DISCLAIMER: Los personajes de Gravity Falls no me pertenecen. Son propiedad de sus respectivos dueños y cualquier uso que se les dé aquí no busca remuneración alguna. Esta historia está escrita con fines lúdicos.
Capítulo 1: También los extraño
El autobús frenó y con ello desperté, tras limpiar mis lagañas y dar un largo bostezo noté que por fin habíamos llegado a la estación de camiones, ni siquiera recordaba en qué momento me había quedado dormido, estaba apreciando las afueras de Gravity Falls y de pronto…. Mabel continuaba dormida sobre mi hombre así que la moví para despertarla, pero no funcionó:
-Mabel, ¡despierta! -
-Jamás, ¡dormiré por siempre! - me contestó con los ojos aún cerrados.
-Niños, ¡Debo iniciar otro viaje! - nos llamó la atención el conductor exasperado.
Al ver que Mabel no reaccionaba, tome a Pato y lo acerque al rostro de mi gemela, el cerdito comenzó a lamer su mejilla izquierda produciéndole cosquillas, despertándola inmediatamente con una gran sonrisa. Sin embargo, su rostro adquirió una tonalidad gris cuando se percató que estábamos de vuelta en casa, no hacía falta que ella me dijera nada, yo pensaba lo mismo:
- ¡Vamos! - le dije tomándola de la mano.
Ambos cargamos nuestro equipaje y salimos del autobús en compañía de la mascota de mi hermana, los potentes rayos del Sol anunciando el amanecer nos deslumbraron tanto que tuvimos que cubrirnos con nuestros brazos, Mabel suspiraba con una gran nostalgia y no era para menos, no hacía tantas horas que habíamos partido de Gravity Falls y ya lo extrañábamos. Mabel fue la primera en ir corriendo a abrazar a mamá y papá, tomando a cada uno por el cuello con ayuda de sus brazos.
-Hola campeón- mencionó mi padre al verme.
-Mi pequeño, ¡ya es todo un hombrecito! - dijo mi madre tomándome de la mejilla.
-Seguramente deben tener hambre, ¿porque no vamos por unas hamburguesas? - sugirió mi padre.
-Si, Pato tiene mucha hambre- afirmó Mabel cargando a su cerdito.
-¿Ese animal es tuyo?, ¡creí que se quedaría en Gravity Falls!- dijo sorprendido mi padre.
-El tío Stan mencionó que el tuvo que aguantarlo todo el verano y que ahora ustedes también- conteste.
-Bueno, ya habrá tiempo de hablar- comentó mamá.
- ¿Verdad que puedo consérvalo papá?, ¿sí? -
Papa no parecía muy convencido de la idea, pero desde que tengo memoria jamás ha podido negarle algo a Mabel, después de todo ¡es la princesita de papá! Pedimos nuestras hamburguesas para llevar y por el camino aprecie de nuevo mi hogar, aunque ahora me sentía ajeno a él, como si mi lugar perteneciera a otro sitio, ¡la gente en California era muy normal para mi gusto ahora!
-Hey, Dipper, ¿tú crees que mamá y papá hayan arreglado ya sabes qué?- me preguntó con un susurro Mabel por temor a que nuestros padres la escucharan, aunque ambos estábamos en el asiento de atrás.
-Espero que si- le conteste sin mucha explicación.
Mabel sonrió ante mi respuesta y prosiguió a continuar escribiendo una carta para todos nuestros amigos de Gravity Falls, diciéndoles que habíamos llegado bien y esas cosas. Lo cierto es que algo en mi interior me decía que no me ilusionara de más, pero si algo había aprendido este verano era a ser más optimista ante la vida, total ¡nada podía ser peor que enfrentar a una especie de deidad que casi acaba con el mundo! ¿cierto? Llegamos a casa y tras lavarnos las manos procedimos a comer junto a nuestros padres, Mabel y Papá jugaban entre sí con la comida mientras que mamá y yo solo les reprochábamos con la mirada por su inmadurez.
-Bueno, hora de subir nuestro equipaje- comentó Mabel cargando su maleta tras acabar de comer.
-Oye princesita, espera un momento, hay algo que mamá y yo tenemos que decirles- mencionó mi padre.
Mabel me volteo a ver con miedo en sus ojos para luego tomar asiento de nuevo en la mesa, yo tarde un poco más en llegar, mis manos comenzaron a sudar frío y mi respiración se agitó un poco, había imaginado este momento cada día del verano antes de dormir, pero ahora, no lograba asimilarlo.
-Niños, su papá y yo los queremos mucho y quiero que sepan que nada de esto es su culpa, simplemente a veces la vida da giros, a veces buenos y otros no tanto, teníamos miedo a decirles, pero ahora que cumplieron 13 años creemos que es el momento oportuno para comentarles lo siguiente- mi madre hizo una pausa antes de proseguir, fueron unos segundos, pero para mí fue toda una eternidad al igual que para Mabel- su padre y yo estuvimos hablando durante el verano y…. debido a nuestros problemas creemos que lo mejor es el divorcio.
Divorcio, divorcio, divorcio…. esa palabra comenzó a retumbar en mi cabeza, pudiera haber caído un avión en ese instante y yo no lo hubiera notado, había tenido pesadillas al respecto, pero ninguna se acercaba al dolor que comenzaba a sentir, mi cuerpo se adormeció y solo fui sacado de mi transe cuando Mabel tomó mi mano derecha, voltee a mirarla y sus labios estaban temblando, además de que dos hilos de lágrimas comenzaron a salir de sus ojos.
-Ayer el juez nos declaró oficialmente divorciados y entre los acuerdos a los que llegamos hemos decidido que Mabel vendrá conmigo y tú hijo te quedarás con tu madre- mencionó mi padre.
¿Qué?, no felices con divorciarse pretendían que Mabel y yo nos… Mabel soltó mi mano y salió corriendo a nuestra habitación, mis padres intentaron detenerla, pero no lo lograron;
-Déjenme hablar con ella por favor- mencione mirando fijamente a mamá y papá, quienes asintieron levemente.
Subí las escaleras con dificultad, mis piernas temblaban y mis ojos picaban, entre a nuestra alcoba donde todo estaba oscuro y se escuchaba un lamento tenue, al acercarme, vi a mi hermana envuelta en su suéter de color morado:
- ¿Mabel? -
-Mabel no está aquí, ¡está en sueterlandia!-
Quería decirle algo, ¡lo que fuera para que se sintiera mejor!, odiaba verla llorando pero no sabía qué decir, no podía decirle que todo estaría bien porque ni yo mismo lo sabía. Me acerqué a ella y me senté a su lado, al instante ella me abrazó y comenzó a llorar en mi hombro:
-¡Nunca debimos abandonar Mabelandia!, ahora estaríamos todos juntos riendo sin importar el futuro- me comentó ella entre sollozos.
-Si fuera así muchos de los que amamos estarían sufriendo Mabel, gracias a que dejamos la fantasía impedimos el fin para todos-
- ¿Y qué hay de nosotros?, ¿era la única forma para derrotar a Bill?-
-Oye, ¡hicimos lo correcto! -
-La única razón por la que no aceptaste ser el aprendiz de Ford fue para que estuviéramos juntos y ahora ni siquiera eso podrá ser- rompió en llanto Mabel nuevamente.
-Yo te prometí que estaría contigo y lo estaremos, seguramente nos veremos los fines de semana y en las vacaciones-
-Solo quiero que todo sea como antes Dipper, ¿es mucho pedir que nuestra familia no se fragmente? -
No supe qué responderle, no podía engañarla, todo esto apestaba, es horrible cuando los padres se separan sin pensar en sus hijos, ¿por qué debería existir el matrimonio si también existe el divorcio? Solo pude continuar abrazándola, esperando que aquello sirviera como consuelo, en serio intenté ser fuerte, pero sin darme cuenta unas pequeñas gotitas comenzaron a salir de mis ojos mojando el cabello de Mabel. Permanecimos abrazados así por varios minutos, tal vez horas, hasta que el cansancio nos impidió continuar llorando.
-Oye, ¡sé que te animará! - comenté para después sacar el teléfono de Mabel.
-Ningún vídeo de gatitos podrá alegrarme Dipper- me contestó con un susurro débil.
-No, ¿por qué no le llamamos al tío Stan?, él y Ford deben estar a punto de partir rumbo al océano ártico, al menos podremos desearles un buen viaje-
-No lo sé Dipper….-
-Vamos hermanita, limpia esas lágrimas y marquémosles a ese par de ancianos-
Mabel fue al baño a lavarse la cara y después de un par de minutos iniciamos una videollamada a Gravity Falls. Sin embargo, lo primero que vimos fue al tío Ford con su cara incendiándose, seguramente para afeitarse:
-Hola niños, qué gusto de verlos- comentó el hombre de anteojos.
-Hola- dijimos Mabel y yo al mismo tiempo intentando hacer nuestra mejor sonrisa- ¿qué tal está todo por allá?
-Muy tranquilo, Stan le está dando a Soos consejos para administrar bien la cabaña del misterio antes de que partamos- en ese momento Ford apuntó la cámara hacia donde estaba Soos y Stan charlando.
-Y recuerda Soos, si el cliente no te pregunta por el precio antes de tomar el objeto, súbelo al triple- comentaba Stan antes de percatarse de la videollamada- Hola niños, ¿qué tal la aburrida California? - mencionó el anciano acercándose a la pantalla.
Ambos reímos por la actitud tan inusual de nuestro tío, ¡jamás aprendería!
-Hola Hermano- comentó Soos extendiendo su mano, quien portaba una ropa similar a la del tío Stan.
-Wow Soos, en verdad que te has convertido en el señor Misterio- señaló Mabel.
-Eso intentó, ¡aún tengo mucho que aprender! - contestó Soos rascando su nuca.
-Solo espero que no quiebre mi cabaña en nuestra ausencia- señaló Stan.
-Hola chicos- la voz de Wendy se hizo presente junto a su lindo rostro en la pantalla.
-Wendy, Hola- me apresuré a contestar- creí que ya estabas en la escuela.
-Así Es amigo, solo vine por mi liquidación- contestó la pelirroja.
- ¿Liquidación? - cuestionó asombrado Stan.
-En seguida te firmo el cheque Wendy- dijo Soos dirigiéndose al mostrador.
-Vuelve aquí - ordenó Stan mientras perseguía a Soos, lo cual provocó la risa de todos.
-Solo espero que Soos pueda atender la cabaña él sólo- mencionó Dipper.
-Yo no diría que estára tan solo-comentó Wendy mientras movía la cámara para señalar Melody y a Pacífica, quien se escondió en cuanto vio la cámara.
-Hola Melody- comentó alegre Mabel.
-Hola muñequita- contestó la novia de Soos con una sonrisa.
-Hola mi eneamiga favorita- se dirigió Mabel a Pacífica quien estaba abajo de una mesa.
- ¡Ah!, Hola montañeses, siento no haber podido despedirme de ustedes antes de que se fueran, pero asistimos a un importante evento en la Casa Blanca, ya saben, cosas de millonarios- contestó Pacífica mientras salía de su escondite, no sin antes darse un golpe en la cabeza con el respaldo de la mesa.
-Como digas, ¿y qué haces en la cabaña del misterio? - preguntó curiosa Mabel.
-Ah pues… ya saben, buscando alguna baratija inútil para regalársela a mi mayordomo por su cumpleaños-
-Pacífica, revise tu solicitud y creo que sí puedo darte el empleo de medio tiempo por las tardes- comentó Soos regresando tras darle su cheque a Wendy. Sus palabras parecieron conmocionar mucho a Pacífica, pues sus mejillas se tornaron tan sonrojadas que eran perceptibles a través de la pantalla del celular.
- ¿Trabajarás en la cabaña del misterio junto a Soos y Melody?, ¡Eso es fantástico!- dio un grito Mabel.
-Ya que papá tomó una serie de malas decisiones que nos costó mucho dinero, mamá insiste en que aprenda el valor de cada billete si quiero conservar todas mis seis tarjetas de crédito- contestó tras un largo suspiro Pacífica.
-Es la empleada perfecta; ambiciosa, tacaña, manipuladora y estafadora, estoy seguro que evitará que mi negocio se vaya a la quiebra con Soos a la cabeza- comentó Stan.
- ¿La gran Pacífica Noroeste vendiendo baratijas?, y yo que pensé que Bill era lo más extraño- comenté sin poder aguantar la risa.
- ¡Trágate tus palabras Pines o te demandaré!, recuerda que a pesar de todo mi papá sigue ganando en un día lo que tus padres no ganaran ni en 20 vidas juntas. Pronto recuperaremos la mansión- refunfuñó la rubia.
-De eso estoy hablando niña, la ambición es una virtud que todo exitoso debe tener- comentó Stan.
-Bueno basta de tonterías, cuéntenos ¿qué tal ustedes?, espero que sus padres no hayan tenido problemas en aceptar a Pato- comentó Ford.
-No, papá no pudo rechazar la idea- contestó Dipper cambiando un poco su expresión.
-Eso es genial chicos- contestó Wendy.
-Pues por la expresión de Mabel pareciera que ya hicieron carnitas al dichoso Pato- señaló Pacífica.
Ante el comentario, Mabel salió de ahí corriendo, algo que preocupó a todos y por lo que Wendy golpeó en el brazo a Pacífica.
-Mabel ¿está bien? - preguntó Soos preocupado.
-Si, es solo que Los extraña mucho y está sentimental- contestó Dipper fingiendo una sonrisa y evitando revelar la verdadera razón de la actitud de su hermana.
-Ya se nos ocurrirá algo para levantarle los ánimos- señaló Ford.
-Bueno, creo que debo ir a ver si está bien, luego les llamamos- dijo Dipper despidiéndose de todos.
-Adiós- dijeron todos a la par.
Tras colgar la llamada, fui a buscar a Mabel, quien estaba recostada en su cama observando la hoja de papel en la que todos nuestros amigos habían puesto sus firmas:
-Yo también los extraño-
- ¿Por qué se tuvieron que dar las cosas así Dipper?, tengo miedo, quisiera pintar mi mundo con acuarelas y encerrarme en el por qué no sé lo que nos espera-
-Sea lo que sea que pase Mabel, ¡te prometo que tú y yo jamás nos separaremos!, podremos vivir en casas diferentes pero seremos los mismos hermanos tan unidos que siempre fuimos en la escuela. No, es más, seremos todavía más unidos, ningún otro par de gemelos será tan unido como tú y como yo- le asegure secándole sus pequeñas lágrimas.
-¿Podemos dormir juntos?, ya sabes, ¿como cuando éramos más pequeños?-
-Solo si prometes no subir a Pato a la cama-
Ella hizo un pequeño puchero pero luego me sonrío, ambos nos preparamos para ir a dormir, Mabel empezó a roncar a los pocos segundos mientras que yo me quede viendo la tarjeta de todos nuestros amigos, un sentimiento de nostalgia no abandonaba mi mente, solo anhelaba el día de volver a ver a todos, incluso al molesto de Robbie, al tóxico de Gideon y a la fresa de Pacífica. Guardé la tarjeta en una de mis libretas y procedí a cerrar los ojos, por alguna razón, los músculos de mis brazos y piernas me dolían mucho y lo peor era que mañana tendríamos educación física, ¡feliz regreso a clases! (nótese el sarcasmo).
Continuará….
