El tiempo puede ser un perfecto hijo de puta.
Puede curar las heridas del pasado, puede alejar fantasmas pero también puede traerlos con más fuerza que nunca.
Creía que doce años serían suficientes para sanar esas heridas que la guerra dejó en mí.
Después de la batalla de Hogwarts en la que Potter venció al Señor Tenebroso y por fin nos liberó del yugo de su poder( porque a quién queremos engañar, ese bastardo no quería gloria para nadie más que para sí mismo y aunque padre(por decirle algo porque como padre no ejerció nunca) siempre lo apoyó, una parte interna de mi había dejado de creer en la idea de limpiar el mundo mágico cuando las órdenes venían de un mestizo) y no sólo eso, el horror que viví en esos años de adolescente…la culpa que sentí por no poder proteger a madre…
¿Cómo iba un niño de 16 años vencer y dar muerte a uno de los magos más poderosos como era Dumbledore?
Estaba claro que lo que quería de mi ese bastardo era que fracasase y así cobrarse con mi familia los errores de Lucius sumados a los míos…
Sí, fueron años muy duros y cuando todo pasó y tocó empezar de nuevo sentí alivio.
Gracias a Merlín, madre y yo pudimos salir bien parados(Lucius aún sigue en Azkaban y espero que se pudra allí por todo lo que nos hizo pasar).
Marcharnos a Francia fue decisión mía.
No soportaba tener que ver cómo todos nos señalaban.
No soportaba ver cómo el nuevo orden nos requisaba nuestras pertenencias y como madre lloraba día tras día al ser repudiada por las familias de sangre pura que se mantuvieron en terreno neutral en la guerra.
Esas que a pesar de no participar asistían a cada gala y cena que se celebrará en Malfoy Manor.
Pero lo peor era el circo que se montó en cada esquina del mundo mágico.
Halagando al trío dorado, al héroe nacional de Potter junto a sus amigos inseparables: Weasley y Granger.
Hermione Granger…la persona que más humillé en el colegio, la persona que más desprecio despertaba en mí después del Lord…
Se convirtió en heroína nacional, la chica dorada la llamaban en esos años.
Salía en todas las paginas de revistas y el profeta.
Hermione Granger estaba por todos lados, con su sonrisa de perfecta sabelotodo, la bruja más inteligente…la hija de muggles que venció junto a sus amigos al mago poderoso más grande de todos los tiempos…
No lo soportaba.
Solo pensar lo que me había tocado vivir a mí…como mi vida había pasado a ser un auténtico calvario.
Ni si quiera mi padrino pudo ayudarme. Él solo ayudó a Potter, el hijo de Lily…
Si alguien me hubiese tendido la mano en esos años…quizá todo hubiese sido diferente.
Pero nadie se preocupó de un chico de 16 años que pertenecía a la familia que alojaba al mismísimo Voldemort en su mansión.
Nadie se dio cuenta que solo era un niño que quería escapar de la pesadilla que vivía.
Pero todo eso es pasado ya.
Los años pasaron y poco a poco todas las heridas fueron sanándose; quizás no del todo, pero lo suficiente para hacer una vida normal lejos de Inglaterra.
Lo suficiente para madurar, crecer como persona y poder convertirme en lo que soy hoy, doce años después: un hombre fuerte, que ha sobrevivido a mucha mierda pero que sigue de pie.
Un hombre que ha encontrado su lugar en el mundo, con mucho esfuerzo y empezando desde cero.
Un hombre del que no queda nada de aquel chiquillo de 16 años que sólo quería impresionar a su padre y terminó siendo solo un peón más del tablero de ajedrez más horrible que se pudiese imaginar.
Un hombre que, después de doce años y de abandonar Inglaterra por no soportar la presión mediática del trío dorado…hoy vuelve a su hogar, a su país y al lugar donde todo en su vida comenzó a desmoronarse.
Y es por eso, que a pesar del tiempo que ha pasado, el volver a Hogwarts ha traído todos estos pensamientos a mi mente, el pasado ha irrumpido en mi vida de nuevo aunque esta vez, con menos intensidad.
Y aunque soy un hombre nuevo y fuerte, no puedo evitar sentir un poco de miedo; miedo a que esta estabilidad emocional que he logrado albergar durante estos años se resquebraje en cuanto ponga un pie en mi antiguo colegio; miedo a que al igual que una cebolla puede pudrirse lentamente casi sin darnos cuenta por una capa interna que está en mal estado…toda esta fachada se desmorone en cuanto vuelvan a abrirse las heridas de mi alma.
El tiempo siempre es la mejor cura.
Desde niña, siempre fui muy impaciente en que todo pasase muy deprisa.
Cuando recibí la carta de Hogwarts, estaba deseando que pasase el tiempo lo más rápido posible para conocer todo sobre ese fantástico mundo que se había abierto para mí.
Un mundo nuevo y desconocido para una hija de muggles.
Los años de colegio siempre quise que pasasen rápido para ver en qué podía llegar a convertirme y que futuro me deparaba. También he de reconocer que necesitaba que pasasen rápido para dejar atrás las humillaciones e insultos que recibía por ser hija de muggles.
Sobre todo, aquellos que provenían siempre de la misma persona que con solo llamarme sangre sucia podía romperme en mil pedazos.
Y cuando comenzó la guerra…deseé con todas mis fuerzas que todo terminase rápido, que pasase el tiempo tan veloz como si de una estrella fugaz se tratase.
Y cuando todo terminó y comenzó el acoso mediático hacia Harry,Ron y una servidora…nunca en mi vida quise que pasase todo tan rápido como en esa época ,ni siquiera quería recordar que había existido ese período.
Pero existió.
Perdimos mucho en esa guerra como suele pasar en todas las guerras.
Esa guerra dejó heridas tan profundas llevándose a tantos seres queridos…destruyó tantas cosas…pensar en felicidad era impensable.
Pero ahora, doce años después agradezco que el tiempo haya pasado lentamente. Estos años han sido como un bálsamo para las heridas que la comunidad mágica ha ido curando poco a poco.
Después de la fiebre hacia el trío dorado(como la prensa se empeñó en llamarnos) todo comenzó a venir despacio, lentamente.
Por fin podíamos respirar tranquilos y por primera vez en mi vida me lo tomé todo con calma. Apreciando cada pequeño detalle, viviendo cada momento como si fuese el último…disfrutando de mis amigos, mi familia y de mi misma.
Y esa filosofía fue la que me hizo tomar una de las decisiones más importantes de mi vida.
Necesitaba una vida dedicada a mi pasión, una vida dedicada al conocimiento e investigación y también quería transmitir mis conocimientos a futuras generaciones así que cuando nombraron a Minerva Mcgonagall directora de Hogwarts, no dude en ponerme en contacto con ella.
Harry y Ron fueron aceptados en la academia de Aurores pero yo ya había tenido demasiada acción en mi vida como para seguir en la lucha de perseguir magos criminales.
Así que hoy, doce años después de todo el horror que vivimos en este mismo lugar, puedo decir que este es mi hogar; que vivir y enseñar aquí me trae tanta calma y paz a mi vida que quisiera que el tiempo se detuviese para vivir eternamente está sensación de bienestar.
Y puedo decir, que volver a Hogwarts fue lo mejor que me pasó en mi vida. No hay nada ni nadie que se pueda comparar con el sentirme viva cada mañana cuando me despierto para dar clases en el que fue mi hogar durante tantos años, el lugar que una vez fue destruido pero que a base de esfuerzo, trabajo y cariño conseguimos levantar.
Y para no perder mi costumbre de honrar a Remus Lupin( una pequeña tradición que me he creado yo misma, pues así conocimos a Lupin sin saber si quiera lo importante que sería en nuestras vidas) me encuentro sentada en uno de los vagones del expreso de Hogwarts en el andén 9/ 3 cuartos como cada primero de septiembre para comenzar un nuevo año escolar.
Y me siento emocionada e ilusionada, porque cada nuevo comienzo de curso es como si un libro nuevo con las hojas en blanco se presentase para mí, esperando por ser escrito con los acontecimientos que viviremos este año en Hogwarts.
Y mi instinto me dice que este año va a ser muy especial.
N/A: ¡Hola a todos! Vengo con una nueva historia.
Ya sé que tengo que ponerme al día con Paréntesis y Alma y que aún me falta el epílogo de Destino pero no he podido evitar escribir hoy esto y darle forma a una idea que tenía en la cabeza así que espero que os guste.
Espero vuestros reviews con las primeras impresiones ;) Ya sabéis que ese es el motor de mis inspiraciones.
Un abrazo.
AniramSly.
