fuera como fuera, decidió investigarlo, y se dirigió al lugar de su amiga para verla engullir mientras él elegía la manzana más roja que tenía el frutero de la chica.
—¿No comes otra cosa? —rompió Sherry el silencio, intentando no mostrar la molestia que aún sentía.
—Son prácticas, las puedes llevar a donde sea, son dulces, tienen vitaminas, minerales, carbohidratos, fibra y salen de los árboles ¿qué más necesitas? —dijo con una pequeña risa mientras le daba una mordida, Sherry siguió comiendo dentro de ese silencio que aún se sentía incómodo, hasta que decidió acabar con él —yo no sabía lo del chico que seguía a Chris…
—Ese no es el punto —contestó Sherry —, el punto es que cuando Claire se enteró, le dolió mucho y estuvo aquí llorando mientras yo intentaba darle algo de consuelo, porque también me dolió. Él y Chris nos liberaron de esa base ¿recuerdas?
—Nunca podré olvidar esos seis meses de mi vida —respondió con un tono oscuro.
—¿Te mataría tener un poco de respeto? —espetó ella con el tono duro que acostumbraba usar cuando regañaba a Jake, porque aunque no le gustaba admitirlo, era más seguido de lo que esperaría.
Era un hombre impetuoso, impulsivo, cerrado, de carácter fuerte, necio, confiado y frío. Todo eso era capaz de reconocerlo tan solo con el tono de voz que manejaba, pero también sabía que era un chico entregado y cariñoso si se daba a la tarea de abrirse aunque fuera un poco, además de lo mucho que la protegía siempre que salían. Se había acostumbrado a él, no podía negarlo, y aunque era complicado tener que ponerlo en su lugar, no se veía haciendo algo diferente con otra persona.
—Te dolió mucho ¿verdad? —preguntó inquisitivo, con un poco de molestia —la pérdida de Piers…
—Como a cualquier persona agradecida, sí, Jake, también me dolió mucho —dijo ella mientras respiraba hondo y le tomaba la mano al chico, la que aún estaba aferrada a su manzana empezada a morder —la B.S.A.A. de antes era la que valía la pena, Piers figura entre los caídos que valían la pena. Ahora están enviando intentos de armas biológicas que deshonran el sacrificio de personas como las que nos ayudaron, así que sí, ¡voy a defender el legado de él y de quien sea que haya colaborado con nosotros! —sentenció Sherry fuerte, esperando calar en algo dentro de él.
Jake resopló sintiendo la mano de la chica en la suya, lo que de inmediato lo volvía vulnerable a escuchar cualquier cosa que ella tuviera que decir.
—Lo pensaré —dijo, y Sherry, sabiendo que no obtendría una mejor respuesta que esa por el momento, asintió con la cabeza y terminó su desayuno.
Entró a su cuarto a cambiarse a una ropa más casual de trabajo y al salir, Jake la miraba fijamente aún en su ropa de dormir.
—Cederé por ti con mi respeto hacia los muertos —declaró el chico mientras se acercaba lentamente a ella y le tomaba la mano, Sherry no podía evitar mirarlo a los ojos hacia arriba con ese 1.90 de estatura que el hombre tenía —si me aceptas una nueva invitación a cenar.
—Jake —contestó sorprendida, un tanto ruborizada con la cercanía que él estaba mostrando con ella, rompiendo el espacio personal que normalmente se dejaban a pesar de que no fuera mucho, pero ahora el pecho de él podía rozar con la nariz de la chica —¿y qué mosca te picó? —preguntó intentando mantener cierta distancia, pero incapaz de lograrlo.
Era cierto, ni siquiera Jake sabía por qué estaba tomando esa actitud tan atrevida con la muchacha, pero no se arrepentía.
—Ninguna en especial —respondió con su clásico cinismo —solo quiero pasar tiempo con mi amiga ¿está mal? —intentó ocultar sus intenciones, pero el hecho de que le estuviera agarrando la barbilla y apuntando con sus ojos a sus labios no ayudaba mucho a este propósito.
Con un sonrojo evidente en su rostro y la timidez y prudencia que siempre la caracterizaron, Sherry se retiró del toque de Jake, con el corazón latiéndole a mil por hora. Aunque sabía que había algo en él que la movía demasiado, no quería delatarse.
Así había pasado ocho años, ocho años sin querer demostrarle a Jake que su corazón enloquecía con cada mirada que se dedicaban, pero a diferencia de él, ella podía admitirlo un poco más frente a todos… excepto a él.
Comenzó a pensar que por eso probablemente era más dura cuando se trataba de corregirle o cuando le mostraba su molestia, porque solo así podía mantenerse alejada de demostrar lo que realmente sentía. Y aunque con Claire y Leon aprendió que se podía recuperar el afecto perdido -como el que perdió de sus padres Annette y William Birkin al morir- la pérdida al principio dolía demasiado como para tolerarla.
Y a Jake no quería perderlo, no quería que él le doliera como le habían dolido sus propios padres.
Se dirigió con Leon a la Casa Blanca, donde habían quedado de verse, porque aunque estaba en periodo de descanso, sabía que cuando volviera, debía tener toda la información de Rosemary Winters para cuando comenzara a desarrollar sus poderes y coordinarse con Chris más tarde.
—Leon —exclamó ella al verlo a la sala de reuniones, le saludó como habitualmente lo hacía.
—Sherry ¿cómo estás? —preguntó el agente mirándola atentamente, entonces ambos fueron a su junta —como sabrás, Chris nos dejó muchas sorpresas en Rumanía.
—Sí, yo apenas puedo creer que Ethan está… —apenas podía pronunciarlo, aunque no lo hubiera conocido, pero sentía que sí, por como le hablaba Claire de él, quien se mostró demasiado entregado a su esposa y después a su familia.
—Ya estaba condenado —dijo Leon mientras recordaba las condiciones de él en el archivo y también las palabras de Chris cuando se reencontraron para darse los informes correspondientes —y como nadie imaginaba lo de la B.S.A.A., ahora te recuerdo que tú y yo nos vamos a coordinar con el nuevo escuadrón.
—Sí… es increíble como las cosas cambian, ¿y por qué tengo que ser yo quien le enseñe a la pequeña?
—Tú eres de las pocas familiarizadas con el tema de las capacidades de sangre —recordó Leon —cuando Rosemary crezca, va a necesitar apoyo en lo que es estudiada.
—Sé lo brutal que puede ser eso —dijo ella mientras tomaba un trago de una botella de agua que llevaba consigo —Pero es una niña de unos cuantos meses, aún falta mucho para que llegue ese día.
—No creo que pueda recordar desde cuando empezó a ser analizada, ahí entras tú como una 'tía', o como lo que Claire hizo por ti cuando salimos de Raccoon City —contestó él mientras la veía atentamente —hizo un muy buen trabajo contigo.
—Gracias —le dijo —es increíble cómo la historia es cíclica, y esto parece que no va a tener fin.
—Eso se lo puedes agradecer al papá de tu pretendiente —exclamó Leon concierta ironía —si Wesker no hubiera empezado a traficar con esos bichos, posiblemente esto no estaría pasando.
—Podría haber sido cualquiera —dijo Sherry ligeramente ofendida —cualquiera pudo haber sido traficante en esas condiciones.
—Eso no cambia que Wesker lo hizo, mira, no tengo nada contra Jake, es más podría decirse que me agrada y me entiendo con él, pero el legado de su padre es lo que me causa conflicto —remarcó Leon con un resoplo.
—Entonces tienes conflicto con él porque es parte de su legado.
—No lo es —respondió —, lo sería si hubiera seguido sus pasos, pero no es así, el legado de Wesker es de terror, Jake supo separarse de eso.
—Espero que pueda verlo, ha trabajado muy duro para lograrlo —respondió Sherry.
—Y tú también —le contestó —a pesar de que tu padre fue William Birkin.
—El renombrado científico…
—Y amigo de Albert Wesker —apuntó Leon mientras la miraba con una sonrisa, a lo que Sherry mostró sorpresa únicamente con un arqueo de cejas —¿no sabías que tu papá y el de Jake fueron mejores amigos? Se da a entender en muchos archivos de Umbrella.
—Entonces la historia es más cíclica de lo que creí —respondió con una risa nerviosa, porque notaba que la historia no era cíclica, sino irónica, porque ahora tenía un interés sumamente fuerte y notorio en el hijo de Wesker, siendo ella la hija del mejor amigo de este.
—Te gusta el chico ¿verdad? —preguntó Leon con un tono menos irónico, y más paternal, porque aunque Derek C. Simmons había tomado la tutoría legal de la niña, ella veía en Leon y en Claire una especie de sustitutos de sus padres y nada podría cambiar eso.
Notó de inmediato la sorpresa en el rostro de su casi hija, pero se mantuvo firme.
—¿Cómo crees? —respondió ella mientras se llevaba otro trago de agua a la boca —es muy buen amigo, es todo.
—Un amigo que se queda en tu casa y que viaja de Europa cada mes para verte. Un amigo solo te enviaría correo electrónico —dijo él con tono ligeramente divertido —por favor, lo que dije ayer es cierto, cada que ustedes están juntos huele a hormonas adolescentes, lo que es fuerte porque ya no son adolescentes.
—¡Leon! —contestó avergonzada.
—Y no está mal —contestó él dándole a entender que no se oponía a lo que sentía su amiga —mira, si de algo sé, es de relaciones destructivas —contestó mientras recordaba a una mujer asiática sumamente guapa, pero que durante mucho tiempo le causó problemas de confianza, mismos que no hicieron otra cosa más que empeorar con personas fuera de Claire, Sherry y Chris.
—Algo me contó Helena de una tal Ada que les ayudó en China —confesó Sherry, lo que agarró de sorpresa a Leon —pero no sabe mucho.
—Ni yo —contestó mientras pensaba que tenía que pedirle a Helena que fuera más discreta con respecto a su relación no resuelta con una criminal tan peligrosa como lo era ella.
—Es una historia que tendrás que contarme a detalle —pidió Sherry mientras tomaba los archivos de los Winters y lo que se sabía de Rose y se levantaba para irse a casa.
—O tal vez no —dijo Leon a solas mientras atendía un mensaje de Ingrid Hunnigan, quien le había comunicado que tenía un operativo especial de armas bioorgánicas ahora en las costas de Oregon, cerca de un condado leñador donde se habían visto rezagos de un posible contagiado del virus T.
Sherry llegó a su casa con los archivos en un portafolios, los que colocó en la mesa de su comedor, y con una taza de café comenzó a leerlos durante algunas horas mientras ignoraba la puerta de la entrada abrirse con un Jake vestido de negro y mezclilla casual y una sudadera abierta y gris que dejaba ver su cuello y los músculos de este, el haberse arremangado los brazos, dejaba a la vista las venas resaltadas, lo que para la muchacha era sumamente atractivo, pero no se dio el tiempo de mirarlo, no se dio el tiempo de saludarlo, porque seguía en su trabajo de lectura.
—Hey, Súper Chica —le llamó, recordando las razones por las que siempre le llamó así, recordando que así de frágil como se veía a simple vista, ella podía regenerar cualquier herida de su cuerpo —no te vayas a cortar con el papel.
La mujer, ignorando que se había molestado con él, pero también consciente de que él cambiaba las actitudes que ella le señalaba, se rió ante el comentario.
—El que debería cuidarse más de las cortadas es otro —dijo con alegría en su comentario cuando notó que él estaba demasiado cerca de su rostro, pero pudo evadirlo al tocarle la profunda cicatriz de su rostro, la que le daba un aspecto más enigmático.
—-No te queda hacer chistes —le contestó mientras se sentaba a su lado, ahora intentando compartir algo con ella —¿más archivos que no debo leer?
—Exactamente —respondió mientras volvía su vista a los documentos en la mesa —mucha cosa burocrática para mi asignación permanente.
—¿Asignación permanente? —preguntó extrañado sin entender lo que estaba pasando —¿tan rápido cambió tu vida en una hora?
—Leon estaba contactando conmigo para explicarme más o menos lo que tendré que hacer en los años siguientes mientras lo combino con mi vida de agente —contestó ella sin dar más explicaciones.
—Dices que toda esta mierda es confidencial, pero creo que puedes contarme —esto llamó la atención de la chica, quien volteó a verlo sin ninguna expresión en particular en su rostro —digo, mi existencia también lo es.
Sherry apagó su teléfono de nuevo, le pidió a Jake que apagara el suyo, y ahora para más confidencialidad, retiró los fusibles de la caja de electricidad de su casa, con el fin de cerciorarse de que todo lo que fuera a narrar se preservara en secreto.
No confiaba en el gobierno, no confiaba en que sus palabras de verdad se las llevara el viento, como decía la frase, sino que por el contrario, había visto como conversaciones casuales se volvían en contra de muchas personas. Para ella era mejor prevenir que lamentar.
Se volvió a sentar mientras quitaba la batería a su teléfono y procedía a hacer lo mismo con el de Jake, y entonces, comenzó a explicar lo que había ocurrido.
—Después de que Chris renunciara a la B.S.A.A. te digo que nos cayó mucho trabajo —procedió —la hija de Ethan Winters es una bebé en estos momentos, él arriesgó demasiado para rescatarla, sacrificó su vida por eso, y antes de morir, le pidió a Chris que la criara y le enseñara a ser fuerte. Pero no tiene tanto tiempo para hacerle de papá.
—¿Y cómo encajas tú en esto? —preguntó sin saber cómo el Servicio secreto tenía injerencia en la situación.
—Obviamente, él le contó a Claire todo esto, porque por más confidencial que sea algo, siempre le cuenta a ella —respondió ella ligeramente jocosa —mi tío parece que no tiene a nadie más, y ella le sugirió básicamente que alguien hiciera de niñera con la nena, pero hay un problema… ella va a desarrollar habilidades cuando crezca, porque nació con el hongo de la megamiceta y va a tener que estar bajo estricta vigilancia.
—No me has explicado cómo encajas tú.
—Pues para Chris fue fácil averiguar que yo tengo el virus G en mi sangre, así que se ha reunido con Leon para que exista una colaboración a futuro entre él y yo para cuidar a la niña, en una especie de paralelismo con lo que hizo Claire conmigo.
—O sea que en los siguientes años vas a ser madre postiza —dijo Jake con un tono burlesco —¿y vas a poder?
—No lo sé —dijo abiertamente vulnerable, aunque notaba que él buscaba hacer alguna broma, ella no quiso seguirle el rollo —la verdad no sé si es una buena idea ponerme a criar a una niña, pero siento que podría hacer las cosas mejor, una vez me analizaron y la ayuda de Claire me vino muy bien para sobrellevarlo —confesó —ahora esta niña va a ser monitoreada y vigilada el resto de su vida y seguramente no va a recordar a su papá. No merece nada de lo que va a pasarle y creo que tengo que ayudarla para que sobrelleve su futuro con lo mejor que tenga. Y que no se rinda ante nada.
La conversación se volvió brutalmente oscura, lo que hizo que Jake mirara a Sherry con un poco más de admiración, la misma que había sentido por ella cuando se encerraron en la cabaña tras caer del helicóptero en Edonia, cuando ella se había mostrado tierna al revelar que quería ser como las personas que la habían ayudado.
Sintió que algo le movía el corazón de nuevo, como se lo había movido desde ese entonces.
Quedaron en silencio de nuevo, pero ahora él le sonrió conmovido, libre de las presiones de estarse rescatando o salvando de misiones complicadas o riesgos para sus vidas.
Sherry desvió su mirada a sus papeles de trabajo, y vio los expedientes del análisis de sangre enviados por Rebecca Chambers y la Inteligencia de Hound Wolf Squad, quienes estaban realizando las estrategias para abordar a Rosemary en el futuro con la información brindada.
Jake le tomó la mano a la muchacha mientras le pedía mirarle directo a los ojos solo con la sonrisa.
—Vas a ser una gran mentora —le contestó con seriedad —eres… —se detuvo de golpe mientras pensaba cómo mostrarle su afecto, sin de verdad mostrarle su afecto —eres la 'Súper Chica' ¿recuerdas?
Sherry rió un poco por lo bajo y se sonrojó, pero cuando regresó a la realidad, volteó su rostro a los documentos y aún con la mente consumida en cómo actuar con lo que sentía por él, hizo lo que sentía que tenía que hacer.
Desviar el tema.
—Chris va a venir mañana, si quieres verlo —exclamó rápidamente mientras colocaba la batería en su teléfono e iba a conectar los fusibles de la electricidad.
Se sintió descolocado, sabía que estaba ahí por esa razón, confrontar su pasado.
Pero su pasado sabía demasiado amargo, incluso el pasado del pasado, el pasado que existía antes de que él hubiera nacido.
¿Por qué había hecho eso? Se preguntaba mientras volteaba la mirada y recolocaba las baterías de su propio teléfono y respiraba profundamente. Siempre que tenía un momento en el que podía enfrentar poco a poco lo que sentía por ella, ocurría algo, o ella decía una frase que descolocaba la situación, como si lo hiciera con el propósito expreso de evitar ese momento, el que sabía que tendría que llegar tarde o temprano.
No era solo su conversación sobre Wesker lo que había evadido, pensó que igual evadió y con más fuerza aún, sus sentimientos a Sherry.
—Estaría bien —contestó volviendo a su mente Wesker, y todo el resentimiento que le tenía, no solo por el abandono, sino porque gracias a él, el mundo era un caos.
Sherry volvió a su lugar y Jake se fue a su cuarto, entendiendo que aún no era momento para enfrentar su realidad, pero con el consuelo de que la mujer con la que estaba en ese instante era lo más dulce que tenía, así que no podía enojarse del todo con ella.
—Me prometiste que iríamos a cenar —buscó comprometerla.
—Yo no prometí nada —recordó la chica.
—En mi mente sí ¿vas a fallarle a mi mente? —contestó entre risas desde su cuarto, entre los gritos que se daban para comunicarse cuando estaban lejos.
—¿Cuál es el plan? —contestó derrotada, pero en el fondo, contenta de que Jake buscara esos ratos de convivencia.
—El plan es distraerme antes de mañana —contestó el chico mientras sonreía para sus adentros, feliz como un adolescente.
—Okey, te aviso cuando esté lista —respondió ella mientras se cambiaba la ropa igual de veloz que él, y en el fondo también igual de feliz que una colegiala en su primera cita.
Odiaba admitir que así se sentía en cada ocasión que salía con él.
