Ladies and Gentlemen!

Sentía que era momento de actualizar esta historia. No es que la hubiera dejado abandonada, pero como ahora tengo muchos proyectos en puerta, tengo que destinar un tiempo para cada una. Y eso para poder pensar en la trama que va a tener cada una. Bueno, no los quiero hacer esperar más.

It's time to read!

It's showtime!


Aclaración: Shadowverse (TV) no me pertenece. Yo solamente pido prestado sus personajes para poder escribir mis historias que se podrán leer a continuación.

Aclaración: Con estas historias no estoy cobrando por ninguna ganancia o regalía. Solo escribo para el entretenimiento de todo público pidiendo permisos al autor. Cualquier aclaración, pueden escribir en los comentarios su opinión al respecto.


La mañana siguiente había llegado. Con los primeros rayos de sol, Yonazuki Lucia se había levantado, se había dado un merecido baño y ahora se alistaba frente al espejo del cuarto. Mentiría si dijera que no se sentía nervioso, realmente aparentaba muy bien con ese porte serio y esa sonrisa tranquila, pero si alguien fuera capaz de prestarle atención, se daría cuenta que su cuerpo entero temblaba un poco.

Le costó quedarse dormido en la noche, quería estar del todo preparado para el duelo de ese día. Así que estuvo pensando en todo tipo de estrategias para que no fuera sorprendido en el momento. Agrego ciertas cartas que le podrían ayudar, reservo unas para después. Y justo cuando vio en el reloj del cuarto que ya era tarde, fue cuando decidió irse a dormir. Puede admitirlo, le costó tanto quedarse dormido sin tener a alguien a su lado a quien abrazar o sin escuchar aquella tranquila respiración. Realmente estaba pensando en ir a molestar a Hiro o meterse a su cama sin que este se dé cuenta, muchas veces lo ha hecho. Pero no, decidió alejar aquellos pensamientos, dar varias vueltas en la cama y al final, quedarse profundamente dormido.

En cuanto decidió bajar a preparar algo para desayunar, se dio cuenta que Shiori como Shigefumi-san le habían ganado la cocina. Era un servicio especial de ellos dos para prepararle el desayuno y que se mantenga concentrado en el torneo. Lucia solo supo carcajear en ese momento mientras agradecía.

-Me gustaría que Hiro fuera igual que tú -Resoplo molesto Shigefumi.- Estoy seguro que se quedó hasta tarde despierto

Fue hasta ese momento que se dio cuenta que Hiro no se encontraba ahí. Levanto un poco la mirada y miro hacia las escaleras.

-Hiro-san va a perderse un desayuno calientito -Suspiro Shiori un poco decepcionada mientras posaba su mano en su mejilla.- Y nosotros ya nos vamos

-¿A dónde van? -Pregunto Lucia curioso.

-Iremos a caminar un rato, tenemos cosas que hacer -Soltó una risita Shigefumi.- ¿Verdad mi querida nieta?

-Pero no te preocupes mi querido hermano -Shiori se acercó para besar la mejilla de su hermano mayor.- Estaremos viéndote en el estadio, ¡Sabes que tienes todo mi apoyo!

-Así que desayuna tranquilo -Sonrió el abuelo de Hiro.- No te preocupes por ese dormilón, despiértalo cuando ya estes a punto de salir, así aprenderá a no quedarse dormido hasta tarde

Fue de esa manera en que Lucia los despidió en la puerta de la casa.

Al momento que ellos se fueron, el joven de cabellos blancos soltó un pequeño suspiro. Miro hacia donde estaba la cocina y su mirada volvió a concentrarse en el segundo piso. Sonrió, no era justo disfrutar él solo de aquel desayuno. Sin dudar, subió las escaleras.

-Hiro -Lucia toco la puerta del cuarto en un par de veces pero no recibió respuesta alguna.- ¿Ya te despertaste? -Pregunto una última vez, pero no recibió respuesta alguna. Pidió permiso y abrió la puerta tan despacio para evitar despertarlo. Se asomo por la habitación, las cortinas aún se encontraban abajo y al lado de la ventana, se podía apreciar a Hiro abrazando su almohada con fuerza mientras mantenía la boca un poco abierta. Lucia soltó una pequeña risita mientras se acercaba a su cama y se sentaba en la misma. Con suavidad, pico una de sus mejillas, provoco que este se moviera un poco.- ¿Cómo es que puedes dormir de esa manera? -Negó en un tono divertido. Con suavidad, poso su mano en la mejilla de él. Con su pulgar, dio pequeñas caricias mientras que la otra, se recargaba un poco más para acercarse a él.- ¿Hiro? -Volvió a preguntar para asegurarse que seguía dormido. Miro en dirección a la puerta, después miro en dirección a la ventana y, por último, en dirección al chico. Sonrió levemente antes de acercar su rostro al de aquel joven durmiente y besar lentamente aquellos labios. Se separo despacio de él para apreciarlo.- Hoy será el día en que le gane a esa sombra -Susurro.- Hoy será el día en que tú y yo nos enfrentaremos a una final más y si gano podre decirte al fin cuanto te quiero -Volvió acercar su rostro para besar una última vez aquellos labios.- Aun si no gano, tengo la intención de decírtelos, ¿Puedes esperar por mí, una última vez?

-Lucia -Se separo de inmediato en el momento que escucho su nombre. Sus mejillas se calentaron, inmediatamente se fijó en sus ojos. Suspiro aliviado en el momento que aun mantenía los ojos cerrados y una tonta sonrisa había aparecido en su rostro. Pudo sentir su corazón golpear con desesperación su pecho.- ¡Vamos a enfrentarnos a un duelo! -Grito Hiro entre sueños emocionado. Lucia carcajeo un poco, aunque casi al mismo tiempo, se preocupó de ver un gesto triste.- Lucia, no quiero que salgas lastimado

Aquellas palabras, provoco que una tierna sonrisa apareciera en su rostro.

-No lo hare -Se acerco un poco más a él. Sus frentes se pegaron.- Solo tienes que seguir confiando en mí, te puedo asegurar que nada malo nos pasara -Lucia cerro sus ojos con suavidad. Disfrutando de aquel intimo momento.- Así como yo confió mi vida en ti, tu debes seguir creyendo, saldremos victoriosos, ya lo veras -Abrió sus ojos con lentitud.- Recuerda, yo soy la oscuridad que protegerá tu luz, yo seré quien te protege ahora

Una promesa que le encantaría tanto cumplir.

-¿Lucia? -Cuando Hiro abrió los ojos, lo primero que vio, fue al mismo sentado en su cama. Una de sus manos se encontraba acariciando sus cabellos rojos. Aquello provocaba que quisiera seguir durmiendo.- ¿Qué hora es?

-Buenos días -Comento Lucia con una sonrisa. Le encantaba ser el primero en decirle aquellas palabras.- Ya es un poco tarde pero aún tenemos tiempo de desayunar -El usuario del deck Dragonico soltó una pequeña risita.- Shiori y Shigefumi-san ya se fueron, solo quedamos nosotros dos, dijeron que querían pasear un rato y después irían al estadio, también dijeron que alcanzarían un buen lugar para ver mi victoria, estoy seguro de que harán algo vergonzoso -Carcajeo con suavidad Lucia mientras hacia un peinado extraño con los cabellos de Hiro. El de ojos ámbar lo miraba con atención.- Me dijeron que ahí nos verían con todos nuestros amigos, ¿Estarán bien ellos dos solos?

-No te preocupes -Hablo Hiro tranquilo.- Aunque mi abuelo ya sea mayor aun es muy bueno defendiéndose -Suspiro mientras sobaba su nuca.- Créeme, puede tomar cualquier cosa que pueda usar como un arma y atacar, es un buen guerrero

-Lo dices como si conocieras esos golpes a la perfección -Hablo Lucia en tono burlón.

Hiro solo se encogió de hombros mientras carcajeaba. Eso quería decir que si le había tocado alguno de esos golpes con anterioridad. Lucia abrió los ojos sorprendido mientras volvía a preguntar si era cierto y el de cabellos rojos solo le contaba una vieja anécdota sobre un paraguas. Solo se había quedado sorprendido de lo travieso que fue el de cabellos rojos para merecerse un golpe. Se preocupo un poco en ese momento que no dudo en palmear con suavidad la espalda de Hiro, al final, este le respondió que era una herida ya vieja.

Pues para el de cabellos blancos, era imposible creer que aquel tierno anciano que los recibió en aquella casa con las puertas abiertas y los aconseja como un buen abuelo, realmente hiciera eso. Aunque bueno, podía comprenderlo, aquel porte serio y recto, supongo que Hiro sufrió mucho en su momento cuando sus padres lo dejaron solo. Pero de algún modo, tanto su abuelo como él, aprendieron a vivir juntos.

-Supongo que estas preparado para pelear -Hablo Hiro en un tono serio.

Lucia salió de sus pensamientos en el momento que escucho hablar a Hiro. Alzo la mirada y se encontró con aquellos ojos que le miraban con cierta intensidad. El usuario de deck Vampirico soltó una suave risita.

-No quiero darme por vencido aun cuando no ha empezado el duelo -Suspiro el de cabellos blancos.- Quiero demostrarle que no tengo miedo

-¿Aunque tu cuerpo mismo te delata?

Se sorprendió en ese momento que sintió a Hiro tomar sus manos y apretarlas con suavidad. Creía que había guardado bien las apariencias, pero sorprendentemente, fue el único que se dio cuenta de cómo se encontraba.

-Solo estoy un poco nervioso -Desvió la mirada.- No es nada

-Se que aunque te pida que no vayas, no me escucharas por querer ayudarme -Suspiro Hiro.- Así que solo quiero que sepas que siempre te apoyare, quiero que tengas cuidado al momento de enfrentarte a ese tipo -Negó con suavidad.- No sé qué cartas utilizara contigo, no sé qué estrategia utilizara para llegar a mí, pero quiero que sepas que no estás solo, aquí me tienes a tu lado

-Lo se -Lucia carcajeo.- Aunque en el pasado te había pedido que me dejaras solo, tú nunca escuchaste y realmente me alegro que no lo hicieras -Sonrió el de cabellos blancos.- Se que estaré tranquilo si te tengo a mi lado, sé que poder ganar si continuas apoyándome

-Pero si vez que hace algo extraño o tiene intenciones de hacerte daño, no quiero que corras hacia el peligro -Una sonrisa triste apareció en su rostro.- No podría soportarlo

Lucia sonrió con cariño, se sentó en la cama y se acercó a abrazar a ese tonto chico de cabellos rojos que provocaba que su corazón golpeara su pecho con desesperación. Aquel tierno cariño y amor provocaba que se sintiera vivo. Un amor que se merecía tener.

-Se supone que soy yo el que debo decirte esto -Carcajeo con suavidad.

-¡Lo digo en serio!

-También yo -Suspiro. Subió sus manos a las mejillas de Hiro para poder mirarse a los ojos.- Estaré bien, estaremos bien, una vez que termine esto, nos volveremos a encontrar en la final -Acerco su rostro al de cabellos rojos, Lucia sonrió con cierta travesura.- Recuerda que hay una promesa que aun debo cumplir

Hiro se quedó congelado en aquella posición, curiosamente bajo sus ojos a mirar esos tiernos labios y después volvió alzar los ojos para encontrarse con aquellos ojos rubí que parecían brillar. Al final, fue él quien se rindió, soltó un pesado suspiro y sonrió.

-Tu ganas -Carcajeo Hiro.- Pero me meteré si veo problemas

-Entonces nos descalificarían a los dos

-Prefiero que lo hagan, no quiero perderte contra ese idiota -Hiro hizo un pequeño puchero, se veía bastante molesto.- Juntos encontraremos la solución, no hay porque correr peligro, pero

Lucia rodó los ojos divertido. Iba hablar sobre algo más cuando el estómago de Hiro hizo ruido. Inmediatamente el usuario de deck Dragonico se sonrojo ante aquella gran carcajada que soltó el de cabellos blancos.

-Creo que primero hay que desayunar -Lucia se bajó de la cama y se dirigió a la puerta.- Shiori y Shigefumi-san prepararon el desayuno desde temprano pero no quería desayunar sin ti -Salió al pasillo y cerró la puerta detrás de sí.- Así que no tardes mientras bajo a calentar todo e irnos juntos al estadio

Y cerró la puerta.

Hiro se hizo bolita en su cama un tanto avergonzado por su tonto estómago.

¿Por qué siempre tiene que arruinar los mejores momentos?

Soltó un pesado suspiro. De nada servía lamentarse, era mejor alistarse.

De alguna manera, podía sentir que algo iba a pasar ese día.

.o.

Era una fiesta la que se estaba viviendo alrededor del estadio.

Globos de muchos tamaños y colores. Serpentina y confeti que a cada momento lanzaban a las personas que ingresaban al recinto. Alguna que otra actividad podían realizar las personas para ganar algunos puntos y poder intercambiarlos por paquetes de cartas o más regalos codiciados.

En el momento que Hiro y Lucia ingresaron a la cerca que rodea el estadio. Fueron recibidos con algún que otro grito de apoyo, algunos más aplaudieron y otros más se acercaban a pedirles un duelo. No podían evitar sentirse un poco avergonzados ante la idea de que a donde quieran que vayan, serian reconocidos por tantos ojos curiosos.

Tuvieron que declinar ante aquella idea, aun no era momento de mostrar su siguiente estrategia, quería que fuera una sorpresa para todos los ojos curiosos, en especial para ese ser que se ha estado escondiendo desde las sombras. Había demasiada gente que a penas y se podía caminar. Por un instante, Lucia estuvo a punto de caer por un mal paso, con suerte, Hiro se encontraba frente a él y logro darse cuenta. Antes de que se lastimara, logro atraparlo y atraerlo a su cuerpo. El de cabellos rojos sonrió y tomados de la mano, empezaron a abrirse camino para poder ingresar al estadio.

El de cabellos blancos no pudo evitar sonrojarse, intentando desviar su mirada de todas aquellas personas curiosas que los veían. Aunque en lo que estaba más concentrado ahora, era en seguir tomando aquella mano. Realmente deseaba no soltarla nunca.

-¿Lucia?

Salió de su mundo de sueños en el momento que escucho que le llamaba con cierta preocupación. Alzo el rostro un tanto avergonzado para darse cuenta que estaban en otro lugar vacío del estadio.

-¿Qué hacemos aquí? -Pregunto Lucia con curiosidad.- ¿Paso algo?

-Es solo que -Hiro dejo la frase al momento de que su vista se dirigió a otro lado. Al momento que Lucia volteo a ver a donde él estaba mirando, abrió los ojos sorprendido al encontrarse con aquellos cabellos rojos.- Supongo que debo hablar con él

-¿Quieres que te acompañe?

-Estaré bien -Soltó un pesado suspiro mientras daba algunos golpes al piso con su pie.- Por favor, vigila que nadie curioso venga, ¿Podrías hacer eso por mí?

Lucia asintió. Hiro tomo una gran bocanada de aire para darse un poco de valor y a paso lento, se acercó a esa persona que lo esperaba y que al momento de que los ojos rubí se encontraron con aquellos ojos oscuros de Eiji, el joven de cabellos blancos demostró que no le tenia miedo, ni siquiera respeto por las acciones pasadas.

Una vez que dejaron de mirarse, Eiji y Hiro empezaron hablar. Con suavidad, Lucia se acerco un poco a la pared cercana para poder escuchar un poco mejor de lo que estaban hablando.

-¿Lograste identificar a la sombra? -Pregunto Eiji.

-Lo hice -Respondió Hiro a secas.- Lucia y yo nos encargaremos de él, no tienes por qué preocuparte de eso, puedes dejarlo todo en nuestras manos

-¿Aun sigues confiando en esa persona? -Era visible la molestia de Eiji. Hiro arrugo un poco el ceño, ya sabía a donde se dirigía.- ¿Cómo es que puedes invitarlo a casa? ¿Cómo es que confías ciegamente en él?

-Porque Lucia y yo nos parecemos mucho, algo que el otro comprende bien, algo que tu nunca entenderás -Se podía notar en el tono de voz que estaba cansado de su padre.- Ambos tuvimos que crecer rápido, sin alguien que nos guiara, tuvimos que aprender lo difícil que es la vida -Eiji desvió la mirada, sabía muy bien ese detalle que aún le carcomía el alma.- Al menos yo tuve al abuelo que me ayudo, Lucia solo tenía a su hermana que en ese momento se encontraba enferma, sabemos muy bien lo que es la soledad, sabemos muy bien lo que es el dolor, pero de los dos, fue Lucia quien sufrió más, quien más se cansó de esta vida -Hiro tomo un poco de aire mientras golpeaba su pecho.- ¿Sabes lo doloroso que fue escuchar eso? No fue compasión lo que me hizo acercarme a él y Lucia lo sabe bien, estaba tan preocupado por él que no quise separarme de él, no quería que desapareciera de la noche a la mañana sin haber hecho algo más por él, no quería arrepentirme de ello -Tomo una gran bocanada de aire.- Solo creía que, al apoyarlo, al estar todo tiempo a su lado, al no querer soltar su mano nunca, una bonita sonrisa aparecería ahí y así fue, sus hombros dejaron de estar tensos, y puede disfrutar de la vida junto con todos nosotros, el abuelo es quien más lo acepta, Shiori-san es más feliz cada día, todos aprendimos a vivir como una familia que poco a poco vuelve a unir las piezas rotas -Bajo un poco la vista mientras sonreía con cierta tristeza.- Tal vez lo que hice, lo hice también por mí y eso esta bien, hay que aprender a ser egoístas

-Hiro

-No tienes por qué repetirlo -El menor de cabellos rojos suspiro mientras daba un paso atrás. No quería la compasión de su padre, no quería que lo mirara de esa manera.- Lo que hiciste, fue por mamá y no te culpo por ello, es muy notorio que la amas demasiado -Rio con cierta amargura.- Espero que mamá se encuentre bien, es lo que más deseo desde el fondo de mi corazón

-También te amo a ti, eres mi hijo, Asahi también esta preocupada por ti -Suspiro Eiji. Subió su mano para revolver sus cabellos.- Se que nunca te pedí ayuda con esto, nunca pedí que te enfrentaras a esa sombra, solo quería que tuvieras cuidado en los que confías, tal vez no puedan ser lo que quieren aparentar

-Yo se en quien confiar, yo se muy bien quienes son mis amigos y quien mis enemigos, yo se a quien amo y quienes me aman -Soltó una suave risita.- Pero solo por qué dices que soy tu hijo, piensas que te hare caso -Suspiro.- Solo soy eso para ti, después de todos estos años

Un silencio profundo se creo en ese momento. Mientras Hiro desviaba su mirada de su padre, Eiji intentaba tocar el hombro de su hijo, poder decirle que se equivocaba, que no pensaba de esa manera. Pero era realmente difícil el poder hablar que solo se quedo con la mano en el aire.

Lucia carraspeo un poco para llamar la atención de esos dos y hacerle entender que estaba cerca. Fue un rápido momento en donde Hiro limpio las lagrimas de su rostro para alzar la mirada y encontrarse con la mirada tranquila del de cabellos blancos.

-Lamento interrumpir, pero están empezando a llamarnos -El de deck Vampirico dio un paso para mostrarse. Hizo una pequeña reverencia para saludar. Al momento de levantar la mirada, se encontró con la mirada intensa de Eiji. Lucia sonrió.- Ya nos habíamos conocido antes pero no tuve la oportunidad de presentarme, mi nombre es Yonazuki Lucia, mucho gusto en conocerlo, aunque me temo que este no es un buen momento para presentaciones -Con cierta seguridad, dio un paso adelante y tomo la mano de Hiro. El menor de cabellos rojo lo miro con cierta sorpresa, pero una pequeña sonrisa apareció en su rostro.- Si nos disculpa, tenemos un torneo que ganar -Eiji se quedó quieto en su lugar en el momento que esos dos jóvenes empezaron alejarse de él.- Y no se preocupe -El mayor alzo la mirada, una gran sonrisa apareció en el rostro del menor de cabellos blancos que había detenido su andar.- Nunca sería capaz de traicionar a Hiro, él ya lo sabe, muchas veces se lo he dicho pero Hiro es mi luz, la luz de mi camino, la luz de mi vida -Eiji miro aquella gran sonrisa y esos ojos rubí que brillaban con cierta calidez, volteo a ver a su hijo, se encontraba un tanto avergonzado por esas palabras.- A mí no me importa ser su oscuridad, me prometí que protegería su luz, así que puedo comprenderlo a la perfección por lo que hizo por su esposa pero le pido que no le haga más daño a Hiro -Suspiro.- Si realmente es su hijo, si realmente lo ama, entonces debe guiarlo, no detenerlo -Volvió hacer otra reverencia mientras volvían alejarse de él.- Espero volver a encontrarnos en otra ocasión

Y así se alejaron. Dejando a un congelado Ryugasaki Eiji en su lugar mientras veía a su hijo y ese chico de cabellos blancos llevárselo con él. Ahora podía comprender todo.

-Ten cuidado, hijo mío

En un parpadeo, él volvió a desaparecer.

.o.

Hiro no sabe en que momento llego a uno de los cuartos desocupados del estadio. Solo recuerda haber sigo guiado por Lucia después de enfrentarse a su padre. Escucharlo decir aquellas palabras que a pesar de que ya las había escuchado, no podía evitar sentir un poco de vergüenza porque su padre se encontraba a su lado, pero por el otro lado, se encontraba agradecido con el mismo porque lo detuvo en el momento justo, antes de querer o poder decir algo de lo que después podría llegar a arrepentirse.

Mirar aquella sonrisa que le dedicaba, esa mano que toco directamente la suya y como lo arrastraba por el estadio para evitar las miradas de todos aquellos curiosos. Le alegraba saber que, en ese lugar, solo se encontraban ellos dos.

Aunque, lo que le preocupo un poco, fue sentir a Lucia abrazarle con cierta fuerza, con cierto cariño que sentía que podía desaparecer en cualquier momento. Sentir como escondía su rostro entre su cuello, sentirlo temblar un poco.

¿Qué había pasado con el Lucia valiente que se enfrentó a su padre?

-¿Lucia?

-Me alegro que pensaras así de mí, no importa que tu padre no pueda comprenderlo, pero realmente me alegro por como nos protegiste a mí y a Shiori, realmente lo agradezco -Sonrió Lucia con cierta timidez, un abrazo más fuerte le dedico.- Pero por favor, no pienses así de ti -Hiro abrió los ojos sorprendido.- Eres más fuerte y valiente que todos nosotros, se que a veces no piensas en ti, piensas primero en los demás y eso realmente lo admiro demasiado pero no quiero escucharte decir que te cansaste de la vida como yo, aun no puedes rendirte -Se separo despacio de él, fue hasta ese momento que sintió las manos de Hiro en su cintura.- Para eso yo estaré a tu lado, para recordarte que aun puedes seguir peleando, así que aun no es momento de rendirnos, porque así como soy la oscuridad que protege a la luz

-Yo soy la luz que cuida a la oscuridad -Hiro carcajeo con suavidad ante esas suaves caricias a sus mejillas.- No lo he olvidado, cada que te veo con todos, cada que te veo sonreír, realmente me alegra de haber tomado tu mano en ese momento

-Y nunca la soltaste, aquí sigue a mi lado el molesto chico que no me dejo ni un minuto en paz

-Creo que era demasiado intenso -Hiro rasco su mejilla nervioso.- Me alegro que no me alejaras de tu lado

-Quería darle una oportunidad a la luz -Carcajeo Lucia.- Ahora puedo decir que no me arrepiento de ello, es demasiado cálido caminar a su lado -Sonrió.- Gracias a tu luz, pude ver al fin un camino que quería seguir, pude ver a mi hermana salir del hospital y ver una verdadera sonrisa en su rostro, estaré eternamente agradecido contigo Hiro, no se como voy a pagarte todo lo que has hecho por mí, por nosotros

-No tienes que pagarme -Hiro carcajeo.- Solo tienes que seguir sonriendo, sabes que me conformo con eso

Una suave risita salió de ellos dos.

Un momento donde sus miradas se encontraron, donde sus corazones golpeaban con cierta desesperación sus pechos.

Sin poder evitarlo, sus labios se pegaron en un pequeño y dulce beso que les sabia a los tantos sentimientos que habían estado guardando.

Cuando se dieron cuenta de lo que habían hecho, se separaron con cierta sorpresa. Pero al ver aquellas miradas que no se arrepentían de nada, solo supieron sonreír con cierta ternura mientras pegaban sus frentes con cariño.

-¿Nos vamos ya? -Pregunto Lucia, si era sincero, era el que menos quería separarse.- Quiero que estes en primera fila para verme ganar

-Se que lo harás bien, nos veremos en la final, Yonazuki Lucia -Una última vez, Hiro beso sus labios en un beso corto y rápido.- Recuerda que tienes una promesa que cumplir

-Nos veremos en la final, Ryugasaki Hiro

Aquellas tiernas risas. Un hermoso momento el que compartieron a solas antes de bajar a las gradas y encontrarse con todos los demás. Un pequeño secreto que guardarían muy bien entre ellos, solo hasta que llegue el momento justo.

Ahora, solo tenían que cuidarse de aquella sombra que no podía dejar de sonreír con cierta burla en el momento que se subió al campo de batalla junto con Lucia que se despedía con una sonrisa de todos pero que, al momento de verse cara a cara contra aquel sujeto, dejaría libre su verdadero ser.

-¡Battle, Shadowverse!

Si tan solo se hubieran dado cuenta de aquellas sucias y horribles intenciones.

-¡Hiro!

Tal vez se hubiera evitado una desgracia de la que se arrepentirían después.


¡Muchas gracias por leer!

Ahora si puedo decir que se vienen las cosas buenas para esta historia. Vienen muchas cosas que nos pondrán llorar, que nos pondrán un poco tristes, pero no lo olviden, todo es por la trama.

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¡Nos vemos a la próxima!


Atte.: AnZuZu Dragneel

Fecha: Sábado 17 de Agosto de 2024