Corazón prohibido

Hola lectores, espero que estén bien. Hoy he regresado con una nueva historia, extrañaba

publicar algo nuevo.

A este shipp lo llevo pensando durante un tiempo sin atreverme a escribirla, pero ajustando

el

tema de la diferencia de edad (aquí

se llevarán diez años),

creo que se verían lindos

juntos,

Shun es mi

favorito y me encanta escribir sobre él.

Yuna a su vez me parece un

personaje interesante, atractivo para escribir algo sobre ella.

Esta historia es de contenido maduro,

con lemon puro y duro,

lo dejo aclarado para que

cada quién decida si lo lee o no.

En cuanto a los personajes de Saint

Seiya pertenecen a Masami

Kurumada y TOEI,

entendiendo a la serie original y spin off.

Corazón prohibido

Capítulo 1

Tú hombre, yo niña

Las estrellas iban cayendo con su magia habitual,

pero la diferencia radicaba en la

momentánea falta de interés de la adolescente hacia ese fenómeno estelar.

La lluvia de estrellas eran uno de los fenomenos mas bonitos para Yuna de Águila, quien

amaba los misterios del universo, la astrología y lo que tuviera que ver con eso.

Desde el

planetario de Saori

Kido la amazona estudiaba los movimientos de las estrellas,

descifrando los mensajes que pudiera extraer de ella. Ese era su don, y la adolescente, ya

de quince años, podía sacarle ventaja a cualquiera.

Pero esa noche no lograba concentrarse,

sus ojos y su

estaban sobre su tobillo,

que

exhibía la mordedura de una serpiente.

Había sobrevivido gracias a los cuidados del

caballero de Andrómeda, quien tambien era médico, un profesional

lleno de vocación que

ofrecia sus cuidados a todo aquel que lo necesitara.

Y Yuna había necesitado de sus conocimientos. Gracias a sus cuidados la rubia jovencita

se había curado.

Pero así

como el

veneno había frenado su curso,

el

deseo de que el

doctor se mantuviera a su lado no había cedido nunca.

Yuna amaba a Shun de Andrómeda, y se moría por gritarlo al mundo entero.

Lo único que

la detenía era la mirada del

médico, una mirada verde esmeralda que le revelaba que era

una niña para él. Su voz amable era un bálsamo para ella, hasta que le preguntaba por su

supuesto romance con Koga.

Había procurado desmentir ese tonto rumor que la vinculaba con su amigo, pero Shun le

sonreía, dando a entender que él compraba esa falsa historia de amor

adolescente.

- -No deberías sentirte incómoda, Yuna. Eres afortunada por poder amar, más a esta edad.

Nosotros no teníamos esa libertad.- le decía él, con la mirada llena de melancolía, tal

vez

añorando un amor perdido.

La amazona a duras penas se contenía para no declararle su amor

a ese hombre de

veinticinco años.

Solo deseaba decirle que todavía estaba a tiempo de vivir un gran amor,

sobre todo si le daba la oportunidad de corresponder a sus sentimientos.

Ella no entendía porque le costaba tanto disimular

cuanto le gustaba,

si

desde que lo

conoció disfrazó sus emociones con respeto y admiración.

El

pretendía ignorar

el

efecto que causaba en la chica,

y ajeno a eso tenía algunos

encuentros casuales,

sin poder

saciar

todo lo que llevaba por

dentro.

Con cada nueva

amante iba dejando atrás la inocencia que lo caracterizaba,

intentando hallar quién sabe

que cosa.

Y es que trataba de limpiarse del

mismo veneno que corría por las venas de

Yuna.

La joven quería crecer y ser una mujer capaz de conquistarlo y

amarlo. Shun, en

cambio, solo quería huir de ella, pero de alguna manera aquel

tiempo mientras cuidaba de

la rubia había dejado una marca en él, y aunque fingía ignorarlo, y pasarlo por alto, sabìa

que Yuna de Águila se había jurado hacerlo suyo.

Lo sabía,

porque en su delirio febril

se lo había dicho,

sellando su promesa con un beso

robado.

Eso solo era recordado por él

¿Cómo olvidarlo? Para Yuna, en cambio, todo había sido un

glorioso sueño del

que había despertado en su habitación en la mansión Kido, en lugar de

la modesta vivienda del

caballero de Andrómeda,

donde había residido durante su

convalecencia.

Y para pesar de la muchacha, el

joven marchó rumbo a una prestigiosa universidad, para

rralizar un posgrado que los separaría por tres años.

Tal

vez en esos años Yuna ya tendría una relación con un chico de su edad, quizá, en ese

lapso de tiempo, Shun podría verla como en el pasado,

ya curado de ese veneno.