28 / 10 / 2024
Prompt: Anillos de promesa
Raspón
—Hola, Calipso, mi nombre es Rotom y te explicaré todo lo que necesitas para saber acerca de la nueva versión de la pokédex —la RotomDex pareció bastante animada mientras el chico de pelo rosado sujetaba una pokédex—. Con los últimos conocimientos en pokémon, la profesora Moon ha construido tres nuevas versiones de su primera pokédex, estas son capaces de identificar hasta más de mil pokémon, además de tener gadgets adicionales y…
—¡Hay más de mil! —interrumpió Calipso, sorprendido.
Moon no pudo evitar reír un poco, aun cuando su RotomDex se molestó, sintió un extraño deja-vu al recordar como la madre de Calipso, Rose, había interrumpido a la RotomDex hace veinticuatro años, tal vez algunas cosas nunca iban a cambiar.
—Eres demasiado parecido a tu madre, Calipso —rio Moon, acercándose.
—E igual de impertinente, Bzzt —agregó Rotom, molesto.
Moon terminó de darle la introducción para que usara su nueva pokédex. Con sus tres primeros holders ya lejos de las aventuras de la investigación, Moon debió darle entrada a tres jóvenes promesas que demostraran la valía suficiente para hacerlo. Ya había entregado una a la hija de la campeona de Sinnoh y el líder de Ciudad Corazón, y ahora seguía la hija de sus dos antiguos holders: Titán y Rose. La última pokédex sería destinada a una chica a la cual Calipso debía encontrar, en el enorme orfanato Berlitz, siendo esa su primera misión luego de agradecer a la profesora y salir junto a su Sneasel de Hisui, aún le costaba trabajo asimilar como los Pokémon de Hisui volvían a aparecer haber vuelto a la región.
Sun entró al instante que Calipso se fue. Con una sonrisa suave, miró como su esposa estirando su espalda y se dejó caer en el sillón del laboratorio, exhausta. Ambos se vieron con una mirada cálida y Sun fue y le dio un beso en la frente.
—¿Qué tal te fue con Calipso?
—Estuvo bien, es igual de hiperactivo que Rose, interrumpió a la RotomDex como ella —rio Moon.
—Bueno, de tal palo tal astilla, o eso dicen —Sun río igualmente, solo para después sentarse juntos a su esposa y abrazándola por la cintura. Moon de inmediato respondió tomándolo por los hombros y juntando sus rostros para darle un pequeño beso en los labios—. Amor
—¿Si, cariño?
—Ya estamos viejos.
Moon no pudo evitar fruncir el ceño, dándole un ligero golpecito en el estómago. Una risa divertida salió del rostro de Sun al ver a su esposa fingiendo molestia por el comentario.
—Viejo lo estarás tú, yo sigo en la plenitud de mi vida —dijo Moon con un fingido tono arrogante.
—Pero si tenemos la misma edad —agregó Sun, arqueando las cejas—. Rayos, las mujeres mayores son muy conflictivas.
—¿¡Mujer mayor!? —molesta, Moon de un salto subió arriba de Sun, tomándolo de la camisa— ¿Acaso una mujer mayor podría hacer esto?
Sus labios se juntaron de repente, fundiéndose de manera lenta. Sus labios se movían al son del latido de sus corazones, disfrutando del sabor del otro. Sus manos juguetonas poco a poco fueron recorriendo sus cuerpos, sintiendo un calor que les hizo sonrojarse, incluso cuando se separaron para tomar un poco de aire, mirándose con los ojos entrecerrados.
—Ra-rayos, como me encantan las milfs —dijo Sun con una sonrisita, provocando a Moon.
—Vuelve a decirme así y te castigaré a sentones —amenazó Moon de manera coqueta.
Ambos se vieron con una mirada cómplice, dispuestos a terminar su asunto en su habitación, después de todo Moon ya no recibiría más visitas ese día. Sin embargo, cuando ambos salían del laboratorio, en el pasillo se encontraron a su hija, Nova, junto a Woodlen.
Moon arqueó la ceja al verlos, en especial al verlos agarrados de las manos.
—Ma-mamá, papá —Nova parecía demasiado nerviosa, temblando.
—Oigan. ¿Qué hacen agarrados de la mano?, ni siquiera se les ocurra…
—¡No, no vaya a malinterpretarlo, señora Moon! —Woodlen dejó de agarrar la mano de su novia, agitando sus manos en el aire.
—¿Señora? ¿Dijiste señora? —Moon arqueó la ceja, mirándole de forma inquisitiva.
—¡No, no me refería a eso, solo…! —Woodlen sintió como los nervios se le subieron a la espalda, se sentía incómodo, asustado, al menos hasta que Nova volvió a tomarlo de la mano—. Lo que pasa es que, nosotros…
—Mamá, papá —Nova tragó saliva, necesitaba mantenerse firme, era su momento. Miró a sus padres con una mirada decidida, determinada, una forma en la que ambos no la habían visto desde hacía mucho tiempo—. Woodlen y yo viviremos juntos, nos iremos a Hoenn.
La noticia cayó como un balde de agua fría en el cuerpo de Moon. La mujer se quedó de piedra, en silencio, mirando de forma incrédula a su hija quién parecía asustada al ver que su madre no reaccionaba o decía algo, solo la miraba con ojos vacíos, intentando procesar la información. Nova, su pequeña hija, aquella que tanto cuidaba había decidido finalmente irse de sus brazos, alejarse con su pareja, no solo fuera de su casa, fuera de toda la región. La idea la tardó en procesar, aun cuando Sun, a sabiendas del momento incómodo, felicitó a su hija y les dio un fuerte abrazo. Su mente se quedó en bucle, repitiendo una y otra vez esa palabra: "Nova se va".
—¿Por qué? —fue lo único que escapó de sus labios cuando todos se le quedaron mirando. Sun arqueó la ceja, confundido, mientras que Nova lanzó un suspiro de derrota.
—Bueno, la verdad es que ya llevamos algo de tiempo y, bueno, quisimos dar el siguiente paso —admitió Nova, un poco sonrojada y acariciando su cabello—. Además… estamos comprometidos.
Nova mostró uno de sus dedos, mostrando un lindo anillo con un precioso diamante en su punta. Aunque era muy bello, Moon sintió que la segunda noticia no era más que un poderoso golpe a su psique. No supo cómo reaccionar, qué decir o qué hacer cuando Sun se acercó y los felicitó por la noticia. Se sentía pequeña, con cientos de emociones en su mente, entre la felicidad hasta el coraje y el miedo. Miró a su hija, su Nova, la miraba aún como una pequeña niña traviesa, y sabía que estaba mal, pero no podía evitar sentirse así, incapaz de decir algo más allá que unas palabras genéricas.
—Felicidades —dijo con un tono seco, sin emoción u odio, sin nada—. Debo irme, si me disculpan.
—Espera, amor…
Sun intentó detenerla, pero Moon volvió al laboratorio y se encerró por completo, ignorando los golpes en la puerta de su esposo que le pedía entrar. No quería ver a ninguno de ellos, quería estar sola con sus pensamientos, pensar con claridad, cualquier cosa que le hiciera sentir algo en concreto y no un maremoto de emociones que le impedía decidir entre sentarse, estar parada o arrojarse al suelo. Sun lo entendió, volteando a ver avergonzado a Nova y Moon.
—Peque, lo siento, tú madre…
—Sí, lo sé —Nova suspiró, volteando a ver a su padre con un rostro desanimado.
—Dale algo de tiempo —Sun se hundió de hombros antes de sonreír alegremente—. ¿Por qué mejor no me platican cómo fue? Quiero saberlo todo.
Sun trató de mantener la actitud positiva, seguido por Woodlen, pero Nova aunque sonrió ligeramente, se sentía mal por la reacción de su madre.
[...]
Había una forma en la que Moon lograba concentrarse, enfocar su mente, aun cuando todo el mundo le decía que no era la mejor forma. Fumó un poco de marihuana, el humo poco a poco fue subiendo y dispersándose por su laboratorio, relajando su cuerpo y haciéndole sentir como una pluma. Aunque su vista parecía nublada, aquello era más bien por el humo que por un estado alterado de conciencia, estado al que rara vez llegaba gracias a su resistencia.
La verdad era que comenzaba a sentir poco a poco mejor sus emociones, lo suficiente para entender el vacío en su pecho al terminar de contemplar la idea de estar sin Nova. Su niña había crecido, y aunque ya había pasado tanto tiempo, el miedo a que un día esa barrera blanca apareciera aún lo sentía, en especial cada que escuchaba un ruido brusco detrás de ella. Tenía pánico, pánico de que algo le pasara y ahora si no podría estar con ella, protegiéndola. Se sintió estúpida, estúpida por no poder ver a Nova como lo que era, una mujer de veinticuatro años que estaba a punto de vivir su vida, ¿por qué no la podía ver así?
Luego de acabar su primer cigarro, alguien entró a la habitación. Era Sun. El hombre se acercó a ella, tosiendo por el humo que se había propagado por todo el lugar.
—¿Cuál es la función principal del cito… cito… citocromo P450 en el metabolismo de los medicamentos? —Sun se trabó bastante al intentar preguntar la pregunta de seguridad que Moon le había dado para saber su estado.
—Los oxida en el hígado para facilitar su eliminación del cuerpo —respondió Moon con un tono desganado, aún estaba consciente de todo. Sun solo sonrió y se sentó junto a ella—. ¿Cómo está Nova?
—Está bien, ya sabe cómo es su madre —bromeó Sun ligeramente—. ¿Cómo estás tú?
—No lo sé… —Moon se quedó mirando al vacío, abrazando sus piernas— Tengo miedo de que algo le pase, Sun, no sé si estoy lista.
Sun solo asintió, abrazando a su esposa por los hombros y dándole un cálido beso. Sabía de su trauma, de cómo le afectaba el tener que separarse de su hija. Y aunque él ya sabía que ella estaba consciente de lo fuerte que era Nova, ese maldito trauma no le dejaba salir.
—Quiero ser la madre que quiere Nova, que la deje salir al mundo, que viva su vida y yo estar feliz con ello, pero… esa maldita barrera —reclamó con enojo—. Maldita sea la vez que pasamos por eso.
—Bueno, una vez me dijiste que la mejor forma de superar un trauma es enfrentándolo, ¿no? Diste un gran paso cuando la dejaste en Galar, o cuando la dejaste ir a Johto.
—Lo sé, pero esto es diferente… —Moon tragó saliva— Ella se va para siempre, jamás volverá y… me aterra.
Sun se quedó en silencio, observando un poco a su esposa y pensando que decir para hacerla sentir mejor. No encontró mucho, sabía cuánto le costaba luchar contra eso, solo podía intentar una última cosa. Se levantó y salió unos minutos hasta volver con un pequeño collar entre sus manos, collar que llevaba como dije un pequeño anillo desgastado.
—¿Lo recuerdas? —preguntó Sun, sentándose junto a ella.
—¿El anillo de Nova? —Moon metió su mano en su blusa, sacándolo— A diferencia de ti, yo siempre lo llevaba puesto.
—Oh que la, ese no es el punto, Moon —Sun fingió molestia, tomando el anillo—. ¿Recuerdas qué significa?
Claro que lo sabia, más claro que el agua. Unos anillos que Sun le había dado a los días que le avisaron que Rowan había dejado estipulado que ella sería su sucesora en Sinnoh. Cuando Moon se despidió de él, el chico se los regaló como una muestra de que, sin importar la distancia, estarían juntos el uno con el otro. Fue su único vínculo en los años donde estuvieron separados, hasta que se volvieron a encontrar en aquella batalla, y los anillos se conectaron, dándole un significado nuevo años después, cuando Moon salió embarazada.
—Esto simboliza que sin importar qué, siempre estaremos unidos —dijo Moon, sujetando el anillo—. Nova también tiene el suyo.
—Sí, nunca se lo ha quitado desde que se lo dimos —admitió Sun con una sonrisa—. Sabes que nunca dejaremos de amarla, y siempre estaremos ahí para ella.
—Lo sé, lo sé —Moon suspiró, mirando el anillo y probándoselo en el dedo—. Y aún así tengo miedo.
—Lo sé, tal vez llegó la hora de que tenga un tercer significado, ¿no?
Moon arqueó la ceja, confusa por aquellas palabras. De inmediato Sun sacó una caja con un cuarto anillo, uno que Moon entendió a quién debería ir dirigido.
—¿Es enserio? ¿A él? —preguntó Moon, arqueando la ceja.
—¿Acaso crees que no se lo merece? —Sun le interrogó con una mirada seria.
Moon suspiró. Temía admitir que, a pesar de su instinto protector, Woodlen había resultado ser un buen hombre, lo suficiente para soportar sus caprichos y desdenes. Tal vez era momento de dar el paso, aunque lo temiera, mirando de reojo el anillo y ocultándolo cuando escucharon que alguien llamaba a la puerta. Sun les dio la oportunidad de entrar, Nova y Woodlen se hicieron presentes entonces. Nova estaba con la mirada decaída, hundiéndose de hombros. Moon no pudo evitar sentirse culpable, levantándose de golpe.
—Nova… —Moon se acercó a su hija— Yo… lamento haber actuado así.
—Es-está bien, ma, sé qué es difícil para ti y…
—No me refiero a hora, me refiero a siempre —Moon tragó saliva, le costaba sacar lo que estaba a punto de decir—. Eres mi mayor tesoro en este mundo, y… solo quiero que seas feliz —Moon sonrió ligeramente, sujetando a su hija de los hombros—. Perdóname por ser tan sobreprotectora.
—Mamá… —Nova se quedó quieta por unos segundos hasta luego abrazarla con fuerza, hundiendo su rostro en su pecho como cuando era una niña— Solo querías que estuviera a salvo, y te lo agradezco.
Moon no pudo evitar llorar un poco al sentir el abrazo de su hija, sintiendo el cariño que ella aún le tenía. Seguía siendo ella, su niña, y la amaba como a nada en esta tierra, pero sabía que era hora de hacerlo, aunque le costara soltarla en ese abrazo.
—Estaré bien, te lo prometo —admitió Nova con una sonrisa—. Criaste a una chica muy fuerte e independiente, estaré a salvo, te lo prometo.
—Sé que lo estarás, amor, sé que lo estarás —Moon le dio un beso en la frente, con mucho cariño—. Quiero que seas muy feliz, y que vengan a visitarnos, ¿de acuerdo?
—Claro, siempre te llamaré —dijo Nova con una sonrisa.
—Y no se preocupe, seño… profesora Moon, yo me encargare de que la llame todos los días —dijo Woodlen con un tono optimista.
Aunque por acto reflejo Moon le lanzó una mirada penetrante, esta duro poco o nada, y fue reemplazada por una pequeña risa que sorprendió a todos. Luego de eso, Moon se acercó al desconcertado chico y sacó la caja.
—Woodlen, ¿prometes cuidar a mi hija y amarla por siempre? —preguntó, arqueando la ceja.
—S–si señora, digo, profesora —dijo Woodlen nervioso, con un fingido tono militar.
—Eso es todo lo que quería escuchar —admitió, alzando la caja—. Quiero que tengas esto, y que nunca lo pierdas —Moon sacó el anillo, poniéndolo en la mano de Woodlen.
Nova se acercó con curiosidad a ver el anillo, el cual era exactamente igual al suyo. Woodlen se quedó impresionado, mientras que Sun sonrió de manera victoriosa, acercándose a su esposa.
—Nuestra familia ha estado usando estos anillos desde hace tiempo —Sun alzó su anillo—. ¿Verdad, peque?
—S-sí —Nova mostró su mano, nervioso—. No esperaba qué…
—Bueno, puedes agradecer a tu padre —admitió Moon, mirando a los ojos sorprendido de Woodlen—. Quiero que tomes esto como una promesa, promete que cuidaras muy bien de mi hija, y sobre todo… que la harás muy feliz.
Woodlen tragó saliva, sosteniendo el anillo entre sus manos. Era la primera vez que Moon le hablaba de una forma tan… natural, calmada, como si aquel acto fuera, en realidad, un símbolo de que Moon finalmente lo aceptaba como parte de la familia. Miró a su prometida, sonriente, alegre de que finalmente su madre lo había aceptado, por lo que respondió con una sonrisa de oreja a oreja.
—Claro que lo hare, señora… profesora Moon.
Moon cerró los ojos, satisfecha de la respuesta.
—Solo llámame Moon, Woodlen —rio Moon, asintiendo.
—Cla-claro, Moon —Woodlen rio ligeramente, rascándose la nuca—. ¿Qué les parece si vamos a comer algo a Ciudad Jubileo? Yo invito.
—Joder, amo a este chico —gritó Sun, tomando a su esposa del hombro.
—Papá… no me avergüences con mi prometido.
—Perdón —Sun rio ligeramente—. Me parece perfecto, yo los llevo.
Y con eso dicho, los cuatro partieron a Ciudad Jubileo para comer algo. Moon no podía negar que aún había algo de miedo dentro de ella, pero estaba dispuesta a soportarlo, a ignorarlo, con tal de ver a su hija feliz, una felicidad que, inevitablemente, le hizo recordar a la suya cuando Sun le pidió que se casara con ella. Tomó la mano de su esposo, miró a su hija y a su prometido con esperanza y suspiró. Tal vez si podría superar su trauma después de todo.
Y bueno, con esto terminamos esta narrativa.
¿Qué tal les pareció este pequeño viaje de Sun y Moon como padres? La verdad me encariñe mucho con ellos, en especial Nova. Se que los fankids no son muy queridos por Fanfiction, pero en verdad aprecio a quienes se tomaron la molestía de seguir esta historia, la cual tecnicamente esta conectada con el Rey de Sinnoh, pero bueno, digamos que esa TimeLine es mi linea principal jaja.
Espero de corazón que les haya encantado este viaje uwu.
Agradecimientos la gente que comenta y deja sus follow, en especial al buen lector Nadaoriginal, de verdad que leer sus reacciones a estas historias me animan a seguir escribiendo uwu.
Y nada, a ver cuando vuelvo a escribir Delivery, la verdad era de mis OTP, pero fue muy rapidamente opacada por las otras, así que ahí veremos que onda xD. Recuerden seguir leyendo en general, que la literatura hace este mundo horrible un poco más tolerable uwu
