Ladies and Gentlemen!
Me estoy dando un tiempo para poder actualizar cada una de mis historias. Así que puede que tarde en actualizar o puede que la actualice casi de inmediato. ¡Pero no se preocupen! Que siempre habrá un capitulo nuevo.
It's time to read!
It's showtime!
Aclaración: Shadowverse (TV) no me pertenece. Yo solamente pido prestado sus personajes para poder escribir mis historias que se podrán leer a continuación.
Aclaración: Con estas historias no estoy cobrando por ninguna ganancia o regalía. Solo escribo para el entretenimiento de todo público pidiendo permisos al autor. Cualquier aclaración, pueden escribir en los comentarios su opinión al respecto.
En el momento que entro en aquella oscura habitación, sus piernas quisieron fallar y dejarlo caer. No es capaz de entender de donde saco las fuerzas necesarias para continuar con su camino y poder adentrarse a ese lugar. Tuvo que arrugar un poco su nariz en el momento que le llego el aroma a desinfectante, empezaba a marearse. Nunca tuvo buenos recuerdos del hospital, ver a su pequeña hermanita Shiori internada mientras luchaba contra la enfermedad que la aquejaba, verla dormir todo el rato porque el medicamento era demasiado pesado para la misma y ahora, ahora se encontraba con aquello.
Aquella vista era capaz de romperle el corazón. Pero como aprendió desde hace mucho tiempo, tuvo que ocultar sus sentimientos para evitar que los demás lo vean como una persona débil. Tuvo que ocultar todo detrás de aquella fría mirada que era capaz de helar a todo aquel que lo mirara.
Nadie era capaz de ver detrás de la misma.
Excepto una persona que fue capaz de atravesar todos sus muros.
Podía escuchar las voces de los doctores, pero no era capaz de comprender lo que estaban diciendo. Solo asentía ante cada indicación, solo agachaba un poco la mirada, en ningún momento dijo alguna palabra. Al final, cuando lo dejaron solo en aquella habitación, fue cuando Yonazuki Lucia pudo derrumbarse.
Cayendo de rodillas frente a la cama mientras tomaba la mano de la persona que se encontraba inconsciente. Sintiendo como las pesadas lagrimas eran capaz de mojar sus mejillas, soltando pequeños gritos mientras sus labios temblaban.
Solo un nombre era capaz de pronunciar en ese momento.
-Hiro
Al alzar la vista, sus ojos nublados por las lágrimas se encontraron con una figura que conocía a la perfección.
Ryugasaki Hiro se encontraba inconsciente sobre la cama. Sus ojos se encontraban cerrados con cierta calma, aunque si puede ser sincero, solo era capaz de ver uno de aquellos parpados cerrados, pues el rostro del lado izquierdo, se encontraba vendado, algunas manchas de sangre eran capaces de verse por la ropa del mismo. Las maquinas a su lado indicaban que todo se encontraba bien, su cuerpo se encontraba en perfecto orden, pero la herida que era visible para Lucia, sentía que podía decir todo lo contrario.
Tuvo que volver agacharse mientras pegaba su frente con el dorso de aquella mano y cerraba sus ojos con fuerza en la espera de que todo lo que sucedió, era solo un horrible sueño.
¿Qué fue lo que sucedió?
Regresar un poco en el tiempo será necesario para poder comprender la situación en la que se encontraban.
En el momento exacto donde Lucia se estaba enfrentando a esa sombra.
De alguna manera, los golpes que estaba sintiendo de ese tipo, dolían demasiado que no pudo evitar recordar el momento en que el Árbol de la Miseria apareció y las sombras solo se encargaban de acecharlos. Los duelos que tuvieron en ese momento, se habían sentido tan reales que los moretones de sus cuerpos desaparecieron hasta tiempo después. Hubo momentos en que sus rodillas tocaron el piso, pero aun así, no quería darse por vencido muy pronto, se encargaría de regresarle el doble por los anteriores compañeros duelistas que cayeron ante él por culpa de sus trampas. Era capaz de levantarse casi de inmediato y devolverle el golpe. Se encargaría de darle pelea hasta el final.
Aunque Queran se había presentado frente a él con aquella sonrisa arrogante y fuertes carcajadas que era capaz de soltar en el momento que uno de sus monstruos le causaba daño, también fue capaz de caer al piso, incluso levantar su rostro ante la desesperación que estaba sintiendo en ese momento porque ninguno de sus trucos estaba funcionando contra ese chico de cabellos blancos y ojos rojos que empezaban a brillar en el momento que entraba a venganza.
Lo comprendió casi de inmediato, aquel joven de ojos color sangre, fue uno de aquellos jóvenes que se encargó de destruir el plan de sumir el mundo entero en un profundo sueño. Fue uno de aquellos jóvenes que se encargó de destruir a sus compañeros. Fue aquel estúpido joven y el de cabellos rojos el que se encargó de arruinar aquel bello sueño donde ella se encontraba una vez más a su lado.
La ira lo domino por completo.
Ahora podía comprender porque no había caído en sus trampas. Porque era imposible entrar en su mente y jugar con la misma para que le dejara ganar. Esta vez, no podría engañar a las personas que se encontraban al pendiente de su duelo. Si el duelista frente a él no caía, sería imposible hacerle creer a los demás sobre su victoria.
Tendría que enfrentarse contra él. No importa, aunque lo tenga que destruir en el proceso, tenía el deber de llegar hasta donde se encontraba Ryugasaki Hiro. Solo así podría continuar con su plan de venganza y las sombras volverían a caminar entre ellos, solo así podría regresar ella a su lado y su vida podría continuar. Sin embargo, ahora que se encontraba dominado por sus emociones, se encontraba entre la ira y la desesperación, nada le estaba saliendo como había planeado.
Los había vigilado desde hace tiempo. Yonazuki Lucia, el joven frente a él, es el que se encarga de proteger a Ryugasaki Hiro y viceversa. De alguna manera, entre ambos duelistas se complementaban, entre ambos se protegían, en los dos había una confianza inquebrantable. Conocía a la perfección la debilidad de cada uno, pero no podía comprender que era la fortaleza del otro. Era imposible que fueran dominado por sus emociones a pesar de ser humanos, al contrario, trabajaban con los mismos para poder ganar. Eran demasiado fuertes que sería imposible perturbar aquella confianza.
¿O no?
Fue la primera vez que una sombra empezó a sudar frio. Quizá se deba al cuerpo humano que ahora está manejando, quizá se debía a esa extraña sensación que tuvo cuando todo a su alrededor se sumió en oscuridad y una gran sombra aparecía frente a él. Al ver en juego a Doomlord of the abyss, ver como aquel monstruo había dirigido su mirada en su persona. Supo que se había metido en problemas al querer ganar rápido. Aquellos jóvenes se encontraban muy bien protegidos con las cartas legendarias.
Era por eso que no pudo adentrarse en la mente de aquella persona. Era uno de los elegidos.
¡Desgraciado!
El ataque de ese ser fue dirigido a él. Sus puntos de vida que se habían encontrado por debajo, ahora solo eran cero. Su cuerpo siendo lanzado por los aires. El silencio a su alrededor.
Y de pronto.
-¡Magnifico! -La voz de aquel presentador retumbo por las paredes del estadio. Las personas empezaron a gritar de la emoción.- ¡Impresionante! ¡Este es el espectáculo que habíamos querido ver en todo este tiempo! -Los aplausos no se hicieron esperar. Lucia que había resistido todo ese tiempo, al fin pudo alzar los brazos en señal de victoria. Tambaleo un poco pero aun así se mantuvo firme. No perdiendo de vista a su contrincante.- ¡Yonazuki Lucia pasa a una final más! ¡El duelo que habíamos esperado desde que inicio el torneo! -Las pantallas del estadio mostraron a dos figuras.- ¡En una final más! ¡Yonazuki Lucia vs Ryugasaki Hiro! -Un gritito de emoción se logró escuchar del comentarista. Muchos empezaron a carcajear en ese momento.- ¡Cara a cara entre viejos competidores! ¡Que emocionante!
Lucia, al ver que aquel tipo ya no se levantaba del suelo, prefirió dar media vuelta y salir del campo de juego donde unos ojos preocupados lo esperaban. El usuario de Deck Vampírico se encontraba cansado, arrastraba sus pies mientras una sonrisa apareció en su rostro al ver que la primera persona con la que se iba a encontrar, era él.
Pero.
-¡Lucia!
Escucho a Hiro gritar y como corría hacia donde él se encontraba. No entendía muy bien que estaba sucediendo hasta que un gran escalofrió recorrió su espalda. Al voltear, aquella sombra se había vuelto loca que iba atacarlo con una de sus garras. Si no fuera porque Hiro llego a tiempo para lanzarse al piso junto a él mientras Infinitiflame dragón los cubría de aquel ataque. Gracias a que el usuario de Deck Dragonico lo abrazo con mucho cuidado, si no, un gran golpe se hubiera llevado en la cabeza en el momento que cayeron.
Aun así, podía escuchar los gritos a lo lejos, se sentía mareado ante tal situación. Las personas que intentaban correr ante lo que estaba sucediendo. Alzo la mirada para encontrarse con los ojos asustados de su hermana, estaba siendo alejada de aquel escenario gracias a Shigefumi, realmente esperaba que se mantuvieran a salvo. Observo como los demás intentaban correr a su lado, pero fue cuando se percató de Hiro que miraba de un lado a otro al verse rodeados por una barrera de sombras que impedía que sus amigos se acercaran y por consecuencia, que ellos pudieran salir de la misma.
Grandes carcajadas se escucharon en ese momento. La capucha de ese ser había desaparecido para al fin mostrar su verdadera cara. Era un humano, pero su cuerpo se encontraba cubierto de grandes manchas oscuras. Aquellos ojos azules que brillaban con intensidad, aquellas garras que tenía por manos, el aura azul que desprendía. Los colmillos en lugar de dientes en cada sonrisa que les dirigía. Esa cosa ya no era un humano, se notaba que había abandonado su humanidad al dejar que una sombra tomara su cuerpo.
-Solo tenías que perder -Murmuro aquel ser bastante molesto.- Solo tenías que hacer una cosa, perder -Aquel ser arrugo el ceño mientras miraba a los dos que intentaban incorporarse.- Pero tú también eras uno de esos estúpidos niños que detuvieron nuestro plan, ¡También eres uno de esos estúpidos niños que me alejo de ella! -Un pesado gruñido soltó.- Por eso no pude jugar con tu mente para poder ganar, por eso todos no cayeron en mi trampa
-¿De ella? -Pregunto Lucia. Ambos jóvenes compartieron miradas, no entendían muy bien.- No sé a quién te refieres, no entiendo cómo es que lograste sobrevivir todo este momento pero sabes muy bien que no puedes vivir entre nosotros
-Claro que puedo -Aquel ser sonrió, un escalofrió recorrió sus espaldas.- He logrado vivir en este humano por este momento -Carcajeo mientras alzaba una de sus garras y señalaba al joven de cabellos rojos.- Ryugasaki Hiro, fue culpa tuya que los sueños de todos desaparecieran, no eres un héroe como todo el mundo lo cree, no -Con mucho cuidado, ambos jóvenes se levantaban mientras miraban con atención sus movimientos.- No puedes ser un héroe cuando tu vida aún se encuentra ligada a nosotros, nunca traerás cosas buenas mientras sigas con vida, solo traerás desgracias, solo provocaras que las personas te odien, que tus padres ni siquiera quieran saber de ti, poco a poco veras como se alejaran y sabrás que será muy tarde
Hiro se quedó paralizado ante aquellas palabras. No tenía por qué escuchar aquellas tonterías.
¿Qué era lo que estaba tratando de decirle?
Sabía muy bien que eso no era cierto. Pero.
Por alguna razón, se había quedado paralizado en su lugar. Sentía como si alguien le empezaba a susurrar en el oído. Movía su cabeza de un lado a otro para tratar de alejar aquellos pensamientos, no tenía por qué escucharlo, no tenía por qué hacerle caso. Sabía que todo eso no era cierto, lo sabía muy bien, estuvo repitiéndose aquellas palabras para no caer en su trampa. Su padre se lo explico en su momento, sus amigos se encontraban a su lado porque lo querían. Su abuelo, aunque era una persona dura, muchas veces le había demostrado su cariño. Lucia, Shori, todos, siempre tenían una gran sonrisa en su rostro cuando lo veían. Recuerda la calidez de sus manos unidas, recuerda aquellas palabras de ánimo en cada pelea. Aun es capaz de recordar aquella cálida sensación en sus labios.
Sabía que aquello estaba mal.
Pero, en una parte escondida de su corazón, empezaba a creer en ello. No podía evitar dudar. No podía evitar sentir como algo dentro de él, se oscurecía.
-¡Hiro!
Por fin entro en razón cuando Lucia lo zarandeo un poco. Al momento de que se fijó en los ojos de su compañero, Hiro sonrió, como si le estuviera diciendo que se encontraba bien. ¿Cómo fue capaz de hacerlo casi llorar? Tal vez, se concentró demasiado en esos pensamientos que había olvidado lo más importante. Que se encontraba en el ahora. Aunque, era imposible ahora sacar la duda, no dejaría que este le afectara.
Ya lo sabía, había muchas cosas que aceptaba y que tuvo que aprender a vivir con las mismas. Sabía muy bien la situación en la que se encontraba sus padres, por eso no le molestaba que los mismos aparecían y desaparecían. Sabía muy bien los sentimientos de sus amigos como de sus enemigos, sabía muy bien quien se encontraba en su corazón. No se dejaría engañar, no de nuevo.
Alzaron la mirada en el momento que escucharon a esa sombra chasqueo la lengua.
-Débil -Susurro la sombra aún más molesta.- Un humano débil
Lucia se puso delante de Hiro completamente molesto. Tal como le había prometido, él sería la oscuridad que protege su luz. No se quedaría con los brazos cruzados.
-No permitiré que algo como esto consuma a Hiro -Dijo Lucia serio mientras mostraba su dispositivo de duelo.- No permitiré que sumerjas su corazón en dudas, en dolor, en sufrimiento, en desesperación, no permitiré que le hagas daño -Arrugo el ceño.- Hiro no es débil, es más fuerte de lo que crees, es mejor que todos nosotros, es mejor que tú, una simple sombra que no puede vivir sin su recipiente -La sombra arrugo el ceño.- Un corazón puro que le ayuda a pelear, un corazón tierno que ama sin dudar, un corazón tranquilo que le ayuda a confiar en las personas correctas, así es como es Ryugasaki Hiro -Lucia lo señalo.- Dices que perdiste a alguien pero parece no importarte cuando hay alguien más que domina tu ser, nunca entenderías lo que es ser libre, lo que es estar despierto y continuar
Si lo que quería hacer Lucia era enfurecer a esa sombra, lo estaba logrando.
Se quedo en silencio "Queran". Miro a Hiro que no separaba su vista de él, estaba listo para ordenarle a su carta legendaria que lo atacara ante el mínimo movimiento. Por un momento, había sido capaz de perturbar su corazón, pero ahora se encontraba tranquilo por el joven de cabellos blancos que se había encargado de decirle esas palabras. La confianza humana, el cariño mutuo, el amor correspondido. Podía verlo, ellos dos lo tenían.
Espera.
Claro, había olvidado ese detalle.
Si no pudo conseguirlo por las buenas, entonces tenía que hacerlo por las malas.
-Yo no seré quien hará el trabajo sucio -Carcajeo aquella sombra. Sus ojos dejaron de mirar a Hiro y se enfocaron en Lucia. Aquella acción fue más que suficiente para llamar la atención de Hiro que miro al de cabellos blancos con cierto temor.- Porque te conozco muy bien Yonazuki Lucia, en todo este tiempo que los estuve observando, pude descubrir cual era la debilidad del otro, pude descubrir que era lo que los hacia fuerte y sé muy bien lo importante que eres en este juego -De repente, de las garras de aquel ser, un aura morada aparecía. Cerro sus ojos por un instante.- Esto es por el bien de todos nosotros, es por el bien de ella -Murmuro palabras que no alcanzaron a escuchar. En el momento que abrió los ojos, se mostraba lo decidido que estaba.- Serás tú quien lo lleve a la misma desesperación
Sucedió en un solo parpadeo que Lucia aun no es capaz de explicar muy bien que fue lo que paso.
Doomlord e Infiniflame se alteraron en ese momento que no dudaron en lanzar un ataque donde dejo mal herido a Queran que había cumplido con su cometido. Lucia había sido lanzado hacia atrás, el mareo que sintió ante el golpe a su cabeza no fue nada a lo que vio a continuación.
Si tan solo se hubieran dado cuenta de aquellas sucias y horribles intenciones.
-¡Hiro!
Tal vez se hubiera evitado una desgracia de la que se arrepentirían después.
Ver como este caía inconsciente mientras un charco de sangre se podía apreciar en el piso. Se acerco rápido a él, lo tomo entre brazos y lo toco con mucho cuidado para hacer que despertara, pero fue difícil. Su cuerpo entero tembló en el momento que se fijó en el rostro del mismo, aquella sombra había dejado su huella en él. Las garras que dejo ahí marcadas, ahora era una gran mancha negra, justo como el de aquella sombra que reía a grandes carcajadas mientras se desvanecía.
La barrera de sombras había desaparecido, las cartas legendarias empezaban a desvanecerse y el grito de todos preocupados por ellos lo sentía cada vez más lejos.
Su cuerpo quería caer, pero no se lo permitió. Quería tener a Hiro en sus brazos, quería estar ahí. Si al menos hubiera sido más fuerte, hubiera sido capaz de proteger a su luz. Pero la adrenalina que había abandonado su cuerpo, ya no quería dar para más.
-¡Lucia!
Fue el grito de todos lo último que escucho mientras su cuerpo caía con rudeza en el piso.
.o.
En el momento que abrió los ojos, no pudo evitar desesperarse. Quería ver a Hiro, quería que lo llevaran hasta donde se encontraba. No iba a estar tranquilo a menos de lo viera con sus propios ojos. No importaba lo mal que Lucia se sentía en ese momento, no importaba que sentía su cabeza explotar. Solo quería ir a su lado.
Es de esta manera en la que llegamos al inicio de esta historia.
Se encogió en su lugar en el momento que escuchaba los pitidos de las maquinas. Alzaba la mirada en repetidas ocasiones para revisar que los monitores se encontraban en perfecto orden. Veía hacia la puerta ante el ruido de los médicos corriendo de un lugar a otro. Golpeaba el piso con cierta desesperación que tuvo que soltar un pesado suspiro para poder tranquilizarse, aunque llegados a este punto, seria completamente difícil el poder controlarse.
Las lágrimas no habían dejado de resbalar por sus mejillas.
Se sentía tan desesperado, se sentía tan devastado.
No podía encontrar respuestas a las tantas preguntas que tenía.
Sentía que estaba a punto de volverse loco si Hiro no era capaz de abrir los ojos.
Sentía que podía sumergir el mundo entero en su oscuridad y destruirlo si Hiro no era capaz de despertar.
Sabía muy bien que quedarse en ese lugar sin hacer nada, no iba arreglar el desastre que se había ocasionado afuera. Realmente se sentía mal por el esfuerzo tirado a la basura de Miyabi al evento. Se sentía mal por sus compañeros rivales que tuvieron que perder contra ese tipo.
Al pensar en eso, su cabeza empezó a doler. Miro las pastillas que se encontraban a un lado, después miro a donde Hiro se encontraba inconsciente. Soltó un pesado suspiro mientras se acercaba para poder tomar sus pastillas, se levantó para acercarse a la cama y besar con suavidad los labios del de cabellos rojos.
-No tardo -Susurro.- Estaré aquí lo más pronto posible
Fue lo que prometió en ese momento antes de salir del cuarto. Cerrar cuidadosamente la puerta y caminar por el pasillo hacia la expendedora de bebidas más cercana que encontró.
Al escuchar como la botella de agua caía, se agacho para recogerla. Abrirla de inmediato y poder tomar su medicamento ante el fuerte dolor de su cabeza.
Sentía que iba a caer, pero no quería eso.
Quería estar en el momento que Hiro abra los ojos. Quería ser la primera persona que lo vea, quería estar a su lado y poder pensar en una nueva manera para poder derrotar a esa sombra.
Sin embargo, en el momento que se dio media vuelta. Se sorprendió de encontrarse con Ryugasaki Eiji en un pasillo desierto cuando podía jurar que hasta hace poco había escuchado a varios doctores correr detrás de él. Lucia arrugo un poco el ceño en el momento que sintió una punzada en la cabeza. No estaba para pelear, mucho menos para discutir. Pero, aun así, se sentía responsable por lo que había sucedido. Era culpa suya que Hiro resultara herido.
Si tan solo se hubiera dado cuenta antes.
-Yonazuki Lucia -Levanto la mirada cuando Eiji se encontraba frente a él. No tenía por qué sentirse intimidado por esa persona.- ¿Cómo se encuentra mi hijo?
-Creo que no entiendo a su pregunta -Lucia tomo una bocanada de aire.- ¿No es más fácil que entre y lo vea usted?
-¿Por qué mi hijo te protegió?
-Porque es algo que haría Hiro sin dudar -Respondió el de cabellos blancos.- Hiro es más fuerte de lo que cree pero también suele hacer cosas estúpidas como la que hizo ahora -Sacudió un poco sus cabellos.- Dije que lo protegería, se lo prometí y aun así falle, si quiere responsabilizar a alguien, entonces que sea a mi -Eiji se dio cuenta que Lucia temblaba pero no dijo nada, simplemente se quedó escuchando.- Pero no crea que me alejare de su lado, no tiene ese derecho, debe ser Hiro el que decida que ya no me necesita, entonces desapareceré
Un corto silencio se formó. Eiji soltó un pesado suspiro en el momento que subió su mano y rasco sus cabellos rojos.
-Hiro confía demasiado en ti -El mayor desvió la mirada.- Confía más en un desconocido que en su propio padre
-No es que Hiro desconfié en usted -Sonrió Lucia.- Se que Hiro tendrá sus propias razones pero no es capaz de odiarlo, es su padre, solo que no sabe cómo tratar con usted -Alzo los hombros despreocupado.- Tampoco es que Hiro lo odie, es imposible que odie a las personas, es imposible que odie a su propio padre, su corazón es demasiado grande y puro que siempre es capaz de confiar, sabe a quién querer, sabe cómo amar
-Veo que conoces muy bien a Hiro
-Conocí a Hiro cuando ya estaba cansado de la vida, es algo que él ya le dijo -Lucia subió su mano a su pecho.- A pesar de que siempre lo rechazaba, a pesar de que siempre le decía cosas hirientes para alejarlo de mí, fue el único que me brindo una mano, que me dirigió una mirada cálida y que me abrazo con cariño para juntar todos los pedazos de mi corazón que se encontraban dispersos por las injusticias que estaba viviendo en ese momento –Cerro por un momento sus ojos.- Soy huérfano, mis padres murieron cuando yo era muy joven, mi hermana menor que se encontraba enferma y yo nos quedamos solos con unas personas abusivas, estaba harto de todo y de todos, solo quería desaparecer y fue Hiro quien apareció cuando menos me lo esperaba -Carcajeo, fue cuando abrió los ojos y lo miro con sinceridad.- Nunca me dejo solo, siempre estuvo a mi lado, si no fuera por él -Soltó un pequeño suspiro.- No sé dónde yo estaría, no sé dónde estaría Shiori, Hiro nos dio cariño, nos dio amigos, nos dio amor, nos dio una familia, fue el único que me brindo una segunda oportunidad, es mi luz dentro de mi oscuridad, me prometí protegerla pero creo que falle
-¿Amas a mi hijo?
Aquella pregunta lo sorprendió. Poco después, una sonrisa apareció en su rostro.
-¿Acaso eso no es demasiado obvio? -Lucia nunca se imaginó hablar con sus sentimientos con otra persona y menos con el padre de Hiro.- Amo a Hiro con todo mi ser, no solo porque él me salvo, no porque me siento en deuda con él, lo amo por lo que es, un chico que le encanta sonreír, que le encanta jugar a Shadowverse, que le encanta meterse en problemas y quedarse hasta tarde despierto -De algún modo, podía sentir como las lágrimas se acumulaban en sus ojos. Había llegado hasta el límite de fingir que no le pasaba nada. Hablar de él, provocaba que se sintiera mal, no podía dejar de pensar en aquel momento y culparse por lo que sucedió.- Lo amo aunque me duela el pecho ahora mismo -Era imposible calmar las lágrimas.- Por eso le digo, que si Hiro así lo desea, puedo desaparecer de su lado por no haberlo protegido, nadie tiene ese derecho de elegir más que él, aunque eso me duela o me mate, pero no me iré de su lado hasta saber que se encuentre bien
Eiji sonrió. Poso su mano en el hombro de Lucia para llamar su atención, aunque quizá, para tranquilizar a ese joven que no dejaba de culparse, que no dejaba de temblar ante lo que vivió.
-Lamento haber sido rudo contigo, no te conocía lo suficiente a pesar de que Hiro todo este tiempo te protegió de mis malos comentarios hacia ti, realmente me disculpo, no sabía por lo que habías pasado, si Asahi me escuchara, estaría molesta conmigo, lo que menos queremos, es pelear con nuestro hijo, es el deber de todo padre protegerlo -Carcajeo un poco. Lucia alzó la mirada. Al verlo sonreír, pudo darse cuenta que Hiro se parecía demasiado a su padre.- Pude notarlo en mi hijo, Hiro confía en ti incondicionalmente, me dijo que si algún día algo malo le pasaba, podía confiar en ti y eso es lo que quiero hacer -Lucia no pudo evitar sonrojarse.- Me voy arriesgar en confiar en ti, sé que lo cuidaras muy bien, sé que podremos encontrar la forma en arreglar todo esto, ¿Podrías confiar en mí?
Una mano que Eiji le brindo y que Lucia se encargo de mirar en silencio.
Incluso de esa manera, era imposible no pensar en Hiro.
No es porque dudara de él, no es porque no confiara en él. Al contrario, quería creer en todo lo que le dijo.
-Confiare en usted -Lucia sonrió mientras tomaba aquella mano.- Solo no le haga más daño a Hiro, dígale las palabras que siempre ha querido decirle a su hijo -Eiji sonrió.- Se que puede ser difícil pero Hiro lo entenderá muy bien -Sus manos se separaron después de aquel apretón.- Él no lo culpa a usted o a su madre por haber desaparecido por tanto tiempo, acepta las decisiones que se tomaron en ese momento, simplemente, para Hiro hay cosas que son más fáciles de decir y más si es en un duelo
-Entiendes muy bien el corazón de mi hijo -Carcajeo con suavidad.- Puedo comprender porque eres especial para él, porque él decidió abrir su corazón y brindarte su amor -Lucia abrió los ojos sorprendido aunque un tanto avergonzado al escuchar aquellas palabras.- Aun si el mundo no los acepta, yo estaré siempre de su lado -Se puso la capucha para cubrir su rostro en el momento que se dieron cuenta de que un medico pasaba a su lado.- Nunca seria capaz de hacerle daño a mi hijo
-Yo tampoco sería capaz de hacerle daño a la persona que me gusta
-Debo investigar más, por cualquier cosa, no dudes en pronunciar mi nombre
Lucia asintió. De alguna manera, le tranquilizaba hablar con una persona como él. Quizá, cuando despierte Hiro, realmente se sorprendería por lo que acaba de ocurrir. Aunque al igual que él, estaría un poco avergonzado al saber que sus sentimientos quedaron al descubierto, pero le alegraría saber que son aceptados.
.o.
El joven de cabellos blancos soltó un pequeño suspiro, cerro sus ojos con suavidad para poder contar hasta diez. En el momento que volvió abrirlos, Ryugasaki Eiji había desaparecido.
Desgraciadamente.
No había sido el único que desapareció.
-¡Disculpe! -Lucia volteo a sus espaldas en el momento de que escucho la voz de aquel medico que acaba de pasar. Se le veía tan alterado y cubierto de sudor. Empezó a sentir un mal presentimiento.- ¿A dónde se fue?
-¿Quién?
-¡El joven! -El medico tomo un poco de aire mientras señalaba a la habitación que tenia la puerta abierta.- ¡El paciente con el que estaba! ¡Ya no está!
-¿Cómo que ya no está?
No era capaz de comprender a esas palabras. Corrió hacia esa habitación para encontrarse con la cama vacía. Los monitores pitaban escandalosos y la ventana que se había encontrado cerrada, ahora se encontraba abierta con las cortinas danzando por el aire mismo.
El sudor frio resbalando por su espalda. El corazón latiendo a mil en su pecho y que era capaz de hacerlo ensordecer mientras escuchaba la indicación del médico detrás de él a los guardias de seguridad para que buscaran al paciente.
Corrió hacia la ventana con la esperanza de que pudiera encontrarlo. Aunque también se le hizo imposible que pudiera salir de ahí mismo, era una gran altura lo que los separaba del piso.
-Hiro
Ryugasaki Hiro desapareció en aquella noche. Nadie supo cómo explicar su desaparición. Nadie lo vio salir de aquel cuarto, las cámaras no podían ubicar a nadie con sus características. Una extensa investigación se llevó a cabo por varios días, muchas personas ayudaban con su búsqueda, pero nadie fue capaz de encontrarlo.
¡Muchas gracias por leer!
¿Por qué tienen que sufrir? Porque si no sufren un poco, no podrán alcanzar la felicidad. Habrá dificultades que tendrán que pasar para poder abrir los ojos y poder despertar de su sueño. Últimamente, en todas mis historias creo que estoy haciendo sufrir a mis personajes. ¡Lo lamento! Pero les juro que serán felices, ¿O no?
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¡Nos vemos a la próxima!
Atte.: AnZuZu Dragneel
Fecha: Lunes 2 de Septiembre de 2024
