Kurumi de pronto abrazó a Ramón, hundiendo su rostro sobre el hombro ajeno mientras que las manos del hondureño solamente se posaban sobre los cabellos castaños.

-Jamás pensé que... Alguien como tú me haría sentir bien.

-Kurumi...

-Yo te odiaba, ¿sabes? Te odiaba por el hecho de que te quedaste con Asuka. Estaba tan triste y enojada que quería matarte pero... Aunque lo hiciera, Asuka estaría muy triste y me odiaría.

El hondureño solamente quedó en silencio.

-Pero con el tiempo, Kanon vino a mi vida, nos hicimos pareja y formamos una familia y esos sentimientos los olvidé ya que tú también, Yuzu-san y los demás hicieron lo mismo por lo que no tenía caso. Pero ahora que estoy pasando por la ausencia de ellos, yo... No puedo explicarlo, no sé que pensar.

Hubo un largo rato de silencio entre ambos hasta que la castaña dijo.

-Creo que al menos entiendo el cómo Asuka se fijó en ti. Eres alguien que se puede contar cuando se necesita, eres valiente y eres capaz de todo como cuando diste tú corazón para salvar a doña Ángel.

La castaña se separó del hombro y miró al pelimorado, la mujer tenía lagrimas en su rostro pero las manos masculinas optaron por limpiarlas.

-¿En verdad eres tú, Kurumi?- Dijo Ramón sin dejar fijamente a la ex chica mágica.

-Claro que soy yo. Solo que me siento extraña pero contenta.

-No lo creo, ¿Será que te pasa algo malo?- En ese momento le pasó una mano por la frente, War Nurse rió como una niña ante ese trato fingido de Amazon- Mmm... No es fiebre ¿Será algún otro malestar que tengas? Menos mal que gracias a Ángel de unas hierbas medicinales muy buenas para cualquier tipo de enfermedad...

-Tonto. Olvídate de las hierbas. Yo no necesito nada de eso- La castaña tomó las mejillas del hondureño mientras éste tomaba su cintura- Lo que quiero es otra cosa. Algo que solamente tú me puedes dar. No sé si sabes de lo que estoy hablando.

-De acuerdo, te la daré... Luego no te lamentes que no haya usado protección.

Y una vez más, Ramón y Kurumi comenzaron a besarse de manera apasionada.

Nuevamente tuvieron que separarse para verse una vez más con un hilo de saliva uniendo sus labios.

-Kurumi... ¿Quieres hacerlo aquí o en mi cuarto?

La castaña no lo pensó dos antes ante lo preguntado por el hondureño.

-En tu cuarto...

-No se diga más...

Una especie de agujero se abrió debajo de la pareja que estaba acostada en el sofá y cayeron dentro de él para luego finalmente cerrarse.

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.

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Habitación del Kashira

En lo que parecía ser una especie de sencilla pero buena alcoba, un agujero negro se abrió de golpe en el suelo dando con Ramón y Kurumi los cuales estaban de pie. Los dos adultos estaban ahí, besándose apasionadamente, los brazos de la castaña envolvían el cuello del hondureño mientras las manos éste estaban sobre el trasero de la mujer.

Una vez más, los dos individuos separaron sus rostros ahora con que el hondureño esbozaba una sonrisa mientras que la castaña estaba haciendo un tierno bufido. El pelimorado dirigió sus manos sobre el trasero ajeno dando una fuerte nalgada, la castaña hizo ese gesto de inflar las mejillas a lo que el hondureño repitió la nalgada y la mujer hacía el mismo gesto tierno.

Amazon colocó un dedo sobre las mejillas de War Nurse como un intento tonto de quererle desinflarlas como si fuese un pequeño globo, aquello hizo que la ex chica mágica solamente se riera ante el intento del demonio artificial.

-Jajaja... Ramón-san...

-¿Qué? Solo quería quitarte el mal genio

Nuevamente Ramón dio una nalgada con sus manos pero a diferencia de hace unos previos segundos, lejos de frustrar o enfadar en lo más mínimo a Kurumi, ésta sonrió de manera tierna como si fuera un silencioso "Gracias", para luego una vez unir sus labios con los del hondureño que solamente prefirió dejarse llevar del tacto sobre el trasero ajeno, demostrando que ambos a momentos previos de consumarse carnalmente, tenían los ánimos intactos.

La mano izquierda de War Nurse fue a la altura de la zona entre las piernas de Amazon mientras que la mano derecha del demonio artificial fue hacia uno de los pechos de la mujer. Ambos sin necesidad de lo verbal comprendían lo que hacían ante ese provocador acto corporal.

La vestimenta de Ramón era una chaqueta de cuero tipo abrigo, con el cuello alzado, con una estrella mágica en su brazo derecho y una sobre toda su espalda. La chaqueta obviamente estaba abierta. Lo siguiente era un pantalón tipo dogi pero de un negro oscuro casi rozando el tono morado y unas vendas sobre los tobillos.

Kurumi llevaba una chaqueta de blue jean, un sueter negro de manga larga y unos blue jeans, ambas ropas eran ajustadas pero realzaban el cuerpo de la castaña que a pesar de rozar los 35 a 40 años conservaba muy bien su belleza.

Las primeras prendas en despojarse fueron los abrigos, revelando que Ramón usaba una playera negra parecida a la que usa Gokú y en parte revelando sus tonificados brazos como si hubiera trabajado arduamente en el gimnasio.

Volviendo con el acto previo a lo carnal, Kurumi estaba frotando sobre el pantalón negro, tocando indirectamente aquel pene que la castaña sólo había alcanzado a ver en una sola ocasión cuando sucedió una fiesta en la que no hubo nadie que se salvara del alcohol y posteriormente al sexo desenfrenado. No recordaba que fiesta era pero tenia la poca certeza de que era un cumpleaños o un suceso del que no sabía muy bien ya que fue hace muchos años.

Ya habían pasado muchos años, y War Nurse estaba segura de que Ramón hacía cambiado ahí abajo del mismo modo que lo hizo de manera integral ahora que era un demonio de manera artificial. Si estaba en lo correcto, entonces el hondureño contaría con un miembro que resultase igual de largo como el de Kanon o un poco más, quien sabe, pero aquello hacía que la ex chica mágica se excitara a un ritmo frenético.

Ni que decir del hondureño que hacia contacto sobre los pechos ajenos remarcados por el sostén negro, una mano frotaba y movía uno de ellos mientras que la otra estaba dibujando y frotando el trasero remarcado.

Los dos amantes se separaron al instante para luego mirarse ahora con una sonrisa maliciosa de parte del pelimorado mientras que la castaña estaba riendo bajito.

-Las damas primero- Dijo Amazon en voz baja pero audible ante los oídos de War Nurse.

La ex chica mágica empujó al demonio artificial que quedó tumbado la cama para luego sentarse de la manera más cómoda que le fuera posible para ver lo que estaba por hacer. Kurumi abrió lentamente la cremallera de su pantalón y luego comenzaba subir lentamente la prenda superior, aquello comenzaba a emocionar lentamente al líder de la Kagejuuhachi.

La castaña finalmente se despojó de su suéter a la par que estaba con los pantalones abajo. La joven usaba un brassier y unas tangas rojas con un corazón blanco dibujado en la zona íntima. El hondureño no evitó dar un rápido silbido a la belleza que estaba viendo.

Ramón estaba viendo y de primera fila la belleza de mujer que era Kurumi, la tipa a pesar de sus años mantenía esa belleza intachable, buenas tetas redondas, grandes y suaves y ese culo suave, redondo y jugoso. No cabía duda de que los años le estaban siguiendo justicia a su belleza.

La castaña caminó de manera muy sensual hacia el hondureño que simplemente estaba sentado como ansioso por ver cual era el siguiente movimiento de la ex chica mágica.

-¿Y que vas a hacer ahora, War Nurse?

-¿Qué piensas tú que estoy haciendo?- La ex chica mágica le dedicó al pelimorado una mirada bastante rara- Ramón-san, necesito que alguien esté a mi lado para consolarme, y tú eres la persona ideal para lograrlo, y más con tu mini-Amazon.

-Sea lo que estés pretendiendo, hazlo.

La castaña se arrodilló sobre el suelo de una manera muy sensual para luego terminar por abrir el pantalón negro del hondureño y metió su mano para empezar a tocar de forma más directa su objetivo. Claramente lo encontraba flácido en un principio, pero eso no representaba ningún problema para ella. Era cuestión de sacarlo de su prisión de tela y frotarlo para hacerlo crecer.

La cara complacida del demonio artificial era la muestra más clara del efecto que la mujer estaba logrando, pero ella prefería verlo directamente de aquel pene que poco a poco crecía y se erguía.

-Este pequeño se ve fuerte y saludable. Me encanta- Kurumi se lamió los labios de una manera bastante lujuriosa- Y no deja de crecer. Creo que es mucho más grande de lo que había esperado. No sé si esto logrará entrar en mí, pero supongo que valdrá la pena probarlo.

-Kurumi... ¿De verdad piensas hacerlo?- Ramón miró boquiabierto a la castaña.

-Claro... Creo que ahora entiendo porque Asuka y muchas chicas están contigo y les has dado muchos hijos- La castaña comenzó a hurgar su mano izquierda dentro de sus tangas, mientras con la izquierda seguía frotando- No hay forma de que con este pequeño demonio me vaya a molestar.

Aquella cosa no paraba de crecer mientras War Nurse lo seguía frotando. Realmente estaba dudosa de que eso pudiera caber en ella. Se sentía demasiado excitada y mareada, pero pensaba que de estar más lúcida se tomaría la molestia de comprobar qué tan monstruosamente largo era aquel miembro de su amigo. Tal vez fueran 25, o quizá 30 centímetros. No sabía precisar ese detalle, pero eso era lo de menos.

La ex chica mágica se agachó, mientras Amazon miraba con total lascivia cuando la mujer empezaba por darle una lamida a su miembro.

-Kurumi... ¡Ah sí, Kurumi!

La joven luego de unas lamidas paró su acción.

-Ramón-san, ¿Lo estoy haciendo?

-Claro que lo haces muy bien, lo digo en serio... Sigue así.

La castaña sin dudarlo, lamió unas cuantas veces más antes de introducir aquel pene enorme en su boca.

Era demasiado grande. Simplemente no le cabía en la boca. Poco menos de la mitad se había quedado por fuera, pero Kurumi hacía lo posible por retar su propio límite e introducirlo por completo, pero eso sencillamente no se pudo. Tuvo que conformarse con lograr introducir una parte importante (¿dos terceras partes, o quizás tres quintas?).

El movimiento que hacía con su cabeza hacia delante y atrás haciendo que el hombre gimiera mientras una mano tomaba sus cabellos como un indicativo de que no parara, y en efecto, War Nurse no defraudaba para nada, la felación que le estaba haciendo era fenomenal.

La castaña de pronto sentía que algo denso y pegajoso le invadía la boca, tal vez muy pronto, a lo que sacó el miembro del hondureño rápidamente, pues sentía que aquella lefa tan densa y abundante la estaba ahogando, y por ello estaba urgida de toser un poco para prevenir aquello. Casi sin querer había escupido una cantidad importante de semen, aunque todavía tenía otra tanta dentro de su boca.

Si así era como Ramón alcanzaba a eyacular, con esa cantidad y esa fuerza, sea masturbándose o penetrando a cualquiera de sus mujeres y amantes, estaba claro que sería capaz de llenarla por completo si pretendía seguir adelante.

No había nada que temer. Todo lo contrario, pensar en ello acrecentó de manera considerable su excitación.

Para cuando ya había consumido el semen en su boca, su mano izquierda con dedos y sus tangas ya estaban empapadas de sus propios jugos los cuales no dejaban de caerse como si fueran un manantial de miel, su sexo estaba chorreando como nunca antes le había pasado.

Kurumi no podía aguantarlo más, así que terminó de desnudarse rápidamente y se sentó a horcajadas sobre Ramón. Con una mano sujetó el miembro del hondureño, todavía duro y erguido, y lo introdujo lentamente en ella. Era tan grueso que en un principio le causó un ligero dolor, pero eso rápidamente pasó, y la castaña siguió bajando hasta que sintió que la punta estaba golpeando la entrada a su útero.

Era lo más lejos que podía llegar. Tal vez así no podía saborear del todo ese pene como le hubiera gustado, pero War Nurse igual empezó a moverse con lentitud, y sus gemidos iban saliendo al son de dichos movimientos.

-Es... enorme... Me cuesta moverme...- dijo la ex chica mágica con una sonrisa cargada de lascivia- Ramón-san, esta cosa tuya es la mejor que haya visto jamás.

-Si quieres te echo una mano- Amazon colocó sus manos sobre las cinturas ajenas con tal de moverse intensamente junto con su vieja compañera de armas.

La mujer no evitó sentirse invadida por el placer que le causaban esos intensos y salvajes del hondureño. Era tanta la pasión que estaba invadiendo su cuerpo que se abrazó muy fuerte sobre el hombre clavando sus uñas sobre la espalda de la playera negra como si quisiera destrozarla sin importarle nada a la par que movía más rápido sus caderas.

Las manos del líder de la Kagejuuhachi tomaban fuertemente la cadera ajena, logrando estar en buena posición para participar más en la dirección de los movimientos de ambos. Kurumi se movía en un vaivén un tanto errático, pero también era intenso. Era más que suficiente para doblegar a Ramón y llevarlo a seguirle la corriente hasta el final.

El hondureño como si tuviera una fuerza y una capacidad sobrehumana, terminó por ponerse de pie y sujetó a la castaña por las piernas, llevando así el ritmo por completo, moviéndose a una velocidad tal que había que la mujer largase un único y fuerte gemido mientras tiraba su cabeza hacia atrás, aunque con sus brazos rodeaba fuertemente el cuello del pelimorado para no caerse.

Era demasiado para la resistencia de ambos, se sentía exageradamente bien lo que estaban haciendo, y así estuvieron durante bastante rato. Era bestial el como simplemente de pie la estaba penetrando pero eso hacía más emocionante lo que hacían.

War Nurse estaba sorprendida ante la bestia que habitaba en Amazon... Bueno, tampoco no es que Kanon se quedase atrás incluso cuando se trataba de ser todo un monstruo y una maquina sexual pero era increíble el sentir esa sensación y ese placer impresionante luego de mucho tiempo.

Muy pronto, la ex chica mágica sería capaz de llegar al clímax, y por ello se abrazaba más fuertemente al cuerpo del demonio artificial, clavando sus uñas en la espalda. También hondureño parecía que estaba cerca de alcanzar el orgasmo, pues sus movimientos alcanzaban su máxima velocidad, además que gritaba cada vez más alto.

La castaña lo incitaba con gemidos suplicantes a que continuase. Quería llegar hasta el final con aquella vara tan gruesa, larga y fuerte golpeando dentro de ella sin piedad, y así llegó a ser. Ambos anunciaron su momento más álgido con sendos gritos que fácilmente se oirían si alguien viviera cerca.

Ramón respiraba con cierta dificultad, y al abrir los ojos nota algo bastante curioso, y es que Kurumi había quedado inconsciente luego de aquella corrida de campeonato que había tenido.

El hondureño acostó a la castaña en su cama y luego de eso sacó su miembro dejando la vagina repleta de semen mientras que ambos estaban cansados y sudados.

Nuevamente los dos adultos comenzaron a besarse apasionadamente hasta que se separaron nuevamente, Kurumi procedió entonces a retirarle la prayera negra a Ramon. La castaña se impresionó al ver que su cuerpo estaba bastante tonificado y muy bien trabajado a pesar de que tenía algunas cicatrices resaltando una en linea vertical donde exactamente se situaba su corazón.

War Nurse abrazó el cuello de Amazon mientras éste puso sus manos gruesas y morenas sobre el blanco y hermoso cuerpo de la ex chica mágica. El demonio artificial agarró los pechos de la mujer y los masajeó lentamente, sus pechos eran grandes y suaves al tacto.

Kurumi no logró evitar emitir varios gemidos en respuesta al manoseo que le hacía Ramón sin pausa y sin piedad, y la cosa fue a mejor al momento de sentir que el hondureño le lamía y succionaba los pezones como si fuera un bebé lactando. La castaña apenas se podía llevar el dorso de la mano a la boca para acallar sus propios gemidos.

El hombre se apartó de los pechos de la mujer y nuevamente ambos se unieron en besos apasionados mientras que sus manos trazaban cada fibra de sus cuerpos. Nuevamente el pelimorado volvió a manosear los pechos de la castaña. El enfoque de Amazon por el momento era por allí, y War Nurse yacía completamente indefensa ante aquellos actos indecentes que el demonio artificial se tomaba con una parsimonia digna de recordar.

Una de las manos de Ramón se dirigió hacia la entrada de Kurumi, introduciendo dos dedos. No tenía ninguna prisa en penetrarla nuevamente, prefería ir lento y disfrutar del proceso con todas las ganas que tenía.

Una maliciosa sonrisa se esbozó en sus labios antes de darle una lenta lamida al cuello de la castaña. La reacción de la mujer fue un grito que casi no alcanzó a amortiguar a tiempo, pues sentía que alertaría a todo el vecindario si lo dejaba salir. Amazon, indiferente a lo que estaba pensando War Nurse en ese instante, sigue como si nada.

Los dedos grandes y gruesos del demonio artificial exploraban, tocaban, sentían y penetraban las carnes de la ex chica mágica mientras ésta gemía sin poder evitar ese placer que le estaba dando el hombre pelimorado. El hondureño calló sus gemidos uniendo sus labios en un fogoso beso mientras no paraba su labor a la par que su pene nuevamente se estaba endureciendo hasta al grado de ser como una espada dura y erguida de carne.

Finalmente Kurumi llegó al orgasmo mojando con sus jugos los dedos de Ramón mientras éste disfrutaba de los labios y el hermoso cuello de la castaña. El hondureño sacó los dedos mojados del interior de la castaña y los dirigió ante sus ojos, la ex chica mágica como si fuera una mascota obediente procedió a lamerlos lentamente con tal de probar sus propias mieles.

Amazon finalmente subió las piernas de War Nurse sobre sus hombros, ninguno de los dos no podían borrarse esa sonrisa de lascivia de sus rostros. Ramón por su parte se alegró de ver que estaba logrando excitar a Kurumi. Eso significaba que iba bien con lo que estaba haciendo, y que perfectamente podía seguir así y tener más resultados que fuesen favorables.

Por el lado de la castaña, ésta con una sonrisa inquietante y atrevida, cual seductora en plena acción.

Una cosa estaba clara, ambos tenían ganas de follar y sacarse la frustración, sobretodo Harumi la cual tenía mucha acumulada. Ver a ese moreno de cabello y ojos morados, ese cuerpo lleno de cicatrices, macizo y fuerte la estaba encendiendo, por lo que era mejor continuar hasta que cualquiera o ambos se apagaran.

No había nada romántico entre los dos, quizás relación amistosa desde que eran compañeros de trabajo cuando jóvenes, pero nunca nada de eso, todo lo contrario, sólo querían coger y punto, saciar todas las ganas que llevaban aunque con gran diferencia de tiempo, ella con un mes y él menos de una semana.

Ramón comenzó a moverse contra el interior de Kurumi, el hondureño se movía contra el útero de la castaña con gran fuerza y velocidad que iban creciendo, de modo que se notara la libido que habían reprimido. El ruido de la cama moviéndose y los gemidos de ambos era otra muestra de todo aquello que venían conteniendo como reprimiendo, del deseo que sentían entre ambos.

Esto iba por ellas, sin lugar a dudas.

El pelimorado no se detenía para nada mientras que la mujer envolvía su cuello y caderas como si fuera una cadena y grilletes humanos que por nada del mundo permitían dejar libre a su prisionero. Amazon seguía y seguía embistiendo como el demonio que era, no quería detener el ir y venir de su miembro bajo ninguna circunstancia. Lo que es más, trataba de acelerar de tanto en tanto, hasta que al final expulsó su fuego de hombre nuevamente dentro del útero de War Nurse quien sin dejar de abrazar al moreno musculado emitió un fuerte grito que juraba que se había escuchado por todo el lugar a pesar de que estaban en un lugar poco habitable.

Ambos amantes quedan tumbados y cansados, la hermosa castaña de piel blanca estaba acostada sobre el cuerpo moreno enorme, trabajado con muestras de sus batallas desde mucho tiempo, a la par que ambos órganos sexuales estaban separados dejando un rastro de semen que emanaba tanto de la vagina como el miembro reproductor que se negaba a terminar plácido como si aquellas dos rondas no habían sido suficiente.

Luego de descansar, Ramón puso a Kurumi en cuatro demostrando que no era suficiente. El hondureño esbozó una sonrisa mientras tomaba con sus fuertes manos los glúteos de la castaña para luego introducir lentamente su miembro dentro de la vagina de la ex chica mágica. War Nurse abrió la boca al sentir nuevamente el miembro de Amazon entrando hacia ella, se notaba que ese pedazo fuerte de carne se resistía a ceder.

Ramón entró finalmente en Kurumi y con una fuerte nalgada, ambos comenzaron con su animado acto y el hondureño no pensaba tener piedad mientras que la castaña no necesitó decir nada ya que estaba a merced del miembro del pelimorado. El como Amazon empujaba sin cesar dando su camino al útero y en como War Nurse gemia y gritaba sintiendo el pene del hondureño golpeando sin piedad hacia ella, era un momento donde lo disfrutaban bastante.

Ninguno de los dos no comprendían como es que de la nada ya estaban teniendo que desatar su lujuria, sobretodo Kurumi quien en el pasado le tenía un resentimiento a Ramón por terminar siendo la pareja y actual esposo de Asuka pero... Ahora estaba ahí, siendo penetrada y tratada por un fuerte pedazo de carne luego de mucho tiempo, sintiendo, experimentando y alcanzando semejante nivel de placer.

Pero no era como si preguntarse eso les resultara muy importante. Preferían disfrutar aquello y no pensar en nada ni en nadie más. Al ritmo que Ramón comenzaba su bombeo, Kurumi movía sus caderas dando una sincronía perfecta. Tanto el hondureño como la castaña estaban en una posición más cómoda, estando encima de la sencilla pero grande cama del líder de la Kagejuuhachi que uno diría que estaba próxima a hacerse pedazos en cualquier momento.

Amazon como War Nurse por nada del mundo se detenían, no quería que aquello terminase, las embestidas del demonio artificial hacia el útero de la ex chica mágica eran tan rápidas y tan fuertes que ambos no tenían problemas en subir el volumen a sus voces, prácticamente estaban en una propiedad privada.

Los gemidos que ambos emitían hacía eco por toda la habitación, y si lo hicieran más ruidosamente, no tenían dudas de que incluso haría eco fuera de la pequeña finca de Ramón. No se detenían, incluso cuando sentían que el clímax se iba acercando a pasos bastante peligrosos.

Kurumi quería que el orgasmo la alcanzara con furia incontenida, arrasando cada terminación nerviosa que hubiera en su cuerpo ávidos de placer. Ni que decir de Ramón que anhelaba expulsar el placer que estaba sintiendo dentro de Harumin, no importaba si fuera lo suficiente para que terminara seco como una hoja.

No querían dejarse nada, lo querían todo, y por ello seguían sin importarles nada más.

-Kurumi... Tu cuerpo se siente increíble...- Decía Ramón sin poder ni querer evitarlo a medida que empujaba incesantemente- Voy a venirme... En serio que voy a...

-Ramon-san... Tu verga... se siente genial... Ahh...- Decía Kurumi mientras no paraba de chocar su trasero contra el pelvis de Ramón- ¡Dámelo! ¡Dámelo todo!

Y llegó el gran momento para ambos. Aquel momento fue tan fuerte para ambos que el hondureño apretó el trasero con todas sus fuerzas ni que decir de la castaña quien expresó con un fuerte grito ahogado ese estado de clímax al que había escalado de aquella manera.

War Nurse se tumbó sobre la cama mientras que Amazon cayó a su lado, los brazos fuertes del moreno abrazaban el cuerpo blanco mientras las manos femeninas se aferraban sobre esos brazos, extrañaba aquellos contactos físicos sobre su ser. Ambos se tomaron su tiempo para descansar y dejar que su respiración recuperase su ritmo normal. Los dos, sobretodo la chica mágica estaban físicamente agotadas luego de tener la noche más intensa.

Kurumi tuvo el mejor día de su vida en un mes, a lo que se volteó y posó su cabeza sobre el fuerte pecho del hombre moreno el cual sirvió como cabecera mientras que los latidos de su corazón de demonio eran una extraña canción mientras que Ramón cerró sus ojos, estaba finalmente agotado, estaría dispuesto si se lo permitiera de agotar hasta la última gota de energía que pudiesen tener en su cuerpo pero el olor del cabello de la castaña fue quien más lo doblegó hasta entrar en el mundo de Morfeo.

-Ramón-san- Murmuraba Kurumi sin cerrar los ojos y dibujando una sonrisa en su rostro- Esto fue sorprendente.

-¿En serio?

-Sí... ¿Cómo permití... Hacer eso contigo?

-Lo mismo me pregunto- El hondureño estaba también con los ojos cerrados y sonriendo- Pero da igual. No se puede hacer nada, solamente disfrutar el momento.

Y luego de eso, ambos quedaron dormidos sin continuar más. Kurumi ahora estaba satisfecha por hacerlo. Sólo le quedaba descansar y pensar la cosa con normalidad durante la mañana siguiente, por ahora debía reposar como se debía.

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.

.

Al día siguiente...

Kurumi abrió los ojos y se estira un poco. Sentía como si hubiera tenido la mejor noche de sueño de su vida. La castaña pensaba que todo aquello de la noche anterior era un sueño pero no lo fue. War Nurse efectivamente estaba desnuda y le costaba ponerse de pie, pues su entrada y sus caderas le estaban doliendo.

La ex chica miró que en ese momento su ropa estaba doblada al pie de la cama. Una sonrisa se dibujó una sonrisa en el rostro, aquel hombre quien en un principio le tenía resentimiento hace muchos años demostró que podía ser alguien confiable de verdad.

(...)

En la cocina...

Luego de haberse bañado y vestido solamente con una yukata negra, Ramón se puso a hacer el desayuno, a la espera de que Kurumi terminara de asearse también. Para cuando la castaña se apersonó también, los dos se saludaron cordialmente, como si lo de la noche anterior no hubiera sido la gran cosa.

-¿Sabes una cosa, Ramón-san? Lo único que lamento de anoche es que no vimos una pelicula o un anime.

-Nah, no importa. Igualmente no veo mucho anime ya que más del 80% son isekais de porquería.

-Ya somos muchos con el mismo punto- Dijo la ex chica mágica al momento de empezar a ayudar al pelimorado alistando dos platos y dos pares de palillos.

-¿Qué es lo que estás preparando, Ramón-san? Huele tan bien que siento que me muero de hambre en cualquier momento- Dijo War Nurse al percibir el fuerte olor de lo que estaba haciendo Amazon.

-Que bueno que lo preguntes porque pronto tu martirio se acaba pronto, así que no te preocupes- Le respondió el demonio artificial al momento de servir algo de ramen- Aquí hay un desayuno de lo más completo. Ayumu me enseñó a hacer esto con algunas de los mejores ingredientes que se venden en Comayagua y hasta en el Vrajitoares, y la verdad es que me queda de rechupete. Ya lo verás.

Kurumi sonrió tranquilamente y se dedicó a ayudar a terminar el desayuno y luego de eso contaron de lo que pasaron el día anterior cuando fueron de compras para luego terminar riéndose divertidos y siguiendo con lo que hacían. Eso no los hacía exentos de tener otra sesión de sexo casual pero por ahora debían disfrutar la compañía del otro y de divertirse, por lo que, como las grandes amigos que se sentían en ese momento, irían a comerse el mundo si hacía falta. Ya nada los detendría.

-¡Ramón-san, este ramen está delicioso!

-¿A poco que lo es?