Capítulo VIII: Las aterradoras visiones de Eddy y su extraño comportamiento
El reloj había dado la una de la tarde para la pacífica comunidad de Peach Creek, en el vecindario lindero se podía apreciar que no había actividad alguna, los niños no se hallaban allí y en especial en aquella calle circular conocida como el "Cul-De-Sac", ya que era hora escolar, sin embargo, debido a un misterioso ataque contra las instalaciones junto a la posterior destrucción causada, llevó a que estos tuvieran que regresar a sus hogares hasta que las reparaciones terminara, cosa que llevaría unas cuantas semanas. Para esas horas ya deberían de haber llegado pero, todavía, estaba en calma aquel frente.
Sin embargo, aquella calma se vio interrumpida cuando un coche se detuvo en una de las casas cercanas. Su conductor apagó el motor, abrió la puerta y salió acompañado por sus acompañantes, llevando a un inconsciente Eddy en sus brazos con la ayuda de aquel muchacho de cabello negro.
- Ok, ¿dónde está su casa?.- Preguntó Mamoru a Serena, quien estaba verificando aquella dirección del domicilio en los documentos del joven.- Mis brazos ya me están doliendo un poco.
Serena, acompañada por Rei, leía lo que decía aquella tarjeta de identidad hasta que dio con lo que buscaban.
- Él vive...- Se detuvo y apuntó con su mano derecha.- Justo allí, en esa casa.
- Bien.- Dijo Rei y les fue fácil avanzar hasta allí además de encontrar la llave en los bolsillos de aquel chico, pudiendo ingresar en el domicilio por la puerta principal.
Justo para esos mismos instantes, Doble D, Ami, Rolf, Ed, Hotaru, Makoto y Setsuna habían llegado al barrio y cuando el fan de la Ciencia Ficción se percató de que la puerta del domicilio de su amigo se hallaba medio abierta.
- Doble D, mira, allí.- Señaló aquel extraño cambio en donde vivía Eddy. También Ami, Rolf, Makoto, Hotaru y Setsuna para ver esa situación.
- Curioso.- El chico del gorro negro se llevó las manos a su mentón.- Eddy nunca deja abierta la puerta de su domicilio.
- Rolf sospecha de que algo está pasando allí.- Advirtió el extranjero con tono serio.
- Estoy con él. Deberíamos ir a ver.- Se sumó Ami frente al problema que tenían.
Caminaron, cruzaron la calle y entraron en el domicilio de Eddy, abriendo aquella puerta y grande fue su sorpresa cuando, en el interior del mismo, se encontraron con Kevin, Nazz, Jimmy, Sarah, Johnny, Tablón, Minako, Artemis y Luna, quienes habían llegado hacía poco tiempo al vecindario.
- Oh genial.- Bufó Kevin, mirando hacia el techo.- Los tontos han hecho algo.- Dijo con un tono irritado pero aquello fue cambiado por Minako, quien se puso de pie y miró a sus amigas que estaban sanas y salvas.
- ¡Ami, Hotaru, Makoto, Setsuna!.- Exclamó la rubia con emoción, unas lágrimas en sus ojos y con ello corrió para abrazarlas a las cuatro, llevando a que el resto alzara una ceja, sorprendidos por esa escena.
- ¿Se conocen?.- Preguntó Johnny ante lo cual Minako se volteó y le sonrió con tranquilidad.
- Por supuesto.- Respondió tranquilamente.- No hay de qué preocuparse, por lo que el resto del grupo se presentó.
Subconsciente de Eddy:
¿Dónde estaba? ¿Por qué todo era gris, casi plateado?. Un frío atroz, inexplicable, ni siquiera los duros Inviernos de Peach Creek se podían comparar con aquellas gélidas temperaturas que azotaban todo a su paso. Las piedras y montañas eran las únicas que podían "atestiguar" el poder de la Naturaleza junto a los vientos y la nieve. Miraba por doquier, caminaba pero él no lo podía sentir aquello. ¿Acaso estaba muerto? ¿Había fallecido producto del impacto que produjo ese auto contra él?.
Caminaba por esos páramos desérticos y fríos después de haber salido de esa Oscuridad que le rodeaba.
- ¡Ed, Doble D! ¡¿Dónde están, amigos?!.- Los llamaba pero el viento aullante y gélido le impedía que llegaran sus pedidos de ayuda hasta sus amigos.- ¿Qué estoy haciendo aquí?. Un momento pero...¡pero si es el Polo Norte! ¡¿Qué rayos es todo esto?!.- Quiso saber, asombrado por lo que estaba ocurriendo hasta que, a unos pocos metros de su posición actual, oyó a dos chicas que hablaban entre ellas.
Llevaban uniformes marineras de colores distintos y parecía que habían vivido una cruenta batalla debido al estado emocional de la primera, quien era una chica rubia mientras que la otra, de largos cabellos negros medianoche trataba de animarla, por lo que Eddy fue hasta ellas para ver si podían ayudarle.
- Sailor Moon...Creo que deberás enfrentarte a la Reina Beryl tu sola.- Le dijo su amiga con seriedad, mientras que el chico corría a más no poder para alcanzarlas.
- ¿Q...Qué...Qué estas diciendo, Sailor Mars? ¡¿Acaso piensas en abandonarme?!.- Le cuestionó la rubia a la otra.
- No...- Respondió la peli negra medianoche con unas lágrimas en los ojos y miró hacia el frente.- Pero las "Doom and Gloom Girls" son muy poderosas para mí.
- ¡P...Podemos con ellas, juntas, no tienes por qué enfrentarlas tú sola!.- Le rogó, tomando de sus manos y llorando a más no poder aquella chica llamada Sailor Moon, mientras que aquellas enemigas estaban listas para el combate.
- Es tiempo que me dejes ir, Sailor Moon.- Sostuvo Sailor Mars, saliendo de aquel agarre de las manos de la joven, partiendo hacia el frente.
- ¡Oh no! ¡Espera! ¡No quiero que lo hagas! ¡No tienes por qué protegerme!.- Pidió, yendo hacia ella pero su amiga estaba más que lista para dar todo por esa causa que tenían consigo todas ellas.
- Claro que sí.- Respondió la peli negra con determinación.- Protegerte a ti y al Cristal es mi misión. Todo por la Princesa que eres tú.- Señaló, volteándose, haciendo aquel gesto con la mano, formando con dos de sus dedos la "V" de la victoria y de ahí partió, con una sonrisa en el rostro, para plantarles cara a las "Doom and Gloom Girls", quienes eran pocas de lo que, hasta hace unos minutos atrás, eran una auténtica "Fuerza de Élite" enviada por la Reina Beryl para acabar con las intrusas.- ¡Ya lo verán ustedes que no pueden meterse con el Fuego!.- Bramó, decidida y preparada para el combate.
Eddy la vio partir, sus sueños parecían estar "transmitiéndole un mensaje" sobre lo que estaba ocurriendo en esas tierras heladas del Polo Norte. Mientras tanto, Sailor Mars inició su carga contra las "Doom and Gloom Girls", siendo dos las últimas, ya que el resto de aquel "Escuadrón" enemigo había caído en batalla contra las otras "Sailor Scouts", quienes dieron sus vidas por la Princesa. La chica de largos cabellos negros medianoche había trazado un ataque contra las oponentes pero estas, burlándose de ella, consiguieron evadirlo y de ahí se produjo un misterioso temblor.
Desde el suelo, presa del asombro, la muchacha pudo ver, aterrada, como una enorme montaña iba surgiendo y abría sus "fauces", tragándose a la chica, quien gritó del terror, de un solo bocado.
- ¡SANTO DIOS, ESA MONTAÑA SE LA COMIÓ!.- Gritó Eddy, horrorizado, sintiendo una feroz impotencia y bronca contra sí por no poder hacer nada.
- ¡NO! ¡SAILOR MARS!.- Corrió Sailor Moon para ayudarla, mientras que las dos rivales sobrevolaban aquella formación, riéndose y burlándose del destino de ella. Sin embargo, ellas desconocían, completamente que, en una fracción de segundos, la joven no iba a dar su brazo a torcer tan fácilmente. La montaña misma estalló por los aires, haciendo volar escombros por doquier, tomando desprevenidas a las dos chicas, mientras que emergía la presa.
- ¡Grrr, pagarás por esto!.- Juraron las enemigas, volando en picada y listas para atacarla.
- ¡"MARS FIRE...SOUL"!.- Lanzó ella su ofensiva, canalizando y disparando una esfera de Fuego que se dirigió, de lleno, contra las dos oponentes, quienes fueron alcanzadas y reducidas a cenizas, gritando de la desesperación.
La lucha había terminado, las dos últimas "Doom and Gloom Girls" habían sido destruidas. Un silencio profundo se hizo presente por los alrededores, mientras que Sailor Mars caía de rodillas contra el suelo, sobre la base de esa montaña, cosa que impulsó a Eddy para ayudarla, socorrerla, así que llegó hasta donde estaba, tomándola con suavidad para darle una mano.
- Dios Mío...¿Estás bien?.- Preguntó el chico con preocupación, por primera vez, en su voz y ella abrió los ojos para verlo.
- ¿Q...Quién eres? ¿Quién está ahí?- Quiso saber la chica, abriendo sus orbes violetas, buscando a la persona que le hablaba y hallándose sumamente herida pero mostrándose tranquila, a pesar de estar en las garras de la Muerte.
- N...No...No te preocupes. Todo estará bien.- Eddy sabía que si aquello era un sueño o no, tenía que hacer algo por esa persona. No la podía abandonar como si nada.- Y...Yo te sacaré de esta montaña espeluznante.
- G...Gracias...q...quien quiera que seas...pero ya debo irme de este lugar...para siempre...- Le agradeció Sailor Mars en aquel momento, quien se fue poniendo pálida como un fantasma.- Pero...te lo agradezco...por su amabilidad...como siempre has sido.- Susurró, acarició el rostro de Eddy y, finalmente, fue dejando de respirar, lentamente.
- ¡SAILOR MARS!.- Llegó la rubia hasta donde ella estaba, siendo escuchada por Eddy.
- Nos volveremos a ver de nuevo, Cabeza Hueca...Ve y dale una merecida lección a la Reina Beryl.- La voz de aquella chica se fue haciendo más débil.- Y gracias por tu noble acto de servicio y ayuda...Mi Caballero.- Agradeció la joven, muriendo en paz allí.
Sailor Mars había caído en combate, el dolor de su amiga rubia repercutió por todas las tierras gélidas del Polo Norte, al igual que el sacrificio de sus demás Camaradas que dieron todo por ella. Las lágrimas de la chica cayeron contra el suelo, mientras que Eddy sentía un profundo dolor en su corazón y alma. Se culpaba así mismo de no haber podido ayudarla, de no haber cumplido con su misión. Sus piernas le fallaron y terminó cayendo, justo donde yacía Sailor Mars y permaneció a su lado como un fiel Caballero.
Fuera del subconsciente de Eddy:
- ¡Ahhhhh!.- Eddy se había despertado, finalmente, lanzando un grito que se hizo sentir por todo el sitio.- El sudor perlaba su frente, frío y abundante, aquel sueño parecía tan real pero, al abrir los ojos, se dio cuenta de que estaba en su casa.- ¿Q...Qué diablos fue lo que pasó?.- Miró a su alrededor: Estaba en su habitación.- Espera un minuto...¿Cómo llegué a mi casa?. Pensé que estaba yendo hacia...- Se detuvo un momento, llevó una mano contra su cabeza y de ahí se giró para ver su reloj de pared: Éste marcó las 8 de la noche y de ahí también recordó lo que había ocurrido horas antes.- Ohh, ¡ya lo recuerdo! ¡Esa chica! ¡¿Qué habrá...?!.- No tuvo tiempo para completar su oración, ya que, desde el pasillo, escuchó pasos que iban hacia él.
La puerta se abrió y pudo ver a Doble D y Ed entrar allí.
- ¿Eddy? ¡Eddy, estás despierto!.- Se alegró su amigo.
- ¡Eddy! ¡Abrazo! ¡Nos tenías preocupados, amigo! ¡¿Estás bien?! ¡¿Te duele algo?! ¡¿Está tu cerebro en su posición normal?! ¡¿Por qué te estás poniendo azul?!.- Exclamó Ed al darle uno de sus abrazos, llevando a que el chico de baja estatura no pudiera responder.
- ¡Ed, por el amor de Dios! ¡Lo estás asfixiando!.- Alertó el otro al segundo, quien lo soltó, inmediatamente ante las órdenes del otro.
- Oh, ups, jeje, perdón, Eddy.- Se disculpó y después de que su amigo recuperara el color natural que tenía, éste les dirigió la mirada.
- Sí, sí, lo que digas, Ed, todo bien pero ya está: No pasa nada. Tranquilo.- Llevó Eddy la calma mientras que se lo notaba un poco cambiado en su forma de ser, a pesar de que nunca había tenido una cosa así en su vida, cosa que llamó la atención de Doble D.
- ¡Oh, sí, es cierto!. Eddy, ¿a qué no adivinas qué pasó?.- Se acercó el muchacho hacia él, con las manos juntas y un tono de voz tranquilo, llevando a que el otro alzara una ceja.- Ami encontró a sus amigas. Todos están reunidos aquí.
- ¿Y?.- Preguntó él, todavía confundido.
- Lo que quiero decir es que, si no estoy equivocado, es que una de ellas es la chica que tú salvaste este mediodía de ser atropellada.- Explicó el otro, llevando a que el chico de baja estatura se quedara helado.
- ¿Qu...Qué...Qué es lo dices?.- Preguntó y de ahí vinieron una serie de imágenes de aquellos momentos a su mente, en especial de esa chica llamada Sailor Mars muriendo en sus brazos, en medio de esas gélidas tierras del Polo Norte y esos ojos que se le quedaron grabados en su mente. Eran los mismos de aquella joven que había salvado hacia poco.
- ¿En dónde está?.- Ordenó saber éste a sus dos amigos, tomándolos por sorpresa.
- Bueno, se encuentra reunida con las demás en tu living.- Respondió Doble D con cierto tono de asombrado pero no pudo seguir, ya que Eddy pegó un salto de la cama, corrió hacia la puerta y al abrirla pudo verla.- "Qué extraño. ¿Por qué se deberá este extraño comportamiento en Eddy?".- Se preguntó y de ahí giró la vista hacia el otro.- Ven, Ed, vayamos a ver qué pasa con nuestro amigo.
- ¡A la orden, Capitán!.- Acató éste, haciendo la venia militar y siguieron el rastro del chico hasta que lo encontraron oculto tras las paredes, espiando la reunión de aquellas chicas.
- Por aquí, Doble D.- Llamó Eddy desde su escondite.
- Eddy, ¿qué es lo que pasa?. Te noto muy raro últimamente.- Alegó su amigo, preocupado.
- ¿Qué?. Yo...Yo no estoy haciendo nada malo.- Se defendió éste, sudando frío.
- Nadie dijo que hiciste nada malo. ¿Por qué no vas allí y conoces a las amigas de Ami?.- Sugirió el intelectual para que su amigo no fuera un malagradecido.
- ¡¿Y...Y si no quiero?!.- Cuestionó el muchacho de baja estatura.
- ¡Boing! ¡Tengo una idea!.- Anunció Ed, llevando a que los otros dos lo miraran y un par de segundos después, él entraba en el living de aquel domicilio con Eddy en sus brazos, exponiéndolo ante todos los allí presentes.
- ¡¿Qué haces?! ¡Bájame, Ed, bájame, te lo ordeno!.- Le ordenaba Eddy a toda voz pero era en vano.- ¡Bájame, tonto o ya verás mañana!.
- ¡Entendido, Eddy!.- Acató el fan de la Ciencia Ficción, soltándolo y cayendo éste contra el suelo, quedando atontado por unos segundos. Se levantó, mareado, mirando a los presentes. Allí se encontraban Ami, Johnny, Tablón, Rolf, Sarah y Jimmy, mientras que Nazz y Kevin se hallaban en otro de los sillones pero el resto era gente que Eddy no conocía.
Por su parte, aquella chica que él había salvado lo miró preocupada al verlo en ese estado.
- ¿Te sientes bien?.- Preguntó la citada a él. Eddy sintió un nudo en la garganta al oír su voz y los recuerdos que le florecían en su mente.
- S...Sí, estoy bien.- Respondió, todavía mareado pero llamando la atención de todos los presentes en la sala, mientras que la chica soltaba un suspiro de alivio.
- Menos mal, no queríamos que murieras después de tu acto que hiciste por mí- Le agradeció-. Por cierto, ¿tu nombre es Eddy? ¿No es así?.- Quiso saber ella.
- S...Sí...Ese es mi nombre.- El pobre intentaba controlar sus nervios pero le costaba y mucho.- ¿Y el tuyo?.
- Oh, mucho gusto, yo soy Rei.- Saludó ella con una sonrisa.
Una vez que todo se hubiera estabilizado, fue Doble D el que comenzó a hablarles a todos ellos, después de que Mamoru y el resto se presentaran ante los chicos de aquel vecindario americano.
- Ok, en vista de que así están las cosas: Tenemos a Ami quedándose en mi casa, Usagi/Serena y Mamoru en la de Ed y Sarah, Setsuna y Hotaru con Rolf, Johnny con Minako y Makoto con Jimmy. Parece que eso es todo.- Anunció tras ver que cada quien tenía un techo donde pasar la noche.
- Espera, ¿y yo? ¿No queda algún sitio libre para mí?.- Intervino Rei, llevando a que Doble D negara con la cabeza y pusiera una expresión triste, como si se estuviera disculpando por fallarle.
- Me temo que todos están ocupados, Rei.- Le dio a conocer aquella verdad, por lo que la chica, cerrando los ojos y lanzando un suspiro, se puso de pie.
- En vista de las circunstancias, es una lástima pero descuiden, quizás halle algún hotel donde...- En aquel momento, cuando se levantó y estaba por dirigirse hacia la puerta, como impulsado por alguna clase de "Magia", Eddy la detuvo.
- ¡Espera!.- Aquel tono de voz, casi como si tuviera miedo o que temiera por ella, la detuvo.- No tienes por qué irte, Rei. Puedes quedarte aquí, en mi cuarto.- Al decir esa parte, todos se quedaron sorprendidos, incluso Kevin, cosa que Eddy se giró para aclarar las cosas.- Pero no es lo que piensan. Ella puede dormir en mi cuarto y yo en el sillón de aquí.- Dio a conocer esa información, por lo que la joven se dio medio vuelta.
- ¿En serio? ¿No es mucha molestia?.- Preguntó la joven y él negó con la cabeza.- ¡Muchísimas gracias, Eddy!.- Le agradeció la nipona, cosa que ese extraño comportamiento llegó hasta los oídos y ojos de Jimmy y Sarah.
- ¿Por qué es tan bueno con ella?.- Preguntó el albino con asombro, susurrando a su mejor amiga.
- Yo creo que él le gusta a Rei.- Respondió Sarah ante esa interrogante.
- ¿Tú...Tú crees?.- El chico no podía dar pie con bola ante aquel asombro, mientras que la hermana menor de Ed asentía con la cabeza.
- Así lo pienso.- Confirmó Sarah sus palabras y versiones.
- Eddy, lo que has hecho es de lo más noble y caballeresco de tu parte.- Le felicitó Doble D a su amigo, quien sentía que sus mejillas estaban a punto de volverse carmesí y su corazón latía sin parar. En ese momento, Ed también se sumó a las preguntas.
- Es increíble que esta sea la razón por el extraño comportamiento de Eddy, Doble D.- Susurró el fan de la Ciencia Ficción al oído de su amigo.
- En efecto, lo es.- Señaló el otro, mientras que Mamoru se ponía de pie.
- Les pido, antes que nada, disculpas pero me gustaría hablar, tanto Serena y y con nuestras amigas de un asunto privado.- Habló el peli negro con educación en su voz.
- Ummm, claro, no hay problema. Adelante.- Se retiraron los chicos del "Cul-De-Sac" de allí, permitiendo que la reunión se pudiera llevar a cabo sin problemas.
Mientras tanto, Johnny, Tablón y Rolf miraron aquellos acontecimientos que estaba teniendo Eddy.
- "Sus recuerdos están empezando a emerger, a despertar. Esto ya me lo veía venir".- Pensó el extranjero con respecto al chico así como también con Johnny.
Una vez que la reunión terminó, habiéndose llevado a cabo en la cocina, cada quien fue con sus parejas para ir a las casas.
- Bien, será mejor que nos retiremos a descansar.- Anunciaron Mamoru, Serena y las demás, quedando, únicamente, Eddy con Rei.
- Entonces, ¿tu habitación es por aquí?.- Preguntó la peli negra medianoche al chico de baja estatura, quien la estaba guiando por el pasillo hasta alcanzar dicha zona.
- Sí, justo aquí.- Respondió el joven, abriendo la puerta y revelando el interior de aquel lugar donde se hospedaría ella.
- Te lo agradezco un montón, Eddy. En serio.- Dijo Rei a él, quien miraba para el suelo, no podía emitir una sola palabra por lo hermosa que era pero, además del tema estético, también estaban esas memorias, esos recuerdos de lo ocurrido en el Polo Norte. Él, por unos pocos segundos, levantó la cabeza y la observó.- Bueno, será mejor que me vaya a dormir. Que tengas buenas noches, Eddy.
- Espera.- Le detuvo él, mirándola a los ojos.- No tienes por qué agradecérmelo.- Dijo, ella le sonrió y con ello él se dio la vuelta.- B...Buenas noches, Rei. Que duermas bien.- Deseó y se fue de allí.
Una vez que Eddy se fue, cerrando la puerta y oyendo que sus pasos se hacían más lejanos, la chica comenzó a cambiarse y de ahí se fue a dormir, abriendo la cama y metiéndose en ella. Cubriéndose con las sábanas, dejando que el sueño la dominara y se durmiera.
Mientras tanto, Eddy se hallaba en el living principal de su casa, sus padres no iban a volver por unos meses, así que tenía que arreglárselas por su cuenta. Y mientras que miraba al techo, ni siquiera había tenido ganas de mirar algo en la televisión, buscar una película, lo que fuera para que le ayudara a despejar su mente, éste se sintió un tanto preocupado, intranquilo, por lo que se puso de pie y fue a verla. Tenía que cerciorarse de que todo estuviera bien.
Procedió con ponerse de pie y caminar por el pasillo hasta su habitación. Estaba por mover la puerta corrediza cuando, de golpe, una imagen le asaltó los pensamientos.
¿Qué era todo ello? ¿De qué se trataba el asunto?. Cuando él abrió los ojos, se encontró con Rei pero lucía completamente diferente a la de hacía unas pocas horas: Llevaba un vestido largo de color rojo carmesí con tirantes abullonados. Le llegaba hasta los tobillos. Estaba tumbada en una elegante cama de satén rojo; presumiblemente durmiendo por alguna razón. Sentado a su lado, en una silla cerca de la cama, había un chico de su edad. Se parecía demasiado a Eddy. Daba mucho miedo.
Todo en este chico parecía igual; incluso su altura y su peinado de tres cabellos azul oscuro. Lo único que era diferente de él era su ropa. Por una razón desconocida por ahora, tenía una espada en su cinturón.
Pronto, la chica que parecía Rei empezó a despertarse, revelando sus brillantes orbes violetas, esto llamó la atención del chico que parecía Eddy.
- ¿Q...Que...paso?.- La parecida a Rei dijo débilmente mientras se agarraba el hombro izquierdo con dolor.
Hey, tómatelo con calma, Princesa Rei.- Afirmó con ligera preocupación el que parecía Eddy. Su voz era la misma que tenía ahora, lo que demostraba que lo que estaba viendo era a sí mismo.
La Princesa Rei lo miró con sorpresa.
- Eddy... ¿Qué ha pasado? ¿Dónde está el Príncipe Russo?.
Eddy miró a la Princesa con lástima.
- No te acuerdas, ¿verdad?.- Le lanzó esa pregunta a ella.
- ¿Recordar qué?.- Quiso saber la joven, mientras que él tomaba un profundo respiro y luego suspiraba.
- Russo te atacó hace dos días atrás.- Le empezó a explicar él con tono amargo por lo ocurrido.- Cuando el Rey Ares lo arrestó por "Alta Traición" y el asesinato de la Princesa Layla, él dijo "si no la puedo tener a ella, nadie la tendrá".- Rei se quedó helada, en shock al oír aquellos relatos.
- A...Ahora lo comienzo a recordar. Él decía que estaba enamorado de mí, para ser su novia pero yo lo rechacé y él...
- ¿Te atacó?.-
- Sí, eso es lo que hizo.
- Ese maldito.- El chico se puso serio y frío con respecto a lo ocurrido.- Solo porque él es el Príncipe de Phobos no significa que pueda...- Hizo una pausa y cerró los ojos.- él pueda matarte.- Finalizó con dolor en su espíritu, mientras que ella lanzaba un suspiro de tristeza.
- Y no solo eso recuerdo, también me vienen a la mente el haberte visto a ti y a otros que estaban discutiendo con Russo cuando yo caí inconsciente.- En ese momento, sus ojos se abrieron bien grandes al recordar ese momento.- Ahora que lo pienso: ¿Qué hacías en los Jardines del Palacio esa noche tan tarde?.- Preguntó, llevando a que Eddy se quedara sorprendido.
- Oh...Yo...Bueno...Yo estaba caminando por ahí...cuando los escuché discutir a los dos.- Dio a conocer esa parte de la historia.
- ¿En serio?.- Quiso saber Rei con una mirada socarrona en su rostro.
- Sí.- Eddy asintió con tranquilidad.
Ambos permanecieron en silencio, mirándose el uno con la otra hasta que fue Rei quien destruyó esa calma.
- ¿Eddy?.- Llamó ella al joven.
- ¿Sí?.- Respondió éste a su voz.
- Hay algo que quiero decirte. Y...y es muy importante.- El chico comenzó a respirar profundo, se debía mantener en su posición, a la espera de aquellas palabras.
- ¿Eh? ¿Hay algún problema, Princesa?.- Preguntó, mirándola a los ojos.
Se tomó su tiempo con un profundo respiro, sintiendo que tenía que hacerlo. No podía dejarlo en la nada misma, debía sacarlo desde lo más profundo de su corazón.
- Eddy, necesito que me respondas a esta pregunta y quiero que me seas honesto.- Pidió, como "instrucciones a él, quien asintió en silencio, mientras que la peli negra medianoche se quedaba en silencio un rato antes de seguir.- ¿Tú...me gustas?
- Bueno, por supuesto que le gusto. Hemos sido amigos desde hace mucho tiempo, desde que era un niño. Pero ¿por qué lo pregunta?.- Dio a conocer su respuesta con sinceridad.
- ¡No, no es eso a lo que me refería!.- Señaló ella, moviendo sus manos con rubor en las mejillas y luego se calmó tras suspirar.- Lo que quiero decir es que...si tú gustas de mí. Si sientes algo por mí.
Aquella revelación fue más que suficiente para que todo su espíritu se encendiera como un fuego de artificio lanzado durante las Fiestas. No podía omitirlo ni ignorarlo, mientras que su rostro se iba volviendo de un color carmesí
- P...Por supuesto...Por supuesto que sí siento algo por ti, Rei...Desde siempre.- Fue su respuesta más sincera, llevando a que ella se sintiera contenta.
- ¡Oh...Eddy!.- Los ojos de ella se habían empezado a humedecer por las lágrimas.- ¡Estoy tan feliz!.- Exclamó, mientras que lo abrazaba con fuerza, llevando a que el chico se ruborizara cada vez más.
Ambos se gustaban, eran como dos gotas de agua. Dos almas diferentes pero con un lazo que nos unía desde tiempos inmemoriales y era el amor.
Se soltaron un poco, quedándose quietos, mirándolos a los ojos, violeta y azul y de ahí fueron acercándose, poco a poco, centímetro a centímetro hasta que, finalmente, dieron con su primer beso hasta que la falta de Oxígeno los llevó a que se separaran de ese momento tan romántico.
- Te amo, Eddy.- Confirmó Rei su amor hacia él.
- Y yo a ti, Rei.- Añadió el joven de baja estatura.
De ahí, ambos se abrazaron hasta que el tiempo fue dando paso a un nuevo día, con el Amanecer que iba filtrándose en las ventanas de aquella habitación del Palacio.
Al volver al Presente, Eddy estaba realmente confundido por lo que acababa de ver: ¿Había sido real todo eso? ¿O acaso era producto de su imaginación?. Parpadeó un par de veces cuando, al abrir la puerta, se quedó ruborizado cuando vio a Rei dormida.
- "¿Qué habrá sido todo eso? ¿Realmente...éramos ella y yo?.- Se preguntó pero, cuando la observó, sintió un sentimiento sumamente cálido en su corazón y alma.- "No, imposible. No puede ser".
Una vez que se cercioró de que ella estuviera bien, regresó al sofá para volver a descansar. Ya tendría tiempo para ir averiguando más con la llegada del nuevo día.
