DISCLAIMER: Los personajes de The Loud House no me pertenecen. Son propiedad de sus respectivos dueños y cualquier uso que se les dé aquí no busca remuneración alguna. Esta historia está escrita con fines lúdicos.

StarcoFantasma: Nunca he tenido la oportunidad de leer de buena forma Requiem pero la premisa se me ha hecho de las más interesantes de los fanfics de The Loud House y por las imágenes que he visto sobre ella, debe ser una historia muy desgarradora. Creo que sin importar de qué miembro de la familia Loud se trate, sería un duro golpe para toda la familia la muerte de uno de sus miembros. Pero Lincoln, pues, aunque muchos lo calificarán de ser una sombra de lo que alguna vez fue y aunque tal vez sea cierto, es el personaje que carga con el rol de protagonista y que su muerte sin duda afectaría a todos los personajes de la serie de alguna u otra manera.

Dimitri Gómez: lo peor que se puede hacer ante una situación en la que no hay una salida inmediata es aislarnos, creer que solos podremos afrontar los problemas sin la ayuda de quienes nos aman por temor a mostrarnos frágiles ante ellos. Una de las premisas de The Loud House es la familia y ante cualquier situación difícil, consideró que siempre se apoyarán mutuamente sin importar a que problema se enfrenten.

Capítulo 5: Una sonrisa gris

Su vista estaba puesta en el techo, las horas habían transcurrido y ella no había podido dormir en toda la noche, no fue sino hasta que la alarma de su teléfono anunciando un nuevo día comenzó a sonar que ella dio un largo suspiro cargado de dolor.

-Hey chica, baja rápido antes de que las empanadas de manzana de papa se terminen- comentó Luna al ver a su compañera de alcoba sin alguna intención de levantarse de la cama. Pero ante su nula respuesta, ella decidió darle su espacio como cada mañana lo hacía, pero no sin antes recordarle- oye, te quiero y cuando quieras hablar conmigo, estaré lista para escucharte sister- después de aquella declaración, la castaña abandonó la alcoba mirando por última vez a Luan, en verdad odiaba mirarla en ese estado vegetativo. Desde la muerte de Lincoln no había vuelto a ver sonreír a su hermana ni una sola vez.

El tiempo parecía haberse detenido, su cuerpo pesaba mucho, las actividades que antes parecían tan simples ahora eran complicadas. Luan siempre se había caracterizado por ser una niña dinámica, ella aún recordaba que desde que había nacido era la encargada de despertar a Luna, incluso cuando esta estaba muy agotada por dar un concierto la noche anterior, pero ahora todo lo que quería era dormír, dormir y ya, no tenía energía para nada, no tenía animos para contar chistes o realizar algún espectáculo como parte de "negocios graciosos". Se quedó sentada al borde de su cama viendo a la nada durante algunos minutos y solamente siendo observada por su muñeco ventrílocuo, y aunque antes era su amigo inseparable ahora solamente se empolvaba junto a sus demás objetos para realizar comedia. Al observar a cada uno de los objetos, los sentimientos de culpa comenzaron a desgarrar su dolido corazón, ¿cuantas bromas le había hecho a su hermano sin tomar en cuenta lo que él sentía?. Se supone que la labor de una hermana mayor es proteger a su hermano menor y por el contrario, ella lo había atormentado prácticamente desde su nacimiento con bromas cada vez más dolorosas y elaborada y sin embargo, él nunca le había guardado ninguna especie de rencor, eso lo sabía por que cuando ella había intentado dejar atrás las bromas antes del concurso de comediantes junior al escuchar una conversación en la que sus hermanos se quejaban por lo insoportable que era ella, fue Lincoln quien la animó a retomar aquella faceta aunque aquello significaba volver a sufrir bromas por parte de ella. Aún se torturaba recordando el último día de las bromas, aquel en el que Lincoln había decidido caer en todas sus bromas para proteger a Ronnie Anne, si tan solo hubiera sabido que sería su último día de las bromas ella no….

Luan salió de su habitación y se dirigió al sanitario, no sin antes toparse en el pasillo con su hermanita Lily, quien estaba muy ocupada haciendo un dibujo, a veces la envidiaba, para ella lo más difícil del día era comer la papilla, vivía sin comprender la situación tan difícil por la que toda la familia pasaba y hasta podía darse el lujo de actuar como si nada hubiera pasado. La castaña la levantó del suelo para verla de frente y la pequeña al percatarse de que su hermana comediante no le hacía ninguna cara chistosa como siempre lo hacía, intentó jalar su labio para dibujarle una sonrisa, pero no hubo respuesta por parte de Luan, quien solo abrazó a su hermanita. Lily notó que su hermana mayor estaba triste así que le enseñó el dibujo que ella había hecho con tanto entusiasmo para animarla, así que la bebe mostró su dibujo en el que aparecía toda su familia, incluido Lincoln. Luan no pudo evitar derramar algunas lágrimas sobre el dibujo de su hermanita, quien comenzó a señalar el antiguo armario que alguna vez fue la habitación de su hermano, pidiendo que la llevara a donde esté estaba porque hacía mucho que no lo veía y también quería mostrarle su dibujo. La comediante entonces bajó inmediatamente a su hermanita sin darle alguna explicación y corrió para encerrarse en el baño antes de desplomarse a llorar sin importarle que fuera el turno de Lori para ocupar el baño, no quería que ella o alguna de sus hermanas menores la viera así, para ellas también debía ser difícil todo esto y lo que menos necesitaban era ver llorando a su hermana mayor, al menos con el agua de la regadera sus lágrimas parecían mínimas ante la gran cantidad de agua que mojaba su rostro y el resto de su cuerpo. A pesar de que el agua hervía, ella sentía frío, mucho frío, pero no alguno que se debiera a causas ajenas a ella, sino que el frío provenía de su interior, el cual era tan intenso que la hizo desplomarse sobre el duro suelo sin alguna intención de levantarse. Era un día difícil y ni siquiera había salido de su casa, no fue sino hasta que la quebradiza voz de Leni interrumpió su auto comparecencia que reaccionó:

-Luan, hermana, estamos apunto de salir, ¡apresúrate!-

Sin más remedio, la castaña se incorporó y tras cerrar la llave del agua y secarse con su toalla, comenzó a vestirse con su traje de mimo, siendo un gran constaste con su clásica ropa color amarillo. Tal vez no lo parecía pero a ella siempre le había gustado arreglarse y maquillarse sutilmente, sobre todo desde que había conseguido novio, nunca se había interesado demasiado por su apariencia pues siempre le habían dicho que era una chica bastante fea comparada con sus bellas hermanas Lori y Leni y que el maquillaje solo empeoraba su apariencia. Tal vez todos esos chicos de su escuela tenían razón, quizá su único atractivo era su sentido del humor y hasta eso era dudoso. Vio su reflejo en el pequeño espejo y era incapaz de reconocerse, parecía una chica totalmente diferente, su rostro había envejecido por el desgaste emocional que vivía en carne propia y en silencio, además de que no ayudaban para nada las enormes ojeras abajo de sus ojos, los cuales habían perdido todo el brillo que alguna vez tuvieron, sus labios estaban muy quebrados y su cabello parecía haber adelgazado hasta tal punto que se le estaba cayendo, parecía más una muerta viviente que una adolescente en plena flor de la vida, pero aquello no le importaba en lo más mínimo, si podía ocultar sus ojos rojizos por estar llorando era más que suficiente. Luan bajó al comedor, donde todas sus hermanas habían terminado de desayunar y habían subido a Camionzilla para que su padre las llevara a la escuela.

-Hola mi pequeña comediante, guarde tu desayuno para que lo tomes en la escuela y agregue una ración doble para que lo compartas con Benny-señaló su padre extendiéndole una pequeña sonrisa y entregándole la lonchera a su hija, quien solo la tomó sin pronunciar alguna palabra para después subir al vehículo de la familia.

Al entrar a la camioneta, Luan noto que todas sus hermanas habían adoptado cualquier asiento por más incómodo o asqueroso que este fuera solo para evitar el asiento llamado "el punto dulce", la castaña sintió un escalofrío recorrer su columna al recordar aquel momento en que su hermano lo había creado solo para que todas ellas le impidieran disfrutar ese pequeño placer. Antes lo hubiera dado todo para tener ese asiento, pero ahora no lo quería por nada del mundo, solo que ante la ausencia de otro asiento no tuvo más remedio que sentarse ahí. Sus hermanas y sus padres charlan entre sí, pero ella era incapaz de entender algo, pues sus oídos solo captaban un estrepitoso eco que la obligaba a desconectarse del resto de su familia. La única que parecía estar en un estado similar al de ella era Lynn, quien apretaba los puños y debes en cuando golpeaba sus piernas, quería decirle algo para animarla pero no salía palabra de su boca, como si alguien le hubiera robado sus cuerdas bucales. Durante todo el trayecto, Luan se limitó a observar el paisaje y a revivir viejas memorias en compañía de su hermanito en distintos puntos de la ciudad: el parque, el arcade, el centro comercial, la heladería, todas esas memorias que jamás se repetirían y que ahora solo formaban parte de un lejano pasado.

Cuando menos se dio cuenta, habían llegado a la escuela, donde bajó en compañía de sus hermanas mayores, quienes se despidieron de sus padres. Cada una iba en un salón diferente por la diferencia de edad así que no tardaron en separarse, aunque no sin antes desearse un excelente día y animarse a ser fuertes una vez más. Luan caminaba arrastrando los pies y mirando hacia el suelo, fue por ese motivo que llegó tarde a su primera clase, aunque en realidad no le importaba en lo más mínimo, su profesora conocía la situación por la que las hermanas Loud atravesaban Gracias a la conversación que tuvo con sus padres unos días atrás, por lo que no le llamó la atención a la castaña, quien durante todas las clases recostaba su cabeza sobre su pupitre sin hacer absolutamente nada, solo viendo al infinito vacío. Muchos de sus profesores estaban preocupados por su rendimiento escolar, sin embargo, siempre había sido una chica que si bien no obtenía notas perfectas, si eran calificaciones sobresalientes, además de que Benny se había ofrecido a pasarle los apuntes que ella no tomara.

Durante la hora del almuerzo, Luan se apartó del resto de la escuela y se escondió en su nuevo lugar favorito, unas pequeñas jardineras donde La Paz y el silencio reinaban, a Luan le encantaba pasar ahí el rato cerrando los ojos y escuchando únicamente el canto de una que otra ave. Sin embargo, dicen que nada es perfecto y menos para siempre:

-Aqui estas, te estaba buscando, mamá me dio pizza para desayunar y pensaba que te gustaría que la comiéramos juntos- mencionó Benny sentándose al lado de ella.

Si hubiera sido la de antes, seguramente le hubiera hecho una broma para quitarle toda la pizza, pero ciertamente ahora no tenía ninguna clase de apetito, aunque al final decidió aceptar una rebanada para que Benny no se preocupara por ella. Ambos comían en absoluto silencio, apreciando como los demás chicos de la escuela aprovechaban su tiempo libre para realizar todo tipo de locuras.

-Oye mi payasita, el próximo fin de semana habrá un concurso de trapecismo y pensé que podríamos inscribirnos-

Luan no contestó nada, solamente se levantó y le dio un pequeño beso en la mejilla a su novio mientras movía la cabeza de un lado a otro en señal de negación. Las clases continuaron con su aburrimiento normal hasta que llegó la hora de la salida y sin alguna noción del tiempo, Luan ya se encontraba vistiendo su pijama sentada al borde de la cama, no recordaba a qué hora había salido de la escuela, o haber regresado a casa y mucho menos lo que había hecho durante toda la tarde, todo parecía transcurrir en cámara lenta y a blanco y negro. Su vida había perdido color y aquello la hundía en una constante aflicción que era demasiado pesada para sus hombros. Ver sus antiguos objetos de bromas solamente la torturaba y estaba cansada de ello, así que sacó una gran bolsa negra para la basura y comenzó a tirar sus colchones inflables, ojos locos y todo tipo de artilugio que antes habían sido su fuente de felicidad, no había tenido reparo en tirar todo hasta que solo quedaba un objeto, o mejor dicho su mejor amigo: "el señor cocos", su compañero inseparable desde que tenía memoria, aún recordaba con nostalgia el día que lo obtuvo. Desde ese día aquel muñeco de madera se había vuelto inseparable para ella y representaba una parte de sí, sus manos temblaban con el simple hecho de pensar en tirarlo a la basura pero no había vuelta de hoja, había tomado una decisión. Estaba apunto de hacerlo cuando se percató de que su padre estaba en su habitación y la observaba sin hacer ruido, inmediatamente la comediante se tiró en su cama y escondió su rostro en una almohada. Lynn Señor entonces se sentó al lado de su hija y tras algunos minutos de absoluto silencio comenzó a hablar:

-Oye linda, ¿sabes por que me gusta la comedia?-

Luan no respondió

-La vida adulta suele tornarse gris cuando sepultamos a nuestro Niño interior y nos volvemos personas amargadas. Pero recuerda que madurar no es sinónimo de seriedad, mucho menos de volverse alguien aburrido. Madurar es poder jugar, bromear, tontear y sonreír como cuando éramos pequeños pero recordando nuestras responsabilidades y a las personas a las que debemos cuidar- para ese punto Luan observaba fijamente a su padre, quien se levantó y se dirigió hacia una de las paredes de la habitación donde estaba colgada una foto de Luan y Lincoln trabajando en "Negocios graciosos", la cual tomó entre sus manos mientras proseguía hablando sin dejar de ver la foto- Los verdaderos héroes hija no solamente salvan vidas, sino también corazones. La vida a veces es injusta y seguirá siéndolo, no podemos hacer nada al respecto, pero te digo algo: en este mundo, los que sonríen a pesar de la adversidad son los más fuertes Luan-

El señor Lynn se retiró y tras algunos minutos, Luan se quedó profundamente dormida, en su sueño ella se trasladó al escenario del teatro de Royal Woods, donde acababa de dar una actuación espléndida digna de Broadway, portaba un hermoso vestido amarillo de lentejuelas que complementaba con una tiara de cristal, todo el mundo le aplaudía con euforia mientras repetían entre gritos su nombre una y otra vez, pero la atención de la joven estaba puesta en la primera fila, donde todos sus seres queridos le lanzaban pétalos de flores; sus hermanas, sus padres, Pop-pop, Benny, todos las personas importantes en su vida la aclamaban, Bueno, salvo por cierto peli blanco cuyo asiento permanecía vacío, lo cual la desanimó, pero antes de que una lágrima bajara por su mejilla Luan empezó a escuchar:

-¡Esa es mi hermana!-

La voz le era muy familiar, la había escuchado durante 11 años y el tono era inconfundible por lo que la castaña alzó la vista y comenzó a buscar entre el público al dueño de aquella voz, quien resultó estar ocupando un asiento en la última fila del teatro. Al confirmar de quién se trataba y ante el asombro de todo el público, la adolescente se apresuró a bajar de un salto del escenario y comenzó a correr con profunda desesperación, como si quisiera evitar que aquel Niño pecoso fuera a volver a marcharse, esta vez debía alcanzarlo, como sus tacones le estorbaban, Luan no dudó en quitárselos y acelerar su paso, hasta que después de mucho esfuerzo llegó hasta donde estaba él, vistiendo aquella clásica camiseta color naranja, la comediante se arrodilló y comenzó a inspeccionarlo, a tocar sus brazos y rostro para cerciorarse de que fuera real y no una ilusión producto de su imaginación: pero aquel cabello blanco y dientes de conejo no podían pertenecer a alguien más, sin decir una palabra, la castaña rodeó el cuello de su hermano con sus brazos y comenzó a llorar de felicidad sobre su hombre por volver a verlo:

-¿Me quieres Luan?- la pregunta de su hermano la hizo voltear a mirarlo directamente a los ojos.

-Linky yo….-

-¿Me amas Luan?-

-Claro que te quiero tontito, ¿por que lo dudas?-

-¿Me amas de aquí hasta la Luna?- aquella pregunta la hizo recordar a un juego que ellos dos tenían cuando eran más jóvenes en el que se decían hasta que punto se querían y como Lincoln aún era un bebé, no conocía tantos lugares, así que Luan siempre ganaba, pues en sus palabras, ella era quien más lo amaba.

-Siempre has sido un niño muy perspicaz hermano, te amo más que a mi vida y estaría dispuesta a entregarla para que tu volvieras con nosotros por lo menos un día más- le contestó con total convicción la castaña, a lo que el peli blanco la miró fijamente y le extendió una dulce sonrisa.

-Entonces hazme un pequeño favor si- pidió Lincoln- VIVE TU VIDA POR MI, NO LA DESPERDICIES, nuestra familia está rota y no pude despedirme de mucha gente, por favor, ayúdalos a recuperar su alegría en mi nombre, ¡te lo encargo!- pidió El Niño colocando su mano sobre el hombro de su hermana.

-Lincoln Yo….. solo soy un chiste que nadie toma en serio. ¿Cómo puedo ser feliz de nuevo si la sonrisa que más amo ya no está hermano?, por favor, ¡VUELVE CON NOSOTRAS!, prometo nunca más volverte a jugar bromas y cocinarte todos los días tu pastel favorito pero te lo imploro, ¡NO TE VAYAS!... TE…. TE….¡TE NECESITAMOS!. YO TE NECESITO, MAMÁ Y PAPÁ TE EXTRAÑAN MUCHO, LA CASA LOUD NO ES LO MISMO SIN TI- Luan no pudo continuar hablando ya que su garganta se cerró, así que solo se limitó a sujetar a su hermano por las piernas para impedir que se marchara.

Lincoln entonces comenzó a acariciar lentamente el cabello de Luan y cuando se cerciore de que sus sollozos habían disminuido, mencionó:

-No eres un chiste Luan, eres mi hermana y eso nunca va a cambiar sin importar que, en los momentos más tristes de vida tu eras la que me sacaba una sonrisa sin importar lo deprimido que estuviera y eres la alegría de nuestras vidas, por eso te pido que no dejes de reír y de hacer reír a los demás. Luan es sinónimo de felicidad y ahora más que nunca nuestra familia necesita motivos para salir de este abismo en el cual están y continuar adelante sin uno de sus miembros. ¿Puedes hacerlo Luan?-

Luan comenzó a secar sus lágrimas, las palabras de su hermano si bien no la habían sanado por completo, habían aliviado un poco el profundo dolor en su corazón:

-Lo….. lo intentaré Linky, ¡te lo prometo!-

Continuará…