Comayagua, Honduras
Casa Hacienda Maldonado
La paz gobernaba en aquella pequeña ciudad como sus hermosos parajes, donde en una humilde casa grande que tiraba a una gran hacienda, un hombre llamado Ramón Maldonado, bajo el Alias de Ninja y Amazon, se dedicaba en estos momentos a descansar luego de un arduo tiempo luego de ser líder de la red de espionaje del Vrajitoare, el reino de las brujas cuyo mandato era llevado actualmente por Yuzu, su mejor amiga y amante.
El hombre de cabellos morados y cercano a los 40 años, estaba por disfrutar de su familia como de sus esposas e hijos pero en el día de hoy resultaba que todos ellos estaban muy ocupados, estando en sus ocupaciones laborales como también en la escuela o la universidad. El demonio artificial soltó un pesado suspiro, sabía muy bien que sus esposas como buena parte de sus hijos estaban haciendo sus vidas por lo que no era nadie para decirles que hacer aunque le sorprendía que nadie, literalmente nadie, estaba en casa.
De repente, su estomago le empezó a rugir y en eso se le vino a la mente lo primero que se le antojó. Al ser un demonio artificial obviamente le permitió desarrollar un apetito hacia otros demonios y monstruos por lo que en ese momento debía buscar algún jugoso monstruo para hacer la cena. El solo pensar en el banquete hacía que empezara a tener hambre, pese a que era todavía muy temprano y no llevaba mucho de haber regresado.
Rápidamente se convirtió en su forma demoníaca llamada Amazon, invocó su Otra Dimensión se fue de inmediato a lo más profundo de los bosques del Reino de las Brujas para cazar algún animal o monstruo para saciar su apetito.
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Templo de Géminis
Athenas, Grecia
Kurumi estaba sola en casa, atendiendo todas las labores que había pendientes. No es que fuera algo complicado ni mucho menos, pero la verdad era que la situación se le había tornado insoportable ¿Por qué? Simple: Estaba todo el día sola en casa... Otra vez.
Kanon, su esposo, al ser nombrado oficialmente como el Caballero de Géminis luego de la batalla contra Agrat y Luzbel estaba con más tareas que nunca que cuando no era el caballero titular. De hecho, justamente el geminiano menor le tocó una misión en algún país muy lejano del Sudeste Asiático por lo que le tocó ir al mando de un grupo de guerreros para investigar que pasaba.
Y ni que decir de su hija Alhena que recientemente por sus esfuerzos se ganó la escama de Dragón Marino que portó su padre y ahora era parte de los Siete Nuevos Generales Marinos como también la más joven y por consiguiente, desde tierna niñez era de las mejores amigas de Hikari, actualmente la reencarnación de Poseidón como actual Emperatriz de los mares.
Técnicamente, desde que Kanon y Alhena ganaron sus títulos importantes, no se pasaban por casa debido a sus cargos y funciones, los cuales las cuales terminaron recibiendo mucha más importancia que el tiempo que pudiera compartir tiempo en casa.
En fin, la ex-chica mágica sólo alcanzó a suspirar pesadamente, pensando que todas sus ensoñaciones, todo su esfuerzo, todos sus desvelos, todo aquello la había llevado a nada, salvo decepciones y sinsabores.
-Ah, debí quizás de seguir persistiendo con Asuka o quizás estar con Maldonado-san o Yuzu-san o hasta con doña Ángel. No sé como sería una vida con ellos, pero pero al menos no me aburriría teniéndoloa cerca- se lamentó la castaña al terminar de lavar los platos- Pero ya que. No se puede hacer nada para revertir lo ocurrido. Tengo que aguantar, que esto fue lo que decidí para mi vida.
La antigua War Nurse secó todos los platos, y luego buscó la escoba para limpiar el lugar entero. Puso algo de música para hacer más soportable el rato, pero igual resultaba deprimente la forma de vida que estaba llevando en casa. Quería salir un rato a encontrarse con sus amigos, estaba segura de que aquello era justo lo que necesitaba, y esperaba que al menos alguno de sus antiguas compañeras estuviera disponible.
O si no eran ellas, por lo menos algunas amistades que tenía entre las amantes que tenían los cuatro autores.
-Tal vez Ayumu-san esté en sus casa. Al menos tendría un buen rato para charlar con ella y enterarme de lo que viene pasando en Comayagua, que en este lugar estoy encerrada en una isla...
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Comayagua, Honduras...
Finalmente, a eso de buenas horas de la tarde, exactamente al atardecer, Ramón había llegado con un monstruo grande tirando a casi un dinosaurio dejándolo en el jardín de su casa a la par que se disponía a descuartizarlo para saber que partes del animal le serían bien para darse un pequeño banquete y con esas hacer un buen asado usando un jutsu de fuego.
Luego de asar y comerse al monstruo decidió llevarse los restos que no devoró de la criatura para dárselos de comer a algunos monstruos del Kólasi usando su Otra Dimensión, finalmente se dispuso a descansar para ver la televisión, quizás para ver un anime en emisión, algún programa por ahí o saber si su equipo de fútbol de sus amores tendría partido pero en eso comenzó a escuchar un ringtone en su teléfono.
-¿Kurumi?
El hondureño se extrañó al ver que era nada más ni menos que la mejor amiga de su primera esposa, Asuka. Aquello era algo sorpresivo para el demonio artificial ya que tenía unos cuantos meses sin verla, y la verdad es que no sentía que hubiera pasado siquiera un día desde la última vez que se vieron y hablaron.
El joven comenzó a entrar en la llamada. Luego de una conversación corta, el pelimorado comenzó a notar por la voz de su vieja compañera que no parecía muy alegre al momento de la conversación, y lo que es más, parecía deprimida.
-Kurumi, ¿Pasó algo malo? ¿Cómo están las cosas con Kanon y Alhena?
-¿Tú qué crees, Ramón Maldonado?- La castaña entró en silencio y rompió a llorar- Esto es muy malo, Ramón-san... Kanon y mi hija no les importo.
-¿Eh?- Amazon se mostró confundido- ¿Cómo que no les importas? ¿Pasó algo malo entre ustedes?
-Aunque te lo dijera supongo que no entenderías nada- Kurumi soltó un suspiro antes de continuar en la llamada- Quiero decir que ya no estamos juntos. Desde que ellos ganaron sus títulos, me siento sola.
-Ah, ya entiendo. Tal parece que las cosas han cambiado mucho desde que acabamos con Luzbel- Ramón se rascó la mejilla mientras que en la llamada, Kurumi seguía llorando- Pues lo siento mucho. Seguramente lo has estado pasando mal todo ese tiempo.
-No te haces una idea. Me siento sola y bueno... Quisiera algo de compañía o por lo menos tener algo a solas... Ya sabes a que me refiero.
-¿Y dónde están Kanon y Alhena ahora?
-¡No sé ni me importa!- Exclamó War Nurse.
-Kurumi...
-Lo único que quiero estar lejos o hacer algo productivo, que no aguanto más esta soledad, hmp...
Quizás Ramón no sabía como estaba en lo anímico su vieja amiga pero se imaginó que ella estaba ahí, en algún lugar del templo de Géminis, cruzada de brazos, estando un poco malhumorada, inflando los cachetes como si fuera una niña refunfuñona aunque bastante extraño ya que cuando comúnmente cuando estaba pasando por cualquier momento sea feliz o malo, solía experimentar o torturar con alguien pero pareciera que había dejado ese hábito hace mucho tiempo.
-Oye, Ramón-san...
-¿Sí?
-¿Estás solo en casa o estás ocupado?
-Fíjate que yo también estoy solo en casa. De hecho, parece que hoy todas mis mujeres hasta casi mis hijos ocupados están todo el día. Asuka ocupada en la Academia, las Mini Kanon estudiando en Yuigaoka, Ángel y Ale ocupadas en sus reinos y hasta ninguna de las Mini Amazon no ha asomado cara por ahí.
-Oh, ya.
-Pero si gustes, puedo ir al Templo de Géminis con mi Otra Dimensión.
-Yo también uso la Otra Dimensión pero si tú lo dices...
Hubo un pequeño rato de silencio entre ambos hasta que la castaña rompió el silencio.
-Bueno, supongo que no pasa nada. Puedes sentirte bienvenido en mi casa, Ramón-san.
-De acuerdo, entonces iré para allá.
El pelimorado colgó la llamada e invocó la Otra Dimensión para viajar exactamente al Templo de Géminis.
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Templo de Géminis
Athenas, Grecia.
Kurumi luego de colgar la llamada, se alegró mucho ante la amabilidad que mostraba Ramón incluso con las viejas amistades. Del hondureño podría decir algunas cosas, el resentimiento que experimentó luego que él y Asuka comenzaran su vida amorosa con el tiempo se disipó incluso aquella pequeña rencilla que tuvo con Yuzu era practicamente inexistente ya que en aquel entonces eran muy jóvenes pero ahora con que tenían familia y buena parte de sus hijos ya comenzaban a forjar su vida propia aquello se dejó de lado.
Apagó el equipo de sonido y se sentó en el comedor a la paciente espera de su viejo, era innegable que Amazon tenía un corazón que valía oro
Pero antes de seguirse pensando, de repente, un portal apareció exactamente a una distancia de donde estaba. La castaña se levantó de su asiento y se fue al trote hacia a la sala, encontrándose a Ramón. El pelimorado estaba muy cambiado a cuando lo vio por última vez por lo que era extraña su presencia, pero muy bien recibida.
-Ramón-san
-Hola, Kurumi. No te veo con buena cara- saludó el hondureño con una ligera y sobria sonrisa.
-Si no me ves con una buena cara, entonces te recomiendo que te la cambies por una cara que sí sea buena para verme como quieres- bromeó la castaña mientras se dirigía junto con su viejo compañero hacia el sofá y mesa de la sala- ¿Qué te trae por estos lados? Espero que no sea Kanon ni Alhena, que ninguno de los dos se encuentra.
-Tranquila. Simplemente vengo de forma casual, a menos que estés demasiado ocupada para que charlemos...- Ramón no consiguió terminar, pues Kurumi la agarró de la mano y lo hizo tirar sobre el sofá mientras se sentó a horcajadas.
Ambos no consiguieron decirse palabra ni reclamarse, solo se miraron fijamente hasta que la castaña como el pelimorado comenzaron a besarse apasionadamente, los brazos de la mujer encadenaban el cuello del hondureño mientras que las manos ajenas estaban sobre su trasero, ninguno no se sorprendió por la acción del otro, dejando que la pasión dormida despertara lentamente.
Finalmente, Ramón y Kurumi soltaron sus rostros mientras un pequeño hilo de saliva estaban por sus bocas.
-Kurumi...
-Ramón-san... Lo siento, estoy que me muero del aburrimiento, así que siéntete bienvenido- La castaña se apartó para levantarse y alistar dos tazas de café con galletas que preparó hasta dejarlos sobre la mesa.
-A ver, ¿qué noticias traes del Vrajitoare?
-Pues no mucho. Básicamente he estado liderando y trabajando en la red de espionaje que fundó Yuzu, ya sabes, investigar algunas cosas turbias, gente corrupta, encargarnos de cosas no deseables con tal de que el reino marche bien y todo eso, aunque he visto algunas cosas bastante interesantes mientras me dedicaba a disfrutar de mis ratos libres.
-Soy toda oídos para que cuentes a detalle todo aquello.
El hondureño alzó una ceja. Realmente Kurumi tendría que estar muerta del asco para mostrarse así de emocionada por él, pero no es que aquello le resultara demasiado importante. Simplemente se resignó a continuar hablando, mientras notaba la ilusión de la castaña de saber finalmente algo que proviniera del mundo exterior.
-"Pobre Kurumi, no la culpo. Kanon y Alhena son buenas personas pero a veces los cambios se toman a bien y mal" ─ pensó mientras seguía hablando.
(...)
Una hora después
El monólogo inicial y casi obligatorio de Ramón hacia Kurumi se había convertido gradualmente en una animada charla. Cualquiera que los vería por ahí pensaría que eran amigos de toda la vida compartiendo recuerdos o algo así, aunque el tema principal que estaban tocando era...
-¿Qué? ¿Un mes ya?
La castaña asintió con la cabeza.
-Vaya pues con lo que me dices parece que estás abandonada- Dijo el hondureño mientras se servía una nueva taza de té y agarraba un trozo de pan- Vaya que las cosas cambiaron mucho aunque ya era hora de que Kanon tuviera que ver que al ser ascendido a la armadura que usó su hermana tuviera que ser rodeado de responsabilidades y ni que decir de Alhena. Sé que ya tendrías que estar acostumbrada por el itinerario de los dos, pero igual me parece que estar así es un poco... deprimente.
-¿Qué te podría decir que no sepas ya, Ramón-san?- La ex chica mágica se recostó al espaldar del sofá y se terminó su taza de un sorbo- Ni una carta o nada desde que se fue a esa isla lejana en el Sudeste Asiático. Sé que Kanon no la ha tenido fácil en ningún momento y que todavía ahora no la tiene ahora que es un Caballero Dorado, y eso lo comprendo perfectamente, pero creo que no le mataría ser un poco más considerado o sincero conmigo. Y pensar que Alhena también se volvió una persona con gran agenda, no la culpo de tener amistades con los hijos de ustedes cuatro pero desde que se hizo amiga de Poseidón desde que eran niñas ya me suponía que pronto tendría la escama que alguna vez usó su padre cuando lo engañó hace muchos años e igual se la pasa mucho más tiempo fuera que aquí. Sólo salgo de aquí si me necesitan en el hospital de Rodorio, y cuando me llaman no es para tratar rasponcitos ni catarros precisamente...
La pobre castaña bajaba la cabeza pero en eso el pelimorado extendió su mano sobre la cabeza de la mujer, la que era War Nurse quedó ruborizada al sentir el trato que le hacía el que alguna vez fue ese chico extranjero a quien le tenía resentimiento por ser la persona que se quedó con la chica que fue su crush.
-R-Ramón-san...
-Kurumi, no me cuentes más, que me vas a terminar pegando esa depresión- le advirtió el hondureño- Pero viendo que así están las cosas, deberías salir de vez en cuando tú también. El polvo en las esquinas puede esperar un día o dos, pero tu vida es la que se va sin remedio alguno, así que aprovecha y salgamos a divertirnos.
-¿Y a dónde?
El pelimorado se puso una mano al mentón.
-¿Quieres a Edo?
-La última vez que fui ahí, Nikogoro dio pena ajena pues estaba con unas amigas en un pachinko o un bar, no lo sé, pero si no mal recuerdo, ella y sus amigas fueron al baño de mujeres y la misma Nikogoro se subió para grabar dentro de uno de los orinales.. No le digas a nadie ni a Yuzaki-san pero es que ella es la que más me desagrada de todas sus chicas... Y ni se le ocurra conocer a una de esas tipas que parecía una anciana que se cree en sus veinte.
-No me digas... Supongo que eso no te subiría demasiado la moral.
Kurumi se dio un breve masaje en el cuello mientras que Amazon seguía pensando
-A lo mejor podríamos ir al distrito comercial del Vrajitoare
-¿Allá?
-Sí. Es que en estos días están en ofertas. La primera vez que fui con Asuka a comprar, nos dieron con unas ofertas que nos dejaron con la boca abierta.
-¿En serio?
-Sí- El demonio artificial asintió con la cabeza mientras que la castaña dibujó una sonrisa de total asombro.
-¿Y qué estamos esperando? ¡Por las ofertas!- War Nurse alzó su puño mientras que Ramón rió.
Al menos se logró algo y era que Kurumi expresara su alegría luego de mucho tiempo.
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Cuatro horas después
Templo de Géminis
Tal y como habían esperado, la salida de Ramón y Kurumi en el reino de las brujas había resultado bastante entretenida, el hondureño estaba con una sonrisa en su rostro ni que decir de la castaña que parecía volver a tener vida luego de muchísimo tiempo, pues había hecho lo que cualquier mujer en un día de compras hubiera hecho.
Tener que participar en batallas campales por las prendas en remate, comer por allí con un gusto como si se tratara de la primera vez de War Nurse en salidas de esas, viendo a los niños pelearse por los juguetes que quieren que compren sus padres... Había sido el día más divertido para la castaña en meses, y por ello tenía muchísimo que agradecerle al pelimorado el cual se le notaba contento.
Aparte de que también de que también compraron para la despensa familiar que igualmente estaban con buenas ofertas.
Ahora que estaba de regreso con su viejo compañero en el tercer templo por medio de la Otra Dimensión, la ex chica mágica tenía una oportunidad dorada para probarse (por enésima vez) algunas piezas de ropa que había traído y que pensaba que les serviría para ocasiones especiales cuyos detalles dejaban al aire en casi todos los casos aunque lo dejaría para más tarde ya que primero guardarían lo de la canasta y luego las demás cosas.
Ramón y Kurumi realmente lo estaban pasando genial, y eso les había ayudado a que la castaña dejase completamente su depresión y aburrimiento.
-¿Sabes una cosa, Ramón-san? Un día de estos debería invitar a Asuka o alguna de tus chicas para que podamos pasarlo bien juntas- Propuso la castaña cuando guarda todas sus cosas, y el hondureño le ayudaba en esa labor.
-Estoy de acuerdo con eso. Una noche de chicas te vendría bien para sacar provecho a tu juventud, que algún día se tiene que acabar.
-Ramón-san, sabes que con ese comentario me haces sentir vieja.
-Vamos, casi todos mis hijos ya están crecidos y me siento viejo lo mismo que los demás- Decía el pelimorado con una media sonrisa.
Todavía los dos adultos tenían ganas de entretenerse un rato más. No era muy tarde todavía, y además eran plenamente conscientes de que no vendría nadie, por lo menos hasta el día siguiente. Siguieron hablando de distintas cosas hasta que efectivamente notaban que estaba anocheciendo. En ese momento Kurumi se alarmó un poco, pues pensaba que Ramón tendría problema para llegar rápido a su casa.
-Ramón, ¿Quieres que invoque mi Otra Dimensión al menos para que entres en tu casa?
El mencionado calló por unos segundos.
-Ya que lo dices...- El pelimorado invocó su otra dimensión dando con un lugar diferente a su casa en Comayagua
War Nurse se extrañó por un momento pero en eso, Amazon le extendió la mano mientras tenía una sonrisa cálida. La ex chica mágica extendió tímidamente la mano y aceptó ir hacia el lugar extraño que le ofreció su viejo compañero.
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Vrajitoare
En una pequeña casa de dos pisos
En una pequeña casa humilde de dos pisos que tiraba casi a una pequeña finca, ubicada en la capital del Reino de las Brujas, estaban Ramón y Kurumi. La castaña quedó impresionada por ver la vivienda que se cargó el hondureño en esas tierras extranjeras.
Era como cualquier finca pequeña, una pequeña sala, un simple comedor, dos habitaciones, un baño hasta un lindo patio con vista panorámica. Aquello embargó de impresión a la castaña mientras que el hondureño esbozaba una sonrisa. La ex chica mágica caminaba de pasillo en pasillo mientras que Amazon estaba a su lado.
-No puedo creerlo... ¿Esa casa es tuya?
-Sí- Asintió el demonio artificial- De hecho, es una casa que me asignó Yuzu aquí, al principio me ofreció vivir en el castillo pero decliné eso y en parte la uso para... Ciertas cosas hasta reuniones privadas (Si saben a que me refiero).
-Ya veo.
-Si gustes, puedes sentarte y descansar.
-Gracias, Ramón-san.
Kurumi vio que la sala era simple, un grande y bonito sofá, una mesa de fina madera como un televisor de plasma. La joven se sentó cómodamente y sentía que estaba descansando adecuadamente mientras que Ramón estaba buscando algo en la nevera, sacando carne fresca como algún otro alimento y una bebida por ahí. Pero el hondureño decidió irse a la sala para ver como estaba su vieja compañera.
-¿Ya te sientes un poco mejor?- dijo Amazon en cuanto regresó con un vaso de jugo.
-Sí, la verdad es que sí- War Nurse movió un poco los pies para relajarlos- Alejarme toda esta distancia y que me ayudaras en esto me está ayudando mucho- En ese momento, el demonio artificial le dejó el vaso de jugo en la mesa y el control remoto por si quería ver televisión o por lo menos Netflix o Abema- Muchas gracias. Me estaba dando sed.
-De nada. Cualquiera que entre a mi casa es bienvenida- Dijo Ramón con una sonrisa en su rostro.
-Jejeje. Bueno, supongo que tendré que tomarlo- Kurumi tomó el vaso y miró su reflejo en el jugo- Se ve delicioso.
-Igualmente tomar algo refrescante te relaja más. Esto está bien- El hondureño se estiró un poco antes de ir nuevamente hacia la cocina- Como dice el dicho, "Tú tranquila, yo nervioso". Descansa mientras yo me encargo.
-De acuerdo.
La castaña dejó el vaso de jugo y encendió la tele dando con el noticiero nocturno, donde al parecer estaban dando sobre el balance de los primeros 100 días del gobierno de Yuzu el cual mostraba un balance bastante positivo por lo que era indicativo de que el Vrajitoare iba a marchar en buenas manos.
El rato que siguió a aquél resultaba bastante silencioso, y Kurumi se dedicaba simplemente a disfrutar su jugo. El vaso en sí era grande pero no le importaba, entre más sorbos se estaba sintiendo cada vez mejor. Sus penas parecían irse con cada trago que daba a su jugo como a cada segundo que dedicaba su vista a la televisión.
Ramón regresó nuevamente.
-La cena muy pronto estará lista, Kurumi- El pelimorado empezó a buscar los platos para servirlo todo- La carne está asándose muy bien. Sólo habrá que dejarlo así un par de minutos.
-Entiendo, muchas gracias pero no tienes que molestarte.
-No para nada. Como dije, eres bienvenida en mi pequeña hacienda- Nuevamente el hondureño retornó a la cocina.
(...)
Ya pasados unos minutos, finalmente Ramón trajo dos platos y un vaso de jugo para él. Dejó la cena sobre la mesa de la sala mientras que llevó el vaso vacío de Kurumi hacia la cocina y nuevamente llevarle con jugo servido. Los dos adultos se sentaron y disfrutaron de su cena a la par que hablaban y veían de en vez en cuando la televisión hasta que terminaron.
El hondureño llevó los trastes al lavaplatos y los lavó mientras que la castaña apagó la televisión a la par que miraba el reloj de su celular, era eso de las ocho o nueve de la noche. La joven quería descansar luego de su buen día en mucho tiempo aunque prefirió estarse la noche en la hacienda pero a la vez era temerosa por el pelimorado, pues posiblemente en Comayagua estarían Asuka y demás en casa, posiblemente preocupados por él.
Una vez más, Amazon regresó hacia la sala.
-Ramón-san, ¿No crees que deberías regresar a casa?
-¿Y tú?
-Creo que me quedaré aquí, de hecho, como que me siento muy relajada luego de pasarla bien- Su sonrisa era pequeña aunque mantenía su preocupación- Pero, ¿Y si Asuka-chan y los demás están en casa? Ella estaría preocupados por ti.
El demonio artificial esbozó una pequeña sonrisa y se sentó con total relajo en el sofá.
-Ah, ¿Eso? No.
-Ramón-san...
-No tengo ningunas ganas de regresar esta noche.
-Pero, Asuka...
-Lo sé, pero ella y todos pueden sobrevivir un día, si no soy yo, puede ser cualquiera. Ryo, Claudia y Nunki están en la Oniwabanshu, Sayuri y Sayumi son prácticamente las nuevas Kamen Rider Black RX, Kana está ocupada con Ángel en el Kólasi, Ibuki entrenando y perfeccionando sus poderes saiyajin, María está entrenando en el Santuario y las Mini Amazon se la pasan peleando y jugando sobretodo Arkab... Así que puedo quedarme aquí perfectamente... ¿O es que tienes algo en contra?
La castaña enmudeció y luego habló luego de comprender al hondureño.
-Entiendo, sólo creía que te verías apurado si querías regresar.
-Pues ya te sabes mi respuesta- Ramón se levantó y se estiró un poco- Pero la verdad es que es tardísimo.
-Sí... Es muy tarde...
Un rato de silencio invadió a ambos hasta que finalmente el pelimorado miró a la ex-chica mágica, la sonrisa se le borró de ambos a la par que sus ojos brillaban y el rubor invadían sus rostros. De repente, Ramón apagó las luces del sofá y el televisor haciendo que el lugar quedara a oscuras pero decorado ese hermoso blanco de los alumbrados junto con el tranquilo sonido de los grillos, eso en parte, de que la casa del líder de la Kagejuuhachi estaba en una de las zonas más tranquilas de la ciudad.
-Kurumi... ¿Quieres rematar nuestra velada de una forma distinta?
-¿A qué te refieres con eso, Ramón-san? ¿Acaso tienes algo más en mente? Pensé que veríamos algún programa o película antes de dormir.
-Quizás pero... Estaba pensando en algo diferente. Si tienes curiosidad de saber a qué me refiero, puedo demostrarte un rato.
Kurumi en ese momento quizás había o no había comprendido lo que estaba diciendo Ramón, por lo que, con cierta inocencia o falsa inocencia, accedió a querer saber a lo que se refería. El hondureño acercó una mano hacia el rostro ajeno y empezó a acercar su rostro hacia la castaña quien no opuso resistencia o quizás no la quiso tener.
Los dos nuevamente comenzaron a besarse apasionadamente hasta que finalmente se separaron con un hilo de saliva que conectaba sus bocas.
-Ramón-san, ¿Acaso enloqueciste?
-No... Hasta donde yo recuerdo siempre soy el mismo- Entró el silencio
-No creo que sea correcto llegar a este extremo.
-Lo sé... Kanon y Alhena son tu familia y no quieres dañarla... Pero, dime con toda sinceridad, Kurumi, ¿En ese mes sin Kanon has sido capaz de satisfacer tu cuerpo de ninguna otra forma que sola?
War Nurse no respondió y giró la mirada a otra dirección. Era obvio que lo que dijo Amazon era obvio pero parecía que al auto-placer no era lo suficiente y para eso tendría que buscar un medio.
-Kurumi, sé que no es correcto lo que digo pero los dos estamos solos posiblemente por el mismo problema, de hecho también somos parte del problema.
-¿Problema?
-Sí. Ese problema es ser adultos, pues con el tiempo siempre tendremos muchas responsabilidades y muchas cargas en todo aspecto. Puede que yo no tenga la misma frustración que tú pero por las personas importantes para mí o de las que yo quiero estoy dispuesto a hacer algo. Nunca me ha importado yo mismo.
-Ramón-san...
-Estamos unidos en el mismo problema, y por lo tanto tenemos que ayudarnos mutuamente.
-¿Pero hace falta hacerlo de esta manera?- Kurumi cada vez estaba más nerviosa o quizás más ansiosa, pues los amatistas del hondureño eran más intensos como si penetraran su psicología.
-Te dije que sí. Vaya que puedes ser lenta en ocasiones.
-No, tú eres el lento en ocasiones.
-¿Ah sí?
Una vez más, ambos comenzaron a besarse apasionadamente, la mujer envolvía el cuello del hombre mientras éste tomaba sus caderas. Ambos estaban acostados en el sofá saciando sus bocas y lenguas hasta finalmente se separaron. Ahora estaban acostados de lado sobre el sofá mientras ganaban la respiración.
Kurumi de pronto abrazó a Ramón, hundiendo su rostro sobre el hombro ajeno mientras que las manos del hondureño solamente se posaban sobre los cabellos castaños.
-Jamás pensé que... Alguien como tú me haría sentir bien.
-Kurumi...
-Yo te odiaba, ¿sabes? Te odiaba por el hecho de que te quedaste con Asuka. Estaba tan triste y enojada que quería matarte pero... Aunque lo hiciera, Asuka estaría muy triste y me odiaría.
El hondureño solamente quedó en silencio.
-Pero con el tiempo, Kanon vino a mi vida, nos hicimos pareja y formamos una familia y esos sentimientos los olvidé ya que tú también, Yuzu-san y los demás hicieron lo mismo por lo que no tenía caso. Pero ahora que estoy pasando por la ausencia de ellos, yo... No puedo explicarlo, no sé que pensar.
Hubo un largo rato de silencio entre ambos hasta que la castaña dijo.
-Creo que al menos entiendo el cómo Asuka se fijó en ti. Eres alguien que se puede contar cuando se necesita, eres valiente y eres capaz de todo como cuando diste tú corazón para salvar a doña Ángel.
La castaña se separó del hombro y miró al pelimorado, la mujer tenía lagrimas en su rostro pero las manos masculinas optaron por limpiarlas.
-¿En verdad eres tú, Kurumi?- Dijo Ramón sin dejar fijamente a la ex chica mágica.
-Claro que soy yo. Solo que me siento extraña pero contenta.
-No lo creo, ¿Será que te pasa algo malo?- En ese momento le pasó una mano por la frente, War Nurse rió como una niña ante ese trato fingido de Amazon ─ Mmm... No es fiebre ¿Será algún otro malestar que tengas? Menos mal que gracias a Ángel de unas hierbas medicinales muy buenas para cualquier tipo de enfermedad...
-Tonto. Olvídate de las hierbas. Yo no necesito nada de eso- La castaña tomó las mejillas del hondureño mientras éste tomaba su cintura- Lo que quiero es otra cosa. Algo que solamente tú me puedes dar. No sé si sabes de lo que estoy hablando.
-De acuerdo, te la daré... Luego no te lamentes que no haya usado protección.
Y una vez más, Ramón y Kurumi comenzaron a besarse de manera apasionada.
