Tetas

Bill Weasley/Fenrir Greyback

(Nipple play)


—¿Qué coño estás mirado?

Bill había sido cazado, finalmente había sido cazado y aquello podía acabar muy bien o muy mal.

—Tus tetas.

—¿Me estás jodiendo? —gruñó Fenrir— ¿Quieres que te dé una paliza, marica?

—O puedes dejar que te las chupe.

Ahí era el punto donde las cosas podían ir o muy bien o muy mal.

Fenrir miró a todos lados como si estuviera esperando que apareciera alguien diciendo que aquello era una maldita broma.

Pero allí no había nadie, Bill lo había comprobado. Habían coincidido en ese vestuario las suficientes veces como para saber que eran los últimos.

No era la primera vez de Bill arriesgando el pellejo con un macho hetero pero su experiencia le decía que ningún tipo prolongaba su tiempo en un vestuario de gimnasio si no estaba abierto a algún tipo de contacto.

Fenrir era ese tipo de mala bestia que se machacaba hasta hinchar sus músculos, Bill era más ligero y lo suyo era la resistencia, si las cosas iban por el mal camino podría aguantar un par de golpes.

La tensión era palpable, pero Bill no había lanzado la apuesta para echarse atrás. Dio un paso hacia adelante y otro más, sus entrañas revoleteaban viendo como Fenrir no se movía de su sitio.

Estaba lo suficientemente cerca para olerle, Bill estaba duro como una piedra, ese olor a hombre solo le hacía gotear, sus ojos iban del rostro de Fenrir a sus pezones, su premio si finalmente lo conseguía.

La prueba de fuego estaba a punto de llegar, Fenrir era lo suficientemente grande para que la boca de Bill casi le llegara a uno de ellos, solo tuvo que inclinarse levemente sacando su lengua, lento muy lento.

Pero en ningún momento Fenrir se retiró, y cuando la lengua de Bill tocó el pezón grueso supo que le había tocado el premio gordo.

Lamió tentativamente, era grueso oscuro envuelto en un pectoral igual de duro, era su sueño húmedo hecho realidad. Dejó su mano apretando el otro mientras mamaba como si fuera a sacar leche, aunque la única leche que iba a salir era la que iba a ordeñar de sus pelotas.

Pero de pronto un fuerte tirón en su melena lo retiró de su fuente de placer.

Fenrir le apretaba en su puño haciendo que le mirara.

—Eres un puto enfermo.

Quizás, pudiera ser, le daba igual.

Sacó la lengua blanda, sabía perfectamente cómo se vería así, sabía lo que podía hacer aquello. La respiración de Fenrir era irregular, Bill estaba muy cachondo en ese punto.

Y gimió cuando Fenrir lo llevó hasta su otro pezón.

¡Sí! Solo necesitaba llevar el control, ser el hombre, a Bill no le importaba ser la perra mientras le diera de comer.

Metió su mano dentro de su mini pantalón, estaba efectivamente goteando, y se la machacó chupándole los pezones a Fenrir.

Cada uno que se ocupara de su propio placer era el principio vital de Bill para esos encuentros.

Aún tenía la gruesa mano de Fenrir sujetando con fuerza su pelo cuando Bill se corrió y lamía perezosamente alrededor del pezón sobreestimulado.

Tironeó un poco para ver si le soltaba, sabía que ese podía ser el segundo momento más peligroso, cuando se daban cuenta de que un tipo le había chupado las tetas en un vestuario y se había corrido entre sus piernas.

Pero Fenrir no le soltó, solo le miraba, quizás esperaba que le pajeara, y Bill ya no estaba muy por la labor de seguir con aquello.

Apretó sus puños por si acaso iba a tener que usarlos, pero Fenrir le soltó finalmente y solo se retiróa su taquilla mientras ambos se ignoraban.

Se subió los pantalones sintiendo el movimiento del otro hombre a su espalda, ahí venía.

—Ni una palabra de esto, no ha pasado y no va a volver a pasar, ¿te queda claro?

Bill sabía que solo tenía que decir que sí, Fenrir lo necesitaba para reconstruir aquello que se le estaba resquebrajando por dejarse lamer por otro hombre.

Una semana después sus pelotas se volvieron a descargar mientras chupaba las tetas de Fenrir en ese mismo vestuario. Solo que estaba vez no fue el único en correrse, sintió el esperma caliente rodando por su muslo.

—Solo…

—Nunca más, lo sé —terminó Bill tratando de no sonreír— hasta el martes que viene.


Hetero hasta que les chupan las tetillas jajajajaj

En fin, segundo día, yeah.

Besos

Shimi