Cuando "_" salió de la oficina de Levi, cerró la puerta con el mismo cuidado con el que había entrado, asegurándose de no hacer ningún ruido que perturbara el casi sagrado orden del espacio que acababa de dejar atrás. El pasillo frío y vacío del castillo la envolvió de inmediato, pero no pudo evitar soltar un leve suspiro de alivio. Se había preparado para lo peor: un sermón despiadado, una reprimenda tan dura como los rumores que corrían sobre el capitán. Sin embargo, aunque Levi había sido severo al principio, algo en su tono había cambiado hacia el final.

Al llegar afuera, sus compañeros ya estaban inmersos en las sesiones matutinas que tanto demandaba la disciplina militar del Cuerpo de Exploración. Aunque habían pasado por los horrores de la batalla en Trost, la rutina seguía siendo vital para mantener la forma física y la concentración.

Cuando "_" se acerco a sus compañeros, estos se acercaron a ella con expresiones de preocupación.

—¿Te han castigado? —preguntó Connie, con un tono casi alarmado.

—¿Todo bien? —añadió Sasha, mordiéndose el labio, con los ojos abiertos de par en par.

"_" sonrió, sacudiendo la cabeza, queriendo calmar la inquietud del grupo.

—Tranquilos, solo fue un regaño —dijo con una leve risa, intentando restarle importancia.

Mikasa, que observaba desde la distancia con los brazos cruzados, asintió con una pequeña sonrisa.

Jean, sin embargo, parecía más preocupado que el resto. "_" había intervenido en su defensa durante la pelea, y eso lo ponía en una posición incómoda. Se acercó a ella con una mezcla de agradecimiento y reproche en su mirada.

—No tenías que haber hecho eso—dijo en tono serio, acercándose un poco más—. Podrías haberte metido en un lío por mi culpa.

"_" levantó una ceja, sorprendida por el tono severo de Jean. No se arrepentía de haber intervenido, y no tenía intención de dejar que él la hiciera sentir culpable por eso.

—Jean, esta bien —respondió con calma—. No iba a dejar que ese imbécil dijera todo eso sin recibir su merecido. Levi solo me dio un sermón. He pasado por cosas peores.

Jean la miró durante unos segundos, como si evaluara su respuesta. Después, su expresión se suavizó, y una pequeña sonrisa apareció en sus labios. Con un suspiro, se encogió de hombros y le dio un suave puñetazo en el hombro, en un gesto amistoso.

—De todas formas, gracias —dijo con una sonrisa más amplia—. Pero no vuelvas a hacer algo así.

"_" rió suavemente, y sacudió la cabeza.

—Ya veremos—respondió en tono juguetón—. Aunque, no prometo nada.

Jean rió junto con ella, aliviando finalmente la tensión que había estado presente en la conversación.

Mientras la escena se desarrollaba, Bertholdt observaba en silencio desde un lado, su mirada moviéndose entre Jean y "_". Aunque no decía nada, había algo en su expresión que mostraba orgullo. Recordaba las muchas veces que había entrenado con "_" en el combate cuerpo a cuerpo cuando aún eran reclutas. Había visto cómo se fortalecía, cómo se volvía más hábil y más valiente con cada día que pasaba. Y verla ahora, tan segura de sí misma y capaz, le llenaba de una mezcla de satisfacción y admiración.

Sin embargo, algo llamó su atención. Al acercarse a "_", notó que sus nudillos estaban enrojecidos y había restos de sangre seca en ellos. Bertholdt tomó su mano con suavidad, examinándola con una mezcla de preocupación y afecto.

"_" notó la preocupación en los ojos de Bertholdt cuando tomó su mano, examinando los nudillos magullados. Ella intentó calmarlo, sonriendo suavemente.

—No te preocupes—dijo en un tono relajado—. Levi ya me limpió la herida, solo necesito lavarla bien y listo. No es nada grave.

Él asintió, aunque su expresión todavía mostraba un rastro de inquietud. Sin embargo, sabiendo que no debía insistir demasiado, soltó su mano con cuidado.

—De todas formas, fue un buen golpe —comentó con una sonrisa, algo de orgullo en su voz—. Me alegra que todo el entrenamiento de aquellos días haya servido.

"_" rió ligeramente, mientras se cruzaba de brazos, devolviéndole una mirada divertida.

—Aprendí del mejor. Si no me hubieras ayudado tanto en esos primeros meses, probablemente no habría sabido cómo golpear correctamente.

El comentario hizo que Bertholdt sonriera más ampliamente, pero cualquier respuesta quedó en el aire cuando el grupo se volvió a concentrar en el entrenamiento. Las horas pasaron rápido, llenas de ejercicios de resistencia y combate cuerpo a cuerpo, y a medida que el sol avanzaba en el cielo, todos comenzaban a sentir el cansancio en sus músculos. Finalmente, llegó el momento de dar por terminado el entrenamiento matutino.

Las chicas se dirigieron a las duchas en el ala del castillo que les correspondía. El ambiente en los vestuarios estaba cargado de humedad, pero eso no evitaba que las conversaciones y las risas llenaran el espacio. "_", Mikasa, Sasha, Ymir y Krista entraron casi al mismo tiempo, agotadas pero relajadas tras otro día de disciplina militar.

—Por fin —murmuró Sasha mientras se quitaba la chaqueta—. Siento que mis brazos se van a caer. ¿Por qué Levi es tan despiadado?

"_" sonrió mientras desabrochaba su uniforme, agradecida de estar en un lugar más cálido y con menos tensión.

—Hoy sí que nos ha hecho sufrir —añadió mientras se estiraba—. No sé si voy a poder moverme mañana.

Mientras las chicas empezaban a desvestirse, Ymir, siempre observadora, se acercó a "_" con una mirada pícara.

—Bueno, al menos no tuviste que hacer esos ejercicios tú sola la otra noche, ¿verdad? —dijo con una sonrisa maliciosa, ganándose la atención de todas las demás.

"_" levantó la vista, confusa al principio, pero pronto entendió hacia dónde iba el comentario de Ymir.

—¿De qué hablas? —preguntó "_", aunque el rubor comenzaba a subir a sus mejillas. Sabía que las chicas ya se habían dado cuenta de su relación con Bertholdt, y aunque no era un secreto, aún se sentía un poco expuesta cuando lo mencionaban de esa forma.

Ymir cruzó los brazos, disfrutando del momento.

—No soy tonta, "_". Te vi irte con Bertholdt, los dos solitos, al almacén —dijo, arrastrando las palabras con tono burlón—. Y todos sabemos que no fueron precisamente a contar historias de terror.

Las demás chicas comenzaron a reír de inmediato, especialmente Sasha, que soltó una carcajada y miró a "_" con expresión incrédula.

—¡Sabía que algo pasaba! —dijo Sasha, fingiendo estar escandalizada—. Pero nunca pensé que sería en un almacén. ¡Qué romántico!

"_", ahora completamente ruborizada, intentó defenderse, aunque sabía que no iba a salir bien parada.

—No fue lo que creen...—empezó a decir, pero antes de que pudiera continuar, Ymir la interrumpió, sintiendo que tenía el control total de la situación, continuó con su burla.

—Sí, claro, "no fue lo que creemos". Porque claramente se fueron al almacén a... ¿ordenar cajas? —preguntó Ymir, levantando una ceja con obvia burla—. No me digas que Bertholdt se desvivió por acomodar las estanterías.

Sasha soltó una risa burlona. —Pues por cómo caminabas ayer, parece que pasaron más cosas.

"_" soltó un suspiro y, resignada, se cubrió la cara con las manos mientras todas las chicas reían.

—¡Dejen de molestarme! —dijo entre risas—. No fue nada de eso. Simplemente estábamos... hablando.

Ymir, con su característico humor, continuó:

—Claro, claro. Solo hablabas... probablemente sobre lo "grande" que es su corazón, ¿verdad?

Las carcajadas estallaron una vez más entre todas las chicas, y "_", ahora completamente roja, no pudo evitar reír también.

—¡De verdad que son insoportables! —exclamó entre risas, rendida.

—Solo estamos diciendo que si te fuiste con él al almacén en medio de la noche, algo pasó —dijo Sasha, mientras se envolvía en una toalla—. No puedes culparnos por tener curiosidad.

"_" sacudió la cabeza, rindiéndose por completo ante las burlas de sus amigas.

—No voy a decirles nada más. Así que sigan imaginándose lo que quieran.

—Oh, lo haremos —dijo Ymir, guiñando un ojo.

Las chicas continuaron riéndose y bromeando mientras se duchaban, disfrutando del calor del agua y del alivio después de la dura mañana de entrenamiento.

Los días pasaron en relativa calma, con la monotonía habitual que invadía el cuartel tras una misión. La aparente tranquilidad se debía, en gran parte, a que el grupo de élite, junto con Hange y Eren, se encontraba apartado y absorto en pruebas exhaustivas. Buscaban entender el funcionamiento del poder de titán de Eren, intentando descifrar sus limitaciones y nuevas estrategias para aprovechar su potencial en futuras misiones.

"_" cumplía con sus tareas diarias, dividiendo su tiempo entre entrenamientos, labores diarias y pequeños momentos de ocio con las chicas, quienes no perdían oportunidad de bromear con ella sobre Bertholdt. Entre risas, la molestaban constantemente con el tema, intentando sacarle alguna confesión, pero "_", siempre ruborizada, evadía las preguntas lo mejor que podía.

Era la hora de la comida, y como de costumbre, estaba sentada junto a Bertholdt, Krista, Sasha, Jean y Connie en una de las mesas más cercanas a la ventana, disfrutando del escaso sol que iluminaba el comedor.

Sasha, con su voracidad habitual, había devorado su ración en tiempo récord y estaba mirando ansiosa el plato de "_", quien todavía no había terminado su guiso. —¿No piensas acabártelo?— preguntó con un brillo en los ojos.

"_" la miró con una media sonrisa y deslizó su plato un poco hacia el centro de la mesa, dejando que Sasha se abalanzara sobre él. —Adelante, te lo has ganado,— dijo, aunque estaba distraída. A su alrededor, las conversaciones se deslizaban por encima de ella sin captar su atención. Lo que sí la distrajo fue un comentario que alcanzó a oír al otro lado de la mesa.

—¿Has notado que el capitán Levi está más irritable que de costumbre?— preguntó Connie, inclinándose hacia Krista. —Hoy mismo casi me mata con la mirada solo por pasar demasiado cerca de él.

"_", que hasta ese momento había estado distraída mirando por la ventana, volvió la cabeza hacia el grupo con una leve sonrisa. —Sí, pero eso no es nuevo, ¿no? El capitán tiene fama de tener ese humor desde siempre.

Connie, más animado, soltó una carcajada. —Ya, pero es que últimamente está mucho peor. Apostaría a que no ha dormido bien en semanas, y esa limpieza obsesiva suya seguro que no ayuda.

Sasha intervino con la boca medio llena. —¿Te imaginas? Quizá es porque no encuentra ni un grano de polvo que limpiar.

Krista intentó reírse sin escupir su bebida, mientras que "_", algo más atrevida, decidió sumarse al comentario con algo más de ingenio, en parte para mostrar su desdén hacia el estado de tensión que reinaba últimamente. —Tal vez está tan malhumorado porque hasta el polvo se siente intimidado. Con ese carácter, es un milagro que no se le haya desmayado todo el mobiliario. ¡Quizás deba buscar ayuda profesional en lugar de sólo limpiar!

Las risas estallaron de inmediato entre el grupo, especialmente en Connie, que se doblaba en la silla al imaginar la escena. "_" se permitió disfrutar del momento, una burla ligera y sin maldad que les ayudaba a liberar la tensión acumulada.

Pero el ambiente se detuvo de golpe cuando Krista, con los ojos muy abiertos, dejó caer su vaso. Connie, con su cara aún deformada por la risa, se quedó congelado. Bertholdt, que estaba un poco apartado, se enderezó en su silla, su expresión cambiando de divertida a preocupada en un instante. A pesar de su diferencia de altura, sentía un nudo en el estómago al ver a Levi. Su imponente figura era capaz de hacer que cualquier hombre se sintiera pequeño. Y "_" notó el cambio en el aire antes de darse cuenta de qué lo causaba.

Como un depredador al acecho, la presencia de Levi surgió desde las sombras, o al menos eso le pareció. La figura del capitán estaba justo detrás de ella, y su expresión fría y cortante cortaba el ambiente como un cuchillo afilado.

—Interesante teoría— soltó Levi en un tono seco y monocorde, pero lo suficientemente bajo como para que cada palabra resonara en el comedor. No hacía falta que levantara la voz para que todos se quedaran en silencio.

El corazón de "_" dio un vuelco. Ya sabía que no era alguien con quien se pudiera bromear sin consecuencias. Giró lentamente la cabeza, intentando componer una expresión de seriedad y arrepentimiento, aunque sabía que era inútil.

—Capitán, yo... solo estaba bromeando. No era mi intención ofender.

Levi la observó en silencio, su mirada gris evaluándola. Había algo en su forma de mirarla que la hacía sentirse expuesta, como si pudiera ver más allá de sus palabras y detectar el leve rastro de nerviosismo que intentaba ocultar. Tras unos segundos que parecieron eternos, el capitán descruzó los brazos y dejó escapar un leve suspiro.

—Claro, solo una broma. Afortunadamente, parece que tienes suficiente tiempo para bromear, lo que significa que no tienes suficiente trabajo.

"_" abrió la boca para responder, pero Levi no le dio la oportunidad. —Mañana por la mañana, quiero que te encargues de limpiar el almacén de suministros. De arriba a abajo. Todo. Ya que tienes tanta imaginación con el polvo, quiero ver si realmente puedes enfrentarte a él.

Hubo un silencio incómodo. "_" apretó los labios, sabiendo que no tenía otra opción. Había sobrepasado una línea y ahora le tocaba pagar el precio, aunque la tarea de limpiar el almacén entero era una de las más tediosas y largas que se podían asignar.

—Sí, capitán...— respondió al final, con la cabeza baja.

Levi no dijo más, solo la miró por unos segundos más antes de girarse y salir del comedor con la misma calma con la que había llegado. El eco de sus pasos resonó hasta que finalmente se perdió en el pasillo.

En cuanto se fue, Sasha soltó el aire que había estado conteniendo, mientras que Connie dejó escapar una carcajada nerviosa. —Vaya, te has ganado un buen castigo, "_".

"_" cerró los ojos un segundo, maldiciendo su suerte. "Siempre aparece en los peores momentos, ¿verdad?"

Las risas del grupo eran nerviosas, como si las palabras de Connie hubieran roto una especie de hechizo. "_" todavía sentía la tensión en sus hombros, aunque intentaba disimularlo. No era la primera vez que Levi la sorprendía en un mal momento, pero esta vez había sido peor, y todo por un simple comentario.

—¿Estás bien?— preguntó Bertholdt, mirándola con preocupación desde el otro lado de la mesa. Su voz era suave, casi un susurro, como si no quisiera llamar la atención del grupo ni atraer de nuevo al capitán. "_" lo miró y le dedicó una sonrisa débil, aunque su frustración no había desaparecido del todo.

—Sí... solo me metí en problemas, como de costumbre,— respondió, intentando restarle importancia al asunto. Pero la idea de pasar la mañana limpiando el almacén no era algo que le animara.

—Bueno, al menos no te puso a limpiar la mierda de los establos,— intentó consolarla Jean, con una sonrisa ladeada.

—Sí, tienes razón,— suspiró "_", aunque todavía no lograba sentirse mejor. El almacén de suministros era enorme, y aunque sabía que lo cumpliría, no dejaba de parecerle una tarea interminable.

Krista, siempre con una actitud amable, intentó cambiar de tema. —Podemos ayudarte más tarde si quieres, "_". Seguro que entre todas terminamos rápido.

La oferta hizo que "_" se sintiera un poco mejor, pero antes de que pudiera responder, Levi volvió a aparecer, esta vez solo en la entrada del comedor. Su voz cortante resonó de nuevo.

—Y que quede claro: quiero que lo hagas sola.

Las miradas se cruzaron por un segundo, y "_" sintió como el aire se volvía más pesado. No importaba cuánto intentara evitarlo, Levi parecía tener ojos en todas partes. Era casi como si hubiera sabido lo que Krista iba a decir antes de que siquiera lo propusiera. "_" asintió con la cabeza, sin decir nada más.

—¿De acuerdo?— insistió Levi, su tono implacable.

—Sí, capitán,— respondió "_", bajando la mirada nuevamente.

Levi observó la mesa por un segundo más antes de salir definitivamente del comedor. La tensión en el ambiente desapareció en cuanto lo hizo, y Connie no tardó en soltar una nueva carcajada. —Vaya, "_", parece que estás en su lista negra.—

—Más bien en su lista de limpieza,— añadió Sasha en voz baja con una sonrisa entre dientes, aunque rápidamente volvió a concentrarse en el plato que le había ofrecido "_".

El día siguiente llegó antes de lo que "_" hubiera querido, y, tal como le habían ordenado, se dirigió al almacén de suministros justo al amanecer. El lugar estaba oscuro, y el olor a polvo y madera vieja invadía sus sentidos. El silencio era sepulcral, y mientras miraba el tamaño del almacén, suspiró resignada. Aquello iba a llevarle horas.

Tomó una escoba y comenzó su trabajo, dejando que el sonido rítmico de las cerdas barriese la pesada capa de polvo acumulada en el suelo de piedra. Sus pensamientos vagaban, repasando mentalmente los eventos del día anterior: las bromas en la mesa, la abrupta aparición de Levi, y el incómodo castigo.

A medida que pasaban las horas, la tarea, aunque tediosa, le ofrecía una extraña sensación de calma. Era una distracción bienvenida, lejos de las tensiones diarias de los entrenamientos, las misiones y las emociones confusas que sentía por Bertholdt. Aunque no era el trabajo más glorioso, al menos limpiando podía dejar que su mente descansara, alejada del bullicio constante del cuartel.

Después de un rato, escuchó pasos que se acercaban. Giró la cabeza con curiosidad, esperando encontrarse con alguien más del equipo de limpieza o quizás incluso con Levi, verificando su progreso. Para su sorpresa, quien apareció en la puerta fue Bertholdt.

—¿Qué haces aquí?— preguntó "_", secándose el sudor de la frente con el dorso de la mano. Sabía que no debía estar allí, pero aun así, se alegró de verlo.

—Quería ver cómo estabas,— respondió él, apoyándose casualmente en el marco de la puerta. Su altura hacía que pareciera llenar el espacio de la entrada por completo, y su expresión, como siempre, era tranquila, aunque había una ligera preocupación en sus ojos.

"_" dejó la escoba apoyada contra una de las estanterías y se acercó, con una sonrisa cansada en el rostro. —Estoy bien. Solo que este almacén es más grande de lo que parece. Si Levi me hubiera advertido antes, habría traído refuerzos.

Bertholdt soltó una leve risa, aunque rápidamente miró alrededor, asegurándose de que Levi no estuviera cerca. —No deberías bromear con eso,— murmuró con una sonrisa nerviosa, —podrías terminar con más tareas si te escucha.

"_" asintió, riendo suavemente. —Lo sé, lo sé... Pero gracias por venir a ver cómo estaba. Aunque en serio, si Levi te encuentra aquí, podrías meterte en problemas también.

Bertholdt la observó por un momento en silencio, su expresión siempre tan calmada, pero algo distante. —Solo quería asegurarme de que no estuvieras sola,— dijo suavemente. —Sé que esta clase de castigos son... bueno, aburridos.

"_" le dedicó una sonrisa agradecida. Había algo reconfortante en su presencia, algo que la hacía sentir un poco más ligera, aunque no dijera mucho. Su compañía siempre la tranquilizaba, y aunque la situación era tan simple como limpiar un almacén, se sentía agradecida de que él hubiera hecho el esfuerzo de acercarse.

—Te lo agradezco, de verdad. Pero estaré bien,— aseguró "_", recogiendo de nuevo la escoba y continuando con su tarea. —Aunque si no te importa, quédate por un rato. Me vendría bien un poco de conversación mientras termino.

Bertholdt asintió y se apoyó contra la pared cercana, observándola mientras trabajaba. No hablaron mucho más, pero la presencia tranquila de Bertholdt llenaba el espacio vacío del almacén, haciéndole compañía mientras el sol empezaba a subir por las ventanas altas. Aunque él no pudiera ayudarla físicamente sin arriesgarse a enojar al capitán, su simple presencia la hacía sentir menos sola en esa tediosa tarea.

"_" se concentró en su trabajo, pero no pudo evitar sonreír levemente al pensar en lo afortunada que se sentía por tenerlo cerca, incluso en momentos tan insignificantes como aquel. Con Bertholdt allí, el tiempo pareció pasar más rápido, y aunque el trabajo era agotador, sabía que él estaba allí para apoyarla, incluso si solo era observándola en silencio.

Tras un buen rato de limpieza, "_" se detuvo un momento para tomar un respiro. —¿Cómo van las cosas contigo?— le preguntó casualmente, queriendo sacarlo de su silencio habitual. —Pareces más pensativo últimamente.—

Bertholdt, sorprendido por la pregunta, sostuvo su mirada por unos segundos antes de responder. —Oh, nada en particular, —dijo finalmente, esquivando la respuesta con una leve sonrisa mientras pasaba el pulgar sobre el dorso de su mano—. Supongo que hay muchas cosas en la cabeza de todos después de... ya sabes...

"_" asintió, sabiendo exactamente a qué se refería. La batalla de Trost había dejado cicatrices profundas en todos ellos. Sin embargo, Bertholdt siempre parecía cargar con algo más.

—Bueno, ya sabes que si alguna vez necesitas hablar, aquí estoy,— dijo "_", dándole un pequeño empujón amistoso en el brazo antes de volver a barrer.

Bertholdt sonrió, agradecido por su consideración, aunque no dijo más. El silencio volvió a caer entre ellos, cómodo y familiar.

Bertholdt, tras observar el avance de "_" durante un rato, se movió inquieto, consciente de que no debería estar allí. —Creo que debería irme... Si el capitán Levi me encuentra aquí, puede que termine castigado también, o peor, que te de mas trabajo a ti— dijo en voz baja, mirando con cierta preocupación hacia la puerta.

"_", que ya había notado su nerviosismo, asintió con una sonrisa suave. —No te preocupes por mí, estaré bien, el polvo no me atacará —insistió mientras volvía a empuñar la escoba. —De verdad, no quiero que te metas en problemas por estar aquí.

Bertholdt la miró un momento más, indeciso, pero finalmente se inclinó hacia ella para despedirse depositando un beso en su frente.

Las horas pasaron lentamente después de que él se marchara, y el trabajo no parecía tener fin. El sonido rítmico de la escoba y el polvo acumulado en las esquinas comenzaron a pesar en su cuerpo. "_" empezó a notar el agotamiento en cada músculo, sus brazos cansados de barrer y frotar, mientras que sus pies dolían tras estar tanto tiempo de pie. Pero se obligó a seguir adelante, determinada a terminar lo que había comenzado.

Después de varias horas moviendo cajas pesadas y organizando suministros, "_" sintió que sus brazos comenzaban a dolerle. Había trabajado sin pausa durante un buen rato, y aunque estaba decidida a cumplir con la tarea, llegó un momento en el que simplemente no pudo más. Suspirando profundamente, se dejó caer al suelo con las piernas estiradas, apoyando la espalda contra una pila de cajas.

—Cinco minutos de descanso no le hacen daño a nadie... —murmuró para sí misma, cerrando los ojos por un momento mientras sentía el alivio recorrer su cuerpo.

Justo cuando comenzaba a relajarse, oyó unos pasos ligeros acercándose. No podía confundir ese andar silencioso y preciso. Abrió los ojos y, para su infortunio, vio a Levi parado frente a ella, observándola con su habitual mirada severa. "_" maldijo internamente.

"Claro... Tenía que aparecer justo cuando me tomo un descanso, ¿no?" —pensó con resignación, levantándose del suelo rápidamente, alisándose el uniforme con las manos y preparándose para la reprimenda que estaba segura iba a recibir.

—Yo... estaba descansando, solo... unos minutos. Las cajas pesan más de lo que parecen —respondió, intentando justificarse, pero sin que sonara a una queja.

Levi la observó con esa mirada que parecía atravesar el alma, como si evaluara cada palabra. "_" estaba lista para recibir un regaño, pero entonces vio que Levi sacaba algo de su chaqueta. Era una cantimplora, y la ofreció con naturalidad.

—Toma, bebe —dijo, su tono algo menos cortante de lo habitual—. No quiero que te desmayes por ahí. Ya sabes, más trabajo para mí si tengo que arrastrarte después.

"_" parpadeó, sorprendida, pero aceptó la cantimplora con una pequeña sonrisa. No esperaba que Levi le trajera agua fresca, especialmente después de pillarla descansando.

—Gracias, capitán —dijo mientras tomaba un sorbo, un poco desconcertada por su gesto.

Levi se quedó de pie, observándola mientras bebía. Aunque mantenía su expresión seria, había algo en su postura que no era del todo frío, como si, en su propio estilo, reconociera el esfuerzo de "_" sin decirlo en palabras.

—No te lo tomes como un hábito, tampoco soy tu camarero —agregó, pero había un toque de juego en su seriedad—. Solo asegúrate de terminar lo que empezaste. Ya sabes, por si a alguien se le ocurre inspeccionar el almacén.

"_" sonrió, sintiendo que Levi estaba jugando con ella a su manera, aunque aún fuera difícil saberlo por su tono. Tomó otro trago de agua y se levantó del suelo.

—Entendido, capitán. Haré que todo quede impecable —respondió con una chispa de humor en su voz, como si aceptara el desafío.

Levi asintió con una ligera inclinación de cabeza, satisfecho. Antes de darse la vuelta, la miró de nuevo, sus ojos reflejando una pequeña fracción de reconocimiento.

—Buena actitud —murmuró, más para sí mismo que para ella, antes de girarse y alejarse.

La tarde llegó, y con ella, el alivio de haber finalizado su agotadora tarea. "_" había pasado horas en el almacén, limpiando cada rincón bajo la atenta mirada de Levi. Su cuerpo estaba cansado, y sentía que cada músculo le recordaba el castigo que había soportado. Al final, tras una meticulosa inspección del capitán, quien recorrió el lugar con su aguda mirada crítica, Levi simplemente asintió.

—Buen trabajo. Puedes retirarte —dijo, su tono neutral, pero "_" notó un leve toque de aprobación.

Ese simple gesto fue todo lo que necesitaba. Había pasado el día bajo presión, con la sombra constante de un regaño, pero ahora, al menos, había terminado. Sin decir nada más, "_" se limpió el sudor de la frente, dio una última mirada al almacén impecable y salió con paso lento hacia el comedor.

Al llegar, el sonido familiar de las risas y conversaciones llenaba el ambiente. El olor a comida caliente y el bullicio de sus compañeros le dieron la bienvenida. "_", sin embargo, se sentía exhausta, física y mentalmente. Su mirada recorrió la sala hasta encontrar a las chicas sentadas juntas, charlando animadamente mientras cenaban.

—¡"_"! —Sasha la vio primero, levantando una mano para llamar su atención—. ¡Ven, siéntate con nosotras!

"_" esbozó una sonrisa cansada mientras se acercaba al grupo, arrastrando los pies, y se dejó caer en el asiento junto a ellas. Se sentía como si su cuerpo pesara el doble después de todo el esfuerzo.

—¿Cómo te fue con Levi? —preguntó Ymir, sin perder su tono sarcástico habitual, mientras mordía un trozo de pan.

—Bueno, sobreviví. Y después de hacer todo el maldito almacén... Levi me dejó ir —respondió "_", con un suspiro de alivio—. No más castigos por hoy, gracias a Dios.

—Me alegra oír eso —dijo Krista con una sonrisa dulce—. Te ves agotada.

"_", sin embargo, no podía seguir conteniendo lo que realmente tenía en mente. Había sido un día largo, y su cuerpo y mente clamaban por algo que la distrajera de todo lo que había vivido. Miró a sus amigas, y con una mezcla de agotamiento y un toque de humor, soltó:

—Chicas, esta noche necesitamos esa pijamada. Pero más que eso... necesito emborracharme.

Sasha, que estaba a punto de llevarse otro bocado a la boca, casi se atragantó de la risa. —¿Emborracharte? ¡Wow, "_"! No pensé que estuvieras tan mal.

—Lo digo en serio —replicó "_" con una sonrisa cansada pero determinada—. Necesito desconectar, olvidarme de los entrenamientos, del almacén, de Levi... de todo. Unas cuantas copas suenan como lo que necesito ahora mismo.

Ymir soltó una carcajada, siempre la primera en reírse de cualquier sugerencia atrevida. —Ah, eso suena a algo que puedo respaldar. Si vamos a hacer una pijamada, bien podemos hacerla como se debe. Tal vez podamos incluso meterle algo de juego. —Sus ojos brillaban con malicia, claramente planeando algo.

Krista , aunque siempre más reservada, no pudo evitar reírse también. —Bueno, una noche de chicas con un poco de diversión suena bien. Pero no sé si beber tanto sea lo ideal...

—No te preocupes, Krista . Yo me encargaré de que no se nos vaya de las manos —intervino Mikasa, aunque con una leve sonrisa, sabiendo que probablemente no podría evitarlo si Ymir y Sasha estaban involucradas.

"_" se sintió un poco más ligera al ver la reacción de sus amigas. La idea de una pijamada con unas cuantas copas y risas despreocupadas era exactamente lo que necesitaba para borrar las tensiones del día. Miró a Ymir, quien claramente estaba entusiasmada con la idea de llevar la noche a un nivel más salvaje, y luego a Sasha, que parecía estar soñando ya con los bocadillos que podían preparar para acompañar las bebidas.

—Entonces está decidido —dijo "_" con una sonrisa renovada—. Después de la cena, nos reunimos en mi habitación. Traigan lo que quieran, y yo me encargaré de conseguir algo de beber.

Y así, con ese plan en mente, la cena continuó, pero la expectativa de la noche que se avecinaba parecía levantar el ánimo de todas. Para "_", después de un día tan agotador, sabía que tener a sus amigas cerca, reír y desconectar un poco del caos diario, era justo lo que necesitaba.

Después de la cena, mientras el bullicio del comedor comenzaba a desvanecerse y las chicas hacían planes para la pijamada, "_" decidió tomarse un momento para despejar su mente antes de la noche. El día había sido agotador, y aunque estaba emocionada por la velada con sus amigas, sentía que necesitaba un respiro a solas. Sin embargo, mientras se dirigía hacia el exterior, para disfrutar del aire fresco, algo la detuvo. Desde el rabillo del ojo, vio a Bertholdt sentado solo en una mesa del fondo, terminando su comida en silencio.

Algo en su expresión, calmada pero siempre con un toque de melancolía, la hizo detenerse. Había sentido su mirada sobre ella varias veces durante la cena, aunque él no había dicho nada ni se había acercado. "_" suspiró, sabiendo que probablemente él necesitaba un momento de compañía tanto como ella.

Se acercó con paso tranquilo y se sentó frente a él sin decir una palabra, apoyando los codos sobre la mesa y descansando la barbilla sobre sus manos.

—Gracias por venir a verme hoy en el almacén. Fue una alegría verte allí, aunque Levi podría haberte dado un buen sermón si te hubiera encontrado.

Bertholdt asintió, algo nervioso.

—Lo sé... pero no podía evitar preocuparme. Sabía que estabas sola, y no quería que pasaras todo el día así. Me alegra que haya terminado sin problemas.

"_" le sonrió, sintió un leve calor en su pecho al escuchar esas palabras. Había algo en su forma de ser, en su silenciosa atención, que la hacía sentir cuidada, incluso cuando no decía demasiado.

—Pues, esta noche tengo otros planes —dijo "_", cambiando el tema con un brillo travieso en los ojos—. Las chicas y yo hemos decidido hacer una pijamada, y he declarado oficialmente que necesito emborracharme.

Bertholdt la miró sorprendido, sus ojos abiertos por un momento.

—¿Emborracharte? —repitió con incredulidad levantando una ceja.

"_" se rió, alzando los hombros. —No lo hago mucho, pero después de un día como este... creo que lo merezco. Además, será divertido. Solo chicas, risas, y un poco de alcohol para relajarme.

Bertholdt esbozó una pequeña sonrisa, aunque "_" notó que había algo más en su expresión, como una ligera sombra de preocupación. —Me alegra que puedas relajarte con ellas.

—Puedes unirte si quieres —dijo "_" sin pensarlo mucho, y luego rápidamente se corrigió, riendo—. Aunque no creo que te interese una noche llena de chismes y bebidas con nosotras.

Bertholdt sonrió con timidez, bajando la mirada. —No no, creo que será mejor que lo disfrutes con ellas.

"_" lo observó en silencio por un momento, notando la calma habitual en su semblante. Sin pensarlo demasiado, se inclinó hacia adelante y, antes de que él pudiera reaccionar, le dio un beso en la mejilla, un gesto que lo tomó por sorpresa.

—Bueno, me voy, o las chicas me matarán si llego tarde a la pijamada —dijo "_" mientras se levantaba, su tono ligero y juguetón. Antes de irse, le tomó de la mano por un momento, sonriéndole—. Buenas noches Bertholdt.

Bertholdt la siguió con la mirada y su sonrisa aún presente, pero poco a poco se fue apagando mientras se alejaba.

El sol ya se había escondido tras el horizonte, y el cuartel estaba sumido en una calma inusual. Las luces débiles apenas iluminaban los pasillos, proyectando sombras alargadas en las paredes. La mayoría de los soldados estaban terminando sus tareas diarias o ya se encontraban en sus dormitorios, descansando después de un agotador día de entrenamiento. Pero "_" tenía un plan muy diferente para esa noche.

Después de la cena y una rápida charla con las chicas, en la que todas habían acordado hacer la tan esperada pijamada, una chispa traviesa había encendido el espíritu rebelde de "_". Sabía que aquella noche iba a ser divertida, pero para hacerla aún mejor, necesitaba algo más: licor. Y no cualquier licor, sino uno fuerte. Había pasado días agotadores, y aunque no era muy dada a beber en exceso, sentía que una buena copa la ayudaría a relajarse. Sin embargo, había un problema: Levi. El capitán no era precisamente fan de la idea de que sus subordinados se emborracharan a la ligera, y si había alguien que podía oler problemas desde kilómetros, era él.

Mientras se escabullía por los pasillos, "_" repasaba mentalmente su estrategia. Sabía que los suministros estaban bien custodiados y que el almacén donde guardaban el licor no era precisamente de libre acceso. Pero después de haber pasado tanto tiempo en el cuartel limpiando, conocía sus rincones y escondites como la palma de su mano.

"Levi no tiene por qué enterarse... solo será una pequeña botellita," pensó con una sonrisa ladina, mientras se aproximaba a su destino. Con suerte, él estaría ocupado con sus propias tareas o durmiendo.

El almacén estaba en la parte más alejada del cuartel, lo cual era tanto un inconveniente como una ventaja. Por un lado, había pocas posibilidades de que alguien rondara esa área a esas horas, pero por otro, si Levi la encontraba, sería difícil dar una excusa plausible sobre qué hacía allí. Mientras caminaba, sus oídos estaban alerta a cualquier sonido: un crujido de botas, un leve eco de pasos... cualquier señal de que alguien podría estar cerca. Cada vez que sentía que el silencio se rompía, su corazón daba un pequeño vuelco. Sabía que cualquier error podía costarle caro, y no quería otro enfrentamiento con Levi ni mas castigos.

"_" se detuvo frente a la puerta del almacén, su mirada recorriendo rápidamente el entorno para asegurarse de que nadie la había seguido. "Todo despejado", se dijo a sí misma, y con un suave tirón, deslizó la puerta hacia un lado. El aire en el interior del almacén era más frío y pesado, el olor a madera y metal impregnaba el espacio. Con movimientos ágiles, "_" avanzó entre las estanterías, recorriendo con la vista las cajas etiquetadas con provisiones, telas y equipos. Sabía que el licor no estaría a simple vista.

Concentrada, se dirigió a una esquina del almacén, donde solían guardar los suministros más valiosos. Entre cajas de comida y armamento, finalmente vio lo que estaba buscando. Allí, en la estantería más alta, había una pequeña caja de madera etiquetada con la palabra "No tocar". La sonrisa traviesa de "_" se ensanchó. Era justo lo que necesitaba. Se puso de puntillas, estirando la mano hasta alcanzar la caja. Cuando la bajó, sus ojos se iluminaron al ver el contenido: una botella de licor oscuro, fuerte, posiblemente algún tipo de aguardiente. Justo lo que quería.

—Perfecto —susurró, levantando la botella y admirando el líquido dorado en su interior.

Pero justo cuando estaba guardando la botella bajo su chaqueta, un sonido repentino la hizo congelarse. Sus músculos se tensaron al instante, y su mente comenzó a correr en círculos. "Por favor, que no sea Levi, por favor, que no sea Levi..." pensó mientras su corazón comenzaba a latir con fuerza en su pecho.

Desde el fondo del almacén, un leve crujido se escuchó, como si algo o alguien se hubiera movido. "_" no esperó para averiguar de qué se trataba. Con la botella asegurada bajo su chaqueta, se deslizó rápidamente hacia la puerta del almacén, su respiración contenida mientras intentaba no hacer ruido. El pasillo estaba oscuro y vacío cuando salió, pero no podía sacudirse la sensación de que alguien la había visto. Miró a ambos lados, y cuando se convenció de que no había nadie alrededor, dejó escapar un suspiro de alivio.

"Demasiado cerca", pensó mientras caminaba con pasos rápidos hacia la habitación donde las chicas la esperaban.

El trayecto de vuelta fue más relajado, aunque sus pensamientos seguían viajando a la posibilidad de que Levi pudiera estar en algún rincón del cuartel, acechando como un gato listo para atrapar a su presa. Pero cuando llegó a la puerta de la habitación, una sonrisa de satisfacción cruzó su rostro. Había conseguido su premio y lo mejor de todo: sin ser descubierta.

Dentro de la habitación, el ambiente ya estaba lleno de risas y murmullos. Las chicas habían comenzado a acomodarse en el suelo con almohadas y mantas, listas para la pijamada. Sasha y Krista estaban discutiendo sobre algo trivial, mientras Ymir las observaba desde una esquina con su habitual expresión burlona.

—¡"_"! —exclamó Krista al verla entrar—. ¡Pensábamos que te habías perdido!

"_" levantó la botella en el aire con una sonrisa triunfal. —No me perdí, estaba en una misión secreta —dijo, dejando que el tono misterioso de su voz añadiera un toque dramático.

Las chicas la miraron con curiosidad y sorpresa, especialmente cuando vieron la botella.

—¿Eso es lo que creo que es? —preguntó Sasha, con los ojos brillando de emoción.

—Licor fuerte, y del bueno —respondió "_" con orgullo, colocando la botella en el centro de la habitación—. Creo que nos lo merecemos después de estos días.

—¿Cómo lo conseguiste? —preguntó Ymir, levantando una ceja. Era evidente que no estaba del todo sorprendida, pero la diversión brillaba en sus ojos.

—Tengo mis recursos —respondió "_" con un guiño, aunque por dentro sabía lo cerca que había estado de meterse en problemas.

Con el ambiente relajado y las risas fluyendo, "_" sintió que la tensión del día comenzaba a desvanecerse. Las chicas comenzaron a abrir la botella y a repartir pequeñas copas. A medida que pasaba la noche, las risas y las historias fluyeron con facilidad. Cada una compartía sus anécdotas, desde momentos embarazosos hasta sueños y esperanzas para el futuro.

"_", sentada en el suelo con las piernas cruzadas, miró a su alrededor. Por un momento, se sintió agradecida de tenerlas a todas allí, juntas, compartiendo una pequeña burbuja de felicidad en medio de la oscuridad que a menudo rodeaba sus vidas. Pero por ahora, decidió dejar que ese pensamiento se desvaneciera con las risas.

La risa y el ambiente en la habitación seguían subiendo de tono a medida que el licor hacía su efecto, soltando a cada una de las chicas más de lo que habrían admitido en una noche normal. Con cada nueva pregunta, la vergüenza se convertía en risas y cada respuesta parecía abrir un poco más el círculo de confianza.

—Entonces... ¿a alguien más le pasa que... que a veces, bueno... —comenzó Sasha, con una sonrisa algo tímida y desviando la mirada al suelo— le gustaría tener a alguien que supiera cocinar?

Todas soltaron una risita, sorprendidas de que Sasha trajera a colación su tema favorito incluso en una conversación sobre chicos.

—¡Por supuesto que lo tuyo tendría que ver con la comida! —bromeó "_", entre risas—. Sabía que dirías algo así.

—¿Cómo que algo así? —protestó Sasha con una mirada divertida, llevándose las manos a la cintura en una falsa actitud de reproche—. A ver, imagínense esto: alguien que me quiera, y encima cocine bien. No puedo pedir nada mejor.

Ymir rió abiertamente y lanzó una mirada a Krista, con la picardía de quien sabe que la conversación apenas comenzaba.

—Bueno, Sasha tiene una buena visión del futuro, ¿no? Aunque no entiendo cómo eso puede ser lo más importante en un chico. —Ymir levantó una ceja y miró a Krista con una expresión calculadora—. ¿Y tú, Krista? ¿Cuál sería tu tipo?

Krista, siempre reservada y dulce, se quedó en silencio unos segundos antes de responder, con las mejillas ligeramente enrojecidas.

—Yo... —comenzó, mirando a las demás como si esperara que alguien más hablara primero—. No sé, supongo que... alguien que sea amable y protector. Ya saben, alguien que se preocupe de verdad por las personas que quiere.

Ymir la observaba con una media sonrisa, de esas que decían más que cualquier palabra, y el silencio que se formó entre ambas hizo que las otras compartieran miradas discretas, claramente captando la sutil tensión que emanaba entre ellas. Krista desvió la mirada, visiblemente nerviosa, mientras Ymir fingía una expresión inocente, como si no se diera cuenta del efecto que tenía en ella.

"_", quien no había pasado por alto el intercambio, decidió suavizar el ambiente y se giró hacia Mikasa.

—Bueno, Mikasa, ya que tú siempre eres la seria del grupo... ¿qué opinas? ¿Cuál sería tu tipo?

Mikasa se cruzó de brazos, manteniendo una expresión tranquila. La pregunta le parecía casi innecesaria, y se limitó a esbozar una pequeña sonrisa, enigmática como siempre.

—Prefiero no decir nada —respondió, aunque la forma en que apretaba los labios delataba más de lo que quería.

Sasha y "_" intercambiaron miradas de complicidad, conscientes de que todas sabían quién ocupaba el lugar de honor en el corazón de Mikasa, aunque ella se esforzara en disimularlo.

—Está bien, Mikasa, no tienes que decir nada, —dijo "_", conteniendo una sonrisa—. Ya sabemos de quién hablamos.

Mikasa rodó los ojos y sonrió de medio lado, mientras Krista y Sasha reían por lo bajo, encantadas de ver a su amiga dejarse exponer aunque fuera un poquito.

Pasó un rato y finalmente, fue Krista quien, entre risas y miradas cómplices, lanzó la pregunta que todas parecían estar esperando pero que nadie se había atrevido a decir en voz alta hasta ese momento.

—"_", —dijo Krista , con una sonrisa juguetona y las mejillas enrojecidas por el licor—. ¡Vamos, confiesa! ¿De qué tamaño la tiene Bertholdt?

El silencio se apoderó de la habitación durante un segundo, todas mirando a Krista como si no pudieran creer lo que acababan de oír. Era la última persona de la que esperaban semejante pregunta; normalmente reservada y dulce, verla lanzarse así sorprendió hasta a "_", quien se quedó con la boca abierta y el rostro enrojecido, sin saber dónde meterse.

—¡Krista! —exclamó Mikasa, llevándose una mano a la boca, entre atónita y divertida.

Sasha también soltó una carcajada, dándole un empujoncito mientras reía sin parar.

—¡No puedo creer que tú hayas dicho eso! —se burló Ymir, mirándola con una mezcla de admiración y diversión—. El alcohol definitivamente está haciendo su trabajo esta noche.

"_", completamente roja y con las manos en la cara, negó repetidamente.

—¡No, no pienso responder eso! —exclamó, avergonzada y tratando de esquivar las miradas de sus amigas, quienes la miraban con evidente curiosidad—. ¡Están completamente locas!

Pero fue Ymir, la más rápida y atrevida del grupo, quien no iba a dejar pasar la oportunidad. Con una sonrisa astuta, se inclinó hacia las demás y alzó una mano como si tuviera una revelación.

—Espera, espera, —dijo Ymir con una mirada satisfecha y segura—. ¿Saben lo que dicen? A manos grandes... —hizo una pausa teatral, mirando a cada una con picardía—. ¡Ya saben lo que sigue!

Todas las chicas soltaron carcajadas, y "_" trató de taparse los oídos en un intento inútil de evadir la situación. Pero la picardía de Ymir no iba a detenerse tan fácilmente.

—En serio, —continuó Ymir, lanzando una mirada traviesa a "_"—. ¿Han visto las manos de Bertholdt? Son enormes. ¡Directamente proporcional, chicas!

Sasha y Krista intercambiaron miradas, entre risitas y exclamaciones de asombro, mientras Mikasa soltaba una rara risa detrás de su mano, tratando de no atraer demasiada atención, aunque el licor la hacía reír un poco más de lo habitual.

—Chicas... ¡No puedo creer que estemos hablando de esto! —protestó "_", riendo mientras intentaba desviar el tema y evitar darles el placer de una respuesta.

—¡Vamos, "_"! Todas aquí vimos cómo andabas rara el otro día. Y con una sonrisa tonta en la cara. —Ymir la miró, levantando las cejas con un gesto gracioso.

"_", con el rostro completamente encendido por la vergüenza y sin saber dónde meterse después de los comentarios sobre Bertholdt, decidió que la mejor salida era simplemente... terminarse la botella de golpe. Agarró el licor y, antes de que alguien pudiera detenerla, se lo llevó a los labios y bebió hasta el último trago. Las chicas la observaron con los ojos bien abiertos, entre sorprendidas y divertidas.

—¿Estás loca, "_"? —dijo Mikasa, quien, aún con un atisbo de diversión en la mirada, no podía ocultar su preocupación—. Mañana te espera un entrenamiento infernal. Si Levi te ve llegar en ese estado, te va a hacer trabajar el doble.

"_" bajó la botella vacía y soltó una risa floja, apenas manteniéndose erguida.

—Eso... —murmuró, tambaleándose un poco mientras dejaba la botella a un lado—. Eso es problema de la "_" del futuro. Hoy solo quiero... relajarme, y emborracharme un poquito. —Sonrió de oreja a oreja, visiblemente satisfecha—. Además, ¿no era esa la idea?

Ymir soltó una carcajada, dándole una palmada en la espalda. —Me caes bien, "_". No tienes miedo a nada, ni siquiera a lo que Levi pueda hacerte mañana.

Sasha, a su vez, estaba en un ataque de risa contagiosa mientras apoyaba la cabeza en la almohada, ya medio adormilada y claramente bajo el efecto del licor.

—Te voy a decir algo, "_"... después de esto, oficialmente eres la más valiente de nosotras, o al menos la más loca —añadió Sasha, aún riendo entre dientes.

Las chicas se miraron entre sí, sintiendo el cansancio de la noche y el peso del sueño comenzar a ganarles. Sabían que el entrenamiento matutino sería brutal, pero esa noche, con la intimidad de las bromas y las confesiones, todo había valido la pena. Una por una, comenzaron a desperezarse y recogerse lentamente.

—Gracias... —dijo "_", algo más suave y con una sonrisa sincera mientras miraba a sus amigas, una mezcla de gratitud y cansancio en su expresión—. Por pasar esta noche conmigo. La verdad, la necesitaba.

Todas la miraron y sonrieron, asintiendo, sabiendo exactamente lo que ella quería decir. Era una de esas noches donde se sentía que, a pesar de las peleas y el caos que vivían día a día, tenían un refugio en su amistad.

Finalmente, cuando el reloj ya marcaba una hora muy poco razonable, cada una de ellas fue levantándose y saliendo en silencio, dejando la habitación con murmullos y risitas, abrazos rápidos y promesas de no lamentarse al amanecer. "_", tambaleante y medio dormida, miró la habitación vacía una última vez antes de dejar caer la cabeza sobre el montón de almohadas, cerrando los ojos con una sonrisa.

Apenas pasaron unas pocas horas desde que la fiesta termino y "_" despertó sintiendo que le taladraban la cabeza. Cada rayo de luz que se colaba por la ventana parecía una burla cruel, un recordatorio de cada trago que había tomado la noche anterior. Con los ojos entrecerrados, apenas capaz de enfocar, se obligó a levantarse. Tomó un sorbo de agua, tratando de aclarar su mente, y lentamente se preparó para el entrenamiento matutino. Aun mareada, "_" se vistió y se dirigió al campo de entrenamiento, deseando con todas sus fuerzas que no se le notara el estado en el que se encontraba.

Al llegar, vio que sus amigas también se notaban cansadas, pero claramente no estaban tan mal como ella. Sasha bostezaba sin cesar, y Mikasa tenía los ojos un poco hinchados, pero nada más; al menos ellas podían mantener el equilibrio y caminar sin tropezar. Con cada paso, "_" sintió que el suelo se movía bajo sus pies, y, mientras trataba de disimularlo, no pudo evitar tambalearse una vez más.

Después de algunos estiramientos y calentamientos, llegó la hora del combate cuerpo a cuerpo. Al escuchar a Levi dar las instrucciones, "_" tragó saliva, intentando ignorar el mareo, aunque tenía la clara impresión de que su estómago estaba protestando con cada movimiento. Como Levi la emparejó con Armin, suspiró con alivio; si tenía suerte, Armin sería lo suficientemente amable como para no aprovechar su debilidad en ese momento.

Sin embargo, cuando comenzaron a entrenar, no le tomó mucho tiempo a Armin notar lo torpe que estaba. "_" se movía más lento de lo normal, y cada vez que intentaba dar un paso rápido o lanzar un golpe, se tambaleaba ligeramente, casi perdiendo el equilibrio. Armin frunció el ceño, preocupado, pero intentó seguir el ritmo de la sesión.

—"_"... —murmuró él, observándola fijamente, bajando la guardia por un momento—. ¿Estás bien?

—¿Yo? Claro, claro —respondió "_" con una sonrisa que intentaba ser confiada, aunque su voz sonaba mucho menos firme de lo que pretendía—. Solo... un poco cansada. Nada que no pueda manejar.

Armin la miró con escepticismo, y sus ojos se detuvieron en la ligera palidez de su rostro. De un momento a otro, "_" lanzó un golpe, tratando de distraerlo, pero falló al intentar mantener el equilibrio y, en lugar de conectar, acabó tropezándose y dando un traspié hacia adelante.

La escena no pasó desapercibida. Desde el otro lado del campo, Levi observaba la situación con una expresión impasible, aunque cualquiera que lo conociera bien sabría que nada de lo que sucedía se le escapaba. Sus ojos se entrecerraron ligeramente mientras evaluaba cada uno de los movimientos de "_", claramente al tanto de lo que estaba ocurriendo. Otros soldados también comenzaron a mirarla, confundidos por su comportamiento errático.

"_" sintió el peso de todas esas miradas y, consciente de que estaba llamando demasiado la atención, apretó los dientes e intentó concentrarse. Sabía que Levi la estaba mirando, y que no iba a ser indulgente si se daba cuenta de que no estaba en condiciones.

—"_" —dijo Armin, casi en un susurro, mientras ambos se mantenían en guardia, listos para el próximo movimiento—. Si no te sientes bien, puedes parar un momento. Estoy seguro de que Levi lo entenderá.

"_" le lanzó una mirada de advertencia. Aunque sabía que Armin tenía razón, la idea de retirarse o admitir su estado no era algo que pudiera considerar fácilmente. Sin embargo, su cuerpo decidió por ella. En medio de la práctica, su estómago dio un vuelco y, antes de que pudiera evitarlo, un impulso de náuseas la obligó a detenerse. Armin dio un paso atrás, alarmado, mientras "_" se cubría la boca, intentando controlar la creciente incomodidad.

Sin decir una palabra, "_" salió corriendo hacia el baño más cercano, dejando atrás las miradas de todos, incluidos sus amigas, que la miraron con sorpresa y preocupación. Bertholdt, quien había estado observando desde lejos, se adelantó instintivamente, con intención de acompañarla. Sin embargo, Levi lo detuvo con un gesto de la mano.

—Sigan con el entrenamiento, —ordenó Levi, manteniendo su tono frío y firme—. Yo me encargaré de ver qué ocurre con "_".

Obedeciendo a regañadientes, Bertholdt asintió y volvió a unirse al grupo, mientras Levi seguía el camino de "_", avanzando hacia el baño donde había desaparecido.

"_" se inclinó sobre el lavabo, respirando hondo y mojándose la nuca y la cara con agua fresca para controlar la sensación de mareo. Sentía el pulso latiendo en sus sienes, y su estómago no dejaba de dar vueltas. Solo deseaba que aquel malestar se desvaneciera rápidamente.

Entonces, escuchó el sonido de pasos firmes acercándose. Levantó la vista y vio a Levi. Él estaba parado en la entrada, con los brazos cruzados y una expresión neutral que dejaba entrever que no estaba sorprendido en absoluto por la situación. "_" intentó enderezarse, pero un nuevo mareo le impidió mantenerse erguida.

Levi la miró durante unos instantes en silencio, evaluando su estado. Finalmente, habló con un tono que, para sorpresa de "_", no era tan severo como había esperado.

—Veo que la fiesta de anoche fue todo un éxito, —comentó Levi, sus ojos observándola con atención—. Si querías llamar la atención, te has lucido esta mañana.

"_" hizo una mueca, sabiendo que cualquier excusa que diera solo empeoraría las cosas. Así que asintió, aceptando su error, otra vez mas.

—Lo siento, capitán. No debí... —intentó disculparse, pero Levi la interrumpió con un gesto de la mano.

—No te preocupes por disculpas ahora, —dijo Levi, cambiando el peso de un pie al otro con la mirada fija en ella—. Más bien preocúpate por no dejar este lugar peor de lo que ya está. Si necesitas vomitar, no intentes aguantarlo, pero limpia lo que manches...— Añadió con tono seco y una leve expresión de asco.

"_" tragó saliva, agradecida por su actitud más comprensiva. Sin embargo, podía ver en su mirada que esto no significaba que iba a librarse de la reprimenda. Solo era cuestión de tiempo antes de que Levi decidiera darle una lección sobre sus decisiones.

—Gracias, capitán... —dijo en voz baja, aún inclinada sobre el lavabo.

Levi observó cómo se balanceaba un poco, claramente aún afectada por los efectos del alcohol, y suspiró.

—Mira —dijo, su tono sin llegar a ser autoritario, pero tampoco blando—, si estás en un estado en el que ni siquiera puedes mantenerte en pie, quizás habrías hecho mejor en no presentarte esta mañana. Eso habría sido un mínimo de consideración, no solo por ti, sino también por el entrenamiento y tus compañeros.

"_" asintió, avergonzada, mientras el mareo y la náusea continuaban insistiendo. Sabía que tenía razón, pero se había sentido obligada a asistir, sin querer parecer irresponsable.

Levi dio un paso hacia la puerta, con un último vistazo en su dirección.

—Vete a descansar por ahora. Tómate el día para recuperarte, pero no pienses que vas a librarte de esto tan fácilmente. Esta noche tendrás trabajo extra. Nos vemos en mi oficina después de la cena.

"_" se mordió el labio, aceptando la sentencia. Aunque la idea de tener más trabajo no le agradaba, sabía que lo merecía.

Levi hizo una pausa antes de marcharse, dándole una última recomendación.

—Y un consejo, —agregó, mirándola con seriedad—. Si no puedes controlarte para no terminar en este estado, quizás deberías pensarlo dos veces la próxima vez. Créeme, la "_" de la mañana siempre va a pagar por las decisiones de la "_" de la noche.

"_" sonrió débilmente, recordando las palabras que había dicho en la pijamada la noche anterior, cuando intentó consolarse diciendo que sería "problema de la "_" del futuro". Ahora, ese "futuro" había llegado y se encontraba bastante peor de lo que imaginaba.

—Sí, lo tendré en cuenta, capitán, —dijo "_" en voz baja, mientras Levi abandonaba el baño, dándole espacio para recuperarse.

Al quedarse sola, suspiró y decidió tomar el consejo de Levi. Si vomitar ayudaría a calmar su estómago, quizás era mejor hacerlo ahora.

El día transcurrió lentamente para "_", quien pasó la mayor parte del tiempo en su cuarto, en un intento de recuperarse. Apenas había comido algo, pues la náusea no había terminado de abandonarla, y el dolor de cabeza iba y venía. Aunque agradecía la pausa de los entrenamientos, sabía que la esperaba una buena bronca y castigo.

A media tarde, mientras "_" descansaba tumbada en su cama, escuchó un suave golpe en la puerta. Al principio pensó que tal vez era una de sus compañeras, pero al abrir la puerta, se encontró con Bertholdt. Él estaba allí, con una expresión de preocupación evidente en su rostro.

—Bertholdt... —dijo "_", sorprendida pero aliviada al verlo. Sentía que con él no necesitaba disimular su malestar.

Bertholdt le dedicó una pequeña sonrisa, y asintió antes de hablar, con su tono de voz suave y calmado, como siempre.

—Escuché que no te sentías bien esta mañana, —murmuró—. ¿Puedo pasar?

—Claro, pasa, —respondió "_", haciéndose a un lado para dejarlo entrar.

Bertholdt cruzó la puerta y cerró suavemente tras él, observando la habitación y luego deteniendo su mirada en ella. "_" notó que traía algo envuelto en un pañuelo.

—Te traje esto, —dijo, ofreciéndoselo—. Es un poco de té de hierbas... Sasha me dijo que ayuda con las náuseas. Espero que funcione.

"_" aceptó el pañuelo y abrió el pequeño paquete, encontrando una mezcla de hojas secas. Su corazón se sintió algo más ligero al ver el detalle de Bertholdt. No solo se había tomado el tiempo de buscar algo para aliviarla, sino que había escuchado los consejos de sus compañeros para asegurarse de que realmente funcionara.

—Gracias, Bertholdt, —dijo ella, sonriendo con gratitud—. Ha sido un día... largo. Pero esto me ayudará, estoy segura.

Se sentaron en el borde de la cama, en silencio por un momento, mientras "_" sujetaba el paquete de té en las manos. La cercanía de Bertholdt, su presencia tranquila, parecía tener un efecto reconfortante, como si solo su compañía bastara para aliviar parte del cansancio acumulado.

Bertholdt bajó la mirada un instante, su expresión reflejando una mezcla de timidez y cariño. Sin darse cuenta, comenzó a rascarse el dorso de la mano con el pulgar, un gesto casi imperceptible que "_" había notado otras veces cuando parecía absorto en sus pensamientos.

—¿Te parece bien si te quedas un rato? —preguntó "_", mirándolo con una pequeña sonrisa—. Creo que podría olvidarme de esta resaca si te quedas aquí.

Bertholdt asintió, con una sonrisa suave en su rostro. Se tumbó cuidadosamente a su lado en la cama, rodeándola con un brazo mientras la invitaba a acurrucarse junto a él. "_", que aún sentía una ligera pesadez en la cabeza, no tardó en acomodarse, apoyando su cabeza sobre su pecho, escuchando el latido tranquilo y constante de su corazón.

El ambiente en la habitación se llenó de una calidez que los envolvía y parecía convertir el pequeño espacio en un refugio del que ninguno quería salir. "_" sonrió, respirando el aroma familiar de Bertholdt mientras cerraba los ojos, disfrutando de la seguridad que él le transmitía.

—Gracias por venir —murmuró ella en voz baja, con una sonrisa.

Bertholdt sonrió de vuelta mientras la abrazaba un poco más fuerte. — No tienes que agradecérmelo, me gusta cuidarte. —respondió en voz baja.

Cuando "_" finalmente cayó en un sueño profundo, Bertholdt permaneció en silencio, observándola mientras la acariciaba suavemente. La luz tenue que se filtraba por la ventana resaltaba la suavidad de sus facciones, sus pestañas reposando tranquilas sobre sus mejillas. El suave ascenso y descenso de su respiración le daba una paz que parecía serle ajena, un refugio que casi le hacía olvidar sus miedos y todo lo que había hecho. Mientras la miraba, con sus delicados rasgos relajados en el sueño, una sombra pasajera se deslizó en sus pensamientos. Una pequeña punzada de culpa, una de esas que surgía sin aviso.

Mientras le apartaba un mechón de cabello del rostro, Bertholdt no pudo evitar preguntarse, por enésima vez, si algún día "_" podría llegar a perdonarle.

Sus ojos se humedecieron, apenas, como si la misma calma que le transmitía verla le doliera un poco, pero rápidamente parpadeó para disipar cualquier rastro de ese sentimiento. No quería dejarse llevar por la emoción y empañar el instante.

Se inclinó hacia ella, dejando un suave beso en su frente, y la rodeó con sus brazos, abrazándola de un modo que reflejaba tanto cariño como una leve desesperación. En silencio, cerró los ojos junto a ella, dejándose arrastrar a un breve descanso.

Bertholdt había pasado casi toda la tarde en silencio junto a "_", asegurándose de que descansara y de que el malestar disminuyera un poco. Cuando llegó la hora de la cena, ambos decidieron ir al comedor, y "_" sentía que el descanso y el té que le había preparado Bertholdt le habían ayudado bastante.

Bertholdt y "_" caminaron juntos hacia el comedor mientras la luz del día se desvanecía en tonos cálidos. "_", aunque todavía algo pálida y con el malestar latente de su resaca, sentía cierto alivio de tener a Bertholdt a su lado. Al entrar al comedor, se dejó guiar por el bullicio y el aroma de la comida, aunque su estómago revuelto solo soportaba la idea de algo ligero.

En lugar de servirse una ración completa como de costumbre, "_" se sirvió un cuenco pequeño de caldo y un pedazo de pan que desmigajó distraídamente. Se notaba cansada, pero al mismo tiempo agradecida por la tranquilidad de la compañía de Bertholdt, que se había asegurado de que no estuviera sola ni un momento durante el día. Él tomó asiento a su lado, colocando su bandeja con una sonrisa suave, sin presión alguna.

—¿Aún te sientes mal? —preguntó Bertholdt en un tono cálido, observándola mientras ella daba vueltas al caldo con la cuchara.

"_" asintió, sin querer alarmarlo demasiado, y le dirigió una pequeña sonrisa. —Todavía no estoy para una gran cena... pero ya se me pasará.

Bertholdt soltó una risa leve. — Quién iba a decir tendrías tan mal aguante para el alcohol.

—No me lo recuerdes —murmuró, con una mezcla de vergüenza y humor. Luego, suspiró y añadió—. Y lo peor es que esta noche todavía tengo que ir a la oficina de Levi... ni siquiera sé qué clase de castigo me espera.

Bertholdt alzó las cejas, tratando de sonar optimista para calmarla. —Bueno, no creo que te haga hacer algo demasiado difícil. Sabe que te sientes mal y, además, que has hecho el esfuerzo de presentarte hoy.

Finalmente, "_" decidió que no podría seguir fingiendo que podía cenar. Colocó la cuchara en el plato y se volvió hacia Bertholdt.

—Será mejor que me retire... Levi me pidió que pasara por su oficina, y no puedo hacerle esperar —murmuró, tratando de sonar despreocupada, aunque la inquietud se dejaba entrever en su voz.

Bertholdt le dedicó una sonrisa reconfortante. —Buena suerte. Espero que no sea nada serio.

"_" asintió, devolviéndole la sonrisa aunque no se sintiera realmente aliviada. Se despidió de él con un pequeño gesto de la mano y se dirigió hacia la salida del comedor, encaminándose hacia la oficina de Levi.

El trayecto se le hizo eterno. El pasillo estaba vacío y en silencio, aumentando la sensación de inquietud que ya se arremolinaba en su estómago. Mientras caminaba, se preparaba mentalmente para la posible reprimenda, pensando en cómo podría justificar sus acciones, aunque en el fondo sabía que no había justificación suficiente.

Finalmente, se detuvo frente a la puerta de la oficina. Respiró hondo, tratando de calmar sus nervios, y dio un par de golpes suaves. Escuchó la respuesta breve de Levi, invitándola a pasar, y giró el pomo, sintiendo cómo su corazón palpitaba con fuerza al abrir la puerta.

Levi estaba detrás de su escritorio, con la mirada fija en los papeles que tenía frente a él. Levantó la vista apenas un segundo, indicándole con un leve gesto que se sentara en la silla frente a él. "_" obedeció en silencio, ocupando el asiento con cuidado, como si cualquier movimiento brusco pudiera empeorar su situación. Levi volvió a centrar la mirada en el papeleo, dejando un tenso silencio entre ellos mientras "_" se acomodaba.

Los segundos se alargaron, y "_" apenas podía soportar el silencio. Bajó la mirada, incapaz de encontrar el valor para mirarlo directamente, sus manos entrelazadas sobre su regazo y apretadas con fuerza. No quería que Levi viera el rastro de incomodidad y ansiedad en su rostro, aunque él seguramente ya lo percibía.

—No debiste haberte presentado al entrenamiento en el estado en el que estabas esta mañana —dijo Levi de repente, su voz cortante y directa, sin rodeos. Sus palabras la atravesaron como una flecha, y "_" sintió cómo un rubor de vergüenza le subía al rostro.

Intentó abrir la boca para responder, pero Levi continuó hablando antes de que pudiera decir algo.

—Mira, me da igual que bebas —prosiguió él, con un tono que indicaba que no estaba bromeando—. Es tu decisión, y, francamente, sé que robaste una botella del almacén. Podría haberte puesto un castigo por eso, pero decidí ignorarlo. Lo que me importa es que acabaste en un estado que podrías haber evitado fácilmente.

"_" parpadeó, sorprendida de que Levi supiera de la botella robada. La vergüenza en su rostro se intensificó, y no pudo evitar morderse el labio con nerviosismo, sintiéndose infantil y torpe por haber pensado que él no se daría cuenta.

Levi no dejó de observarla, sus ojos reflejando una mezcla de decepción y exasperación.

—En estos momentos estamos en alerta máxima, "_". —Su tono se volvió más serio, con un matiz casi sombrío—. Hace nada tuvimos el ataque en Trost. Cientos de vidas fueron arrebatadas, el enemigo podría atacarnos en cualquier momento. Si necesitamos a los soldados, deben estar listos y dispuestos. ¿Crees que si suena la alarma en mitad de la noche y te encuentro en el mismo estado en el que estabas esta mañana, vas a poder defenderte o proteger a tus compañeros?

Las palabras de Levi la golpearon con fuerza. No había pensado en las consecuencias de sus acciones de esa forma. Para ella, esa noche de diversión con las chicas había sido una pequeña escapatoria de las tensiones y el miedo constante, una forma de sentir que aún quedaban momentos para ser una persona normal. Pero ahora, enfrentada a la dura realidad que Levi le estaba pintando, entendía lo irresponsable que había sido.

—Lo siento, capitán... —murmuró con voz quebrada, sus ojos comenzando a humedecerse de vergüenza y frustración. Sentía un nudo en la garganta que hacía que las palabras se le atascaran, pero sabía que debía enfrentar aquello.

Levi observó cómo el remordimiento se reflejaba en el rostro de "_", pero no suavizó su tono. Ella necesitaba comprender la realidad en la que estaba.

—Si piensas seguir actuando como una cría, tal vez deberías reconsiderar si el Cuerpo de Exploración es el lugar adecuado para ti. —le dijo, su tono frío, aunque sin intención de humillarla. Simplemente le estaba planteando la verdad.

"_" no supo que responder, sintió cómo esas palabras caían sobre ella como un golpe seco. Levi le estaba diciendo algo que nunca imaginó escuchar: que tal vez no estaba hecha para el Cuerpo. Su respiración se entrecortó, y sus manos comenzaron a temblar ligeramente. Sabía que Levi era directo y honesto, pero aquella declaración era una llamada de atención más dura de lo que había esperado.

Levi se mantuvo en silencio por un momento, observándola con una mirada que evaluaba cada detalle de su expresión. Sabía que ella estaba avergonzada, que el peso de sus palabras la había impactado de verdad. Había visto a muchos soldados pasar por situaciones similares, y aquellos que lograban aprender de estos momentos eran los que, con el tiempo, demostraban tener verdadero valor.

—Tienes potencial —dijo Levi, su tono más calmado, pero aún firme—. No lo desaproveches comportándote como una idiota. Si no te esfuerzas en mejorar y mantenerte alerta, estás traicionándote a ti misma y a todo lo que estás tratando de construir aquí.

Las palabras de Levi resonaron en su mente, como una advertencia y una promesa al mismo tiempo. "_" no podía recordar la última vez que alguien había creído en ella de esa forma, y el hecho de que Levi viera potencial en ella, a pesar de todo, algo valioso que ni siquiera ella misma alcanzaba a comprender, despertó en su interior una mezcla de gratitud y vergüenza.

Apretó las manos sobre su regazo, asintiendo con determinación, mientras trataba de encontrar las palabras correctas.

—Si capitán, prometo que no volverá a pasar —dijo, con una voz más firme, aunque aún tímida—. Me esforzaré más. Quiero ser una soldado en la que usted pueda confiar, no quiero ser una carga para el escuadrón.

Levi mantuvo la mirada sobre ella, evaluando su sinceridad una vez más. Aunque su expresión era severa, "_" podía notar un leve cambio en sus ojos, un destello de aprobación que le dio un pequeño atisbo de alivio.

—Eso espero—respondió Levi finalmente, en un tono más suave pero aún exigente—. Quiero ver que actúas como alguien que entiende lo que está en juego. No estás aquí para jugar ni para vivir escapando de la realidad cada vez que las cosas se ponen difíciles.

—Sí, capitán —respondió con firmeza, mirándolo a los ojos esta vez—. Haré lo que sea necesario.

Levi mantuvo su mirada por un momento, antes de asentir con un leve gesto de aprobación.

—Eso espero. No quiero tener que arrepentirme de esta decisión —advirtió, en un tono que no dejaba lugar a dudas de que, si fallaba, él no tendría problemas en retirarle su apoyo.

"_" asintió, asumiendo el reto con la determinación grabada en su mente. Sabía que no sería fácil, pero estaba lista para enfrentarse a cualquier dificultad con tal de redimirse y ganarse la confianza.

Levi observó a "_" en silencio por un momento antes de volver a inclinarse hacia atrás, entrelazando las manos sobre el escritorio. Su expresión permanecía imperturbable, pero sus ojos transmitían una seriedad implacable.

—Bien—dijo finalmente, con un tono que marcaba el cierre del asunto, aunque parecía al mismo tiempo abrir un nuevo capítulo—. Como ya debes imaginar, hay consecuencias para tu comportamiento.

"_" tragó saliva, preparándose mentalmente para algún tipo de castigo físico, como entrenamiento intensivo o tareas pesadas que le ocuparan el día entero. Sin embargo, Levi extendió un brazo hacia un par de pilas enormes de documentos en un rincón de la oficina y los deslizó hacia ella.

—Vas a ayudarme con el papeleo —anunció, con una calma imperturbable que casi la desconcertó—. Aquí tienes toda esta documentación que necesita ser revisada y ordenada. —Levi hizo una pausa, señalando con la mirada la primera pila de papeles—. Debes clasificarlos por fecha y tipo. Y si encuentras algo extraño o fuera de lugar, me avisas inmediatamente.

"_" miró las enormes pilas de documentos, notando la altura que alcanzaban en el escritorio de Levi. La sorpresa debió reflejarse en su rostro, porque Levi arqueó una ceja, como si su reacción le hubiera resultado predecible.

—¿Esperabas otra cosa? —preguntó Levi, con un toque de ironía en la voz—. No me subestimes. Este es un trabajo tedioso, pero requiere atención a los detalles y responsabilidad. Cada papel, cada registro en esos montones puede contener información sensible. Y dado que tú te sientes tan segura de tus habilidades, creo que eres capaz de asumir esta tarea.

"_" asintió rápidamente, intentando recomponerse y mostrar seriedad. Aunque había esperado un castigo más físico, no subestimaba la dificultad de esta tarea. Sabía que era fácil cometer errores en algo tan minucioso, y también entendía que, si Levi había elegido este tipo de trabajo como castigo, debía haber una razón.

—Claro, capitán. No tengo problema en hacerlo —respondió, tratando de ocultar la sorpresa en su voz. Sin embargo, Levi captó la ligera incredulidad en su tono.

—"_" —Levi continuó, mirándola directamente a los ojos—, esta no es una tarea para que simplemente completes y te olvides de ella. Esto te enseñará a concentrarte, a ser cuidadosa y a entender que el Cuerpo de Exploración no es solo combate. Al principio, parecerá que todo es tedioso y repetitivo, pero en el proceso empezarás a darte cuenta de la importancia de cada detalle. Hay papeles que otros han pasado por alto, información que se ha omitido o datos que se han registrado incorrectamente. Tu trabajo es identificarlos. Y si encuentras algo que no entiendas, ven a preguntarme. No quiero errores.

"_" tragó saliva, tomando plena conciencia de la seriedad con la que Levi abordaba esta tarea. Él no le estaba dando un castigo simplemente por hacerle pasar un mal rato; era una oportunidad para que ella asumiera una responsabilidad mayor de la que jamás había tenido, para que entendiera la importancia de cada decisión que tomaba en su vida como miembro del Cuerpo de Exploración.

—Sí, señor. Entiendo —Afirmó con voz decidida, mientras se inclinaba hacia adelante para tomar la primera pila de documentos, notando el peso de los papeles entre sus manos. Su responsabilidad no era solo hacer el trabajo; era hacerlo bien, con meticulosidad y atención.

Pasaron unos minutos en los que "_" se mantuvo en silencio, concentrada en la primera hoja, tratando de comprender el formato de los registros y familiarizarse con los detalles que necesitaba organizar. Sin embargo, Levi seguía observándola en silencio, lo que hacía que el ambiente en la oficina se volviera cada vez más tenso.

—¿Hay algo más que deba saber, capitán? —preguntó finalmente, tratando de romper el silencio y asegurarse de que no estaba pasando por alto alguna instrucción.

Levi se mantuvo en silencio unos segundos antes de responder.

—Solo una cosa más —dijo, inclinándose ligeramente hacia adelante—. Te sugiero que no veas este trabajo como un castigo. Si lo tratas como tal, no vas a aprender nada. Míralo como una oportunidad para ser más útil. En el Cuerpo de Exploración, ser útil no significa solo ser fuerte. Significa también saber actuar cuando nadie te está mirando.

"_" asintió, comprendiendo la profundidad de las palabras de Levi. Sabía que él no solía hablar con este nivel de franqueza, y que, en realidad, ese comentario era más que una simple instrucción. Era una lección, una oportunidad para crecer y para demostrar que era capaz de aportar algo más que su fuerza física a la causa.

—Lo haré bien, capitán. Se lo prometo —respondió con firmeza, mientras su mirada se endurecía de determinación.

Levi asintió, satisfecho, y finalmente retiró su atención de ella, regresando a sus propios documentos y dándole espacio para trabajar. Para "_", ese simple gesto de confianza la motivó aún más, llenándola de un renovado sentido de responsabilidad.

Mientras repasaba cada hoja, sentía una mezcla de respeto y gratitud por Levi. Sabía que no cualquiera le hubiera dado una oportunidad así; otros quizás la habrían castigado de forma severa, pero sin ofrecerle una enseñanza real. Levi, en cambio, le estaba permitiendo aprender, crecer y demostrar su valía de una manera que realmente tendría un impacto en ella.

Las horas avanzaban lentamente en la oficina, y el ruido suave de los papeles deslizándose y las plumas rasgando el papel era el único sonido en el ambiente. El tiempo se había vuelto un borrón de minutos y horas entre una hoja y otra, y "_" sentía como el cansancio comenzaba a instalarse en cada fibra de su cuerpo. Su vista ya no enfocaba con la misma claridad y sus párpados, cada vez más pesados, amenazaban con cerrarse.

Había llegado a un punto en que, de vez en cuando, parpadeaba para despejarse. En cada pausa, lanzaba una rápida mirada a Levi, quien se mantenía concentrado en sus propios documentos al otro lado del escritorio. La imagen de él trabajando incansablemente, enfocado, le recordaba por qué debía esforzarse. No obstante, una ligera incomodidad en su estómago, mezclada con el agotamiento, comenzaba a nublar su concentración.

"_" intentó estirarse disimuladamente, masajeándose la nuca para aliviar la tensión. Sin embargo, Levi, atento a los detalles como siempre, levantó la vista hacia ella, fijándose en la expresión de cansancio y leve malestar en su rostro. Ella trató de componer la expresión rápidamente, volviendo a mirar los papeles y pasando una mano por la frente como si así pudiera disimular su fatiga.

—¿Te encuentras mal? —preguntó Levi, con un tono que, aunque sonaba frío, llevaba un atisbo de preocupación.

"_" parpadeó y negó rápidamente, intentando no sonar débil.

—Estoy bien, capitán. Solo... es una leve molestia —respondió con una sonrisa forzada. No quería darle a Levi la impresión de que no era capaz de manejar el trabajo.

Levi la observó por un momento, su mirada evaluándola con la misma precisión con la que revisaba cada uno de sus informes. Él sabía leer a las personas y entendía perfectamente cuándo alguien intentaba ocultar su verdadero estado. Sus ojos se entrecerraron, pero no hizo ningún comentario al respecto. En lugar de ello, sin decir una palabra, se levantó de su silla con movimientos firmes y se dirigió hacia la puerta.

"_" lo miró, algo sorprendida, pero no se atrevió a preguntar. Observó cómo Levi salía de la oficina, sus pasos resonando con firmeza en el pasillo mientras se alejaba. Al quedarse sola, "_" volvió la vista a los documentos frente a ella, pensando que quizás él solo necesitaba un respiro. Sin embargo, mientras intentaba retomar el trabajo, notó que cada segundo se le hacía más difícil concentrarse, y sus pensamientos comenzaron a desvanecerse en un torbellino de cansancio y malestar.

No pasó mucho tiempo antes de que Levi regresara, esta vez con algo en las manos: una pequeña taza de cerámica humeante que colocó con suavidad sobre el escritorio frente a "_".

—Tómate esto —ordenó, su tono calmado pero firme—. Te ayudará.

"_" bajó la mirada a la taza y frunció el ceño. El color de la infusión era oscuro y algo turbio, y no parecía tener buen sabor. Dudó por un momento, entrecerrando los ojos al ver las hierbas flotando en el borde, pero cuando sintió la mano de Levi sobre su hombro, apretando con un gesto breve y casi imperceptible, su atención se centró en él.

—De verdad, te hará bien —murmuró, antes de volver a su escritorio.

"_" suspiró y levantó la taza, acercándola lentamente a su rostro. Aspiró el aroma fuerte y terroso, una mezcla de hierbas que no reconocía, pero tras un segundo se animó a probarla, permitiendo que el calor del té la reconfortara.

—Gracias —murmuró, todavía con el sabor peculiar en la boca, mirando a Levi con una mezcla de sorpresa y gratitud.

Él asintió apenas, sin apartar los ojos de su trabajo, y retomó sus papeles con la misma eficiencia de siempre, como si nada hubiera pasado.

Mientras sostenía la taza humeante en sus manos, "_" sintió algo que iba más allá del simple alivio del malestar físico. Observó a Levi a través del velo del vapor y percibió algo que en días anteriores le había pasado por alto, nublado por los prejuicios que había formado en su mente. Desde que ingresó al Cuerpo de Exploración, su primera impresión de él había sido la de un líder excesivamente severo, alguien que no parecía más que un "enano malhumorado" con poca paciencia y un temperamento cortante. Sin embargo, la percepción que comenzaba a construir sobre Levi era mucho más compleja y sorprendente.

Ese pequeño gesto, una taza de té caliente colocada frente a ella en un momento en que más lo necesitaba, le hizo ver algo que antes había pasado por alto. Levi había notado su incomodidad y, aunque no se permitía expresar abiertamente afecto o preocupación, había elegido atenderla con un acto sencillo pero significativo.

Mientras bebía el té en silencio, dejó que sus pensamientos revolotearan en torno a Levi. Recordó las veces en que había sido brusco con ella, los comentarios punzantes y las miradas que parecían penetrar hasta el último rincón de su ser. Todo esto lo había interpretado como señales de que Levi simplemente era un hombre duro, quizás hasta insensible. Pero ahora, al verlo en su escritorio, absorto en sus propios documentos y aún así vigilando de reojo su bienestar, comprendió que Levi tenía una forma de liderazgo mucho más sólida y genuina de lo que imaginaba.

Era alguien que velaba por su equipo de manera discreta, sin necesidad de elogios o gestos grandilocuentes. Esa misma atención constante y disciplinada lo hacía digno de respeto, alguien en quien realmente podía confiar. "_" sintió un atisbo de admiración surgir en su interior, una chispa de respeto sincero que no había experimentado antes. Se dio cuenta de que él tenía la capacidad de ver más allá de los errores, de observar el potencial de cada soldado y exigir lo mejor de ellos no solo por dureza, sino porque deseaba que dieran lo mejor de sí mismos. Y eso, precisamente, era lo que le hacía ser un líder formidable.

Unas palabras resonaron en su mente, recordando algo que había oído de otros cadetes mayores: "Levi te llevará al límite, pero cuando estés en el campo de batalla, sabrás que es él quien te mantendrá a salvo." Esa frase, que antes le parecía una exageración, ahora empezaba a tomar un nuevo sentido para ella.

—Si te sientes mareada o demasiado cansada, dilo de inmediato. No quiero que arruines el trabajo por cabezonería —dijo Levi, de forma seca, pero sus palabras llevaban una carga de preocupación genuina.

"_" le sonrió con una gratitud sincera que, en otro momento, no se hubiera permitido mostrar.

—Gracias, Capitán —murmuró, bajando la vista hacia la taza casi vacía. Sus mejillas se sonrojaron levemente, en parte por el calor de la bebida, pero también por el reconocimiento creciente de que Levi era alguien en quien realmente podía confiar, alguien que veía en ella algo más que sus errores pasados.

Levi simplemente asintió, con el mismo tono seco y formal de siempre. No añadió ninguna palabra más, y volvió a concentrarse en sus documentos. Aun así, "_" sintió el peso de la gratitud instalarse en su pecho, más profundo de lo que había imaginado.

La oficina se sumió en un silencio pesado mientras las horas transcurrían. El cansancio se iba acumulando en el rostro de Levi, quien, sin embargo, no había dejado de revisar y firmar documentos con una precisión casi mecánica. "_", por su parte, también sentía el agotamiento en cada fibra de su cuerpo; los párpados le pesaban y el calor del pequeño cuarto hacía que fuera aún más difícil mantenerse alerta. Aun así, se obligaba a seguir, decidida a demostrarle a Levi que podía encargarse de esa tarea sin quejarse ni cometer errores.

Finalmente, Levi levantó la vista del último documento y observó la pila de papeles que "_" había ordenado. Con un leve asentimiento, dio por concluida la tarea.

—Está bien, "_". Eso es suficiente por hoy —dijo en tono bajo, aunque aún firme. —Buen trabajo.

"_" dejó escapar un suspiro de alivio y se apartó de los papeles, frotándose los ojos con cuidado para no parecer demasiado cansada. Sin embargo, era evidente que el agotamiento se reflejaba en su expresión; llevaba horas concentrada y atenta, y su mente y cuerpo sentían el peso de ese esfuerzo.

—Gracias, capitán, por... por darme esta oportunidad de ayudar —dijo con un tono agradecido y sincero. Sabía que el castigo había sido más una lección que una verdadera reprensión, y, aunque aún se sentía avergonzada, le agradecía la paciencia.

Levi le dirigió una mirada penetrante, pero en su expresión podía adivinarse una preocupación apenas perceptible.

—Descansa, y mejórate —le dijo, con su característico tono seco. La frase parecía escueta y directa, pero en cada palabra se intuía una preocupación genuina.

"_" asintió, sintiendo una extraña calidez al escuchar esas palabras. Era como si, bajo la severidad de Levi, existiera una capa de cuidado que él no podía o no quería mostrar abiertamente. No dijo nada más, pero en su mente quedó la firme resolución de no decepcionarlo, de esforzarse para merecer su lugar en el Cuerpo de Exploración y demostrarle que podía ser la persona que él esperaba.

Se levantó lentamente de su asiento y se dirigió hacia la puerta, notando que sus piernas estaban un poco entumecidas después de tantas horas. Levi la siguió con la mirada mientras se preparaba para salir, y, aunque no pronunció una palabra, "_" podía sentir que él esperaba algo más de ella, un cambio, un compromiso.

Antes de salir, "_" se volvió y le dedicó una última mirada de respeto.

—Buenas noches, capitán —murmuró, esforzándose por mantener la compostura.

Levi asintió apenas y, sin mirarla directamente, murmuró en su tono seco:

—Buenas noches, "_".

"_" avanzaba por el pasillo en silencio, sintiendo el frío aire de la madrugada acariciar su rostro y despejar los últimos restos de cansancio que le quedaban. Con cada paso, repasaba en su mente las palabras que Levi le había dicho durante esa larga noche de papeleo. La firmeza en su tono, la franqueza de sus advertencias, incluso su disposición para cuidarla en los momentos en que lo necesitaba... Todo aquello la hizo reflexionar de una manera que no había anticipado.

Con el paquete de documentos ya archivado y la taza de té vacía aún resonando en su memoria, "_" sentía un cambio latente en su interior. Levi, sin adornos ni paciencia para halagos, le había mostrado una versión de sí misma que no podía seguir ignorando: una chica distraída y a veces imprudente, que trataba de tomar con ligereza responsabilidades demasiado importantes. Pero había sido precisamente en la dureza de su evaluación donde él le dejó claro algo más: su potencial para mejorar. Había una oportunidad, y él se la estaba otorgando. Ahora, era su turno de aprovecharla.

Mientras llegaba a su habitación, dejó que el sonido de sus pasos resonara en el silencio del cuartel. Estaba decidida; esta vez, algo en ella realmente había cambiado. No se trataba de cumplir con las expectativas de Levi únicamente, sino de demostrarse a sí misma que podía ser mejor, que podía aportar algo real y valioso al Cuerpo de Exploración.

Una vez frente a su puerta, "_" inhaló profundamente, llenándose de aire fresco antes de entrar. Su habitación estaba en calma, y la tenue luz de la madrugada se filtraba a través de las ventanas, proyectando sombras largas y apacibles sobre su cama deshecha. Se dejó caer sobre el colchón con un suspiro, aún sintiendo los efectos del agotamiento, pero con una determinación renovada que le daba fuerzas.

Desde ahora, había tomado una nueva resolución: esforzarse cada día, abandonar los comportamientos irresponsables y convertirse en alguien digno de estar en las filas del Cuerpo de Exploración.