¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!

El grito de furia y dolor de Harry nunca abandonó sus pulmones. La imagen de Messi cayendo, sin vida, quedó grabada en su mente…

Tardó un montón en darse cuenta de que ya podía moverse de nuevo. Habiendo muerto el mago que conjuró su maleficio de parálisis, ahora Harry podía moverse otra vez.

Y vio que El Dibu miraba fijamente su giratiempos con los ojos recontra abiertos, con esa cara de psicópata brutal, sosteniéndolo en las manos y preparándose para girarlo y entonces desaparecer de ahí; adelantándose años y más años al futuro, donde no iban a poder ir a buscarlo, donde no iba a pagar por sus crímenes, una vez más…

La chota, pensó Harry, que sentía un odio quemándolo por dentro al rojo vivo. Podrás matar a Darín, a todo el ARA San Juan, a un montón de nenitos chiquitos y a mi vieja también si querés… pero a Messi no te lo perdono. Te metiste con Messi… Y ahora te metiste conmigo.

Con la capa para hacerse invisible todavía ocultándolo, Harry sacó su varita del bolsillo y la apuntó directo a la cara del Dibu, concentrándose con todas sus fuerzas en el odio que sentía.

-¡AVADA KEDAVRA! -gritó, con su voz resonando en la noche.

Su varita no largó siquiera una mísera chispa verde. Al toque, el Dibu dejó el giratiempos y miró para donde había escuchado la voz.

-¿Quién está ahí? -gritó.

Ya fue, mejor intento uno que no sea tan difícil, pensó Harry, y gritó:

-¡INCARCEROUS!

Pero nada. De nuevo no le salió el hechizo. Y eso que ese estaba en el programa de la materia de Encantamientos de tercer año, y él ya estaba en sexto...

-¡Sos un desastre, Potter! -se burló el Dibu, que le había reconocido la voz.

Maldita escuela de magia pública y sus profesores con sueldos miserables que no tienen ni ganas de enseñar, se lamentó Harry.

-La verdad es que iba a ignorar que estuviste acostándote con mi Julieta -susurró el Dibu, mirando más o menos para donde pensó que estaba Harry-. O sea, si no le hice nada ni a Emanuel Ortega ni al chaboncito de Airbag, no te iba a hacer nada a vos tampoco. Pero creo que acabo de cambiar de opinión. ¡Expelliarmus!

La varita de Harry saltó de su mano, salió afuera de un pliegue de la capa para hacerse invisible y se perdió a lo lejos.

Entonces, el Dibu apuntó para el lugar donde había visto a la varita de Harry salir volando, que era exactamente donde estaba él, y se preparó para tirar el maleficio mortal…

Olvidándose de la magia y apelando con todas sus fuerzas a su instinto más básico de supervivencia, Harry corrió a toda velocidad contra El Dibu y le pegó un tremendo empujón justo antes de que él pudiera atacarlo. El giratiempos se le zafó del cuello al chabón y salió volando por el aire... Y Harry, que aunque no era bueno haciendo magia sí había dedicado esos seis años a aprender a agarrar el fulbito mágico (que era como le decían a la Snitch), atrapó el giratiempos en pleno vuelo y se fue de ahí con él a los re pedos, volando de cabeza por la escalera de caracol y para abajo.

-¡ESTÁS MUERTO, POTTER! -gritó El Dibu con la voz toda quebrada por la bronca, sacadísimo, más que nunca-. ¡AHORA SÍ QUE TE COMO, HERMANO! ¡MIRÁ QUE TE COMO! ¡TE COOOOMOOOOOOOOOO!

Y corrió atrás de él gritando como enfermo, eufórico, más sacado que nunca. Entró a tirar maleficios asesinos por todos lados mientras lo perseguía, con la locura apoderándose a full de su cerebro re de enfermito.

-¡AVADA KEDAVRA! ¡AVADA KEDAVRA! ¡AVADA KEDAVRA! ¡ESTÁS MUERTO, POTTER! ¡AVADA KEDAVRA! ¡AVADA KEDAAAAAAAAAVRAAAAAAAAAA!

Harry corría por su vida con el giratiempos apretado adentro de la mano, sabiendo que esto era correr con todas sus fuerzas, como nunca antes en su vida, o morir... Corrió hasta abajo de las escaleras de caracol que bailaban todas y chirriaban todas oxidadas y saltó con todo al pasillo del séptimo piso. Escuchó que El Dibu bajaba atrás de él a toda velocidad, más loco que nunca...

Harry corrió por todo el pasillo del séptimo piso como maratonista olímpico jugándose la medalla de oro en París, como empresario del rubro gastronómico perseguido por el Ministerio de Trabajo, como flaco de gorrita y campera de Adidas corriendo por Retiro a las once de la noche con un iPhone en la mano… Lo dio todo. Cruzó el pasillo como un rayo, haciéndole honor a su cicatriz, mientras todos los maleficios asesinos que le tiraba el Dibu le pasaban por al lado, algunos rozándolo, otros dando contra las paredes…

Saltó por la escalera más cercana, salteándose casi todos los escalones y aterrizando en el sexto piso. ¿Por qué mierda no se podía uno aparecer dentro de Hogwarts? Ah, re que Harry no podía ni tirar un maleficio como la gente y se iba a poder aparecer. Justo.

Corrió y corrió. Sabía que El Dibu lo seguía de cerca y estaba pisándole los talones. Si Harry hubiera sido visible, ya estaría muerto. Su única ventaja era que iba con la capa para hacerse invisible puesta, por lo que el Petiso Orejudo tenía que adivinar sus pasos en base a los sonidos de sus pisadas…

No voy a ser otra víctima del Orejudo, pensaba Harry, sin mirar atrás en ningún momento, con el pecho explotándole por el esfuerzo, buscando las fuerzas para seguir. Yo no voy a ser otra víctima del Orejudo…

Sentía que no iba a poder correr mucho tiempo más… Ahora se arrepentía de haber fumado tanto porro ese año. No llevaba ni tres pisos y no daba más. No iba a poder ganarle con ese estado físico, el Dibu era un deportista profesional después de todo, debía correr banda de kilómetros por día en sus entrenamientos de fútbol... Su única chance era crear una distracción, aprovechar que era invisible y confiar en que funcionara…

Se la jugó. No le quedaba otra. Harry abrió su mochila mientras corría, sacó de adentro la calavera esa que había recuperado con Messi de la isla en medio del lago donde habían ido, y cuando pegó otra vuelta en la esquina de un pasillo la tiró por la escalera más cercana. Pero en vez de bajar él mismo por esa escalera, se metió atrás de la armadura de Migue Granados el Gordo y se quedó escondido ahí atrás, rezándole a Merlín, al Diego y al Gauchito Gil que el Dibu se comiera la maniobra…

Funcionó. El Dibu pasó corriendo por delante de Harry y se mandó escaleras abajo a toda velocidad, creyendo que el ruido que había escuchado ahí había sido Harry bajando más pisos del colegio, yendo para abajo…

Harry se quedó ahí escondido mientras veía al Dibu desaparecer escaleras abajo y perderse de vista. Esperó literalmente cinco segundos, y entonces salió de ahí y corrió por ese pasillo con las pocas fuerzas que le quedaban, hacia el lado opuesto. No tenía que confiarse. La distracción había funcionado, pero el Dibu no iba a tardar en encontrar la calavera rodando en el piso de abajo y darse cuenta de la trampa…

Harry corrió y corrió, tratando de irse lo más lejos posible de ahí. Mientras corría, iba pensando. Necesitaba un plan. Necesitaba ayuda… Pero el director había muerto. Messi también. ¿Quién quedaba en el colegio que pudiera ayudarlo?

Pegó otra vuelta en otra esquina y casi se choca de frente con un boliviano.

-¡RON! -gritó, frenándose en seco.

-¿Harry, sos vos?

Bue, pensó Harry. Podría haber sido peor… Podría haberme chocado con Neville…

-¡Hola, Harry! -saludó Neville, que apareció corriendo justo atrás de Ron, re sonriente, con cara de tarado-. ¿Dónde estás? ¿Estás invisible? ¡Uuuyy, qué divertido! ¡Vine a ayudar! ¡Todas las noches miro mi moneda de oro del Ejército de Dumbledore antes de dormir a ver si avisan de alguna reunión! ¡Y también mi tampón de la Armada Elba Gina! ¡Y esta noche apareció un mensaje de Ron y Hermione pidiendo ayuda! ¡Me puse súúúúúper contento! ¡Jijijiji!

Harry se sacó la capa para hacerse invisible y la guardó en la mochila.

-Neville, dormís en nuestra misma pieza -dijo Ron-. ¿Para qué mierda revisás siempre eso si estamos al lado tuyo?

-¿Hay alguien más con ustedes? -preguntó Harry.

-Sí, Hermione está con los demás patrullando el piso de arriba a este -dijo Ron-. Reunimos a un par, pero no somos muchos igual. ¿Qué pasó, Harry? Buscamos a Malfoy por todos lados como dijiste, ¡pero no lo pudimos encontrar!

-¿Y no vieron la Marca Tenebrosa que hay arriba del colegio?

-No… Aunque Neville encontró la entrada a la Cámara Secreta mientras se echaba un cago en el baño de mujeres… Pero eso ya re fue, ¿no? Este año ya ni importa eso, ¿no?

-¡Síííí, yo encontré la entrada a la Cámara Secreta, jijijiji! -dijo Neville con voz re de mogólico. Se notaba que tenía alguna deficiencia mental que había heredado de los viejos, que estaban los dos internados en el Borda.

-Che, amigo, ¿y qué carajo hacías cagando en el baño de mujeres…? -le preguntó Ron, pero Harry lo interrumpió:

-¡Amigo, tenemos que irnos a la mierda ahora mismo! ¡Hay que buscar ayuda…!

En ese momento se escucharon pasos bajando de una escalera que había por ahí cerca y aparecieron ante ellos Hermione, María Becerra, Furia y Guillermo Francella.

-¡Hermione! -gritó Harry, que estaba desesperado-. ¡El Dibu Martínez es el Petiso Orejudo! ¡Está persiguiéndome para matarme! ¡Anda por acá, tengan cuidado!

-¿Qué? -dijo Francella, boquiabierto-. ¿El Dibu es un asesino?

-No te la puedo… -susurró Ron, procesando la información-. Me quiero cortar la verga… perdí la apuesta.

Hermione parecía re asustada.

-¡Perdón, Harry! -dijo-. ¡Reunimos a todos ellos, pero no pudimos encontrar a Malfoy por ningún lado! ¡Fue todo culpa de Neville, nos hacía desviar del camino todo el tiempo para ir al baño!

-Jijijiji -se rió Neville, como pelotudo-. Neville quería caca.

-Sabíamos que algo raro iba a pasar -dijo María Becerra-. Porque Darín nos dijo en la sala de profesores hoy. Así que cuando Ron y Hermione vinieron a pedirnos ayuda, nos sumamos al toque.

-Harry, ¿lo viste a Ricardo? -preguntó Francella, arrugando la frente-. Si lo que dijiste del Dibu es verdad, vamos a necesitarlo. No podemos arriesgarnos a pelear contra él nosotros solos… Yo la verdad que soy malísimo con la magia, para serles honesto. Agarré este laburo porque andaba con problemas de deudas, pero no sé mucho, la posta. Sobre todo con los encantamientos y eso no cazo una…

Harry no quería decirles la verdad, que Darín había muerto… Que Messi había muerto… Messi había muerto… Parecía increíble… Él mismo no quería creerlo. No era capaz de expresarlo en voz alta.

-Va a ser mejor que todos hagamos lo que podamos con lo que sabemos -dijo Harry, frío, mirando para el fondo de ese pasillo.

-¿Para que podamos superarnos y desafiarnos a nosotros mismos para ser mejores magos y brujas? -preguntó Hermione.

-No -dijo Harry-. Para que podamos sobrevivir, ¡PORQUE AHÍ VIEEENEEE!

Y señaló al fondo de ese pasillo, donde acababa de aparecer el Dibu y al toque levantó su varita para donde estaban ellos, con la cara más de enfermo psicópata que fue capaz de hacer.

-¡TE COMO, POTTER! ¡TE COOOOOOOOMOOOOOO! -gritó, sacadísimo-. ¡TE JURO QUE NUNCA TUVE TANTAS GANAS DE MATAR A ALGUIEN CÓMO A VOS, POTTER DE MIERDA! ¡ESTABA POR IRME YO, ME RE CORTASTE EL CHORRO…! ¡TE VOY A ARRANCAR TODAS LAS TRIPAS, TE LAS VOY A SACAR POR EL AGUJERO DEL ORTO, VOY A HACER QUE TE COMAS TUS PROPIOS SESOS…!

-Fuaaa… -dijo Furia, boquiabierta-. Ni yo me animé nunca a tanto, boluu… Este sí que está re chapita, loco.

-¡AAAAAAVAAAAADAAA KEEEDAAAAAVRAAAAAAAAA! -gritó el Dibu, con los ojos abiertos de par en par e inyectados en sangre, escupiendo el veneno que tenía adentro mientras gritaba con todas sus fuerzas.

-¡CORRAN! -gritó Harry, saltando de donde estaba a las chapas para esquivar el maleficio asesino del Dibu, que rebotó en una pared.

-¡Harry! -gritó Hermione-. ¿No dijiste que hagamos lo que podamos contra él? ¡Tenemos que pelear, no huir!

-Posta, Harry -dijo Furia, abriéndose un chicle y metiéndoselo en la boca-. Somo' Gryffindor, papá, ¿qué es eso de escapar? ¡Vamo' a hacerlo moco al gil este!

-Ooobvio, amigos -dijo María Becerra, arremangándose la remera que tenía puesta-. ¿Qué se cree el alto este para tirarnos maleficios asesinos?

-¡¿Alto?! -gritó el Dibu, furioso, ofendiéndose al parecer por ese comentario de ella-. ¡Cerrá la boca, puta barata! ¡Ni se te ocurra volver a hablar de mi apariencia física! ¡Se terminó "el Petiso Orejudo"…! ¡Ya no soy más petiso! ¡YA NO! ¡BASTA DE LLAMARME CON APODOS! ¡SOY UNA PERSONA Y TENGO NOMBRE Y APELLIDO! ¡MI NOMBRE ACTUAL ES EMILIANO MARTÍNEZ! ¡Y CUANDO HABLEN DE MÍ, VAN A HACERLO POR MI NOMBRE! ¿ESTÁ CLARO?

-¡Te vamo' a hacer mierda, alto! -le gritó María Becerra, que no se intimidó un carajo por él-. ¿Escuchaste, salame? ¡SÍ, A VOS TE DIGO, ALTITO! ¡TRAGA NUBES, ROBA FOCOS, POSTE DE LUZ, SLENDERMAN, JIRAFA, BESA PALOMAS, KILÓMETRO PARADO, FERROCARRIL CON PATAS, ASALTA TECHOS, PROFESOR JIRAFALES, ¿CÓMO ESTÁ EL CLIMA ARRIBA?, MONTE EVEREST, PITER LA ANGUILA, PIERNAS LARGAS, CHIQUITO, CUELLO LARGO, BESA NUBES, TORRE EIFFEL, ROBA AVIONES, COME PÁJAROS, PALMERA CON PATAS!

El Dibu quedó boquiabierto, temblando de la cabeza a los pies. Parecía estar a punto de explotar o de enloquecer… todavía más.

-¿Ah, sí? -dijo el chabón, con toda la voz tartamudeando por la rabia contenida-. ¿A hacerme mierda, decís…? ¿Ustedes y cuántos más…?

-Y nosotros -dijo entonces una voz.

Todos miraron para un pasillo que conectaba con ese, de donde había venido esa voz…

Acababan de aparecer junto a ellos los profesores Snape, McGonagall, Flitwick, Trelawney… y Julieta Prandi.

Los ojos del Dibu se dirigieron hacia esta última y su cara se transformó por completo. Ahora además de furioso parecía estar en pánico, todo a la vez.

-Juli…

-Juli la chota -dijo ella, recontra seria mal, cruzándose de brazos-. ¿Eras vos? No puedo creerlo… No puedo creer que no me di cuenta antes…

-Puedo perdonarte la vida -susurró él, que se veía más loquito y peligroso que nunca, avivado por toda la provocación de María Becerra-. Voy a tener que matarlos a todos ellos, Julieta, pero vos… A vos te puedo dejar vivir otra vez…

Ella le devolvió una mirada fría como el hielo.

-No va a hacer falta -le dijo Julieta entonces, sonándose el cuello y levantando su varita hacia él-. Porque esta vez voy a encargarme de que termines bien muerto, hijo de puta -y lo apuntó directo al pecho-. ¡AVADA KEDAVRA!

A ella sí le salió la maldición asesina. El Dibu saltó a un costado en el segundo justo para esquivarla y no morir.

Y entonces contraatacó…

Y se armó zarpada batalla: Todos los profesores, Ron, Neville y Hermione contra Cayetano Santos Godino, alias el Petiso Orejudo, alias el anti-messias, alias Emiliano Martínez, alias El Dibu... alias Profesor Jirafales. Y aunque pareciera que eran muchos magos muy expertos contra uno solo, la verdad es que el Dibu les empezó a pegar terrible baile… se notaba que la tenía clarísima.

Los maleficios volaban por todos lados, rebotando por todas las paredes. Los profesores tiraban todos maleficios de desarme o aturdimiento, tratando de evitar que los de su propio bando recibieran algún maleficio por error; pero el Dibu tiraba todos maleficios asesinos, sin el menor tipo de consideración, disparando a matar a todos, incluso a Julieta Prandi. Ya no tuvo consideraciones siquiera para ella…

Harry, que no tenía varita, se concentró en esquivar maldiciones y ver que ninguno de sus amigos fuera golpeado por alguna. En una saltó de forma re grosa y tiró a Ron al piso para salvarlo de un maleficio asesino que casi le dio. Levantó la cara y vio a María Becerra saltar en el aire con un grito de guerra re loquísimo y atacar al Dibu con todo… Al lado de ella, Snape hizo unos movimientos todos complicados con su varita y salió una especie de océano de agua que fue a toda velocidad contra el chabón…

Pero el Dibu era re poderoso. Con una sacudida de su varita hizo desaparecer en el aire el agua de Snape, lo contraatacó con un maleficio que tiró todas serpientes que pegaban un alarido que te dejaba sordo, y Snape no llegó a repelerlas… Le cayeron en la cara y el tipo cayó al piso, sin poder sacárselas de encima…

McGonagall también le tiró una maldición re avanzada que hizo que el Dibu cayera de rodillas al piso, y pareció que había logrado dejarlo fuera de combate ahí… Pero él usó algún contramaleficio mudo que le permitió moverse otra vez, rodó por el piso para esquivar los otros maleficios que le habían tirado los demás, saltó en el aire poniéndose de pie y entonces extendió los dos brazos mientras abría los ojos con psicosis y de su varita salió una especie de onda expansiva que golpeó a todos a la vez; y tanto profesores como adolescentes volaron por los aires, se golpearon contra las paredes y cayeron al piso.

-¡Hermione! -Harry se acercó a ella arrastrándose por el piso, desesperado-. ¡Vos sos la inteligente! ¡El Dibu quiere un giratiempos que tengo yo acá, para huir al futuro…! ¡No va a parar hasta matarnos a todos y conseguirlo de vuelta…! ¡Y yo no tengo varita…! ¡¿Qué hago?!

-¡ANDATE BIEN A LA CONCHA DE TU VIEJA, HARRY! -le gritó Hermione, como histérica-. ¡O SEA, EN BUEN PLAN TE LO DIGO…! ¡CORRÉ Y CORRÉ COMO NUNCA EN TU VIDA, Y QUE NO TE AGARRE! ¡VOS LLEVATE ESE GIRATIEMPOS LO MÁS LEJOS QUE PUEDAS, Y NOSOTROS VAMOS A TRATAR DE FRENARLO!

-¡Bueno, dale! -gritó Harry-. ¡Si llegan a morirse, sepan que son todos unos héroes! ¡Hoy se convierten en héroes, chicos! ¡HOY SE CONVIERTEN TODOS EN HÉROES…! Uh, pará, ni da decir esa frase ahora… Bue, fue. ¡NOS VIMOOOO'!

Harry se fue a las chapas y saltó la escalera hasta el quinto piso. Los maleficios rebotaban por todos lados, haciendo mierda todas las paredes, los techos, las puertas… Aunque ya estaba todo tan hecho mierda desde antes por la falta de mantenimiento edilicio que casi no se notó la diferencia.

El Dibu no se quedó a pelear con los demás, no era pelotudo. Escuchó lo que habían hablado Harry y Hermione y saltó atrás de Harry a las chapas, esquivando los maleficios que le tiraba Furia, re sacada.

-¡TOMÁ ESTO, TREN PARADO, LARGUIRUCHO…! -gritaba Furia, tirando todos maleficios asesinos uno atrás del otro-. ¡ME SIENTO DE VUELTA COMO EN LA ESCUELA CUANDO MATÉ A ESE PIBITO Y ME MANDARON A AZKABAN, JAJAJA! ¿Che, alguien sabe por qué estamos haciéndole bullying y tratando de matar al Dibu Martínez? ¿Es por diversión nomás o pasó algo?

Harry corrió y corrió y llegó hasta el Vestíbulo. Pero miró por encima del hombro y vio que El Dibu venía corriendo atrás de él, sin frenarse...

Harry corrió hasta la puerta de salida y salió a los patios exteriores, con los maleficios asesinos del Dibu rozándolo todo el tiempo, siempre ahí a punto de darle... Si tuviera una varita, para convocar alguna escoba…

Corrió y corrió por el patio hacia la alambrada exterior. Si lograba irse de Hogwarts… Si lograba llegar hasta el Porsche de Messi… Todavía tenía las llaves en el bolsillo. Lo había chocado, pero seguro que arrancaba…

¿Sería capaz de subirse lo suficientemente rápido para escapar de ahí? ¿Lograría manejar lejos del Dibu, a algún lugar seguro? ¿Sería capaz de pagar el arreglo para hacer guita ese tremendo cochazo que le había dejado Messi, que ahora había quedado todo para él aunque Leo nunca hubiera expresado esa voluntad en palabras? ¿O tendría que desarmarlo y vender todas las autopartes?

Tenía que llegar… Llegar, subirse y volar a la mierda de ahí…

Estaban solos los dos. Dibu y él. Los demás habían quedado recontra atrás…

El Dibu corría rapidísimo, se notaba que él entrenaba todos los días para correr todo el largo de una cancha de fútbol profesional varias veces al día mientras que Harry desayunaba mates con Don Satur y no podía correr ni al baño…

El loco de mierda no dejaba de tirarle maleficios asesinos, tratando de matarlo una y otra vez y fallando siempre por un pelo. Harry corría por su vida con el giratiempos bien apretado en su mano, escapando…

Casi… Ya casi llegaba…

Ya casi llegaba a la calle…

Ya casi…

Harry cruzó la alambrada, sacó las llaves del auto de su bolsillo y se preparó para subirse arriba de un salto.

Pero entonces…

-¡Accio giratiempos!

El grito del Dibu resonó en la noche. El giratiempos salió despedido de la mano de Harry, que trató de manotearlo de vuelta, pero no pudo... Salió volando y los ojos del Dibu se posaron en él, fijamente, ya sin darle bola a Harry, viendo cómo el objeto dorado cruzaba los tres o cuatro metros de distancia que los separaban…

Y entonces el Dibu lo atrapó al vuelo y se lo quedó mirando fijamente. Parecía más loco que nunca, totalmente demente...

-Mi precioso… -dijo, acariciando el giratiempos con los ojos todos desorbitados-. Mi precioso…

Sin dejar de mirar el objeto y acariciarlo, dijo:

-Ya me voy… Ahora sí, me voy de acá… Pero no sin matarte primero, Potter. Sí, Potter, a vos no te perdono la vida… Me hiciste putear… Hiciste que Julieta me odie… Me arruinaste todo… Pero ahora te morís, vos también. Te llegó la hora. Chau, Potter. Pero antes de matarte, quiero que sepas quién fue tu asesino… Quiero que conozcas mi último apodo. Sí, no solo soy el Petiso Orejudo. No solo soy El Dibu Martínez y el anti-messias… También soy el Pibe Mestizo, Potter. Ese es mi verdadero apodo. El único que adopté yo mismo y que siempre quise tener.

"Escuchaste bien, Potter. Yo soy el Pibe Mestizo. Supe que encontraste mi libro en el armario del aula de Pociones. Como sabrás, esa aula no era solo de Pociones. Ustedes cursaron conmigo ahí mismo Historia de la Magia, y yo había dejado mi libro en ese armario el mismo día de nuestra primera clase. Me lo olvidé ahí adentro. Después ustedes tuvieron Pociones en la misma aula y vos lo agarraste de ahí… Por el tema de la falta de aulas cursaron en esa misma las dos materias… Decidí dejar que te lo quedes... Ya conozco todos esos maleficios, porque yo mismo los inventé en mis breves épocas de Hogwarts, hace muchos años, hace décadas…

"Y ahora que conocés mi último secreto, Potter, es hora de que te vayas de este mundo de una vez. Hasta nunca, Potter…

El Dibu apuntó su varita para adelante y por fin separó la mirada del giratiempos, que había estado mirando fijamente todo ese tiempo, y la dirigió hacia donde había estado Harry antes.

-¡Avada Ke…!

Se frenó.

Harry ya no estaba ahí.

-¿Potter?

Con el ceño fruncido, buscó a un lado y al otro, pero Harry se había ido a la mierda. Aprovechando que el tipo había estado mirando fijamente su giratiempos todo ese tiempo mientras hablaba, Harry se había puesto la capa para hacerse invisible otra vez y se había ido a la goma.

Entonces, el Dibu escuchó el ruido de un motor re fuerte, resonando en la noche…

El tipo miró para adelante y abrió los ojos más que nunca, pero ahora con terror...

El Porsche todo chocado de Messi había arrancado y estaba yendo a los re pedos hacia él, acelerando de cero a cien en apenas unos segundos… Zarpado motor tenía, incluso después de un choque. Porque con Porsche, lo imposible es posible. Porsche… mucho más que un auto. Descargá la app y encontrá tu concesionaria oficial más cercana.

-¡AAAAAAHHHHHHHHHHH! -el Dibu no llegó a reaccionar. El auto lo pasó por arriba totalmente y a máxima velocidad, aplastándolo y embistiéndolo con todo, y llevándoselo a toda velocidad clavado al paragolpes, volando el alambrado del colegio a la mierda, de nuevo por adentro de los terrenos de Hogwarts y a toda velocidad a través del patio…

-¡AAAAAAHHHHHHHHHHHHHHHH! -gritaba Harry, re loco, agarrando el volante con las dos manos y pisando el acelerador a fondo con todas sus fuerzas. El velocímetro ya estaba llegando a 120… 130… 140… 160…

El Dibu, que había quedado enganchado al paragolpes y perdido tanto su varita como el giratiempos, puso una cara de terror re zarpada cuando vio que iban a toda velocidad contra la pared exterior del Gran Salón…

¡PLAAAAAAFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFF!

El Porsche reventó toda la pared del Gran Salón, tirando piedras y ladrillos por todos lados… Harry resistió el impactó con el airbag del auto que salía del volante todavía, que había quedado salido desde el choque de antes con Messi, pero el Dibu se hizo recontra concha…

El auto entero se metió en el Gran Salón y lo atravesó a toda velocidad, llevándose puestas las cuatro mesas de las cuatro casas, una atrás de la otra, y volviendo a chocar esta vez contra la pared opuesta, terminando de reventarse todo contra esa pared, aplastando todo el capó hasta que quedó como un acordeón…

Y el auto se quedó ahí, clavado contra esa pared, ya frenado y en un estado que ya no tenía arreglo posible. Una lástima… No iba a quedar otra que vender las autopartes.

-¡HARRY!

-¡HARRY, AMIGO!

Ron y Hermione fueron los primeros en entrar al Gran Salón, seguidos de algunos profesores. Furia recién iba por el Vestíbulo, agarrándose el pecho, con una re cara de dolor.

-Tengo que largar el pucho -dijo, tosiendo.

Ron y Hermione corrieron hacia el lugar donde había quedado aplastado el auto, largando un zarpado humo… Todo el auto había quedado compactado contra esa pared. Era todo un desastre.

-¡Harry…!

-¿Está vivo? -preguntó McGonagall, corriendo preocupada.

Ron abrió la puerta del conductor y sacó el cuerpo de Harry con cuidado, que como tenía la capa para hacerse invisible todavía puesta, pero por la mitad, parecía como si le faltara la mitad inferior del cuerpo.

-¡POR DIOS, QUEDÓ PARTIDO A LA MITAD! -gritó Francella, que acababa de llegar todo agitado, horrorizado.

-No, es la capa nomás… -Hermione se la sacó de un tirón y se lo quedó mirando. Harry parecía inconsciente. -¡HARRY, POR FAVOR DESPERTÁ! -gritó, empezando a llorar.

-Estoy bien… -Harry parpadeó, abriendo los ojos y cerrándolos como pudo-. Me acordé que Messi me había dicho que le puso un encantamiento que protege a los que viajan adentro del auto, por eso lo hice…

-¡NO RESPONDE, NECESITA RESPIRACIÓN BOCA A BOCA! -gritó Hermione, que seguía llorando, se arrodilló encima de Harry y empezó a comerle toda la boca a besos, mientras Harry la empujaba con la mano tratando de sacársela de encima.

-¡Pará, loca! ¿Qué hacés? -Harry empezó a escupir en el piso, con asco.

-¡DESPERTÓ! -gritó Hermione, sin dejar de llorar-. ¡Es un milagro!

-¿Y el Dibu? -preguntó María Becerra, buscando con la mirada.

-Creo que hay un pedazo de él por ahí… -dijo Furia, señalando debajo de la mesa de Hufflepuff-. Y otro pedazo por allá…

-Allá por la mesa de profesores quedó una pata, ¿no? -preguntó Flitwick.

-Sí, y creo que por allá atrás está la otra…

-Zarpado, Harry, mataste al Petiso Orejudo -dijo Ron, dándole la mano para ayudarlo a ponerse de pie-. ¿Cómo te sentís?

-Como si acabara de chocar un auto a ciento sesenta kilómetros por hora contra dos paredes y hubiera sobrevivido solo gracias a un encantamiento… -dijo Harry todo mareado, agarrándose la cabeza, de la que le salía un hilito de sangre.

-Ay, Harry, perdoname -dijo María Becerra, cuando Harry logró ponerse de pie-. Por lo de hoy, más temprano. Seguro te asusté con eso que te dije de que te alejes de Julieta Prandi. Pasa que escuché que es medio trola -le dijo en un susurro, porque Julieta acababa de llegar al Gran Salón-. Me lo dijo un flaco amigo, por eso te dije eso, pero me parece que me chamuyó cualquiera, porque es el mismo flaco que me dijo que el ex de Pampita era re fiel… Así que mejor no me des bola.

Harry le hizo un gesto con la mano como que no importaba. Se quedó mirando a Julieta, que le sonreía de forma tímida mientras se acercaba.

-Me alegra que estés bien, Harry -le dijo la profe, mirándolo a los ojos-. ¿Dónde está…? Ya sabés…

-Muerto -dijo Harry, mirando la parte del auto que había quedado toda aplastada contra la pared-. Ya no va a volver… nunca más.

Julieta se le tiró encima y le dio un fuerte abrazo, mientras rompía a llorar.

Furia se acercó a Harry también y le dio una palmada en la espalda tan fuerte que casi hace que le salten los pulmones por la garganta.

-Tranca, Potter, yo también tuve que matar una vez -dijo la mina, respirando re profundo y sorbiendo con la nariz como alguien que acaba de aspirar veinte gramos de merca-. Con el tiempo aprendés a recordarlo y reír...

-Ufff, menos mal que murió -dijo Francella-. Me daba un re cagazo ese tipo… Va a haber que buscar a otro arquero ahora, con lo que costó encontrar a uno bueno… Menos mal que la selección sigue teniendo a Messi. Mientras tengamos a Messi en el equipo, todavía podemos ganar el Mundial 2026…

Harry tragó saliva, nervioso. Todavía nadie sabía lo que había pasado con Leo…

-Bueno, hay que buscar al director -dijo McGonagall-. Hay que informar de todo esto a las autoridades también, al Ministerio… ¿Dónde mierda está Darín en este momento, cuando más lo necesitamos?

Harry no dijo nada. Había dejado de escuchar. Se había quedado mirando a lo lejos, a la parte de la pared que había quedado toda destruida y daba a los patios del colegio… Desde ahí se podía ver una zona del patio donde un montón de alumnos que se habían despertado por todo el quilombo se habían empezado a reunir, todos en un círculo, afuera en la noche, como si hubiera algo ahí…

-¿Qué pasará allá, che? -preguntó Ron, que lo había visto también-. ¿Qué onda todos esos pibes ahí en un círculo, como si estuvieran rodeando algo que está tirado allá en el piso o algo así…? Noooooo, ¡ya sé! ¡Capaz que se rompió el Pedidos Ya Mágico y está haciendo aparecer pedidos de McDonalds mágicamente en el piso otra vez! ¡Hay que ir a agarrar!

Ron miró a la cámara y guiñó un ojo, sonriendo como un re pelotudo.

-¡Me encanta McDonalds! ¡Las hamburguesas más ricas de todas! ¡Y esta semana, si pedís por Pedidos Ya, te hacen un 3% de descuento en la propina de tu repartidor! ¡Increíble!

-Ya fue, amigo, el fic ya se termina, cortala con la publicidad -dijo Furia-. ¿Es necesario monetizarlo hasta el mismísimo puto final, y siempre en las partes más dramáticas donde el lector está más atento?

-Sí, necesito plata -dije yo, el escritor… ¡Hola! ¿Cómo andan? Bueno, sigo:

Harry se separó de ellos y se fue caminando para donde estaba el círculo de alumnos… Ya sabía lo que había ahí en el piso, y no eran hamburguesas… Harry no sabía si estaba preparado para enfrentar aquello, pero fue hasta allá igual. Una cosa era saberlo, pero otra cosa iba a ser verlo con sus propios ojos…

Pasó por el hueco en la pared y salió al patio. Caminó hasta donde estaba todo el mundo… Se abrió paso entre la multitud, que se iba haciendo cada vez más y más grande a medida que todos iban llegando desde sus habitaciones… Empujó a Luna a la mierda, tirándola al piso de un empujón, después a Dean Thomas, al que mandó al piso de un bofetazo en la cara, después a Hannah Abbott, a la que le dio una piña en las zonas bajas y sintió como si golpeara unas bolas masculinas, y finalmente llegó adelante de todo…

-No… -dijo Harry, con los ojos llenándosele de lágrimas.

Leo Messi estaba tirado en el piso, muerto, en medio de la multitud.

Y entonces Harry empezó a llorar. Cayó al piso de rodillas, al lado de Leo, le agarró una mano y lloró como nunca había llorado en toda su puta vida…

-No puede ser… -decía Seamus, al lado de Harry, que no paraba de llorar también-. Primero el Diego y ahora vos, mi Leo querido…

Uno a uno, todos los alumnos y profesores que estaban ahí reunidos levantaron sus varitas al cielo, muy despacio, en silencio…

Una a una, todas las varitas conjuraron una pelota de fútbol con luz propia, una en la punta de cada varita. Y todos apuntaron sus pelotas de fútbol iluminadas con magia hacia el cielo, en un homenaje recontra emotivo y profundo.

Dios había muerto. Se había ido para siempre.

El fútbol argentino nunca más iba a ser lo mismo.

Este día marcaba un antes y un después en las vidas de todos ellos.

Sonaba una música re triste y emotiva, mientras todos apuntaban las varitas con sus pelotas de fútbol al cielo. Harry vio que las sirenas del colegio habían salido de las alcantarillas en las que vivían, en las cloacas, y cantaban esa melodía triste todas juntas...

Hasta los centauros, que no aparecían nunca, aparecieron de repente por el otro lado de la alambrada y tiraron sus flechas al cielo en un homenaje a Leo. Una cayó encima de Dennis Creevey, clavándosele justo en el corazón, y el pibito murió. Pero a todos les chupó bien un huevo, igual que la muerte de su hermano dos años atrás.

Harry sacó su varita también, sin dejar de llorar, y conjuró una pelota de fútbol. La apuntó al cielo, como todos los demás, uniéndose al duelo…

Messi había muerto… Y nunca iba a volver. Era un día negro para el país…

Leo se había ido para siempre y los había abandonado a todos. A Antonela, a sus pibes, al país, al fútbol… y a Harry.