PRIMERA PARTE

Se acordaba de las palabras que le había dicho Mafuyu esa tarde cuando regresaban de su visita al mar, en donde habían pasado toda la tarde después de su graduación y donde habían compartido muchos momentos que Uenoyama siempre llevaría en el corazon.

Cuando llegemos a casa, hagámoslo

Ritsuka se había atorado con su propia saliva de la impresión. Mafuyu siempre lograba agarrarlo con la guardia baja.

-¿Pe..pero que?!-habia logrado decir

Mafuyu lo había repetido como si lo que hubiera dicho fuera la hora y no las malditas ganas de tener sexo con él.

Uenoyama se había comenzado a arrepentir de haber aceptado la invitación de Mafuyu de pasar la noche en su casa. El lo había hecho sin tener ningún otro pensamiento en su cabeza mas que pasar la noche de su graduación juntos. El sexo no venia incluido. O eso es lo que él había pensado.

Habían caminado en silencio hacia la casa de Mafuyu. Todo parecía otra salida normal de dos estudiantes graduados talvez visitando lugares juntos, compartiendo los ultimos momentos antes de separarse, pero en ese momento, en la mente de Uenoyama se llevaba a cabo una reunión de máxima urgencia.

¡EMERGENCIA, EMERGENCIA!

¡Es el fin, es el fin!

¡Felicidades, por fin vas a ponerla o…te la pondrán, pero de todas formas, felicidades!

¡Esto no puede estar pasando!

¿Que se supone que debo hacer ahora? ¿No es como si nunca lo hubiera pensado pero ahora? ¡Es tan repentino!

Lo hemos estudiado ya, no es como si no supiéramos como se hace…

¡No estoy listo, repito no estoy listo!

¡Quiero hacerlo, de hecho me muero de ganas por hacerlo!

La mente de Uenoyama era un caos. Vamos, el era un virgen completo y estaba asustado, nervioso y ¿si hacia algo que no debía hacer? ¿ Y si Mafuyu se burlaba de él? ¿Y si se paralizaba en pleno acto? ¿Y si Mafuyu lo llegaba a odiar por ello? ¿Y si al final terminaba siendo una decepción para Mafuyu? ¿Y si…

-¡Uenoyama-kun!-la voz de Mafuyu lo había sacado de sus pensamientos. No se había dado cuenta pero ya se encontraban al frente de la puerta de la casa de Mafuyu. Había caminado todo el camino como si hubiera sido un robot. Un paso delante de otro sin parar.

-¿Q..qué pasa?-los nervios brotaban de su piel, estaba seguro de que Mafuyu podía sentirlos.

-¿Estas bien?, estas muy tenso-Mafuyu estiró su mano para tocarle un mechón de cabello pero el instintivamente retrocedió presa del pánico. Inmediatamente se arrepintió cuando vio la mirada sorprendida de Mafuyu.

-Yo…estoy bien-trató de sonreír, pero lo único que logro fue una mueca intentado sonreir que obviamente su novio no se la creyó.

-Uenoyama-kun, está bien. No tienes que forzarte. Yo lo entiendo-Mafuyu le ofreció una hermosa sonrisa que solo lo hizo sentir más culpable aún si pudiera.

-No, no es eso-dijo rascándose con nerviosismo la cabeza y esquivando su mirada.

Se quedaron un momento en silencio. Uenoyama quería decir algo más, pero nunca fue bueno con las palabras. Mafuyu lo miró un momento sin decir nada y luego sonrió comprendiéndolo.

-¿Quieres hablarlo primero?-como podía tener un novio tan perfecto con Mafuyu. Ahg, queria llorar y al mismo tiempo reír a carcajadas- Ven, pasa, hoy no haremos nada.

Agradeció mentalmente por eso y poco a poco la tensión que había tenido en sus hombros fue disminuyendo.

Mafuyu abrió la puerta e ingresó. Uenoyama lo siguió sacándose los zapatos y dejándolo muy bien acomodados junto a los de él.

-¿Y tu madre?-pregunto

-Llegará en la noche.

Pronto Tama corrió hacia ellos meneando la cola. Uenoyama se agachó a saludarlo y le rascó suavemente la cabeza recibiendo una lamida por parte del perro.

-Pasa, ponte cómodo

Ritsuka volvió a dar un respingo ante esas palabras. Mafuyu había dicho que no iban a hacer nada ¿o a caso él lo malentendió todo?

-Mmm…Mafuyu-comenzó dudoso.

-¿Si?

-Escucha, este….mmm yo…yo-se quería morir ahí mismo. Sentía sus mejillas arder a mas no poder, queria que se abriera la tierra y lo escupiera en algun lugar muy lejano. Le daba mucha vergüenza confesarle a su novio que el era un virgen completo y que tenia cero experiencia en esos temas- yo…nunca lo…he hecho-dijo lo ultimo tan bajito que no supo si su novio lo había escuchado o no.

Mafuyu lo miró tranquilamente y le otorgó una de esas hermosas sonrisas que hacían que el corazon de Uenoyama palpitara con fuerza.

-Uenoyama-kun, ve a bañarte primero.

Uenoyama aprovechó esa oportunidad para correr al baño, se encerró en él descansando su cabeza sobre la puerta de la casa, definitivamente hoy seria el dia. Aunque Mafuyu le había dicho que no harían nada, definitivamente lo harían. Se sentía un idiota por haber caido en la trampa de Mafuyu.

Tomo un baño tratando de relajarse lo máximo posible y cuando se sintió limpio salió de la tina y se vistió con la ropa que le había prestado su novio. Ahora el aroma de Mafuyu estaba impregnado en él impidiéndole pensar en otra cosa. Si que había sido una mala idea venir. Cuando salió se encontró con su novio quien lo esperaba para tomar un baño.

Mientras Mafuyu se bañaba, se dirigió a la habitación de su novio y se llevó una sorpresa al ver que no había ningún futón en el suelo a parte de la cama de Mafuyu. ¿Acaso…acaso? ¿Iban a dormir juntos?

Se sentó en la cama y comenzó a mentalizarse lo que iba a ocurrir pronto. Se agarró la cabeza y gritó en silencio.

La puerta se abrió e ingresó Mafuyu con una toalla sobre su cabello mojado. Todo el lugar olía a Mafuyu, sus fosas nasales estaban inundadas de él y en su cabeza no había nada más que su novio.

-Uenoyama-kun, escucha-comenzó diciendo el peli naranja-ponte cómodo, hoy no haremos nada.

Se sintió tranquilo de inmediato pero ¿talvez algo decepcionado? ¿Estaba esperando que algo pasara al final?

-¿Vamos a dormir juntos?-pregunto señalando el piso nervioso

-Bueno, no tengo ningún futón extra-Mafuyu se acercó a él y se sentó a su lado-¿te molesta?

-¡Claro que no!-respondió el pelinegro un poco mas alto de lo que le hubiera gustado.

Se quedaron en silencio un momento, luego Uenoyama sintió la mano de Mafuyu sobre la suya que reposaba en su pierna. Levanto la vista hacia su novio.

-Uenoyama-kun, dime que te preocupa.

La mirada de Mafuyu transmitía confianza y seguridad. Uenoyama se perdió por un momento en esos hermosos ojos marrones de su novio. Sentía que en ese momento podía decirle todo, asi que lo hizo.

-Mafuyu, yo…tengo miedo-lo soltó sin más-no tengo experiencia en estas cosas..y tengo miedo de hacer algo incorrecto.

La mano de Mafuyu dio un apretón suave sobre la suya.

Ritsuka continuó.

-Escucha yo, no es que no quiera hacerlo, de hecho desde que te conocí eres tú la única persona con la que he pensado hacerlo…pero estoy nervioso y asustado…y…sé que tu tienes experiencia, tengo miedo de decepcionarte-por fin lo había dicho. Él estaba consciente de que no era la primera persona en la vida de Mafuyu. Y Uenoyama inconscientemente se comparaba con aquella persona pese a no haberle conocido nunca.

Cuando levantó la vista vio a Mafuyu mirándolo con una dulce sonrisa.

-Gracias por contármelo-le respondió su novio, sintió la mano de Mafuyu sobre su mejilla acariciándole con suavidad-Uenoyama-kun, te amo-sus palabras colorearon las mejillas del pelinegro-te amo por quién eres, amo a la persona que conocí en esas escaleras y amo a la persona que tengo al frente mío ahora mismo. Amo todo el camino que hemos avanzado juntos. Tu nunca podrás decepcionarme por el simple hecho de ser tú.

Los ojos de Uenoyama estaba abiertos de par en par, sorprendidos por las palabras que le había dicho su novio.

-Mafuyu…

-Se que es tu primera vez y que estas nervioso y asustado, pero déjame guiarte. Hagámoslo juntos. Déjame convertirme en tu guía y conviértete tú en la mía…yo…yo tambien estoy nervioso y asustado-concluyó escondiendo su mirada.

-¿Tu tambien lo estas?

-Si, después de todo es mi primera vez contigo-las mejillas de Mafuyu se colorearon levemente.

¿Era posible amar más a este hombre de lo que ya lo hacía?

-E…entonces…enséñame ¿qué tengo que hacer?-lo dijo medio tartamudeando.

Mafuyu sonrió y comenzó la larga explicación de cómo era tener sexo entre dos hombres. Las mejillas de Uenoyama se coloreaban de vez en cuando al escuchar alguna de las palabras como sexo, masturbación, lubricación, roles de pareja, activo, pasivo, entre otras más bochornosas. A Ritsuka le sorprendía que Mafuyu hablara de todo ello como si estuviera hablando del clima o de alguna canción que había escuchado recien.

Uenoyama no era tampoco un ignorante por completo, él enserio quiso estar preparado y lo había leído en revistas y en internet en su cuarto. Había sido el día siguiente al que habían hablado con Ueki e Itaya sobre las chicharras y sus ganas de tener sexo, no había podido estar tranquilo y menos con Mafuyu durmiendo en su mismo cuarto a solo un metro de distancia. Mantuvo esa idea todo ese día y al día siguiente llegó a su casa, le puso seguro a la puerta y se metió en internet a buscar información. Vamos, que Uenoyama podría ser un prodigio de Japón en la guitarra, pero seguía siendo solo un adolescente hormonal.

Poco a poco fue empapándose de información, su corazon había estado palpitando un poco más rápido de lo normal, sentía que estaba haciendo algo malo. No fue hasta que pulsó un link y le salió un video de lo mas explicito en el que se mostraba a dos hombres teniendo sexo que cerró su laptop tan rápido y fuerte que temía haberla roto, al mismo tiempo que la voz de Yayoi llamaba desde el otro lado de la puerta preguntándole por qué se había encerrado.

En conclusión, Uenoyama había perdido al menos la virginidad mental hace mucho y no era tan inocente después de todo, y a pesar de eso seguía poniéndose colorado con la explicación de su novio. Podría saber la teoría, pero Ritsuka siempre se sentiría mas seguro y confiando preguntándole directamente a su pareja.

-Espera, ¿entonces es así como quieres hacerlo? -le pregunto al final cuando Mafuyu hubo acabado su larga explicación-¿Tu..quieres ser el que…-su lengua se trabó.

-Si-Mafuyu lo ayudó-Bueno, me gusta, pero si quieres en un futuro podemos cambiarlo. No tengo proble…

-Está bien asi-soltó de golpe Uenoyama cortándolo. Quisa en un futuro muy muy lejano podría estarse pensándolo.

Se mantuvieron en silencio un momento. Uenoyama se encontraba digiriendo las recientes palabras de Mafuyu.

De pronto sintió la mano de Mafuyu sobre la suya a su lado.

-Uenoyama-kun..hay otras formas de tener sexo, el coito no lo es todo-Uenoyama lo miro un poco confundido. ¿Había otras formas? -Se que te dije que no haríamos nada esta noche, pero me gustaría intentar algo si estas de acuerdo.

El pelinegro tragó saliva tan duro que estuvo seguro de que Mafuyu lo escuchó.

-Esta bien si no quieres-comenzó Mafuyu y lentamente empezó a retroceder, pero la mano de Uenoyama sujeto fuertemente la del pelinaranja impidiéndoselo. Observó la sonrisa de satisfacción de Mafuyu y poco a poco fue acercándose a él.

Maldición pensó, estaba a merced de su novio.

Sus labios se juntaron primero tímidamente. Uenoyama se alejó para ver la reacción de su novio. Fue un beso simple, casto. Mafuyu permanecía con los ojos cerrados, las mejillas coloradas y los labios expectantes.

-Uenoyama-kun-susurró. Ritsuka sintió su cálido aliento rozándole la nariz. Le acarició con cuidado la cara y Mafuyu se apegó a su contacto buscándolo como un pequeño cachorrito. Era tan adorable.

-Mmm-le respondió en un susurro

-Bésame más.

Uenoyama reaccionó de inmediato y asaltó la boca de su novio con pasión. Ya tenia experiencia besando. Mafuyu había sido su maestro después de todo. Mafuyu soltó un gemido en su boca cuando la lengua de Uenoyama lo invadió reconociéndolo, saboreándolo. Mafuyu cogió a su novio de los hombros y poco a poco fue colocándose encima de él a horcajadas. Uenoyama se sintió extasiado cuando sintió la presion contra ese lugar de su anatomía.

Mafuyu comenzó a moverse suavemente encima de él. Uenoyama estaba tieso sin saber dónde poner sus manos.

-Tócame Uenoyama-kun-susurró en su boca el pelinaranja.

-¿Dónde?-logro preguntar mordiendo el labio inferior de su novio. Mafuyu dirigió su mano hacia la de Uenoyama y la guio dejándola sobre su pecho.

-En todas partes.

Las manos de Uenoyama viajaron a la cintura de su novio y temblando comenzaron a introducirse bajo la camiseta de su Mafuyu, toco su piel y sintió cómo se estremecía ante su contacto. Eso le gustó, le dio mas valor para continuar su misión. Poco a poco fue explorando mas allá. Nunca había visto a Mafuyu antes sin camisa, peor haberlo tocado, siempre se había imaginado como se vería su piel, como se sentiría tocarla, así que el cuerpo de Mafuyu le parecía una isla desconocida que estaba ansioso de explorar. Pronto sus manos se volvieron expertas en caricias. Se deslizaron por la espalda, el vientre, el pecho de forma tan firme, pero a la vez tan delicado como si fueran las cuerdas de una guitarra. Le gustaba cuando Mafuyu suspiraba en su boca y comenzó a aprender los lugares en donde a Mafuyu le gustaba ser tocado.

Mafuyu por otro lado se dejaba hacer, continuaba moviendo sus caderas esta vez con más fuerza, restregando sus entrepiernas ahora hinchadas por el placer. Se sentía extasiado cuando oía gemir a Uenoyama. Mafuyu lentamente introdujo una mano entre ellos y la llevo a los pantalones del pelinegro.

Uenoyama se tensó cuando sintió la piel suave de su novio escabulléndose entre la pretina de su pantalón.

Sujeto con fuerza la mano de Mafuyu deteniéndolo en el camino.

-Espera…yo..

-Está bien, déjame enseñarte Uenoyama-kun-murmuró Mafuyu apoyando su cabeza contra la frente de su novio- ahora déjame ser tu maestro.

Uenoyama maldijo en su mente, obviamente nunca podría negarle nada a Mafuyu y menos cuando lo pedía así en ese estado, tan despeinado, tan sensual. Asintió y Mafuyu no perdió más tiempo y llego hasta su objetivo. Uenoyama dio un respingo. Jamás nadie que no fuera él había tocado ese lugar de su anatomía antes.

Respiro con fuerza cuando la mano de Mafuyu comenzó a moverse de arriba a abajo al inicio despacio, suave, hasta que poco a poco la velocidad fue acelerando.

-Tócame tambien así Uenoyama-kun.

Uenoyama obedeció y repitiendo lo que había hecho Mafuyu llevo sus manos hacia el pantalón de su novio mientras continuaba besando la boca del pelinaranja. Mafuyu levantó un poco las caderas para que pudiera bajarle un poco el pantalón. Rompió el beso para ver el miembro de Mafuyu. Le pareció hermoso. Un poco mas pequeño que el de él quizá, no estaba seguro, nunca antes había visto otro. Uenoyama lo veía fascinado, como si hubiera descubierto una maravilla mundial. Fluidos desbordaban por la punta y a él se le hizo agua la boca, de pronto le entraron ganas de probarlo, de probar a Mafuyu.

-Quiero saborearte-soltó sin pensarlo y no se dio cuenta de lo que había dicho hasta que escuchó a Mafuyu soltar una leve maldición. Nunca lo había escuchado maldecir. Levantó su vista y lo que vio solo hizo que su miembro tuviera otro estirón. Mafuyu lo miraba con ojos entrecerrados por el placer, llenos de lujuria, sus mejillas de un color rosado tan deslumbrante, sus labios entreabiertos e hinchados por los besos demandantes que le había dado, su pecho subiendo y bajando rápidamente, su aliento chocando contra su nariz.

Era tan erótico.

Uenoyama se mordió el labio con fuerza intentando controlarse. ¿Acaso Ritsuka siempre había sido así? Esa nueva faceta que el desconocía que tenía lo asombraba y a la vez lo asustaba. Nunca pensó que podía llegar a ser alguien tan pervertido.

Joder pensó Mafuyu a la par. No digas cosas así tan de repente.

-Hoy no, Uenoyama-kun-el pelinegro quiso hacer un puchero-mi madre llegará pronto. Mafuyu asaltó su boca nuevamente con fuerza y Uenoyama le correspondió de la misma forma-hoy lo..haremos..solo con las…manos-logro decir ya que Uenoyama descubrió su cuello y clavícula y decidió llenar el lugar de lamidas y besos mientras continuaba acariciando su espalda baja y cintura.

-Sabes tan bien Mafuyu.

Mafuyu gimió su nombre.

Mafuyu llevó su mano y la del pelinegro a sus miembros y las envolvió alrededor juntándolos. Uenoyama sintió mas placer cuando vio sus dos anatomías juntas. Los envolvió con más fuerza, creando la presión adecuada, su mano casi lograba encerrarlos por completo. Instintivamente comenzó a mover sus caderas hacia arriba a la vez que Mafuyu hacia lo contrario, logrando ese roce tan exquisito que ambos buscaban.

Los movimientos poco a poco fueron acelerando, entre besos, caricias, mordidas, pronto los gemidos suaves se convirtieron en respiraciones profundas y fuertes. Mafuyu tenía una voz un poco mas aguda que la de Ritsuka, sus gemidos eran mas audibles que los suspiros roncos de su novio.

Uenoyama se sentía demasiado bien.

Y esto se supone que no es todavía el coito pensó.

No podía imaginarse cómo se sentiría aquello y ahora se moría de ganas por descubrirlo.

-Uenoyama-kun—gimió Mafuyu—yo..ya estoy cerca.

Ritsuka quería hacer venir primero a su novio, quería ver que expresión pondría, quería ver su cara de placer y lo hizo. El orgasmo de Mafuyu llegó primero moviéndose con violencia encima del pelinegro, pegándose más a él y arqueando su espalda e hincando profundo sus uñas en su espalda. Uenoyama no sintió dolor, todo lo contrario. Ver la expresión que puso Mafuyu lo hizo llegar al climax tambien, su cuerpo entero se estremeció, y agarró con tanta fuerza las caderas de su novio, que probablemente le dejaría marcas, liberándose por completo. El placer le recorría desde la cabeza hasta la punta de los pies. Cerró sus ojos con fuerza dejándose ir.

Mafuyu temblaba todavía en sus brazos, mientras restos de los que había sido el climax más intenso que Uenoyama alguna vez había tenido, iban despareciendo y sus sentidos volviendo a la realidad. Jamás compararía esto con las veces que se había masturbado en su cuarto. Esto era…mil veces mejor.

Mafuyu le sonrió dulcemente, Uenoyama depositó un suave beso en el cuello de su novio, se abrazó a él con fuerza y ambos cayeron rendidos en la cama. Necesitarían unos minutos para recuperarse.

-¡Estoy en casa!-una voz femenina gritó desde afuera y ambos se levantaron de inmediato olvidando su cansancio.

-Tu camiseta esta manchada Uenoyama-kun-mencionó el pelinaranja yendo hasta su armario de prisa para sacar otra y dársela. Envolvieron la ropa sucia en medio de las toallas y las botaron bajo la cama, luego se encargarían de lavarlas.

-¿Estas en casa Mafuyu?-la voz de su mamá estaba cerca de la habitación. Uenoyama quería desaparecer. Estaba nervioso, ¿se escondía debajo de la cama? ¿los habría escuchado? ¿tal vez sería mejor en el armario? ¿Se daría cuenta de lo que habían hecho?

-Tranquilo Uenoyama-kun, estará bien.

En ese momento la puerta de la habitación se abrió y entró la mama de Mafuyu. Ambos se encontraban sentados en la cama como dos niños buenos. Uenoyama no podía verle a la cara, si lo hacía sentía que iba a ser descubierto.

-Oh mama, llegaste-le respondió su novio con voz tranquila-bienvenida.

-Hola, oh-soltó la mujer-¿quién es el?—Su madre nunca lo había visto antes.

Demonios se dará cuenta, pensó el pelinegro.

Uenoyama quiso decir algo, que tenia que decir, las palabras no salían. Alzó la vista y vio por primera vez a la mama de su novio. Era igual a Mafuyu, solo que con el pelo oscuro.

-Este es Uenoyama-kun, es mi novio-respondió por el Mafuyu. Uenoyama respingó en el lugar atorándose en el proceso.

La madre de Uenoyama no dijo nada por unos segundos, lo que solo puso más nervioso al pelinegro.

Lo sabe, lo sabe seguía pensando. Tranquilo, no actúes extraño. Actúa normal. Trato de sonreír inútilmente.

-Ya veo-mencionó por fin-me alegro mucho- y le dedico una sonrisa sincera que relajo de inmediato a Uenoyama.

Se levantó de golpe y se inclinó haciendo una reverencia respetuosa ante la mama.

-Mucho gusto en conocerla señora Sato.

-Que joven tan educado Mafuyu, es muy guapo—soltó una risa. Uenoyama se sonrojo-lo hubieras traído a casa antes.

-Esta bien mamá, Uenoyama pasara hoy la noche aquí por ser la graduación.

-Oh genial, felicidades por su graduación, por cierto…me apena mucho no haber podido ir, pero traje pastel para celebrarlo.-movió la mano a modo de disculpa-díganme ¿ya comieron?

-Aun no-Mafuyu miró de reojo a su novio con picardía y Uenoyama esquivó su mirada pensando lo mismo que él. ¡¿Desde cuando se había vuelto tan pervertido?!

-Eso es genial, prepararé la cena y los llamaré en cuanto esté lista, Uenoyama-kun siéntete como en casa-y salió de la habitación con una sonrisa.

Se dejo caer en la cama soltando un largo suspiro y cubriendo su rostro con el brazo.

-Eso estuvo cerca-dijo el guitarrista cuando se hubo asegurado de que la madre de Mafuyu estuviera lejos.

Escuchó los pasos de Mafuyu dirigiéndose desde la puerta hacia él y levanto su brazo.

-¿Entonces…te gustó?

Uenoyama gruño nervioso, una gotita de sudor bajando por su cien.

-¿Tu qué crees?-respondió a modo de pregunta esquivando su mirada.

Escuchó una sonrisa leve prevenir de Mafuyu.

-Me alegro mucho Uenoyama-kun, a mi tambien me gustó…mucho.

-Si, bueno ya no hables de eso, tu madre podría oírnos.

-La próxima vez… podemos ir más lejos-terminó Mafuyu.

La próxima vez pensó Uenoyama.

Talvez hubieran avanzado más de no haber sido por la llegada de la mamá de Mafuyu. Uenoyama no la culpaba, más bien se sentía agradecido por haberlos interrumpido, porque por un momento había olvidado su conciencia y perdió total control de sus acciones, dejándose llevar por sus instintos más animales y la verdad tenia un poco de miedo por ese lado suyo que no conocía y que podría lastimar a Mafuyu.

-¿Te lastimé?- pregunto en voz baja recordando de golpe el último momento.

-No, estoy bien-respondió Mafuyu sentándose a su lado.

-¿Te lastimaré cuando avancemos más?-cuestionó tímidamente.

-No lo harás, te enseñare a prepararme-le sonrió y ambos se dirigieron al comedor.

La cena transcurrió con normalidad. La mama de Mafuyu resultó ser una persona alegre, conversadora y atenta con su hijo. Toparon el tema de la graduación, la escuela y la familia de Uenoyama.

-Me alegra ver a mi hijo feliz-le dijo a Uenoyama cuando Mafuyu se había escusado un momento para ir al baño-creí no volver a verlo sonreír nunca—intentó sonreír.

Uenoyama se dio cuenta rápidamente a lo que se refería.

-Solía estar triste todo el tiempo, su mirada perdida, incapaz de volver a la realidad, de vivir el presente—continuó la mujer.

Uenoyama recordó cuando lo había conocido, sentado en las gradas de su escuela, abrazando su guitarra, luego Mafuyu había levantado la mirada, lo había visto y el pecho de Uenoyama se había contraído sin siquiera conocerlo. Una mirada vacía carente de emociones. Tristeza y soledad juntas. Uenoyama no quería volverlo a ver así nunca más.

-En parte es mi culpa-continuó su madre soltando un suspiro cansado-nunca pude pasar mucho tiempo con él desde que fue niño, por mi trabajo lo dejaba al cuidado de su padre, y el muy maldito resulto ser un abusivo-soltó una carcajada irónica mientras cerraba con fuerza los puños-Mafuyu se volvió callado, un niño solitario.

Transcurrió un momento de silencio. Uenoyama no supo que responder ante eso, no había estado preparado para esa declaración.

-Gracias-soltó de pronto la mujer, tomando la mano de Ritsuka, que había estado reposando en la mesa y le dio un suave pero firme apretón.

Uenoyama asintió levemente.

-Mafuyu…-comenzó sin saber muy bien que decir-es una persona sorprendente-vio los ojos de su madre abrirse con un poco de sorpresa-Su voz…logra cautivar a las personas y a la vez puede expresar todo lo que siente, haciendo que los que lo escuchamos sintamos lo mismo que él. Él…puede decirnos todo en una canción. Yo lo admiro mucho por ello.

Su madre sonrió.

-Bueno, nunca creí que Mafuyu se convertiría en miembro de una banda después de lo que pasó, pero si gracias a ello ha aprendido a expresarse y es feliz, yo lo agradezco. Solo quiero ver a mi hijo realmente feliz.

En ese momento llegó Mafuyu con Kedama corriendo por sus pies.

-¿De qué hablaban ustedes dos?—preguntó tomando asiento a lado de Uenoyama.

-De la hermosa voz que tienes-se apresuró a decir su madre-Hijo, no sabia que tenías un don para cantar…

La cena continuó sin mayores contratiempos. Luego todos se despidieron y la pareja se dirigió a su cuarto junto a Kedama.

Luego de que Uenoyama saliera del baño encontró a Mafuyu ya acostado en la cama. Respiró hondo. ¡Vamos que ya casi lo habían hecho y aun así se seguía avergonzando! Aun así, ésta sería la primera vez durmiendo junto a Mafuyu. Obviamente estaba nervioso. Caminó como robot hacia la cama y despacio se metió entre las sábanas, de espaldas a su novio.

Pronto sintió a Mafuyu junto a su cuerpo, su respiración en su espalda.

-¿Mafuyu?

-Mmm-respondió el otro.

-Creí que ya estabas dormido.

-¿Pensabas hacerme algo mientras dormía?—susurró el pelinaranja.

Ritsuka se atragantó con su propia saliva.

-¡Qué…qué dices!-exclamó nervioso

Mafuyu rio por lo bajo.

-Me alegro mucho de que estés aquí Uenoyama-kun.

-Si-continuo el pelinegro-igual yo.

Lo decía enserio.

-¿Puedes abrazarme?-inquirió tímidamente Mafuyu.

Uenoyama tomó fuerzas unos segundos y se dio la vuelta. Su rostro quedó a la par con el de su novio. El vocalista tenía los ojos cerrados. Llevó su mano a su cara y le quitó un mechón de cabello de su frente. Mafuyu era hermoso. Sentía un amor tan inmenso por la persona que tenía frente a él. Mafuyu había sido tan fuerte, llevando una carga y dolor enormes en su cuerpo tan pequeño y frágil. Uenoyama quería cuidarlo, quería apartar todo lo malo de él, él se encargaría de hacerlo feliz. Acercó sus labios hacia su frente y depositó un suave beso en ella. Mafuyu ronroneó. Paso su brazo por encima de la cintura del pelinaranja y lo acercó a él. Mafuyu escondió su rostro en el pecho de Uenoyama y pronto sus respiraciones se volvieron una sola mientras se quedaban profundamente dormidos.