SIRIUS

Seis años. Casi seis años llevaba tirado en esa celda, culpado por un crimen que no había cometido. Cómo iba a matar a su hermano y a su mujer. Cómo iba a matar a la única familia que le había aceptado tal y cómo era, con sus virtudes y sus millones de defectos. Y uno de sus defectos, su arrogancia es lo que le llevó a esa celda.

Su arrogancia al pensar que era más listo que esa rata asquerosa, su arrogancia al creerse más rápido que esa rata sucia. Su maldita arrogancia.

Pero eso no era lo peor, no. Lo peor es que ese sitio le estaba haciendo cosas a su cabeza. No se acordaba de ellas, pero de repente sí. Antes no las tenía, pero un día volvieron a su vida. Y ahora no sabía si todos esos recuerdos eran verdad o no. Por eso estaba transformado en perro, las emociones por las que estaba pasando eran muy fuertes y sus queridos guardianes se alimentaban de ellas. Cuando las recordó la primera vez intentaron arrebatarle su amor y su ilusión, pero esta vez si fue rápido y se pudo transformar, esta vez no perdió nada.

Aunque sólo fuera algo de su imaginación, no le importaba, se acordaba de ella. Su mujer, su amada, de cómo le había hecho sentir, de cómo le había amado. Su amor… fue su amor lo que les dio una hija, se acordaba o eso creía. Una bebé pequeñita y regordeta con un poco de pelo rojizo como el de su madre. Le gustaba imaginarse como sería ahora, con quién vivía, si era feliz. Lo mismo le pasaba con su ahijado, se hacía las mismas preguntas y se lamentaba todos los días por no haber pasado esos días con ellos, verlos crecer, reír, llorar. Y un sonido lastimero se le escapó desde su forma de perro

Oyó un ruido de fondo al fondo de pasillo. Hoy no era cuando pasaban los guardias, eran los viernes. Siempre dejaban todo el trabajo a los Dementores, se estaban adelantando un día. Con gran esfuerzo se transformó en humano y se quedó tirado en el suelo, no tenía ni ánimos, ni fuerza para ir a esa cosa que llamaban cama, además, en cuanto pasaran volvería a cambiar. Escuchó los pasos de los guardias, hasta que se quedaron en frente de su celda

-. Black, cuanto tiempo – escuchó una voz que le resultaba algo familiar. Se giró con esfuerzo para mirar a esa persona

-. ¿Alastor? – preguntó Sirius incrédulo

-. Buena memoria chico. Veo que este sitio no te lo ha quitado. Levántate, nos vamos al ministerio

-. ¿Al ministerio? ¿A qué?

-. No sé si vas como testigo o para que te condenen oficialmente. Pero hoy, vamos a tu juicio y al de un conocido tuyo. Y no me repito, levántate

Con todo el esfuerzo del mundo se puso de pie, uno de los aurores que acompañaba a Alastor Moody (ojoloco, para el resto del mundo) le puso unas esposas y le ayudó a andar. Saliendo del corredor a una sala, donde otros aurores esperaban. Alastor saco algo de su túnica, y obligó a los aurores y a Sirius que lo tocaran para salir de allí al ministerio.

El ministerio, Alastor tenía razón, le habían llevado al ministerio. El auror que le ayudaba a andar, prácticamente le llevaba en volandas, mientras seguía al resto del equipo a una sala al lado de uno de los juzgados del ministerio. Si no recordaba mal, el Tribunal 10 que era el que estaba más apartado de todos.

-. Tomo chico – dijo Moody – me han dado permiso para que comas esta tableta de chocolate hasta que te llamen – y le lanzó la tableta al auror que le sujetaba, este se la dio y ambos se sentaron

-. Gracias – les dijo a ambos mientras empezaba a comer

Tal y como siempre decía Remus, el chocolate le había animado un poco y parecía que estaba un poco centrado, aunque seguía sin saber qué pasaba o qué estaba haciendo allí. Cuando ya había pasado tres cuartos de hora e iba a preguntar, una puerta que estaba en un lateral se abrió y alguien dijo que ya podían entrar. El auror que le ayudaba, Kingsley había dicho que se llamaba, le puso de pie, y juntos fueron al tribunal.

La sala era enorme, no la recordaba así. O quizás desde este lado parecía más grande de lo que era realmente, estaba llena todo el Wizengamot parecía que estaba allí. En medio del tribunal había dos sillas. Una ya estaba ocupada y le dirigían a la otra. Cuando llegó, le sentaron y le ataron mágicamente a ella, se giró para ver a su compañero de al lado, cuando le vio.

Todo el odio volvió a él, todos sus sentimientos, rabias, complejos todo. Y lo único que pudo decir fue

-. ¡Tú! – gritó e intentó lanzarse hacia él, pero no se pudo mover ni un centímetro

-. Orden en la sala, por favor – Escuchó una voz femenina. A regañadientes quitó la vista de ese ser repugnante y buscó la voz – Orden – repitió y escuchó como la sala se volvía silenciosa– Señor Black, está usted aquí en este momento en presencia del Wizengamot, para que nos aclare una serie de hechos acaecidos hace casi 6 años, para ser exactos el día 31 de octubre de 1981… – la mente de Sirius trabajaba a mil por hora, esa mujer era Amelia Bones, trabajaba en el departamento de aplicación de la ley, pero no recordaba el cargo que tenía. Si presidía el juicio ahora, debía tener un alto cargo sino es que era la jefa –… por lo que se le administrará Veritaserum ¿Ha entendido lo que le he indicado? – No había escuchado, por estar distraído, mierda.

-. Sí – no tenía nada que perder, al menos así iba a contar la verdad. Por el rabillo del ojo vio a Alastor acercarse a él, con una botella en la mano

-. Se le administrará 3 gotas como procedimiento habitual – indicó Amelia. Y Alastor se las dio a beber, en cuanto las bebió dejó de saber que pasaba a su alrededor.

La verdad es que, si lo pensaba nunca se había sentido tan bien. Ahora mismo no sentía nada, ni bueno ni malo, simplemente nada. Hoy voces y sabía que estaba hablando, pero no era consciente de lo que estaba diciendo. Es como aquella vez en la que James, Remus y él, se escaparon a aquel pueblo muggle y les dieron esos cigarros que Remus dijo que se llamaban María. Aunque recordando, en aquella ocasión, hubo más risas aquella vez que ahora. En este momento no tenía ganas de reírse, al igual que no sentía nada. Nada, nada.

-. Señor Black, el señor Moody le ha administrado el antídoto. Gracias a su testimonio el Wizengamot, puede tomar una decisión – habló de nuevo la señora Bones - ¿Quién encuentre al acusado culpable de los hechos ocurridos el 31 de octubre y el 1 de noviembre de 1981 que levante la mano? – No podía ver a las personas del tribunal, la silla no le permitía moverse, sólo podía ver a las 5 personas delante suya y 4 le consideraban culpable, Amelia era una de ellas - ¿Quién considera inocente al acusado? – La única persona que no había levantado seguía sin levantarla, esto no pintaba bien - ¿Quién encuentre al acusado culpable de asociación con el mago oscuro llamado Voldemort que levante la mano? – De nuevo, las mismas personas levantaron la mano - ¿Quién considera inocente al acusado? – Nadie levantó la mano de nuevo, el tono monótono de Amelia le estaba poniendo de los nervios, con cada frase su vida se iba por un precipicio – De acuerdo, una vez hecho el recuento, se encuentra al acusado Peter Pettigrew culpable del asesinato de James y Lily Potter, junto a la vida de los once muggles. Por una votación de 15 votos a favor y 1 en contra, los 4 restantes no están presentes o se han abstenido de la votación. Por lo que se condena al acusado, a 5 años en Azkaban por cada vida que quitó. También se encuentra al acusado Peter Pettigrew culpable de estar asociado al grupo del Quién-no-debe-ser-nombrado. Por una votación de 12 votos a favor y 3 en contra, los 5 restantes no están presentes o se han abstenido de la votación.

Dio un par de golpes con el mazo, y escuchó como la rata pedía clemencia y soltaba un montón de excusas, al igual que el ruido del ambiente de la sala aumentaba.

-. Silencio – dijo con un tono autoritario la señora Bones – a raíz de los hechos acaecidos hoy. Este tribunal le pide perdón Señor Black y le deja en libertad de forma automática, como además le indemniza con 50 mil galeones por año en prisión – golpeó de nuevo el mazo en la mesa – Pueden liberar al Señor Black, pero antes por favor, llévenlo a la sala de al lado, hay gente que quiere hablar con él

Que acababa de pasar. En un momento pensaba que su vida se acababa para siempre y ahora era libre. Libre. Y ahora qué. El auror Kingsley y Alastor, le acompañaron a la misma sala de antes y le sentaron

-. Toma chico – y le dio un paquete Moody– querrás estar presentable

Los dos aurores salieron y le dieron un poco de privacidad. En el paquete había una túnica nueva y ... su varita. Pensaba que nunca la iba a volver a ver, que la habían roto. Se lanzó un hechizo de limpieza y se quito esos trapos asquerosos. Cuando estaba sentándose de nuevo y sintiéndose un ser humano otra vez, se abrió una puerta.

-. ¡Hola Sirius! ¿Te acuerdas de mí?

-. Cissi – susurró Sirius - ¿qué haces aquí?

-. Tengo mucho que contarte primo, demasiado. Pero antes de todo tengo que saber cómo te encuentras

-. No lo sé Cissi, ¿es esto real? Mi mente ha estado jugando conmigo últimamente

-. ¿Qué quieres decir? – preguntó Narcissa acercándose poco a poco

-. Por ejemplo, te recuerdo con Remus. Os recuerdo a los dos, enamorados. Pero también recuerdo que te casaste con Malfoy y que tuviste un hijo con él

-. Eso es una de las cosas que he de explicarte, pero aquí y no puedo hacerlo sola. ¿Qué más recuerdas?

-. A mi mujer – y se le escapó una lagrima, la que no dejó que se le escapara en la cárcel por miedo a los Dementores – la recuerdo a ella y a mi bebé

-. Sirius, todo tiene una explicación. Una buena explicación, pero para poder tenerla, necesito que hagas algo primero – Sirius prestó mucho interés a las palabras de Narcissa – A fuera están todos los Weasley, si recuerdas Molly, es la hermana de tu mujer

-. Entonces ¿era verdad? ¿si estuve casado con Ginevra?

-. Sí, y al igual que tú, el resto del mundo la olvidó hasta hace poco – Narcissa suspiró – Te digo esto, por que Molly a estado cuidando a tu hija todos estos años – Sirius abrió los ojos

-. ¿La voy a ver?

-. Eso depende de cómo te comportes en estos momentos enfrente de tu cuñada – y Sirius asintió – Debes de mantener la calma cuando veas a tu hija, y no digas nada de que te estás volviendo loco, te prometo que tengo respuestas a esto. Pero te necesito, Ginny te necesita y Harry también

-. ¿Harry? ¿El hijo de James y Lily?

-. También está afuera, y tú eres su padrino. Eres el responsable de esos dos niños y te necesitan. Respira hondo y despacio, piensa antes de hablar y no te muestres débil – Sirius asintió – Vamos

Narcissa le dio la mano y juntos salieron por la puerta. En el pasillo lo primero que vio fue a sus cuñados y a dos niños, pero su vista fue interrumpida cuando Molly le abrazó con fuerza

-. ¡Sirius! Gracias a Merlín – y le soltó un poco – estás muy flacucho, pero sigues siendo el mismo chico de siempre

-. Hola Molly, cuánto tiempo – y le sonrió. Siendo abrazado por Molly de nuevo

-. Sirius, me alegro muchísimo de que estes libre de nuevo – le dijo Arthur, apartando a su mujer de forma sutil y estrechando la mano a Sirius

-. Yo también Arthur, yo también me alegro de que por fin se sepa todo – dijo sonriéndole también

-. Sirius, tengo que presentarte a dos personas – dijo la voz de Molly. Al buscarla estaba detrás de los chicos, un niño con el pelo más inconfundible que haya visto en su vida, sin dudar ese era el hijo de James, Harry. Y al lado una niña, con el pelo rojo de los Prevett, más oscuro y con más tonos que el de los Weasley, y con los ojos que había visto todas las mañanas cuando era joven, sus ojos, esa era su hija, suya y de Ginevra, Ginny

-. ¿Han visto el juicio? – interrumpió a su cuñada con temor, no quería que los chicos lo hubieran visto en ese estado

-. No – y negó Molly con la cabeza. Sirius suspiró aliviado – los tres esperamos afuera hasta que acabara el juicio

-. Gracias Molly – y debió decir lo correcto. Notó la sonrisa de Molly, y el toque de Narcissa en su espalda

-. Sirius, este hombrecito, es Harry Potter – presentó Molly. Sirius se agachó poniéndose a su altura

-. Hola, señor Black – y le tendió la mano. Sirius rio, y le estrechó la mano

-. Hola, a ti también Harry. Quiero que sepas que era un gran amigo de tus padres, espero ser tu amigo también – Molly sonreía feliz

-. Y esta pequeña dama – y aquí Molly se quebró un poco – es Ginevra Black – y no pudo evitar la sorpresa en su rostro, aunque sabía que era ella, que Molly se lo confirmara…

-. ¿Eres mi papá? – preguntó Ginny

-. Si cariño, lo soy – ahora no era una sola lágrima, ahora estaba llorando

-. ¿Dónde estabas? – volvió a preguntar

-. No he podido estar a tu lado, pero puedo prometer que nunca me separé de ti, de ninguno de los dos – le dijo a Harry - ¿me perdonáis por no haber estado? – y lo que su mente desquiciada en esa celda había imaginado por fin se realizó. Su hija le estaba abrazando y estaba llorando con él. A los pocos segundos, notó como otros pequeños brazos se unían, era Harry. Se separó un poco de su hija y le hizo espacio. Nunca los dejaría de nuevo por nadie.

Molly miraba la escena llorando. Arthur estaba emocionado, pero sonreía ante la imagen. Y Narcissa, al igual que Molly, se le escapaba un par de lágrimas. Molly miró a Narcissa y asintió, cogió la mano a Arthur y se apartaron un poco.

-. Sirius – dijo Narcissa – debemos irnos a casa

-. ¡Oh! Está bien – dio unos besos a los niños y se levantó

-. Arthur y yo nos vamos a La Madriguera, esperamos veros el sábado para comer y que nos contéis cómo han ido estos primeros días – sonreía aún llorosa, y se sorprendió cuando esta vez fue Sirius quién la abrazó

-. Gracias Molly, por todo. Nos vemos el sábado sin falta – y le dio un sonoro beso en la mejilla. A lo que se reía Molly. Los Weasley se despidieron del resto del grupo y les dejaron solos – Cissi, cuando has dicho a casa ¿a qué casa es?

-. A Grimmauld Place, no es como lo recuerdas, por lo que no te preocupes. Vámonos, el auror Kingsley, me ha dicho que hay una chimenea por aquí

Los cuatro se fueron a Grimmauld Place, y efectivamente, tal y como dijo Narcissa la casa no era tal y como la recordaba Sirius. No era oscura y triste, ahora había luz y se notaba que había vida. Se dirigieron directamente al salón. Sirius se sentó en una butaca y enfrente suya en un sillón, Harry y Ginny, con Narcissa en uno de los lados.

-. Sirius – comenzó Narcissa – antes de que te pongas de todo cómo y de intentar recuperar el tiempo perdido con los chicos debemos contarte algo

-. ¿Vas a darme las explicaciones que me has dicho en el tribunal?

-. Sí – dijo Harry, a lo que Sirius alzó una ceja

-. Lo que te vamos a contar sólo lo sabemos nosotros tres y te lo vamos a confiar a ti – dijo Narcissa

-. Te lo confiamos, por que eres importante para los tres, y porque eres uno de los más afectados con esta historia – continuó Harry

-. Papá – y Sirius sonrió – necesitamos que estés muy concentrado, que seas el auror que eras y que dejes de lado el Merodeador que dejas salir de vez en cuando

-. ¿Cómo sabes eso? – preguntó Sirius extrañado

-. Sabemos muchas cosas más

-. Verás Sirius, los tres – dijo Narcissa, señalando a Ginny, Harry y ella misma – no somos de esta época, somos de 1997, es decir de dentro 10 años. Y lo sabemos, por que nosotros mismos hicimos el ritual que nos trajo a esta época

-. ¿Estáis de broma?

-. No papá, no es broma. Es por esa razón, que hoy estás libre. Por que sabíamos dónde estaba escondido colagusano todo este tiempo, y porque lo sabíamos pudimos atraparlo para poder realizar el juicio que tenías hoy

-. También hemos cambiado un par de cosas – sonrió Harry con malicia – ahora mismo la tía Cissi está separada de Malfoy, y yo ya no vivo con mis tíos

-. ¿Tus tíos? ¿Petunia y esa foca que tiene por marido? – preguntó indignado Sirius

-. Esos mismos

-. Pero si era el último lugar donde tu madre te quería, en su testamento ni si quiera los nombra

-. Lo sabemos papá, lo hemos visto. Pero descubrimos a las malas, que toda nuestra vida fue manipulada prácticamente desde que nacimos.

-. ¿Qué quieres decir? ¿Manipulada por quién?

-. Espera un momento Sirius – dijo Narcissa, se levantó hasta una mesa que había al lado de una ventada y recogió unos pergaminos y documentos – En nuestra época, había más información, pero en esta Lucius sólo pudo recopilar estos documentos – y se los pasó a Sirius

-. Ahí encontrarás, quién nos manipuló o cómo – dijo Harry y dejó que Sirius leyera los documentos

-. ¿Por qué? – dijo Sirius furioso

-. En el futuro teníamos su diario, en el describe que después de su pelea contra Grindelwald, estuvo en coma. Durante dicho coma, según él, tuvo una visión en la que surgía un nuevo señor Oscuro y todo lo que se debía hacer para acabar con él. Y siguió dicha visión al pie de la letra. Cualquier cosa o persona que no fuera como esa visión era… eliminada. – dijo Narcissa. Sirius puso todo en la mesa que tenía enfrente, se reclinó en la butaca y cerró los ojos

-. En vuestro futuro… ¿llegamos a conocernos bien? – abrió los ojos y miró a Ginny y Harry

-. No mucho – se movió incómodo Harry – no pudiste limpiar tu nombre, por lo que te obligaron a esconderte

-. ¿Esconderme? – preguntó extrañado – No me digas más, él no me dejo irme del país y me hizo esconderme – Harry asintió y Sirius resopló el aire

-. Te quedaste para hacer cosas para la orden, y para poder pasar tiempo conmigo – volvió a decir Harry

-. ¿La orden? ¿La Orden del Fénix? – y los tres asintieron – fue un fracaso la primera vez que la fundó, no servía de nada y no se hacía nada. Era como un grupo del colegio de chismosos, sólo se contábamos los rumores que oíamos, pocas veces entrábamos en acción contra los mortífagos o el gran jefe – dijo Sirius con sarcasmo – Si alguna vez nos enfrentábamos a ellos, fue de casualidad, no porque se hubiese planeado. Estábamos destinados al fracaso

-. Esa segunda vez, tampoco fue mucho mejor. E incluso fue peor, nadie creía el regreso de Voldemort, sólo unas pocas personas y casi todas estaban en la orden – contó Harry

-. ¿Y a ti? ¿te conocí? – y miró a Ginny

-. Menos tiempo que a Harry incluso, pero nos hicimos amigos y hablamos bastante – y Ginny sonrió – Nuca supimos qué éramos para el otro, para mí, eras Sirius Black, la primera persona en escaparse de Azkaban, y yo para ti era la última de los Weasley que se estaba quedando un verano en esta casa. Por alguna razón, mi madre, quiero decir la tía Molly, no te dejaba pasar tiempo con nosotros, pero los gemelos y yo siempre acabábamos pasando tiempo contigo. Los gemelos por que necesitaban ayuda con sus bromas, tu les dabas una idea y ellos se iban corriendo a hacerla realidad. Y nos quedábamos solos, hablábamos y nos divertíamos, aunque fuera limpiando esta casa y ambos se sonrieron con cariño

-. ¿Qué más hay? Prefiero que me lo contéis todo ya, no quiero tener que lidiar con todo esto otra vez, por favor – dijo Sirius

-. Si te sobrepasa me avisas – dijo Narcissa a lo que Sirius asintió – en el diario que te comentaba, explicaba cómo nos manipuló para hacernos olvidar tanto y a tantos. Por suerte para nosotros, yo era una Malfoy, y al igual que encontré toda esta información también encontré un libro con una poción donde se podía revertir el daño causado

-. ¿Por qué 10 años? ¿Por qué no volvisteis al día del ataque de James y Lily? – esa pregunta le estaba quemando a Sirius

-. No pudimos – dijo Harry – el hechizo que encontramos nos permitía volver en el tiempo, como máximo 10 años. Más tiempo era imposible. Además, Ginny y yo tampoco hubiéramos sido de gran ayuda teniendo 1 año y unos meses de vida

-. Nuestra primera idea era hacer los primeros movimientos poco a poco, pero ni Malfoy ni Dumbledore están en el país hasta el 31 de agosto, es decir hasta el lunes, por eso necesitamos tu ayuda estos días, papá, para poder ponernos a salvo

-. ¿Qué quieres decir? Todo el mundo sabe quiénes sois, no se volvería a hacer nada ¿no?

-. No lo sabemos Sirius – dijo Narcissa – la primera vez no le importó que todo el mundo lo supiera y lo hizo de todas formas

-. Tenéis razón, ¿Qué tengo que hacer?

-. Tienes que ir a Gringotts con los chicos. Como tutor de Harry podéis ir a la cámara de los Potter, y allí debéis recuperar la llave de la casa de la Mansión. Como padre de Ginevra, debe pasar los controles de los duendes, de esa forma haga lo que haga, no podrá quitar su herencia Black ante ellos, cambie los recuerdos o cualquier cosa que se le ocurra

-. Eso me parece muy inteligente. ¿Pero pensaba que nos íbamos a quedar aquí? ¿Por qué la Mansión?

-. Para eso vamos a necesitar a los duendes, Sirius – dijo Harry – En la Mansión nos vamos a quedar los tres y sabemos que está bien protegido. Pero necesitamos más protección, sabemos que rozamos la paranoia, pero es por nuestro bien. Queremos que tanto la Mansión Potter, como Grimmauld Place y La Madriguera tengan la protección de los duendes. Además, tanto la Mansión y Grimmauld Place estarán bajo el hechizo Fidelius. La tía Cissi será la guardiana de la Mansión y tú lo serás de Grimmauld Place

-. ¿Por qué separados? ¿Por qué te quedas aquí Cissi? – preguntó Sirius. Narcissa soltó un largo suspiro

-. Por Remus. Desde que hemos vuelto no lo he podido localizarlo, sé que ha debido recuperar sus recuerdos, todos lo han hecho, por lo que él también. Pero no sé cómo le ha afectado mi matrimonio con Lucius. Cuando vuelva, quiero que los tres recuperemos el tiempo que nos han quitado, tu puedes entenderlo mejor que nadie – y miró a Ginny y después a Harry

-. Sí, te entiendo perfectamente

Le contaron a Sirius más cosas del futuro para que lo tuviera más claro. Le explicaron el vínculo de almas entre Harry y Ginny, a lo que no pudo parar de reír, diciendo que no le extrañaba que el hijo de cornamenta y canuto acabaran juntos. Como Hogwarts empezaba el 1 de septiembre, y estaban a día 27 de agosto, tomaron la decisión de ir esa misma tarde a Gringotts para no encontrarse con estudiantes y padres histéricos por las últimas compras, aprovechando que Draco iba a pasar todo el día y la noche en La Madriguera con Ron y los Weasley

Estaban los 4 en el callejón Diagon, enfrente de Gringotts. Para tres de ellos, sólo había pasado semanas o meses desde la última vez que pasaban por ahí. Pero para Sirius habían sido años, demasiados. No, no era momento para deprimirse. Ahora tenía motivos para vivir y luchar, dos de ellos justo a su lado, Harry y su hija. Le encantaba decir eso en su mente, su hija.

Entraron al banco y cuando llegaron al hall, y duende les cortó el paso

-. Señor Black, nos alegra verle, por favor síganme – les dijo el duende

Les hizo pasar el hall, y la recepción del banco, después pasaron por un pasillo y abrió una puerta donde les introdujo en lo que parecía un despacho.

-. Esperen aquí, por favor – y el duende salió

-. ¿Qué está pasando? – preguntó Ginny

-. No lo sé, es la primera vez que me traen aquí – dijo Narcissa

-. Esta también es la primera vez para mí – dijo Sirius

Se abrió la puerta, y accedieron dos duendes distintos. Fueron al escritorio y se sentaron cada uno en una butaca. Uno de ellos hizo un gesto, indicando al resto que tomaran asiento

-. Buenas tardes. Somos Ragnok y Bogrod – se apuntó a él mismo y a su compañero – nosotros gestionamos las cuentas Black, Malfoy y Potter – Dijo Ragnok

-. Personalmente me encargo de la cuenta Malfoy – apuntó Bogrod

-. Por lo que yo me encargo de las cuentas Black y Potter – continuó Ragnok

-. Puedo preguntar ¿por qué nos han traído aquí? ¿hay algún problema con alguna de las cuentas? – preguntó cauteloso Sirius

-. No, señor Black. Salvo ciertos movimientos de la señora Malfoy, que no han sido ilegales, no hay ningún problema – comentó Bogrod

-. Los hemos traído aquí, por una serie de hechos que nos preocupaban sobre la cuenta Black y Potter, pero que desde el día 15 de agosto, parece que se han resuelto solos. Y eso señor Black a los duendes y al banco no nos gusta

-. Señora Malfoy, por favor acompáñeme a mi despache para hablar sobre su cuenta y saber qué quiere hacer – dijo Bogrod levantándose y haciendo un gesto para que Narcissa le acompañara, yéndose ambos

-. ¿Qué es lo que quiere saber? – pregunto un cauteloso Sirius

-. Una de las cosas que queremos saber, ¿es por qué Albus Dumbledore quería manipular la bóveda Potter creando una bóveda de fidecomiso para sus estudios?

-. Por lo que sabemos y suponemos, Dumbledore no quería que Harry supiera que tenía una bóveda familiar, que sólo tuviera el fidecomiso para pasar sus años en Hogwarts – dijo Sirius con franqueza, a lo que Ragnok asintió con aprobación

-. Otro de los asuntos que queremos saber, es por qué la señorita Black, quería ser eliminada del legado y pasar a la familia Weasley. Tal y como se estaba gestionando en un par de años más, se hubiera conseguido sin ningún impedimento – Sirius soltó el aire que retenía

-. De nuevo Dumbledore. Y de nuevo creemos o suponemos que no quería que se reconociera a mi hija y que la hicieran pasar por un Weasley. Se ha tomado muchas molestias para hacerlo posible – esta última parte la gruñó – Hizo que todo el mundo olvidara a mi mujer, su propia hermana olvidó a mi mujer, y cuidó a mi hija como si fuera propia. Por suerte, mi prima dio con el remedio para que todo el mundo recuperara los recuerdos de mi mujer, y así recordar que estábamos casados, y que Ginny es mi hija, que es una Black y sobrina de los Weasley, no hija de ellos – Ragnok asintió de nuevo

-. Puedo suponer, ¿que la recuperación de los recuerdos fue este mes? – preguntó Ragnok

-. Sí, el día 15 – contestó Sirius - ¿por qué?

-. Porque ese día, fue cuando los impedimentos o manipulaciones de Albus Dumbledore, se volvieron difíciles para él – y sonrió de forma muy perversa el duende – Debe comprender señor Black que, si usted no es el dueño, o no está autorizado de forma legal para acceder a una bóveda, el banco no le permitirá hacer nada. El día 15, teníamos una serie de órdenes para realizar en ambas cuentas, evidentemente no se podían realizar, el señor Dumbledore ni era dueño ni estaba autorizado en ninguna de las cuentas. Pero al revisar las cuentas, fue que vimos que, durante seis años, sí pudo realizar pequeñas modificaciones, y eso no podría haberlo hecho nunca. Evidentemente corregimos todo, pero no nos gustó lo que vimos

-. Menos mal que lo pudieron arreglar – contestó Sirius

-. No solemos cometer errores señor Black, pero si los hacemos, los corregimos de inmediato – hubo un par de minutos de silencio – Han venido al banco por algún motivo, ¿les puedo ayudar?

-. ¡Ah! Sí, con lo que nos ha contado casi lo había olvidado. Son varias cosas maestro Ragnok. Primero, me gustaría que tanto Harry como Ginny, pasaran los controles de Gringotts para certificar su legado como Potter y Black, de esa forma no dejar ninguna duda de quiénes son

-. Un movimiento muy sabio a saber los acontecimientos recientes. Señor Potter, levántese por favor, y acérquese – Harry se puso de pie y se acercó al escritorio. Ragnok cogió una copa y una pequeña daga dorada – No se preocupe señor Potter, no le dolerá – puso la copa en el escritorio y cogió una de las manos de Harry, con la daga pinchó un de los dedos y vertió unas gotas en la copa, le apartó la mano y la copa vibró y salió una luz dorada – Yo, Ragnok, trabajador de Gringotts, certifico que Harry James Potter es el legítimo heredero por nacimiento de las cuentas Potter así como de su cámara – la luz de copa se apagó – Se puede retirar señor Potter, ahora usted señorita Black – Ginny se levantó e hizo lo mismo que Harry, Ragnok cogió su mano pinchó el dedo y dejó caer unas cuantas gotas. La copa vibró y se iluminó, pero esta vez, Ragnok se quedó mirando fijamente a Ginny - Yo, Ragnok, trabajador de Gringotts, certifico que Ginevra Molly Black es la legítima heredera por nacimiento de las cuentas Black así como de su cámara y por matrimonio de las cuentas Potter así como de su cámara

-. ¿Matrimonio? – preguntó Sirius y miró de Harry a Ginny – el vínculo de alma – susurró haciendo la conexión

-. Puede retirarse señora Potter – dijo Ragnok – sí, eso explicaría su matrimonio a tan joven edad

-. ¿Puede esta información no salir de estas paredes? No queremos que ciertas personas se enteren – dijo Sirius

-. No se preocupen, esta información no saldrá de aquí, los asuntos del banco se quedan en el banco. Todo es confidencial

-. Maestro Ragnok – dijo Ginny tímidamente – por el momento puede seguir llamándome por mi apellido de soltera

-. Señorita Black, no tengo ningún problema. Pero le aconsejo que busquen información o ayuda sobre su vínculo, en este momento puedo decir que se está formando, pero por lo que los duendes sabemos desde los once a los diecisiete años es cuando más fuerza cobra hasta llegar a su máxima potencia y en ese momento es mejor que sean conocidos como matrimonio, por su seguridad y comodidad

-. ¿Podría usted recopilar información sobre el vínculo para saber sobre ella? – preguntó Sirius

-. Creo que no habría problemas, los duendes hemos vivido miles de años, nuestras bibliotecas están llenas de hechos que han pasado tanto en nuestro mundo como en el mundo mágico

-. Gracias, maestro Ragnok – dijo Harry

-. Sí, gracias – dijo Sirius - Otro de los motivos por el que hemos venido es que queremos contratar el servicio de seguridad para casas que tiene Gringotts, en este caso sería para tres domicilios completos

-. Dependiendo del servicio el coste es uno u otro – dijo Ragnok

-. Sabe que el dinero no es ningún problema, queremos la mejor seguridad posible en esos tres domicilios. No queremos que nadie, ni nada acceda si no está autorizado, ni si quiera un mosquito y al más mínimo problema queremos que una guardia de duendes se presente de inmediato, preferimos que actúen primero y que pregunten después – dijo Sirius seguro

-. Lo que usted describe es nuestro servicio platino señor Black, en los miles de año que está abierto el banco sólo se usa para el propio Gringotts, no es barato – insistió de nuevo Ragnok

-. Es el que queremos, los domicilios son la Mansión Potter, La Madriguera y Grimmauld Place

-. Por los tres son 30 mil galeones al año

-. ¿Dónde hay que firmar? – dijo Sirius, y Ragnok sonrió de forma desagradable para los tres magos, pero que parecía que estaba muy satisfecho consigo mismo y el contrato que acababa de conseguir. Sacó 3 pergaminos que rellenó rápida y eficazmente y se los pasó a Sirius para que los firmara, uno por cada casa.

-. Las protecciones se pondrán mañana mismo, deben darnos las personas autorizadas para cada casa – Sirius sacó un papel de la túnica y se lo dio a Ragnok – Esto valdrá

-. Perfecto, lo último que necesitamos es acceder a nuestras bóvedas, debemos retirar dinero y una serie de objetos de allí. Maestro Ragnok, ¿siguen alquilando las bolsas de acceso fácil a las bóvedas?

-. Así es señor Black, pero hemos cambiado las políticas. Ahora según el dinero que hay en la bóveda el coste de la bolsa varia. En sus casos al ser bóvedas antiguas y con grandes dividendos, el coste de la bolsa es prácticamente simbólico, un galeón al año. Otras bóvedas que no dan dividendos, para que nos entendamos, no generan más dinero, el coste es más elevado

-. Genial, denos tres, uno para cada uno. Dos asociados a la bóveda Black, y el otro a la bóveda Potter. Aún que ahora no nos hace falta el dinero quisiéramos bajar a nuestras bóvedas

Ragnok, les dio las bolsas. Y los tres salieron al despacho y se dirigieron a las catacumbas de Gringotts. Harry y Sirius ya habían estado allí, habían visto a un duende manejar los clackers pero para Ginny era la primera vez y estaba muy asombrada por todo, sobre todo por los dragones.

Entraron primero a la bóveda Black. Sirius le mostró algunos objetos a Ginny y le contó alguna historia sobre ellos. Recogió un par de libros y unos cuantos objetos, que guardó en una bolsa encantada previamente. La última parada fue a la bóveda Potter. Sirius volvió hacer de guía para Harry sobre los objetos que reconocía, pero no se quedaron mucho más. Allí recogieron el testamento, los papeles y la llave de la Mansión Potter.

Con la promesa de volver otro día con más calma a ambas bóvedas, subieron a la recepción del banco, donde les estaba esperando Narcissa. Como les quedaba un par de horas de luz, aprovecharon y salieron para comprar ropa. Los tres necesitaban un guardarropa nuevo por distintos motivos, y a Narcissa por mucho que hubiera cambiado, le encantaba comprar.

Llenos de bolsas de ropas y con las bolsas de dinero un poco más vacías. Los cuatro se dirigieron a la Mansión Potter. Al ser la primera vez de todos, menos de Sirius. Quedó con Narcissa en aparecerse cada uno con uno de los chicos enfrente de la mansión, para evaluar si había alguna protección que Dumbledore hubiera puesto. Cuando los 4 aparecieron, estaban enfrente de unas puertas de hierro enormes, que daban a un jardín igual de impresionante, pero no se veía ninguna mansión

-. Esta es la entrada – dijo Sirius

-. ¿Y la casa? – preguntó Harry

-. ¿No la conociste? – preguntó Sirius, a lo que Harry negaba enérgicamente – No es visible desde aquí, tus tatarabuelos o bisabuelos, no recuerdo quién. Eran muy privados, pusieron un hechizo anti-muggles pero si algún mago o bruja pasaba, no querían que se les vieran, por eso el terreno es tan grande

-. ¿Entramos y ya está? – preguntó Ginny

-. No soy un rompe maldiciones, por lo que no soy experto, pero sé que Dumbledore no es tonto. Y con el primero a la vuelta de la esquina, no quiero darle motivos para que regrese un día antes – dijo Sirius

-. Las rejas tienen un brillo – comentó Harry. A lo que Sirius se giró para mirarle

-. ¿Qué quieres decir? Yo no veo nada – dijo Sirius

-. Digo eso, que las rejas y la puerta brillan, creo que es un hechizo

-. ¡Harry!, eso es – comentó Ginny – yo veo el áurea de las personas, tu puedes ver los hechizos en los objetos, por eso no veías nada en La Madriguera

-. Vuestro vínculo – dijo Narcissa – claro, ya lo dijo Molly. A parte de ese matrimonio mágico os da ciertas habilidades

-. Pues muy bien – refunfuño Sirius - ¿Y ahora cómo entramos? – apartando por el momento el lío del vínculo

-. ¡Harry! El elfo de la mansión, el que Dumbledore no quería que hablara contigo ¿te acuerdas?

-. ¡Aggg! Es verdad, ¿cómo se llamaba?

-. ¿El elfo de la Mansión? – preguntó Sirius - ¿aún vive? Ya era mayor cuando estuve aquí. Habláis de Max

-. Sí – dijo Harry emocionado - ¡Max! – y se escuchó un pop detrás de ellos

-. Amo Harry, Max lleva mucho tiempo esperando a que le llame

-. Gracias Max, pero por favor, llámame Harry, nada de amo

-. Max, hará lo que el amo Harry diga – y Sirius se reía detrás de él

-. Max, necesitamos tu ayuda. Queremos empezar a vivir aquí – y el elfo empezó a dar brinquitos de emoción – pero creemos que ciertas partes de la casa, como estas rejas y el portón están hechizadas ¿puedes ayudarnos?

-. Si amo, Max puede hacer eso. Max puede quitar todos los hechizos, para que el nuevo amo y su esposa vuelvan a su hogar y así puedan poner sus propios hechizos – y chasqueó los dedos

-. ¿Ya está? – dijo Sirius, a lo que Max asintió – Harry mira el portón y dinos lo que ves

-. Se ha ido, la luz se ha ido, ahora son unas simples rejas y un portón

-. Genial Max, muy bien hecho. ¿puedes llevarnos dentro y ahorrarnos el paseo? – preguntó Sirius. Max chasqueo los dedos, y aparecieron tres elfos más, cada elfo se puso al lado de un humano y desaparecieron hacia la Mansión


Hola

Espero que os guste cómo va la historia.

Cualquier comentario, idea, duda... lo que sea, será bienvenida